CAPÍTULO 5: Un poco de Gordon Beaver


— ¿Y por qué exactamente debo de ir por ellos? — Pregunto disgustada — ¡Sólo son niños! ¡Seguro alguien más ya los está planeando asesinar! — digo sin medir mi tono de voz.

— Es por eso que tú debes hacerlo, tu obstáculo es que piensas que no puedes matar a nadie, menos a un niño —

Intento responder pero Johanna no me permite hablar.

— Descerebrada, después de acabar con uno de ellos podrás acabar con cualquiera, tu impedimento es tu mente y tus… — Johanna cambia a un tono sarcástico — ¡buenos valores! —.

Intento no llorar de frustración, nunca he sido de las que lloran, pero éste día está terminando conmigo.

Después de que Johanna y Joan se retiran, dejándonos solos a Gordon y a mí empezamos a socializar un poco. No estoy segura de que sea buena idea.

— ¿Cómo viste a los otros tributos? Están todos feos ¿Verdad? — dice Gordon con su misma expresión ingenua

— Pues la del distrito 9 no te pareció tan repulsiva — digo con un tono de burla y enojo.

— Esa está fea porque seguro nos mata si puede — también utiliza un tono de Broma pero mezclado con seriedad — Nunca confíes en una mujer que tenga la sonrisa más grande que su cintura —.

Me causa una leve risa

— ¿Qué hay de ti Aurora? ¿Cómo planeas sobrevivir a esta tragicomedia? —

Estoy a punto de responder cuando pienso en que él es también parte de esta "tragicomedia".

— Por seguridad prefiero no decirte… lo siento — respondo

— ¿Qué no confías en tu gran amigo Gordon? —

Aunque la verdad es que no, digo — ¿Qué tal si hablamos de lo que hacíamos en el distrito? — Intento cambiar la conversación antes de hacer un enemigo.

— Pues mi familia se dedicaba a hacer muebles finos para el Capitolio, e ahí la razón de esta atractiva pancita — la agita con ambas manos

— Yo marcaba los árboles en la parte Norte del pueblo… — respondo con algo de vergüenza.

— ¡Oh! ¡Tu eras la novia de Úncan! — al ver mi expresión intentó corregir su comentario — Perdón… creía que todo el pueblo sabía que le encantan las mujeres, tú no te preocupes por ese maldito, cuando regresemos al Siete lo agarraremos a golpes —

No sé qué me incomodó más, lo de Úncan o lo que piense que ambos tenemos la oportunidad de regresar.

Después de mucho tiempo comiendo y platicando sobre nuestras familias, lo que hacíamos para matar el tiempo libre y nuestros planes a futuro (su plan era convertirse en un músico famoso del Capitolio); Gordon despreocupadamente dice

— Mi plan es Agradarle a todos, y digo a Todos —

La mano con la bolita de queso que iba camino a mi boca se detiene súbitamente al escuchar su declaración. Adopto una postura rígida en mi asiento y me quedo observando al suelo con la elaborada alfombra, pensando si revelarle mi plan.

— Está bien, te lo diré —

Gordon hace un sonido gracioso de emoción y se acerca rápidamente hacia mí como un niño queriendo un dulce.

Suspiro hondo y digo — Planeo pasar inadvertida, ser lo más cercano a invisible si es posible —.

Gordon me mira con una cara de sorpresa, le da un aire te torpeza.

— Eso… es… ¡Genial! — exclama realmente emocionado.

— Entonces podemos decirle a Johanna que desde el inicio se enfoque en darme los patrocinadores a mí — parece decírselo a sí mismo — Claro… si estás de acuerdo Aurora —.

— En realidad creo que al principio no tendré ni un solo patrocinador, si sobrevivo los primeros días posiblemente consiga uno o dos regalos… —.

Escuchamos que el tren se detiene. Johanna se asoma por la puerta

— ¡Marcadora de árboles! ¡Albañil! ¡Hemos llegado! —

Me desconcierta un poco lo que acabo de escuchar. — ¿Albañil? — le pregunto a Gordon. Gordon me hace la seña que se utiliza para pedir silencio y se aleja con su sonrisa ingenua hacia la puerta. Comienzo a creer que el ya inició el juego, y lo ha iniciado conmigo, me deja sin habla.

Al salir de nuestro lujoso transporte tenemos la primera vista del Capitolio. Enormes edificios tocan el cielo, son más grandes de lo que se puede ver en la televisión. La gente rápidamente echa porras al vernos. Cientos de colores en trajes cada vez más extraños. Cualquiera diría que el espectáculo son ellos. Hay todo tipo de adornos en las calles. Fuentes, árboles, rejas muy elegantes, tal vez muy pegajoso para mi gusto. Veo que Gordon hace reverencias y señales de triunfo, especialmente hacia las cámaras. Incluso creo que me ha estado tapando de ellas.