CAPÍTULO 9: ¿Lo que imaginábamos?
Todos nos sentamos en la elegante sala, alrededor del televisor en la pared.
—Antes de que digan las puntuaciones— dice Gordon apresuradamente —Au y Johanna, ¿qué calificación creen que nos pongan?—
Empiezo a pensar antes de que comience la transmisión.
—Creo que a mí me pondrán un doce y a ti un seis— Dice Gordon, y creo que en realidad tiene esas expectativas.
—Hmmm… a ti un diez y a mí un tres— digo siendo negativa, como siempre lo he sido.
—Yo diría…— empieza Johanna —Un siete para la lombriz y un nueve para el Gordo".
Terminan los comerciales y empieza la transmisión, pareciera que Joan y los estilistas están más emocionados que nosotros.
Comienzan con el Distrito uno. Aparece la fotografía de Iulian, mirada salvaje como era de esperarse, once. Mily, con sus peligrosos ojos azules, diez.
Sigue el Distrito dos. Omario, tan serio como siempre, ocho. La tosca Gurges, diez. —¡Mira! ¡Tu gran amiga Gurges Au!— grita Gordon causándome un leve espanto.
El tercer Distrito. Rala con su sonrisa perfecta, pienso que es repugnante, once. Joan grita y hace una expresión de desesperanza.
—Es muy raro que los tributos tengan tan buena puntuación, creo que ahora si están casi muertos ¡Pero no se desanimen!— Termina con una sonrisa muy fingida.
—Muchas Gracias por los ánimos Muñeca de porcelana— le contesta Johanna con su distintivo sarcasmo.
Marietta, parece ser muy fotogénica, nueve.
Distrito cuatro, el último de los profesionales. Linebeck, nueve. Electra, la "matona" de ojos rasgados, diez.
—Bueno, es hora de ver a los más desdichados— dice Alculeo, que al notar la mirada penetrante de todos, menos de Gordon y Joan, agrega —¡Claro, menos ustedes! —.
En el Distrito cinco, el pequeño Chip, cuatro; no es de sorprenderse. Giselle, admirada por los comentaristas por su fotografía, siete.
El sexto distrito, los gemelos. Sig siete y Gis un cinco. —Cuidado con ese par de clones, al ser hermanos entrarán con una alianza que seguramente no se disolverá. O uno muere o llegan hasta el final juntos— dice Johanna con ojo juzgante.
Después estamos nosotros. Llega repentinamente. Sale la fotografía de Gordon, no le Favorece en absoluto, le da un aire de torpeza mayor del que generalmente expresa, ocho. No quiero voltear a verlo, el esperaba una alta calificación; incluso Johanna esperaba un nueve de él.
—No te preocupes Gordo, la puntuación sólo es un indicador, la verdadera prueba será en la arena— le dice Johanna y le da unas palmadas en la espalda —Además dijimos que estaría bien de ocho a diez—.
Gordon sólo pone su ya conocida sonrisa y agrega —Claro, sólo es para despistar al enemigo—.
Entonces llega mi momento, veo aparecer mi foto. Aunque los nervios los tengo de punta, noto que ese es mi buen ángulo, creo ver a Johanna arrugar un poco las cejas. Aurora Roblee, siete.
Me quedo sin habla, no sé que decir; la verdad nunca pensé en nada que esperar.
—Genial Flacucha, hay ya otros 2 sietes. Estás en el promedio— Dice Johanna aun con los ojos puestos en la Televisión. Volteo a verla y le dedico una sonrisa, por alguna razón sé que lo nota.
Distrito ocho. Llega el momento de Tussah, creo que es el que más me ha agradado, ocho. Dril, la chica que sospecho de un plan similar al de Johanna, cinco.
En el noveno distrito, el chico torpe y de estornudos estruendosos, siete; igual que yo, creo que no le puedo seguir insultando su inteligencia. Enseguida sale la chica curvilínea, creo que incluso los editores dejaron espacio para sus "atributos", nueve.
—¿¡Nueve!— grita Johanna —¿Pues qué ha hecho? Enseñarle sus enormes Pechos a los Vigilantes?—.
Nuevamente los Capitolinos hacen expresiones de exasperación, a lo que Gordon agrega —Si se tratara de eso ¡yo también lo hubiera echo! ¡Y hasta hubiera sacado 12!— a Joan, Alculeo y Bucco casi se les sale el alma al escuchar eso.
El décimo distrito. Pienso inmediatamente en Deo y tengo esa extraña sensación en el pecho, honestamente quiero que le vaya bien, ocho. No está mal supongo, en realidad no sé de lo que es capaz; nunca me fijé en qué sección entrenaba más. Después de Deo sigue Celia, la chica de pecas, seis.
A continuación continúan con el distrito once. Corn, a pesar de que es un tributo al que le calculo 16 años, le dan un cinco. Después sigue la chica que me recuerda a Onika, Peach; con sus ojos cansados. Los vigilantes le han dado un siete.
El último Distrito, el doce. El joven, Bren, ha sacado una buena calificación, nueve. Éste distrito no tiene nunca más de siete, se le debe de admirar. Al final de todos, la pequeña Lily. En la fotografía sale con su cabello trenzado, inspira verdadera inocencia y algo de lástima ¿Qué hace aquí alguien tan pequeño como ella?, tres; la menor calificación de todas.
Es hora de dormir. Me encuentro acostada en mi cama. No tengo opinión sobre mi posición ahora mismo. Parezco un explorador sin brújula. Joan y mi estilista me odian y Johanna parece haberse acercado más a Gordon que a mí. ¿Es un siete favorable a mi plan? Supongo que sí, después de todo Johanna lo esperaba. Empiezo a pensar en mi familia, en lo que dijeron al ver el siete aparecer. También pienso en el distrito, seguro apoyando al "maravilloso" Gordon. No tengo celos pero no puedo evitar sentir cierto odio hacia él, después de todo, éste es un juego por la vida.
Por la mañana Joan llama a mi puerta. Al parecer es hora de alistarse. Después de hacer lo mío me dirijo al comedor, empiezo a sentir que siempre estaremos en éste departamento y empiezo a tomarle cariño, incluso a Gordon, a Johanna, a Bucco y… por lo menos ya no desprecio a Joan ni a Alculeo.
Todos empezamos a desayunar y de improviso Johanna dice —Gordo, Flaca; es hora de la espina dorsal del juego— volteamos rápidamente a verla, Gordon aborazándose con su comida. Ambos sabemos lo que es.
—¡La Entrevista!— exclama Joan aplaudiendo, más emocionado que de costumbre. Ésta vez Johanna es la de la cara de repulsión. —La noche de mañana es el Ícono de los Juegos— sigue diciendo emocionado Joan —Es la cúspide—.
—¿En serio? Porque yo pensé que el ícono de los Juegos del Hambre era la matanza y tortura que se hacen al entrar y salir de la arena— Johanna dice esto con el tono más agresivo que le he escuchado, incluso con su sarcasmo suena increíblemente rudo, pero Joan decide ignorarla.
—A la noche de la entrevista se presentan Diseñadores famosos, Actores y cantantes de renombre—
—Ya saben, puro pretencioso del Capitolio— agrega Johanna enfadada.
Dividimos los horarios. Al parecer primero entro con Joan.
—Todo ciudadano del capitolio debe saber usar tacones— dice al ver mi expresión de sorpresa por ver que él me enseñará a usarlos — El rechazo de los hombres por los tacones quedó décadas atrás niña— y de hecho Joan los usaba bien; aunque no pude evitar reírme un poco de él.
Minutos después quedó sorprendido al ver que yo ya caminaba aceptablemente con ellos, mi madre tiene la culpa de esto. Desde pequeña me enseñó a caminar con tacón, con una versión humilde de madera, aunque a los trece dejé de practicar.
—De ahora en adelante vivirás con ellos, no te los quitarás ni para bañarte. ¡Caminarás mejor con ellos que sin ellos!— exclamó realmente emocionado.
—Joan, sólo serán dos días— digo, sabiendo que después de eso estaré en un lugar en donde un zapato de tacón sólo me servirá para encajárselo a alguien.
—No si ganas— me dijo, mirándome directamente a los ojos, sonriendo —Ahora ¿Dónde dejé ese vestido? —.
Después de la práctica exhaustiva me dirijo con Johanna. Me cruzo con Gordon en el camino.
—¡Au! ¡Ya pareces toda una dama del Capitolio!—
—Gracias señorito Gordon— digo con el acento del Capitolio: silbando y haciendo entonación de pregunta, termino con una reverencia exagerada que casi me hace caer. Gordon ríe y sigue su camino. Creo que es la primera vez que me porto como lo hago con gente cercana desde que dejamos el Distrito.
Ahora estoy con Johanna. No hay una conversación fluida.
—Sé que quieres pasar desapercibida pero… ¿Cómo hacerte ver como un tributo que no es débil pero tampoco peligroso?— se queda observándome un rato. —¿Tienes pánico escénico?—.
No lo recordaba, la verdad es que, si hay algo en lo que jamás he sido buena, es hablar en público.
—Sí— digo como si fuera algo de que enorgullecerme, realmente no sé que me sucede hoy.
—Bien Palillo, entonces sólo quiero que respondas a lo que te pregunten, no improvises, no hagas nada que requiera más que hablar—
Pienso en qué otra cosa haría en una entrevista además de hablar.
—¿Cómo qué? — pregunto.
—Una vez un tributo del distrito ocho se paró a bailar con el entrevistador, recibió uno que otro patrocinio pero murió; no es tan bueno arriesgarse a cambiar el plan a estas alturas— responde Johanna.
—Está bien— contesto —Sabes Johanna, me preocupa que Alculeo haga un vestido que me haga ver increíble— al decir esto sentí que había sido demasiado extrovertida, creo que estar en el capitolio sí afecta el autoestima.
—No te preocupes, le dije que te hiciera un vestido que te haga ver decente pero dispensable—.
Llega la noche de nuevo, entro en un mundo en donde todo Panem me observa. En algún lugar tocan el himno, cada vez el sonido se va haciendo más fuerte y más rápido. La gente a mi alrededor gira. Veo a Onika, a mi Familia, a los otros tributos. De pronto aparece Joan, al parecer es el entrevistador. Habla pero no entiendo nada de lo que dice, muchos parecen enojados, otros se burlan de mí. Choco con el bruto del 1; intento correr pero no avanzo lo suficientemente rápido. Me atrapa e intento gritar pero se me ha ido la voz. Entonces abro los Ojos y veo a Alculeo justo frente a mi cara, con su equipo de preparación detrás de él. Listos para crear un producto más para el Capitolio.
Me pregunto que harán los demás en su entrevista.
Hasta aquí el noveno capítulo ¿Qué les ha parecido? ¿Creen que todo salga bien en la entrevista? ¡Esperemos que sí! Tampoco podemos olvidar que se acerca el día de la arena. ¿Qué dirá el Público de los tributos de los 72° juegos del hambre?
Todo esto y más en el siguiente capítulo.
