¡Hola! Después de algunos días sin actualizar, aquí les dejo un nuevo capítulo.
Que bien que cada vez más lectores lo estén leyendo ¡Subiré el Próximo capítulo lo más pronto que pueda!
Capítulo 13: Equipos P y G
Corro por el oscuro bosque y suena el cañonazo, me detengo en lapsos pequeños con la imagen de Chip en mi cabeza y me escondo en la maleza para descansar; la mochila en verdad estorba al correr. Controlo mi respiración y pienso en lo que dirá mi familia al ver lo que acabo de hacer… También pienso en Johanna; seguramente está muy orgullosa de su "Flacucha"…
Empieza a hacer un poco de calor o, probablemente, es que ya he corrido un gran trayecto…
Llego a mi escondite, paso por la vegetación que sirve para esconderlo, esta vez lo hago sin cuidado; tengo en mi cabeza pensamientos que no serán fáciles de borrar. Pongo la pesada mochila al fondo de mi fosa y me siento, muy quieta, mirando mis pies.
Súbitamente me doy cuenta que no he quitado el broche de mariposa de mi cabeza ¡Soy una estúpida! Ese pequeño detalle pudo haber acabado con mi vida, estúpido Alculeo ¿Por qué le permití ponérmelo para la arena?
No… no es culpa de Alculeo… Me quito el broche amarillo y lo observo pensando en cómo he cambiado en apenas un día, los rayos de sol que entran entre la maleza me tranquilizan un poco. Después de calmarme casi completamente lo guardo en la primera mochila.
—Es hora de ver el "tesoro" —digo para mí misma con sarcasmo.
Abro mi nueva adquisición y veo que tiene 5 botellas con agua, un gran paquete de carne seca, pequeñas cajas con vegetales y bayas, 4 panecillos duros y 5 frascos casi diminutos con diferentes contenidos que, después de revisarlos, descubro que son azúcar, una especia parecida al chile, sal, canela y otro polvo que no conozco.
Supongo que lo que hacía más pesada la mochila eran las 5 botellas, de las cuales rápidamente aprovecho la primera; no me he hidratado en más de 24 horas.
Sospecho que había más antes de que Chip la robara, pero creo que el equipo de la Psicótica ha sacado el resto durante la noche, probablemente había mejor comida.
Después de tomarme la mitad de la primera botella de agua y de comerme 3 tiras de carne y un panecillo con azúcar, procedo a agregarle camuflaje a la mochila. Ésta es como una versión muy grande de la de Oleander; una mochila de mensajero. Tiene un color naranja muy brillante en la parte de enfrente.
Doy un ligero brinco al escuchar otro cañonazo ¿Quién pudo morir esta vez? Y lo más importante ¿Quién lo ha matado? Ese sonido me recordó lo peligroso que pueden ser los otros competidores, no puedo volver a descuidar la entrada de mi escondite.
Hasta ahora deben de ir seis tributos muertos. Agarro una pequeña piedra y marco, en un muro de la fosa, seis pequeñas rayas representando a Iulian, Rala, Lily, Peach, Chip y al recién asesinado… Sabré quién fue dentro de un par de horas. Miro fijamente la lista por un momento y espero no ser la siguiente…
Ya es casi totalmente de noche y salgo con cuidado para esconderme en un punto que me permita ver los rostros de los caídos. Mientras lo busco, no puedo evitar observar las estrellas, quiero observarlas durante varios años más…
Suena el himno de Panem y sale la imagen de Chip... me remuerde mi conciencia y bajo la mirada pero la vuelvo a subir; si hay alguien viéndome, no quiero que crea que soy débil. Llegamos a la mitad del himno y sale el Rostro de Sig, uno de los gemelos.
Sig… ¿Cómo es que murió sólo él y no su hermana? ¿No se suponía que estarían juntos hasta el final? Termina el himno esta noche fresca y regreso a mi madriguera, para dormir y escapar por unas horas de este mundo.
Me despierta un cañonazo, no reacciono rápido y tardo unos momentos en despertar completamente ¿Otro tributo murió? Debo de empezar a controlar más mis horas de sueño, ese pude ser yo…
Es especialmente caluroso este día y algunos insectos zumban, espero que no sean mutantes. Estoy dispuesta a salir cuando escucho una voz familiar, me comienza a desesperar que sigan por aquí.
—¡Muy buen trabajo Bren! —Escucho a Mily riéndose fuertemente — ¡Ese torpe tributo en realidad no tenía posibilidades!
Así que Bren fue el que asesinó al tributo que acaba de morir, creo que aplica el dicho de no confiar en los callados.
—Disculpen… creo que deberíamos de descansar —Dril parece apesadumbrada por lo que seguramente acaba de ver.
—Creo recordar un claro no muy lejos de aquí —responde Bren, más serio de lo normal, tal vez sí le ha afectado lo que ha hecho.
Siguen su camino con quejas de Mily por el caluroso bosque, ya no los logro escuchar. Marco una nueva raya; si llego a ésta noche, sabré de quién se trata.
¿Me arriesgo a seguirlos? No tengo ningún plan para hoy y no creo que a los programadores les guste un tributo que se la pasa escondido con un gran abastecimiento de comida… Hubo un año en el que unos tributos ya no salían de sus escondites y un profesional no los lograba encontrar para terminar con ellos. Los programadores decidieron inundar la Arena; un tributo femenino del cuatro ganó por ser la mejor nadadora.
Después de rápidamente verificar el camuflaje de mi cuerpo y agarrar el cuchillo, salgo de mi fosa con mucho cuidado y me dirijo a los arbustos, en dirección al equipo de la Psicótica.
Pasan varios minutos, empiezo a considerar regresarme a mi guarida, cuando encuentro a un equipo, pero no el que buscaba.
Este equipo tiene aun más integrantes que el de la Psicótica y están sentados en un claro, posiblemente el que Bren había mencionado. Es en verdad pequeño, de hecho dudo que se le pueda llamar claro. Hay muchos árboles alrededor que me hacen pensar que, estar en ese punto en específico, es una mala idea.
Empiezo a reconocer a los tributos. Veo a la chica de ojos rasgados llamada Electra, se encuentra muy seria con una espada delgada manchada de sangre… ¿Habrá asesinado ella a Sig? Veo también al chico de piel oscura, Omario; a la voluptuosa Paris sentada a un lado de Corn, la horrible Gurges afilando una espada y a… ¿Gordon? Todos se encuentran en silencio.
¿Qué hace Gordon Ahí? ¿Cómo pudo relacionarse con esos tributos? Estoy a punto de salir de mi escondite cuando una flecha sale del bosque y da justo en la cabeza de Corn, todos salen corriendo en dirección contraria de donde salió el arma que ha terminado con la vida del pobre tributo del Distrito once. Suena el cañón y yo me quedó ahí, tan sorprendida por lo que acaba de suceder que me intento esconder lo más que puedo en la maleza.
Pasan unos segundos y baja la garra que transportará al difunto Corn a su hogar. No puedo evitar sentirme triste por él. Pienso en irme de ese lugar, pero recuerdo que puede que haya alguien esperando ver movimiento.
Pasan casi quince minutos cuando sale el equipo por el que vine a este lugar. Mily se encuentra muy contenta por lo que acaba de hacer, ella lanzó esa flecha. Se sientan en donde el Equipo de Gordon se encontraba antes y procedo a acercarme un poco más.
Puedo visualizarlos a unos cinco metros y veo venir una flecha en mi dirección, da en el árbol que está a mis espaldas. Me he petrificado ¿Me han descubierto?
—¿Qué… Qué pasa Mily? —se levanta Dril de su asiento muy apresurada.
—Creí haber visto… debió ser la imaginación de Mily… —le responde la Psicótica con inseguridad y arrogancia. Sigue mirando en mi dirección, enojada, buscando.
Aguanto mi respiración y caigo en cuenta en lo mala que fue esta idea. ¡Ahí hay dos tributos con los que no tengo oportunidad alguna!
—Seguro que fue tu "activa" imaginación —le dice Bren con insulto.
—Nadie nos intentaría atacar a nosotros… ¿No? —Dril no está muy convencida de esto y se nota.
—¡Nadie excepto el otro equipo tonta! —La Psicótica se levanta de golpe y empieza a enfurecerse.
Seguro le teme al equipo de Gordon por ser casi completamente de profesionales.
—Ya se fueron Mily, además ese equipo no se podría esconder ni aunque fueran invisibles — Dice Bren aun sentado, muy tranquilo comiendo una tira de carne seca.
La Psicótica lo voltea a ver muy enojada —¡No te la comas toda! Es lo último que nos queda.
—Si no te hubieras confiado en que nadie sería lo bastante estúpido y se atrevería a acercarse a nosotros, no te hubieran robado las provisiones.
—¡Bren! El niño fue lo bastante estúpido para hacerlo.
—Pero… alguien lo asesinó y se llevo la mochila… — Agrega Dril con mucho pesar y pasan por mi mente los ojos llorosos de Chip.
—Seguro fue ese Imbécil de Linebeck, la herida parecía hecha por una lanza.
Después de que me tranquilizo y aprovechando que están distraídos peleando, me acerco a ellos, muy sigilosamente; si logro asesinar a uno seguro tendré popularidad en el Capitolio, pero ¿Quién?
La Psicótica es una profesional y tal vez está preparada para un ataque sorpresivo… esto me deja a Dril o a Bren. El tributo del doce representa una mayor amenaza, sobretodo por su tipo de cuerpo y porque no le resulta tan difícil asesinar… Dril, por otra parte, no es especialmente fuerte y creo que dudaría antes de matarme… pero es la que se encuentra más lejos de mí y está más al tanto de lo que pasa a su alrededor.
Hay una pequeña ráfaga de viento que refresca el ambiente. Decido ir por Bren, no creo que sea más rápido que yo en el bosque y no está tan alerta como Dril o Mily.
Me acerco por la espesa maleza, agachada, no me puedo permitir que me descubran otra vez… dos veces sería ya muy sospechoso. Los escucho discutir más cerca de mí, con el ruido que hace la Psicótica será difícil que me detecten.
Llego a unos pasos de la espalda de Bren. Me concentro, le debo de dar justo en la columna. Siento cómo se acelera mi corazón nuevamente, y aprieto el cuchillo con mi mano. Bren se estira, no tiene idea de que será lo último que hará.
—¡Cuidado Bren! —Dril grita sorprendida señalando en mi dirección.
Bren comienza a voltear; sé que es ahora o nunca y le encajo el cuchillo en la espalda. Le quito el cuchillo y recibo una flecha en mi brazo izquierdo. Caigo y corro en dirección a mi escondite con el dolor más grande que haya sentido en mi vida, seguida por una lluvia de flechas lanzadas con una macabra carcajada.
