¡Hola! Aquí les dejo el capítulo 15 de mi fanfic. Debo decir que en verdad me gustan sus Reviews y que me hacen sentir orgulloso y muy inspirado para continuar. Gracias por leerlo y mantenerse al tanto y ya saben cualquier duda, comentario, crítica constructiva o sugerencia es bienvenida.
¡Disfruten el Cap.!
CAPÍTULO 15: Bestia
Me he quedado sin palabras, perpleja; lentamente camino para atrás sin aliento, para perderme en la espesura del bosque.
Entonces al final Gordon Beaver sí tenía un plan para mí… ¡Ni siquiera con la recomendación de Johanna me consideró como una verdadera aliada!
A lo lejos puedo escuchar relámpagos, volteo con desánimo a ver el cielo entre los árboles y percibo el olor a humedad, puedo decir que lloverá. En circunstancias normales me alegraría, incluso creo que, si Gordon no se hubiera quitado su enorme máscara, me tranquilizaría en estos momentos. ¿Qué podía esperar? Es un hombre cualquiera, igual que Úncan… mienten para conseguir lo que quieren.
Ahora recuerdo por qué en Siete no convivía con otras personas, especialmente hombres. Aunque pensándolo bien… ¿Podría culpar a Gordon? Estamos en un juego en donde vivir significa acabar con los demás… incluso desde el principio más de una vez pensé en asesinarlo.
Cuando llego a la entrada de mi escondite, con miles de pensamientos deprimentes en mi mente, comienza a lloviznar. Me siento en mi usual posición, observo con aflicción el broche de mariposa y comienzo a revisar mis provisiones.
—Dos botellas… —veo con pesar que pronto estaré buscando desesperadamente agua. —Quince tiras de carne seca, las botellas con condimentos…
Agarro los vegetales y veo que están viejos, sin embargo aun se ven comestibles; en cambio las bayas parecieran recién cosechadas ¿Cómo hace el Capitolio para conservar por tanto tiempo los alimentos?
Con coraje recuerdo la noche anterior antes de llegar a la Arena. Si hubiera sabido que Gordon me traicionaría al instante… jamás hubiera hablado con él, incluso en la entrevista les diría a todos la sabandija que en verdad es ¿Cómo es que en Siete era tan popular? Seguro su teatro se le vino abajo este día.
Suena el himno, sé quién saldrá esta noche. Volteo a ver el registro de los tributos caídos y marco la raya perteneciente a Paris. Once… Apenas la mitad de mis contrincantes, y el resto son profesionales, por lo menos la mayoría… ¿Seré capaz de eliminarlos a todos? De niña veía los juegos y no tenía idea de lo horrible que son en realidad.
Comienza la lluvia y entra un ventarrón por la entrada de la cueva. Incluso cuando en mi distrito tenemos noches frías todo el año, nunca había sentido un viento tan helado y desgarrador.
—Ojalá que Gordon y los profesionales mueran de frío… —murmuro con rencor mientras intento cubrirme lo más que puedo con las mochilas. En este momento me doy cuenta de que los juegos del hambre me han cambiado para siempre.
Miro mi mano, ahora juego con una baya morada. ¿Suponen que salga viva de esto y que viva mi vida como antes lo hacía? Claro, suponiendo que salga con vida… sola es casi imposible.
No, no estoy completamente sola. Aun tengo a Deo… donde quiera que esté. No puedo evitar pensar en el desenlace que nuestra "alianza" pueda tener, si no es que me corta el cuello antes de finalizarla.
Escucho por unos momentos el sonido de las gotas pegando en el suelo y pienso en la última vez que nos vimos, me salvó la vida. Me río al preguntarme el por qué nunca le pregunté a mi madre sobre el tipo de hombres que existían, jamás hablamos de eso; mucho menos lo hice con mi padre.
Cierro mis ojos pensando en si debería confiar en él, en Deo…
Camino por mi antiguo recorrido, de la plaza del pueblo a mi casa. Veo todo como siempre: Los pájaros volando de árbol en árbol, la tranquilidad en las calles, el día totalmente gris… Al seguir caminando, con una gran sonrisa por haber vuelto a mi hogar, encuentro a una gran cantidad de personas de mi distrito, todos caminando hacia algún lugar que ignoro dentro del bosque.
Después de observarlos por unos momentos, decido retomar mi camino ¿Por qué alguien quisiera irse de Siete? ¿No ven lo maravilloso que es su hogar? Allá afuera no hay nada; sólo tristeza, dolor y sufrimiento…
—Hola —escucho una voz detrás de mí, volteo y veo a Deo sonriendo, entonces me siento aun más feliz.
—¿Qué te parece mi distrito? —le pregunto, como si el también conociera este lugar. —¿Muy Gris? —le digo en broma y le sonrío. Siento una alegría que no recordaba, siento que vuelvo a ser yo y empiezo a creer que los Juegos jamás sucedieron.
Deo dice algo que no logro entender, sin embargo reímos. Volteo a un costado del chico de ojos color aceituna y veo a mi mejor amiga en todo el mundo, caminando al final de toda la gente. Se encuentra entusiasmada por verme, pero decide únicamente continuar por el camino y me dedica un saludo junto con una sonrisa. Ya se encuentra lejos de mí, no me atrevo a gritarle lo feliz que estoy por volverla a ver, no con tantas personas por aquí.
—¿Por qué no vienes? —Quiero hablar con Onika y presentarle a Deo, seguro se llevarán bien. Lo tomo de la muñeca y empezamos a caminar.
—Espera Aurora —me dice antes de dar el quinto paso —Debo de hacer algo rápido; tú continúa y yo te alcanzo. —Veo como se va con dos agentes de la paz.
Nuevamente camino, veo el cielo y espero que llueva, por primera vez en mi vida no quiero volver a dormir, no quiero volver a la Pesadilla.
Avanzo un poco y escucho un disparo. Volteo y Deo se encuentra en el suelo, inmóvil y rodeado de sangre; al igual que Chip cuando le arrebaté su vida.
Abro lentamente los ojos, me encuentro recargada en el muro de las marcas, con la baya morada en mi mano. Nuevamente estoy en mi Fosa de soledad.
Es de mañana, la luz del exterior es muy tenue y pareciera que estoy en otra fantasía. Me termino los vegetales, pienso en lo que soñé y me vuelvo a plantear el confiar en ese chico del Distrito Diez. Si hay algo que odio de mí, es mi indecisión. Indecisa por confiar en las personas incorrectas, indecisa por el siguiente paso que daré e indecisa por absolutamente todo lo demás.
Arrojo la baya para afuera de la cueva al ver que otra vez la giro con ansiedad.
Doy un suspiro y decido confiar en Deo, después de todo ya me ha ayudado y no creo que haya sido una casualidad el haber soñado con él y con Onika…
Creo que escuché algo en el exterior, será mejor no moverme, hoy especialmente no estoy de humor para divertir al Capitolio.
Algo pasa entre la maleza de la entrada de la cueva y cae a un lado de mis pies, un frasco con un líquido y un pequeño trozo de tela quemándose, lo observo por un segundo y al darme cuenta de lo que es, salgo corriendo lo más rápido que puedo de la cueva. Aun así la explosión logra tumbarme y caigo de cara al piso.
Levanto la mirada y veo venir hacia mí otro frasco. Cae justo delante de mí, me levanto lo más rápido que mi cuerpo me permite. La explosión de la segunda bomba me pega en el costado derecho y vuelvo a caer boca abajo.
No puedo enfocar la vista, sigo aturdida. Diviso una figura pequeña corriendo hacia donde estaba mi escondite; intento enfocar mi vista, pero el golpe y el polvo que se ha esparcido no me permiten hacerlo rápido.
Al tener un poco más de control sobre mi cuerpo, me levanto y veo que es Gis, la hermana gemela de Sig. Está subiendo hacia los escombros de mi madriguera. ¡Va por la comida, el agua y posiblemente también agarre mi cuchillo!
Corro cuesta arriba tan rápido como mis atontadas piernas me dejan. Veo que esta moviendo las piedras que cayeron sobre mis cosas y me lanzo encima de ella. Rodamos por la bajada llena de pequeños fragmentos de escombro que se me encajan en la espalda.
Le jalo el cabello, rasguño su cara, y le doy rodillazos; ella hace lo mismo conmigo. Llegamos al terreno llano e intercambiamos puñetazos. Escucho su dolor, yo tampoco escatimo el ruido que hago. Logro ponerme encima de ella y puedo contemplar su rostro pálido y delgado, esa distracción me cuesta un golpe directo en la cara; logra derribarme y escapa hacia el bosque.
Respiro profundamente y percibo sabor a sangre en mi boca, mi mandíbula me duele y no puedo girar completamente hacia la derecha. Después de revisar mi cuerpo, noto diversos rapones en mi piel y desgarres en mi ropa. No tengo ninguna herida grave, pero creo que también ha regresado el dolor de mi pierna y el de mi brazo, anteriormente causados por Mily.
Regreso cojeando a mi cueva, debo de sacar lo antes posible de ahí lo más que pueda, ya que el estruendo de las bombas ha de haber advertido a los profesionales y tal vez a la Psicótica.
Cuando llego lo primero que busco es el cuchillo, lo encuentro fácilmente a un lado de la mochila pequeña. Volteo alrededor para asegurarme que nadie venga, parece un campo de batalla; lleno de humo grisáceo. Cerca de ahí encuentro la mochila con la comida, se encuentra gravemente quemada y rota. Dentro, una de las botellas tiene una fractura en su base que ha causado que el agua salga, la carne se ha chamuscado y ensuciado de tierra, los vegetales y las bayas se han perdido.
Mojo pedazos de carne con el agua que queda en la botella rota y los guardo en mi mochila, al igual que la botella en buen estado. Bajo apresuradamente, con cuidado de no caer y veo en el suelo uno de los frascos de Gis. Aun tiene de ese líquido y también tiene la tela, sólo presenta unos daños mínimos en la parte superior; decido guardarlo en la mochila, puede volverse útil, si no es que explota y vuela mi brazo...
Mientras cojeo rápido hacia el bosque, me pregunto cómo pudo Gis conseguir semejante material, y más intrigante aun ¿Cómo supo armarlas? Intento recordar algo de ella que me de una pista, si pudo causar tal desastre más vale tenerle cuidado…
Ya en el bosque, procedo a esconderme en unos arbustos, caminar así por la Arena me expone demasiado.
Después de descansar unos minutos y tomar un trago de agua, vuelvo a pensar en Gis. El cuchillo estaba a simple vista, bien pudo haberme apuñalado antes de saltar sobre ella… me pregunto si lo habrá visto y súbitamente recuerdo su cara. Probablemente su prioridad no era asesinarme, probablemente quería robar la comida que yo tuviera. Arrojar esa baya le indicó mi ubicación y también que tenía suficiente para desperdiciar. Elegí un mal momento para hacerlo, que tonta he sido.
Este día también se ve nublado, espero que a los programadores les cause problemas con las cámaras.
Probablemente ahora mismo me veo como Gis, exageradamente delgada y pálida. Seguro en el Capitolio no reconocen la cara de sus "queridos" tributos, después de todo sólo nos han visto arreglados para el desfile y la entrevista.
La entrevista… en la entrevista Gis habló de cómo terminaron con una alimaña con una bomba casera… Supongo que para ella yo era otra alimaña, y se aseguró de terminar con mi Madriguera.
