CAPÍTULO 16: En La Parte Más Retorcida.


—Encontraré a Deo —me murmuro a mí misma escondida en el arbusto.

Siento un insecto, una hormiga, caminar por mi mano. La quito con mi otra mano esperando que no sea un mutante, creo que el Capitolio ha hecho bien en traumatizar a sus ciudadanos.

Escucho un cañonazo y me sobresalto.

—Que no sea Deo, que no sea Deo… —repito en mi mente, preocupada porque mi único aliado haya muerto hace unos segundos. Empiezo a pensar que tal vez incluso le he agarrado cariño… ¡Que locura, ni siquiera lo conozco!

No puedo esperar a ver quién murió hoy… tengo la pequeña esperanza de que haya sido un profesional o Gordon… esa rata gorda. Al decir esto río por lo bajo, y pienso en lo que estarán diciendo mi familia y Onika de mí ¿Me reconocerían?

Pasan varias horas y en cuanto escucho el himno salgo del arbusto a pesar de mi dolor para ver el cielo. Veo a Tussah, el chico del Distrito Ocho.

Después de Deo, consideraba a Tussah como un posible aliado; tal vez no tanto como un aliado, pero tampoco siento que al verme me hubiera intentado matar… Era bueno lanzando objetos, no tengo idea de lo que pudo haber hecho en su distrito.

Termina el himno y veo a Tussah desaparecer. Creo que la última vez eran once tributos, ahora que no tengo mi muro de los caídos deberé confiar en mi memoria.

Me agacho y agrego a toda mi piel lo último del Camuflaje. Antes de cerrar la mochila, le echo otro vistazo al broche amarillo que me dio Onika; doy un suspiro profundo, la cierro y levanto la cara. Mi nueva misión es encontrar a Deo.

Camino sigilosamente por el bosque, intentando no ir directamente a la cornucopia, seguro que ahí se encuentran por la noche el equipo de… Gurges, no le volveré a llamar "Equipo de Gordon".

Pasan un par de horas y decido dormir entre unos arbustos, este día ya ha sido muy cansado y de nada sirve forzarme a buscar en la oscuridad sin energía.

Escucho un cañonazo retumbar en mi cabeza. ¿Estoy soñando? Terminan mis dudas cuando la luz de medio día me hace reaccionar y vuelvo a suplicar que no haya sido mi compañero. Odio saber la identidad de los tributos difuntos hasta la noche. ¿Qué no piensan los programadores que puede ser crucial saber quién muere?

Agarro consiente una hoja de los arbustos, la hago bolita y comienzo a jugar con ella para relajarme. Debo esperar un par de horas, ahora mismo el sol proporciona suficiente luz para hacerme notar. Saco las quemadas tiras de carne de mi mochila y me como dos de cuatro, están muy duras y su sabor es horrendo; tomo un poco de agua para pasarme el último bocado.

Espero que Deo tenga comida y agua, no creo ser lo suficientemente ágil para robarle a alguien sus alimentos, especialmente porque deben de quedar sólo profesionales o tributos muy fuertes.

Hago un intento de recordar a mis contrincantes restantes y su nivel de peligrosidad, también si han sacado a la luz alguna habilidad; no puedo dejar que me suceda lo mismo que con Gis.

Tenemos al gordo y estúpido Tributo del Siete, no debe de ser muy rápido pero puede matar sin consideración alguna… también soy uno de sus blancos, si no es que el principal.

Está Gurges, no la he visto hacer nada en especial, tal vez es sólo por su monstruosa apariencia el miedo que le tengo. Creo haberla visto con una gran espada, no ha de ser muy rápida.

Seguimos con Electra, la he visto manejar una espada como si fuera cualquier cosa, creo que no le importaría matarme al verme. También sospecho que ella asesinó a Sig.

Su último compañero es Omario, creo que él tiene corazón; aunque no el suficiente para salvar a Paris, pero después de todo él ya tenía a "alguien especial" en su distrito ¿no? En caso de separarse, pienso que podría tener una oportunidad de aliarme con él… aunque dudo tener el valor de preguntarle.

No he escuchado nada de Linebeck, es del Distrito Cuatro… era pescador y seguro sabe nadar, pero aquí de nada sirve. En el campo de entrenamiento utilizó una lanza y le presumía a Omario de sus habilidades. No sería bueno atacarlo, mejor que se encarguen los otros profesionales de él.

La otra profesional con la que no me he encontrado aun, Marietta. Acepto que no sé nada de ella, pero daba la impresión de ser una buena chica; puede que tenga una oportunidad de ser su aliada, aunque siendo ésta una profesional nunca se sabe, la prueba es la Psicótica.

¡Mily! ¿Cómo se me pudo olvidar? Creo que de todos, ella me intimida más. Utiliza un arco con gran habilidad, acercarse a ella es todo un reto, preferiría no hacerlo. No encuentra remordimiento alguno por matar, incluso he visto que le causa un gran placer el cazar a los demás. Tal vez no sea muy rápida, no alcanzó a Chip, no me alcanzó a mí y ciertamente no atrapó a Deo.

Deo… pese a que es mi "querido aliado" no puedo dejar de pensar en que en algún momento uno de nosotros morirá. Debe ser muy escurridizo como para que nadie lo haya encontrado ¿Cuál es su estrategia?, además de que escapó de la psicótica. Tenía medicinas muy efectivas consigo, se las debió de haber mandado su mentor. No sé que arma utilice y tampoco sé si en verdad sea capaz de matar. Otra cosa que me preocupa es su altura. Es más alto que yo y jamás podría contra él en una pelea cuerpo a cuerpo, como a duras penas lo hice con Gis.

Esa chica del Distrito seis también tuvo su As bajo la manga. Debió de conseguir muchos patrocinadores cuando bombardeó el escondite de "la chica de la mariposa". Todavía me duele mi mandíbula al moverla por el golpe que me dio, seguro su hermano Sig fue su oponente y compañero en varias peleas, tenía experiencia. Yo jamás me defendí de Pine como me defendí de Gis ayer. Debe de estar sorprendido, pero puede que también esté avergonzado por mi desempeño peleando a puño libre...

La otra chica que recuerdo es la compañera de Deo, Celia. Pienso que posiblemente esté con él. Creo sentir una ligera sensación de celos… ¿Pero Qué me sucede? Mi mala alimentación debe de estar jugando con mi mente. La "buena" de Celia sabe de plantas y bayas, le debe de haber ayudado a sobrevivir todo este tiempo. A ella no la creo capaz de matar a alguien, de hecho, creo que el cañonazo debió de haber sido por ella.

Llevo diez tributos y han muerto doce… me falta uno…

Después de unos minutos la recuerdo. La "Belleza andante" del Distrito Cinco, me sorprende que haya sobrevivido todo este tiempo. Veamos ¿Qué sé de ella? La vi utilizar camuflaje cuando entrenábamos ¿Estará usando mi técnica? Aunque es muy alta, deberían de haberla encontrado ya. No recuerdo en dónde escuché que había muchos "muriendo por patrocinarla"… creo que fue en la entrevista, tal vez en verdad la han mantenido viva todo este tiempo.

Imagino que es la más fácil de asesinar de todos, si es que Celia ya murió y no ella. Debe de tener una buena reserva de alimentos, medicinas y armas. Será mi segundo objetivo. Espero, si acabo con ella, que el Distrito Cinco no me agarre rencor, asesinar a sus dos tributos no debe de causarles mucha gracia.

Pasan unas horas y comienzo a caminar entre los árboles, observando todo a mí alrededor; busco dos objetivos difíciles de encontrar.

Después de por lo menos otra hora, escucho a lo lejos un grito tan desgarrador que me enchina la piel y casi me saca lagrimas. Es un grito desesperado, parece ser de una niña, me causa tanto terror que no quiero volver a moverme. ¿Qué demonios fue eso?

Me escondo en los arbustos más cercanos que encuentro, aunque sonó muy lejos de mi posición, el miedo que me causó ese grito aun recorre mi espalda.

Intento tranquilizarme pero no lo logro completamente. Cuando me logro calmar un poco, vuelvo a escuchar otro grito, esta vez suena como el de un joven. Son largos y siento que lo que haya producido me observa detrás de mí.

Me hago lo más compacta posible, abrazo mi mochila y pongo mi frente sobre mis rodillas. Cierro mis ojos y vuelvo a escuchar otro lamento, muy lejos de aquí, es el de una mujer.

Mi respiración se acelera e intento recordar cosas divertidas o bonitas que hayan pasado en mi vida, incluso intento anteponer pensamientos de enojo ante esta situación.

Pasan por lo menos tres horas, siguen los gritos recorriendo la arena y me siento destrozada. Después del que parece el de un niño, comienza el himno.

No quiero salir, el terror aun me domina, lo único que puedo hacer es esperar que no haya sido Deo el tributo que murió. Continúa el himno, tengo todavía la oportunidad de saber quién fue, lo cuál es verdaderamente crucial para mí. Si es Deo estaría en una búsqueda interminable. Mantengo una Imagen de él cuando se puso en la "Pose Gordon" y salgo de golpe de los arbustos para ver el cielo.

Alcanzo a ver que es Gis, un segundo después desaparece y termina el himno de Panem. Regreso de un salto a mi escondite, muy asustada de lo que puede estar allá afuera.

Duro mucho tiempo pensando en uno de mis cumpleaños en donde comí una rebanada de pastel, el mejor de mi vida, y noto que ya no he vuelto a escuchar los alaridos.

—Esos no eran tributos —me digo a mi misma, conteniendo lágrimas en mis ojos, no queriendo aceptar la verdad. —Eran mutantes.

Logro dormirme aterrada, observando mis alrededores, esperando ver un monstruo salir de las sombras y venir por mí.

Despierto muy temprano, con algunas lagañas en mis ojos. Mientras me acicalo se siente un gran temblor. No sé qué sucede, pero después de unos segundos se detiene. Salgo lo más rápido que puedo de mi escondite, intento ver si hay una señal de lo que está pasando. En unos juegos activaron un volcán, en otro causaron fisuras en el suelo, debo de estar alerta.

Camino por media hora, no puedo evitar pensar que hemos llegado a la parte "retorcida" de los juegos. Por alguna razón, los patrocinadores juegan con la Arena de cientos de formas diferentes, todo para proporcionarles más diversión a todos los habitantes de Panem.

Súbitamente tengo el recuerdo de Gis. Murió la chica de las bombas, tal vez le estalló una o… recuerdo su apariencia y su intento por robar mi comida, tal vez murió de hambre. Recuerdo que no sólo me debo de cuidar de los otros tributos y los mutantes, también debo de cuidarme de mis necesidades.

Sólo me quedan dos tiras de carne y media botella de agua, sólo he sobrevivido todo este tiempo por esa mochila…

Me comienzo a desesperar, pero me llama la atención el lugar a donde llego.

Es un círculo que está totalmente desprovisto de vegetación, al igual que el borde del acantilado. Debe de tener por lo menos 8 metros de radio, sólo hay tierra removida y uno que otro pedazo de pasto. Logro ver, por primera vez en días, el cielo sin ningún árbol que me estorbe la vista, está nublado.

Mientras analizo el lugar, veo un paracaídas con una caja. ¡Son patrocinadores! Me alegro mucho, creo que Johanna ha decidido enviarme algo después de todo. Mi ánimo cambia cuando veo que se dirige a otra dirección, es para otro tributo… pero ese tributo puede que sea…

Corro lo más rápido que puedo ¡Es probable que sea la única pista para llegar a Deo!

Comienza a lloviznar cuando llego a donde creo que se dirigía el paquete, es un lugar con muchos árboles increíblemente juntos unos de otros, no permiten el paso de una sola gota. Camino con cuidado y veo entre los árboles un claro. Sigo avanzando hasta que veo una cabellera larga y pelirroja, es Giselle.

Veo que está sentada en una roca, de espalda hacia mí; está abriendo su paquete. Veo a su alrededor y noto varias cajas, grandes y pequeñas. También tiene una especie de campamento con bolsa de dormir y un tipo de estufa.

Percibo la adrenalina en mi pecho, si acabo con ella tendré más comida que la que tenía la mochila.

Preparo mi cuchillo y camino lentamente hacia el claro. Entonces doy un ligero tropiezo con un hilo muy delgado y escucho unas campanitas sonar ¡Ha puesto una alarma!

Giselle voltea muy rápido, tiene una ballesta. La veo con miedo, está temblando.

—¡No te acerques, Te lo advierto! —me grita, con su voz confirmo su miedo.

Yo no contesto, salto rápidamente detrás de un árbol y veo la flecha pasar por un lado, aunque con algo de distancia. No puedo correr directamente hacia ella, ya que me dispararía la flecha… la ballesta es básicamente un arco… ¡excepto que toma más tiempo cargarle municiones!

Sonrío porque volveré a tener alimento seguro y me preparo para evadir la flecha, pero comienza otro terremoto justo bajo nuestros pies.

Veo como los árboles son arrancados y colisionan fuertemente unos con otros. Una rama casi me golpea la cara, pero la logro esquivar. Saltan palos y raíces, se escucha el estruendoso crujir de la madera. Corro entre los árboles que se levantan y escucho un cañón. Sigo corriendo, recibiendo muchos golpes pero esquivando a los enormes árboles que parecen flotar y ser arrancados de sus lugares. Llego finalmente al lugar desprovisto de vegetación, me arrojo hacia él, caigo en un pequeño charco creado por la lluvia, volteo y veo la garra del aerodeslizador bajar al lugar en donde se encontraba el campamento de Giselle. Cuando ésta sube los árboles se consumen, haciéndose menos que polvo.

Todo pasa tan rápido que no alcanzo a reaccionar. Otra gran mancha desprovista de vegetación ha aparecido frente a mis ojos. Creo que los programadores han decidido cambiar totalmente el terreno; cuando la transformación termine ya no me podré esconder entre los arbustos.

Comienza a llover con fuerza, todo se ha oscurecido. Creo que Giselle ha muerto… aunque siento que fue particularmente rápido. Tampoco alcanzo a ver absolutamente nada de su campamento. Me pregunto lo que estarán diciendo en el Capitolio sobre esto "La más popular y agraciada de los tributos ha muerto" y me imagino a los que la querían contratar y que gastaron tanto, llorando por las calles de la ciudad.

Decido sentir la lluvia por unos momentos, levanto mi cabeza con los ojos cerrados y extiendo ligeramente mis brazos, amo esta sensación.

Entonces escucho uno de esos gritos desgarradores más fuerte que nunca, lo que sea que lo haga está detrás de mí.

Giro rápidamente y veo detrás de mí a la creatura más espantosa y grotesca que he visto en mi vida.

Es más grande que yo, está en cuatro patas que parecen de algún reptil gigantesco, veo que tiene dos cuernos en la cabeza y parece ser que le falta piel en lo que seguramente es su cara, que es alargada; no puedo distinguir más por la lluvia.

Escucho que hace otro de esos sonidos y avanza hacia mí, lentamente, pero con cada paso avanza más rápido, con ese sonido aterrador. Yo me dirijo corriendo al bosque.

Siento como tiembla el Piso bajo mis pies, no quiero voltear a verlo, no es necesario ver qué tan cerca está de mí, sus alaridos me lo dicen.

Los arbustos que una vez me sirvieron de escondite, ahora son obstáculos que me impiden correr y que me podrían hacer tropezar en cualquier momento.

Pienso muy rápido que tengo mi cuchillo en la mano, si caigo posiblemente me lo entierre, si me atrapa intentaré encajárselo al animal.

Siento el viento y escucho a lo lejos otros gritos, parecen comunicarse entre sí.

Escucho justo en mi espalda un grito aun mayor, sé que me matará en los próximos pasos, pero no me iré sin antes dar una lucha.

Mis piernas se comienzan a cansar y lo único que veo son árboles interminables. Siento que tira de mí, hacia un lado. Cierro los ojos y me azota contra un árbol. Me agarra de las muñecas, no le puedo encajar mi cuchillo. Comienzo a gritar y a forcejear, en cualquier momento vendrá un golpe a mi ser.

Escucho que dice alguien mi nombre varias veces, asustada abro los ojos y veo que alguien con unos lentes negros me sostiene contra el árbol.

—¡Aurora! ¡Aurora! —me dice el hombre, agitándome. —¡Debes de subir a éste árbol si quieres vivir!

Lo observo por unos momentos, la lluvia baja por su cara y reacciono finalmente.

—¡No sé escalar árboles! —le digo muy asustada, en cualquier momento el monstruo vendrá por mí.

La persona de lentes oscuros me observa por unos segundos, seria, pero finalmente se sube al árbol en un movimiento rápido, extiende su mano hacia mí y me dice:

—Te ayudaré a subir ¡Toma mi mano!

La tomo y me sube rápidamente, siento como algo choca contra el árbol con una fuerza brutal y me vuelvo a erizar cuando escucho que hace el grito de una chica desesperada.

—¿Estás bien? —Me pregunta el chico que me ha salvado, ya en el árbol, sentados en una gran rama.

No le respondo, sigo impresionada escuchando el sonido de la creatura, respirando muy profundo y rápido, tragando un poco del agua de la tormenta.

—Aurora, ya estás a salvo, no debes… —intenta tocar mi hombro pero me retiro con miedo bruscamente.

—¿Por qué?... ¿Por qué lo hiciste? —le pregunto, y lo volteo a ver mientras intento aspirar suficiente aire.

—Creí que habíamos quedado en ser aliados —me dice con una sonrisa, quitándose los lentes oscuros y dejando descubiertos sus ojos color aceituna.


¡Por fin Aurora y Deo se han encontrado! ¿Qué pasará ahora que están juntos y que los mutantes han salido y la Arena está cambiando?

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