¡Hola! Aquí les traigo otro capítulo.

Perdón por el retraso, he estado muy ocupado por la escuela y otras cosas, pero ahora cada fin de semana subiré uno nuevo. La historia ya está hecha, sólo falta acomodarla.

Espero les Guste. Y ya saben Cualquier Review es bienvenido, al igual que cualquier pregunta.


CAPITULO 18: Alianza Secreta.


Una oscuridad total nos envuelve y el frío de la noche se hace evidente.

—¿Recuerdas que antes del entrenamiento tu compañero de Distrito "rompió el hielo"? —Al escuchar esto hago una mueca que demuestra mi desprecio por "mi compañero" —¿Qué sucede?

—El tributo de mi Distrito —Comienzo a decir, con ofensa —Es la rata más traicionera que he conocido.

Deo está impactado, supongo que no se esperaba escuchar esto.

—Pero en la entrevista tú…

—Cuando asesinó a Paris dejó muy en claro que me matará en cuanto tenga la oportunidad.

Ninguno de habla, sólo percibo el sonido de las hojas al moverse con el viento.

—Bien, independientemente de eso —decide comentar el chico del Diez —, el tributo del siete, se mostró muy sociable y a la mayoría le simpatizó; recalcó que él sería una fuente de recursos por tener tantos patrocinadores.

Decido permanecer callada, de nada sirve quejarme con él.

—De todos los Tributos que estábamos ahí, Iulian y Rala se burlaban de Gordon por su Gordura y su "segura inutilidad" en los juegos —al escuchar esto yo agrego de improviso que se lo merecía, pero Deo continúa —Tu compañero sacaba bromas de todas esas agresiones, incluso hacía una risa fingida adrede cuando intentaban intimidarlo.

Permanezco en silencio, creo haber escuchado esa risa en algún momento antes de entrar a la arena.

—Bien, a todos los demás les terminó agradando por alguna razón —Deo hizo una pequeña pausa —Cuando Iulian se fue a combate cuerpo a cuerpo, intentó convencernos a los que estábamos ahí que nuestra mejor opción era unirnos contra él. Lo sabías… ¿Cierto?

Con vergüenza, bajé la mirada; Más secretos del tal Beaver.

—Creo saber por qué no te lo dijo —agregó rápidamente mi aliado —Él explicó que sólo los tributos más fuertes deberíamos de atacarlos directamente, naturalmente una profesional, la chica del tres cuestionó la idea, pero al final la convencieron.

—¿Qué hay de Rala? ¿Y la del distrito uno? —Vuelvo a interrumpirlo abruptamente — ¿La compañera de Iulian no dijo nada?

—Rala escuchó todo pero se quedó callado. Y al parecer a la compañera de distrito de Iulian no le importaba, creo que le causaba placer saber que su compañero moriría de esa forma.

Seguro era la Psicótica, ni siquiera tuvo remordimiento en traicionar a su colega; puede que supiera que Iulian habría sido una amenaza a la larga.

—¿A quiénes incluyó en el plan? ¿Cómo lo mantuvieron en secreto?

—A los profesionales, al tributo masculino del ocho, a los del once y a mí. —Me contestó sin dudarlo. —Dejó afuera a los más pequeños o delgados.

—Pues fueron muy elitistas, les puede haber ayudado… —intento poner una excusa para seguir culpando a Beaver.

—Nadie te conocía, y no es por ofender, pero en esos días tenías el rostro de alguien no mayor de catorce años.

— ¿En esos días? ¡Habrán pasado apenas unos diez días! —Replico, algo molesta por su comentario —Pude haber sido de ayuda, pude haber salvado a Lily…

—Aurora, incluso si eso hubiera sido cierto ¿Para qué la hubieras salvado? ¿Para que muriera de una peor forma después de sufrir por un tiempo? —Me desespera que dijera esto último de una forma tan seria.

—Continúa —digo tajantemente y comienzo a jugar con una hoja entre mis dedos.

—Para serte sisero, yo no confiaba en él, sobretodo por el problema que habría luego de que, si funcionaba el plan, acabáramos con los objetivos.

—¿A qué te refieres?

—Imagina que asesinamos al tributo del uno al inicio de los juegos, como estaba planeado ¿Después recurriríamos a un baño de sangre? Durante los tres días Gordon nos intentó convencer para matarlo y luego salir corriendo de la cornucopia sin terminar con los de "la alianza", a eso se dedicó tu compañero todo el tiempo de entrenamiento.

—¿Y cómo los logró convencer a todos? —realmente no lo comprendo, ¿Incluso pudo convencer a Bren y a Rala?

Deo tardó unos segundos en contestar. Comencé a notar lo cansada que estaba; pero no podría dormir sin saber su historia.

—Supongo que a todos les dijo lo que querían escuchar, por ejemplo, escuché que a la chica del once le dijo que así la niña del doce podría sobrevivir; creo que se habían encariñado la una con la otra al final del entrenamiento. Mientras que a los profesionales les explicó que se quitarían a dos de los más populares tributos.

—¿Y a ti que te dijo? —pregunté secamente, casi acusándolo, creo que debería relajarme un poco…

—A mi no me convenció él, en realidad nunca confié en él plenamente.

—Y entonces ¿Qué fue? —me desesperó un poco que no lo dijera rápido.

—Tú

Casi caigo del gran árbol por la sorpresa cuando lo dijo.

— ¿Yo?

—En la entrevista, tú dijiste que Gordon era alguien "muy confiable"

Pasé saliva, no recuerdo haberlo hecho, debió de haber sido un comentario insignificante… pude haber sido justo lo que Gordon necesitaba para completar su plan. Pero… por otra parte… Deo tomó en serio mi palabra… Me ruborizo al pensar que estuvo escuchando toda mi historia.

Deo comienza a hablar nuevamente:

—Además, Iulian tuvo una ráfaga de ira que dejó claro que puede traicionar en cualquier momento.

Recuerdo súbitamente el comentario extraño que Gordon hizo al final de su entrevista, sobre Iulian y Rala, y cómo los tributos profesionales reaccionaron antes que los "más pequeños y delgados"… todo fue tan evidente ¿Cómo no me di cuenta?

— ¿Pero cómo se enteró? Seguro por eso asesinó a Rala al inicio de los juegos. —Intento inferir la respuesta.

—El tal Rala le dijo al tributo del Distrito Uno lo que habíamos planeado, por eso nos amenazó y por eso Gordon nos advirtió del primero.

Entonces me di cuenta del cómo pude sobrevivir a la arena: los profesionales y los tributos más grandes se concentraron en acabar con los dos "matones".

— ¿Entonces decidieron ir por Rala también al inicio?

—No, el plan fue que todos los tributos masculinos de la alianza, incluido Rala, intentaríamos detener a Iulian; pero no salió como planeamos.

—¿Rala defendió al bruto? — creo que debieron preverlo.

Deo Negó con la cabeza. —Mientras nosotros estábamos entretenidos con Iulian, Rala, siendo tan veloz, pudo llegar hasta una pequeña espada y fue por Lily, que intentaba salir del lugar lo más rápido que podía.

Suspiré profundamente con tristeza porque sabía lo que seguiría a continuación, pero me asombró cuando dijo:

—Peach fue la única que se dio cuenta de esto, ella corrió a ayudar a la niña pero no fue contrincante para un profesional; lo que resultó en la muerte de ambas.

Creo que me entristeció un poco saber la historia. Peach aun me recuerda a mi amiga, y es como si ella se hubiera sacrificado…

—Creo que Rala intentó asesinarme después, estoy segura que me arrojó un cuchillo. —Le conté a Deo al recordar cómo conseguí mi arma.

— ¿Te arrojó un cuchillo?¿Lo viste hacerlo? —me preguntó increíblemente extrañado.

—No lo vi arrojándomelo, pero es éste —Le enseñé mi artefacto, el culpable de que algunos tributos no tengan vida.

—Pero Rala únicamente tenía una espada… —menciona por lo bajo Deo.

—Entonces debió de haber sido el Bruto del Uno. —La verdad ya no importa, ambos están muertos.

—Pero él Jamás consiguió un arma… — Con una expresión de seriedad, me mira fijamente.

¿Quién más arrojaba Cuchillos? Pienso por unos segundos.

—La Psicópata pudo ser… —digo sin mucho interés.

—Ella y los demás profesionales estaban ocupados con los objetivos, además, la primera arma que consiguió fue el arco.

— ¿Crees que Gordon pudo…? —Nuevamente pierdo la fe en él, justo cuando estaba apunto de perdonarlo.

—No, él es pésimo arrojando objetos, lo vi intentándolo en el entrenamiento.

Después de analizar la situación por unos minutos, y de convencerme que Beaver no pudo ser, digo sin poder creerlo:

—Tussah…

— ¿Quién?

—El tributo masculino del Ocho, rapado y con piel muy quemada por el sol. —La decepción vuelve a mí, lentamente; confiaba en él… me dio el concejo de lanzar cuchillos…

Aprovecho el silencio para pensar en él, creo recordar que me dijo que yo no tenía casi posibilidades… puede que yo ya haya estado en su mira desde un principio; tal vez quería mitigar el remordimiento de querer matarme ayudándome con el lanzamiento de navajas. Nuevamente me han engañado. Esto sólo me recuerda lo horrible que puede ser cualquier persona cuando corre peligro su vida.

—Yo lo maté.

Salgo de mi ensimismamiento rápidamente.

— ¿Perdón? —Intento procesar lo que Deo acaba de Decir.

—Al Rapado, yo lo asesiné. Creo que fue hace dos días. —Se muerde su labio, nuevamente está esperando una respuesta.

—Sabes... Si no quieres hablar de eso… yo lo comprendo. —La verdad es que, cuando te obligan a matar, no quieres recordarlo.

—Gracias. —Me dedica una ligera sonrisa, parece haberse quitado un gran peso de encima, o por lo menos una parte de el.

Nos envuelve una helada brisa. Mi ropa, al estar desgarrada de algunos lugares, no me cubre lo suficiente.

Deo nota mis escalofríos.

— ¿Por qué no nos juntamos más? Nos protegerá del Frío.

No puedo, no confío simplemente. En cualquier momento me puede encajar su daga o tirarme del árbol.

—Yo… —comienzo.

— ¿No confías en Mí? —Pone una sonrisa muy humilde, algo opacada por las ojeras de sus ojos.

Suspiro profundamente y me acerco a él, me toma del brazo y nos sentamos uno al lado del otro.

En los minutos siguientes intentamos contarnos de lo que sabemos de los otros, pero no sale a la luz nada en especial.

Minutos antes de quedarme dormida, me cuenta que desde la primera noche no ha podido dormir bien.

Varias veces durante la noche desperté en la oscuridad, él seguía despierto.