Capítulo 20: Deurora vs Linetta


— ¡Deo! —Grito al aire con miedo.

Marietta detiene su movimiento y voltea a ver, expectante, a Linebeck.

— ¿Hay otro? — pregunta Linebeck por lo bajo.

No puedo soportar el miedo que siento ahora, estoy rodeada. A ambos lados tengo maleza que, probablemente, me quite velocidad si intento huir.

Linebeck le ordena a Marietta que me atraviese con la lanza, que de igual forma ya he gritado por ayuda.

La profesional avanza muy seria hacia mí y, de repente, Deo sale de la maleza y golpea a Marietta con su puño en la cara.

De la impresión no puedo reaccionar rápido, hasta que mi aliado me agarra de la mano y comenzamos a correr por nuestra vida por donde vino Deo.

Escucho madera golpear el suelo y a Linebeck gritando el nombre de su compañera.

—Iremos a nuestro escondite para tomar todo lo que podamos —grita Deo mientras corre delante de mí.

Llegamos al árbol y tomamos nuestras mochilas y, al escuchar hierba moverse detrás de nosotros, nos apresuramos a las profundidades del bosque.

— ¡Pero ahí podrían estar los Mutantes! — Intento hacer razonar a Deo de lo mala que podría ser esa idea.

— ¡Los Mutantes también los atacarían a ellos si los encuentran! —a mi compañero parece no importarle tanto esas horribles criaturas.

Huimos desesperadamente; aunque seamos dos contra dos, ellos son profesionales y… Me saca de mi ensimismamiento el sonido de un cañón.

Sigo corriendo atrás de Deo, no fue él el que murió; espero que hayan sido Linebeck o Marietta. Pero aun los escucho detrás de nosotros.

Doy un grito cuando la lanza de los profesionales pasa por mi costado derecho y se encaja en un árbol; pero seguimos corriendo, entre los árboles, cada vez más dentro de la oscuridad del bosque no explorado.

Mi pecho me comienza a doler, al igual que mi cabeza. Las fresas están bien para cuando estabamos escondidos, pero no para correr por tu vida. Siento que en cualquier momento mi cuerpo colapsará.

La lanza cae detrás de Deo, pareciera que cada vez están más cerca.

Veo cómo Deo pierde velocidad, me alarmo al ver esto.

— ¡Deo tenemos que seguir! —Nos detenemos un poco. —Ellos nos van a…

El arma de los profesionales queda a unos pasos de nosotros. Deo, jadeante, va por ella.

— ¿¡Pero qué haces!? —Le pregunto de una manera algo agresiva, mientras intento recuperarme.

Mi aliado arroja la lanza a un costado, haciéndola encajarse en la parte alta de un árbol.

—Eso te dará un poco de tiempo, continúa sin mí —Dice Deo, apoyado en sus rodillas, intentando obtener aire.

No puedo creer lo que ha dicho. Cuando escucho que se acercan nuestros perseguidores, agarro a Deo de su brazo y le digo:

— ¡Sólo unos metros más!

Avanzamos nuevamente y me detengo súbitamente.

— ¿Qué sucede Aurora? ¿No íbamos a avanzar unos metros más? —Me pregunta Deo, de forma cortada por la falta de aire.

—Tengo una idea —le digo —, vayamos detrás de estos árboles.

Ya en nuestro escondite, saco de mi mochila los cerillos y el bote que dejó Gis cuando me atacó hace unos días.

— ¿Qué harás con eso? —Me pregunta Deo, se encuentra ligeramente recuperado.

—Esto es una bomba —Le digo —si tan sólo hiciera más daño…

Observo dentro de mi mochila y veo los botes de especias que tengo desde que le robé la mochila a Chip.

— ¡Ya sé! —exclamo con una sonrisa y rápidamente le pongo a la bomba azúcar y el chile, espero que funcione.

Escucho a los profesionales, están a punto de llegar al lugar donde debía estar su lanza.

Le digo a Deo que debemos de arrojar el frasco a los profesionales, sin embargo él tendrá que lanzarlo; ya que yo soy terrible a la hora de tirar objetos.

—Debería de estar por aquí, Marietta —Escucho a Linebeck, ya debe de estar buscando la lanza.

—Tal vez cayó un poco más adelante —Le responde ella.

Prendo la tela del frasco y se la doy a mi aliado, espero que no fallemos…

Deo respira hondo, sale de los árboles rápidamente y arroja el frasco, con fuerza, hacia ellos.

Se vuelve a esconder a un lado de mí y escuchamos la explosión.

Gritos salen del otro lado, ambos están sufriendo, aunque no sé cuánto daño les pudimos haber causado con eso.

Deo advierte que lo mejor sería avanzar para perderlos, yo acierto y nos dirigimos sigilosamente hacia nuestro antiguo campamento; dejando atrás los lamentos de Linebeck y Marietta.

Después de caminar discretamente por unos minutos, Deo pregunta:

— ¿Has escuchado algún cañonazo desde la explosión?

Intento recordar, pero le contesto que únicamente he escuchado el que sonó casi al inicio de la persecución.

Continuamos caminando, ignorando los ligeros temblores de la Arena y discutiendo las probabilidades de quién fue el tributo asesinado; cuando, de improviso, escuchamos una voz. Nos escondemos lo mejor posible entre la maleza para ver quién es.

—Debemos de ver quién hizo esa explosión, Dril —El tono de voz se escucha extraño, pero continúa hablando —Tal vez sea la chica del Diez… a esa la podemos acabar fácilmente ¿No crees querida?

Volteo a ver a Deo de forma extrañada y le digo lo más despacio posible:

—Pero si Dril ya murió…

Mi compañero sólo se limita a intentar ver de quién se trata. Y, cómo era de esperarse, es la psicótica.

Siguió su camino, hacia donde provino el sonido de la explosión que nosotros generamos; continuó hablando sola, al parecer con una Dril imaginaria.

—Bien, eso fue espeluznante —Agrega Deo una vez que la profesional se alejó.

Aunque siento pena por Mily, no puedo evitar poner una leve sonrisa por su comentario.

— ¿Cómo crees que nos afecten los juegos? —Le pregunto a Deo, preocupada — He escuchado que muchos ganadores tienen problemas de diversos tipos.

—Pues espero que no te cause muchos problemas a tí —Dice mi compañero, mientras me observa, con sus ojos que había dejado de notar desde hace algún tiempo.

— ¿Si tú ganas no te afectará? — Le pregunto — Veo que eres el señor fortaleza —Intento hacer una pequeña broma, salvarme de la muerte realmente me ha animado.

— ¿Nunca has tenido ese presentimiento de que sabes que morirás?

Su tajante pregunta hace que lo volteé a ver de manera más perspicaz.

—No… — Le respondo con un tono de obviedad — ¿Tú sí?

Antes de que me diga una predecible respuesta, le digo que hay que ser positivos, además de que yo ya había sido lo suficientemente negativa a lo largo de mi vida.

Después de hacer un pequeño sondeo caigo en cuenta que ya sólo sobramos nueve.

Caminamos por otra hora, escuchando Mutantes gritar a lo lejos. Probablemente no corríamos tanto peligro después de todo.

Decidimos subir a un árbol muy grueso para pasar la noche, nos sentamos frente a frente en una rama. Y, aunque la temperatura ha disminuido, creo que me estoy empezando a acostumbrar el Frío.

— ¡Mira! —Exclama Deo, señalando algo en el aire. — ¡Son Dos Paracaídas!

Me alegro infinitamente porque esta vez sí son para nosotros, aunque me preocupa un poco que revelen nuestra posición.

Cuando los abrimos vemos que a Deo le han enviado comida y a mí varias botellas de agua.

— ¡Y han llegado al mismo tiempo! Tal vez estemos ganando popularidad después de todo. —Dice muy contento Deo, agarrando un gran bocado de algo que seguramente es carne.

—Mandaron muchas botellas de agua… —Comienzo a decir algo decepcionada —En ésta arena hay varios lagos…

—También hay un río —agrega Deo, mientras continúa saboreando su manjar —Por lo menos así no seremos perseguidos nuevamente a causa del agua.

Reímos un poco; después de todo, cualquier ayuda en los juegos del hambre puede ser decisiva para la supervivencia.

Suena el Himno de Panem y ambos volteamos al Cielo ¿Quién fue la víctima hoy?

—El chico del Dos… ¿Un Profesional? —Dice mi aliado, aun comiendo.

—Omario —Le digo su nombre a Deo —Me parece extraño ¿Él no estaba con los profesionales?

—Tal vez se reveló y lo asesinaron, te dije que de ellos uno no se puede confiar.

Desaparece la imagen y vuelve la calma, en la oscuridad de la peligrosa arena. Me pregunto cómo le estará yendo a Gordon. Aunque aun lo desprecio por lo que dijo de mí; según Deo, él hizo el plan para acabar con Rala y el Bruto… considerando mi seguridad… Ojalá supiera lo que hacen los otros.

¿Qué pensará Johanna de mí en este momento? Seguro que su "Palo de Escoba" la ha sorprendido, digo, me ha mandado botellas de agua. Pero todo lo que tuve que hacer para ganármelas… Asesinar, robar, huir de mutantes, pelear, hacer explosiones con resultados que desconozco… ¿Qué más puedo hacer para ganar más patrocinadores?

—Aurora —Salgo de mi mente cuando Deo me habla — ¿Podrías vigilar mientras duermo un poco?

—Claro —Respondo con una sonrisa, después de todo él ha vigilado las noches anteriores.

Planeamos que cada cuatro horas aproximadamente nos rotaremos, yo asiento; de todas formas no conseguiría dormir porque tengo algunas cosas en qué pensar.

—Buenas noches Aurora —Me dice mi compañero, más apacible que las otras noches.

Observo, sonriendo, sus ojos cerrarse y vuelvo a mis pensamientos.

Probablemente si asesinamos a Celia… Aunque Deo no estaría de acuerdo. Tal vez si lo convenzo de que así ganará patrocinadores; No le ayudará tener la imagen de un tributo tranquilo y noble…

Imagino que Celia no será difícil, de hecho, creo que su mayor arma serán sus "honguitos" venenosos. Yo sola la podría terminar….

Después está Gordon. Gordon podría ser asesinado por cualquier profesional, realmente no tiene utilidad alguna si los patrocinadores no lo ayudan; Además, cuando otro tributo muera, estaremos dentro de los últimos ocho. La ayuda que pueden dar es más cara, por lo tanto sólo ayudarán a los tributos que en verdad parezcan poder ganar. Y esos tributos son los profesionales.

Mily ha enloquecido oficialmente, no creo que la ayuden mucho. Marietta y Linebeck deben de estar heridos, si es que no los han ayudado. Y las que están con Gordon realmente no tienen aptitudes de equipo, seguro se divide en poco tiempo.

Y esto me deja a Deo…

Lo vuelvo a mirar, tan apacible y vulnerable ahora mismo.

Si termino con él, el público del Capitolio verá que haré todo por ganar… Es como dijo Johanna: Si me deshago del que más me cuesta, no tendré problemas con los demás…

Ya deben de haber pasado un par de horas, debe de estar totalmente dormido. Respiro hondo y veo mi chuchillo. Observo a Deo y me acerco a él lenta y cuidadosamente.

Mi respiración aumenta de velocidad, nuestros cuerpos están a centímetros uno del otro; veo su rostro frente a mí y paso saliva. Levanto mi cuchillo, para asesinarlo con un movimiento rápido.

Pero me detengo, no puedo, y tampoco creo poderlo hacer nunca.

Bajo mi arma con sigilo y me alejo un poco, cuando escucho un pequeño arbusto moverse en el suelo, seguido de una burlona risita alejándose.

Estoy impactada por lo que acabo de escuchar ¡Debe ser un tributo!

Deo despierta y me observa, a una distancia muy corta.

— ¿Qué sucede? —Me pregunta relajado, y emitiendo un gran bostezo.

Me quedo petrificada por unos segundos por la situación, pero vuelvo en mí cuando recuerdo que alguien nos ha descubierto.

Al contarle a Deo, decidimos movernos lo más rápido y discretamente posible de lugar, con la esperanza de que no nos sigan.

Creo que Johanna tenía razón cuando me advirtió que no fuera una tonta, que no me encariñara con nadie…


Espero que les haya gustado éste capítulo, Aurora ahora tiene un gran problema. ¿Ese sentimiento le quitará la oportunidad de Ganar los Juegos? ¿Johanna desquitará su Bilis con Alculeo o con Joan?

¡Espero sus Comentarios!