Capítulo 22: Y él se fue...


Pasamos varios días sin difuntos, recolectando fresas silvestres. Deo se ha vuelto un poco más serio desde la noche de la muerte de Celia, y he notado que de vez en cuando me lanza una mirada sobre su hombro… aunque no como yo quisiera…

Yo ahora porto conmigo la daga de mi aliado, sin embargo, colgada de una forma segura con un lazo en mi cadera, llevo aun mi primer cuchillo; él la había querido abandonar cuando recibió su nueva arma, pero en mi opinión nunca está de más poseer una extra, incluso si es algo pesada para mí, además su forma la hace más letal.

Ya es tarde, el calor hoy es tan insoportable que nos debemos de quitar las chamarras que nos han protegido de las frías noches hasta ahora; siento vergüenza de que me vea con ropa más ajustada... pero no puedo evitar pensar en que a él le sienta muy bien, a pesar de todo.

Paramos a comer lo último que los patrocinadores nos habían enviado, seguimos usando la vieja táctica de consumir alimentos en los árboles. Al comenzar, el chico del Diez decide que es mejor practicar su plan ahora mismo para luego, si tenemos éxito, utilizarlo contra de los profesionales. Supongo que percibe mi preocupación, ya que toma mi mano y me dice que no debo inquietarme; me ruborizo a causa del contacto, aunque su tono empeora mis inseguridades respecto a lo que trama, pero gracias a sus ojos me transmite un poco de confianza.

— El plan es el siguiente… — Dice después de un suspiro profundo — desde ahora hablaremos en susurro, pero cuando te lo diga seguirás tranquila ¿Entendido?

Después de asentir, sintiéndome sin alternativa alguna a su pregunta, casi caigo del árbol cuando me lo dijo; ¡Planea montar a una de esas horripilantes criaturas! ¿Acaso la Arena le ha afectado la cabeza?

Después de una larga pero silenciosa discusión, y sin poderme convencer en absoluto; me lanza la información de una manera que no puedo procesar fácilmente. El primer paso será poner un montículo de fresas en un lugar estratégico, cerca de uno de los lugares que han quedado desprovistos de árboles pero situado aun dentro del bosque, después exprimirá algunas fresas y embarrará su jugo en varios árboles que rodean la zona y posteriormente trepará a un árbol estratégico del cual se lanzará para "domar" a la bestia… lo peor es lo que me ha tocado a mí.

En su extraño plan, yo debo de permanecer en el lugar desprovisto de árboles, lo que me parece la más grande de las locuras. Estaré a la merced de cualquier flecha o lanza, incluso mutante… Y aun si no me descubren, mi papel es el de llamar la atención del monstruo para facilitarle la tarea y, en caso de que Deo caiga al suelo, distraer al Muto para que él posteriormente le clave su larga espada… una sentencia de muerte… ¿Y si el verdadero plan es acabar conmigo o herirme gravemente?

— Aurora, — Deo susurra mi nombre cerca de mí con tono de súplica — si logramos domar a un mutante nuestras oportunidades de ganar se incriminarían increíblemente.

Sigue susurrando sus intentos de convencerme: que esos mutantes son increíblemente semejantes a los caballos, que él era el mejor en su Distrito domando animales, incluso agregó que de todos los que hemos visto ninguno es de color brillante y que por eso no representan un verdadero riesgo; esa última creo que ni a él mismo lo convencía del todo.

Lancé el suspiro más profundo que había hecho en mi vida, volteé a ver sus ojos y los vi mirándome de una forma que sólo había presenciado anteriormente en las entrevistas; mientras lanzaba miradas que emocionaban a Panem. No quiero pensar que es su forma de convencer y ganarse a la gente… porque conmigo lo acaba de lograr, ahora mismo me siento como una tonta por aceptar su casi ridículo plan.

Buscamos por pocos minutos uno de esos lugares desprovistos de vegetación, a estas alturas ya son muy frecuentes y parece ser que en un par de días más ya no habrá bosque para escondernos.

Le deseo a Deo buena suerte con tanta timidez que casi lo pronuncio mal… pero un segundo después Deo me dice lo mismo a mí, sólo que agarra por unos segundos mi mano. Una rara sensación hace que la quite rápidamente, él ríe un poco al ver mi reacción, y decido fingir que ignoro su reacción. Ahora procedo a mi lugar, y el miedo me golpea tan inesperadamente que incluso caigo en cuenta de la tontería que es tener aún ese pequeño sentimiento por el chico del Diez.

Me paro en el borde, al otro extremo del bosque, saldré al escuchar el primer grito de un mutante. Siento mi corazón palpitar más fuerte que nunca, no creo tener la fuerza suficiente para mantenerme siquiera en pie; agarro la daga de Deo fuertemente, en el peor de los casos seré yo la que intente acabar con el mutante…

Escucho un grito desgarrador de un chico a lo lejos que hace que una fría sensación recorra mi espalda, no he podido acostumbrarme a ese horripilante sonido.

Doy con dificultad el primer paso para salir del bosque y miro hacia enfrente, esperando ver salir al mutante, probablemente bañado en la sangre de Deo… Volteo ligeramente la vista hacia arriba y veo que el cielo se comienza a nublar, creo que debe de ser un buen augurio, mi tipo de clima favorito. El viento ahora sopla con mayor intensidad, alzando mi cabello y alborotándolo; pero no me molesta eso, ni tampoco el frío que azota mi cuerpo.

Me paro firme con la daga en mano, con mucha concentración.

— Confío en Deo… — Me digo a mi misma en voz baja.

Me siento lista para esta prueba final, hasta que alguien destruye mi concentración:

— ¡Hipócrita! — escucho la voz del tributo más inestable de los septuagésimos juegos del hambre.

Volteo al instante y digo con preocupación e ira:

—Mily…

Se ve totalmente desnutrida, pero parece conservar la suficiente fuerza para descuartizar. Observo que tiene una lanza, una que casi puedo asegurar que he visto varias veces antes. Parece murmurar cosas para ella misma y para su Dril imaginaria.

— Dril y Mily te vieron intentar matar al tributo del Diez — Comienza a caminar hacia mí con su maléfica sonrisa — Y es patético que no lo hayas podido asesinar ¡Ambos son débiles e inútiles!

—Es… —titubeo un poco — ¡Más patético hablar con gente imaginaria! — le grito con temor, aun se aproxima hacia mí.

Antes de que la psicótica me pudiera decir algo, un estruendo se escuchó del otro lado del claro. Ambas volteamos y vemos a un Mutante corriendo hacia nosotras. Viene a una gran velocidad, pero creo que… ¿Es posible? ¡Deo lo va montando!

Creo que tiene dificultades, no parece poder detenerse; Deo grita algo que no puedo comprender.

Todo pasa tan rápido, veo que la profesional prepara su lanza para atacar a Deo, pero lo único que logro hacer es saltar a un lado, escucho a la profesional gritar que lo matará y se produce un sonido de impacto. El mutante hace un sonido más animal que humano, como lo suele hacer. Volteo lo más rápido que puedo, pero el polvo que se ha levantado no me logra dar una buena visión. Temo lo peor ya que escucho a la profesional reírse descontroladamente.

Preparo la daga de Deo, si él está herido… entonces… puede que…

Avanzo con cautela y una vez que se ha disipado el polvo, veo al mutante inmóvil y a Mily debajo de él. Lo ha atravesado con la lanza y terminó con su vida. A ella la veo claramente, y sigue riendo. Creo ver a Deo, está sobre el mutante aun, casi recostado.

Se mueve y… ¡Se levanta! Parece aturdido y sin heridas de gravedad. Observo que retira su espada de la parte derecha del pecho de la profesional, no ha sido un golpe que le quite la vida de inmediato, pero se puede apreciar que es mortal.

Corro con Deo a auxiliarlo en lo que pueda, y ahora sé que el mutante le ha destrozado las piernas a la Psicópata. Ni siquiera la mejor medicina de todo Panem la podría ayudar ahora.

Al llegar con mi compañero le pregunto si se encuentra bien, sigue un poco atolondrado pero su cuerpo sigue en bunas condiciones. Ambos volteamos a ver a la Psicópata, parece que gasta sus últimas energías en reír y decirle cosas a su amiga imaginaria.

—Vámonos de aquí Aurora — Dice Deo con una voz ronca —Vendrán a revisar qué ha sucedido…

Lo ayudo a caminar ya que cojea, aunque no es algo que no pueda arreglar un patrocinador. Ahora está más sucio y débil que nunca, pero me voltea a ver con una sonrisa.

—Me impresiona que aun a punto de ser asesinada permanecieras ahí…

—Confío en ti ¿Recuerdas?—Le digo y sonrío un poco mientras avanzamos lo más rápido que podemos.

—Y yo en ti… —Cuando dice esto noto que me mira apaciblemente, y no puedo evitar ruborizarme.

— ¡Ella te intentó asesinar Estúpido! — Grita la moribunda profesional con todas la fuerza que le quedan.

Deo se detiene súbitamente y la voltea a ver, luego dirige sus ojos verdes hacia mí y después de vuelta hacia ella.

—¿De qué demonios hablas? —Le pregunta, realmente enojado.

— La otra noche, Mily la vió, estaba a punto de clavarte su patético cuchillo — Dice esto con burla y una risotada — ¡Si hubiera contenido Mily su risa ahora mismo estarías muerto!

Deo voltea a verme súbitamente, con una mirada que demostraba abatimiento y duda.

—¿Es eso cierto? ¿Intentaste matarme? — me pregunta secamente.

Me quedo sin palabras, no puedo pronunciar nada. Deo me suelta bruscamente y se aleja de mí. Dice mi nombre con dolor en su voz y sigue alejándose.

—Deo… Yo…—Apurada trato decir algo. Lo Intento… lo intento de verdad, hay tantas cosas que le puedo decir pero no las puedo decir.

Mientras se aleja mueve su cabeza de un lado a otro, no lo puede creer.

—Yo… —Sigo intentando con desesperación y con las lágrimas a punto de salir de mis ojos.

—¿¡Por qué lo hiciste!? —Deo grita con su voz ronca —¡Ahora ya no podré confiar en ti! ¡Esa noche ya tenías mi confianza!

—Deo, has confiado en mí todo este tiempo y no he…

—¿¡Ahora cómo lo haré!? ¿¡Cómo podría!? —Me interrumpe rudamente — ¿Por qué lo haría…?

—Porque… Porque yo… —Sé que decir, pero simplemente no puedo…

Observo su mirada llena de decepción y me causa uno de los más grandes dolores que había sentido en mi vida, estoy a punto de perderlo. Entonces dio una vuelta, y él se fue.

—¡Deo! — Grito descorazonadamente y lo persigo.

No quiero que me deje sola, no quiero perderlo a él.

—¡Deo! —vuelvo a llamarlo y, al no poderme contener más, suelto las lágrimas.

Grito una última vez su nombre con desesperación y me detengo, no vale la pena perseguirlo si no volverá conmigo… Sorbo por la nariz varias veces y decido irme por el camino contrario. Cruzo el claro y, cuando llego al centro, Mily comienza reír con la poca fuerza que le queda. La volteo a ver por última vez sin siquiera intentar cambiar mi expresión de tristeza, no digo nada y continúo mi camino, sin voltear atrás. Hoy vuelvo a estar por mi cuenta.


¡Lamento la tardanza! Pero he tenido varias cosas que hacer en estos días… pero ahora Aurora ha quedado sola nuevamente, nos aproximamos al fin de los Septuagésimos juegos del Hambre. ¿Quién Ganará? ¿Será Gordon? Puede ser…

Espero que les haya gustado. Reviews, predicciones y comentarios bienvenidos.

Por cierto, ¡Felíz Navidad a Todos! Espero que se la pasen fenomenal con su familia y amigos : ).

¡Muchas Gracias por continuar leyendo mi Fanfic!