Disclaimer: Naruto no es mío, lo creó Kishimoto. Recogido no es mío, lo escribió Kanari Shinobu ¿entonces que es mío? La edición y corrección, la cuenta para publicar y el "tiempo" para responder las reviews n_n
Notas: Actualización en viernes :D ¡Disfruten el leer como yo el transcribir!
RECOGIDO
By Dark
Capitulo XIII
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Y Naruto no pudo evitar sonreír, ¿acaso Sasuke lo estaba mimando? Se sentía algo extraño, al parecer el ambiente en la casa de Itachi lo hacía comportarse de esa forma tan sádica, por que ahora que estaban fuera era muy distinto.
– Ponte una chaqueta, ya está haciendo frío. ¿Después de comer te quedarán energías?
El rubio se sonrojó al entender el significado de dichas palabras –Creo que sí.
– Qué bien, por que quiero llevarte a un lugar.
– ¿Puedo preguntar donde?- le mostró una linda sonrisa para convencerlo, aunque ya tenía una vaga idea de donde podían ir.
– No- respondió y siguió conduciendo como si nada. Se detuvieron fuera de un restaurante, bajaron del automóvil y entraron al local sin antes dejar bien estacionado y asegurado su vehículo. Naruto en su vida había entrado a un restaurante tan lujoso, en realidad al único restaurante que había ido era un local de comida rápida al que los había llevado Itachi cuando Sasuke cumplió ocho años. Tomaron una mesita alejada del resto y esperaron que alguien les llevara la carta.
El muchacho rubio miró a todos lados, la estancia era enorme y elegante, repleto de pinturas y objetos que parecían muy valiosos. –Sasuke…- murmuró mirando a las personas que acababan de llegar a la mesa que estaba cerca de la suya, una mujer cubierta de pieles y joyas y un hombre de frac con monóculo.
– ¿Y ahora qué pasa?- inexplicablemente el Uchiha mantenía una sonrisa en su rostro.
– Bueno, es que este lugar se ve… un poco caro…
– Ajá ¿y?- preguntó haciendo desaparecer la sonrisa.
– Pues que... dudo que aquí vendan ramen...
– No te preocupes por eso, yo me encargaré de que te lo traigan.
– ¿De verdad?- eso le sorprendió bastante, la actitud del pelinegro era demasiado atenta. Sonrió ampliamente.
– Claro, pero si me das algo a cambio.- y antes de que Naruto pudiese decir algo Sasuke apoyaba una mano tras su cabeza y lo atraía para besarlo; un beso bastante apasionado para un lugar público.
– ¿Qué… qué desean comer esta noche?- preguntó un camarero de lo más estirado, llamando su atención, y alcanzándoles el menú.
Sólo atinaron a separarse y apenas mirando al camarero, Naruto ordenó lo que quería. –Miso ramen.
– Lo siento joven, pero en este local no se sirve esta clase de comida y...
– Perdón- el Uchiha se levantó. –Me gustaría conocer lo motivos de porque no se sirven "esa clase de comida" como la llama usted.
– Bueno, este restaurante está destinado a personas que gustan de la buena mesa y...
– Pero mi compañero desea comer miso ramen por que este plato es de su gusto y para el representa "la buena mesa" y no esos caracoles hervidos.
– Joven, le ruego comprenda.
– ¿Puede traer el maldito plato que se le solicita?- alzó la voz llamando la atención de los comensales. –Si usted se niega a atenderme haré llamar a sus superiores.
– Joven, le repito que...
– Llame a su superior- dijo Sasuke fingiendo molestia mientras Naruto lo miraba entre sorprendido y divertido. –Seguro el conoce a mi familia, dígale que Uchiha Itachi quiere verlo.
– ¿U-Uchiha-sama?- murmuró el camarero. –L-lo siento, de inmediato traeré lo que ordene, este ¿que más desea para cenar?
– Sólo eso...
– Espere unos momentos- el camarero se retiró.
– Bueno, ya traerán tu ramen- se sentó nuevamente y le dirigió una mirada divertida a Naruto.
– ¿Por qué le dijiste que eras tu hermano?- quiso saber el rubio tratando de no reírse.
– Porque mi hermano le hizo un "préstamo" al dueño de este local, hubiese podido decir que era yo, pero tal vez mi hermano nos esté buscando y como tiene a media Konoha en el bolsillo...
Después de pocos minutos le llevaron el humeante tazón de miso ramen a Naruto, que fue comiéndolo despacio mientras hablaban de trivialidades, cosas sin importancia. Luego de comer Sasuke pidió la cuenta pero les dijeron amablemente que la casa invitaba, por lo que no tuvieron que pagar nada.
Volvieron al vehículo, se abrocharon sus cinturones y Sasuke, como todo el día, condujo.
– El ramen estaba delicioso- exclamó el muchacho rubio para conversar; ya llevaban algunos minutos en silencio y se estaba aburriendo.
– Mmh ¿quieres volver?
– ¿Por qué?
– Yo pregunté primero.
– Pero...
– ¿Si o no?
– Mmh, no sé.
– ¿Y eso lo tomo como un…?
– Está bien, no quiero volver.
– Hum, entonces si te llevaré...
– ¿A donde?
– No te lo diré- sonrió al percibir la mueca de enfado de Naruto.
– Entonces, ¿puedo preguntar si queda muy lejos?
– Mo...
– Hum…- no supo en que minuto se le generó la confianza necesaria para molestar a Sasuke, pero se le hizo muy fácil. –Entonces, ¿puedo preguntar si... yo he ido a ese lugar antes?
– No lo creo.
– Eh, ¿es un lugar público?
Sasuke dibujó una diminuta sonrisa en su rostro y se volteó a ver a Naruto que lo miraba expectante. –Si es un lugar público, pero a estas horas de la noche va mucha gente… en realidad depende del día, como hoy es lunes no creo que haya alguien.
– Ah…- miró por la ventanilla del auto, ya estaba oscuro, no se veía mucho pero se distinguían árboles.
– ¿Estás preocupado?- le preguntó al ver que no seguía con el interrogatorio.
– Si, porque no sé donde me vas a llevar...
– ¿En serio? ¿Ni siquiera se te ocurre?
– Bueno…- tenía la idea de que tal vez pudiera ser ese lugar al que tanto deseaba ir, pero no estaba seguro de que Sasuke lo llevara ahí. –No, no se me ocurre.
– Entonces, te diré que falta muy poco para llegar- Sasuke se volteó a mirar la expresión de Naruto.
– ¿A punto de llegar? Si lo único que veo son árboles…
– Pues esa es la gracia.
– ¿Los árboles?
– No, ya verás- después de avanzar un tramo se detuvo. –Aquí es...
– Pero si no hay nada- exclamó mirando por la ventanilla.
– La idea era esa. Un lugar donde no hubiera nada para estar tranquilos.
– Jejeje, cierto…
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– ¿A donde vas?
– A un lugar- respondió evitándolo. Era más que obvio que no quería estar en su presencia, ya le estaba dando miedo.
– ¿Donde?- el tono que usaba no daba lugar a evasivas.
– ¿Qué clase de interrogatorio es este, Itachi?- se hizo el ofendido, ¿como había sido tan tonto para irse a meter en ese lío? Sino hubiese aceptado la invitación del Uchiha mayor, nada hubiese pasado, pero tenía que ser un interesado. De todos modos sabía que si no existiera esa pseudo-amistad con Itachi él ya sería hombre muerto, más bien si no le prestara alguna utilidad.
– ¿Perdón? ¿Qué forma de dirigirte a otra persona es esa?- sonrió con superioridad al ver la cara de Sai.
– Voy a encontrarme con un amigo- explicó. Debía decirle que hacía a cada minuto y encima debía encontrar a esos dos...
– ¿Quien? ¿El que esta buscando a mi hermano y a Naruto?
Si se lo escondía lo iba a saber igual. –Si, que damos para entregarle unas fotografías de ellos.
– ¿No dijiste que se la ibas a mandar por mail?
En verdad que a este no se le escapaba una. –Si, pero tuvo problemas con su correo, así que prefiero entregárselas personalmente.
– Bien, estaré esperándote cuando vuelvas. Quiero saber noticias concretas.
Sai respiró profundo. – ¿Por qué no te pones a hacer algo tú también?
– ¿Qué te hace pensar que yo no he hecho nada?- preguntó levantándose del lugar donde estaba sentado y acercándose al petrificado chico. – ¿Quieres que te diga lo que he hecho?
Sai asintió levemente sin mirarlo.
– Bueno, no podrán salir del país ni de esta ciudad, no podrán girar dinero ni abrir cuentas, no pueden hospedarse en grandes hoteles porque yo lo sabría inmediatamente... además de que son conocidos por muchas personas, a las cuales yo informé de su desaparición, así que los lugares donde debemos buscar disminuyen considerablemente y ahí es donde entras tú con tus conocidos…
"Claro, con media ciudad en el bolsillo es fácil" pensó Sai. –Me voy se me hace tarde- murmuró y salió a la calle donde los esperaba su Harley-Davidson.
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– En realidad siempre me he juntado con pocas personas pues siempre hay interés en ellas, por lo que viste hace un tiempo con esos compañeros de clases.
– Mmh, bueno, yo siempre quise ir al colegio, pero no entiendo por que tu hermano no me dejaba, aunque las clases que me dio me sirvieron mucho.
– Pero no todas., tal vez no quería que fueras al colegio por que ibas a desarrollar personalidad.
– Tal vez…- murmuró para sí.
– O porque podías encontrar pareja.
– ¿Cuantas novias tuviste tú?
– No lo sé, pero cada vez que Itachi me preguntaba llevaba alguna chica a la casa y la presentaba como mi novia.
Sasuke y Naruto llevaban conversando mucho rato, sobre temas que nunca antes habían hablado; pudieron haber convivido muchos años pero jamás intercambiaron buenas palabras cuando tenían edad para hacerlo, ya que antes de los doce solo se dedicaban a jugar.
– Naruto, ¿recuerdas cuando rompimos el jarrón que era de mi madre?
– Si, y tú te echaste la culpa para que no me acusaran a mí- sonrió avergonzado.
– Siendo tu él que le habías pegado una patada.
– Porque tú me dijiste que había un duende en su interior.
– Tú fuiste el que se la creyó.
– Pero tenía ocho años.
– Yo también, pero no era tan crédulo.
Lo miró mal, Sasuke sonrió y lo acercó para besarlo; exploraron sus bocas hasta que el aire de sus pulmones se lo permitió. Se distanciaron un poco pero Naruto permaneció muy cerca del Uchiha, lo suficiente para susurrarle en el oído. –Te amo...
El único efecto que consiguió fue que Sasuke se alejara de él lo más que le permitía el reducido espacio de la cabina del automóvil, sin decir ninguna palabra.
– ¿Qué sucede?- preguntó algo asustado por la actitud del Uchiha.
– Nada- murmuró preparándose para empezar a conducir.
Definitivamente se había molestado. Pocas veces se lo había dicho, menos de cinco veces y siempre se enojaba o parecía indiferente. Siempre era lo mismo, pero ¿por qué?
– ¿Estás molesto?- en algún minuto, después de todo lo que habían hecho y conversado en el día, había creído que Sasuke podía corresponderle o siquiera decirle que le tenía una gota de cariño, pero nada, no le decía nada. Y él tampoco no había cambiado, mantenía la estúpida esperanza que le podía decir que sentía lo mismo que él.
– ¿Tú qué crees?- preguntó sin mirarlo y encendiendo el motor.
– ¿Ya nos vamos?
– ¿Por qué siempre dices estupideces?
– Aún no me quiero ir.
– Eres un idiota, siempre hablas sin pensar- hablaban como si ninguno de los dos prestara atención a lo que el otro le decía.
– No volvamos aún.
– Usuratonkachi- se acercó y lo besó nuevamente. Naruto se levantó de su asiento y se ubicó sobre Sasuke, continuaron besándose durante largo rato sin decirse nada, simplemente acariciándose y disfrutando del momento.
– Sasuke, hazme el amor- le susurró el muchacho rubio en el oído.
El Uchiha no pudo evitar reír, les iba a ser algo difícil estando en el automóvil.
Acomodó al rubio de modo que quedara a horcajadas de él y le fue desabrochando la chaqueta de a poco mientras Naruto repartía besos por su frente y mejillas.
Una vez le hubo sacado la chaqueta y la camiseta que llevaba debajo, se dedicó a besarlo en los labios y Naruto a introducir sus manos por la ropa del Uchiha, tocando el bien formado pecho de éste.
– Mmh- Naruto soltó un gemido por el simple hecho de sentir que le estaban abriendo el pantalón. Sin ninguna delicadeza desnudó al Uchiha de la cintura para arriba y bajó sus labios su cuello y hombros, a los cuales se atrevió a dejarle una que otra marca, volvió a subir para besarle en los labios, cosa que no pudo lograr pues un gemido salió de sus labios al notar las manos de Sasuke colándose por su ropa interior. Empezó a estimular el miembro del rubio a la vez que trataba de despojarle de su pantalón, cosa que le estaba resultando bastante difícil, tanto por la posición como por el espacio, pero que finalmente logró. Naruto se apegó lo más que pudo a Sasuke mientras gemía por el placer que le proporcionaban sus manos.
– Esto… está algo… difícil…- susurró cuando Naruto trataba de quitarle su pantalón, pero después de mucho esfuerzo pudo hacerlo. Comenzó a restregar su cuerpo contra el Uchiha soltando gemiditos cerca de su oído. –Abre…- le dijo acercando sus dedos a la boca sonrosada de Naruto, éste los lamió con dedicación, ganándose uno que otro jadeo por parte del pelinegro. – ¿Estas listo?- le preguntó mordisqueándole el lóbulo de su oreja.
– Sí…- respondió en un suspiro seguido de un pequeño grito producto de la intrusión de los dedos de Sasuke en su cuerpo. Respiró profundamente cuando aquellos dedos se movieron en su interior. Naruto pasó sus brazos alrededor del cuello de Sasuke para juntar más sus cuerpos, si cabía y demostrarle con sus gemidos, al oído, de que le gustaba lo que le estaba haciendo.
– Sasuke, mmh…-dijo dándole a entender que quería que se apresurara.
– Sh, no es necesario que lo pidas…- retiró sus dedos para continuar con el siguiente paso, tomó la cintura del rubio y le ayudó a acomodarse para que quedara sentado sobre su erección, pero enfrentando sus rostros. Casi un grito escapó de los labios del rubio al sentir aquella invasión, espero un momento hasta que se acostumbraba, en tanto se dedicaba a repartir besos por el rostro de Sasuke. Soltó un suspiro cuando comenzó a moverse de forma lenta y sin prisa, ahora tenían todo el tiempo del mundo y no había nadie que lo interrumpiera.
Poco a poco fue acelerando sus movimientos a la par con el volumen de sus gemidos, el Uchiha apoyando sus manos en sus caderas le ayudo a marcar un ritmo más rápido que el anterior. Los movimientos se volvieron más desesperados conforme pasaba el tiempo, ambos gemían en los labios del otro, hasta que llegaron al final con unos segundos de diferencia; permanecieron sin separarse hasta que regularizaron sus respiraciones, Naruto con un suave movimiento se levantó no sin antes besar tiernamente a Sasuke.
El Uchiha tomó su camiseta y se limpió del pecho y vientre los restos del rubio, luego hizo lo mismo con Naruto quitando sus restos.
– Vístete, no te vayas a resfriar- le pasó la ropa que estaba botada en el suelo del automóvil.
– Gracias- algo sonrojado comenzó a vestirse mirando de vez en cuando a Sasuke que hacía lo mismo. Cuando se hubieron terminado de vestir, se quedaron unos minutos en silencio, disfrutando de la quietud a su alrededor.
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– Tanto tiempo- dijo indicándole la silla que estaba enfrente de él. –Siéntate.
– Si, más de un año ¿no, Gaara?
– Más o menos- el aludido tomó un poco de su cerveza. Estaban en la terraza de un bar. –Linda motocicleta.
– Gracias, me costó mucho conseguir ese modelo- sonrió socarrón. –Bueno, a lo que vengo…
– Adelante, Sai- le indicó y le acercó una lata de cerveza.
– Pues necesito encontrar a esos chicos que te dije. El asunto ya se está volviendo de vida o muerte...
– Me imagino- en que líos estaba metido ese tipo para andar buscando a esos dos.
– Necesito ubicarlos lo antes posible. Tengo unas fotografías…- buscó en los bolsillos de su pantalón y sacó unas impresiones un tanto arrugadas de los muchachos que buscaba. –Estos son…- se las alcanzó a Gaara.
– Mmh…- hizo una mueca concentrada como si estuviese recordándose si los había visto antes, tomó la foto de Naruto y lo miró detenidamente. –Bastante guapo el chico- murmuró distraídamente.
– Y que lo digas, ni te imaginas lo que es acostarse con él…
– ¿Ya lo has probado?- preguntó mirando a Sai como si pudiese adivinar sus pensamientos.
– Claro, por algo te lo digo, con él a nadie le importa ser un marica. Imagínate que hizo que se pelearan dos hermanos por él.
– ¿Y lo hizo a propósito?- eso historia estaba muy interesante.
– No, si Naruto, así se llama, es de lo más inocente e ingenuo que hay, no sabe ni de los líos que arma.
– Entonces este otro es el Uchiha- levantó la foto de Sasuke.
– Si...
– ¿No era este el niñito que te causo tantos problemas antes?
– El mismo, pero ahora es todo un hombre y se defiende solo- rió antes de dar un trago a su bebida. –Quiero que los encuentres, tú tienes más contactos que yo, se andan escondiendo del Uchiha mayor.
– Itachi, ¿cierto?
– Si, ese cabrón está vuelto loco por Naru-chan- volvió a reír. –Así que imagínate cuando encuentre a su hermanito... llevaban menos de tres días fuera de la casa y ha movilizado a media ciudad para darles caza.
– ¿Y tú qué tienes que ver con todo esto?- Gaara estudiaba la situación, viendo que le era más conveniente a él, acusarlos y ganarse unos billetes o permanecer en silencio tan pobre como antes.
– Por idiota quedé en medio- dio un último trago a su cerveza bebiéndosela toda. – ¿Me vas a ayudar? La recompensa es grande.
– ¿Cuanto?
– Itachi estará dispuesto a pagar cuanto sea por una pista de su paradero.
El pelirrojo lo meditó un momento. –De acuerdo, quiero que me acompañes a que veas algo- dijo poniéndose en pie.
– ¿Puedo saber donde?
– No, ¿vienes?- preguntó poniéndose de pie y dejando el dinero de lo consumido.
– ¿De verdad no me vas a decir donde?
– Al lugar donde vivo, te tengo una sorpresa.
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Iba apoyado sobre su hombro, sus ojos ya se cerraban; era tarde, pero no sabía con exactitud la hora. Miró a Sasuke que conducía de vuelta a la pensión y le dedicó una sonrisa soñolienta.
– ¿Falta mucho?- preguntó Naruto acomodándose mejor en el asiento y cubriéndose con una chaqueta.
– No, ya estamos por llegar. Así que no te quedes dormido.
– Hai- bostezó.
– Luego no pienso bajarte en brazos.
– Mmh…- masculló apoyándose de nuevo en el hombro de Sasuke.
– Lo digo en serio- se volteó para mirar a Naruto, que respiraba calmadamente con los ojos cerrados; ya estaba durmiendo. –Supongo que ya no importa…- murmuró subiendo un poco más la chaqueta con a que se había cubierto el rubio para que no cogiera un resfrío. Se concentró en conducir.
Unos minutos más tarde ya estaban fuera de la pensión, estacionó le vehículo y miró nuevamente a Naruto, realmente le daba pena despertarlo, se veía tan inocente dormido. Hace tiempo que no lo contemplaba así, tan tranquilo. Casi de forma inconsciente acarició el rubio cabello.
– No me canso de decírtelo; eres un idiota- le susurró despacio bajando sus dedos para con delicadeza seguir acariciando la suave piel su rostro. – ¿Por qué eres así? Tan... hermoso…- el tono que usaba era casi melancólico. Suspiró hondo. –Lo eres todo, no sé qué haría sin ti en estos momentos, de verdad que lo eres todo para mí y…- una risa bastante conocida lo sacó de sus pensamientos y buscó de inmediato de donde provenía.
Grande fue su sorpresa al ver a Sai conversando con Gaara, iban saliendo de la pensión, sabía que no se equivocaba con respecto a ese tipo. Cubrió a Naruto completamente con la chaqueta y el también se cubrió por si llegaban a ser vistos.
– Entonces ¿me llamas?- oyó la voz de Sai.
– Claro, en cuando sepa algo de ellos.
– Si, pero que era lo que querías que viera en la casa.
– No, no te preocupes, otro día vuelves y te lo enseño.
– De acuerdo.
Sasuke estaba intrigado ¿de qué hablaban esos dos? Al segundo oyó un rugido de una motocicleta y un portazo; bastaron ambos ruidos para despertar a Naruto.
– ¿Qué pasa?- preguntó restregándose lo ojos y sacándose la chaqueta que tenía puesta sobre su cabeza.
– Sh…- fue lo único que atinó a decirle y le volvió la cabeza abajo.
Continuará...
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Notas: Lento pero seguro n.n ¿cómo han estado, amores míos? Ah~ espero que mucho mejor que yo; no están para saberlo ni yo para contarlo, pero ya estamos a final del semestre y con exámenes, trabajos finales y proyectos he tenido nulo tiempo de actualizar, además, siendo sincera me enfoqué mucho a Bulletproof Cupid por lo que olvidé este fic por completo x.x
Por eso, a quienes lean este capítulo, va para ustedes de todo corazón :D a mis queridas veruto kaname, Yuki-2310, kaoryciel94, jennita, milk goku, narutteba, Susana Mode (x3) y 00Katari-Hikari-chan00 les mando un besote por dejarme su comentario n.n ¿qué les pareció el capítulo? Ah~ ese Sasuke está reacio a decirle a Naruto cuanto lo ama ¡porque lo ama! Eso todos lo sabemos jajaja. Aish~ mejor me despido, les deseo lo mejor del mundo, cuídense mucho.
PD. Por cierto, Kanari Shinobu os manda muchos cariños~ ella leyó el final de Cupido y está muy contenta porque volvieron a aceptar su fanfic n.n ¡un beso a Kanari!
Leona Dark
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