Disclaimer: Naruto no es mío, lo creó Kishimoto. Recogido no es mío, lo escribió Kanari Shinobu ¿entonces que es mío? La edición, corrección y la cuenta para publicarlo n.n

¡Disfruten el leer como yo el transcribir!

RECOGIDO
By Dark

Capitulo XV

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– ¿Cómo me encontraste?

– Gaara, también soy amigo de algunos conocidos tuyos.

– ¿A qué te refieres?

– Nada en particular, pero…- se acercó tanto a él que lo dejó casi pegado a la pared. – No sé qué es lo que pretendes...

– No te estoy entendiendo nada Uchiha.

– Claro que si sabes de qué te estoy hablando- dirigió un golpe a la cara del pelirrojo, que no pudo esquivar por falta de espacio.

– ¡¿Qué te has creído maldito imbécil?!- lo empujó para que se apartara.

– ¿Quieres que te explique?- llevó una mano a su bolsillo como buscando algo, cuando halló lo que buscaba sonrió. – ¿O quieres que te lo recuerde?

Sólo pudo quedarse quieto, sentía que no podía moverse, miró incrédulo lo que el pelinegro tenía en sus manos. – ¿Cómo… lo conseguiste?

– Nunca revelo mis trucos…- sonrió triunfante y rompió el documento que tenía en sus manos. – Con que aparte de tener tratos con Sai, ¿también los tienes con mi hermano? Seguramente te lo dio como adelanto, supongo que no le has dado ninguna pista, ¿no?

– No tendría por que decírtelo- se apartó de Sasuke y le dirigió una mirada de completa furia aunque a los ojos del otro, parecía más resignación.

– No, cierto, no tendrías por qué- su voz estaba cargada de sarcasmo y furia. – Pero, analicemos como están las cosas; me molesta que estés trabajado para Sai, me enfurece que trabes negocio con mi hermano, pero de todo lo que más me altera es...

– Naruto…- lo interrumpió Gaara, comprendiéndolo todo de pronto.

– No… Bueno si, no me gusta que toquen las cosas que son mías- una sonrisa macabra se extendió sobre sus labios.

– Yo no hice nada ¡fue él quien se me acercó! Y si lo hizo por algo será…- le picó y sonrió triunfante al ver la expresión de desconcierto de Sasuke,

De pronto le llegaron las palabras que alguna vez le había dicho Itachi: "Naruto no ha recibido una gota de afecto en su vida y por lo tanto se irá con el mejor postor". Pero si casi Naruto no se había acercado a Gaara, en realidad no podía estar tan seguro de eso por que la mayor parte del día él no estaba en la casa.

– Lo que pasa es que él no sabe lo que hace...

– Yo creo que sí y bien que lo sabe, aunque tienes razón, no sé por que está contigo si tú lo tratas como si fuese un simple objeto, creo que alguien debe abrirle esos bonitos ojos azules- le había descubierto el punto débil a Sasuke, ahora podría manipularlo a su antojo, aparte de sacarle más dinero a su hermano, claro está.

– Si, ¿y tú te has de creer el más apto?

– Creo que soy mejor que tú para eso, yo no lo trataría como una mierda- veía el rostro de Sasuke contorsionarse de la rabia. – Sería algo más cariñoso y demostrativo con él, no solamente me dedicaría a comprarle cosas materiales… No, le daría afecto y comprensión, ya sabes; hacer que se sienta querido.

– ¡Cállate!- siseó ahora si más molesto. – Tú mejor no hables, y si quieres conservarte con vida no vuelvas a acercarte a él.

– ¿Celoso, Sasuke? Creo que sobra decir que fue él quien se acercó a besarme, yo no lo obligué a nada que él obviamente no quisiera.

– Cierra la boca y haz lo que te digo, lo puedes pagar my caro.

– Oblígame y tu hermano sabrá donde están escondidos.

– Sabía que dirías algo así- sonrió forzadamente, aunque más bien parecía una mueca demasiado forzada. – Hay una chica en esa casa… ¿Hinata? Sí, creo que así se llama.

– No te atrevas- susurró asustado, Hinata no tenía nada que ver en todo ese lío.

– Todos podemos jugar al mismo juego, Gaara; te alejas de de mi propiedad, dejas los negocios con mi hermano y a ella no le pasa nada, tú decides…- empezó a caminar para irse, dejando al pelirrojo un tanto sorprendido. – Que tengas buen día- dijo con tono sarcástico.

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– No es por ser maleducado pero, ¿podrías salir de la habitación? Quiero estar solo- había empezado a dolerle la cabeza de forma horrible, sentía como algo palpitaba contra sus sienes y la vista se le nublaba un poco, y una sensación no muy agradable que se le extendía por el pecho.

– Llámame para lo que necesites- salió del cuarto dejando al rubio muy pensativo.

Tenía razón, había estado actuando como un estúpido para conseguir que Sasuke le dijera que lo quería, pero no había funcionado, ni siquiera había logrado que se enojara como mínimo. Él mismo una vez le había dicho que no le importaba que no sintiera lo mismo, que lo iba a querer igual… Ah, era todo tan difícil...

Sasuke no daba señales de sentir algo más que un sentimiento de protección hacía él, pero si alguien te protege es por que te quiere, ¿no? Pero aún así quería escucharlo de sus labios, para sentirse más seguro, era verdad que aún no sabía como actuar delante de él, no sabía como iba responder ante sus actos, como es tan cambiante con su personalidad; en un momento puede ser un chico de los más dulces y al otro un ogro capaz de asesinarlo si no lo obedece… aunque últimamente el ogro no había aparecido tanto, pero tampoco el chico dulzura, sino que su humor había estado en un extraño equilibrio, pero aún así no sucedía nada.

También era cierto que él mismo había cambiado su forma de ser, ya no era el mismo Naruto que vivía en la casa de Itachi, se sentía más libre, con más confianza en sí mismo y en Sasuke… tal vez eso era lo que le molestaba al Uchiha; el cambio en su forma de ser. Quizás debería volver a ser como era antes y obedecerlo en lo que decía, por que si Sasuke le decía que se quedara encerrado era por su seguridad, pero igualmente él salía del cuarto y le mentía… y nunca antes le había mentido, a él no, con cualquier persona podía hacerlo, pero no a él.

Y se sintió miserable.

Era su culpa de que Sasuke no lo quisiera.

– Soy un tonto- murmuró echándose en la cama, se sentía débil, impotente. Le temblaban las piernas y ya no podía estar en pie. – Soy un completo imbécil…- las lágrimas rodaron de sus ojos azules olvidando la promesa de días atrás, esto aumento el golpeteo en sus sienes, pero no dejó de llorar. – Yo te quiero Sasuke…- sollozó cubriéndose el rostro con las manos y sintió una presión en el pecho, como si el aire dejase por un momento de llegar a sus pulmones… pero al segundo el aire volvió a circular normalmente.

Decidió que iba a obedecerle en todo lo que le diera, no iba volver a intentar estupideces como hacerle sentir celos, iba a volver a ser el Naruto de antes por miedo a que Sasuke se alejara de él.

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Habían pasado alrededor de tres horas y Naruto seguía encerrado en el cuarto, el dolor de cabeza no había pasado, más bien era todo lo contrario; había aumentado el doble, pero no iba a salir de allí hasta que llegara Sasuke. No iba a hacer nada que no quisiera él, todo iba a ser igual que antes.

– Naruto ¿te sientes bien?- oyó la voz ahogada de Kanari del otro lado de la puerta. – Llevas mucho tiempo encerrado y no has comido nada.

Pero no respondió, se cubrió más con las sábanas de la cama en la que estaba en un intento de no escucharla.

– Te traje ramen, Hinata y yo hemos estado cocinando y… vamos Naruto, sé que estás ahí adentro, no has salido en todo el día.

– Estoy bien- mintió pero su voz sonaba débil. – Solo estoy cansado, quiero dormir un poco, anoche no dormí bien...

– ¿Estás seguro?

– Si, más tarde bajo a comer- sentía que si seguía hablando la cabeza le iba a explotar.

– Pero…- Kanari se silenció de pronto, cosa que lo asustó, al segundo oyó que la puerta se abría, inconscientemente se tapó la cabeza con las frazadas.

– Ya me ocupo- era la voz de Sasuke.

– De acuerdo- los pasos de la chica se alejaron y la puerta se cerró. Los paso de Sasuke se acercaron a la cama en la que estaba él, empezó a temblar tanto de miedo, como de frío.

– ¿Qué te ocurre?- levantó un poco las frazadas para ver al bulto tembloroso que era el rubio.

– Nada…- abrió los ojos y la habitación empezó a darle vueltas, apenas conseguía mirar a Sasuke, pero sólo era una mancha borrosa delante de sus ojos.

– Usuratonkashi- susurró, se sentó al borde de la cama y apoyó sus labios sobre la frente sudorosa del rubio. – Estás enfermo.

– No, yo-yo estoy... bien- cerró los ojos para mitigar un poco el dolor de cabeza.

– Tienes fiebre- la voz del Uchiha era murmullo lejano para sus oídos. Seguía temblando.

– No, yo estaba… bien en la ma... ñana- trató de sonreír.

– En la mañana, pero ahora no, dime ¿has comido algo raro? ¿Tomaste algo?- le despejó con cuidado la frente de los cabellos que se pegaban en ella por el sudor.

– No, no he comido… nada, yo… nece-sito descansar…- suspiró profundamente. – Un poco y se me… pa-sará…- abrió nuevamente sus ojos para vislumbrar lo que se suponía era la cara de Sasuke, en la cual no podía ver la preocupación que reflejaba, aquella acción le costó que los ojos se llenaran de lágrimas.

– Mantén los ojos cerrados, ¿qué te duele aparte de la cabeza?- tenía que llevarlo a un hospital ahora, su aspecto era deplorable, ¿qué le había pasado para que se enfermara tan rápido? Era una suerte que hubiera vuelto más temprano de lo que tenía previsto, sino ¡¿En qué estado hubiera encontrado al rubio?!

– Si, no… me duele… la cabeza… estoy bien…

– Tú no estás bien.

Creyó notar el tono alarmado de la voz de Sasuke y en parte se alegró por ello, se estaba preocupando por él y eso lo hacía feliz. – Si.

– Voy por algo de hielo- se iba a levantar de la cama pero Naruto alzó su mano y lo detuvo, éste sintió el frío tacto del rubio y se quedó quieto. – Tranquilo, voy por la chica de aquí a al lado, no me tardo.

El Uchiha salió del cuarto y tocó la puerta contigua, Kanari salió enseguida pensando que era Naruto.

– ¿Qué ocurre?- preguntó al ver la expresión en el rostro del pelinegro.

– Necesito que me ayudes- el tono que usó la asustó aún más. Sin decir nada, Sasuke caminó seguido de la chica hasta su habitación, Kanari entró casi derribando al Uchiha al ver a Naruto acostado y en ese estado.

– Te pregunté si estabas bien ¿por qué no me pediste ayuda?- le puso la mano en la frente notando el calor que desprendía.

– Yo no… debía salir de… aquí...

Esas palabras dejaron petrificado a Sasuke, él le había mandado a Naruto que no saliera de allí ¿qué hubiera pasado si él no llegaba hasta más tarde? ¿Y si Naruto no hubiese pedido ayuda?

– ¿Acaso te das cuenta?- dijo Kanari mirando a Sasuke, éste no dijo nada, se acercó al rubio y lo tomó de la mano. – Voy por hielo- dijo y salió disparada hacía la cocina.

– Te voy a llevar al hospital- le susurró acomodándolo para sacarlo de la cama.

– No, Itachi... lo sabrá.

Tenía razón, Naruto estaba en lo cierto, Itachi ya debía haber avisado hasta en los hospitales, pero ¿y si Naruto se enfermaba más? ¿Y si era más que una simple fiebre? Además no había comido nada, estaba débil, Itachi los iba a encontrar si lo llevaba, pero Naruto iba a empeorar si no iban...

– Aquí está- Kanari entró y vio a Sasuke con Naruto en brazos. – ¿A dónde van?-preguntó confundida.

Sasuke sólo miró a Naruto, sus ojos vidriosos, su rostro sonrojado por la fiebre, el temblor de su cuerpo, las manitas como témpanos que se apoyaban contra su pecho, no podía dejarlo así.

– A un hospital.

– Voy con ustedes- dijo dejando lo que había traído sobre la mesa.

– De acuerdo- suspiró el Uchiha, sabía que se iba a ganar una reprimenda de parte de la amiga del rubio, tanto si la llevaba con ellos como si no. Kanari sacó una frazada del armario y cubrió el cuerpo de Naruto para evitar corrientes de aire. Salieron a la calle, el coche de Sasuke estaba aparcado afuera, se subieron, la chica y Naruto atrás.

– No… es buena…- un acceso de tos convulsiva interrumpió lo que el rubio estaba diciendo. – Idea…- terminó con la voz rasposa.

– Tú guarda silencio- le ordenó Kanari dejando que apoyara su cabeza sobre su hombro y limpiando de paso algo de sangre que resbalaba por el labio de Naruto que había salido por la tos, no le iba a dar ese detalle a Sasuke, puede que se asustara y terminaran estampados contra un poste de electricidad. – Calladito estás mejor.

Sasuke trataba de mantenerse lo más calmado posible, se sentía culpable del estado de Naruto, aún no entendía como se había enfermado así, de pronto, siendo que el día anterior estaba de los más bien y esta mañana, antes de salir, seguía estando bien.

– Dobla a la derecha- dijo la chica. – Allí está el hospital más cercano, el otro está más lejos aún y…- Naruto comenzó a toser otra vez, parecía que se desgarraba la garganta en ese acto. Con la manga de su blusa volvió a limpiar el líquido rojizo y viscoso que salía de los labios del rubio, que iba como dormido.

Si, el más cercano era el que había construido la empresa de su hermano para los "desamparados", pues en ese lugar de la ciudad no había hospital y llegar al otro le tomaría más de una hora… y no podía demorarse eso, ya encontrarían la forma de sacarse a Itachi de encima si sucedía.

Llegó fuera del hospital, sacó a Naruto lo más rápido que podía y lo llevaron a urgencias. De inmediato fue llevado por paramédicos en una camilla que se perdió en uno de los pasillos, dejando a Sasuke y a Kanari esperando afuera, en una salita sin dejarlos entrar. El Uchiha se paseaba de un lado a otro, se había descuidado mucho, no debió haberlo dejado solo ¿pero de qué estaba enfermo? ¿Qué era lo que tenía? ¿Cómo? ¿Qué podía hacer ahora?

– ¿Podrías sentarte? Me mareas- le habló la chica con furia.

Le dirigió una de sus peores miradas y recién reparó en algo, acortó la distancia de dos trancos. – ¿Qué es eso?- preguntó señalándole las mangas de la blusa.

¡Ya se había dado cuenta! Ahora se iba a poner peor que antes. – Sangre...

Abrió los ojos como platos. – Es de él… ¿Cierto?- era sangre, sangre de Naruto.

Ella asintió incapaz de pronunciar palabra. Pensaba que el Uchiha iba a empezar a gritar o algo, pero lo único que hizo fue dejarse caer en el asiento que estaba al lado de ella con la cara entre las manos. – Soy un imbécil…- murmuró. – ¿Por qué no me dijiste?

– Para que no te alteraras más de lo que estás.

Cerró los ojos y suspiró hondo. – ¿Ésta mañana hablaste con él?

Era obvio que sabía que en las mañanas salía de la habitación. – Si- ya no tenía caso ocultarlo.

– ¿Te dijo algo? ¿Mencionó que se sentía mal?

– No, pero desde hace mucho tiempo que se siente mal, no físicamente…- se apresuró a decir al ver que abría la boca para hablar. – Y es tu culpa.

– Ya me siento lo suficientemente culpable como para que...

– ¡Pero date cuenta! Las enfermedades no siempre son por un virus, hay veces en que los problemas atraen las enfermedades.

– Pero, nos alejamos de nuestros problemas… lo saqué de esa casa para que no siguiera sufriendo- Sasuke se veía destruido, en el poco tiempo en que lo conocía Kanari no lo había visto así, tenía un punto débil y ese era Naruto. – Hago lo posible por que esté bien, para que tenga de todo...

– Sasuke, lo que pasaba en la casa de tu hermano tal vez no era el gran problema de Naruto- la miró incrédulo, de seguro el rubio le había contado todo. – Tú sabes que Naruto te quiere más que a nada, te lo ha dicho y tú te has hecho el sordo, te lo ha demostrado y te has hecho el ciego, el que no te importa ¿sabías que eso también lo pone mal?

Por supuesto que lo sabía, sabía que Naruto lo amaba, sabía que lo afectaba pero no hasta que punto.

– Supongo que anoche te fijaste en lo que hizo… en lo de Gaara- le aclaró después de darle tiempo de analizar las palabras que acababa de decir. – Lo hizo para darte celos, para que te molestaras y de alguna forma le mostraras que tú también sentías algo por él.

¿Y qué podía hacer ahora? Nada, Naruto está siendo revisado por los médicos y… y era un completo idiota, ¿por qué querría darle celos a él? Si…

– ¿Ustedes son los que trajeron al muchacho rubio, verdad?

– Si…- Sasuke se puso de pie de inmediato ya que el doctor le había cortado el hilo de sus pensamientos. – ¿Cómo está?

– Me temo que tendrá que pasar la noche aquí, en observaciones, aún no descubrimos el detonante de su enfermedad.

– Bien- Sasuke sintió una punzada de culpabilidad al escuchar que no habían descubierto el motivo por el cual estaba enfermo Naruto.

– Necesito que me de sus datos y los del muchacho.

Asintió derrotado. Eso se estaba poniendo más peligroso de lo que pensaba.

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El teléfono sonaba y sonaba ¿dónde demonios se había metido Sai? Él debería contestar y terminar con ese aberrante escándalo. Se levantó del sofá en el que estaba, dejando a un lado el libro que estaba leyendo.

– ¿Diga?- levantó el auricular y contestó de mala manera.

– ¿El señor Uchiha Itachi?

– Habla con él ¿quién es usted?- ¿Y ahora quien demonios lo llamaba?

– Matsumoto Kei, director del Hospital Konoha del sector sur.

– Si, ya di mi contribución mensual, estoy muy contento de ayudarlos a ustedes y a los niños- contestó con voz mecánica, dispuesto a colgar.

– No es eso señor Uchiha, es sobre la petición que nos hizo hace algunos días.

– Ah, ya recuerdo, ¿sucedió algo?- ahora las cosas cambiaban, quizás iría a dejar regalos para navidad a ese hospital si es que le tenían buenas noticias.

– Si, ésta tarde llegó hasta nuestras instalaciones su pariente.

– ¡Encontró a mi hermano!- exclamó con voz falsamente dramática.

– Si, y trajo a un muchachito que está enfermo…

– Voy en seguida- cortó, estaba seguro que ese chico era Naruto.

Continuará...
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Notas: Bueno, cortito pero ahí está ¿les gustó? Espero que si, digamos que este capítulo es como un preámbulo para la trama más fuerte del fic. ¡Qué emoción, ya estamos en el capítulo 15! Esto de actualizar rápido, recibir reviews y alertas es muy bonito, gracias a estas lindas personas que se toman la molestia de expresar su opinión; jennitanime y 00Katari-Hikari-chan00 ¡Miles de gracias! Son unos soles :)

El siguiente capítulo estará listo el próximo viernes (ya quiero terminar con esta historia, es lo menos que puedo hacer por ustedes y por Kanari) así que nos vemos en esa fecha. Y tú ¡sí, tú! Lector que no dejas comentario ¿a qué esperas? Estoy ansiosa de saber que te pareció el capítulo ;)

Leona Dark
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