Disclaimer: Naruto no es mío, lo creó Kishimoto. Recogido no es mío, lo escribió Kanari Shinobu ¿entonces que es mío? La edición, corrección y la cuenta para publicarlo n.n

¡Disfruten el leer como yo el transcribir!

RECOGIDO
By Kanari

Capítulo XXI

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Naruto, si queremos que esto resulte debo saber si estás de acuerdo o no conmigo.

– Vale ¿qué pasa?- volvió a sacar su cabeza de entre las sábanas y miró a su amante que estaba muy serio.

– Pero primero despierta bien- le besó levemente en los labios.

– Ya, ya... estoy completamente despierto.

– Bien, entonces; ¿estarías dispuesto a hacer un viaje conmigo hasta China?

– ¿China?- preguntó como si no le hubiese entendido una palabra.

– Sí, China, ya sabes... ese país con gran población, dónde se mandan a ensamblar varios productos y se realizan copias de todo- le dio un pequeño golpe en la cabeza.

– Si, pero ¿por qué?

– ¿Tienes amnesia o algo? Quiero que nos vayamos de aquí lo antes posible- tomó entre sus manos el rostro de Naruto. – Quiero que empecemos de nuevo, que podamos estar juntos en un lugar dónde nadie nos conozca, que seamos felices y olvidemos todo lo que ha pasado aquí ¿entiendes?

– Sasuke- terminó de acortar la distancia y lo besó, para luego abrazarse a él. – Por supuesto que me quiero ir contigo, pero no sé nada de chino.

– Yo tampoco. Pero ya nos las arreglaremos con un poco de inglés.

– ¿Y habrán verdaderos pandas chinos?- recordó Naruto lo que había visto por televisión hace un tiempo. – Hay muchos lugares bonitos... y muchos festivales

– Si, visitaremos la ciudad prohibida en Pekín, la Isleta de las Cien Flores en Nanchang, participaremos en todos los festivales, incluido el festival de la primavera y comeremos jiaozi... haremos todo lo que quieras.

– Pero... ¿podremos?

– Obvio, sino no te lo estaría pidiendo, he retirado todo de la cuenta que tenía. Y no podemos perder un minuto más, los pasajes están comprados y el avión sale en…- consultó el reloj de la pared. – Sn unas tres horas más.

– ¿De verdad?- se levantó de un salto. – Pero… ¿y los documentos?

– Tenemos nuevos- del bolsillo de su pantalón sacó dos pasaportes y un par de identificaciones y las puso en las manos de Naruto.

– ¿Cómo las conseguiste?

– Conocí a un "santo", como prefiere que le digan, por que siempre saca de apuros a la gente que lo necesita. Logró falsificar los pasaportes y las identificaciones- le explicó mientras el rubio revisaba la identificación y se sorprendió porque tenía hasta su huella digital.

– ¿Y esta huella de quién es?

– Tuya; mi amigo hackeó el registro japonés. Ahora Naruto Uzumaki no existe, te llamas Tian Johnson, eres hijo de una mujer china y un inmigrante inglés.

– ¿Qué?

– Eso, así que recuerda que eres Tian.

– ¿Y tú?

– Akira Saikaku.

– ¿Por qué tu sigues siendo japonés?

– Por mi aspecto. Y tú no pareces muy japonés que digamos, pareces occidental... sobre todo por tu color de cabello y ojos, aunque tienes un poco los ojos un poco rasgados, lo suficiente para ser un mestizo. Venga, levántate…- le tiró del brazo y el rubio se vio obligado a salir de la cama. – En el baño te he dejado la ropa, mientras tanto iré por el desayuno.

– ¿Todo esto ya lo tenías preparado?- preguntó antes de entrar en el cuarto de baño.

– Por supuesto- Sasuke cerró muy bien la puerta antes de salir.

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El móvil se rompió en pedazos cuando lo arrojó contra el suelo. Golpeó repetidas veces la pared con el puño; estaba demasiado exaltado, furioso era decir poco.

– Maldito- susurró haciendo rechinar los dientes.

Itachi había estado llamando a Gaara desde hace rato y lo único que le contestaba era el buzón de voz. Lo mismo que había sucedido con el número de Sai.

¿Dónde estarían? ¿Dónde estaría Naruto? Tenía que encontrarlo, debía encontrarlo.

Por supuesto que ya había dado aviso, igual que tres años atrás había movilizado a media ciudad que le diera pistas, mandó a varios "contactos" a vigilar y averiguar en los posibles lugares: hoteles, hospitales, residencias, terminales y aeropuertos; y obviamente pidió la ubicación de Sasuke, pero nadie se la había podido entregar, era como si hubiese desaparecido...

¿Era posible que ya no estuviera en el país? No, no había forma de escapar, estaba más que seguro que los pasajes de aviones estaban agotados por las fechas en la que se encontraban, debía haberlos pedido con reserva y más si iban lejos... a lo más habían salido de la ciudad. Pero no podía permitir que se fueran más allá de sus dominios, más allá de donde él pudiera vigilarlos.

Naruto era de su propiedad y su maldito hermano menor no se lo podía arrebatar.

¿Por qué tanto escándalo por un niño rubio que podía ser reemplazado fácilmente?

No, no era tan fácil. No había nadie en el mundo que se pudiera comparar con ese rubio. Era único. Naruto tenía algo en su esencia, en su forma de ser; su apariencia, su cuerpo, su aroma... todo componía un atractivo en él, hasta sus manías y su comportamiento que a veces rayaba en lo infantil, tenía un punto que lo hacía interesante, casi como una droga que te hacía querer probarlo una y mil veces... y él lo había hecho... y muchas veces, pero nunca era suficiente.

Lo quería, despierto y consciente, en sus brazos, aunque fuese por la fuerza, pero no, Naruto no debía ser tratado con violencia, su aspecto no lo permitía así... no se veía como un chico débil, no, solo el hecho de imaginar tener la voluntad del rubio en sus manos. Sentir que Naruto se entregaba por voluntad propia, sentir el cariño del rubio. Deseaba con todas sus fuerzas que por una sola vez en su vida, Naruto se le entregara en cuerpo y alma, sólo una vez…

Itachi se masajeó las sienes tratando de pensar, ¿por qué justo él? ¿Por qué justo ese mocoso que había recogido de la calle? Todo lo que había ocurrido hasta ahora era culpa de él, era la manzana de la discordia...

El sonido del teléfono lo sacó de sus pensamientos.

– ¿Diga?

Soy Sakon. Se dice que vieron a tu niño rubio huyendo con alguien ayer por la noche, al parecer con tu hermano.

– ¿Qué estás diciendo?

Lo que se comenta, Itachi. Ahora espera la llamada de Tayuya.

Cortó y dejó al Uchiha mayor con las ideas más claras: Naruto si había huido con Sasuke, pero ¿qué había sucedido con Gaara? ¿Qué pasaba ahí? Dejó el teléfono a un lado y se sentó en el sofá. ¿Gaara había huido o había salido a buscar a Naruto? Eso era una gran duda, pero por ahora no valía la pena pensarlo. Debía concentrarse al cien por ciento en encontrar a Naruto, él no se podía escapar de sus manos, no debía. Había tenido esos tres años de ventaja y al parecer no habían servido de nada. Naruto seguía enamorado de su hermano ¿qué tan tonto podía llegar a ser?

La melodía del teléfono se volvió a escuchar, estiró su brazo y cogió el teléfono.

Soy Tayuya- escuchó del otro lado del auricular antes de que él preguntara quien le hablaba.

– ¿Qué pasa?

Tu chico, se escapó con tu hermano. Se fueron hacia el centro de la ciudad. Según los del Akatsuki, los vieron en un hotel cercano al aeropuerto, pero no estoy seguro si al Kukosaikuko Narita o al Haneda. No se me ocurre donde quieran ir.

– Soluciones.

Un grupo a cada aeropuerto. No han salido de la ciudad, de eso estamos completamente seguros.

– Bien, manda a los aeropuertos. A la primera noticia me llamas.

Ya ves como haces los 20 km. Si me preguntas te aseguras al Kukosaikuko.

– Tú sólo avisa- cortó más que molesto. Vale, que entre un aeropuerto y otro había mucha distancia, no le sería fácil llegar, debía pensar en algo, una forma de anteponerse a los hechos.

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– ¿Terminaste?- preguntó golpeando la puerta del cuarto de baño.

– Ya casi acabo.

– Tu desayuno se enfría...

– ¡Ya estoy listo!- Naruto salió del baño y fue derecho a los sofás de la habitación, allí Sasuke le tenía el desayuno en una bandejita. – ¡Pero si esto es muchísimo!

– No me puedo permitir un viaje de más de dos mil kilómetros con el estómago vacío. Anda, come.

– Pero hay que empacar…

– Ya esta todo en sus maletas- Sasuke señaló tres maletas cerca de la puerta. – Sólo falta que comas y ya.

– Por supuesto, Akira.

Sasuke no pudo evitar sonreír cuando Naruto lo llamó por su nuevo nombre; rebuscó algo en su bolsillo y se lo alcanzó al rubio.

– Esto es tuyo.

– Gracias- movió el cascabel para hacerlo sonar. – Pero deberías ponérmelo tú- se lo devolvió a Sasuke y éste lo cruzó por el cuello de su amante y después le besó en la frente.

– Apresúrate, no quiero llegar tarde. Tenemos que llegar al aeropuerto internacional y es un buen tramo y también sabes que existe la posibilidad de que alguien nos encuentre.

– Lo sé- se tragó unas tostadas y el vaso de leche. – Esto me lo puedo comer en el camino- se guardó una manzana en el bolsillo de la chaqueta.

– Bien, entonces nos vamos.

Cogió dos de las tres maletas, la última la cogió Naruto. Salieron directo hasta la recepción, pagaron su estadía; recién ahí Naruto puso atención de que le deseaban un buen día al señor Saikaku. Después de eso abordaron un taxi directo hacía el aeropuerto.

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El bendito teléfono volvió a sonar, justo antes de que abordara su automóvil.

– ¿Diga?

Soy Deidara. Sobre lo que nos pidió...

– Adelante- instó un poco hastiado de tanta formalidad.

Primero quiero saber si la paga...

– ¡Ya está depositada!- exclamó al borde de un colapso. Si ese hombre no le decía la información que poseía... debía considerarse muerto.

Ok, ok. Vimos a tu chico abordar un taxi, iba con otro, que no lo reconocí.

– ¿En qué dirección iba?- ¿con quién estaba Naruto? ¿Por qué no reconocieron a Sasuke si había dado todas las señas de él? ¿Sería acaso una trampa?

Al aeropuerto internacional Narita.

– Ok, gracias- colgó y se fue de inmediato al coche. Debía llegar a toda costa a ese aeropuerto antes que ellos.

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– Naruto, este es tu pasaje, tu pasaporte y tu identificación- le alcanzó los documentos que le había nombrado. – Tu maleta es la de color verde oscuro, tiene tu nombre- hizo una mueca y le indicó el nombre que aparecía en la identificación. – No te vayas a perder.

– No lo haré, no soy tonto.

– Más te vale. No nos iremos juntos.

– ¿Qué, pero por qué?- preguntó el rubio, sus ojitos azules se abrieron asombrados, asustados.

– No, no me entendiste. Nos iremos separados en el aeropuerto, aunque no mucho... te estaré vigilando a cada momento, ya en el avión nos reunimos...

– Ah, era eso...

– Aunque... cualquier cosa que ocurra tú tomarás ese vuelo y debes llegar al aeropuerto internacional Lantangchian, en Beijing ¿oíste?

– Si- Naruto asintió un poco temeroso. – ¿Qué crees que pase?

– No sé, pero no debemos bajar la guardia- miró de reojo al conductor del taxi que no dejaba de mirarlos. – Debemos llegar sanos y salvos, en el aeropuerto hay una especie de "servicio al cliente" te diriges ahí y preguntas como llegar al hotel donde tienes reservación. Todo esto es en caso de que pase algo que no esté en nuestros planes.

– De acuerdo- Naruto se apoyó en el hombro de Sasuke. – Espero que lleguemos juntos.

– En caso contrario sólo recuerda todo lo que te dije- tomó el rostro del rubio entre sus manos y lo acercó para besarlo de forma un tanto brusca, como queriendo memorizar sus labios y el interior de su boca. – Te amo- susurró una vez que se separaron.

– También yo… oye, ¿en china se aceptan los matrimonios de un mismo sexo?

– ¿Qué?- esta vez fue el Uchiha menor que se sorprendió. – ¿De qué estás hablando?

– Que si aceptan esos matrimonios, pues... quiero que te cases conmigo.

– Eso no es necesario...

– ¿No te quieres casar conmigo?- miró directamente a los ojos de Sasuke, ¿por qué no le respondía? ¿Acaso no quería estar con él bajo ese vínculo? Tal vez no lo quería tanto como él decía.

– Claro que me casaría contigo.

– Ok- le regaló una hermosa sonrisa y se volvieron a besar bajo la mirada estupefacta del conductor.

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Al tomar la autopista había alcanzado el aeropuerto en menos tiempo. Llevaba ya una media hora y había estado preguntando en que avión viajaba un Uchiha Sasuke o un Uzumaki Naruto, pero nadie pudo darle una repuesta satisfactoria.

Por último decidió pararse la entrada principal del aeropuerto y también había llamado a sus "amigos" para que vigilaran las otras entradas, le avisarían ante cualquier cosa, cualquier movimiento extraño y estaba dispuesto y seguro de detener todo el aeropuerto si era necesario.

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– Aquí por favor- Sasuke hizo detener el taxi, pagó y se bajaron. – Te presentó el aeropuerto.

Naruto miró la monumental construcción. Se habían detenido una cuadra antes para justar los últimos detalles.

– Toma- le pasó unas gafas de sol y le puso una gorra en la cabeza.

– ¿Y esto por qué?

– Para asegurarnos de que Itachi no ande por aquí y te vea. Ya sabes lo que debes hacer si tenemos alguna clase de contratiempos.

– Huir a China y buscar el hotel en el que reservaste.

– ¿Y cómo te llamas?

– Tian Johnson.

– Muy bien, tu maleta- le entregó su equipaje. – Por si acaso hay un teléfono móvil escondido en la parte de afuera de la bolsa.

– Vale... una cosa, te estás preocupando mucho por mí, pero ¿qué harás tú si te pasa algo?

– Por mí no te preocupes, ven…- se estrechó fuertemente contra él y se hundió en su boca una vez más.

– Sasuke, te quiero.

– Lo sé, yo también… te amo, no lo olvides. Ahora anda, camina; tú irás unos cuantos pasos más adelante y no me mires. Te estaré vigilando.

– Vale, das muchas instrucciones- Naruto tomó firmemente su maleta y caminó; Sasuke esperó unos instantes y salió tras él.

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La gente entraba y salía del maldito aeropuerto, no podía concentrarse con tanto movimiento.

Se quito las gafas y su atención se fijo en un muchacho de contextura delgada, iba con una sencilla camiseta celeste y jeans oscuros, en una mano llevaba una maleta y en la otra una chaqueta; llevaba gafas y una gorra... pero era inconfundible.

Era Naruto, apostaba toda su sangre a que era el rubio.

Su mirada se volvió hacía un chico vestido de negro, de cabello liso, también llevaba unas gafas, ese era Sasuke, obviamente. Caminaba unos pasos tras Naruto.

Y ninguno de los dos lo había visto.

Eso estaba perfecto, no habría problemas: habiendo tanta gente nadie se daría cuenta y con eso se aseguraba de que la manzana de la discordia quedara en sus manos.

Continuará...
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Notas: OMG ¿En verdad ya llegamos a los 100 reviews? Muchísimas gracias por todo el apoyo recibido :) y a mis fieles lectoras Isidora-SNS y jennitanime por comentar este fic, muchísimas gracias, son unos soles n.n ¿Qué les pareció? Personalmente no me gusta que Itachi sea el malo, bastante con todo lo que le hizo pasar Kishimoto como para que en nuestros fics sea malvado ¿no lo creen? Con esto terminamos el penúltimo capítulo, de esta bellísima historia ¿les gustó tanto como a mí? Espero que si ;) me despido mandándole unos fuertes saludos, nos leemos el próximo viernes con el final de Recogido, muchísimas gracias. ¡Los quiero!

Leona Dark
1423 – 030715