Disclaimer: Naruto no es mío, lo creó Kishimoto. Recogido no es mío, lo escribió Kanari Shinobu ¿entonces que es mío? La edición, corrección y la cuenta para publicarlo n.n

Por fin, después de 4 años el último capítulo. ¡Disfruten el leer como yo el transcribir!

RECOGIDO
Kanari Shinobu

Capítulo XXII

»†« —

Naruto miró a todos lados. El aeropuerto estaba atiborrado de gente que iba para allá y para acá; miró a su espalda y vio que Sasuke iba unos metros más atrás observándole, sonrió ampliamente: por fin se iban del país y tendría su "felices por siempre".

Arrastró su maleta hasta el terminal, lugar dónde había una mesita y tras ella una recepcionista.

– Buenas tardes- le saludó con una expresión amable.

– Buenas tardes- sonrió Naruto. – Quisiera saber en que zona debo ir a tomar mi vuelo.

– Por supuesto, ¿me permite su boleto y una identificación, por favor?

– Ah, claro- y le pasó los documentos, se sentía nervioso pero trataba de no demostrarlo, suspiró hondo rogando que la señorita no notara alguna irregularidad.

– Ah, pues... al y... y creo que sale quince minutos para las dos.

– Muy bien- la mujer tecleó rápidamente. – Su destino es el Aeropuerto Internacional Lantangchian en Beijing y la salida es a las dos menos quince. Es en la pista cuatro, queda en ésta dirección- le indicó hacia la derecha. – Cualquier duda puede consultarle a un guardia- dijo regresándole sus papeles.

– Muchas gracias.

– Buen viaje, señor Johnson.

Naruto siguió caminando y fue a hacer los trámites de equipaje.

x — x — x —

Itachi caminaba unos pasos tras Sasuke, no podía adelantarse, si lo hacía podía ser visto por su hermano... aunque algo tenía que hacer para interceptar al rubito antes de que cogiera ese vuelo. Los había estado siguiendo desde que entraron allí, se movía lo justo y necesario como para no perderles el rastro. ¿Cómo impedir que escaparan? Miró adelante y la solución la encontró fuera: un amplio lugar vacío y sin testigos.

– Es ahora o nunca- se llevó una mano al bolsillo y sujeto firmemente lo que llevaba allí. – O sale bien… o sale mal- susurró.

Caminó más rápido para mezclarse con la gente que se aglutinaba para salir a la zona de abordaje. Miró hacía atrás y vio que Sasuke no perdía de vista al rubio... y estaba lo suficientemente lejos como para no alcanzarlo si él lo "secuestraba" pero los guardias estaban demasiado cerca si Naruto pedía ayuda.

x — x — x —

Sasuke veía que el rubito caminaba vigilando en todas direcciones, varias veces volvió la cabeza, se le veía preocupado y ansioso; por suerte muchas personas hacían lo mismo por lo que no se veía para nada sospechoso. Estudió a cada una de las personas que rodeaban al rubio, pero todos parecían viajeros comunes y corrientes, nerviosos por el vuelo u otros motivos, nada más. Suspiró. Igualmente había algo que lo traía intranquilo, el característico presentimiento de que algo horrible iba a ocurrir; trató de convencerse de que era debido a que estaba algo alterado, pero el mal presentimiento continuaba allí.

Volteó para mirar a atrás, pero tampoco había nadie que mereciese su atención. Al parecer todo saldría perfecto.

– ¡Sasuke!

Aquel grito tan alarmado le inundó los sentidos, soltó las maletas y salió corriendo disparado hacia el último lugar que había visto a Naruto. Era Naruto, algo andaba mal... algo había ocurrido. Las personas estaban alteradas, murmuraban cosas inentendibles y se movían de un lado a otro impidiéndole el paso. El Uchiha menor empujó a quien se interponía en su camino.

– ¡Sasuke!- escuchó el sonido más bajo y ahogado. Siguió la dirección de la voz en el tumulto de gente.

x — x — x —

Naruto trataba por todos los medios de soltarse. Ni siquiera había notado cuando un brazo le pasó por la cintura y le obligó a salirse de su camino, era tanta la gente que le empujaba de un lado a otro que pensó que era alguien más tratando de abrirse paso, pero cuando escuchó esa voz diciéndole "te tengo" se vio obligado a gritar.

Había llamado a Sasuke, nada ni nadie más pasó por su mente en ese instante, ni siquiera el pedir ayuda a las personas que estaban a su alrededor.

– Guarda silencio- le había dicho, pero alcanzó a llamarle antes de que su boca fuese tapada. – Te extrañe, hermanito- dijo luego en voz más alta, ya que una ancianita se les había quedado viendo de forma sospechosa.

x — x — x —

Sasuke corrió hacia la pista, hacia donde unas personas le indicaban.

– ¡Es un secuestro!- exclamó y la masa de gente ahogó una exclamación, muchos optaron por llamar a la policía y dos corrieron por los guardias del aeropuerto, en tanto Sasuke logró divisar a una pareja, uno de ellos se revolvía y trataba de alejarse de el que lo tenía tomado.

– ¡Naruto!- corrió lo más rápido que pudo al ver que ellos se alejaban rápidamente. El más alto se veía que arrastraba al otro y le obligaba a correr.

Sus esperanzas se renovaron cuando el rubio calló y se detuvieron, en un par de segundos lo alcanzó y se ubicó frente a ellos.

Itachi se veía frustrado, enojado y tironeaba de Naruto para que se pusiera de pie, éste trataba de quitarse las manos de encima e intentaba pararse por sus propios medios.

– Aléjate de él- dijo Sasuke con voz amenazante.

– ¿Dónde pensabas huir?- preguntó como si no estuviese pasado nada y de un sorpresivo tirón dejo a Naruto delante de él, a modo de escudo humano.

– Apártate de él- el Uchiha menor dio un paso para acercarse, pero Itachi habló de inmediato.

– ¡Quédate dónde estás!- llevó su mano al bolsillo y lentamente extrajo un arma. – Nos conviene a todos.

– ¿Pero qué...?- su hermano mayor tenía un arma de fuego en sus manos. Levantó su vista para fijarse en Naruto, éste estaba asustado, estaba estático y miraba a todos lados buscando una salida.

– Estoy harto de este jueguito. Nunca les ha resultado el escaparse, lo sabes bien.

– Itachi...

– Ahora yo quiero quedarme con lo que es mío.

– ¡Estás enfermo! No puedes obligarlo a que se quede contigo si él no quiere.

– No me importa lo que piense, él se queda conmigo.

– Olvídalo- Sasuke dio un pasó y Naruto negó con su cabeza, de inmediato el Uchiha menor se detuvo. – ¿Qué ganas con quedarte con Naruto?

– Que tú pierdas y quede exclusivamente para mí.

– Él es una persona, no un trofeo.

– Creo que ese punto es discutible, hermanito- río y cogió con más fuerza al rubio. – Creo que llevamos mucho tiempo peleando por este niño en silencio. Y hay muchos hechos que ya conoces es de mi propiedad.

– ¡No hables así!- rugió Sasuke. Debía pensar rápido, encontrar un modo de poner a salvo a Naruto, de sacarlo de en medio, pero ¿cómo? Si se movía, Itachi fácilmente podría dispararle, ya sea a él o... a Naruto. – ¿Qué quieres?- preguntó para hacer tiempo; lo necesitaba para formular un plan.

– A Naruto obviamente y que tu salgas del camino. No sé donde irían, pero tú puedes largarte, él no se irá del país.

– Yo no quiero quedarme- susurró el rubio tratando de soltarse del agarre del Uchiha mayor.

– Si que vas a querer. La vez pasada llegamos a un acuerdo con Sasuke, ¿no es así, hermanito?

– No sé a qué te refieres- tenía que sacarlo de allí, pero ninguna idea llegaba a su mente, ninguna idea que no pusiera en riesgo la vida de Naruto.

– Ya sabes, esa vez que estuvo gravemente enfermo. Ahora tú te vas o…- acercó el revólver a la sien derecha de Naruto. – Él no es de nadie.

– Baja el arma- murmuró. El rubio no dejaba de ver a Sasuke, éste se revolvía nervioso. Miró hacia atrás suyo y se fijo en que varias personas veían la escena, aunque las sirenas de policía se oían muy lejos; pasara lo que pasara... Itachi ya estaba condenado, pero mientras estuvieran ahí iba ser capaz de cualquier cosa.

– No, vete y déjalo aquí.

– Sasuke...

Se pasó una mano por el cabello; estaba desesperado. Tendría que aceptar una vez más, pero eso implicaba dejar a Naruto solo y si detenían a Itachi por lo que estaba haciendo ahora ¿Qué iba a ser de él? Razón por la que podría volver aunque era obvio que Itachi iba hacer uso de su poder para quedar en libertad.

– De acuerdo- suspiró derrotado.

– Sasuke, no... .- susurró Naruto, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, igual que los del mencionado.

– Muy bien, hermanito- sonrió Itachi, aunque aún no bajaba el arma. – Ahora puedes irte a dónde sea que tengas que tomar ese avión, Naruto y yo debemos volver a casa.

– Ya acepté, ¡quita tu arma de ahí!

– Por supuesto que no, no sé que intentarás.

– ¿Puedo despedirme?- preguntó Naruto evitando la mirada de su captor.

– Lo siento, Naruto. Tendrás que conformarte con verlo irse.

– Por favor.

– ¡Ya dije que no!- exclamó apretando más fuerte el brazo del que lo tenía sujeto.

– ¡No te atrevas a hacerle daño!- Sasuke avanzó unos pasos hacía Naruto e Itachi buscó el gatillo.

– Ya lo sabes. Media vuelta, Sasuke.

– Sasuke, no te vayas... otra vez no…

– Lo siento mucho. No puedo permitir que te maten, quiero que vivas, que intentes estar bien…- ¡que difícil era expresar los sentimientos en voz alta! Cambió su mirada y se dirigió a Itachi. – Prométeme que estará bien, que lo cuidarás y no intentarás nada extraño.

– Lo que sea, sabes que no sería capaz.

– No lo estás demostrando- suspiró y miró por última vez a Naruto.

Se sintió miserable, no había sido capaz de sacarlo de ahí. Naruto continuaría con Itachi pero por lo menos estaría vivo, lleno de comodidades y eso, en parte, lo contentaba... él mismo Naruto le había comentado que Itachi se había portado "bien" mientras él no estuvo, tal vez ahora sea igual. Pero eso no quitaba lo cobarde que se estaba comportando, se estaba rindiendo de buenas a primeras y no tenía a quien pedirle ayuda... y aunque el aeropuerto estaba lleno, todos temían a una persona con un arma.

Vio que Naruto estiraba su mano, como ofreciéndosela para que la tomara.

Nunca había llorado delante de tantas personas, nunca con tanta amargura delante de Naruto. Negó con su cabeza y no pudo más que desesperarse ante las lágrimas de tan dolidas de su amor, de su Naruto.

– Lo siento- volvió a decir. Sabiendo que era inútil, porque aquello no solucionaba nada. No había sentido un momento tan íntimo aunque estaba rodeado de personas. – Lo siento, Naruto… Te quiero…- dijo apenas.

– No, no te vayas- no le importaba en lo más mínimo aquel metal que amenazaba con terminar su vida en cualquier segundo ¿qué más daba si su vida se acabaría en cuanto Sasuke se fuera?

– ¿Ya terminaron?

Sasuke se volteó en un intento de irse, pero sus pies no se lo permitían ¿Cómo irse si hace poco había decido que no iba a alejarse de Naruto nunca más? Se giró nuevamente sólo para encontrase con los brazos de Naruto, abiertos y acercándose a él dispuesto a rodearlo. No supo como pero su cuerpo se movió solo y se fundieron en un abrazo, tampoco supo en que momento Itachi había disparado, ni mucho menos cuando Naruto lo besó para despedirse de él.

Después de aquello no hubo ningún sonido más. Nada. Ambos seguían abrazados y llorando; y lloró más aún cuando sus manos se encontraron con la humedad de la sangre.

– ¡No!- fue lo único que pudo decir y sujetar más fuerte aquel cuerpo entre sus brazos.

– Sasuke... no te vayas…

– No lo haré Naruto, no lo haré…- con una de sus manos apartó los cabellos de su frente. – Tú tienes que prometerme que siempre estarás conmigo...

– Claro que si- notó como iba perdiendo sus fuerzas. – Me duele...

– Naruto, no...

Lo seguía abrazando, notaba el temblor en el cuerpo del rubio. Sabía que estaba sangrando, tenía su mano empapada en sangre, la bala debía haber impactado en algún lugar de su espalda.

– ¡Llamen una ambulancia!- alguna persona de la multitud gritó. Se alzaron los murmullos y se movían de un lado a otro sin atreverse a entrar en aquel invisible perímetro dónde se hallaban los dos muchachos.

– ¿Te vas a ir?

– A ningún lado sin ti- susurró. De a poco se fue acomodando para quedar arrodillado con Naruto sobre su regazo.

– ¿Dónde está… Itachi?

– Ahora no importa.

– Te amo…- le dedicó una sonrisa algo adormilada. – Sasuke, deja de llorar… me da pena…

– Discúlpame. Yo también te amo.

– Sasuke, me duele la... espalda... Ya va a salir... el avión.

– Ya, ya... tranquilo. No pasa nada, cancelamos el vuelo hasta que te sientas bien.

– Sasuke no me dejes...

– No me iré a ningún lado- cogió su rostro y le besó suavemente en los labios.

– Sasuke...

Naruto cerró sus ojos y el Uchiha menor se abatió aún más. Pronto los paramédicos estuvieron en el lugar, obligaron a Sasuke a que lo soltara para poder ponerlo en una camilla y meterlo a una ambulancia, a él le hacían subir a otra pero se resistió hasta que lo pusieron en el mismo vehículo.

– Sasuke…- la voz de Naruto le llamó una vez más y se acercó hasta él.

– Estoy aquí.

– Dame la mano…

– Por supuesto- hizo lo que pedía y la sostuvo durante el tiempo que se lo permitieron.

x — x — x —

Mira Sasuke ¡son pandas! Son como los de la televisión.

Ya los vi.

Son grandes, ¿porque los bebés son rojos? Sasuke ¿me compras un helado? Quiero uno de esos que son como los pandas... ¡y tienen orejas!

Vale.

¡Sasuke! ¿Vamos a ir al festival de la Primera Luna Nueva? Recuerda que lo prometiste.

Por supuesto.

Oye Sasuke ¿de verdad te gusta el barrio en que vivimos? La gente nos mira raro.

No les hagas caso, tan fácil como eso.

Pero... ¡Sasuke no me beses en la calle, me da vergüenza!

Entonces no lo grites.

Sasuke yo te quiero...

Sasuke mañana vamos al mercado...

Sasuke te compré algo...

Gracias Sasuke...

Sasuke…

Te amo...

El sol dio justo en su cara por lo que se vio obligado a despertar. Sin moverse de su lugar secó las lágrimas que bajaban por su rostro. Había estado soñando otra vez.

Desganado se sentó en la cama.

– Buenos días, Naruto- saludó y la sonrisa cálida de Naruto se formó en su mente.

Ya habían pasado dos meses desde aquel incidente en el aeropuerto. Naruto había muerto mientras iban de camino al hospital, justo después de que le pidiera que lo sostuviera de la mano.

En el posterior juicio una testigo señaló que Itachi disparó justo en el momento en que Naruto se había soltado para abrazarlo pues la bala iba dirigida a él. Su hermano fue enviado a la cárcel bajo distintos cargos, uno de ellos por la muerte de sus padres. Sasuke declaró en su contra. Se quedó a los funerales de Naruto, al cuál asistieron menos de diez personas y posteriormente viajó a China, se estableció allí bajo el nombre de Akira Saikaku, tal como lo pensaba hacer en un principio.

Se levantó y se dirigió al cuarto de baño. Hoy era el día de la Primera Luna Nueva y tenía pensado ir a dar una vuelta por la ciudad, para despejarse un poco y quizás conocer algo del festival.

x — x — x —

Las calles estaban atestadas de gente, todas vestidas de colores brillantes y sonrientes, portando distintos símbolos con buenos deseos, ofreciendo comida o felicitándose entre sí.

Caminó entre las personas esquivándolas, inconscientemente se llevó una mano a su muñeca, en la cuál colgaba el cascabel de Naruto y sonrió. Al rubio le hubiese gustado mucho estar ahí. Se detuvo en un quiosco para comprar algo de comer.

– ¡Gong hay fat choy!

Escuchó una voz infantil y que tiraban de su camisa. Sasuke bajó su mirada y se encontró un pequeño niño qué apenas y tendría diez años, le miraba estirando sus manitas, había algo curioso: el muchachito tenía el cabello rubio y unos expresivos ojos azules. Sonrió sin darse cuenta, el niño le miro curioso para después sonreírle y repetir:

– Gong hay fat choy.

– Wait a second- hizo un gesto con la mano para que esperara. Era una tradición china darle una bolsita con monedas a un niño que te deseaba un feliz año nuevo. Metió sus manos en su bolsillo, sacó un par de monedas y se las entregó. – What is your name?- posó una rodilla en el suelo para quedar a la altura del niño.

– ¿Eh?

– I'm Akira- y se señaló así mismo. – And you are?- apuntó al menor.

– ¡Tian!- exclamó señalándose con su dedito. Sasuke agrandó su sonrisa, aquello era muy curioso. – Es un nombre lindo- susurró.

– ¿Usted hablar Japón?- preguntó el niño en un japonés muy básico, de primaria.

– Si ¿qué edad tienes?

– Nueve. Señor usted simpático- le sonrió ampliamente y sacó uno de los adornos de su ropa y se la entrego. – Para usted.

– Gracias- lo recibió sonriéndole. Aquel niño le hacía recordarlo.

– Usted no estar triste, lo está esperando en un lugar lindo- el niño miró directamente a los ojos negros y algo diferente se percibió en ellos. – Sasuke, no me extrañes. Quédate tranquilo, estaré cuidándote.

– Naruto.

– ¡Gong hay fat choy!- Exclamó el niño otra vez y se fue corriendo.

– Eso fue extraño- miró con atención lo que le había dado el niño, era una cuerdita del que colgaba un pequeño círculo dorado de madera y que en japonés muy claro decía: "estoy contigo". – Espero que sea una promesa, Naruto…

Always, I wanna be with you and make believe with you, and live in harmony, harmony oh love...

FIN

»†« —

Notas Finales: ¿Ustedes también lloraron como yo? A pesar de que este fic lo leí hace muchos años (más o menos 6) aún me causa tristeza este final ¿verdad que es una historia hermosa? ¿Verdad que Kanari es una genio? Todo el crédito es para ella, una excelente escritora.

Y con esto llegamos al final de Recogido, muchísimas gracias por haberme acompañado todos estos años (dios, soy muy lenta para actualizar) Ahora tomaré un descanso (¿Otro xD?) Sí, para reeditar mis historias, empezaré con Seducción en las Sombras, seguido de Cupido Estúpido y al final Curiosidad (y este será continuado, oh sí) por lo que ¿no los han leído? ¿A qué esperan xD? Les aseguro que les van a gustar n.n

Pero no puedo irme sin agradecer a las fieles chicas que me apoyaban con un review, una alerta o un favorito; Isidora-SNS, Anonimo12, jennitanime y Kiky pronto les responderé todos sus comentarios (no se asusten si les llega un replay de un rw de hace 4 años xD) y ya por último, la frase del final es de la canción Always del grupo Erasure, la estaba escuchando cuando estaba editando el final, escúchenla, es muy bonita ;)

Nos leeremos pronto, de eso estén seguros ;) ¡Gracias por todo!

Leona Dark
2216 – 090715