Primer Amor

Para Dry

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Primer Año

Semana Uno

Cedric Diggory era un niño de once años. De cabello castaño y ojos grises. En su primer día en Hogwarts había sido seleccionado en la Casa de los tejones y había sido recibido con amabilidad y alegría, como caracterizaba a los Hufflepuffs. El fraile gordo, el fantasma de su casa, lo había ayudado mucho a no perderse en el castillo. Y, descubriendo la nueva parte de su vida, no prestó mucha atención a lo que le rodeaba.

Semana Dos

Cedric se adentró en la sala común. La semana anterior no había tenido mucho tiempo a compartir con sus amigos un momento de relajo, preocupado como estaba de conocer el castillo y acostumbrarse a sus clases. Era un ambiente cálido y agradable, las conversaciones mezclándose en el aire. La gente reía, charlaba, estudiaba, descansaba.

Un grupo de tres chicas le llamó la atención. Eran de un curso superior, entre quinto y séptimo. Más que el grupo, le llamó atención una chica alta de pelo rosado. Que color más peculiar. Conversaba gesticulando rápidamente con sus manos, mientras sus amigas reían a carcajadas. De repente, frente a sus ojos, la chica cambió de apariencia. Su pelo se volvió negro, corto y su rostro se endureció. Siguió hablado y luego de unos segundos volvió a su otra apariencia.

Cedric simplemente se le quedó mirando con la boca abierta. ¿Cómo había hecho eso?

La chica, captando su expresión sorprendida, se echó a reír y lo saludó con una mano. Luego siguió con su historia.

Semana Ocho

Ya estaban a finales de octubre, literalmente, ya que ese día se celebraba en el castillo la fiesta de Halloween. Cedric llegó a su sala común y se la encontró a oscuras, iluminada sólo con velas flotando en el aire. Gran parte de sus compañeros de casa estaban disfrazados, como acostumbraban hacer cada año.

Como todos los días, Cedric miró hacia la chimenea, para encontrarse con que la chica no se encontraba en su lugar habitual. Probablemente se estaba disfrazando. Se sentó junto a sus compañeros de curso y esperó.

Todos los días, sin excepción, Cedric observaba al grupo de amigas. Esa chica era tan entretenida y sorprendente y… linda. Sus mejillas se sonrojaron levemente.

Bajando de la escalera, o mejor dicho tropezando, apareció. Venía riendo, vestida con una túnica negra y había cambiado su apariencia para parecer el profesor Snape. Cuando sus amigas la vieron, se echaron a reír y pronto las siguieron sus compañeros de año, para ser seguidos por la mayoría de la sala común.

Semana catorce

El castillo estaba inundado con el espíritu navideño, la mayoría de los estudiantes felices de ya haber terminado sus exámenes, mientras otros se tiraban los pelos estudiando para el último examen que Snape solía poner a una clase el último día antes de las vacaciones.

Cedric había salido de la Sala Común para dirigirse al Gran Comedor, cuando escuchó un grito que venía del final del pasillo. Curioso, se dirigió hacia allí y se encontró con ella. Estaba en el suelo, con una expresión furiosa en su cara, soltando insultos. Todos sus libros se encontraban dispersados a su alrededor, sus tinteros derramados por el suelo, mojándolos.

Se acercó a ella, para ayudarla a recoger sus libros. Mientras se acercaba, lo miró. Parando su tanda de insultos le sonrió amablemente.

"Hola pequeño, te he visto antes, ¿cómo te llamas?" le preguntó, su tono de voz cambiando radicalmente.

Cedric se sonrojó levemente. ¡Le estaba hablando! "Cedric Diggory" le dijo tímidamente.

"Yo me llamo Tonks. No te digo mi nombre porque es horrible" le dijo con una mueca.

"Estás en el suelo."

Con el ceño fruncido, Tonks le respondió: "La historia de mi vida, no te preocupes."

Recogiendo sus libros, con la ayuda de Cedric, se levantó y empezó a alejarse, luego de darle las gracias. Cedric se la quedó mirando, preguntándose si seguirla o no.

Cuando Tonks iba llegando al final del pasillo, tropezó con sus pies, sin llegas a caerse y miró a su lado. Cuando vio a Cedric, todavía parado en el mismo lugar de antes, le saludó con la mano y le gritó:

"¿Qué haces allá? Yo pensaba que veías a mi lado."

Cedric se apresuró a alcanzarla, con una tímida sonrisa en su rostro.

Segundo Año

Semana 9

Cedric corría apresurado por los pasillos de Hogwarts, lejos los días donde tenía que mirar cada rincón para no olvidar donde estaba.

Entró por la sala común y dándole un rápido vistazo se dirigió rápidamente a la chimenea.

"¡Tonks!"

La chica de pelo morado, por ese momento, levantó la mirada de sus pergaminos y le dirigió una sonrisa apurada. Era su último año en Hogwarts y necesitaba buenas calificaciones para poder entrar al programa de aurores.

"¿Qué pasa, Cedric? Estoy un poco ocupada en este mo-" su voz fue interrumpida por Cedric, que no había escuchado ni media palabra.

"¿Puedes venir conmigo, porfavor? Tengo algo que mostrarte, tienes que verlo." Su rostro, aún con rasgos infantiles, mostraba tanta ansiedad, que Tonks, soltando un suspiro, se levantó de su silla. Tropezó con la alfombra, cayó y se volvió a levantar sonriendo con disculpa.

Cedric solo se rió amablemente y la tomó de la mano, tirándola hacia fuera dela sala común. La guió por el castillo hasta salir a los patios. Pasaron por el campo de Quidditch y llegaron a los lindes del bosque prohibido. Junto al lago, escondida por el follaje de los árboles, encontraba unicornio hembra. Estaba estirada, quejándose de dolor.

Escondidos, Cedric y Tonks observaron una de las escenas más conmovedoras y maravillosas del mundo mágico.

El nacimiento de un nuevo unicornio.

Cedric, feliz, miró a Tonks, que se encontraba con los ojos brillantes y se sonrojó, como siempre en su presencia.

"Feliz Cumpleaños, Tonks." Dijo.

Tonks, con una gran sonrisa de felicidad, lo abrazó con fuerzas.

"Gracias, Cedric."

Semana 36

El año había transcurrido rápidamente. Tonks, a pesar de estar estudiando arduamente para sus EXTASIS, se daba el tiempo de siempre saludar a Cedric y ayudarlo con sus deberes si lo necesitaba.

Cedric tampoco tenía tanto tiempo como antes, ya que se había unido al equipo de Quidditch de su casa, como reserva.

El último día de clases llegó, el último desayuno para partir a casa. La mayoría volvería el próximo año, pero los de séptimo le daban el último adiós a su hogar. Nostálgicos recorrían los pasillos del castillo, se despedían de los fantasmas, profesores, sitios favoritos.

Tonks era uno de ellos.

Cuando todos se estaban preparando para subir el expreso de Hogwarts, Tonks vislumbró a Cedric con sus amigos y se acercó a despedirse.

"Cedric" lo llamó. Sus amigos empezaron a molestarlo y el castaño se puso colorado. Luego de decirles algo a sus amigos, se acercó a ella.

"Último día, ¿eh?" le comentó.

"Sí, quería despedirme. Haz sido un gran amigo, Cedric. Siempre tan dulce y amable. Te extrañaré el próximo año." Le dijo, abrazándolo.

Cedric la abrazó de vuelta, oliendo su cabello por última vez. "Yo también te extrañaré. Mucho."

Tonks lo miró y viendo su sonrisa triste, le sonrió amablemente y empezó a hacerle morisquetas con la cara y a cambiar su nariz. Cedric rió como siempre. Las ocurrencias de su amiga entreteniéndolo.

Tonks lo volvió a abrazar. "Te escribiré, para que me cuente todo sobre Hogwarts y cómo te va. Te quiero, Cedric."

Luego, distraída como siempre, se alejó a despedirse de Hagrid.

Cedric se la quedó mirando, mientras se alejaba y se mezclaba con la multitud de alumnos. Suspiró.

"Yo también te quiero, Tonks. Mucho."

Después de todo, había sido su primer amor. Y el primer amor, nunca se olvida.


13 de octubre del 2011

Este viñeta es en respuesta al Reto Crack! del Foro Weird Sisters y es para su administradora, la fabulosa Dry. Espero que te guste C:

Me quedó un poco más largo de lo que esperaba.

¿Comentarios?

Besitos,

Connie