Reto de Cumpleaños Seiya
Capítulo 3
Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi. Yo escribo sobre ellos por simple entretención
La ferviente admiración que Sailor Galaxia provocaba en sus seguidores hacía que ellos fueran tan fieles como temerosos. Así que cuando se supo el pequeño rumor de que su soberana había sido derrotada por una Sailor de un conjunto planetario menor, Sailor Light Soul se negó a creerlo, por temor a que fuera información falsa y les prohibió a todos sus súbditos que hablaran algo del tema al respecto.
La princesa Kakyuu lo intuyó y prefirió callar por seguridad de su pueblo. En su posición era muy arriesgado tratar de razonar con alguien que había sido capaz de traicionar a su propia raza y volverse una seguidora de la mayor genocida que había conocido el universo. Podría poner en peligro la fragilidad de un naciente reino y la gente que ahí habitaba.
Mientras tanto las guerreras seguidoras de la Luna se preparaban para partir a su nueva misión junto a Yaten y Seiya que, lejos de temer, iban con mucha confianza al encuentro de su nueva enemiga.
— ¿Están preparadas, chicas? — Usagi les dio una mirada a sus amigas y todas asintieron — Y ¿Chicos? — de igual modo ellos afirmaron.
Seiya no estaba del todo bien pero insistió en que quería ir con todos ellos. No sería el que se quedara renegado y nadie lo haría cambiar de parecer.
Las Sailor invocaron su poder de tele transportación y con brillos destellantes viajaron a la fortaleza que se alzaba en un asteroide que orbitaba la galaxia. Aterrizaron y gracias al poder del cristal de Plata pudieron respirar en la atmosfera desolada del lugar. El edificio que encontraron allí era imponente y hacía una clara alusión a Sailor Galaxia en el colorido. Tras la muralla exterior que traspasaron pudieron ver un laberinto de pasadizos y corredores que se mezclaban entre sí.
De pronto escucharon un silbido desde el cielo. Una lluvia de flechas los atacaba desde la fortaleza. Sailor Mars y Sailor Jupiter se adelantaron a repeler el ataque y los demás saltaron dentro del laberinto. Yaten, Sailor Mercury y Sailor Moon se deslizaron en el suelo de grava esperando una señal para poder levantarse mientras desde abajo Sailor Venus utilizó su cadena junto al ataque de hojas de Jupiter y lanzaron un ataque masivo a los guardias, en tanto Sailor Mars encendió las hojas poco antes de llegar a su objetivo dando en el blanco.
— Buen trabajo, chicas — elogió Sailor Venus y se dispuso a recorrer el laberinto. Ella iba al frente, seguida de Seiya y los demás.
Pronto llegaron a una división de los caminos, era difícil saber por dónde seguir ya que los chicos no habían recorrido el laberinto antes y el tiempo apremiaba. Sailor Moon se adelantó y propuso ir por la derecha, después de todo si se encontraban con una pared podían regresar todos juntos.
— Me parece bien, creo que es una buena posibilidad de acercarnos al castillo — Sailor Mercury analizaba con su computadora tratando de armar un mapa con el corto camino ya recorrido y lo que habían logrado ver desde lo alto del muro.
El camino se tornó denso de enredaderas y musgo en el suelo. Avanzaban cautelosamente pero con cada paso la alfombra de musgo se hacía más impenetrable.
— Creo que no podremos continuar — observó Yaten — Esta cosa ya nos hace hundir los pies.
— Pero ya hemos avanzado mucho y miren — la Sailor del fuego apuntó al frente donde se erguía la entrada al lugar.
— Yo veré cuanto más queda — sin previo aviso Sailor Moon alzó el vuelo y se elevó por encima del laberinto.
— Espera… ¡te verán, Bombón! — Seiya no terminó de hablar cuando las enredaderas aprisionaron los pies de los que seguían en Tierra.
Sailor Venus trató de usar su Rayo creciente para destruir las plantas pero crecían rápidamente y se aferraban a sus piernas. Sailor Júpiter usó sus hojas para cortarlas pero fue imposible. Y Sailor Moon alargó su cetro para ayudar a sus amigos a salir, Yaten estaba más próximo y lo tomó con fuerza mientras una cadena destellante se asió a la cintura del platino.
— Tomen la cadena — ordenó Venus a sus compañeras, en especial a Mercury que se veía más complicada. La peli azul hizo caso y se aferró a la cadena, seguida de Mars. Las plantas se volvieron crecieron con rapidez y atrapó a los que aún no tomaban la cadena y cuando Sailor Moon jaló de la cadena para subir a la Sailor del fuego, el suelo repentinamente absorbió a quienes aún estaban abajo antes de poder ayudarlos a salir.
Sailor Venus, Sailor Júpiter y Seiya cayeron a lo profundo de un pasadizo, por suerte su contacto con el suelo no fue tan duro gracias a las enredaderas que tenían alrededor. Observaron con cuidado el lugar, había unos pasillos y en medio corría un agua pantanosa.
— Seguro es el nivel más bajo de la fortaleza — Sailor Júpiter se veía preocupada — ¿Ahora cómo llegaremos arriba otra vez?
— Creo que podemos caminar contra el flujo del agua para llegar hasta el edificio — las chicas aprobaron la idea de Seiya y empezaron a caminar.
.
..
Sailor Moon aún sostenía la cadena entre sus manos cuando Mercury anunció que tenía el camino correcto para entrar a la fortaleza. Debían apresurarse si pretendían entrar de una vez por todas.
— Sailor Moon… — la llamó Mars y la rubia se apresuró a entrar al lugar.
Recorrieron varios pasillos hasta que Yaten recordó el lugar por donde había salido y entraron por ahí.
— Esto es raro — mencionó Sailor Mercury mientras corrían pasillo arriba.
— ¿Qué cosa? — la rubia de coletas siempre distraída
— No hay guardias
— Es porque Seiya y yo les dimos una paliza al salir — río Yaten con altanería.
— Pero no es posible que a estas alturas no hayan notado nuestra presencia con el escándalo que se formó
— No tenemos tiempo para eso ahora. Sigan corriendo
Yaten no dimensionó las palabras de la peli azul hasta que los pasillos se hicieron interminables. No recordaba haber corrido tanto de camino a la salida la vez anterior. Maldijo entre dientes cuando de pronto vio una luz que daba a un par de escaleras.
Corrieron allí y mientras subían las escaleras un suave sonido inundó el lugar. Al principio no lograban distinguir el sonido con el eco pero al subir un par de niveles el platino paró en seco.
— Erhu*… — murmuró y siguió a toda marcha su carrera hasta llegar al siguiente nivel de las escaleras donde se encontraron con una gran imagen de Sailor Galaxia.
— ¡Fuego de Marte, enciéndete! — Mars incineró las puertas con furia, dejando a sus compañeros asombrados.
Lo que se dejó ver al caer las cenizas fue asombroso: Kakyuu, sentada en una escalinata, tocaba el ligero instrumento que producía el acogedor sonido que los había atraído y la figura de quien se hacía llamar Sailor Light Soul en un trono que bien podría emular al de Sailor Galaxia, pues tenía toques dorados en toda su extensión.
— Bienvenidos queridos invitados — vociferó la mujer que no parecía ser mayor que ellos y sin embargo despedía un aura de sabiduría que impactó a todos. Su traje parecía una armadura pero relucía con un color rojo intenso que hacía relucir un cabello rubio cuidadosamente cepillado, al parecer.
— Aquí hay algo muy extraño — la peli azul comenzó a analizar el lugar con su visor.
— Tienes razón, aquí se siente una presencia muy extraña — Sailor Mars apoyó a su compañera.
— ¿De qué hablan? — Sailor Moon se sintió intimidada en cuanto pronunció palabra. En un segundo la mirada penetrante de Sailor Light Soul se posó en ella, haciéndola temblar.
.
..
.
— Esto es asqueroso — Sailor Venus se quejó al tratar de sacar su pie de un charco lodoso.
— Cielos, llevamos caminando mucho tiempo sin encontrar nada — Júpiter caminó más adelante mientras Seiya intentaba ayudar a la rubia.
— ¡Allí, por allí se ve algo! — la chica corrió y en cuanto Venus se liberó, la siguió junto con Seiya.
Al acercarse al lugar comenzaron a sentir un desagradable olor, una peste que se justificó en el primer calabozo al que llegaron. Porque eso era ese lugar: una cárcel muerta.
— ¿Qué… es… esto? — la rubia vestida de naranja no podía dejar de mirar con repudio el lugar tapizado en huesos.
Júpiter no pudo contener las náuseas y Seiya estaba en un estado de shock, no por lo que pudo pasar ahí sino por el estado de su princesa y de Taiki/Maker.
— Chicas, vamos — tomó a cada Sailor y las arrastró escaleras arriba por la puerta que conectaba la prisión con el edificio.
En su andar descubrieron que varios metros más arriba, las paredes empezaban a mostrar pinturas antiguas, la mayoría con paisajes que Seiya reconoció de su natal planeta. Las imágenes mostraban una secuencia que se repetía y pronto las pinturas se hicieron más explicitas. Seiya detuvo su andar por un momento y se quedó de pie ante la más majestuosa que habían visto. Era hermosa y cubría de un bello atardecer una gran extensión de ciudades, también había gente…
— Hay una leyenda antigua en Kinmoku — comenzó a decir el peli negro — Que cuenta sobre una poderosa diosa que arrasó con todos los mundos conocidos sólo para ser más fuerte y que todos la adoraran. Pero al tratar de hacerse de más miembros requería sacrificios…
— ¿Qué clase de sacrificios? — preguntó la Sailor adornada con detalles en verde con la mirada fija en su compañera.
— Si es lo que estoy pensando no quiero oír más — la rubia se volteó y Seiya la tomó por los hombros.
— Ella hacía sacrificios humanos.
Los ojos de la rubia se nublaron y en un instante recobró la compostura
— Entonces, debemos apresurarnos
Siguieron en su ruta, que sólo tenía un objetivo.
.
..
— Su armadura es extraña — Mercury analizaba todo con su visor y trataba de ganar tiempo con Mars atacando a la enemiga y Yaten defendiendo a Sailor Moon.
La música seguía sonando agradablemente.
— ¡Hey, tú suéltala ya! — gritó el peli plata refiriéndose a su princesa. Iba a avanzar pero la mujer que sostenía un arpa en sus manos hizo un movimiento de sus dedos e inmovilizó al chico que con el sonar de una cuerda fue lanzado a una prisión de cristal.
— Lo siento, cariño. No tengo ganas de jugar contigo — con el mover de otra cuerda Mars fue atada y lanzada a un costado de la gran sala.
Kakyuu permanecía impasible mientras seguía tocando un sinfín de melodías.
— ¡Burbujas de mercurio, estallen! — la peli azul tomó a su compañera y trató de salir corriendo.
— BASTA YA — Seiya entró de un salto al salón.
Júpiter hizo una tormenta de truenos y quebró la prisión de cristal de Yaten, mientras Venus le quitó, presurosa, el instrumento que tocaba la princesa quien cayó inconsciente.
— Sailor Light Soul, exijo que liberes a todos en este instante — habló el moreno con seguridad. Lo que provocó que la asombrada mujer estallara en risas.
— ¡Su armadura! — gritó Mercury — Está hecha de material orgánico.
— Almas… — se escuchó la voz de la princesa de Kinmoku que estaba en brazos de Yaten —…su armadura guarda las almas de todos sus enemigos caídos.
Las Sailor miraron con asombro a su enemiga.
— Sailor Galaxia me encomendó una misión y no habrá nada en este mundo que me impida hacer lo que mi señora me ordenó — habló con palabras duras — Así que, tú guardiana de la Luna ¡dame tu semilla, te lo ordeno!
— Pero… Sailor Galaxia ha sido derrotada — dijo la rubia, confundida — Acaso ¿no lo sabes?
Los ojos de la mujer enfundada en el traje rojo se abrieron.
— ¡Todos nosotros estuvimos ahí! — agregó Seiya.
— ¡MIENTEN! ¡Es una vil mentira! — en un instante apareció al lado del chico y lo tomó por el cuello.
— ¡Seiya! — Venus se le adelantó a Sailor Moon a exclamar su nombre y corrió hacia ellos
— La gran Sailor Galaxia no puede ser derrotada y menos por un montón de mocosos como ustedes — presionaba cada vez más.
— E-es… ver…d-dad — insistía Seiya con su cuello aprisionado entre las manos de la mujer que estaba fuera de control.
De pronto su vista fue nublada por una luz cegadora y el chico cayó. Una nebulosa de Hojas la cubrió, para después sentir una fría avalancha húmeda que paso a ser una hilera de pequeños corazones y en un segundo se encendieron para después dejarla aprisionada.
— No es posible, no lo es. Ella no pudo… — Sailor Light Soul se repetía que no era posible que su soberana hubiera sido sometida. Lentamente su armadura se empezó a despedazar en pequeños destellos. Su convicción la abandonaba así como sus fieles súbditos que, atados en alma a la reluciente armadura, se iban de ahí junto con la ineludible realidad.
Sailor Moon se acercó a ella y lentamente posó sus manos en las mejillas de la dama que ahora veía cómo su razón de existir se había extinguido.
— Puedes ir con ella, si quieres — la dama que por último soltó su arpa de entre sus manos la que se desintegró en el suelo al tiempo que la figura de Taiki se formaba a su lado. La seguidora de Galaxia clavó los ojos en la rubia ataviada en el traje rosa de marinero — Sólo debes pedir perdón y perdonarte a ti misma — el Cristal de Plata brilló y Sailor Light Soul pudo ver el desenlace de su adorada Sailor Galaxia, comprendiendo lo mismo que ella y liberando al fin su propia alma. La cual destelló con todo su poder evaporizando la fortaleza en el asteroide.
Todos vieron cómo las semillas cautivas por tanto tiempo se redimieron y volvieron a sus orígenes. Fue una visión maravillosa.
— Seiya… — Sailor Venus se acercó de prisa al chico que seguía en el suelo. Lo tomó entre sus brazos y siguió llamándolo —… vamos despierta — sostenía con fuerza sus manos mientras lo llamaba.
Seiya…
Ahora podía escuchar una voz que lo llamaba, lo oía claramente y no le atormentaba quien era. Ya no más.
— Mina — abrió sus ojos y la vio. Sentía su mano fuertemente aferrada a otra, era una sensación cálida que le dio tranquilidad.
— ¡Eres idiota! ¿Cómo demonios te lanzaste así contra ella? ¡Pudiste haber muerto! — y luego de sonar como Yaten en forma de Sailor Venus, lo abrazó con todas sus fuerzas.
El asteroide comenzaba a desvanecerse cuando los amigos volvieron a la Tierra. Todos respiraron por un tiempo y compartieron unos días en el hogar de las Inner Scouts mientras se recuperaban de sus heridas pero el tiempo de volver a sus vidas llegó muy pronto. Al menos para algunos de ellos.
Otra vez había una despedida que pronunciar, pero ésta ya no era triste. Había más dejos de esperanza y una promesa de volver a verse. Porque esta vez había más de un lazo que no se podría romper.
— De nuevo nos despedimos con gratitud amigos míos — decía solemne la princesa de Kinmoku.
— Estaremos en contacto más seguido — Sailor Healer se llevaba un pastel que la madre de Usagi la había hecho y seguro vendría por más.
Seiya se removía en su lugar, aun no quería volver a su identidad sin decirle algo a Mina pero no estaba seguro de qué forma hacerlo. La joven lo miraba con curiosidad y mordía sus labios con nerviosismo. Los demás estaban envueltos en sus propias despedidas y no parecían prestarles atención a los chicos que trataban de hablarse, torpemente.
— Entonces… que te vaya bien — habló primero la rubia mientras jugaba con sus dedos.
El chico esbozó una sonrisa divertida y se acercó sin más ante la mirada atónita de la oji celeste. Puso sus manos en el rostro pálido de la muchacha y con delicadeza besó sus labios.
Mina respondió al principio tímidamente pero pronto despertó y le devolvió el gesto con su típica energía, propia de ella y que encantó al muchacho que la recibió.
— Ahora sí me irá bien — y le sonrió con el porte clásico de Seiya Kou.
El mismo que podía encantar hasta a la chica que creyó nunca más pensar en el amor.
