Disclaimer: Ehh, primera vez que recuerdo poner esto. ¡Lo siento! Aunque dudo que lo crean, no soy Jo Rowling y nada del mundo de Harry Potter me pertenece.

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Pequeños detalles

Beteado por Nany Hatake C

Dedicatoria a Lore Black Weasley: Linda, una pareja que nunca había escrito. Debo decir que me costó, pero me esforcé para darte un buen regalo. Espero que te guste, aunque se saliera un poco de tus especificaciones. Montones de besos y espero que lo disfrutes.

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Ronald y Hermione. Hermione y Ron. Weasley y Granger. Granger y Weasley.

Un chico y una chica. Dos amigos.

Él y ella. Ella y él. Ellos.

La gente siempre se pregunta cómo dos personas tan diferentes terminaron amándose. Juntos. Y permanecieron así por toda su vida.

Así que yo les contaré pequeños detalles que marcaron la diferencia. Detalles que consiguieron que la siempre razonable Hermione Granger soportara y amara a la persona infantil y despistada que era Ronald Weasley.

Primer año

— ¡Hermione, Hermione! ¡Tú puedes hacerlo! —le susurraba Ronald a Hermione.

Estaban en una clase de vuelo. Ya estaban a finales de noviembre y la chica aún no lograba poder volar en su escoba. Lloraba de frustración en su cuarto (aunque esto sus amigos no lo sabían) y se esforzaba el doble en todas sus otras asignaturas. Simplemente no podía hacerlo.

—No, Ron. Sabes que no puedo. No puedo hacerlo —dijo con voz ahogada, casi al borde del llanto.

Harry no se encontraba ese día en clases. Había agarrado un resfriado y madame Pomfrey lo mantendría por el día en la enfermería. Había un brote del virus y la clase estaba bastante menguada. Sólo unos pocos habían asistido. ¡Cómo deseaba Hermione haberse resfriado!

—Eso es porque no eres lo suficientemente bruja, Granger. Quizás Dumbledore podría hacer que el tren volviera a buscarte para llevarte a tu casa muggle —se entrometió la voz burlona y despectiva de Draco Malfoy. Lamentablemente, a él tampoco le había agarrado el resfriado.

Ron lo miró con furia, pero por primera vez en su vida (y la última) decidió ignorar las burlas de Draco y enfocarse en su amiga.

—Eso no es verdad. Sabes que puedes, Hermione; eres la mejor bruja que Hogwarts haya visto. Debes imaginar que volar es como leer un libro. Cuando te subas a la escoba, será cuando lo abres; el elevarte y volar, será cuando lo lees; y cuando finalmente aterrices, habrás cerrado el libro. ¡Vamos Hermione, puedes hacerlo! ¡No hay libro que pueda contra ti! —la animó Ron.

Hermione lo miró sorprendida, lo que hizo que Ron se sonrojara un poco, y luego le sonrió, nunca había visto ese lado de su amigo. Asintió con la cabeza y decidió, en su mente, que si volar era como leer un libro, entonces sería pan comido.

Ese fue el día en que Hermione Granger voló por primera vez. Está bien, no le gustaba para nada, pero cada vez que lo hiciera, recordaría la primera vez que pensó que Ron era más de lo que aparentaba. Ese día, Ron Weasley le enseñó que debía creer en sí misma.

Segundo año

Esta vez Ronald no se quedó callado y la defendió frente a Malfoy, aunque le saliera el tiro por la culata.

Sangre sucia.

Con dos palabras, Draco Malfoy le recordó a la castaña que había gente que no la aceptaba en el mundo mágico. Y con un hechizo, realizado con una varita defectuosa, Ron le recordó por qué era un chico tan especial para ella. Y eso la hizo sonreír.

Ese día, Ron Weasley le enseñó que a pesar de ser infantil y normalmente equivocarse, era un amigo leal. Le enseñó que la amistad y la lealtad valen el vomitar babosas.

Tercer año

Era la primera salida a Hogsmeade del año. La primera para los chicos y las chicas del tercer año. Ron y Hermione irían juntos y, a pesar de que Harry no iría con ellos, la castaña estaba muy emocionada.

Se subieron al carruaje junto con sus demás compañeros de curso, pero al llegar al pueblo se separaron de ellos.

En primer lugar pasaron por Zonko, dónde se encontraron con Fred y George, naturalmente, y Hermione se pasó la primera media hora de su salida discutiendo y regañando a los chicos (aunque en su interior no podía evitar pensar en la gran astucia e imaginación de los creadores de bromas).

Luego fueron a Honeydukes y, al principio, fue una tortura.

Ron salió disparado a la estantería más cercana con la boca abierta. Para él, ese lugar era el paraíso. No fue hasta unos minutos más tarde que se dio cuenta que Hermione no se encontraba a su lado. Mirando a su alrededor, la encontró detenida junto a la puerta de entrada. Su expresión era una mezcla de fascinación y un absoluto terror.

—Hermione, ¡ven acá! ¿Qué haces ahí parada? —le gritó, con su tacto de siempre.

Hermione simplemente negó con la cabeza y a Ronald no le quedó más remedio que acercársele.

— ¿Qué pasa? ¿Estás mal? —le preguntó con preocupación y algo de susto.

Hermione lo miró con aprehensión.

—Ron, no puedo entrar aquí, no tengo permitido comer dulces —dijo con la voz algo chillona. Ron simplemente rodó los ojos.

—Hermione, sé que tus padres son dentistas y blablabla, pero déjame recordarte que estamos a kilómetros de distancia de ellos. Aparte, eres una bruja, siempre puedes blanquear tus dientes, eliminar las caries o lo que quieras hacer con magia. —Hermione fue a abrir la boca, pero Ron la interrumpió. —Y no, tampoco sabrán de eso.

Lentamente una sonrisa se fue formando en los labios de la chica. —Gracias, Ron.

Éste simplemente le sonrió y luego, tomándola de la mano, la arrastró tras de él.

Hermione miró sus manos enlazadas y se sonrojó, Ron ni siquiera se dio cuenta. Es un chico, al fin y al cabo.

Ese día, Ronald Weasley le enseñó que desobedecer a sus padres podía resultar divertido. Claro, siempre y cuando no se enteraran.

Cuarto año

Había sido un año caótico. Todo el año había sido un sinfín de momentos donde sus nervios habían estado a flor de piel. Y todo había culminado ese mismo día. La última prueba del Torneo de los Tres Magos. Cedric había muerto, Voldemort había regresado, Barty Crouch Junior fue descubierto y Ojoloco Moody rescatado, Sirius se había revelado a algunos pocos, y Harry… simplemente ya no sería el mismo. Su "niñez" había oficialmente terminado.

Hermione y Ron se encontraban en la enfermería, los señores Weasley ya se habían retirado junto con todos los demás, así que sólo quedaban ellos.

Mientras Hermione no podía pegar un ojo, al parecer Ron dormía incómodamente con la cabeza apoyada en la cama de su mejor amigo.

Siendo siempre la chica razonable, la ojimiel no podía hacer que su cerebro dejara de pensar todos los pros y contras de la situación en la que se encontraban. Se removía en su asiento, estiraba las piernas, se sacudía el cabello, se volvía a remover. Si tan solo su cerebro la dejara dormir como a Ron.

—Deja de pensar, Hermione. Sólo debes saber que pase lo que pase, estaremos juntos. Tú para nosotros y nosotros para ti. Duérmete y, mejor aún, déjame dormir en paz —dijo la voz adormilada y gruñona del pelirrojo.

Hermione se quedó quieta enseguida.

Lentamente sus ojos se iluminaron y le sonrió a su amigo, aunque éste no pudiera verla. Ronald tenía razón. La única verdad irrefutable y que no tenía ni pros, ni contras, sino que simplemente existía, era que ellos eran sus amigos y juntos podrían afrontar todo.

Ese día Ronald Weasley le enseñó, con unas simples palabras enojonas, que siempre debía recordar que mientras fueran amigos y estuvieran juntos, el mundo les pertenecería y no habría nada que los detuviera.

Quinto año

Hermione abrió lentamente los ojos, todo el cuerpo le dolía. Sinceramente, sentía como si mil centauros le hubiesen galopado encima. ¡Y encima no podía mover las piernas! ¿Qué le pasaba?

Sus ojos se encandilaron debido a la luminosidad de la habitación. Paredes blancas, cortinas blancas, muebles blancos. La enfermería. Luego dirigió su mirada a sus piernas.

Ronald Weasley, con su cabello pelirrojo resaltando fuertemente contra la claridad de la habitación, se había quedado dormido encima de sus piernas.

Empezó a sacudirle lentamente el hombro. Cuando esto no funcionó, empezó a llamarlo en voz baja.

—Ron, despierta. Vamos Ron, no puedo sentir las piernas. Ron. Ronald. ¡RONALD WEASLEY DESPIERTA INMEDIATAMENTE! —gritó finalmente irritada.

El chico pegó un salto y por un momento miró a su alrededor desorientado. Luego se fijó en la castaña que lo miraba iracunda.

— ¡Hermione! ¡Al fin despertaste! —dijo alegremente, con las orejas coloradas, y le dio un abrazo avergonzado.

Hermione, sorprendida, simplemente se quedó rígida como una tabla y con la boca abierta.

Ron se separó de ella y, azorado, volvió a su propia camilla.

Ambos se miraron, cruzaron sus miradas y miraron hacia otro lado. Luego Hermione le preguntó qué había pasado y ambos se enfrascaron en una conversación sobre los hechos ocurridos en el ministerio mientras comían ranas de chocolate.

Ese día, Hermione Granger se aceptó a sí misma que su mejor amigo le gustaba. Y le gustaba mucho.

Sexto año

Hermione recorría los pasillos de Hogwarts. Venía desde la biblioteca y se dirigía a la torre de Gryffindor. Venía pensando en Harry y en lo extraño que se comportaba alrededor de Ginny y las miradas asesinas que le dirigía a Dean. De repente, sintió como una mano le tapaba la boca y un brazo la agarraba por la cintura y la jalaba tras una armadura oxidada. Forcejeando enojada, le mordió la mano a su captor.

— ¡Auch, Hermione! Soy yo, Ron. No es necesaria tanta violencia. —Le llegó la voz de su mejor amigo (y el chico que le gustaba) desde su espalda. Se dio la vuelta rápidamente y tuvo que contener el grito.

— ¿Pero qué demonios te pasó, Ronald Weasley? —le susurró Hermione sorprendida.

Ron se puso colorado y murmuró rápidamente -Me peleé con una ardilla.

Y ciertamente, parecía que un animal se hubiera ensañado en rasguñarle y morderle cada parte de su cara. Hermione lo miró intrigada.

—Es una larga y vergonzosa historia, Hermione. Por favor, no me hagas repetirla —le dijo con voz avergonzada el pelirrojo.

Hermione simplemente rodó los ojos. —¿Para qué me trajiste aquí?

Desde que la chica le había pedido que fuera su pareja para el baile de Slughorn, no habían hablado demasiado.

— ¿Puedes ayudarme a curar las heridas? No se me dan muy bien los hechizos sanadores.

—Ni muchos otros —le dijo Hermione bromeando con una sonrisa.

Lo tomó de la mano y lo guió a un salón vacío. Ron simplemente atinó a seguirla y mirar sus manos entrelazadas.

Allí, Hermione lo curó con cuidado. Convocó paños limpios, hirvió agua y lo curó tanto de forma mágica como de forma muggle.

Fue un momento tranquilo y lleno de palabras mudas, pero cuando se terminó, ambos chicos sólo atinaron a sonreírse avergonzadamente el uno al otro.

—Gracias Hermione, eres la mejor.

Hermione asintió y, mientras caminaban juntos de vuelta a la sala común, pensó que realmente a él también podría gustarle ella.

Ese día, Hermione Granger se formó una ilusión.

Poco sabía que una próxima pelea entre Ron y su hermana mataría su ilusión, al menos por un tiempo.

Ya sabemos cómo sigue esta historia, pues su amigo pudo narrar la mayoría de los hechos, pero aquí yo les dejo sus pequeños, pero significativos momentos. Los momentos que marcaron la diferencia para que Ron Weasley y Hermione Granger fueran mucho más que amigos.


26 de marzo del 2012

Hoola!

Respuesta al Reto Amigo Secreto del foro de Retos de Harry Potter y más. Es un foro muy entretenido, donde siempre puedes encontrar inspiración para escribir historias y todas las chicas muy simpáticas.

Mi primer Ronmione. Sean bondadosas, chicas, con esta loca fan del dramione. Personalmente, creo que no ha quedado muy mal.

Muchisimas gracias a mi linda beta. Naniwi! Besos para ti.

Montoneras de besos para todos.

Connie