Hiroshi

El tiempo era denso, eso sucedía porque la intranquilidad no dejaba de perseguirme, el día siguiente por ser vacaciones, no tenía que preocuparme por la escuela, pero cuando llegó la tarde y era hora de cenar, sólo pude recordar lo que hice y que ese día no había ido a llevarle algo de cenar, suspiré, ni siquiera masticaba la comida con ganas o apetito.

"¿Sucede algo Hiroshi?" Mi padre lo notó "No estás comiendo"

"No es nada" Pareció que mentía.

Como todo progenitor preocupado insistieron con ello y como cualquier adolecente, quería que terminaran sus sospechas usando una excusa barata, esa noche fui a dormir temprano, sólo para despertar en una mañana más triste, igual fue el resto de la tarde hasta que la noche volvió a llegar, pero no podía seguir resistiéndolo.

Mi pretexto para ir a visitarlo y afrontar eso que dejé pendiente, fue cocinarle algo de cenar e ir a llevárselo, esa era la parte fácil aunque no lo pareciera, lo difícil y su preludio, fue esperar que me abriera.

"¡Ah!, ¡eres tú¡" Se asustó saltando lejos de mí, ignoré lo hiriente que pudo parecerme.

"Debo imaginar que no me esperabas"

"Disculpa" Se disculpó cuando vio lo descortés que fue.

No pedí permiso para entrar a su casa y aunque me gritó un poco de todos modos entré, conociendo el lugar, llegué a la mesa, poniendo la cena en ésta.

"Cenemos juntos" Llevaba para mí también.

"No, no, espera" Antepuso sus manos "¿Qué es eso de cenar juntos?" ¿Cuál era una buena mentira?

"Papá anda en una reunión como el alcalde y mamá lo acompaña" Siempre hacían eso, no era tan mala la mentira "No quería estar sólo en casa, no es que no me la pase bien, pero ya que vine..." Indiqué la comida y tomé mi asiento, el opuesto al del Sensei, éste todavía me miró largos minutos antes de decidirse a sentarse también, arreglé la mesa con lo que llevaba en la bolsa y comencé a comer sin preocupaciones superficiales, aunque casi me comía las uñas por dentro, pero por fuera, era otro día y otra comida más.

"¿No va a comer?" Cambié de tema antes de dar las gracias por la comida, una vez servido sobre la mesa, iba a enfriarse más de lo que ya estaba.

El adulto no perdió la mirada recelosa por ningún momento cuando tomó los palillos y comenzó a meter comida en su boca, mientras yo seguía tranquilo, incluso traté de cambiar la atmosfera.

"Sensei, ¿cómo sigue con sus trabajos?" Como supuse, el mayor se relajó visiblemente, muy poco antes de ponerse nervioso.

"Bien" No convencía.

"No suena muy bien que digamos"

"No es nada" Como habitualmente era tímido, Handa no se contuvo ruborizándose ligeramente.

"Sen..." Me interrumpió con brusquedad.

"¿¡Cómo quieres que esté bien después de que me besaste?!" Su impulsividad hizo que derramara la comida "¡Ahh!"

"¿Por qué lo altera tanto?" Permanecí inmutable viéndolo limpiar.

Se detuvo, no dejándome ver su expresión que después de un largo minuto no me había respondido.

"Fue mi primer beso..." Susurró.

"¿Qué?" Lo había escuchado, pero no estaba seguro.

"¡Fue mi primer beso!" Me gritó "¡Para mí es importante, yo quería tenerlo con alguien que en verdad me gustara!" Yo también, pero no siempre sucedía.

"Lo siento, Sensei" Me disculpé con seriedad.

"¿Por qué hiciste eso Hiroshi?" No le respondí, ni yo mismo sabía.

Fastidiado, troné la lengua y fruncí el entrecejo, no era así como quería pasar la tarde con el Sensei.

"Quizás no fue buena idea haber venido" Me levanté.

"¡Hiroshi!" No me dejó pasar, se interpuso en el camino.

"Me tengo que ir" Y como era de esperar, comenzamos a forcejear hasta que caímos al suelo y golpeé de espaldas un mueble. Se disculpó, nada serio, un mero accidente, pero en lugar de ponerle atención a su bipolaridad, porque se deprimió por lo sucedido, miré que había a mi lado y lo que había tirado del mueble, obras suyas de caligrafía, resientes podría decirse, la tinta estaba fresca y manchó mis dedos.

"¡Lo siento!" Estaba ensuciándolas todas, podían verse claramente los dedos pintados en ellas, aunque... "¿Sensei?" La caligrafía del aludido era hermosa, cómo iba a poder confundirme con lo que decía, absurdo.

De su lugar saltó hasta donde yo estaba, arrebatándome las hojas de una manera brusca y precipitada. No me enojé o molesté, lo comprendía muy bien, y todo porque yo mismo sentí una agitación en el pecho observándolas.

Amor, afecto, aprecio, cariño, beso, etc... ¿Era lo que había estado haciendo todo ese tiempo desde que lo besé?

"No... Es un error" Comenzó a romperlos.

"No lo hagas" Traté de detenerlo salvando quizás uno, pero que quedó de cualquier forma arruinado, completamente arrugado y borrado.

"Es tú culpa" Por algo el Sensei con sus rabieta me recordaba mucho a una mujer histérica.

"¡¿Mi culpa?!" Pero yo no estaba de humor.

"No es cierto que es una costumbre de la isla, estuve preguntando..." El volumen disminuyó hasta caer en el silencio, dramático como toda la vida desde que lo conocía, se dejó caer de sentón en el suelo cubriéndose la cabeza para que no lo mirara "Ya no sé qué hacer... No eh podido escribir nada, en lo único que pienso es en eso"

"Emm..." Era un poco exagerado, habían sido como dos días, sin embargo sabiendo cómo se tomaba en serio su trabajo debía ser un gran problema.

No estaba enojado, sino confundido, algo que no me esperaba, además que le estaba prestando mucha atención en vez de ignorarlo como muchos harían.

"Sensei, ¿usted es gay?" Me senté de cuclillas frente a él, podía parecer calmado e incluso preguntar con cierta altanería, pero la curiosidad me ponía nervioso.

"¡¿Cómo voy a ser gay?!" Lo decía como si fuera imposible.

Tuve consideración del inocente tonto frente a mí y en vez de optar por sarcasmo o algo malo, preferí darle una explicación racional y más creíble.

"Nunca ha salido con alguien, ¿cómo puede estar seguro?"

"Bueno..." Desvió la mirada, era encantador por el color iluminando sus mejillas.

"¿Nunca hubo una chica que le gustara en su escuela?"

"Hubo una... pero estaba demasiado ocupado como para pensar en eso"

"¿Entonces por qué no está tan ocupado para pensar en mí?" Mostré la evidencia, abanderando la desfigurada hoja de papel frente a su rostro.

"¡Dame eso!" Me la arrebató igual que lo hizo con el resto. Ya qué, me encogí de hombros.

"¿Sensei?" Esperé a que me mirara de frente para reducir la corta distancia entre los dos y robarle otro casto beso de sus suaves labios.

Su reacción no fue muy diferente a la primera, se asustó y paralizó, pero no lo dejé así, no lo dejé que se alejara y cuando lo intentó, perdió el equilibro llevándome a mí con él, en el suelo lo tenía aprisionado, a mi merced, sin embargo, nunca haría nada que no quisiera y por lo exagerado que era, podía hacérmelo saber a la perfección.

Por eso esperé, cara a cara, aguardé el permiso, aunque con algo de persistencia buscando sus labios, tiraba de la cuerda para llegar a convencerlo y sucedió cuando abrió los ojos y detuvo sus intentos de escapar moviendo la cabeza a los lados, tímido, esa palabra era la correcta, no porque no quisiera sino que cría no debía.

Yo cerré los parpados e incliné la cabeza, dándole otro beso, más pasional, no intrusivo, pero sí con más acción, sus labios eran igualmente cohibidos, en ese beso le enseñé como se hacía, todo suave y con calma, hasta que por culpa mía, quizás me excedí, no con mis besos, sino con mis manos que aun por sobre su ropa, recorrieron y tocaron su cuerpo.

"¡Nh!" Se estremeció "¡¿Qué crees que haces?!" Me golpeó y me empujó.

"¡Maldición!, eso duele" Froté mi mejilla, ninguna novia me había pegado antes.

"¡E-Eres un pervertido!" Me acusó cubriéndose el pecho.

"¿De dónde vino eso?" Fueron mis pensamientos en voz alta.

Calmado aunque adolorido, sin quitar mi mano de la mejilla, me senté en el lugar en que había estado con la pequeña mesa al frente, quizás estaba un poco enojada con el Sensei, pero no sabía reaccionar a la problemática situación, me quedé en silencio un rato sin mirarlo, no hasta que algo frío tocó mi cabeza después de un rato.

"Toma" Era un poco de hielo que el Sensei me ofrecía dentro de una bolsa de plástico transparente.

"No lo necesito" No era desidia, no me dolía tanto.

Insistió y se sentó a mi lado, obligándome a quitar la mano para colocar el hilo contra mi mejilla.

"Lo siento" Volvía a arrastrar la mirada por el suelo "Parece que lo único que hago es golpearte" Mi humor cambió, entendiéndolo y perdonándolo fácilmente.

"No, fue mi culpa, no debí haberte tocado" Se sonrojó más.

Cuando quise sostener el hielo por mi cuenta, hubo un pequeño roce entre nuestras manos que no hubiera notado si el Sensei no hubiera reaccionado tan a prisa, retirando la suya.

Suspiré, no sabía qué quería yo, no sabía qué hacer, no sabía nada, no era más que un niño jugando con un adulto igualmente de inmaduro, por eso me podía equivocar. Me puse de pie.

"Creo que..." Dejé el hielo en la mesa "Mis visitas están siendo algo problemáticas, no quiero venir a arruinar sus momentos de paz, puedo enviarle la cena con Tama y Miwa yo... no quiero ser molesto Sensei, nos vemos" Me dirigí hacia la puerta secundaria, sin embargo tenía algo que decir. "Es cierto, le mentí, en esta isla no hay una costumbre tan absurda como esa, sólo... no quería que se preocupara y pensara mucho en eso que hice, tal vez..." Miré afuera de la casa con la puerta ya abierta "Me hubiera gustado que lo olvidara y que quedara en el pasado, pero no me pude conformar con eso" Lo observé y le sonreí, era de los que daban poco de sí mismos y desde que lo conocí había intentado cambiar eso, pero en el fondo las personas no cambiaban "Me sigue gustando Sensei" Lo admití, para él y más importante, para mí, me gustaba ese hombre que era mi fuente de inspiración para esforzarme en la vida, me gustaba lo suficiente para no importarme el sexo o el género.

"Hiroshi" Me digné a verlo para lo que quisiera decirme. Una discusión se llevaba a cabo en su mente, podía verlo por el brillo en sus ojos, una mirada que se acercó a mí cuando se levantó y caminó, más decidida y obviamente sin reflexionar en nada, quedó frente a mí y sostuvo mi mentón para darme un beso rápido aplastando las líneas de mi boca, brusco, pero no doloroso, aunque sin nada de elegancia.

Me tranquilicé en cuestión de un segundo y esa vez era yo quien enrojecía y se acaloraba, aunque estuviera disfrutándolo, en mi mente permanecía la pregunta acerca de sus razones para actuar de tal manera.

"¿Sen... Sensei?" ¿Por qué?

"Nadie nunca me había dicho que yo le gustara" Que razón más estúpida e idealista... Sonreí extrañamente feliz.

"El Sensei es alguien muy simple"

"¿Huh?" No debió esperar un comentario así.

"De cualquier forma, tengo que irme" Algo culpable me reí. "También le mentí sobre eso de que mis padres se hallaban en una reunión, están en casa, no es buena idea que permanezca tanto tiempo aquí"

Su cara era la que anticipaba ver y no pude evitar reírme de ello.

...

Handa

Una... ¡qué!

"¿U-Una qué?" Hiroshi terminaría dándome una especie de infarto, todos los días venía con una sorpresa desagradable, mi corazón que palpitaba con fuerza y se aceleraba no podía seguir soportándolo.

"Una cita" Me repitió con una sonrisa confiada.

¿Y desde cuándo habíamos comenzado a ser novios?, no podía preguntar eso por miedo a parecer un tonto, quizás quedaba implícito en alguna parte y yo no me había dado cuenta, entonces sería un ignorante, un pésimo novio... Un segundo, ¿yo no quería ser su novio?, tenía que decir primero que sí, ¿no?, más importante, eso era imposible, ambos éramos del sexo masculino, si queríamos hacer el... ¡No!, ¿por qué pensaba en eso?, muy apenas y habíamos tenido unos cuantos besos y yo ya pensaba en un material gráfico no apto para menores, me ruboricé, Dios.

"¡Hey!, sempai" Apenas noté que había estado muy disperso durante minutos "¿Quieres ir a la playa?"

"No" Negué frenético con la cabeza.

No estaba listo para una cita, imposible, no, no podía.

"¿La playa?" Una voz chillona e infantil llamó nuestra atención. Naru estaba escuchando, ¿cuánto tiempo llevaba ahí? "Yo también quiero ir" Nos miramos, ¿qué debíamos hacer?

"Está bien Naru" Hiroshi se me adelantó porque yo estaba paralizado "Estaba a punto de decirles a todos" Lo observé componerse y lucir más tranquilo, era un gran actor "Sólo vine para convencer al Sensei primero" Caminó hasta ella y me miró "¿Verdad Sensei?, ¿va a acompañarlos a la playa?" Me giñó un ojo, fue imposible no enojarme.

Quien me convenció mejor fue Naru, era mejor que ir solos, quien sabe y que quería hacer Hiroshi conmigo, me ruboricé una vez más, era un sin vergüenza, era... bastante bueno dando besos, no era como si quisiera volver a sentirlo, el fuerte latido de emoción y el despreciable malestar del estómago.

"¿Sensei?" Su mano dio pequeños tirones a mí pantalón "Sensei, ¿se encuentra bien?" Otra vez me había distraído "Últimamente parece un poco extraño, no quería decírselo, pero ayer vine a visitarlo, pero cuando lo vi no quise molestar. Hiroshi..." Giró a mirar al aludido "¿Es normal que una persona miré una pared por media hora?" No aguantó la risa y se soltó riendo de mí.

"¿Yo qué...?" ¿Hice eso?

...

El calor, la humedad, tanto ruido de niño pequeño, los insectos, había motivos de sobra para que odiara los días de campo y luego un lugar tan peligroso como el mar.

Resumiendo el día que me pareció corto por las veces que me desmayé, fue malo.

"Sensei, ¿puedo hacerle una pregunta?" La escritora de horror bizarro se había quedado bajo la sombrilla conmigo, podre, seguía toda roja por las actividades y el sol "¿Qué piensa de Hiroshi?" ¿Era tan obvio?

¿En qué momento había pasado de ser un secreto a conocimiento público?, ¿o sería que la gente comenzaba a sospechar algo?, cualquier opción era terrible.

Busqué algo que decir, cualquier cosa, antes de darme cuenta que no había prestado atención a la pregunta, ¿qué pensaba de él?, no era algo normal de un hombre ver en específico las cualidades de otro hombre, ¿o ese sería sólo yo?, en cualquier caso hasta el momento no lo había pensado seriamente, en su lugar había hecho todo menos tener calma y meditar a profundidad.

"Hiroshi es..." Salió de mí boca sin pensar, era todo lo bueno que podía hallar en él.

En ese momento miré al mar y a su dirección, me había visto ponerle atención así que me saludó junto con los demás, inevitablemente sonreí, la cita no había resultado tan mala como creí, eso hasta que volví a desmayarme.

De camino de regreso seguía molesto con todos por los pesares que me hacían pasar, aparte de eso no entendía cómo podía arreglarse todo con una confesión que admito, fue un tanto exagerada, por culpa de eso era aplastado por un montón de niños.

"¿Por qué no lo abrazas tú también Hiroshi?"

"Ehh... no creo" ¿Y cuál era el problema ahora?, antes no parecía importarle, sin embargo no era tonto como para no suponer la razón y motivo.

Nada más llegamos a las orillas del pueblo y todos los niños comenzaron a irse a sus casas.

"Me divertí" Las últimas en irse eran las chicas.

"Sensei, nos vemos mañana" Se despedía Naru "Hiroshi, ¿tú no vas a ir a tu casa?" Sus pequeños ojos se clavaron en éste.

"Sí" ¿Cómo no ponerse nervioso con ese tipo de acusación?, ella no se iba ni dejaba de mirarlo "Naru"

"¿Hum?"

"Te daré esta moneda si te vas" Sacó dinero de su mochila en que traía el traje de baño y servida, ella se fue casi corriendo "Pensé que no se irían" Por fin los dos estábamos solos.

"Hum... Sí" Miré el pavimento de la carretera, por eso me tomó por sorpresa sentirlo tomarme la mano.

"Puedo cenar contigo" ¡No, no, no!

"S-Sí" Murmuré, pero que tonto.

Caminamos todo el camino de regreso tomados de la mano, suerte que nadie pasaba a esas horas por ahí ¿Por qué...?, no, pregunta estúpida, era obvio por qué tomaba mi mano, pero era extraño porque se trataba de la primera vez. Continuamos así casi todo el camino, hasta casi llegar.

"Lo siento" ¿Eh? "Perdón por preocuparte, no fue muy responsable" Era el único que no me abrazó en aquel momento, pero lo hacía en ese, tomándose el tiempo hasta hacerlo incómodo.

"¿Hiroshi?" Era lindo y toda la cosa, pero... "Podemos entrar primero" Estábamos frente a mi casa, se apenó al darse cuenta del largo tiempo que llevaba abrazándome.

No era fácil, ni para él, ni para mí, entre los hombres había reservas, costaba pensar una forma para corregir eso.

Cenamos juntos, Hiroshi me ayudó a preparar la cena, resultaba ser un buen cocinero, sin embargo seguía habiendo tensión entre los dos y un ejemplo fue cuando le pedí que me pasara la sal y por torpeza, también fue mi culpa, la derramamos sobre el arroz.

La comida seguramente debía saber mal, por eso una vez servida en la mesa, ninguno le prestamos mucha atención o interés.

"Sensei, ¿sabe?, sería un buen momento para pedir comida a domicilio, lástima que aquí no haya de eso" Se rió y sonreí junto con él, había mejorado la atmosfera un poco.

"Cierto, aquí no hay muchas cosas" Me entró la nostalgia, pero de la buena "Pero, no está tan mal, es tranquilo" Cuando no fastidian "Puedo inspirarme y sacar ideas" Cuando no fastidian "Y... estoy aprendiendo un par de cosas nuevas" Cuando no fastidian, aunque eso sólo me enseñó paciencia.

"Sensei, ¿va a regresar a la ciudad?" No pude responder esa pregunta tan rápido.

"Cuando esté listo" Eso podía ser pronto o mucho después, cuando creyera que mi caligrafía tuviera lo que necesitaba.

"¿No puedo acompañarlo?" Lo miré a los ojos, hablaba en serio.

"Hiroshi..." Me interrumpió.

"Lo sé, el Sensei es una persona muy ocupada, alguien como yo, sólo estorbaría cerca de usted" Que poco optimismo.

"Hiroshi" Me enserié "Ya eres bastante maduro, si quieres acompañarme puedes hacerlo y si crees que eres un estorbo, no lo seas" Algo brilló en sus ojos, que mala suerte era la mía de no saber qué.

"Sensei, ¿puedo darle un beso?" Me sorprendió la pregunta, ¿por qué pedía permiso?, ya lo había hecho unas cuantas veces antes, no obstante eso no evitó que mis nervios me jugara una mala broma.

"E-Eso no se pregunta" Mi voz me delató.

"Es porque cuando no lo hago, te pones muy... neurótico" ¡¿Neurótico?!

"¡Yo no...!" Me interrumpió nuevamente poniendo un dedo sobre mi boca.

"Entonces déjame darte un beso" No sabía que tenía Hiroshi que pudiera convencerme.

"Uno está bien" Susurré mirando hacia otro lado cuando retiró por fin su dedo.

No necesité esperar, se movió para quedar sentado a mi lado, pegando su brazo al ras con el mío y uso una mano para sostener mi mejilla haciéndome girar la cabeza en su dirección, era sólo un beso, ¿por qué me ponía tan nervioso?

En el momento que nuestros labios se tocaron la tranquilidad no vino a mi auxilio, mis nervios aumentaron y algo peor, no había usado su lengua como hasta ese momento que se aventuró en lamer mis labios. Pensé en empujarlo y sin lógica alguna lo dejé seguir haciéndolo, debí haber predicho que sucedería después, moviendo sus labios me persuadió a que abriera mi boca y ahí comenzó un beso francés, era tan raro y baboso, su lengua se sentía... se sentía...

"¡Mgg!" ¡¿Ese sonido era mío?! Abrí los ojos, justo para el momento que se separaba, casi juraba, no, definitivamente vi cómo se llevaba un hilo de saliva con él, ¡Dios!

"¿Sensei?" No me miraba a los ojos "Supongo que me excedí con el beso" Seguí la dirección de su mirada y no había palabras para describir mis deseos por desaparecer.

"¡No veas!" Me cubrí con las manos la entrepierna, ¡por Dios!, no era ningún adolecente como para que me pasara eso, menos por un beso.

"Bien no voy a mirar" Casi parecía Naru haciendo un puchero con el labio, mirando hacia otra dirección, por mi parte no podía asegurarme de lo que hacía, di media vuelta y me escondí de espaldas.

Grave error, Hiroshi me sujetó por detrás.

"Sensei, déjeme ayudarlo" Se escuchaba la malicia en su voz.

"¡No!" Negar no impedía que sus manos esquivaran las mías y pasaran bajo mi ropa.

La vergüenza no era suficiente para detenerlo, en cuanto su mano me tocó se sintió muy bien y perdí la fuerza, únicamente pude usarlas para cubrirme la boca y no exclamar sonidos extraños mientras seguía haciéndome sentir bien.

Mentiría si dijera que nunca me había masturbado, pero que lo hiciera otra persona era una experiencia completamente distinta, sus manos que me trataban con igual suavidad que con firmeza, no me dieron mucho tiempo de contemplar mis posibilidades de escapar de un futuro embarazoso, todo terminó con un grito mío y mi cuerpo sumergido en calor, que era el colmo con el clima sofocado del mar.

La realidad no tardó en alcanzarme, con todo su peso e inclemencia, quedé frío e incrédulo.

"Hiroshi" Me oculté tras un tono de seriedad "Podrías soltarme" No di vuelta atrás, caminé hasta cualquier cuarto y me encerré en ese lugar, me avergonzaba, no podía ver a Hiroshi a la cara después de aquello.

...

Hiroshi

Creo que me excedí.

"¿Sensei?" Toqué a la puerta, pero él no me respondía, el silencio me hacía sentir todavía más solo que como me quedé "Handa" Lo llamé por su nombre y siguió igual.

Culpable, suspiré recargándome contra la puerta hasta deslizarme al frío suelo, lo arruiné, era muy idiota.

"Lo..." Sabía que podía escucharme "Lo siento" Froté mi rostro con frustración cubriéndome los ojos "Es sólo que quiero hacer estas cosas contigo y estar cerca de ti, pero siempre es tan difícil" Con tristeza miraba el suelo, los problemas románticos no eran mi fuerte, además que esto era muy tonto. Lo entendería si el Sensei no quisiera nada conmigo, tal vez era eso, quizás se presionaba para no hacerme sentir mal "Handa" Yo también me puse serio "Dije que me gustabas, pero... ¿tú sientes algo por mí?" Silencio, mejor respuesta no podía tener.

Me puse de pie y...

"¡Hiroshi!" Esa no era la salida que quería, desde el suelo, de bruces lo miré, la melancólica escena se había transformado en una incómoda y ligeramente cómica "¿Qué haces en el suelo?" Me enojé.

Como si no supiera que cuando salió y empujó la puerta, también me aventó a mí y en ese momento me encontraba tirado en el suelo por su culpa.

"Inspecciono el piso de madera para saber si no hay astillas" Dije con sarcasmo esforzándome por levantarme. Una vez de pie, nos miramos "Lo siento" Me disculpé nuevamente.

"Creo que..." Lo noté nervioso, incluso frotó su nuca apenado "Estoy siendo infantil" No podía molestarme por lo obvio cuando se ponía tan lindo con el rubor espolvoreando sus mejillas, por fin entendía que era eso que sentían las mujeres al contemplar algo adorable "Hiroshi me importas y no sé..." Agachó la cabeza para mirar el suelo "No sé... qué debería decir o hacer en veces, no sé qué decirte en este momento. Tú... Tú sí me gustas" Se ponía más lindo y más y más "Creo que si no me gustaras, no estaríamos saliendo" ¿Salir?

¡Qué estúpido era yo!, el Sensei pudo darse cuenta mejor que yo que lo que hacíamos era estar saliendo, emm... según mi punto de vista, tonto por cierto, me imaginaba algo más bien como un terreno neutral, ni no, ni sí, es que cómo saberlo con alguien tan indeciso y tímido como el adulto.

"No tengo mucha experiencia con una pareja" Yo diría que ninguna "Si pudieras enseñarme" ¿Qué palabras?, ¿de dónde las sacó?

"Ehh... Sensei, ¿yo tampoco sé qué hacer?"

"¿Qué?" Debí tomarlo desprevenido.

"Es la primera vez que salgo con un hombre"

"¿En serio?" Su sorpresa ya no me gustó.

"¡¿Cómo que en serio?!, ¡claro que sí!, jamás me ha gustado un hombre"

"¿Soy el primero?"

"Sí" Dije en voz baja avergonzándome, pero eso ya debía saberlo. Cuando regresé la mirada a él, el maldito estaba sonriendo y casi riendo.

"Lo siento" No me creía su disculpa "Me gusta escucharlo"

"Sensei" Mascullé, pero mi enfado no duró mucho "Sensei, ¿me da otra oportunidad?" Yo también podía ser un poco manipulador, puse unos ojos suplicantes.

"¿Q-Quieres volver a hacer eso?" Demostraba mi punto una vez más.

"No me refería a eso, pero... sí también"

"Mm..." Meditó en voz alta, cerrando los ojos y arrugando un poco el semblante buscando concentración.

"¿No hay una forma de convencerte?" Por favor, por favor, por favor, quería hacerlo con el Sensei. Terminó resoplando, casi como resignado, eso ya era algo.

"Lo pensare" ¡Sí!, mi jubilo no duró, extrañado por su repentina huida.

No sabía qué hacía dejándome solo en la habitación, se había ido sin decir nada mientras yo lo seguía con la vista, al rato volvió, un segundo antes de haberme decido en ir tras él.

"Ten" Me dio lo que llevaba en las manos, un libro "Tama me dio esto por accidente hace tiempo, cuando me pidió que estudiara un poco para ayudarle con lo que escribe, pero me aburrí y lo dejé como a la mitad" Ah... ¿qué decir?, era un manga yaoi.

"¿Y para qué me lo da?"

"Inspiración, interés" Hubiera pensado en ello como algo ilógico si no hubiera agregado "Tal vez sea útil, por eso quería que lo leyeras"

"Bueno" Me hizo que sonriera "Ya tengo que irme" Antes de hacerlo me acerqué con la intención de darle un beso. Como siempre se ponía tenso, esa vez ayudé esperando a que aceptara. Lo vi cerrar sus ojos e inclinar la cabeza a la vez que se acercaba, yo hice exactamente lo mismo dándole un pequeño beso superficial de despedida, tal vez el mejor que habíamos tenido.

CONTINÚA