Hola! Como saben, los personajes de Sakura Card Captor no son míos sino de Clamp, pero los que invento si lo son.
Ha sido extraño encontrarme con personas que les gusta lo que escribo. En realidad pensé que pocas personas verían esto, así que agradezco de verdad a aquellos que ven y comentan, me permite acercarme un poquito a ustedes.
Ya casi vamos a acabar ¿Cómo les ha parecido todo?
En fin, Ojala les guste como me ha gustado a mí.
Diviértanse.
-Namba64.
Escuchaba un sonido extraño y a mucho volumen. Iba a matar a alguien.
-Que alguien…por favor-rogó el rubio encima del mesón de la cocina con comida a su alrededor.
-Maldita …sea-alcanzó a balbucear antes de que el sonido molesto se apagará.
-¿Qué? Ehh no, es que, Chiharu, cariño….ya vamos en camino…qué? No, solo soy yo si…pero Cariño..
Así que Mihara-chan había llamado al pelotudo de Yamasaki. Ante esto, sin poder evitarlo, los dos personajes que conocían a la chica además del novio, sonrieron.
-Espero que Naoko no sea así- dijo el rubio dándose vuelta para ver hacia el salón: desastre, un completo desastre.
-¿Qué hacen los pantalones de Ryu encima de la foto de matrimonio de mis papás?-se preguntó curioso antes de mirar el reloj y alarmarse.-SON LAS NUEVE..JODER JODER
Y es que en un colegio donde se ingresaba a las siete de la mañana, el intentar hacerlo a las nueve suponía un gran problema.
-Muy bien, es hora de usar por fin el plan C-declaró aun dormido el rubio.
Y El joven de ojos chocolates abrió los ojos. Ese plan los iba a llevar a la muerte. Por otra parte- Sakura dijo que el día en el que terminaran las clases se iba a arreglar mucho.
-Bien, vamos a ese lugar de mierda- sentenció el rubio levantándose por fin, dada las razones. Después sintió el mareo común y las ganas de vomitar, por lo que se fue lo más rápido posible al baño.
En su ausencia, Yamasaki había decidido ir a su habitación para traer el uniforme que cada uno había dejado antes.
-Quiero ver a Ryu con eso- señaló el castaño, notando que el uniforme que había dejado alguna vez el rubio, ahora se veía diminuto.
-Deja de querer verme todo el tiempo cabrón, sé que soy irresistible pero no me gustan los hombres- declaró, saliendo con un pantalón negro, parecido al del uniforme, y con una camisa blanca de botones, parecida al uniforme. Al verlos, ya vestidos decidió por quitarse algunos botones- Yamasaki, dile a tu viejo que le voy a devolver la ropa, por ahora, vámonos.
Y ninguno dijo nada porque ese era el Ryu que necesitaban en ese momento.
El problemático.
El jodido cabrón que se iba a vengar del instituto de mierda, aburridor y lleno de reglas sirvientes para nada.
Antes de irse, decidieron llevarse algunos líquidos nada legales para ellos en sus maletines. Necesitaban coraje para lo que iban a hacer.
Recorrieron las calles de Tomoeda con rapidez, cada uno en su mundo, hasta que después de un tiempo Ryu, acercándose a la parte delantera, decidió poner la radio- Joder, nunca me imaginé qué hacer para hoy, pero tenemos que cagarla, de la manera más ilegal posible.
-Entonces vamos donde Iván-sugirió el pelinegro con una sonrisa en su rostro, y antes de haberlo dicho, el carro ya se encaminaba para el lugar donde querían ir las chicas en la noche. Iván era un británico mitad estadounidense, de más o menos cincuenta años, que había decidido radicarse en Corea debido a que su esposa extrañaba su hogar. Pero el tipo era todo con jodido cabrón. A pesar de que tenía dinero, había decidido arrendar una casa cerca de los límites de Tomoeda y volverla un lugar de mierda con sus amigos. Con el tiempo, y decidido a dejar de aburrirse como un vejete, decidió dejar entrar a algunos jóvenes que le cayeran bien.
Entre esos Ryu. ¿Cómo se conocieron? Nadie sabe.
Al llegar, se encontraron a los HeadPunks, unos tipos revoltosos del colegio de al lado. Al parecer habían tenido una gran fiesta.
El problema era que se llevaban mal con los del colegio de al lado.
-Pero qué cojones hacen los niñatos del Suju aquí-exigió uno medio acostado en un sofá, al ver a Yamasaki entrar.
Algunos se estaban parando ya, con sus caras de alcohólicos y con algún que otro rencor. Hasta que vieron a Ryu
-¿Quién cojones me dijo niñato?-gritó y algunos de los que paraban decidieron sentarse nuevamente. Ryu era algo como, el tipo malote del lugar.
La sonrisa del tipo que pregunto primero se hizo notar. Era un tipo alto, peli negro y trigueño. Ahora que lo veía bien, era el capitán que una vez Shaoran había pateado en un partido.-Mi error, ¿qué cojones hacen ustedes aquí? No deberían estar estudiando como los niños buenos que son- continúo en un tono infantil.
El tipo era de esos que asustaban hasta a los profesores. Shaoran no pudo evitar reír ante el contraste de su amigo con el otro. Harto de tanta estúpidez se adentro al interior de la casa para encontrar al viejo Iván tomando café en una silla medio rota. Lo saludó y el mayor le indicó que tomara café del otro vaso.
Era el gran Iván y por más que quisiera, no podía rechazarlo. Sin dilatar más las cosas dijo:
-Necesitamos armamento para…-antes de poder continuar, entró Ryu alegre agarrando la cabeza del capitán del otro instituto con una llave. Tenía el labio partido- Buenos días señor Iván-saludó alegre, antes de patear la cabeza del otro y tirarlo al piso.
Camino casual hasta llegar donde Shaoran para tomarse de un solo trago el café que había servido.
-¿Qué paso aquí?-preguntó interesado el señor.
- Hicimos las pases, como buenos amigos que somos ¿verdad Haoki-chan?-preguntó inocente al tipo que apenas se levantaba del piso. Se veía calmado y era por eso que Shaoran nunca entendería a estos tipos.
-Así es señor Iván- Dijo caminando hacia donde estaban para servirse un buen café- ¿En qué estaban?
-En el joven Li pidiéndome un favor, pero la incompetencia de algunos no me dejo escuchar- y allí estaba el señor Iván.
-Lo siento mucho, fue mi error- declaró el trigueño haciendo una ova en modo de disculpa. Después sonrió y le indicó que prosiguiera.
-Señor Iván, necesitamos vengarnos-declaró Ryu alegre- Algunos me trataron muy mal y no puedo permitir que salgan eh..como se dice…Impune? Si, como verá tenemos que hacer algo.
-Y por eso acuden a mí-entendió el mayor-Pero ¿qué hay para mí?
-Además de hacerme un favor señor Iván-declaró como si fuera la cosa más importante-le traeremos mucha gente esta noche es decir mucha diversión.
Y aunque pareció tentador, el señor siguió con su ceño estable.-Mmm
-¿Qué quiere señor Iván?-preguntó el castaño formal, como siempre había sido con el señor Iván.
-Una nueva mercancía. Cuesta algo de dinero y se lo presté a alguien.
-Hecho- aseguró Ryu y los que habían entrado quedaron asombrados. Pero ellos no sabían que Ryu era asquerosamente rico.
-En la habitación de arriba está todo lo que necesitas.
-Muy bien, Haoki ¿nos vas a ayudar?
-Si es para joder a ese rector de mierda entonces ¡MUCHACHOS!-declaró alegre, aún con la cara con algunos morados. Al parecer, además de empecinarse en molestar a Ryu todos los años, también había jodido de alguna manera a los del otro colegio.
Yendo al otro lado de la habitación encontraron muchas cosas y cada uno decidió atiborrarse de lo que quería. –He, que ustedes niñatos deberían usar máscara-aseguró uno de los compañeros de Haoki. Tenía razón, los reconocerían muy rápido si no se ponían almenos algo.
-Creo que enocntré algo-y ese algo era una gorra negra y un tapabocas de igual color, no necesitaban más.
Salieron de la casa con más alcohol en sus cuerpos que una licorería y con las ganas de tumbarse todo. Entraron en unos carros que había allí y los que no cabían se fueron en patineta.
Al ver todo eso, Shaoran no pudo evitar decir con una sonrisa- que día tan de mierda-y después Ryu con una sonrisa demasiado extraña en su rostro subió la radio a todo volumen.
Al llegar, todos los carros, que eran más o menos seis, empezaron a hacer sonar el clastofon asustándo a los vigilantes. Después de eso, algunos se bajaron y empezaron a hacer fuerza contra las rejas de la entrada. Unos cuantos entraron saltándose las rejas y abrieron desde adentro.
La muchedumbre empezaba a entrar, corriendo por el patio para distribuirse las zonas. El lema era no destruir nada, pero si asustar a los demás. Por eso algunos habían agarrado cosas para hacer sonido, fueran silbatos como … para usarlos mientras pasaban por los pasillos.
Todos se dejaban llevar por la emoción de hacer algo increíble, completamente nefasto pero no tan malo… o sí?
Otros decidieron utilizar las bombas de pintura para pintar los muros viejos del lugar, que el tacaño del rector se había rehusado a quitar.
No es que se justificaran, eso nunca, pero no podían dejar de hacer algo que les nacía del corazón ¿no?
Escucharon los gritos alarmados de los profesores y les supo a gloria. No estaban acostumbrados a hacer este tipo de cosas sin destruir, pero tenía que reconocer que era inclusive mejor.
Con ilusión Yamasaki tiró tintas de colores en la piscina. Lo especial de estas era que se veía como agua normal. El susto que se llevarían los de natación.
-Eh niñato-señaló Haoki al castaño que se encontraba aparte de todo eso-Dile a Ryu que ya nos vamos, están en recreo en nuestro instituto y es una buena idea para que no nos echen la culpa de esto-y antes de decir algo más, chifló de manera potente, como quién llama a su manada y decidió irse por la puerta trasera de aquel lugar que irónicamente conectaba con el otro instituto.
Los demás empezaron a salir y Shaoran decidió meterse en el baño de deportes para hombres y quitarse la máscara. Recibió un mensaje de Ryu en el que decía que la clase de historia estaba muy aburrida y sonrío. Pero antes de salir, divisó a la enfermera que lo había atendido la otra vez. Estaba atendiendo a unos chicos de fútbol. Saludó y estaba a punto de irse cuando ella lo llamó.
Bien, era una tapada también.-Buenos días Kino-san.
-Ohh te ves tan guapo como siempre-repuso soñadora masajeando los hombros de un futbolista.-¿Cómo haces para que Sakura no se ponga celosa todo el tiempo?
-¿Disculpe?
-Oh vamos! No te cohíbas corazón-aseguró zalamera, retirándose las gafas de su rostro. Lo cierto era que le daba algo de susto esa vieja.
-No le entiendo enfermera y la verdad no sé si me interese. Tengo que irme, así que tenga un buen día enfermera Kino-san.-Se despidió ante el rostro amargo de la enfermera y fue directo a su salón.
Esa gente si que había hecho una locura, esparciendo espuma de muchos colores por todas partes. Parecía obra de niños y no de los tipos malotes que se creían.
Divisó por la ventana al profesor de historia y vio a sus compañeros. Ryu estaba cerca de una sonrojada Naoko, hablándole de quién sabe qué y Yamasaki estaba siendo regañado por su dulce novia. Decidió llamarlos, necesitaba ayuda para entrar porque de lejos escuchaba los gritos de algunos profesores que habían decidido no continuar su clase.
Le envío un mensaje a Ryu por celular y cuando este se volteó también lo hizo la castaña de ojos verdes que parecía comerse al mundo con su mirada. En ese momento, vio como Ryu le hablo a Sakura, poniéndola algo roja, y luego como ella le hablo a Tomoyo y a Yamasaki, quienes también miraron por la ventana.
En ese momento vio como Tomoyo se levantaba para preguntarle algo al profesor. Pero había algo extraño, caminaba tambaleándose y el profesor al verla se preocupo, lo veía mover sus labios pero no escuchaba nada hasta que de repente se cayó. ¿Qué cojones acababa de pasar? Rapidamente Sakura se levantó asustada pidiéndole al profesor que la cargara y la llevara a la enfermería, cosa que hizo.
Tenían que darle un premio a Daidoji, definitivamente. El profesor salió cargando a la pelinegra junto con Sakura por el lado contrario al que el estaba, así que pudo entrar, sorprendiendo a casi todos.
-Somos unos capos-sentenció Ryu alegre mientras extendía su mano para chocar la de Shaoran. No se lo iba a admitir a él, pero sí, sí lo eran. Cuando se sentó, pudo percibir la mirada misteriosa del inglés pero decidió ignorarla, se estaba hartando de ese juego tan inmaduro.
-¿Y con qué vas a escribir Li?-preguntó Rika, una amiga de Sakura que a él siempre le había parecido demasiado madura. Le sonrió apenado y ella le pasó un cuaderno que evidenciaba que era de mujer, y unos lapiceros.
El profesor volvió un rato después junto a Sakura, quién al entrar miró únicamente para donde él estaba y soltaba un suspiro de alivio. La vio sentarse frente a él y agradeció con toda su alma las locuras de sus amigos para haber entrado y haberla podido ver.
Estaba más bonita que de costumbre, y si lo pensaba mejor, se daba cuenta que todas estaban más arregladas que de costumbre. Sin poder contenerlo se le acercó un poco y le dijo- Te ves muy bien hoy.
La sintió tensarse y voltear su rostro para verlo y sonreír. Pero era una sonrisa algo extraña. Decidió disculparse por como se había comportado el día anterior.
-Por lo de ayer yo…Lo siento. Perdona a Ryu también…La verdad…
-Joven Li parece estar muy hablador en estos momentos-interrumpió el profesor llamándolo. Al parecer él tampoco quería dar esta clase, que era la última. –Quiere decirnos ¿por qué es importante conocer la historia?
Todos se voltearon a verlo y aunque en ese momento al levantarse, su cuerpo se acordó de todo lo que había bebido, decidió que no le importaba y que iba a responder algo que en realidad otra persona ya le había respondido.
Lo miró de frente, como todo un Li intimidante y respondió-Hay muchas razones profesor, usted se ha encargado de enseñarlas todos estos años así que quisiera mencionar algunas importantes. Parte de definir quiénes somos deviene de saber quiénes hemos sido en un pasado, cuáles han sido nuestras palabras y acciones, cuáles han sido las ideas, luchas y pensamientos. Reconocer todo eso nos permite entender cuáles decisiones han sido correctas y cuáles no, algo que nos permite cambiar el rumbo de las futuras decisiones y con ello de las consecuencias que acarrearían para el mundo.-Su dicsurso le estaba yendo asquerosamente bien, lo notaba en el rostro de sorpresa y a la vez, satisfacción del profesor, así que deicidió darle el golpe final.-Pero para mí, una de las razones más importantes, es que al conocer la historia, ya sea de un país o de una persona, estamos reconociéndola y dándole valor.
No necesitaba mirar los rostros de sus compañeras para ver que babeaban por él, cosa que nunca había entendido, pero si quería mirar la de Sakura, porque él le había robado esa respuesta a ella. Ella le había dicho, con mucha determinación un día que estaban saliendo ambos por el museo de Tomoeda, porqué le importaba la historia. Recordaba a la perfección su respuesta, como cada una de sus palabras, porque sus gestos y toda ella le encantaban.
Estaba algo sorprendida y eso lo sabía porque sus ojos siempre le habían dicho todo. Sonrió algo cohibido y ella desvió la mirada. Hace unos meses le habría sorprendido eso, pero ahora no.
-Me sorprende joven Li, así que por esta vez lo dejaré pasar-anunció el profesor para después dejarlo sentarse y él continuar lo que explicaba. Cuando se acabó la clase todos decidieron salir un rato, no solo para despedirse de algunos compañeros, sino para ver lo que el rector había llamado "acto bandálico" por todos los pasillos del colegio.
-¿Fueron ustedes?-preguntó ella sorprendiéndolo por la espalda. Estaba asomado por la ventana que estaba al lado de su escritorio.
-En teoría no porque estábamos en historia ¿recuerdas?- Bien, era extraño, pero era como volver a los viejos tiempos.
Ella sonrio un poco y una idea pareció cruzar por su cabeza porque le preguntó nuevamente-¿Saben que Eriol propuso su casa para hacer la fiesta de despedida?
Y la puta que lo parió.
-No, no lo sabíamos…¿No querían ir donde Ivan?
-En realidad-respondió desviando su mirada para el piso- no quería ir, así que las chicas propusieron un plan diferente.
-Y ¿prefieren ir a la casa del imbécil ese?
-¡Shaoran!-lo regañó y después se sorprendió de haberlo hecho y se quedó en silencio ¿Volvería alguna vez a ser como era antes?
-Está bien, lo siento. Parece que le tienes mucho cariño y no quiero molestar. Espera ¿me estás invitando a la fiesta?
Ella lo miró sin entender y respondió-Eres parte del grupo, claro que sí ¿Por qué no te invitaría?
-Porque llevas evitándome desde hace tiempo y porque tampoco me invitaste a la salida que hicieron con Yamasaki, así que imagine que no querías verme más.-Respondió sin pensar siquiera y se arrepintió después al ver como su mirada se ponía triste-Yo….No es que esté mal, tienes derecho a hacer lo que quieras…simplemente eso pensé.
-Lo siento Shaoran…Yo…
-¡Sakura tenemos que salir!-interrumpió Chiharu un poco alarmada.-Tenemos que hacer la presentación ahora más tarde y no hemos ensayado. Ah ¡hola Li! Creo que ustedes tienen un partido ahora más tarde con los profesores pero shh no te dije nada.
Y antes de que pasara algo más, Chiharu estaba yéndose y Sakura daba la vuelta para acompañarla. No se resistió y tomó su mano. Ella volteo algo sorprendida.
La acercó a él, su piel era muy suave y no recordaba cuanto había extrañado tocarla.-Te deseo suerte, aunque creo que no la vas a necesitar, eres muy buena.
Ella se sonrojo y aceptó sus palabras. Miró su mano, en cautiverio por una más grande y se sonrojo aún más. Él comprendió a qué se refería y la soltó. Una atmosfera diferente los envolvía y ella dudaba de querer moverse de ahí.
-¡Sakura!-Llamó chiharu y ella pegó un brinco que le sacó una sonrisa al castaño y una mirada de reproche de sus ojos verdes. Decidió seguir a su amiga y se le hizo extraño que una mano no la retuviera está vez.
-¿Estabas hablando con Sakura?-preguntó su amigo.
-¿No ves su cara de imbécil enamorado? En fin, vamos capitán, tenemos un partido y solo Dios sabe cuánto amo enfrentarme a esos gilipollas.
-¿Los del otro instituto?
-Los profesores…Shaoran? Alguien tiene un babeador para el imbécil de acá…¡Auch!
-Llamen a los demás, y Ryu, te encargo al de historia, el de matemáticas es mío.-Afirmo saliendo del salón con lo que le había prestado Sasaki. Era hora de vengarse.
-Pero a él le iba bien en matemáticas…¿Por qué?-escuchó detrás suyo y luego un golpe.
-A veces me cuestiono tu inteligencia Yamasaki. Lo hace porque ese tipo siempre molesto a Sakura, sobretodo porque le encantaba darle clases extra.
Sí, ese profesor era todo suyo.
