HOLA AMIGAS...HE VUELTO CON UNA HISTORIA DIFERENTE.

ETERNAMENTE AMADO...

CAPITULO V-LA MISMA PIEDRA.

Un estallido a cristales retumbó por la habitación.

Alguien rompió una ventana, una boca pronunciaba mi nombre.

El humo ocupó mis pulmones y mis neuronas no distinguían el sonido de esa voz.

Una escena cobraba vida en mis pensamientos.

Edward ingresaba al cuarto de un gran salto, me tomaba entre sus brazos besándome apasionadamente para luego huir de esa casa envuelta en llamas.

- ¡Mi amor! ¡Por favor no me abandones! – escuché una voz angustiada – te prometo lo que más desees en la vida.

Mis ojos entreabiertos contemplaron el rostro de Jake consumido por la culpa.

– ¡No me toques ! – le imploré con lagrimas en mis ojos. Un mar de emociones entre furia y odio se apoderaron de mi.

Jake insistía en auxiliarme, aunque el humo también había hecho estragos en sus pulmones y apenas sus músculos respondían a sus movimientos.

Nuevamente intentó levantarme.

– ¡No la toques! – le gritó Edward en un tono enérgico. Lo tomó por la espalda y lo alejó. – Bella te sacaré de este lugar. – por su cara caían sus lágrimas que se depositaban en mi rostro.

– ¡ Todos moriremos!–gritó Jacobo. La expresión de su rostro manifestaba un triunfo esperado.

– ¡ Emmett ! ayuda a Jacobo a salir de aquí.–su voz sonaba desesperada.

Las llamas habían consumido parte de nuestras cosas, respirar era todo un sacrificio.

Unos brazos musculosos me levantaron. Mientras intentaban sortear las llamas para salir por el ventanal apoyé mi mejilla sobre su fragancia adormecia mis sentidos. Me sentía a salvo.

A lo lejos se escuchaba la sirena. Algunos vecinos curiosos observaban la escena. Alice lloraba desconsoladamente.

Edward manejó velozmente hacia la autopista nuevamente hacia la clínica.

La última imagen que recuerdo era la de Jake tendido en el suelo y la tenue lluvia mojando su playera.

–Todo va a salir bien.– me prometió Edward – Jacobo no va a salirse con la suya.

No quería que le pase nada a Jake. Aunque se lo merecía, era el padre de mis hijos y estaba emocionalmente desequilibrado. Jake pasó a ser la misma piedra con la que tropezaría una y otra vez en la vida.

– ¿ Alice y Emmett?

– Cada uno nos sigue en su coche.– me tranquilizo tomándome de la mano.

Ese día había estado en el mismo lugar, por segunda vez . Carlisle volvió a examinarme y decidió dejarme internada en observación. Edward cuidaría de mí esa noche.

– Edward – lo llamó su hermana, en un tono apenas audible. – A Jacobo lo han colocado en la habitación continua.

– ¡ No perdamos tiempo, debemos hablar con Carlisle! – juntos abandonaron la habitación.

Desperté en una inmensa oscuridad. Caía la noche. Apenas podía moverte, respiraba con dificultad. Mi alma se alegró al ver esa silueta iluminada por la tenue luz que provenía desde la calle a través de la ventana.

– ¡ Edw…! – susurré intentando pronunciar su nombre. Cuando escuche su voz.

– ¿ Aún vives? – dijo Jacobo con una sonrisa en su rostro.

Mientras se acercaba a mi y decidido a ponerle fin a mi vida de una vez por todas.

– Isabella eres mía.¡ No vivirás para estar junto él ! – la ira había vuelto a apoderarse de él.

Al levantar mi rostro para pedir ayuda, sus manos presionaron mi cuello y lágrimas brotaron de mis ojos. Solo una pregunta en mi cabeza buscaba una respuesta.

¿Cuándo acabaría este maldito día?

– ¡ Jake! – su nombre retumbó en toda la habitación. La voz impartía una orden, obvio que Jake ni la escucho.

ESPERO QUE HALLA SIDO DE SU AGRADO.

DISFRUTEN PARTE DE ESTA TRILOGIA.

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LUZ DE LUNA.