HOLA AMIGAS...MI INTENCIÓN ERA SUBIR UN CAPITULO TODOS LOS DIAS...
PERO LAMENTABLEMENTE A TENIDO POCA REPERCUSIÓN ESTA HISTORIA...
SI DESEAS LEER UN CAPITULO TODOS LOS DIAS ,HAZME SABERLO EN ALGUN REVIEW...
SINO LE DARÉ DE BAJA A LA HISTORIA Y LA PUBLICARÉ SOLO EN EL BLOG...
ETERNAMENTE AMADO...
DISCLAIMER
Crepúsculo, Twilight, New Moon, Eclipse, Amanecer, Breaking Dawn así como el resto de títulos y personajes asociados a la serie escrita por Stephenie Meyer,
son propiedad de Stephenie Meyer y asociados.
Este fanfic es un trabajo hecho por una fan(luz de luna), creada con el único propósito de entretener y de dar vida a estos geniales personajes en otro contexto que son de mi invención.
La información o algunos nombres están tomados de los libros editados en español por Alfaguara (Santillana) y por las webs de Stephenie Meyer . Las imágenes e información de la película pertenecen a Summit .
CAPITULO VII
LA HUIDA
–¡Te amo Bells!– fueron las últimas palabras que brotaron de la boca de Jake.
Los perdigones caían sobre la carretera, como una lluvia de granizo.
Una sórdida explosión avisaba que las ruedas delanteras habían estallado por los impactos de las balas.
Imagino que Charly había ordenado solo detenernos, pero jamás de matarnos.
Jake pierde el control del vehículo , me incorporo para visualizar por la parte trasera de los cristales del auto y observar la escena.
Un fuerte estruendo contra el mismo y mi cabeza astillando el parabrisas, anunciaba que frente a nosotros se percibía el trágico descenlace.
Una bala realizó estragos dentro del cuerpo de Jacobo.
Al detenerse el coche baja rápidamente en un intento de fuga, pero por su gran pérdida de sangre desde su hombro, cae pesadamente golpeando su rostro duramente contra el pavimento.
Todo sucedió en un segundo, mi rostro ensangrentado contra el panel delantero. Y mi cuerpo adormecido en el asiento del copiloto.
De pronto la oscuridad.
En los últimos momentos, la oscuridad más que una circunstancia paso a ser una situación cotidiana en mi vida.
La imagen de Jake tendido y rodeado por un fluido sanguinolento quedó grabado en mi retina.
A lo lejos el sonido de las sirenas de las móviles policiales, servicio de emergencias retumbaban en mi cabeza golpeada.
Una voz familiar sonó en mi alma alertándome que aún vivía.
En mi vida he estado tantas veces cara a cara con la muerte y he salido victoriosa.
He llegado a pensar que se estaba ensañando conmigo con un juego macabro de poder, en el cual hasta ahora he ganado.
–¡Edward! ¿Jacobo aún respira?
–¡ Su pulso tiende a desaparecer!– le respondieron a Charly desde el otro lado del coche.
Mucho mejor deberá darme una muy buena razón para que viva.–los brazos de mi padre me cargaron fuera del lugar del accidente. En el móvil de emergencias me atendieron rápidamente, estaba consciente.
Jake era retirado con una mascarilla y la sirena de la emergencia sonaba escandalosamente fuerte junto a un móvil policial que hacia de escolta. Me imagino que iría a ser arrestado.
Una vez asistida corrí torpemente arrojándome a sus brazos para llorar desconsoladamente.
–Edward no me abandones.–mi tono suplicante hizo estragos en su corazón.
–Bella, siempre estaré a tu lado.–sus labios se fundieron con los míos en lo que sería nuestro primer beso de amor, que sellaría así su promesa.
–¡ Edward !–lo llamó mi padre rompiendo el clima–acompaña a Bella a la estación, quiero saber que esta pasando.
–Charly no creo que sea el momento.–le sugirió – Deseo llevar a Bella a un lugar alejado del pueblo y poder cuidar de ella.–sus palabras más que suplicas le pedían permiso a mi padre.
Mi padre se quedo pensativo por un momento, palmeo la espalda de él–Muchacho sé que cuidarás de mi Bella – sus palabras fueron de confianza hacia él.
Gracias Charly ¡No te arrepentirás!– su corazón sonreía por la victoria.
Mientras conducía hacia el pueblo realizó un par de llamadas desde su móvil pidiendo comestibles para una larga temporada.
La única que conocía nuestro destina era Alice. Él debía tomar todos los recaudos necesarios para evitar un nuevo atentado, aunque Jake pasaría unas largas vacaciones internado.
–Pasaremos por el pueblo a comprar algunas prendas y para tu aseo personal.–me habló en un tono sin derecho a replica.–Por el dinero no te preocupes.–me dio la sensación de haber leído mis pensamientos, sólo asentí con mi cabeza.
La carretera hacia el pueblo parecía interminable, tenía mi visión puesta en la misma nada, no podía dejar de pensar en los últimos días de mi vida.
Mi gran interrogante era si Jake siempre fue así o había enfermado de repente.
Paso de ser un esposo frío, distante y mujeriego a uno posesivo enloquecido por mi, alguien digno de temer y mantenerlo alejado.
Quería convertir la pesadilla de mi matrimonio en una añorada vida feliz junto a Edward al planificar la huida.
Pasamos por la tienda de Mike.
Mis manos descansaban al costado de mi cuerpo observando como la pila de todo tipo de ropa y calzado aumentaba de tamaño sobre el mostrador.
Mike solo atinó a preguntar algo sonrojado a donde iríamos de viaje.
–Bella saldrá del pueblo con mi hermana. Estudiara medicina con ella.–se apresuró a contestarle a Mike. Fue conciso y cortante.
–¡Ya veo!–respondió Mike alegremente porque había evacuado su duda, de si vacacionaríamos juntos.
Extrajo de su bolsillo su plástico y subimos al coche con rumbo desconocido para mí.
Condujo fuera del pueblo, cruzamos un puente con escasa agua y algo turbia.
–Sabes de niño solíamos pescar aquí con mis hermanos.– miró hacia su lado con nostalgia en sus ojos.
–Algunas cabañas aparecían de manera intermitente simulando un pueblo fantasma.
La noche realizó su aparición con una gran luna brillante.
El pánico a lo desconocido me invadía. Hacia horas que conducía absorto en sus pensamientos y en silencio.
Quería decidir si preguntar a donde me llevaba o simplemente esperar a que me sorprendiera, cuando giro bruscamente para tomar un camino alterno que casi se desdibujaba en el interior de la noche.
Se veía como un sendero, sin señalizar, apenas visible entre el follaje.
Podría jurar que de tener que venir sola, no encontraría el lugar.
Entre la oscuridad circundante y la vegetación mi mente imaginaba sombras malévolas que acechaban a nuestro andar.
Disminuyó la velocidad a paso de hombre y apagó los faroles de su vehículo
–¿ Tenebroso, no?– me sorprendió su comentario en un hilo de voz mas tenebroso aún.
–¡Por supuesto!–le respondí en un susurro.–¿Por qué no enciendes las luces?
–Supongo que es mejor que los vecinos aledaños no nos vean llegar.
A escasos kilómetros en la penumbra del bosque, se divisaba una cabaña como la de los cuentos de hadas, toda iluminada, podría decirse hasta que estaba habitada.
–¿Te gusta?–me preguntó con una amplia sonrisa.
–Tiene cierto …¿encanto?–sonó más una pregunta que una afirmación, en realidad me sentía una princesa guarecida en el bosque de su cruel y malvada madrastra.
–Cuando terminamos el instituto mi padre me la obsequió. Junto a mis hermanos la acondicionamos y ha sido nuestra guarida por años .–me miró con picardía y me guiño su ojo.
–¡Qué bien!¿me traes a tu escondite?–le dije algo ofendida, debo confesar que me dieron celos imaginar que otras mujeres han pasado por su cabaña.
–¿Te has quedado en silencio?–me dijo preocupado.
Detuvo la marcha. Descendimos del coche. Me tomó la mano de forma casual sin preámbulos.
Caminamos hacia la puerta principal. Entramos.
El interior era aún más majestuoso que el exterior.
Se encontraba muy iluminada por lámparas colgantes, otras de pie y apliques sobre la pared formando un zócalo sobre la parte superior de la pared.
Me llamó poderosamente la atención que la planta baja sea una amplia habitación separada por arcadas de madera antigua tallada a mano. Una gran alfombra roja en el centro simulando la sala de estar deliciosamente amueblada, predominando la madera por doquier hasta el bajo techo de vigas.
Aún sostenía mi mano, subimos las escaleras alfombradas.
Este piso estaba bien delimitado por paredes. Una gran habitación con colores cálidos, inmensos ventanales, uno de ellos con una hermosa vista al lago generando cierta majestuosidad.
¿mi sensación?. Si no fuera por su compañía sería estar totalmente desprotegida y expuesta por tantas aperturas.
–Bella ponte cómoda –me dijo con una voz dulce y acogedora–estacionaré el coche y bajaré tus cosas.
–Me daré un baño.–le dije sonriendo .Realmente me sentía atraída por él. Amaba a ese hombre, deseaba ser suya en ese momento, mis pensamientos vagaban por la habitación.
Mi cuerpo ansiaba cada centímetro del suyo.
Seguramente por ser tan caballero ignoraría mis deseos pensando que entre nosotros no pasaría nada por lo mal que me sentía y por todo lo vivido. Que pena, en realidad tenía sed de él y lo necesitaba para olvidarme de este día.
–Te dejaré sobre el cobertor la ropa y cocinaré algo para festejar.–se río por lo bajo.
–¿festejaremos? ¿Qué cosa?¿que aún sigo con vida?–le dije riendo sarcásticamente.
–¡No Bella!, festejaremos que estamos juntos.–me respondió mirándome a los ojos.
A decir verdad no había prestado mucha atención en el almacén de Mike cuando compró la ropa.
La ropa de dormir no eran lo que acostumbraba a usar y la braguita demasiada pequeña, para ocultar mi parte femenina, aunque mis pantuflas de peluche eran graciosas.
La atmósfera impregnaba mis fosas nasales de exquisito aroma a pollo frito haciendo agua mi boca.
Baje las escaleras apresuradamente como mis torpes movimientos me lo permitieron.
–Tome asiento señorita Swan.–me arrimó el taburete a la barra desayunador. Creó que comí por los ojos, apenas probé un par de bocados. Pero es digno de destacar que él sabía agasajar el estómago de una mujer. Excelente cocinero.
Correspondía levantar y lavar los trastos, mientras él los guardaba.
El aire se sentía sexualmente tenso. Lo deseaba y supongo que el también.
Nos instalamos, apagó las luces y nos recostamos en el gran sillón de tres cuerpos a mirar la tv que colgaba de la pared.
Su brazo pasó por encima de mis hombros y me recosté en su pecho. Diablos que hermosa sensación de estar a salvo me brindaba con solo tenerlo a mi lado.
Su mano comenzó a frotar mi espalda, su aliento fresco rozaba mi mejilla.
Mi cuerpo se encendía conforme sus manos realizaban un movimiento ascendente y descendente por mi espalda. Rote sobre mi cuerpo, quedando mi rostro frente al suyo provocando la irrefrenable necesidad de besarlo toda mi vida.
Su cuerpo se tensó con mi proximidad y mi corazón palpitaba alocado.
–No haré nada que tú no desees– me dijo con una mirada llena de deseos por mi boca.
Apoyo sus labios .–Bésame–apenas susurré cuando sus labios ejercían presión sobre los míos y su lengua intentaba explorar mi boca.
El aire se sentía viciado por la lujuria y la pasión que emanaban esos cuerpos. En un solo movimiento me tomo por las muñecas y me coloco sobre su falda.
Mi fino piyama de satén entró en contacto con su masculinidad a punto de explotar, sus dedos se entrelazaban en mi cabellera jalando hacia atrás y autorizando a su lengua realizar un extenso recorrido por mi cuello. Un mar de sensaciones encontradas me asaltaron desprevenida me sentía realmente deseada.
Mis caderas comenzaron a realizar un suave movimiento ondulatorio que golpeaba sobre su abdomen.–sigue así, no te detengan–las palabras sisearon entrecortadas en mi cuello.
Diablos mi cuerpo se prendía fuego, sus manos acariciaban mis muslos y deseaba como una condenada perra que me hiciera suya.
Su boca buscaba mis labios, mis movimientos habían mermado, eran lentos y jodidamente provocativos. Sus enormes manos acariciaban mi espalda con solo un movimiento me despojo de mi camisolín dejando mis pechos al aire y vestida solo con mis diminutas braguitas.
Su mano se introdujo en mi entrepierna buscando mi sexo húmedo .Sentí la necesidad imperiosa de retomar mis movimientos casi de manera instintiva acompasando el suave movimiento de su mano. Manteníamos juntos el ritmo mientras me besaba apasionadamente.
Mi cuerpo no respondía a las órdenes de mi cerebro.
Con un movimiento brusco se puso de pie, sosteniéndome desde mis muslos para luego tirarme sobre la cama y despojarme de un tirón mi braguita de encaje.
Mientras buscaba mi centro femenino, se despojaba de la poca ropa que aun tenia puesta con la otra mano.
Ahí yacía mareada y desequilibrada por tanto placer.
Mis gemidos danzaban por toda la habitación. Presentía mi cuerpo que de un momento a otro vendría la gran estocada.
–Te gusta, mi amor–jadeo sobre mi oído. Enmudecí. Cuando por fin se encontraba en mi interior apenas pude susurrar un si apagado.
Respirábamos con dificultad su rostro empapado de sudor me regalo una gota que se depósito sobre mi pecho. Su movimiento se aceleraba conforme mi corazón latía desbocado.
Podía sentirlo dentro mio, su miembro erecto entraba y salía acompañando una danza entre los dos. Miles de mariposas revoloteaban en mi interior.
El tiempo quedo detenido, el aire cargado de lujuria, despertaban mis sentidos más dormidos. Hacia tiempo que no disfrutaba que me hagan el amor.
De repente la noche nos arrebató los gemidos de ambos para entrar en la quietud del remanso. Ambos nos habíamos fundidos en uno sólo.
Él permaneció dentro mío descansando sobre mi cuerpo, acariciando cada centímetro .Mis manos frotaban su espalda. Un lenguaje corporal le daba las gracias a ese hermoso momento.
Así nos sorprendió la mañana. Abrazados y sin ropa.
Cuando se despertó para preparar el desayuno lo observo con una mirada atenta hacia el lago.
De repente, abrió el ventanal y salió velozmente corriendo hacia el exterior.
–¡Bella! ¡Cierra todas las ventanas!–un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. El miedo me paralizó.
CONTINUARA...
ESPERO QUE HALLA SIDO DE SU AGRADO.
DISFRUTEN PARTE DE ESTA TRILOGIA.
GRACIAS POR COMPARTIR ESTA HERMOSA LOCURA Y DEJARME TU REVIEW...
LUZ DE LUNA.
