El primer niño perdido

capítulo 2: Kensington Gardens.

Llevaban un par de días en Tierra Firme, Tinkerbell se encontraba sentada en una de las ramas más altas de un árbol de cerezas que quedaba en el patio de la casa de Lizzy. Habían pasado dos días y ni Lizzy ni su padre se habían pasado por ahí ¿acaso no iban a venir?

Bien podría haberla esperado en otro lugar y no en ese solitario árbol, pero se sentía tan aburrida en el campamento no había nada que reparar, a veces se rompía algo pero era algo pequeño. Tinkerbell no tenía nada que hacer, como era muy común cuando estaba ahí, y no le parecía interesante quedarse a ver a las demás hadas tirar de carretas llenas de frambuesas, llevar canastas con uvas, enseñándoles a los grillos a cantar y pintar mariposas.

-¿Qué susurras, Tinkerbell?- preguntó una voz que Tink reconoció al momento.

-Hola, Vidia... Yo no susurraba nada.

-¿Ah, sí?- intervino el hada de los animales que también estaba ahí-. ¿No decías algo sobre que pintar mariposas era algo tonto y aburrido?

-¿Yo dije eso?- se cubrió la boca, apenada-. Lo siento, Fawn, no era mi intención.

-No te preocupes, Tink.- dijo dulcemente el hada del agua mientras se sentaba al lado de ella.- Sabemos que estás preocupada por Lizzy.

Silvermist también estaba aquí ¿acaso todas habían venido? Volteó hacia atrás para comprobarlo, y sí, efectivamente todos sus amigos estaban ahí ¿acaso no podía tener un momento de privacidad?, en todo caso... ¿cómo la encontraron?, a menos que Bobble les haya dicho dónde se encontraba.

Miró a Bobble con mala cara, éste sólo le sonrió avergonzado, sí, Bobble les dijo a ellas dónde estaba. Simplemente no quería que sus amigas pensaran que estaba preocupada, porque en realidad no estaba preocupada... Lizzy seguro está bien ¿cierto?... No le pudo pasar nada ¿cierto?

Tinkerbell inhaló profundamente para calmar sus nervios. Sí estaba preocupada... sólo un poco. Lo bueno de esto es que ahora que sus amigas están con ella la harían sentir mejor... ¿cierto?

-Es que ya pasaron dos días.- comenzó a decir Iridessa, preocupada.

O tal vez no.

-Pudo haberle pasado algún accidente.- continuó-. Tal vez es algo grave.

Qué voz más irritante.

-Hace un año que no la vemos, pudo sucederle cualquier cosa en ese tiempo.

¿Por qué no se calla de una vez?

-Podrían haberla secuestrado o pudo pasarle algo mientras estaba de camino acá, pudo morderla una serpiente venenosa, podría incluso estar sola en el desierto sin agua ni comida, ¡podría incluso estar muerta!

-¡Iridessa!- le gritó mientras se levantaba bruscamente de su lugar y se ponía de pie delante de ella, ya la tenía totalmente irritada, ya incluso estaba roja del enojo.

-Oh... lo siento, Tink.- se disculpó con una pequeña sonrisa nerviosa-. Es que soy un poco... preocupona.

-No me digas.- contestó con sarcasmo.

-Seguro Lizzy está bien, cambiemos de tema un poquito.

Todos voltearon a ver a Rosetta, hada del jardín, estaba sentada en una delgada rama, cruzada de piernas mientras comía una cereza de aquel árbol. Continuó.

-¿Y bien, Tinkerbell? ¿a qué horas piensas decirle a Terence lo que sientes?

-Sabes que él no está aquí.- se cruzó de brazos y se sonrojó un poco-. Fue a entregar el polvillo a los otros campamentos.

-Pero regresa esta tarde, lo sabes.- le guiñó el ojo.

-Oigan, ¿no creen que sería interesante ver los demás campamentos? Por cierto ¿dónde se encuentran?, nunca me han dicho...

-¡Tink! no intentes cambiar de tema.- la regañó Fawn.

-No intento cambiar de tema.- se excusó-. Sólo pienso que sería interesante ver...

-Tink, tú prometiste que le dirías.- dijo Silvermist.

-Yo no recuerdo haber prometido nada, dije que lo intentaría en estos días, aún tengo todo el verano.

-Ay, cariño, mientras más pronto mejor, ¿crees que él te va a esperar toda la vida? Sinceramente es muy guapo, no me sorprendería que alguien más esté tras de él.- dijo el hada del jardín de manera casual.

-Espera... ¡¿Por qué dices eso?! ¡¿acaso hay alguien más?!

-Oye, Tinkerbell.- la llamó Clank.

-¡Ahora no, Clank!- lo regañó, después volvió a dirigirse a Rosetta-. ¿Y bien, Rosetta? ¡¿a qué te referías?!

-Oye, Tink.- la llamó Bobble.

-¡Ya les dije que ahora no!- le gritó, después miró a Rosetta, molesta-. ¡¿Qué sabes Rosetta?! ¡¿acaso hay alguien más que le gusta Terence?!

-Tinkerbell.- volvió a llamar Clank pero esta vez Tink lo ignoró.

-Tinkerbell.- habló Rosetta-. Yo no...

-¡¿Tú qué?! Ah, ya sé, ¡tú eres la que está tras Terence!- se volvió a poner roja de enojo-. ¡Déjame recordarte que tú ya tienes novio!

-Tink, tienes que ver esto.- insistió Bobble pero ella lo ignoró igual.

-En serio, Tinkerbell, mira.- dijo Clank mientras señalaba algo pero Tinkerbell ni se molestó en voltear.

-Oye, Tinkerbell.- continuó Rosetta-. Creo que estás exagerando un poquito.

-¡¿Exagerando?! ¡¿exagerando yo?! ¡a mí ni siquiera me importa!

-En serio, Tinkerbell, estás armando una pequeña escena de celos.- mencionó Vidia.

-Quién diría que Tinkerbell es celosa.- secundó Fawn.

-¡Yo NO soy celosa!- gritó con todas sus fuerzas.

-¡Tinkerbell!- la volvieron a llamar Clank y Bobble a la vez.

-¡¿Qué quieren?!- les gritó. Éstos se asustaron un poco.

-Mira allá.- dijeron a la vez mientras señalaban un vehículo que se acercaba.

-Lizzy.- dijo, sorprendida.

Sí, ciertamente era Lizzy. Llegó ella junto a su padre y su gato, claro. Su padre llevó las cosas a dentro de la casa y Lizzy se quedó parada enfrente de ésta, observaba tranquilamente el paisaje mientras sonreía. Ya habían pasado varios años desde que Tinkerbell la conoció, ya no era una niña, o al menos no era una niña tan pequeña, era una joven de 15 años de edad; llevaba el pelo largo atado a una sola trenza, una falda blanca con encajes horizontales larga que le llegaba hasta los tobillos, una camisa y unas botas con tacón. Se había vuelto muy bonita.

-Es muy linda.- mencionó Bobble mientras suspiraba.

-Realmente muy bonita.- dijo Clank de igual manera que su compañero.

-Ughh, chicos.- Vidia rodó los ojos y se acercó a ellos que aún miraban a Lizzy y de una patada los tiró del árbol. Es una suerte que ellos volaran, sino se hubieran golpeado fuertemente contra el suelo.

-No te excedas, Vidia.- dijo Silvermist.

-Ajjj.- volvió a girar los ojos-. Ellos se lo merecen por estarla viendo, además Bobble ya tiene novia.- lo acusó.

-Yo no tengo novia.- respondió él, confundido, mientras se acercaba volando junto a Clank.

-¿Y qué me dices de Gliss?- dijo con superioridad.

-Gliss no es mi novia, es sólo una amiga.

-Uy, sí tú, claro, una amiga.- dijo el hada del jardín con complicidad.

-Si sólo es tu amiga ¿por qué pasas cada minuto del día con ella?- se burló su amigo.

-¿De qué lado estás, Clanky?- se molestó ligeramente y todos comenzaron a reír.

-Amm, oigan chicas.- Fawn interrumpió las risas-. ¿En qué momento se fue Tinkerbell?

-Allá va.- señaló Iridessa.

Tinkerbell voló hacia Lizzy, estaba muy feliz de verla, realmente se había preocupado. Lizzy, al momento en que la vio, se le dibujó una bella sonrisa en el rostro, corrió hacia ella para abrazarla; se veía como alguien abrazando a un pequeño muñeco, ya que a comparación de Lizzy, Tinkerbell era muy pequeña. Era bueno ver que Lizzy a pesar de ya ser algo mayor no había cambiado nada.

-Me alegra volver a verte, Tinkerbell.

-A mí también me alegra verte.- respondió, aunque sabía que Lizzy no le entendía, aún así.

-Siento haber tardado tanto, es que el trabajo de papá, ya sabes. Perdón si te preocupé.

-No tienes por qué disculparte, además ¿preocupada yo? Pufff, jamás.

-Ay, sí, claro.- murmuró Rosetta con sarcasmo. Aún se encontraba en las ramas del árbol junto a los demás.

-Será mejor que regresemos.- dijo el hada del agua-. Saludaremos a Lizzy más tarde.

Después de eso, Silvermist, Rosetta, Fawn, Iridessa, Vidia, Clank y Bobble regresaron al campamento y dejaron a Tinkerbell sola con Lizzy, después de todo, Tinkerbell no podría meterse en problemas ¿verdad?

-Elizabeth.- la llamó su padre.

-¿Sí, padre?

-Recuerda que tengo que regresar por mi trabajo, estaré fuera hasta mañana ¿podrás cuidarte tú sola?

-Sí, padre.- sonrió-. Ya estoy muy grande para tener niñera pero no estaré sola, estaré con Tinkerbell.

-Bien, Tinkerbell, ¿vas a cuidar a Lizzy?- le preguntó al hada.

-Claro que lo haré, señor.- respondió mientras alzaba la mano para dar a entender que lo prometía.

-Muy bien, hasta mañana, hija, debo irme ya.- volvió a subir al vehículo y se fue.

-Adiós, padre.- se despidió Lizzy. Después volteó a ver a Tinkerbell-. ¡Vamos, Tinkerbell!- tomó al hada y se la llevó adentro de la casa.

Entraron a la habitación, aún tenía muchos dibujos de hadas, aún conservaba la pequeña casita que había fabricado y que le había causado a Tinkerbell tantos problemas, pero al fin y al cabo así se conocieron. Aunque varias cosas en la habitación eran diferentes, ya no tenía tantos juguetes, tenía un gran armario lleno de ropa, tenía muchos zapatos y encima de un escritorio había maquillaje, ya era una adolescente después de todo.

Tinkerbell la miró, confusa. Lizzy buscó unos zapatos que a diferencia de los que tenía, estos no tenían tacón, después corrió hacia su armario y comenzó a mover toda la ropa como si buscara algo.

-Amm, Lizzy, ¿qué estás haciendo?- preguntó, aunque sabía que no le entendía quería llamar su atención y que le explicara.

Lizzy no le hizo caso y siguió sacando ropa de su armario y la que no le gustaba la arrojaba a la cama.

-Lizzy ¿qué haces?- volvió a preguntar pero ésta la siguió ignorando-. Lizzy.- no le hizo caso-. ¡Lizzy!- ya se comenzaba a molestar-. ¡Elizabeth! ¡¿qué...?- en ese momento un vestido cayó encima de ella.

-Ay, lo siento, Tink.- la niña se apresuró a quitarle el vestido de encima, después revisó el vestido con mayor atención-. ¡Oh! ¡esta ropa es perfecta! ¡gracias, Tinkerbell!

-Auch... Oye, Lizzy ¿ya podrías decirme qué rayos estás haciendo?- preguntó, un poco adolorida.

Pero Lizzy comenzó a cambiarse de ropa y Tinkerbell no tuvo más opción que darse vuelta y esperar a que terminara de vestirse. ¿Acaso no iba a decirle nada? ya se estaba fastidiando de esto, pero por algo habrá querido que la acompañara a su habitación, así que no le quedaba de otra que esperar.

-Ya puedes mirar, Tink.- le dijo, entusiasmada-. ¿Qué tal me veo?

-Te ves muy bien, Lizzy.- contestó sinceramente, sacudiendo la cabeza de arriba a abajo.

Lizzy tenia un bello vestido floreado color esmeralda, con muchos encajes, le llegaba hasta los tobillos, lo que no encajaba en su vestimenta eran esos zapatos blancos sin tacón.

-Tinkerbell... voy a salir.

-¿Salir?

-Sí, saldré.

-Espera un segundo... ¿Tu padre sabe de esto?- preguntó con desaprobación.

-Hum, no pero no tiene porqué enterarse, volveré en la tarde, él regresa hasta mañana.- le dijo.

No es que Lizzy entendiera lo que dice Tinkerbell al pie de la letra, recuerden que los humanos sólo escuchan campanitas cuando las hadas hablan, es sólo que ya ha pasado mucho tiempo desde que se conocen y ya es mucho más sencillo que Lizzy la comprenda, aunque claro, no siempre es así.

-¿A dónde irás?

-Iré a la ciudad.

-Lizzy.- se llevó la mano a la cara-. No puedes ir tú sola.

-Por eso no iré yo sola.

-¿Qué?- se sorprendió.

-Tú me acompañarás.

-Pero... ¿yo? yo no...

-Vamos, Tinkerbell, por favor, te mostraré Kensington Gardens, es un lugar muy hermoso.

-¿Kensington Gardens?

-Es un lugar precioso, tiene muchas flores y árboles, hay muchos patos en el lago, queda enfrente de un castillo de verdad.

-Eso suena muy interesante, Lizzy, pero...- realmente ya le había picado la curiosidad, si algo distingue a Tinkerbell era su gran curiosidad, eso la hacía una gran hada artesana, pero también la metía en problemas en muchas ocasiones, y esto también podría hacerlo, realmente quería ir, pero había prometido al padre de Lizzy que la cuidaría-. Podría ser peligroso ¿por qué quieres ir?

-Veré a un chico.

Oh, claro, eso explica todo.

-¿Un chico?

-Es amigo mío, vive cerca de mi casa, bueno, de mi otra casa, y... realmente me gusta.- se sonrojó-. Quedé en verme con él en Kensington Gardens.

-¿Y por qué me llevas a mí?

-Una dama no debe salir sola.- rió-. Y también se que a ti te gustaría ir.- el hada quedó pensativa un momento, Lizzy insistió-. Hay muchas niñeras cuidando bebés en Kensington Gardens, tal vez alguno aún no ríe por primera vez, ¿no te gustaría ver cómo nace un hada?

¿Bebés?

Esa palabra le causó mucha curiosidad a Tinkerbell, y sinceramente desde hace algún tiempo quería ver uno de verdad; sabía cómo nacían las hadas, había escuchado muchas cosas de bebés que le contaba Lizzy, pero realmente nunca había visto uno.

-Está bien, iré contigo.

-¡Perfecto!.- regresó a buscar entre su ropa-. ¿Debería ponerme sombrero? si me pongo sombrero me vería mucho más sofisticada... pero realmente no me llama la atención los sombreros, pero me ayudarían a no quemarme con el sol, tal vez deba llevar mi sombrilla... ¿Tú que opinas Tinkerbell?

-La sombrilla es bonita.- indicó.

-Sí, el sombrero es mejor.- dijo. Tinkerbell se molestó un poco, pero debía recordar que Lizzy no la entendía del todo. Que lleve el sombrero, qué mas da, es su cita al fin y al cabo.

Recordó a Terence. Sus amigas querían que se le confesara esta tarde pero... realmente no tenía el valor de hacerlo, no quería hacerlo, le daba miedo, además ¿no estaban bien así? como amigos nada más... sólo amigos. Por ese momento sintió cierta admiración hacia Lizzy, que iba a tener una cita con su amigo.

-Se me ve bien el sombrero, pero no combina con mi peinado, deberé peinarmelo.- Lizzy se sentó en una silla que quedaba frente a un espejo, se desató su larga trenza y se hizo un peinado mucho más sofisticado-. ¿Se ve bien?

-Perfecto.- respondió, aunque no se atrevía a decirle algo sobre sus zapatos que realmente no combinaban nada.

-Vámonos.

Bajaron las escaleras, Lizzy se despidió de su gato y le dejó comida y agua, después salieron afuera.

-¿Y cómo nos vamos a ir a la ciudad?- preguntó Tinkerbell, eso la tenia en duda desde hace rato.

-Corriendo.- en eso, Lizzy se lanzó a correr por el camino, realmente era muy rápida. Tinkerbell se le quedó viendo en su lugar, aún sin terminar de asimilar lo que dijo.

Por eso los zapatos sin tacón.

-Espera, Lizzy.- dijo Tinkerbell después de que la alcanzó, lo bueno es que las hadas son muy rápidas volando-. ¿Qué tal si vuelas hacia allá?- sugirió. Lizzy la miró, obviamente no comprendió lo que le dijo, así que Tinkerbell tuvo que mostrarle el polvo de hadas y señalar que se podía ir volando.

-Estas loca, Tinkerbell.- dijo-. No puedo ir volando a la ciudad en pleno día, van a verme y sé que no quieres que descubran a las hadas ¿verdad?.- buen punto.

Así continuaron hasta que finalmente llegaron a la ciudad, Lizzy estaba cansada pero no mucho, era sorprendente ver cómo corría esa chica. Descansó unos minutos y después sacó de su bolso un par de zapatos color verde oscuro con tacón alto, se quitó sus zapatos blancos sin tacón y los guardó en el bolso.

Continuaron su camino y se adentraron más en la ciudad.

-Tinkerbell.- le dijo con una sonrisa-. Bienvenida a Londres, la ciudad más grande del mundo, la capital del Imperio Británico.

-Wow.- miró, sorprendida-. Amm, aunque ya la había visto.

-Sigamos.

Caminaron por las calles, habían bonitos edificios, carruajes con caballos, mujeres con vestidos mucho más extravagantes que el de Lizzy, mucho más grandes y con cientos de adornos; junto a esos vestidos los de sus amigas, el de ella e incluso el de Lizzy parecían vestidos muy simples y sencillos.

Entonces de lejos pudo ver el Big Ben, un enorme reloj en lo alto de un edificio, las campanas sonaron al cambio de hora. En las veces que había visitado Tierra Firme ya había visto ese reloj pero ahora que lo apreciaba mejor, era realmente majestuoso, ¿cómo los humanos habían construido semejante cosa? Sería genial investigar, pero lo haría otro día.

Llegaron a Kensington Gardens, era cierto que ese lugar era muy bonito, tenía cientos de flores, si así era en verano en primavera seguro se ve muy bello. Lizzy paró frente a un enorme lago, ahí esperarían. Era cierto lo que dijo Lizzy, las niñeras se paseaban por ahí empujando los cochecitos de bebé, claro, con un bebé dentro.

Pero a Tinkerbell le llamó la atención algo, algo que en un principio no supo qué era. Se acercó a aquel árbol, voló hacia él y miró ese pedazo de papel pegado en él. ¿Un anuncio? no... bueno, no del todo. Una hoja blanca pegada a aquel árbol, una hoja con un dibujo en él y algunas palabras, rápidamente Tinkerbell pudo observar más de esos carteles.

Paso árbol por árbol viendo cada una de esas hojas, todas ella con ilustraciones de bebés, hojas de papel pegadas por madres preocupadas que buscaban a sus hijos perdidos con desesperación, anuncios que decían cosas como "¿Ha visto a este niño?" "¿Reconoce a este bebé?".

-¡Tinkerbell!- la llamó Lizzy-. ¡Tinkerbell, no puedes salir volando así! ¡¿qué tal si alguien te ve?!

Tinkerbell no le hizo caso, se dirigió a un árbol en especifico, en ese árbol había cientos de carteles pegados, unos encima de otros, las hojas que quedaban en el fondo no podrían ser vistas por las personas, los niños perdidos en ellas no serían encontrados si no sabían que estaban perdidos. Tocó los papeles y desprendió varios, entonces pudo divisar una hoja en especifico, una que se encontraba en el fondo de todas, estaba amarillenta por estar ahí mucho tiempo, le dio curiosidad y se fue asomando mas, esa hoja de papel que podría llevar años ahí y que ahora el niño en la fotografía no podría ser reconocido, porque los bebés crecen.

-Todos esos son niños perdidos-. dijo Lizzy, que se había acercado al árbol también. Tinkerbell la miró con confusión-. Sus madres... o sus niñeras los pierden, muchos de ellos jamás son encontrados... Es realmente muy triste.

-¿Por qué una madre perdería a su bebé?- murmuró con tristeza-. Si yo tuviera uno...- se sorprendió por ese pensamiento, para un hada ese pensamiento era imposible pero ella lo pensó-... Si yo tuviera uno jamás lo perdería.

-Oye, Tinkerbell.- la llamó-. Sé que en Nunca Jamás llegan cosas perdidas, a ti te gusta buscarlas ¿cierto?

-Sí.

-Me preguntaba si... los niños perdidos llegan a Nunca Jamas también.- volteó a ver al hada y ésta sólo negó con la cabeza.

Era verdad, los niños perdidos no llegan a Nunca Jamas, sólo las cosas, sólo las cosas que pierden terminan en ese lugar pero ¿los niños? no, jamás. Tinkerbell jamás ha visto niños perdidos en Nunca Jamás ni ha escuchado que alguna vez haya habido uno, pero la pregunta era ¿por qué no?... pero había una pregunta aún mayor ¿los niños perdidos que nadie nunca encontraba... a dónde iban?

-No lo sé.- dijo Lizzy, como si hubiera leído los pensamientos de Tinkerbell-. O al menos no quiero pensar en eso... Ven, sigamos esperando.

Tomó a Tinkerbell y la metió en su bolsillo para que nadie pudiera verla, regresaron a la orilla del lago y continuaron esperando.

Como era de esperar el amigo de Lizzy llegó pronto, obviamente él no debía ver a Tinkerbell, así que Lizzy la dejó al lado de unas flores y prometió volver por ella, después se fue a dar un paseo con su amigo, dejando a Tinkerbell sola.

Una niñera con un carrito de bebé se estacionó justo enfrente de donde estaba Tinkerbell, ella se escondió tras las flores pero la niñera estaba tan distraída que Tinkerbell decidió salir para observar al bebé mejor. Se paró encima del carrito y observó al niño... Justo en ese instante y sin previo aviso tuvo un recuerdo.

Un recuerdo de ella hablando con la Reina Clarion y Lord Milori.

Fue hace mucho, mucho tiempo, en el tiempo en que aún desconocía varias cosas. Estaba sentada en la nieve mientras su hermana Periwinkle jugaba con sus amigas Gliss y Spike.

Tinkerbell al estar cerca de la Reina Clarion y su ahora esposo Lord Milori, simplemente los vio y de manera casual les preguntó algo que los tomó desprevenidos.

-¿Y cuándo piensan tener hijos?- éstos se sorprendieron y la miraron, ella se sintió incomoda, ¿acaso había dicho algo malo? ¿por qué la miraban raro?-. ¿Qué?

-Tinkerbell... ¿no lo sabes, cierto?- habló la reina.

-¿Saber qué cosa?- preguntó, un poco molesta porque al parecer había algo que no sabía. Odiaba cuando le pasaba eso.

-Las hadas no pueden tener hijos.- respondió Lord Milori.

-Oh, es cierto, lo había olvidado.- dijo, avergonzada-. Las hadas sólo nacemos por la risa de un bebé, olviden mi pregunta. Je,je.

Realmente había hecho una pregunta muy estúpida, ya sabía que las hadas nacían de la risa de un bebé pero aún así pensó en la posibilidad de que también podían tener hijos, ¿pero cómo rayos se le ocurrió algo como eso? Si lo pensaba bien era imposible.

Entonces se le ocurrió otra pregunta, no estúpida pero sí extraña, por eso no se atrevió a preguntar, si las hadas no tenían hijos ¿por qué rayos habían hadas mujeres y hadas hombres?... Incongruencias de la vida.

Regresando al presente, Tinkerbell aún se encontraba viendo a ese bebé, después volteó a ver a la niñera que se encontraba de lo más distraída hablando con otra. Con razón los bebés en Tierra Firme se perdían todo el tiempo. Volteó a ver el resto del parque, habían muchos niños y bebés, todos ellos podrían perderse en cualquier momento, ahí esa pregunta otra vez ¿cuando se pierden a dónde van?

Pasaron las horas y Lizzy no llegaba, ya comenzaba el atardecer y aún no venía por ella, eso la puso muy molesta. En realidad Tinkerbell se puso a explorar ese parque, dio varias vueltas y, sí, de lejos lograba ver a Lizzy con su amigo de vez en cuando, pero hubo un rato en que se aburrió de dar vueltas y ahora se encontraba al lado de esas flores en donde Lizzy la había dejado. Estaba muy aburrida, y Lizzy no llegaba.

Cuando ya estaba a punto de ir a buscarla ella llegó, Tinkerbell la miró, molesta, ella al parecer no lo notó, o fingió no notarlo.

-Tinkerbell, voy a ir a un lugar con mi amigo, que por cierto se llama Colin.- mencionó al darse cuenta de que no le había dicho el nombre a su amigo.

-¡Espera! ¡¿a dónde vas?!

-Él va a ver a unos amigos de por aquí y me invitó a mí.

-¡Yo tengo que volver y tú también!

-Tinkerbell, ¿estás enojada?

-¡Claro que estoy enojada!

-Veo que sí estás enojada...

-Ajjj ¡no puedes ir, ya casi oscurece!

-Voy a ir Tinkerbell, tú puedes volver si quieres.

-¡¿Estás loca?!- se enojó aún más-. ¡Le prometí a tu padre que te cuidaría!

-No entiendo lo que dices...

-Aaaah ¡es imposible hablar con humanos!- gritó-. Te... estoy diciendo... que le prometí a tu padre... cuidarte.- dijo entrecortadamente.

-¿Dices que le prometiste a mi padre cuidarme?

-¡Sí! ¡y por lo tanto no puedes ir! ¡yo debo regresar y tú no puedes estar sola!

-Espera... ¿me estás regañando?- a Tinkerbell le dio un tic en el ojo por el enojo, ¿en serio apenas lo captaba?-. No necesito que me cuides, ya tengo 15 años, no puedes regañarme.

-¡Es peligroso que estés tú sola, ya casi oscurece!

-No voy a estar sola, Colin va a cuidarme.

-¡Ah! ¡prefieres quedarte con Colin! ¡pues bien, haz lo que quieras!

-Tinkerbell, sólo no te preocupes.

-¡¿Que no me preocupe?! ¡y dale con eso! ¡olvídalo, me voy!

-Regresaré a salvo a casa, Tinkerbell, no te preocupes.

-¡Yo no me preocupo! ¡estúpidos adolescentes, quién los entienda!

Tinkerbell voló a dirección al campamento, era rápida volando, llegaría de prisa. ¿Por qué Lizzy tenía que comportarse así?... Está bien que quiera estar con su amigo pero ya casi oscurecía y debía regresar a casa. Si se detenía a pensarlo bien, ella era igual o más testaruda que Lizzy, pero su orgullo a veces podía ser muy grande, pero quién sabe, tal vez al estar en el lugar de Lizzy hubiera hecho lo mismo.

Estaba a punto de volar hacia arriba, a dirigirse a por encima de las nubes, ahí ningún humano la vería volando pero antes de que lo hiciera sintió algo raro... como si la observaran. Volteó a todas direcciones pero no había nadie, menos mal, se metería en un gran problema si algún humano le ve. Esa pequeña pausa de distracción hizo que pensara mejor las cosas, no podía dejar a Lizzy sola, ya era de noche, debía seguirla... a donde sea que haya ido.

Ya era casi media noche y Lizzy salió de una casa, el lugar en donde ella y Colin iban a verse con unos amigos. Comenzó a caminar a dirección a su casa pero fue detenida por su amigo Colin.

-Espera ¿no quieres que te acompañe?

-No gracias, puedo volver sola.- contestó amablemente.

-Lizzy, es muy peligroso estar en la calle para una mujer, te traje aquí pero es porque yo te llevaría a casa, no puedo permitir que regreses sola.- ciertamente Colin se comportaba como un caballero pero a Lizzy esto no le agradó ¿la calle sería peligrosa porque ella es mujer? ese comentario no le agradó para nada.

-Ya no soy tan pequeña, puedo cuidarme sola.

-Aunque no seas pequeña, es peligroso para ti.- insistió.

-Créeme, estoy bien.- después se fue.

-No se vaya a encontrar con Jack el Destripador.- bromeó uno de los amigos de Colin, éste sólo lo vio con mala cara, era obvio que no le había gustado su broma.

Lizzy caminó por las calles, era realmente muy obscuro, ya se estaba arrepintiendo, tal vez debió aceptar que Colin la acompañara, pero ya era tarde para pensar en eso. Siguió caminando, las luces de las casas estaban apagadas, sólo una que otra que estaba encendida. El aire era frío a pesar de ser verano, se escucharon las campanas del Big Ben que anunciaba la media noche.

Estaba cerca del Río Támesis, debía cruzar ese río por el puente, de ahí seguiría el camino a su casa. Escuchó un ruido, siguió caminando. El ruido otra vez. Alguien caminaba atrás de ella, siguió caminando. Dio la vuelta en una esquina pero el ruido de esos pasos seguían ahí, caminó un poco más rápido.

No había nadie en la calle más que ella y esa persona que aparentemente la seguía. Caminó y caminó pero aún estaba tras de ella, en una de esas volteó a ver en un callejón, había un par de hombres que la observaban, comenzaron a caminar en su dirección. Sí, la seguían.

No tuvo más opción que correr y escapar de esas tres personas que la perseguían, se metió dentro de un callejón para poder perderlos pero aún los escuchaba detrás de ella. Dio vuelta en una esquina para poder salir del callejón hacia la calle que estaba mas iluminada pero una persona le detuvo el paso.

Retrocedió horrorizada pero los tres hombres que la seguían estaban ahí, justo detrás de ella. Intentó gritar pero fue inútil, le cubrieron la boca, intentó resistirse pero la sujetaron de los brazos, siguió esforzándose para liberarse y le jalaron el cabello, lastimándola. Finalmente se quedó totalmente quieta cuando uno de esos hombres la amenazó con una navaja. Se la llevaron.

Escúchame bien, te voy a aconsejar,

una niña joven por las noches no debe viajar

y por el callejón mas obscuro no debe parar

porque nunca sabes con qué te vas a encontrar.

Debes saber lo peligroso que es por la noche la ciudad,

el mundo que conoces no es tan bueno en realidad,

los peligros se encuentran donde menos lo vas a esperar

y prepárate porque tal vez nadie te salvará.


Pues veran, como se me fue la inspiracion en otro de mis fics decidi continuar este, lo termine en dos dias xD aunque las frases de el final ya las tenia hechas desde hace semanas.

waw, parece que Lizzy esta en problemas ¿que creen que le pase? ¿la salvaran? ¿o la perderan para siempre?

lo descubriran en el proximo capitulo que ahorita les digo que estara super! jajaja

aunque no se cuando subire el siguiente jajaja

¿reviews?