Advertencia: Este capitulo podría ser un poco fuerte para algunos, con insinuación de temas no aptas para todos, claro, cualquiera lo puede leer, no tiene nada malo ni completamente explícito, pero para algunos sensibles tal vez sea algo fuerte. (Recuerden que es clasificación T: para mayores de 13 años)
En lo personal a mi no me parece para tanto, pero desconosco el fandom de Tinkerbell y las pocas historias que e leído son algo inocentes (pero hay claras excepciones por ahí).
Quedan advertidos y... sigan leyendo con normalidad.
El primer niño perdido
capítulo 3: Secuestro.
Tic, toc, tic, toc. Tinkerbell, Tinkerbell, Tinkerbell. ¿Qué sentido tiene todo esto?, aunque intentara negarlo, claramente estaba muy preocupada por esa hada artesana que aún no llegaba. Era totalmente inevitable no mirar al cielo y ver que la luna se encontraba en lo más alto, media noche, nada menos.
Claro que todas se preocuparon, pero un hada amigo de Vidia dijo que mientras movía algunas hojas vio a Tinkerbell ir a la ciudad en compañía de Lizzy. Entonces todas se calmaron y dejaron de preocuparse, incluso caída la noche ninguna parecía preocupada, o al menos no se dejaba ver su preocupación, pero para Vidia era diferente. No dejaba de tener un terrible presentimiento.
No sólo ella, Terence también estaba preocupado, él debía estar por ahí en alguna parte sin poder dormir. Pues justo cuando Terence llegó tuvieron que explicarle que Tink salió con Lizzy, y es raro, o tal vez no tan raro, pero Terence realmente tenía muchas ganas de ver a Tink. Va a ser cierto que a Terence también le gusta Tinkerbell.
Pero ya era muy noche, incluso aunque Tinkerbell esté con Lizzy, seguía siendo muy tarde para las dos, podría ser peligroso. Tal vez Vidia no debía preocuparse tanto, tal vez sólo lo estaba imaginando, pero no podía quitarse esa sensación de su pecho, algo no iba bien.
-¿Vidia?- se escuchó la voz de ese chico que había llegado hasta ella.
-¿Qué quieres?- dijo con arrogancia.
-Yo también estoy preocupado.- el chico de cabellos rubios fue y se sentó al lado de el hada de vuelo veloz.
-Huum ¿y quién dice que estoy preocupada?
-Se te nota en la cara...
Por unos minutos ninguno dijo nada, sólo permanecían ahí sentados, en lo más alto de un árbol, esperando a que Lizzy y Tinkerbell aparecieran, pero ninguna de las dos llegaba. Esto ya era demasiado, tal vez les pasó algo, ya era muy tarde, Tinkerbell sabe que tiene que llegar antes del atardecer y no puede tener a Lizzy afuera tan noche... algo iba mal.
Incluso cuando Terence se fue y dejó a Vidia sola, ésta no dejaba de preocuparse, no iba a quedarse de brazos cruzados, y era muy orgullosa para pedir ayuda, sólo se fue volando hacia la ciudad en busca de su amiga.
.
Abrió los ojos, todo era oscuro, podía sentir el trote de un caballo, estaba dentro de un carruaje, se encontró atada de brazos y piernas. Miró a su alrededor intentando encontrar cualquier cosa. La luz que iluminaba las calles lograba filtrarse por los huecos del carruaje, permitiéndole ver a varios niños menores que ella, atados de igual forma. Algunos niños lloraban, otros parecían dormidos, otros tenían heridas en el cuerpo... pero pudo notar un niño en particular que la estaba observando.
Era un niño algo pasado de peso, con cabello negro, no parecía tener más de 11 años, la miraba con curiosidad, pero había algo vacío en su mirada, como si se le hubiera arrebatado algo a aquel niño. El niño permanecía amarrado de brazos y piernas al igual que ella, pero éste no mostraba temor como los demás niños, en cambio, éste hizo algo que la impactó, este niño le sonrió, y no era una sonrisa amable, parecía como si se burlara de ella.
-¿Qué sucede?- preguntó Lizzy.
-¿Acaso no es obvio?, te secuestraron.- dijo con normalidad.
-¿A dónde nos llevan?- volvió a preguntar.
-Los escuché decir que nos llevan al este, seguramente a East End, dejarán a varios en Whitechapel.
-¡¿Whitechapel?!- Lizzy se impactó al escuchar el nombre de ese lugar y abrió mucho los ojos por la sorpresa-. Pero ahí es donde dicen que está Jack el Destripador.
-Ja, ja, ja.- el niño comenzó a reír de forma socarrona, sí, se estaba burlando de ella-. ¿Jack el Destripador? ¿estamos siendo secuestrados y a ti te preocupa Jack el Destripador?
-Oye, él sí existe.- dijo con espantó.
-Claro que existe.- dijo de manera casual-. Pero en todo caso, él es el menor de nuestras preocupaciones. Y deja de gritar, nos golpearán si hacemos ruido.
-¿Có... cómo?- ella estaba muy aturdida, apenas podía procesar la información, "Whitechapel", el lugar más prohibido para chicas como ella-. ¿Qué nos van a hacer?- dijo con ingenuidad, el niño de cabello negro la miró extrañado.
-¿Acaso aún no lo comprendes?- dijo con fastidio-. Nos venderán. A las niñas y a algunos niños los van a vender a algún burdel, a ti incluida, al menos ustedes se aseguran seguir vivos, aunque les pasara algo peor... Al resto de nosotros, como yo, seguramente nos quitarán algún órgano, un riñón tal vez, y nos dejarán desangrándonos, pero espero que nos vendan a alguna mina de cobre, así seguiríamos con vida por un tiempo más...
-¡Pero qué cosas más horribles dices!- gritó llena de pánico, ella ni siquiera podía imaginarse eso.
-¿Qué? Así es como terminamos todos los niños perdidos... tarde o temprano.
-Pero yo no estoy perdida.- dijo sacudiendo la cabeza.
-Pues ahora lo estás.- contestó con un tono sombrío en la voz.
Hubo un largo rato de silencio, Lizzy intentaba comprender la información. Había sido secuestrada, tal vez ya no volvería a ver a sus amigos, a su padre, ni siquiera a Tinkerbell... Tinkerbell, debió haberle hecho caso, si no hubiera estado afuera tan tarde no le estuviera pasando esto. Tal vez debió aceptar que Colin la acompañara a casa...
Ahora estaba llorando, esto le pasó por desobediente, por su culpa le pasaba esto, ahora no sabía qué pasaría con ella. Volvió a mirar a los demás niños, entre ellos logró ver una pequeña niña de unos 10 años, era una niña hermosa, con cabello anaranjado, y a juzgar por su ropa ella no estaba perdida antes, aunque ahora lo esté, parecía de clase media alta, no parecía que a esa niña le haya faltado algo en la vida, todo esto debe parecer muy desconocido para ella.
Lizzy quitó su mirada de aquella niña de cabellos naranja y miró al resto; ropa rasgada, aspecto de no haberse bañado en mucho tiempo, llenos de tierra y raspones. Esos niños eran niños perdidos, niños de la calle sin hogar. Oh, con que aquí terminaban los niños perdidos que nunca encuentran.
-¿Cómo te perdiste?- intentó dejar de llorar y preguntó al niño de pelo negro. Lizzy sólo quería crear conversación, al menos la distraería de pensar lo horrible que iban a hacerle.
-Humm.- dudó al contestar, puso cara aburrida y después habló-. Mis padres.- dijo-. Me dijeron que los esperara pero nunca volvieron.
-¿Dónde fueron?- preguntó con asombro de que alguien sea capaz de hacer algo así.
-No sé, no me dijeron.- hizo una larga pausa y después de pensar un rato volvió a hablar-. Estuve mucho tiempo esperando su regreso... días enteros, pude haber muerto pero...- calló por un momento y después continuó con voz demasiado baja, pero Lizzy pudo escucharlo-. Pero alguien me salvó.
-¿Cómo terminaste aquí?
-Como ya te dije, aquí terminan todos los niños perdidos, secuestrados. Yo tuve suerte, aprendí a vivir en la calle y a evadirlos, estuve bien por varios años... Pero me confié, me descuide un momento y aquí terminé.
-Yo... ni siquiera debería estar aquí, nunca imaginé estar en esta situación.- habló con tristeza-. Mi padre me advirtió cientos de veces sobre los peligros... pero jamás imaginé que... Siempre pensé que esto le pasaba a otras personas, gente que no conozco, creía que... que mi vida era perfecta, que mi mundo era perfecto y sin peligro.
-El mundo que conoces no es tan bueno en realidad, niña.- tal vez a Lizzy le debió haber molestado que aquel niño la llamara "niña" ya que él es como 4 años menor que ella, pero en estos momentos no importa mucho-... ¿Cómo te llamas?
-Elizabeth... Lizzy.- contestó con una voz vacía.- ¿Cuál es el tuyo? tu nombre.
-Mi nombre es... George.
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Tinkerbell buscaba en todas partes, ya pasaba de media noche y no había señal de Lizzy en ninguna parte. Buscó en las calles, en los callejones e incluso en las ventanas de las casas, pero no, Lizzy no estaba en ningún lado. Tinkerbell se comenzó a desesperar, tal vez le pasó algo malo, o no, tal vez sólo esta exagerando las cosas, tal vez aún esté con su amigo... ¿a estas horas de la noche? ¡IMPOSIBLE!, de todas formas no sabía dónde vivía ese amigo de Lizzy. Continuó buscando, no encontró nada.
Ya cansada de buscar, pensó que tal vez, al final Lizzy regresó a su casa, tal vez incluso ya estaba en su cama dormida. Tink, muy molesta, se dirigió a la casa de Lizzy, estaba a punto de cruzar por aquel gigantesco río hasta que... encontró algo.
¡Era el sombrero de Lizzy!, se acercó para verlo, sí, era su sombrero verde, ¿por qué lo dejaría tirado aquí como si nada? Algo no iba bien. Miró a todas direcciones pero no había rastros de Lizzy en ninguna parte, voló hacia arriba para ver mejor, entonces logró ver el bolso de Lizzy en un charco de agua.
Rápidamente voló a toda velocidad al bolso, sí era el bolso de Lizzy, no había duda, aún tenia dentro esos zapatos blancos para correr. Ahora estaba claro, algo realmente muy grave le pasó a Lizzy. No dudó ni un segundo, voló a toda velocidad a la dirección en la que parecía apuntar el bolso de Lizzy, tal vez había más cosas de ella tiradas por ahí.
La noche era muy fría... peor aún ¡comenzaban a caer pequeñas gotas de agua!, no eran muy grandes las gotas y no caían muchas pero debía apresurarse, era posible que la lluvia se hiciera más fuerte. ¡Cómo odiaba la lluvia en estos momentos!
-¡Tinkerbell!- escuchó una voz conocida que le gritaba con desesperación.
-¿Vidi...? ¡Ah!
Vidia y Tink volaban tan rápido que chocaron entre sí, ambas cayeron al suelo, después se levantaron, se sacudieron un poco y comenzaron a volver a volar.
-Vidia, ¿qué haces aquí?
-¿Cómo que qué hago aquí? ¡vengo a buscarte! ¿dónde está Lizzy?- gritó, molesta.
-No lo sé.- dijo, consternada-. La estoy buscando, creo que le pasó algo malo, encontré su sombrero y su bolso tirados en el suelo...
-¡Tinkerbell, tranquilízate!- la tomó de los hombros-. He escuchado que a los niños humanos secuestrados los llevan al este de la ciudad.
-¿Cómo lo sabes?- preguntó con duda.
-No lo sé, sólo lo he escuchado de hadas que dicen haber presenciado eso... pero es la única pista que tenemos.
-¡Entonces no perdamos el tiempo! ¡vamos!
Las dos hadas continuaron volando con desesperación al lado este de Londres, con la esperanza de que a Lizzy no le haya pasado nada malo... aún.
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La carreta se detuvo y Lizzy abrió los ojos para mirar qué pasaba.
-Ya llegamos.- dijo George en tono lúgubre.
Abrieron las puertas del carruaje y bajaron a todos los niños, a ella incluida, los tiraron en una esquina como si fueran costales. Lizzy miró el lugar, ¡estaba en Whitechapel!, había varias extrañas mujeres en las esquinas, miraban a los niños, algunas con envidia, enojo, burla o algunas como si observaran un pedazo de carne que quisieran comprar.
Los hombres que los habían secuestrado los dejaron ahí afuera y se metieron dentro de un edificio, se escuchaba mucho ruido de ahí, pero era mejor ignorar esto...
-¿Qué nos va a pasar?- habló la diminuta voz de aquella niña de cabello anaranjado, Lizzy decidió no contestarle.
-¿Aún no lo entiendes, niña?, ellos van a...
-¡George! ¡cállate!- le gritó Lizzy, que lo miraba con irritación.
-No importa... lo descubrirá más tarde.- mencionó con crueldad.
¿Qué podía hacer Lizzy?, nada. Estaba ahí, atada, y aunque estaba rodeada de otros niños, se sentía muy sola, ellos seguro se sienten solos también. Ya se había rendido, su destino ya estaba sellado, nadie la salvaría.
Un par de bellas luces doradas llegaron al lugar e iluminaron aquel callejón oscuro, los niños perdidos voltearon a ver a las criaturas que habían llegado, seres luminosos, niñas diminutas con alas y brillo que hacían un melódico ruido de campanitas.
-¡Lizzy!- gritó Tink al ver finalmente a la chica que estaba buscando.
-¿Tinkerbell?- parpadeó un par de veces, aún sin podérselo creer y, aunque sólo escuchaba campanitas cuando Tinkerbell hablaba, pudo entender perfectamente que la estaba buscando, que estaba muy preocupada por ella-. ¡Tinkerbell, viniste, también Vidia!- finalmente la esperanza volvía a aquella chica, aún no debía rendirse.
-¿Qué son esas cosas?- preguntó George con estupefacción, quería gritar la pregunta pero no lo hizo por temor de que aquellos hombres que los habían secuestrado volvieran, pero estaba totalmente impactado al ver a esas criaturas.
-Son hadas.- dijo con mucha ilusión la pequeña niña de cabellos naranja.
-Sí.- respondió Lizzy con una sonrisa-. Ella es Tinkerbell y ella es Vidia.- las presentó.
-Pero es ridículo, las hadas no existes.- dijo el niño de pelo negro sin podérselo creer.
-¡Oye, niño! ¡las hadas somos reales!- gritó Tink con enfado, aunque claro, George no la entendió.
-George, no lo tienes que comprender, ellas son reales.- dijo Lizzy, George se calmó, por lo menos en ese asunto.
-Bien, son reales, ahora podrías decirle a tus amigas que nos saquen de aquí.- dijo con impaciencia.
-Tinkerbell, Vidia.- habló Lizzy-. Tienen que liberarnos de aquí, las personas que nos secuestraron van a hacernos algo terrible, tenemos que salir ahora.
-Rápido, Vidia.- dijo Tink, que se puso a intentar soltar a Lizzy de las cuerdas que la sostenían, Vidia hizo lo mismo con George.
Al ver que sus manos pequeñas no podían desatar una cuerda de ese tamaño, Tinkerbell buscó algo para poder liberarlos, encontró un vidrio de una botella rota y le pidió ayuda a Vidia para poder cargarla, fueron hasta Lizzy y lograron cortar las cuerdas que sujetaban sus manos. Lizzy rápidamente desató sus piernas y se apresuró para desatar a George. Justo cuando se disponían a liberar a los demás niños, esos malvados hombres salieron, Tinkerbell y Vidia tuvieron que esconderse, Lizzy y George fingieron estar atados aún.
-Muy bien, muéstrame qué tienes para mí.- habló un hombre, no era de los que los secuestraron, era uno con un acento algo extraño, tal vez un migrante.
-Ésta de aquí.- otro hombre tomó a una pequeña niña rubia, la paró y la mostró a el otro hombre-. Es muy pequeña pero ya crecerá.- la soltó y tomó a otro niño, uno delgado de unos 13 años-. Éste de aquí tiene linda la cara, te darán buen dinero por este chico.
-¿Qué pasa con ese chico de ahí?- dijo el hombre extranjero, señalando a George-. Ese niño no vale nada.- George lo miró con irritación.
-Oh, no, no.- dijo el otro hombre-. Este niño lo venderé en otro lugar, ya tiene un comprador, además sé que no es de el tipo que usted necesita.
-Ya veo. Muéstrame a esa chica.- señaló a Lizzy.
Oh no, no, no, no, esto está mal, si aquel hombre la levanta se darán cuenta que está desatada, quién sabe lo que le harían si se dan cuenta. Si debía escapar, debía hacerlo ya. Pero no podía irse y dejar a los demás niños ahí.
-¡Espera un segundo!- no, ya se dio cuenta-. ¡Esta niña está desatada!
-Qué descuido de su parte.- habló aquel hombre de acento extraño.
-¡Rápido, revisen a los demás!- gritó, entonces otros tres hombres lo obedecieron y se acercaron a los niños para revisarlos.
George se dio cuenta, si no escapaba ahora tal vez jamás podría hacerlo, frunció el ceño, se paró sin previo aviso. Debía correr, pero... miró a aquella pequeña niña de cabello color naranja que lo miraba con suplica, bueno, era pequeña y podría llevarla con facilidad. George tomó a la niña y se la llevó, sólo por lástima, escapó con ella y sólo ella, abandonando a Lizzy y a los demás niños a su suerte. Lizzy vio esto sin podérselo creer.
-¡Se escapa! ¡Scarlett, ve por él!- ordenó a una de las mujeres.
-Lo traeré inmediatamente, señor.- la mujer, con cuchillo en mano, salió a perseguir a los niños que se habían escapado.
Entonces aquel hombre miró a Lizzy con furia, la jaló del cabello y la levantó del suelo.
-¡Tú! ¡Yo recuerdo haberlos amarrado a los dos! ¡¿Quién los liberó?!- preguntó a gritos pero Lizzy apartó su mirada y no contestó.
Al ver que la chica no contestaba, la arrojó con violencia al suelo, se acercó a ella con una mirada fúrica y aterradora, iba a golpearla, los demás niños miraron esto pero ninguno dijo nada.
Tinkerbell no pudo soportar ver esto, estaba muy molesta con aquellas personas, salió de su escondite para encarar a aquellos criminales.
-¡Tinkerbell, espera!- gritó Vidia que permanecía oculta, pero Tink no le hizo caso alguno.
-¡¿Qué es esto?!- gritó el hombre con impacto al ver al hada que se mostraba ante él.
Todos los adultos de ahí se quedaron estupefactos viendo a la criatura, no podían creer lo que veían, las mujeres y algunos hombres gritaron de la sorpresa. En cambio, aquel hombre de avanzada edad, barba blanca, el de extraño acento y apariencia de superioridad, llamó a una de las mujeres.
-Kelly.- la llamó-. Tráeme una escoba.
-Sí, señor.- la mujer, muy obediente, entró con rapidez al edificio y salió con una escoba en la mano y se la entregó al señor.
Tinkerbell miró a ese hombre y se preguntó qué es lo que intentaría hacer. Oh, el hombre atacó a Tinkerbell con la escoba, como si fuera un insecto que quisiera aplastar. Otro golpe con éste llegó, Tinkerbell los esquivó pero por muy poco era impactada por éste.
-¡Tinkerbell, cuidado!- decía Lizzy mientras miraba con horror cómo aquel hombre intentaba aplastar a su amiga.
-Tink...- susurró Vidia, que miraba todo en su escondite, estaba paralizada del miedo, seguramente si pudiera superar ese estado de shock en el que estaba ahora hubiera ayudado a su amiga, pero estaba totalmente petrificada.
-¡¿Qué es esa cosa?!- gritó el hombre que había secuestrado a Lizzy.
-Pareciera un hada.- dijo con torpeza una de las mujeres de ahí.
-Las hadas no existen.- dijo el hombre de la barba con dureza, esto molestó mucho a Tinkerbell.
-¡Espere, señor!- habló el otro hombre-. Si logramos capturarla, algún circo nos pagará una gran suma de dinero por ella.
El señor, que no había duda que los demás le tenían respeto y temor, pareció pensarlo un poco, pero Tinkerbell, que aún seguía ofendida porque él había dicho que las hadas no existen, se acercó a él y con sus diminutas manos le dio un puñetazo en la cara con toda la fuerza que pudo. Por supuesto, al señor no le dolió en lo absoluto, pero esto lo puso furioso, volvió a tomar la escoba con fuerza y atinó un fuerte golpe a el hada, derrumbándola.
-¡Tinkerbell!- gritó la chica al ver a su amiga caer en el suelo lleno de lodo, estaba a punto de acercarse pero uno de los otros hombres la sujetó por detrás y le puso un cuchillo en el cuello.
Vidia miró con horror todo eso, ¡Tinkerbell había sido golpeada!, esto era realmente peligroso, la verdadera razón por la cual las hadas no deben acercarse a los humanos y, aunque algunos son buenos como Lizzy, había muchos otros que realmente eran malvados, como estas personas.
La siguiente escena fue tétrica.
El señor se acercó a la pobre Tinkerbell, que apenas intentaba levantarse del suelo, aún estaba muy aturdida, se acercó a ella con una mirada cruel y despiadada. Tinkerbell, en el suelo, apenas pudo voltear a verlo... Como si de una simple y molesta cucaracha se tratara, el señor la pisó.
-Tin... kerbell.- Lizzy estaba de que no se lo creía, había entrado en estado de shock y ya no podía moverse, sintió cómo su cuerpo se volvía más pesado y la obligaba a arrodillarse, de no ser por el hombre que la sostenía ella hubiera caído al suelo. No pudo hacer más que derramar lágrimas mientras aun estaba en una especie de trance.
Vidia abrió mucho los ojos ante esta escena, se llevó la mano a la boca y se la cubrió para ahogar su grito. ¿Acaso ese hombre acababa de...? ¿Tinkerbell está muert...?
-¡Señor!- gritó el otro hombre-. ¡Pudimos haber ganado mucho dinero con ese bicho!
La crueldad humana no tenía limites... ¡No!, la crueldad de los adultos no tenía limites.
-¡Esa chica debió traer a ese bicho!- señaló a Lizzy, aunque ésta aún no reaccionaba-. ¡Ella debió liberarla!
-¡Tal vez tenga más!- gritó el otro hombre. Al escuchar esto, Vidia se sumergió más en su escondite, no pensaba salir.
-¡A mí no me importa que traiga más!.- gritó, arrogante-. ¡Ese bicho me faltó al respeto! ¡eliminen a esa chica!
Lizzy fue soltada y finalmente cayó al suelo, pero puede ser que ni siquiera se haya dado cuenta de esto, el estado de trauma aún no se le pasaba, y no se le iba a pasar, continuó llorando sin darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor. El hombre tomó su cuchillo y la miró con crueldad.
Vidia finalmente reaccionó, esos hombres iban a hacerle a Lizzy lo mismo que le hicieron a Tinkerbell, pero tenía miedo, quería ayudar a Lizzy pero tenía demasiado miedo para salir. Si no fuera tan cobarde a Tink no le hubiera pasado nada, ahora Lizzy iba a... Nadie iba a salvar a Lizzy ahora, todo había acabado, todo había terminado para esa chica y Vidia tendría que tener eso en su consciencia por el resto de su vida.
Para cuando Lizzy finalmente se dio cuenta que su vida estaba en peligro, ya era muy tarde, el hombre había lanzado el cuchillo hacia ella... ¿Iba a morir?. Cerró los ojos y esperó el dolor brutal que estaba a punto de llegar.
Cayó del cielo, o al menos eso pareció ante sus ojos. Alguien que apareció de la nada, que cayó justo enfrente de ella, interponiéndose entre aquel hombre, el cuchillo y ella. Como si aquel joven hubiera visto toda la escena desde una distancia segura y justo ahora hacía su fantástica aparición.
Lizzy observó a su salvador e incluso Vidia se asomó para ver quién era ese joven que llegó como un milagro. Oculto en la sombras, el chico no podía verse con claridad, pero estaba ahí, ellas no pudieron ver su rostro, ni siquiera su cabeza que permanecía oculta en una capucha, pero el señor frente a él seguramente lo vio con mucha claridad.
-Otra vez tú.- habló el señor con un tono serio pero también desafiante.
El misterioso chico que permanecía sujetando el brazo del otro hombre, ya que éste era donde sostenía el cuchillo, logró arrebatarle el arma e hizo una tétrica sonrisa... Sobra decir lo que ese misterioso chico le hizo a aquel hombre con su propio cuchillo.
Lizzy no lo soportó más, había pasado por tantas cosas esa noche, cosas que jamás, ni en sus peores pesadillas, pensó vivir. Incluso antes de asimilar lo sucedido, cayó inconsciente justo ahí. Pero Vidia no, Vidia continuó mirando aquello, con los ojos bien abiertos mientras veía lo que aquel misterioso chico era capaz de hacer a los otros hombres mucho más mayores que él, con tan solo una navaja..
Los monstruos se forman en la oscuridad,
y salen cuando mayor es la tempestad.
Debajo de la lluvia carmín,
sabes que este ya es el fin.
En el mundo los débiles se quedan atrás,
incluso aunque sabes que es para proteger a los demás...
La sangre carmín delata la maldad.
Debo admitir que soy muy sensible y casi me da algo al escribir...
¿Saben? este capitulo significa mucho para mi, porque la primera escena que imagine de esta historia fue justamente esta, recuerdo haberla imaginado hace ya mucho tiempo (yo y mi mente enferma xD ) y a partir de ahí, decidi crear una historia...
Jaja bueno, hace poco mas de un mes que no actualizo, es que me concentro mas en otro fic y como ese ya tiene 10 capítulos ¡pues claro que mejor me puse a continuar este!
(hora promocional xD ) si gustan pueden pasar a leer mi otro Fanfic, se llama "La batalla de las diosas" y es sobre Las Chicas Superpoderosas... en resumen, ese fic trata básicamente de las chicas contra las diosas de la mitología griega. Si gustan de esta serie, pueden pasar a leerlo si quieren. (fin de la hora promocional xD )
¿Qué tal este capitulo?... jaja como sea. Lo mas seguro es que la próxima semana suba otro capitulo, asi que no tendrán que esperar tanto ^_^ ¿Qué creen que pase?
Un saludo a "The animal fairy " que por ahí ya me había dicho que esperaba la continuación de mi fic jaja pues aquí esta.
Dejen sus reviews porque me pongo triste si no lo hacen jaja
