HOLA ,¿COMO ESTAN AMIGAS?
NO DEJES DE LEER LA SEGUNDA ENTREGA DE ESTA GENIAL TRILOGIA..."ETERNAMENTE AMADA"EN BUSCA DEL VERDADERO AMOR...
SERÁ PUBLICADA POR ESTE MEDIO ...AL FINALIZAR ...ETERNAMENTE AMADO.
DISCLAIMER
Crepúsculo, Twilight, New Moon, Eclipse, Amanecer, Breaking Dawn así como el resto de títulos y personajes asociados a la serie escrita por Stephenie Meyer,
son propiedad de Stephenie Meyer y asociados.
Este fanfic es un trabajo hecho por una fan(luz de luna), creada con el único propósito de entretener y de dar vida a estos geniales personajes en otro contexto que son de mi invención.
La información o algunos nombres están tomados de los libros editados en español por Alfaguara (Santillana) y por las webs de Stephenie Meyer . Las imágenes e información de la película pertenecen a Summit .
...
ETERNAMENTE AMADO
CAPITULO XI
ERES MIA
–¿jake?–volvía preguntar , ahora mis ojos se mantenían aprisionados por mis párpados .
Dos manos temblorosas tomaron mis caderas.
Mi corazón comenzó a descender los latidos, conocía ese toque. Su aroma. Su respiración entrecortada, dejaron al descubierto el deseo que tenía por mi cuerpo.
–Lo siento amor–me susurró Edward en la nuca.–Sentí que no debía dejarte.
–¡Por Dios!– le grité mientras me adosaba a su figura masculina– ¡ Por poco muero de un ataque!– gracias a Dios Edward decidió quedarse. Tenía miedo. Estaba desprotegida.
– ¿Podrás perdonarme?– me hablaba al tiempo que me besaba.– Tuve un mal presentimiento puedo sentir la presencia de él por los alrededores.
–Mi amor– le hable tranquila – Sé que Jake esta aguardando por mi, mi corazón me lo dice a cada momento-mi rostro denotaba desconcierto por su mirada sutilmente tranquila.
–¡Deja de preocuparte!. Ya estoy aquí.–me entrelazó entre sus brazos, me quede así. Es en el único lugar que me sentía a salvo.
– Preparemos unos emparedados para comer tendidos en la manta– me dijo, mientras me sostenia abrazada a su cuerpo y abría el refrigerador para tomar más ingredientes.
Al cabo de un momento salimos al encuentro de las chicas, portando la bandeja con los tentempiés.
– ¡Bells!¡ cuánto que demoraste!– me acusó Alice con una gran sonrisa acompañada con un guiño de ojo.
– Todo bajo control– le respondí con otra sonrisa.
Mientras nos sentamos con las chicas, Rosalie con su rostro de pocos amigos, me estudiaba todos mis movimientos como si fuera un bicho raro o lo que es peor que fuera a lastimar a su hermano.
El clima se sentía tenso a nuestro alrededor. Nadie había probado bocado aún.
–¡ Edward! queríamos pedirte un favor –le dijo Rosalie en tono de hacer las pases con su hermano y regalándome una falsa sonrisa.
– Dime
– Necesitamos comprar en el pueblo artículos femeninos.
– Entiendo– le dijo, mientras ocultaba su sonrisa burlona.
–¿Podrías prestarnos tu auto? Necesitamos llevarnos el tuyo. No podemos ir a pie. Volveremos enseguida.– lo miro expectante esperando su aprobación.
– De acuerdo–saco las llaves de su bolsillo.– Manejen con cuidado.
– Gracias. Almorzaremos en el pueblo. Los chicos deben estar regresando –dijo Alice dando por sentado que no estaríamos solos mucho tiempo.
–¡ Váyanse!. Me puedo arrepentir.–lo soltó jocosamente.
Las dos corrieron apresuradamente entre carcajadas, como dos niñas pequeñas que se ocultaban de alguna travesura.
Nos quedamos solos tendidos en la manta almorzando.
Conversamos por horas supongo que su objetivo era distraerme.
Al caer el sol comenzó aflorar la preocupación en su rostro, los chicos no había regresado aún .Sus oídos atentos a todos los movimientos y sonidos provenientes desde la carretera.
– Llamaré a Jasper al móvil– marco su número un par de veces–¡ Maldita sea!... no funciona, deben estar en un lugar cubierto.
– No te preocupes deben estar de regreso de un momento a otro– mi voz sonó apaciguada.
–¿ Tienes frio ?
– ¡Si!– había caído el sol de la tarde y el frio por la cercanía del agua anido en mi cuerpo.
–¿Entramos a la caravana para buscar un abrigo?– me tomó de la mano, subimos el escalón, abrió la puerta y encendió la luz.
El lugar era de una extensión indescriptible su interior estaba exquisitamente amueblado.
La pequeña cocina parecía muy funcional, en el fondo una mesa colgaba de la pared y un banco a cada lado encastrado sobre los costados de metal que simulaban una pared.
Al ingresar me llamo la atención que no se veía una cama para descansar.
Le pregunté curiosa– ¿ dónde duermen ?
– ¡Aquí!– me señalo el lugar donde ocupaba la mesa. Comenzó con una clase práctica.
– Levantas la tabla–sus manos se movían de aquí para allá.– La sujetas contra la pared, corres estas trabas de aquí y ahora puedes dormir.
–¡ Maravillosa!– los bancos se unían formando una cama en el lugar de una mesa.
–¿Quieres probarla?–me sugirió con un tono más que sugestivo, el deseo emanaba de sus palabras al arrastrarlas.
Me senté sobre la improvisada pero acogedora cama, realmente era cómoda. Se sentó a mi lado, con una picara sonrisa que se desvaneció por mi castañar de dientes.
–¿Aún tienes frío?. De ser así te puedo hacerte entrar en calor–su voz era áspera por el deseo. Siempre que estábamos cerca, su cuerpo se tensaba y era imposible desatender el llamado de la pasión.
–¡Hazme entrar en calor!–le pedí– Aquí hace mucho frio– me estaba congelando, interiormente estaba justo en mi punto de ebullició encantamiento se rompió y su mirada cambio de deseo a preocupación.
– Iré a la casa a buscar una manta. Regreso pronto.-se inclino para besar mi frente en un gesto familiar.
– No te tardes.–decidí que haríamos el amor solo con la luz de la luna que se abría paso entre los árboles para colarse por las ventanillas.
Lo observaba como se alejaba, me levante, apagué la luz, me desvestí, solo me deje la ropa interior. Recostada sobre la cama comencé a enroscar mi pelo en el dedo índice. Mirando el techo de poca altura.
Creo que estaba tardando demasiado .Los minutos parecían eternos. Empecé a impacientarme.
Sentada me quité el sujetador mi cuerpo ardía en deseo de él, me imaginaba su miembro introduciéndose una y otra vez y su transpiración en pequeñas gotas rodando por su mi cuerpo percibía el frió del lugar,decidí aguantarlo.
Me avergoncé de mis propios pensamientos, giré sobre mi cuerpo quedando boca abajo en una pose más que sexy.
Mi corazón palpitaba alegremente podía sentir sus pasos hacia la caravana, me haría la dormida. Pero no era buena idea. El solo cerrar los ojos y encontrarme en la oscuridad me daba miedo.
Sentí la puerta abrir y cerrarse suavemente.
– Has tardado demasiado mi amor.– se escuchó mi voz en la penumbra del interior de la caravana en un silencio total.
Nadie respondió a mi comentario. Un temblor se apoderó de mi cuerpo, no se si era frió o una horrible sensación de pánico.
Unas manos comenzaron a acariciar mis piernas de forma ascendente ,el toque de esas manos me provocaba cierto rechazo.
Mi corazón se detuvo por el miedo, ese toque lo había cambiado por el de Edward, odiaba esas manos.
Giré sobre mi cuerpo para verle el rostro al maldito.
– ¿Jake como puedes hacerme esto?– le dije al borde de las lágrimas.
– Eres mi esposa– me dijo con un tono de voz oscura y una sonrisa nefasta dibujada en su cara.
Su cuerpo se encontraba a horcajadas del mio, una mano sostenía mi rostro hacia un costado y con la otra mano incrusto una aguja, enterrándola en lo mas profundo de mi cuello.
Sentí la sustancia deslizarse por mis venas surtiendo efecto al instante, mi corazón latía en cámara lenta, sus sucias manos tocaban y ultrajaban mi cuerpo, en un grito silencioso expulse un suspiro llevando consigo un dolor interior imposible de controlar.
– ¡Maldita perra!¡ mírame! Demuéstrame como gozas –el maldito se acercaba y escupía sus palabras en mi rostro.
Sus movimientos bruscos y agresivos me desgarraban una y otra vez.
Sus manos se hundían en mis pechos clavando sus uñas y mi piel sangraba en respuesta a cada mordida.
Su rostro malévolo y sombrío sonreía en señal de éxtasis disfrutando la situación.
Mi corazón rompía en mil pedazos como un cristal al estallar, con cada estocada profunda.
–¡Muéstrame tu rostro de placer! El mismo que le regalabas a él cuando te tenía tendida entre las velas.
–¡No puedo!–intente gritarle–Ya no te amo.–mi voz sonaba distorsionada, mi lengua golpeaba contra mis dientes por efecto de la droga, hacia estragos en el habla.– Por favor jake… detente déjame en paz.
– ¡Jamás! Te casaste conmigo para pertenecerme.–su cuerpo se movía de manera agresiva.– Eres mía Bella, solo mía.
Su acto transgredía todas las reglas, si la justicia estuviera de mi lado lo condenarían a perpetua. Lo alevoso de su accionar, como abusó de mi alma y mi ser, más la impunidad con la que se manejaba en estos momentos, me daba la impresión que esta historia había sido un miedo que me paralizaba en mi interior y que en este momento salía a la luz.
Cuando todo parecía terminar, su cuerpo caía desplomado sobre el mio, su miembro se erguida por entre mi cuerpo, parecía que tenía vida propia y actuaba con autonomía.
Y otra vez el ultraje y la desolación de mi alma.
¿ y Edward?¿ Le habría pasado algo? Mi corazón me decía que aun continuaba con vida.
Cuando Jake acercó su boca con su aliento apestado por el alcohol, mi visión reducida observó sangre fresca en su nariz y frente, tenia la corazonada de que Edward había dado pelea, de un momento a otro me salvaría.
– Bésame– me dijo furioso, como si hubiese leído mis pensamientos sobre Edward .–¡ Bésame como si aun me amaras desgraciada!.
– No.–se oyó en un hilo de voz. Mi mejilla se apoyó a un lado, despreciando su boca que deseaba mis labios. Una bofetada sacudió mi cabeza, tomó mi rostro con ambas manos y me beso de manera furiosa. Me obstruyo la respiración, quede inconsciente.
Unas viejas imágenes se apoderaban de mis pensamientos.
Flashback de Bella
Ese día regresaba por la carretera conduciendo tranquila, había pasado a visitar a Charlie.
La moto aparcada en el umbral de la casa de Yesica, una vecina, me llamó la atención. Detuve la marcha, seguro que Jack habría sufrido un contratiempo sin embargo me asombro el comprobar que nadie salía de la casa a pesar de mis insistentes golpes a la puerta.
No se oían voces solos gemidos entrecortados. Tome la manija de la puerta que cedió bajo mi mano. Me quedé parada en medio de la sala, los gemidos que hace instantes había escuchado vagamente, ahora eran claros y fuertes. Creí reconocer la risa de jake, subí los escalones de dos en dos enceguecida por los celos, la voz de una mujer diciendo su nombre dieron un vuelco a mi corazón, busqué desesperada la puerta de la habitación, entre sigilosamente.
Mis ojos no dieron crédito a la escena que descubrí. Jake recostado en una gran cama, Yesica sentada a horcajadas y otra mujer besando los labios de él, esos labios que me despedían cada mañana al irse a trabajar.
Los tres cuerpos formaban una masa compacta que apenas pudieron separarse al ser sorprendidos.
Ese día fue una bofetada por una nueva actitud de parte de él. Y una demostración de lo poco que realmente me amaba. Esa imagen se repetía una y otra vez.
Había como caído en un sueño profundo.
De pronto abrí los ojos, estaba oscuro la noche se había apoderado del lago y todo a su paso. Estaba sola por suerte todo se había terminado, por efecto de lo que me inyecto mi corazón latía débilmente y mis extremidades entumecidas yacían sobre la cama.
Alguien encendió la luz.
–¡ Nooo! –Escuche la voz de Edward paralizada en medio de la ceguera que le produjo el tormento de la imagen que tenia frente a sí.–¡ Lo mataré! ¡Juro que lo mataré!– se acercó a mi lado. Podía ver su rostro, estaba ensangrentado, mis labios no emitían ningún sonido quería decirle que mañana todo se vería diferente, que íbamos a ser felices.
Quería decirle también lo mucho que lamentaba no haberle contado a Charlie.
Su mano acarició mi rostro ,su expresión de dolor lastimaba mi alma. No era justo que siempre pasara por un mal momento por mi culpa.
–Perdóname amor mio– su voz angustiada acompañaba una lágrima furtiva.– No debí dejarte sola, todo es mi culpa .
Escuche pasos que llevaban prisa, de repente la caravana estaba llena de gente.
Alice abrazada a Jasper, lloraba desconsoladamente .Emmet por respeto a mi desnudez entro y salió del lugar. Rosalie ni entró.
–¡ Carlisle!¡Carlisle!¡ por favor dime que va a estar bien!.– le imploro Edward a su padre. Como un poseso comenzó a dar golpes a todo lo que tenía a su paso.
Podía imaginarme sus pensamientos,como si ambos estuviéramos conectados...seguramente estuvo tentado en salir a buscar a jake pero la duda se plantó en sus pensamientos, si salir a matarlo o quedarse a mi lado. Optó por salir con sus hermanos.
Las cálidas manos de Carlisle me examinaron exhaustivamente, me curo las heridas, poco a poco nos quedamos solos, sus ojos nobles cargados de dulzura me transmitían paz interior.
Aun estaba bajo los efectos de lo inyectado,– Tranquila hija mía.– me dijo. Descansa, mañana estarás mejor, me beso la frente y se levantaba para irse.
Mi mano aprisionó su brazo y mis ojos apoderados por el miedo, se entrecerraron.– Bella, Edward te cargara y te llevara hasta el dormitorio.– Carlisle interpretó mi agarré mi preocupación por quedarme sola.–¡ Edward puedes pasar!.–lo llamo a su hijo, Edward ingreso un poco más tranquilo.
Me cubrió con una manta, me cargó y nos trasladamos hacia el interior de la cabaña, aun en sus brazos subimos la escalera, me recostó sobre la cama y me preparo un baño tibio, me esponjó todo el cuerpo sus manos acariciaban mi cuerpo de manera paternal, mi mirada vagaba por todo el cuarto del baño. Me sentía pérdida, mi corazón como un trozo de hielo se sentía destrozado. No entiendo porque me pasaba todo esto a mí.
Aunque mi preocupación ahora era otra. Jake nunca usaba protección. Y me sentía diferente en mi interior.
¿Estaría embarazada? Ó ¿solo es mi imaginación?
CONTINUARA...
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LUZ DE LUNA.
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