El primer niño perdido
capítulo 8: Dolor y reencuentro.
¿No es gracioso que las cosas en las que no hemos pensado en años todavía pueden hacernos llorar?
Una tarde de otoño, silenciosa y fría.
Tinkerbell estaba casi segura de que eran estos los últimos días de otoño, cosa que la ponía un poco nerviosa. Ya no sabía qué hacer.
Esa tarde parecía igual a muchas otras, pero más fría de lo normal. Por primera vez en la que Tinkerbell estaba ahí, los niños encendieron la chimenea, aunque antes no se habían atrevido a hacerlo por miedo a quemarse. Faltaban pocas horas para que el sol comenzara a ocultarse. Los pequeños perdidos, al sentir el frío que se avecinaba, robaron abrigos para protegerse del frío. Si así era en otoño ¿cómo sería en invierno?, Tink no quería ni averiguarlo.
Tal vez ni siquiera esté ahí para verlo. Si todo resulta como planeó y ella se encuentra con su hermana en el cambio de estación, ya no tendría que estar ahí nunca más. Pero eso no significaba que no los fuera a extrañar. Y estaba ese asuntito de Firefly Fire, ese chico hada de piel azul, cabello rojo y ojos color miel, él no parecía entusiasmado con la idea de ir a Nunca Jamás, él quería quedarse en Tierra Firme, no importa lo mucho que Tinkerbell le explicara que ese no era un sitio para hadas. Oportunamente, Fire entró por la ventana en ese momento.
Fire llevaba puesto una ropa que Tinkerbell le fabricó con hojas purpuras. Fue muy difícil encontrarle un color de ropa que no hiciera que se viera raro, pero ningún color le combinaba al tener la piel azul y el cabello intensamente rojo, cualquier color que utilizase haría que se viera como un arcoíris pinto. Tink se acercó a él.
-¿Miren quién nos honra con su visita?- mencionó, sarcástica.
-Estuve aquí ayer.- dijo mientras buscaba algo de comer.
-Estuviste aquí hace cinco días.- dijo, molesta.
Algo que Tinkerbell no sabía si agradecer o molestarse era que Fire nunca, en ningún momento, se le agotó el polvillo. Fire ha ido y venido por semanas y en ningún momento necesitó que Tink le diera más polvillo para poder seguir volando. El caso es que Tinkerbell tenía su bolsita de polvillo azul casi llena y Fire volaba sin limitaciones. Qué envidia.
-Bien, Fire, es hora de continuar buscando tu talento.- dijo Tink después de que la molestia se le pasara.
-¿Qué toca hoy?.- preguntó Fire, curioso-. Ya hemos intentado de luz, de agua, de animales...
-Intentaremos ver si eres un hada de vuelo veloz.
-No sé qué sea pero ya suena genial, porque yo soy genial.- dijo mientras masticaba una tela que se encontró.
Sí, bien, sólo algunos niños perdidos que habitan en ese edificio saben de la existencia de estas dos hadas, igual que hay muchos otros que no lo saben. Ahora todos los niños estaban en otra parte, los únicos niños en la habitación eran George y Mary, que ya conocían a estas hadas, Tinkerbell aprovechó para enseñarle a Fire en ese mismo lugar donde estaban. Había hojas en el suelo, excelente para practicar.
-Hum, he visto a Vidia mover hojas.
-¿Quién es Vidia?- preguntó Fire con mucha curiosidad.
-¿En serio nunca te conté de ella?- se sorprendió, ella había pensado que sí-. Es un hada de vuelo veloz, amiga mía, aunque no nos llevábamos bien al principio... Quizá algún día la conozcas.
A la mente de Tinkerbell llegaron los recuerdos de esa horrible noche en que su vida se arruinó, la noche en que no supo más de Lizzy ni de sus amigas hadas. Vidia estaba con ella esa noche, se preguntó qué había sido de ella... Intentó alejar esos pensamientos de su mente.
Cuando se dio cuenta, Firefly Fire ya estaba moviendo las hojas, no como hada de vuelo veloz, sino simplemente les soplaba.
-Esa no es la idea, Fire.- le dijo, sonriendo ligeramente.
-El poder de mi hambre podrá mover las hojas con mi mente.
-No es algo de la mente, es algo de... amm, no lo sé ¿magia?- respondió algo confundida. Ella sólo se había dedicado a reparar objetos al ser hada artesana, pero las demás hadas hacen cosas extraordinarias que desafían la física y la lógica, como controlar el agua, la luz o el viento, eso debía ser magia
-Tink, no puedo.- dijo, aburrido-. Tal vez mi talento sea ser azul.
-Oh, Fire, tu talento no puede ser que seas azul.- dijo en un intento de animarlo-. Aún no probamos todos los talentos, quizás seas artesano, como yo.
-¡Ese talento es aburrido!- exclamó, molesto.
-¡¿Cómo que aburrido?!
Pero Tinkerbell no pudo terminar de regañarlo, porque en ese momento una puerta se abrió y ella se escondió junto a Fire, al cual tuvo que arrastrar. Peter había sido muy claro, no cualquiera "tiene el derecho" de ver a esas hadas, en especial a Tinkerbell que es "su hada". Tinkerbell sabía que tampoco era conveniente que cualquier niño las viera, no todos son lindos e inocentes.
Esos niños entraron a la habitación, George y Mary que se encontraban sentados cerca de la chimenea, se pararon de inmediato. Pasaron por la puerta, era Peter, que parecía un poco frustrado pero con expresión seria, seguido por un grupo de seis niños y, el que más destacaba, era un muchacho de cabello rubio, alto y guapo, quizá unos 17 años, sobra decir que es de los más grandes ahí. Ese chico de pelo rubio tenía una expresión aterradora, algo que a Tinkerbell asustó. Peter fue en especial especifico sobre ese chico cuyo nombre es Felix, él por nada de el mundo debía ver a las dos hadas ya que él es uno de los más malos del lugar.
Felix gritaba tras de Peter cosas que Tink muy apenas logró comprender ya que la habitación también estaba llena de los murmullos de los demás niños que ahí se encontraban. Pero Peter no dijo nada, lo ignoró totalmente y se acostó en un sofá que estaba en una esquina, cosa que sólo hizo que Felix se enfureciera más. El chico más grande fue y tomó bruscamente a Peter del cuello de la camisa, lo jaló hasta su altura haciendo que Peter se elevara un par de centímetros del suelo. Finalmente Peter lo vio a los ojos. Tinkerbell al fin pudo entender el hilo de la discusión cuando la pequeña Mary se dispuso a interferir.
-¡Ustedes dos, paren por favor!- suplicó la pequeña niña, que se veía tan pequeña junto a ellos dos.
-Oh, lo siento.- dijo Felix con un tono sarcástico y creído-. Perdón por hacerte enfadar, "madre"- le dio un pequeño empujón a la niña, que fue suficiente para hacerla caer al suelo.
-¡Oye, no te permito que golpees a Mary!- gritó George, interponiéndose. Él también se veía considerablemente pequeño comparado con ese joven de 17 años.
-Esto no es problema tuyo, gordo.- lo empujó, pero George tuvo la suficiente fuerza para no caer al suelo-. ¡Esto no es problema de ninguno de ustedes!- dijo mirando seriamente a los demás niños alrededor, que no paraban de susurrar cosas.
-Pe... pero tú golpeaste a nuestra madre.- murmuró una niña, una de las muy pocas niñas perdidas que había ahí además de Mary.
-¡Ella no es nuestra madre!- Felix señaló a Mary con reproche-. ¡Es sólo una niña!- al decir esto, los demás quedaron ofendidos y tristes, cosa que satisfizo a Felix-. Mi problema aquí es con Pan.- miró al chico de cabello naranja y ojos ámbar, éste pareció no tomarlo en serio.
-¿Ah sí?- se sentó en el sofá, como si de un rey en su trono se tratara, cosa que hizo a Felix rabiar-. Te escucho, ¿qué quieres?
-Tú sabes lo que quiero, Pan.- dijo sin inmutarse y con los ojos más fríos que nunca.
-Y si tanto lo quieres ¿por qué sigues aquí?- hizo una gran sonrisa, después se paró encima del sofá rojo y miró a los demás niños con complicidad-. ¡Oigan, ustedes! ¡¿quién es su líder?!
-¡Eres tú, Peter!- respondieron casi todos, con seguridad.
-Y... ¿por qué me siguen?- sonrió aún más al hacer esa pregunta, casi daba miedo. Los niños miraron confundidos, sin saber qué responder.
-Te seguimos porque... nos... salvaste.- dijo uno, con duda.
-¡Me siguen porque quieren!- exclamó Peter triunfante para después volver a ver a Felix-. Tú no tienes que estar aquí si no quieres ¡vete ahora antes de que me arrepienta!
-¡Mi problema no es ese!- gritó, golpeando fuertemente la pared con el puño, los otros niños retrocedieron instintivamente, Peter sólo frunció el ceño-. ¡Estoy harto de que un niño como tú sea el líder de este grupito! ¡estoy harto de que un niñito sea mi jefe!
-¡Por eso digo que puedes irte!- Peter se paró frente a ese chico y por un momento se vio más aterrador que Felix, el cual le ganaba por varios centímetros de altura-. No eres útil aquí, ¡vete antes de que te elimine!
-¡Es lo que quiero, Pan! ¡eliminarte a ti por todo ese tiempo en el que me ridiculicé siendo seguidor de un niño años menor que yo!- estaba claro ahora que Felix buscaba pelea, los niños comenzaron a escandalizarse y Peter volvió a su sonrisa, pero esta sonrisa era algo diferente a las anteriores.
-George, trae las espadas.- ordenó Peter sonriendo con una tranquilidad aterradora.
-Pero Peter...
-¡Hazlo ya!
George regresó con un par de espadas de madera, las mismas que utilizaban siempre para jugar. Le lanzó una a Peter y otra a Felix, éste no dudó en sostenerla pero claramente se veía que algo le hacía gracia.
-¿Espadas de madera, Pan? ¿acaso crees que estoy jugando?- sonrió en una forma de rechazo y desprecio-. Yo ya no estoy para juegos ¡quiero ir en serio! ¡sé que tú tienes las agallas para derramar mi sangre! ¡¿por qué no lo haces?!
Los niños que observaban estaban desconcertados ¿habían escuchado bien? ¿Felix ya no quería jugar nunca jamás?, ellos sólo murmuraban cosas como: "¿En serio no quiere jugar?" "¿En qué gastaría su tiempo?" "A Felix le encantaban los juegos, ha cambiado" "Se ha vuelto aburrido"
-Pues sí, Felix, pero...- se preparó para pelear, sonrió superficialmente y lo miró con burla-. Tienes razón, tú ya no estás para juegos. Toma esto como tu última vez y... la oportunidad que te di para vivir.
-¡Cabrón!- Felix se enfureció tanto que se lanzó contra Peter para golpearlo con su espada de madera pero Peter logró bloquearlo y, sin dejar de sonreír, le regresó el golpe que fue directo a las costillas de Felix.
-Si esto fuera real, estarías agonizando de dolor.- se burló Peter. Felix, con un movimiento de su espada, logró hacer que la espada de Peter saliera volando, quedando él desarmado. Felix se dispuso a atacarlo pero Peter lo esquivó con una destreza impresionante, después golpeó sus tobillos haciendo que Felix tropezara, tiempo que Peter utilizó para recoger su espada de nuevo-. Has mejorado, Felix, pero no lo suficiente.- el niño estuvo a punto de golpear al muchacho con su arma.
-No creas que ganarás tan fácil, Pan.- Felix logró detener el golpe de Peter con su espada que, aunque eran armas falsas, un golpe con esa fuerza justo en la cara hubiera sido fatal. El chico logró pararse y empujar a Peter con fuerza, éste estuvo a punto de caer pero recuperó el equilibrio justo cuando Felix le lanzó otro golpe, esta vez estuvo muy cerca de golpear su estomago. No importa que fueran espadas de madera, Felix iba en serio, utilizando toda su fuerza en cada golpe, si la espada tocaba a Peter iba a resultar realmente dañado.
-¿Quieres saber por qué no puedes vencerme, Felix?- esta vez Peter fue el que pudo arrebatarle el arma a Felix que en un punto a este chico dejó de importarle y se dispuso a atacar a Peter con sus propias manos y no con un simple juguete-. No puedes vencerme por algo muy importante...- Felix lanzó un puñetazo a Peter pero éste lo esquivó con facilidad y después con su espada de juguete lo golpeó en la nuca, tumbándolo al suelo. Felix intentó levantarse pero Peter se lo impidió, poniéndose sobre él y apuntando su espada justo en la frente de Felix-. No puedes vencerme porque tú ya estás viejo.- dijo con asco.
Hubo un silencio profundo por unos cortos segundos, segundos en los cuales los niños que habían observado todo a segura distancia asimilaron el peso de las palabras de Peter. Traición.
-¡Has crecido!- gritó con furia, cosa que es muy raro verlo en él-. ¡Te has vuelto un adulto aburrido y malvado!
-Hum, yo sólo tengo 17.- respondió el joven rubio, con una sonrisa cínica en el rostro.
-Y ya eres un viejo aburrido y cruel, ya eres como ellos.- se movió un poco y permitió que Felix se levantara pero no apartó su mirada gélida de él-. Creciste, crecer es traición. ¡Es traicionarme a mí y traicionarme a mí es morir!
Nadie dijo nada, ya sea literal o metafóricamente, lo que dijo Peter dio mucho miedo a todos, sabían que Peter era capaz incluso de hacer eso.
-Vete de aquí... y no quiero que vuelvas.- contuvo su ira y su tono de voz pero estaba realmente enfurecido-. ¡Lárgate y vete con los de tu tipo! ¡Consigue trabajo matando gente o algo! ¡tú ya no perteneces aquí!
-Tienes razón, Peter Pan, yo ya no pertenezco aquí.- dijo dando media vuelta hacia la salida.
-Lástima que escapaste de tu casa de niño, o sino tu madre te hubiera ayudado a conseguir un trabajo.- dijo Peter con burla.
-Me escapé de mi casa porque mi madre se lo buscó, ella no me hubiera ayudado en nada. Pero si lo deseara, que no es así, yo pudiera volver con ella... No cómo tú ¿cierto?- dijo esto último, volteando a ver de reojo a Peter con una sonrisa malvada.
-No sé a lo que te refieres.- contestó Peter con cautela.
-Sobre tu madre, Peter, y no me refiero a esta mocosa de aquí.- volvió a señalar a Mary. Incluso ya utilizaba palabras de adulto "mocosa" es una palabra que suelen usar ellos-. Me refiero a tu verdadera madre.
-Yo... no tengo madre.- su voz era siniestra.
-No, Peter, sí tienes y en el momento en el que crezcas te darás cuenta de la falta que te hace.- esta vez se volteó a ver a Peter directamente, sonrió complacido al ver la expresión del niño-. ¿No es gracioso que las cosas en las que no hemos pensado en años todavía pueden hacernos llorar?- al decir esto último, se fue para jamás volver.
Tinkerbell se asomó más al ver que Felix ya se había marchado. Pudo ver a Peter parado ahí sin moverse, parecía pensativo, los demás niños también lo veían sin decir nada. A Tinkerbell le llegó un pensamiento que no había imaginado ¿tenía Peter una madre? ¿la tiene todavía? ¿en dónde está? ¿estará buscando a su hijo aún? Sea como sea el asunto, al hada artesana le pareció realmente triste la situación de Peter y quiso hacer algo para ayudarlo, cualquier cosa, pero ella no podía hacer nada, en ese lugar se sentía demasiado pequeña para hacer algo.
-Uff ¡al fin se fue ese sujeto!- exclamó Peter con despreocupación, después volteó a ver a sus compañeros-. ¿Por qué esas caras? ¡no estén de aburridos! ¡vamos a jugar! ¡¿o es que acaso no les gusta jugar?! ¡ya saben lo que les pasa si no quieren jugar!.- dijo retándolos en broma.
-Nos desterrarás como a Felix.- contestó un niño, comenzando a reír.
-¡Sí, los desterraré y nunca podrán entrar aquí de nuevo! ¡¿quién quiere jugar al tren?!
-¡Yo!- gritaron todos con alegría mientras olvidaban lo sucedido hace sólo unos minutos y se limitaban a seguir a Peter mientras fingían ser un tren en marcha. Pero Mary quedó pensativa ante todo esto.
-¿Qué le pasó a Felix?- preguntó con su diminuta voz a George, que no se había apartado de ella-. Él disfrutaba de mis cuentos, pero comenzó a ser diferente.
-Creció.- respondió George-. Los adultos son unos tontos.
-No es cierto.- Mary lo miró con tristeza-. Mis padres no eran tontos ¡ellos me amaban!
-Y aún así no te han encontrado.- le respondió con dureza.
-Ellos no deben tener idea de...- calló por un momento, intentando no llorar, después volvió a ver a George, esta vez con más firmeza-. ¿Cuando tú y yo crezcamos nos volveremos como Felix? ¿nos volveremos malvados?
George vio a Mary con tristeza, no quería ser él el que se lo dijera. George sabía muchas más cosas que los demás niños no sabían o, como Peter, decidían ignorar, George sabía que una niña huérfana en las calles peligrosas de Londres crecería para ser una...
-No pienses en eso.- contestó quitándole importancia-. Sólo vamos a jugar con los demás.
Firefly Fire salió de su escondite mientras seguía mascando una hoja que encontró. Tinkerbell no volteó a verlo, sólo vio fijamente cómo Peter se divertía jugando y por un instante se preguntó cuánto dolor estaría soportando ese niño en realidad.
-Los humanos son complicados ¿no es así, Tinkerbell?- preguntó Fire-. Toda esta drama me da mucha hambre.
-Mucho más de lo que alguna vez llegué a pensar.- contestó el hada, con gesto pensativo.
-¿Las hadas crecemos?- preguntó Fire-. Yo quiero ser el hada más grande de todas y comer pasteles enormes y poder ver a todos desde abajo.
-Hum...
-¿Cuánto tiempo vive un hada?- esa pregunta si desconcertó a Tink-. ¿Podríamos vivir tanto como una mariposa o tanto como una tortuga?
-Bueno, las hadas no nacemos como bebés pero sí envejecemos a su debido tiempo... pero no sabría decirte cuánto tiempo vivimos-. en realidad, Tinkerbell no recordaba si alguna vez alguna hada murió en el pasado, tal vez sólo no le gusté recordar este tipo de cosas o quizá no ha pasado a alguien muy cercano a ella-. Yo no tengo todas las respuestas.
-¿Cómo no? si tú eres más vieja que yo, tú deberías saber más.
-¡Yo no soy más vieja!- gritó, enojada-. Bueno, he vivido más que tú ¡pero nos vemos de la misma edad y...! ¡tú me entiendes!
-Las hadas somos complicadas ¿no es así, Tinkerbell?- le sonrió enormemente.
-Mucha más de lo que alguna vez llegué a pensar.- le sonrió de la misma forma, sintiéndose relajada por primera vez en el día. En el fondo le gustaba discutir con su nuevo amigo-. Somos muy complicadas...- murmuró.
-¡Continuemos buscando mi talento! ¡debo ser el mejor!
-¡Sí!- respondió, animada, realmente valoraba su compañía.
Esa noche hubo un silencio inusual, no se escuchaban murmullos de ningún tipo, el ambiente carecía de emoción como si algo sucedido ese día hubiera cambiado, aunque sea por una noche, algo en los niños, remplazando la tristeza por algo más, algo más oscuro o más luminoso, dependiendo de cada niño. Firefly Fire dormía con Mary, que se veía muy tierna cuando dormía, al parecer esa noche tenía un sueño relajante, a pesar del frío que se sentía, ella mostraba una sonrisa, como si tuviera el más dulce de los sueños. Ella tenía ambas manos sobre su pecho, cubriendo a Fire con ellas ya que Fire estaba dormido ahí, Fire también se veía tierno mientras dormía, o al menos eso pensó Tinkerbell. Tal vez, sólo tal vez Fire hacía que Mary se sintiera mejor al estar tan cerca de ella como ahora, tal vez por eso Mary podía dormir tranquila.
George estaba despierto, se encontraba al lado de Mary, sentado y haciendo garabatos en el suelo, con la mirada perdida en quién sabe qué lugar de su mente. Tinkerbell no podía dormir, así que se acercó a George, no por una razón en especifico, sólo porque quiso hacerlo. Se sentó al lado de él, claro que ese niño la ignoró, Tink tampoco esperaba que le hiciera caso.
-¿Sabes cuál es mi problema, Tinkerbell?- habló de la nada, después de varios minutos en silencio. Tinkerbell, que ya estaba empezando a quedar dormida, quedó totalmente impactada ya que George, según ella recordaba, jamás le había hablado directamente.
-Oh, wow ¿estás hablando conmigo? creí que no te agradaba.- realmente no se lo creía, por un momento pensó que estaba alucinando por el sueño-. Digo, no creí que un día me hablaras, pensé que sólo me veías como la mascota de Peter y... ¡¿Por qué te contesto?! ¡tú ni siquiera entiendes lo que digo!- se sintió un poco estúpida porque había olvidado que, al fin y al cabo, los humanos no entienden a las hadas.
-Mi problema es Peter.- habló George, parecía que algo le molestaba.
-Al parecer el problema para todos hoy es Peter.- respondió, más para sí misma, mientras cruzaba los brazos.
-Tiene muchos seguidores pero es el niño más solitario que conozco, y no lo digo sólo porque él dé mucho miedo a veces.- esa declaración sí sorprendió a Tinkerbell-. Digo, está bien, va por la vida ayudando niños perdidos y les ofrece un hogar, juega con todos pero al final parece como si no le preocupara nadie y que nadie es verdaderamente su amigo. Él nos ha visto llorar a todos y sabe todo lo que hemos pasado pero nadie conoce nada de él en realidad y nunca lo hemos visto triste, ese niño parece como si no tuviera... sentimientos, es extraño...
-Tal vez simplemente no quiere mostrarlos.- murmuró el hada con tristeza.
-A veces pienso que él es el que más dolor tiene y no por lo que sea que le haya pasado, sino porque se lo guarda para sí mismo.- Tinkerbell miró fijamente a George, preguntándose si él tenía razón-. No sé por qué quiere aparentar ser tan fuerte, él es simplemente... irreal. Es como si no quisiera acercarse a alguien lo suficiente como para sufrir por perderlo después. O al menos eso es lo que yo pienso.
-Él tiene miedo.- concluyó el hada.
-Pero si de algo estoy verdaderamente seguro es que todos aquí lo respetamos y le agracemos profundamente por salvarnos... ¿Pero quién lo salvará a él?
Después de eso, George no dijo nada más. Fue como si ese niño quiso sacar todo lo que pensaba con alguien que claramente no iba a contarlo. Después de unos minutos en los que finalmente George pudo dormir, Tinkerbell se levantó y se fue, escuchando sólo la respiración de Mary junto con Fire.
Ese edificio abandonado donde los niños perdidos vivían era enorme, tenía muchos pisos y habitaciones. Tinkerbell sabía que Peter siempre se encontraba en el piso más alto, donde todos, totalmente todos tienen prohibido entrar, aunque Tinkerbell ha estado ahí un par de veces. Tinkerbell no podía volar, así que subió esas enormes escaleras con mucha dificultad, tardó mucho rato pero finalmente logró llegar al último piso, con una única puerta que llevaba a una habitación. Por suerte la puerta estaba abierta y Tink sólo empujó la enorme puerta que se abrió más fácilmente de lo que pensaba, pero sin hacer ningún ruido.
Tinkerbell buscó a Peter con la mirada pero no logró localizarlo. Finalmente vio esa enorme chimenea encendida, no se había percatado que había otra ahí, qué egoísta es Peter, la tiene para él solo. Dio pasitos por la habitación hasta que pudo localizar al chico, pero era muy, muy extraño.
Peter estaba despierto y sentado en el suelo, pero lo extraño era que miraba fijamente a la pared... no, no estaba viendo la pared. El fuego de la chimenea provocaba suficiente luz como para provocar que la sombra de Peter se reflejara en la pared, Peter observaba con detenimiento su propia sombra. El hada no lo comprendió, pero se acercó a él con sigilo, esperando que él no la descubriera, seguro se molesta porque ella entró sin permiso. A decir verdad, Tinkerbell no tenía muy claro el porqué decidió entrar ahí, tal vez no necesitaba una razón, tal vez sólo quería verlo, tal vez sólo quería hacerle compañía, tal vez ella sólo quería tener su compañía.
Pero al acercarse, Tink se dio cuenta de que Peter murmuraba cosas a la sombra, tan bajito que ella no logró escuchar nada. Por un momento se preguntó si estaba loco. Entonces Peter guardó silencio por un momento y repentinamente volteó a verla.
-¿Qué haces aquí?- preguntó, algo enfadado.
-¡¿Cómo me descubriste?!- y ella que había pensado que había sido silenciosa.
-¿Creíste que no me daría cuenta? ¡puedo ver tu sombra desde aquí!- al decir esto, Tinkerbell volteó a ver su sombra y se dio cuenta lo enorme y visible que estaba.
-¡Oh rayos!
-Nadie puede entrar aquí, ni siquiera tú.
-Ups, lo siento.- se disculpó, esperando que el niño por lo menos entendiera eso-. No quería molestarte.
-¿Qué haces aquí?- preguntó ahora con calma.
-Yo...- en realidad ni siquiera ella lo sabía.
Peter volvió a ver su sombra, ignorando al hada, esto por algún motivo molestó un poco a Tinkerbell. Ella decidió acercarse un poco más para escuchar qué es lo que ese niño murmuraba.
-¿Por qué sigues aquí?- pregunto al ver que el hada se acercó.
-Tal vez sólo quiero sentarme aquí- ya le comenzaba a molestar la actitud del chico.
-Sé que quieres irte también.- dijo. Tinkerbell finalmente comprendió a qué se refería.
-Oh... yo no tengo ningún lugar a dónde ir, no puedo volar, pero si por mí fuera ya me hubiera ido a mi casa.- dijo, algo triste.
-Ojalá pudiera entender qué rayos estás diciendo.
-Ojalá pudieras entender lo que digo.- suspiró, levantó la vista y contempló su propia sombra, eso la calmó un poco-. ¿Por qué no te vas a dormir? ¿por qué te quedas mirando tu sombra?- Peter no contestó-. Realmente me gustaría que pudieras escucharme...- se levantó, llamó la atención de Peter y señaló la sombra.
-¿Me estás preguntando por qué la miro?- preguntó. Tinkerbell asintió-. ¿Qué te importa?
-¡Ah! ¡qué testarudo eres!- lo regañó.
-Qué gracioso brincas.- dijo, sonriendo levemente.
-¡Estoy enojada!- se sentó de golpe en el suelo y apartó la mirada, muy enojada.
-Es mi amigo.- respondió, para sorpresa de Tinkerbell-. Mi sombra es mi amigo.
-Pero... no está viva.- ella no lo entendía.
-Mi sombra es parte de mí.- dijo mientras pasaba su mano por la parte oscura de la pared-. La sombra es la única que nunca se va alejar de mi lado... Es mi oscuridad.
No se pudo evitar, cuando ella se dio cuenta ya tenía varias lágrimas corriendo por sus mejillas. Ahora lo entendió.
-Tu dolor es tu única compañía...- intentó secarse las lágrimas de la cara, no podía comprender cómo alguien podría vivir así-. Peter, no tiene por qué ser así.
-¿Está saliendo agua de tus ojos? ¡¿estás llorando?!- este chico realmente era irritante-. ¡Deberías aprender de mí! ¡yo nunca lloro! ¡yo nunca estoy triste!
-Eso es lo que aparentas...- lo miró a los ojos-. Pero tú eres el más triste aquí.
-Yo siempre estoy feliz, no hay nada que me preocupe.- se recargó en la pared, justo al lado de su sombra, cerró los ojos mientras sonreía-. No necesito nada más que esto. No necesito una madre, por eso no lloro como los demás.
-¿Qué es lo que te han hecho para que seas así? ¿Qué te hizo tu madre?
-Yo no la necesito.- susurró, mientras se dejaba llevar por el sueño.
Pero qué niño más triste y solo. Ella no sabía el motivo por el cual Peter odiaba a las madres, pero sea cual sea el motivo, Peter ha recibido mucho daño. Ella se acercó a él y se dispuso a abrazarlo, así cómo había visto a Fire hacerlo con Mary, tal vez así el niño podría al menos tener un sueño dulce. Peter se dio cuenta, pero la dejó hacerlo.
-Ya no estás perdido, Peter, yo te encontré a ti.- susurró-. Yo seré la que te salve de tu dolor porque tú me salvaste de quedarme en soledad.- se apegó más a él, intentando no llorar, porque el recuerdo de sus amigos llegó más fuerte que nunca antes-. Y deseo... deseo que algún día puedas escuchar mi voz.
.
El tiempo pasa, incluso pasa más rápido cuando te entretienes. Al momento en el que Tinkerbell se dio cuenta, ya era el primer día de invierno y no se explicaba cómo dejó pasar el cambio de estación. Quizá en el fondo, muy en el fondo esto la calmó un poco, algo que tampoco se podía explicar. Había perdido la oportunidad de encontrar a su hermana y ella no se sentía tan triste como imaginó. Por un lado se sentía realmente mal por haber perdido la oportunidad por su descuido, pero por otro... se sentía muy extraño.
Se encontraba ella sola en el parque junto con Fire. Aunque Tinkerbell le había dado cientos de explicaciones y advertencias de que debía usar abrigo durante el invierno, Fire no la obedeció en lo absoluto, e increíblemente ahora se encontraba revoloteando entre la nieve con las alas expuestas e inexplicablemente no se congelaban, él ni siquiera sentía frío. ¿Será que nacer del polvillo azul no sólo te deja la piel azulada y capacidad de volar ilimitadamente sino que también te da la inmunidad contra el frío? las sorpresas nunca se acaban y Firefly Fire no deja de sorprender a Tinkerbell.
Tinkerbell en cambio sí se cubrió bien las alas, no quería tenerlas más rotas de como las tiene ya, además hace frío.
-Entonces ¿dónde están tus amigas, Tinkerbell?- preguntó el hada azul mientras tomaba un poco de nieve con curiosidad y se lo llevaba a la boca.
-No las encontré de nuevo...- dijo con melancolía.
-Estoy empezando a pensar que ni siquiera existen.
-¡No digas eso, Fire! ¡no quiero que lo digas otra vez!- eso realmente le dolió porque por más tiempo que pasaba, sentía que sus amigas se le olvidaban poco a poco... como si nunca hubieran existido.
-¡Esta nieve sabe deliciosa!
-Es sólo agua congelada, Fire.- respondió, intentando sonreírle-. Oye, tal vez tengamos suerte y resulte que tu talento es ser un hada de invierno.
-¡Sí! ¡yo sería el más hermoso chico de hielo! tan genial que...- Fire calló de repente y se quedó viendo a un lugar específicamente, con los ojos muy abiertos-. Oh... oh...- tenía la expresión de alguien que ha visto un fantasma.
-¿Qué sucede, Fire?- preguntó Tink que comenzaba a preocuparse por su amigo que no dejaba de ver algo con la boca bien abierta-. ¿Qué es lo que...?... Oh.
Era alguien volando, con su par de alas, en el cielo invernal, tranquilo y pacifico. Piel clara, delgado, ropa azul, rubio, con un gorro en la cabeza. Tinkerbell no lo podía creer, se talló los ojos para asegurarse de que estaba viendo bien, pero era real. Él estaba ahí.
-Slush.- pronunció el nombre sin podérselo creer ella misma. Esto realmente estaba pasando-. ¡Slush!- gritó con la voz entrecortada, no podía perderlo-. ¡Slush! ¡aquí abajo!- gritó con más fuerza aún para que ese chico pudiera escucharla.
Slush volteó a ver hacia abajo, viendo a Tinkerbell, abrió mucho los ojos, como si hubiera visto una aparición, pues casi era así. Se apresuró a bajar hasta ella. Tinkerbell se sintió muy feliz al verlo, Slush es un hada de glaciar, amigo de su hermana Periwinkle y también amigo de ella. Se sintió tan feliz al verlo, pero había algo más, una sensación es su pecho que no pudo identificar ¿angustia?
Pero Firefly Fire parecía desconcertado, seguro es normal, jamás en su corta vida había visto a otra hada además de Tinkerbell.
-¿Tinkerbell?- habló Slush con su típica voz relajada-. Woow, volviste de entre los muertos, amiga.
-Oh, Slush, no sabes el gusto que me da verte.- lo abrazó instintivamente, había pasado tanto tiempo desde que no veía a alguno de sus viejos amigos, inevitablemente comenzó a llorar-. Estoy bien, realmente estoy bien. Nunca morí realmente.
-Sí, lo sospechaba.- contestó mientras le daba unas palmadas en el cabello-. Tu espíritu no puede ser vencido tan fácilmente, chica. Pero suéltame porque tu amigo me está viendo feo.
-¿Eh?- Tink dejó de abrazar a Slush y volteó a ver a Fire que los miraba desde alto. La expresión "me está viendo feo" era poca cosa comparada a la cara de asesino psicópata que tenía Fire en esos momentos-. ¡Oh, Fire, relájate! ¡Slush es sólo un amigo!
-Que haya paz entre nosotros, hermano.- dijo Slush mientras le hacia el signo de la paz.
-Slush es amigo de Periwinkle... ¡Es cierto!- Tink tomó a Slush de los hombros, sorprendiéndolo a él-. ¡Slush! ¡¿dónde está Periwinkle?! ¡tengo que ver a mi hermana!
-Relájate, muerta viviente, todo está bien. Tu hermana te está buscando junto con Fawn, yo también te estaba buscando y fui el primero en encontrarte.- le puso la mano en el hombro para calmarla-. Seguro pronto pasan por aquí.
-¡¿Qué?! ¡¿Fawn está aquí?!- sintió toda la esperanza volver a ella, y se sintió más feliz de lo que se ha sentido en meses-. ¡¿Y me estaban buscando?!- entonces se dio cuenta de que su hermana nunca perdió la esperanza de volver a verse, no sabía por qué ella estaba apunto de perderla.
Entonces una voz muy conocida se escuchó a lo lejos.
-¡Eh! ¡Slush ya la encontró!- ¡era la voz de Fawn!, cuando Tink alzó la vista ella ya estaba volando a su dirección a una velocidad sorprendente-. ¡Tink!
-¡Fawn!
Tinkerbell no dudó en abrazarla, no paraba de llorar, estaba realmente muy feliz de ver a su amiga, nunca pensó ponerse tan feliz al verla, pero ahora estaba que explotaba de alegría. Se aferró a ella tan fuerte mientras soltaba el llanto que aguantó por tanto tiempo.
-Me alegra tanto que estés bien.- susurró Fawn, entre lágrimas, porque ella también estaba muy feliz-. Ya estaba dudando ¿sabes?- bromeó mientras se secaba las lágrimas.
-¿Tinkerbell?- habló una voz temblorosa, Tink la reconoció al instante-. ¿Hermana, eres tú?- vio sus alas que brillaban, como siempre lo hacían cuando se encontraban, era ella ¡era Periwinkle! no había cambiando nada.
-Hermana.- dijo Tinkerbell mientras volvía a soltar otro mar de lágrimas.
-Hermana...
-¡Hermanita!- corrió hacia ella y se lanzó a abrazarla fuertemente.
Estuvieron abrazadas por un largo rato en el que ninguna de ellas dejó de llorar. La escena era tan dulce que incluso Slush soltó algunas lágrimas al verlas juntas al fin. Pero Firefly Fire miraba todo con indiferencia. Fawn daba risitas de alegría mientras trataba de secar sus lágrimas que no paraban de salir.
-Nunca dudé.- dijo Peri mientras miraba a su hermana.
-No sabes cuánto te extrañé.
-¿Qué ha pasado? ¿dónde estuviste? ¿qué pasó realmente?- preguntó velozmente.
-Créeme, es una historia realmente muy larga. Pero ya tendremos tiempo para eso, yo también tengo muchas preguntas que hacerles.- dijo, sonriendo enormemente.
-Claro.- dijo, sonriéndole de igual forma. Por un momento, después de que Peri dijo eso, Fawn y Slush se miraron mutuamente y después Fawn le lanzó una mirada seria a Periwinkle, ésta sólo le sonrió como diciéndole que todo está bien... como si los tres ocultaran algo-. ¿Y quién es tu amigo?- preguntó al notar al extraño chico.
-¿Acaso está enfermo?- preguntó Fawn al notar su extraño color de piel.
-Su nombre es Firefly Fire.- contestó Tinkerbell, Fire no dijo nada-. No pudo llegar a Nunca Jamás y nació aquí con polvillo azul que encontré.
-¿Polvillo azul?- dijo Fawn-. Terence dejó el polvillo azul para que tú lo encontraras, no sabes lo difícil que fue conseguirlo, por no decir robarlo, ¿por qué no lo utilizaste para volver a casa?
-¡Oh, lo olvidaba!- exclamó el hada artesana-. ¡Mi ala está rota!
-¡¿Qué?!- exclamaron Periwinkle y Fawn a la vez.
-Rápido, Tinkerbell, tus alas.- dijo Peri.
Tinkerbell se quitó su abrigo y juntó sus alas con los de Periwinkle, se tomaron de las manos y así mágicamente el ala de Tinkerbell se fue curando poco a poco.
-¡Rápido, ponle escarcha en las alas!- dijo el hada de los animales después de que las alas de su amiga se curaran. Periwinkle la obedeció rápidamente.
-Listo, ya está.- dijo la chica de pelo blanco al terminar.
Entonces, por primera vez en mucho tiempo, Tinkerbell comenzó a volar, primero despacio pero después se lanzó volando, dando vueltas en el aire mientras gritaba de felicidad. Firefly Fire la vio y no dudó en unirse en su celebración, voló alrededor de ella mientras reía. Periwinkle, Fawn y Slush comenzaron a volar también.
-¡La han curado! ¡la han curado!- exclamó Fire con felicidad-. ¡Eres genial! ¡no tan genial como yo! ¡pero eres fantástica!- abrazó a Periwinkle con fuerza, sorprendiendo a ésta. Finalmente Fire les tomó confianza. Periwinkle le sonrió.
-¡Ay, estoy ansiosa por ver a las demás!- exclamó Tink con alegría. Periwinkle, Fawn y Slush pararon en seco de revolotear-. Ya quiero ver a Terence y a Silvermist ¡me pregunto cómo estará Vidia!- Tinkerbell no se dio cuenta de que la sonrisa de sus amigas se fue apagando-. Quiero ver a Terence, ver a Iridessa. ¡No puedo esperar a ver a Clank y a Bobble! ¡se van a poner muy felices! ¡Ya quiero ver a Terence!
Periwinkle ya no lo pudo soportar más, descendió al suelo, se sentó en la nieve y la miró con tristeza. Fawn y Slush también bajaron. Tinkerbell no lo entendió.
-¿Qué sucede?- preguntó Tink sin comprender. Después se dio cuenta de dos ausencias muy obvias, miró a todos lados pero no las encontró-. ¿Dónde están Gliss y Spike?
Ésta vez Periwinkle no pudo contener sus lágrimas, ya no eran de felicidad, sino de tristeza pura.
-Chicos... ¿Qué está pasando?- preguntó Tinkerbell, exigiendo saber.
-Tinkerbell.- Fawn se acercó a ella y le puso la mano en el hombro-. Desde que desapareciste ha pasado mucho tiempo, seis meses.- ¡¿tanto tiempo?!, Tinkerbell no se había dado cuenta de eso-. Desde entonces todo ha cambiado...
-Los golpes de la vida.- agregó Slush.
-Todo ha cambiando, nosotras, nuestra amistad, todo se ha roto.- murmuró Periwinkle, intentando dejar de llorar, no quería arruinar ese momento con su hermana.
-No sólo Gliss y Spike.- dijo Fawn, cruzándose de brazos, con expresión triste-. Nuestras amigas también, Iridessa, Rosetta, hasta Silvermist, todo se ha destruido.- cerró los ojos fuertemente, intentando contener su ira.- ¡Todo esto es culpa de Clank!- gritó con frustración e ira.
-Espera ¿Clank? ¿Qué pasa con Clank?- preguntó Tinkerbell, ahora estaba confundida.
-Oye, espera.- intervino Slush-. Mi amigo Clank no tiene la culpa de nada, hizo lo que debía hacer, la culpa de todo la tiene Vidia.
-¡¿Vidia?!- se confundió más aún, ¿qué tenía que ver Vidia en todo esto?
-¡Basta ya!- gritó Periwinkle, para sorpresa de todos-. ¿Qué acaso no lo ven? ¡la culpa de que nuestra amistad se haya caído en pedazos es de Bobble y sólo de Bobble!
-¡¿Bobble?!- esto sí desconcertó mucho a Tinkerbell ¿el ingenuo e inocente de Bobble había roto la amistad de todos? eso no es creíble, eso no puede ser-. ¡Exijo saber qué está pasando ahora!- ya se empezaba a molestar.
-En eso tienes razón, Periwinkle, ¡Bobble empezó todo esto!.- dijo Fawn, llevándose las manos a la cadera, parecía ofendida-. ¡Pero eso no le da derecho a Clank a hacer lo que se le venga en gana!
-Ya te dije que Clank no tiene la culpa de nada.- dijo Slush con seriedad, raro proviniendo de él.
-¡¿Entonces a quién deberíamos culpar?! ¡¿a Silvermist?!- gritó, enojada-. Estoy segura de que Silvermist no tenía idea de que...
-Eso no lo sabes.- habló el chico rubio, regresando a su tono relajado de voz-. No dejes que Rosetta te llene de tonterías la cabeza, no te dejes influir por ella. Vidia tiene la culpa y lo sabes.
-¡Vidia y Bobble tienen la culpa!- gritó Periwinkle, llorando otra vez-. ¡Ellos dos son malvados!
-Las acciones de Vidia sí son exageradas.- dijo el hada de los animales-. Pero esto pudo haberse evitado.- miró a Slush severamente.
-No son malvados, sólo están confundidos.- dijo el hada de glaciar.
-¡Insisto en que Bobble tuvo la culpa! ¡por su culpa Gliss...! ella...- Peri no pudo terminar la frase.
-¡Dejen de discutir! ¡¿qué no ven que ustedes se están separando también?!- gritó Tinkerbell con todas sus fuerzas, llamando la atención de todos-. ¡¿Qué hizo Bobble?!
-Bien...- Fawn suspiró profundamente, calmándose, después miró a Tink-. Tú no eres la única que la ha pasado mal estos seis meses, ha sido un tiempo muy doloroso para todos nosotros. Hemos cambiado y desde que tú te fuiste pasaron cosas que... Será mejor que te sientes, lo que voy a contarte no lo vas a creer.
ufff que esfuezo, pero al fin les traigo un capitulo más, espero que lo hayan disfrutado. Finalmente salió Periwinkle :D pero al parecer tienen problmas...
¡el siguiente capitulo será epico! xD aunque no tengo idea de cuando lo subiré ._.u
Al principio del cap sale un chico llamado Felix, ese personaje lo saqué de la serie llamada Once Upon a Time, es una serie muy bonita, les recomiendo que la vean, está en la temporada 3 y en esa temporada sale Peter Pan cómo villano y Felix trabaja para él. Cuando lo vi pensé "tengo que poner a ese niño en mi fic" xD
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