El primer niño perdido

capítulo 9: La vida sigue.

El primer día de invierno. Finalmente, después de seis largos y dolorosos meses, Tinkerbell pudo encontrarse con su hermana Periwinkle, también con sus amigos Fawn y Slush. Claro que fue un encuentro conmovedor, pero la verdad es, que incluso al creer que Tinkerbell estuvo muerta todos esos meses, la vida no se detuvo para las hadas de Nunca Jamás. La vida sigue, dejando el pasado atrás, incluso si el futuro fue para mal, incluso cuando la perdida afectó a todos.

Según lo poco que entendió Tinkerbell de la discusión que tuvieron su hermana, Fawn y Slush, al parecer su antiguo grupo de amigas se había separado, su amistad se había roto. Ya le debían aclarar qué es lo que había sucedido en el Reino de las Hadas en su ausencia, pero según lo que dijo Fawn, es algo muy difícil de creer.

Los jardines de Kensington estaban cubiertos de nieve, no había ningún humano cerca, ni siquiera Peter estaba por ahí. Era el momento preciso para aclarar las dudas que tenía Tinkerbel y, claro, también las dudas de ellos. Las hadas caminaron un poco por la nieve, excepto Fire, Fire los siguió revoloteando encima de ellos. Es increíble cómo las alas de Firefly Fire pueden soportar no sólo el calor, sino también el frío invernal. Detuvieron su caminata al encontrar un lugar cómodo y un poco más cálido en donde podrían charlar y, más que nada aclarar por qué sus amigas se habían distanciado.

-Déjenme ver si entendí.- dijo Tinkerbell, intentando aclarar lo poco que había escuchado-. Tú, Fawn, culpas a Clank; Slush culpa a Vidia; pero tú, Periwinkle, culpas a Booble. Al parecer en todo este asunto está implicada Gliss y de algún modo también Silvermist, y por lo que les entendí, Rosetta tiene algo que ver ¿no es así?

-Eres muy deductiva.- mencionó Slush.

-No, es sólo lo que entendí de su discusión.- tomó un poco de aire-. ¡¿Ahora podrían decirme qué es lo que pasa?!- gritó, exigiendo saber la verdad.

-Wow, creo que gritas más que antes.- dijo Fawn, sonriendo mediamente mientras se sentaba al lado de la hada artesana.

-Lo siento, pero no sabes lo que se siente que no te escuchen por más que grites.- dijo la rubia con gesto pensativo.

-Bien, es hora de contarte todo.- dijo el hada de los animales-. Como te dije, no eres la única que la ha pasado mal estos seis meses.

-El Reino de las Hadas se volvió oscuro desde tu supuesta muerte.- comentó Periwinkle.

-No literalmente.- agregó Fawn-. Pero las cosas se han vuelto muy deprimentes allá.

-Perderte hizo que la oscuridad en nosotros surgiera.- comentó Slush, en voz baja.

-Sólo cuéntenme lo que ha sucedido, sin rodeos.- insistió Tink-. ¿Qué hay de Iridessa? ¿Qué ha sido de Terence?

-Comencemos con lo más sencillo, que es Iridessa.- comenzó a contar Fawn. Fire se acercó para escuchar la historia por curiosidad-. Desde tu supuesta muerte ella no ha dejado de tener... miedo. Si antes era paranoica ahora es, como la describió Rosetta, un dolor de cabeza.

-Se preocupa constantemente por nuestra seguridad.- continuó la hada de la escarcha-. Eso está bien, pero ella exagera a veces. Bueno, exagera mucho.

-Eso hizo que Rosetta se hartara de ella.- dijo Fawn con tristeza-. Ahora Rosetta no quiere tener nada que ver con Iridessa.

-Espera.- intervino Tink-. ¿Rosetta realmente haría eso? Iridessa obviamente sólo quedó un poco traumada, necesita el apoyo de sus amigas más que nunca.

-Y yo la apoyo, Tink.- agregó Fawn rápidamente-. Yo, Silvermist, Periwinkle y sus amigas de verdad nunca la abandonaríamos. Pero seamos realistas, ella es más miedosa ahora que un ratón asustado por un gato, no es fácil de soportar. Pero aún con todo eso desapruebo lo que hizo Rosetta, ¿romper una amistad por eso?, es increíble.

-Obviamente ella también está afectada.- habló Slush con su singular tono de voz-. Su dolor eclipsó su bondad.

-Ahora... hablemos de Terence.- continuó el hada de los animales con desanimo.

-¡¿Qué pasa con Terence?!- preguntó Tinkerbell rápidamente. Era claro que le preocupaba mucho ese chico del polvillo.

-¿Quién es Terence?- preguntó Firefly Fire.

-Es un amigo mío.- respondió Tinkerbell a la primera, ya que sabía que si no le hacía caso, él seguiría insistiendo.

-Es el enamorado de Tinkerbell.- bromeó Fawn.

-¡Fawn!- exclamó la artesana, completamente roja por la vergüenza.

-¿Qué es enamorado?- preguntó el hada color azul, arqueando la ceja.

-Mejor ve a platicar con Slush.- sugirió Tinkerbell en un intento de alejar sus preguntas de ella y seguir con la conversación que realmente le interesa-. Él te lo explicará.- Fire la obedeció y se fue a sentar con el hada de glaciar-. ¿Y que me decían de Terence?- insistió a su hermana y a su amiga, se notaba su impaciencia por saber.

-Terence... siguió con su vida normalmente.- dijo Periwinkle. Era un sentimiento de lo más egoísta pero cuando Tinkerbell escuchó eso se decepcionó-. Hace su trabajo y sonríe cuando le hablamos... pero...

-Pero no es lo mismo.- completó Fawn-. Terence aparenta que todo está bien pero no engaña a nadie. Puede que sonría pero está esa mirada vacía en sus ojos que demuestra que aún no te ha olvidado, Tinkerbell.

Qué horrible, qué horrible escuchar eso. Hace tanto que Tinkerbell se preguntaba si sus sentimientos eran correspondidos por Terence, al parecer, según le da entender su amiga, así es. Ha de estar tan enamorado para fingir estar feliz cuando en realidad se está muriendo por dentro, se ha de estar muy enamorado para no olvidar a alguien que se supone que está muerta, aunque Tinkerbell estaba segura de que Terence no perdía la esperanza de encontrarla con vida. Pero se sentía muy mal, porque a pesar de todo, Terence aún tenía que soportar la posibilidad de que su amada esté muerta, eso le dolió mucho a Tinkerbell.

Pero ¿saben qué? a pesar del dolor que sintió Tinkerbell en ese momento, al imaginarse lo mucho que tenía que soportar Terence, incluso al saber que Terence puede ser el que más dolor esté soportando por guardárselo para sí mismo, cosa que le recordaba a alguien que conocía, a pesar de todo esto, a pesar del nudo que se le formó en la garganta, a pesar de su tristeza, Tinkerbell no fue capaz de llorar.

-¿Estás bien?- preguntó Fawn a su amiga, se empezaba a preocupar.

-Sí, sí, sólo... me quedé pensativa un momento.- contestó, intentando aclarar sus emociones-. Cuéntame lo demás, lo de Vidia y Bobble.

-Ah...- Fawn pareció dudar por un momento. Se levantó y se fue a sentar con Slush y Fire, cosa que Tink no comprendió. Periwinkle fijó su vista al suelo, pero luego se puso firme y se sentó junto a su hermana.

-Verás, Tinkerbell, lo de Iridessa y Terence son "pequeñeces" por así decirlo, al menos comparado con lo demás.- Periwinkle miró a Fawn que se mantenía sentada a distancia pero escuchaba todo, ella parecía molesta; después miró a Slush, que acababa de terminar de contarle a Fire el significado de "enamorado" cosa que aún no comprendió el hada azul, ahora Slush no parecía molesto, sino tenía la expresión de alguien que espera pacientemente algo-. La razón por la que nuestra amistad con las demás se cayó en pedazos es por algo que inició Bobble.

-¿Qué podría hacer Bobble que afectara a todas nosotras?- preguntó Tink que no se explicaba cómo era posible.

-¿Qué podría hacer?, más bien ¿qué no podría hacer?- murmuró el hada de los animales de forma audible mientras apartaba la mirada-. Pero insisto que el que remató nuestra amistad fue Clank.

-¿Cuántas veces tengo que decirte que mi buen amigo Clank nunca podría hacer algo como eso?- le dijo Slush, viéndola de forma cansada, como si hubieran repetido esa misma discusión un centenar de veces.

-¿Por qué lo sigues defendiendo?- le reclamó, molesta.

-¡Basta ustedes dos!- les gritó Tink, no enojada, pero no quería que ellos siguieran interrumpiendo-. Continúa con la historia, Periwinkle.

-Mira, Tinkerbell.- comenzó a contar la de cabello blanco-. Bobble te quería mucho, demasiado, como una hermana. Le afectó demasiado lo que te pasó, no sabes cuánto. Él ya no volvió a ser el mismo nunca más, el Bobble que conocías ya no existe.

-Pero eso... no puede ser.- murmuró el hada artesana, sin querer creer algo malo de su amigo.

-Después de eso, Bobble...

-¡Me odia!- interrumpió Fawn al hada de la escarcha, gritando de repente-. ¡Es todo lo necesitas saber, Tinkerbell! ¡Peri, Slush, no le digan nada!- señaló a las hadas de invierno, persuadiéndolos para no agregar cierto detalle.

-¿Ustedes dos se odian?- dijo la rubia sorprendida.

-¿Qué?, no, no me malinterpretes, Tinkerbell.- contestó el hada de los animales, con voz más calmada-. Yo no tengo ningún problema con Bobble, ese chico es el del problema. ¡Y que no se hable nada más del asunto!- concluyó ese hilo de conversación forzosamente.

-Muy bien.- dijo Periwinkle, con voz y expresión extrañada-. Después de tu "muerte", Tinkerbell, Bobble fue el que más cambió... ¿Recuerdas que le gustaba Gliss?- dijo esto último, con un cierto tono molesto en su voz.

-¿Cómo olvidarlo?- contestó la hermana.

-Al perder a alguien que quería, Bobble se volvió muy sobreprotector con Gliss...

-¡Demasiado sobreprotector!- agregó Fawn, exclamando abiertamente su disgusto que por cierto Slush también concordaba con ella.

-¿Qué tan sobreprotector?- dijo la rubia, no muy convencida de preguntar.

-Hasta el punto de pasar cada segundo de su tiempo libre con ella.- dijo Fawn, cruzando los brazos.

-Al final el amor sigue su curso.- agregó Slush, aunque en realidad no parecía muy seguro de lo que decía-. Aunque eso tiene un límite.

-Oh por la segunda estrella, esto es serio.- murmuró Tink, aún con algo de incredulidad.

-Al principio pensamos que estaba bien.- continuó Periwinkle-. Bobble nunca descuidó su trabajo y demás obligaciones pero... dejó de tener tiempo para... sus otros amigos.

-¿Te refieres a...?

-¡Ahora sí empieza la parte donde se arruinó todo!- dijo Fawn-. ¿Puedo continuar yo la historia?

-Mejor deja que Periwinkle la termine. Tú sólo llenarás la historia de tus propios juicios y suposiciones.- dijo Slush calmadamente. Fawn se molestó un poco-. Además estoy completamente seguro de que nada es como tú y Rosetta se imaginan.

-Como te iba diciendo.- siguió contando la hada de escarcha-. Al pasar Bobble cada hora del día con Gliss, ya no pasó más tiempo con Clank. Pobre Clank, se sentía muy triste y solo.- dijo, realmente con lástima-. Clank decidió buscarse un nuevo mejor amigo, yo en realidad no lo culpo.

-Habla por ti.- murmuró Fawn.

-No entiendo por qué no vino a verme a mí.- comentó Slush-. Yo le hubiera dado apoyo moral.

-Pero tú eres un hada de invierno, es diferente.- dijo Fawn-. Lo que quería Clank era alguien que pasara mucho tiempo con él, así como Bobble antes.

-Pero el caso es que cuando Bobble se enteró, como era de esperarse, se molestó mucho. Más que molesto, se alteró realmente.- no sabía si contarle a Tinkerbell sobre esa discusión que tuvieron Bobble y Clank, que por cierto Clank fue el único que salió perdiendo, no fue un día lindo aquella vez-. Bobble rompió su amistad con Clank, esto lo lastimó mucho. Pero rápidamente todos se enteraron que Clank necesitaba un amigo nuevo para no sentirse triste... Ahí fue cuando todo empeoró.

-Oh, no, ya viene esa parte de la historia.- dijo Slush, frunciendo el ceño-. La causa de todos nuestros males.

-Vidia.- dijo Fawn con voz firme y clara.

-¿Vidia?- se preguntó Tinkerbell con dudas.

-Vidia es una hada de vuelo veloz.- dijo Firefly Fire que se había mantenido callado hasta ahora-. Tinkerbell me contó de ella, es su amiga.

-Pues Vidia no es la mejor amiga que digamos, si es que se le puede considerar así.- murmuró Periwinkle, dejando sorprendida a Tinkerbell.

-Oye, Vidia puede ser difícil a veces pero es una buena amiga.- le dijo a su hermana. Periwinkle la miró con expresión triste, dejando claro que lo que dijo antes no fue exagerado.

-Su mala actitud es causada por algo que no debieron haberle hecho.- dijo Fawn, defendiéndola en cierta forma.

-¿Sigues con eso?- dijo Slush para después resoplar-. Vidia provocó su propio castigo.

-Lo que ocurrió es que Vidia le ofreció su amistad a Clank.- continuó la hada de la escarcha-. Clank aceptó su amistad, pero Vidia lo hizo por conveniencia. Trató a Clank muy mal, hasta yo lo vi. Lo trataba como su asistente personal, su sirviente, su esclavo o algo así. El pobre Clank no podía hacer nada en contra de las ordenes de Vidia. Todos nos dábamos cuenta de la forma cruel en que lo trataba.

-Por eso mismo, Vidia se tenía merecido lo que sucedió.- dijo Slush. Fawn se cruzó de brazos, no muy dispuesta a darle la razón.

Periwinkle se tomó un par de segundos para pensar en la mejor forma de contar lo demás.

-Era claro que Clank se terminaría cansando de ese trato. Pero no podía volver con su antiguo amigo Bobble y no podía permanecer con su nueva amiga Vidia. Así que... pues...- Periwinkle no supo exactamente cómo continuar. Slush y Fawn se miraron entre sí.

-Yo diré lo que pasó.- dijo Fawn, decidida-. Clank traicionó la amistad de Vidia.

-No se puede traicionar lo que nunca hubo.- intervino Slush, que se sentó como si fuera a meditar, cerró los ojos y se puso a pensar-. Fue la decisión correcta.

-¿Qué pasó?- insistió Tinkerbell.

-Sólo digamos que llegó Silvermist y de repente Clank se encontró una nueva mejor amiga.- dijo Fawn. No es que Fawn pensara mal de Silvermist, Silvermist es buena con todos, ella no tendría mala intención.

-Oh... ¿Y cómo lo tomó Vidia?- preguntó el hada artesana.

-Ommm.- decía el hada de glaciar.

-¿Eh?... ¿Qué haces, Slush?- dijo Fawn de forma extrañada.

-Estoy meditando.- dijo calmadamente, aunque ocultaba un intento por no alterarse, ya que él no era así-. Te diré cómo reaccionó Vidia, muerta viviente.- dijo refiriéndose a Tinkerbell, al parecer ya le había dejado ese apodo-. Vidia se comportó como una arpía, una bruja o un gato enloquecido... Ommmm.

-Qué lenguaje, Slush.- dijo Tink con algo de reprobación-. ¿Ah? ¿Qué dices que pasó?- preguntó a su hermana pero ésta se paró de donde estaba sentada y comenzó a caminar de un lado a otro.

-Oh, cielos, Tinkerbell.- dijo la chica a su hermana, con cara de preocupada-. Te dije que Bobble se molestó cuando supo que Clank buscaba un amigo nuevo, pero eso no se compara a como se puso Vidia cuando supo que Clank había conseguido otra amiga ¡ella enloqueció!.- paró de caminar y miró a su hermana, aún con el gesto preocupado-. Tinkerbell, yo nunca había visto a alguien tan enojado en mi vida, Vidia estaba hecha una furia. Nadie esperó esa reacción de ella, nos dejó desconcertados a todos. Qué bueno que no la viste en ese estado.

-No pudo ser tan malo.- dijo Tink con optimismo.

-No, lo que dice tu hermana es decir poco, ella vio todo desde la frontera, yo lo vi de cerca. Fue un desastre.- admitió Fawn-. En eso sí concuerdo con Slush, Vidia sí se comportó como una arpía, una bruja o un gato enloquecido. Si tan sólo hubieras visto lo que provocó con un berrinche.

-No hay camino para la paz, la paz es el camino.- dijo Slush en su meditación-. Pero Vidia es el camino del caos y el desastre.

-Ahora Vidia dejó de ser amiga de todos los que sean amigos de Clank o Silvermist. Vidia volvió a ser la misma de antes, no, se volvió mucho más cruel de lo que alguna vez fue.- dijo, suspirando con tristeza-. Pero sigo pensando que se pudo haber evitado todo este problema-. al parecer Fawn no estaba dispuesta a cambiar sus ideas.

-Entonces ¿así fue como nuestra amistad se cayó en pedazos?- habló Tinkerbell, con sorpresa-. ¡Eso es ridículo!

-Bobble y Vidia son malvados.- continuó Periwinkle, ahora con tristeza y con lágrimas que amenazaban con aparecer-. Ellos prohibieron a Gliss y a Spike ser nuestras amigas.

-¡No pueden hacer eso!- gritó Tink, extremadamente molesta.

-Sí pueden y lo hicieron.- dijo la de cabello blanco, ya con lágrimas en los ojos-. Gliss, no sé por qué pero obedecería cualquier cosa que dijera Bobble. Y Spike es amiga de Vidia y está de acuerdo con ella. Esos dos me han arrebatado a mis mejores amigas.- era imposible no sentirse triste con Peri en ese momento, incluso Fire que no ponía atención a la situación se sintió mal-. Tinkerbell, yo ya te había perdido a ti, ahora ellos quieren quitarme a mis amigas también, ¿cuánto más debo soportar?

Tinkerbell se sintió tan culpable en ese momento, nada de eso hubiera pasado si ella no hubiera desaparecido, pero fue algo que no pudo evitar. Vio a su hermana con tristeza, no pudo evitar derramar lágrimas también. Si alguien de verdad había sufrido era Periwinkle. Tink se agachó y abrazó a su hermana con fuerza. ¿Cómo era posible que sus amigos se volvieran de esa forma?, las personas cambian, pero esto ya era una exageración, y esos dos se ganaron su más profundo odio, a pesar de que le dolía odiarlos también.

-Pero no importa, Tinkerbell.- dijo Fawn con ánimo mientras se acercaba a las hermanas, con una sonrisa algo nerviosa-. Todo se resolverá.

-¿Se resolverá? ¿cómo?- preguntó la artesana, incrédula.

-Es cierto.- murmuró Peri, apartándose un poco de su hermana y limpiándose las lágrimas delicadamente. Sonrió-. Porque tú estás aquí. Una vez volvamos a Nunca Jamás las cosas se resolverán, todo volverá a ser como antes. Tú, yo, nuestras amigas, a todas les alegrará tanto saber que estás bien.

-¡¿Se la llevarán?!- exclamó Fire, parecía molesto-. ¡No pueden llevársela, ella es de aquí!

-¿Pero qué dices?- dijo Fawn, extrañada-. Tinkerbell es de Nunca Jamás, pero no te preocupes, a ti también te llevaremos. Seguramente te adaptarás rápido, y seguramente te gustará.

-¡Yo soy un hada de Tierra Firme y Tinkerbell vive conmigo!- gritó en forma de reclamo.

-Las hadas somos de Nunca Jamás.- dijo Periwinkle, acercándose al chico hada-. Estoy segura de que te gustará ese lugar.- puso su mano en el hombro de él para calmarlo y le dedicó una sonrisa.

-¿Tienen comida allá?- preguntó, inseguro.

-Toda la que puedas comer.- le dijo Slush con voz relajada, acercándose al hada azul y apoyándose en él como un camarada.

-Todos ansiarán conocerte, Firefly Fire, seguramente harás muchos amigos, Tinkerbell también estará ahí contigo.- dijo la hada de la escarcha, muy entusiasmada-. ¿O no es así, Tinkerbell?... ¿Tinkerbell?

Pero el hada artesana quedó pálida y parecía fuera de sí, con la mirada perdida y con una expresión que casi podría decirse que era de horror. Era un fuerte y confuso sentimiento contradictorio, un sentimiento que le causó mucha angustia desde el principio, un sentimiento que aún no entendía. A Tinkerbell sólo le bastó ver a su hermana y sus amigos para sentirse muy feliz y que las esperanzas volvieran a ella, pero era lo único que parecía necesitar y, por un motivo que no comprende, tenía miedo. ¿Miedo? ¿miedo a que las cosas se resuelvan al fin?, porque al regresar a Nunca Jamás, al Reino de las Hadas, todo se resolvería, todo volvería a ser como antes (a excepción de Fire).

Si volvía podría dejar todos esos seis meses atrás, esos tormentosos meses, hacer como si ese periodo de tiempo nunca hubiera existido, podría volver con Fire a Nunca Jamás con sus amigas... y con Terence. ¿Pero por qué pasaba esto? ¿por qué la simple idea de irse le hacía sentir un mal en su pecho?, como algo que te va comiendo el corazón poco a poco, dejándote sin aliento, ¿por qué deseaba tanto volver a su misma vida pero al mismo tiempo la idea le aterraba?

-¿Tinkerbell, te encuentras bien?- habló Fawn, con cara preocupada y una ligera tristeza.

Todo ese mundo, en el que ella vivía con las demás hadas, en el que ella era feliz con sus amigas, todo ese mundo parecía tan lejano... y a pesar de que no era así, parecía imposible. No lloró, pero temblaba ligeramente, y no por causa del frío invernal y la nieve blanca alrededor. La vida sigue, hubo vida después de que Tinkerbell se fue, aunque todo resultó mal, hubo vida después. También para Tinkerbell fue así, no podía simplemente dejar atrás esos seis meses que pasó en Tierra Firme. Las personas cambian, incluso aunque Tink no lo notó, ella cambió también.

Aún no podía comprenderlo, no podía entender ese sentimiento confuso que parecía a punto de explotar en su pecho. Un sentimiento que creció más rápido que ella no pudo darse cuenta hasta que no pudo haber marcha atrás. Estaba atada, estaba atada en ese mundo de humanos, por un sentimiento que no entiende, por el sentimiento más peligroso que lo que un hada podría llegar a soñar o ver en una de sus pesadillas. No cabe duda de que el destino es cruel.

-No... no puedo.- apenas pudo decir, con un hilo de voz.

-¿Qué?- su hermana quedó pasmada, su corazón se destrozaba.

-No puedo, no iré.- dijo, ella sabía que estaba exagerando pero no pudo evitar hablar con voz temerosa y retroceder unos pasos a la defensiva. Ver las caras destrozadas de sus amigos le partía el alma, pero nada podía hacer en contra de ese sentimiento insensato que la obligaba a hacer algo que jamás imaginó.

-Ya la oyeron.- dijo Fire, poniéndose de su lado-. No iremos a ninguna parte.

-¿Qué es lo que pasa?- preguntó el hada de los animales, intentando comprender todo esto.

-Lo siento, lo siento.- Tinkerbell corrió y las abrazó a ambas con mucha fuerza mientras un pensamiento vagó por su mente "Las voy a extrañar", ¿ella quería quedarse?, al parecer eso es lo que su ola de sentimientos irracionales dictaban.

-En el corazón no se manda.- dijo Slush de repente, como si supiera lo que Tinkerbell estaba pasando internamente. Se acercó a ella y le sacudió el cabello. Puede que no lo parezca pero este chico puede ser a veces muy perceptivo.

-Perdónenme, chicas.- habló al fin la rubia-. Pero aún hay... alguien que me necesita aquí.

-¿Quién? ¿Fire?- preguntó Fawn.

-Ja, ja.- rió un poco por el comentario-. No, claro que no.- dijo, pero después al notar que Fire la miró con mala cara decidió cambiar su respuesta-. Bueno, además de Fire, hay alguien más que me necesita... es algo muy complicado y es una historia muy larga.

-Pero... ¿volverás pronto?- fue Periwinkle la que preguntó, con ojos suplicantes.

-Claro que sí.- respondió, aunque con cierta duda en su cabeza que no se atrevió a mencionar-. Sólo quiero quedarme un tiempo más.

-¡Te extrañaré mucho!- corrió a abrazar a su hermana nuevamente, como si no quisiera soltarla nunca.

-No te despidas aún.- dijo la artesana con voz nostálgica, se sentía como cuando se conocieron la primera vez y que no podían estar juntas-. Quiero contarles todo lo que me ha sucedido, tengo mucho que contar. Vamos, hay que pasar un tiempo juntos, tenemos todo el día.

Y ahí estaban esas caras serias otra vez, las que Tinkerbell ya tanto conocía.

-Está bien, ¿qué pasa ahora?- preguntó desanimándose y poniendo cara de molestia. Parece que los problemas nunca terminan.

-Bueno... lo que pasa es que...- Periwinkle parecía nerviosa al hablar por la forma en la que se tambaleaba de un lado a otro y escondía sus manos tras su espalda-. No tenemos tanto tiempo en realidad... Resulta que nosotros... no deberíamos estar aquí.

-¿Qué?.- la artesana no comprendió nada, pero a estas alturas era normal para ella no entender lo que pasaba-. Pero es cambio de estación, ¿acaso ya terminaron de cambiar el otoño a invierno? eso fue rápido.

-Sí, terminamos muy rápido. Trabajamos más rápido que antes.- comentó Fawn.

-Oh, ahora entiendo por qué no los encontraba, terminaban rápido.

-En realidad ya todos regresaron a Nunca Jamás, nosotros nos quedamos a buscarte.- dijo Peri-. Y eso es contra las reglas.

-Muy apenas conseguí acompañarlos, pero por suerte necesitaban un hada de los animales.- dijo Fawn, sonriendo de forma cómplice.

-¿Por qué lo dicen como si estuvieran cometiendo un crimen?- preguntó la rubia, rápidamente cambió su expresión al ver las caras de culpables de sus amigos-. ¿Están cometiendo un crimen? ¿verdad?- habló de forma sarcástica y desanimada, además de estar claramente irritada. ¿Qué acaso no se puede estar tranquilo un momento?

-Resulta que desde que te perdimos, la Reina Clarion ordenó mantenernos lo más estrictamente alejados de los humanos.- explicó Fawn-. Y cada que venimos a Tierra Firme, cada hada está controlada. Nadie puede quedarse más tiempo de lo establecido, nos tienen registrados, se darían cuenta si nos alejamos del resto.

-¿Entonces cómo...?

-Dewey nos está cubriendo.- respondió Periwinkle-. Si Lord Milori o la Reina Clarion se enteran, seremos castigadas.

-Somos criminales.- comentó Slush. No, no eran criminales, pero lo serían si los descubren y por la segunda estrella, ojalá eso no pase.

-¿Tan mala está la situación?- preguntó Tink.

-Hace que lo maravilloso que era venir a Tierra Firme se convierta en entrenamiento militar.- dijo Fawn, sin causarle gracia su chiste-. Sí, es muy malo.

-Por eso no tenemos mucho tiempo, Tinkerbell.- habló su hermana-. Tenemos que volver rápido antes de que nos descubran... Aunque tú no vendrás.- murmuró esto último, algo incomoda.

-Entiendo.- dijo con tristeza y volvió a abrazar a su hermana por milésima vez ese día-. Me saludas a las demás.

-Oh, no, no.- se apresuró a decir Fawn-. Nada de eso. Nadie puede enterarse de que sigues viva.

-¿Por qué?- está bien, ahora sí estaba más que fastidiada de tanto misterio y drama, esta vez lo que le iba a explotar era la cabeza de tantos problemas.

-Si quieres quedarte aquí por un tiempo, nadie debe saberlo. Si se sabe que estás viva y aquí, mandarán por ti inmediatamente.- dijo la hada de los animales con extrema seriedad-. La ley es muy clara, "¡No se acerquen a los humanos! ¡no hablen con ellos! y más importante ¡no se hagan amigos de un humano! ¡jamás!".- imitó la voz estricta de la Reina Clarion.

-Entonces... creo que soy la peor criminal de todas.- dijo Tinkerbell.

-Ja, ja, ja.- comenzó a reír Fawn y tan pronto lo hizo, los demás se rieron con ella.

Periwinkle, Slush y Fawn aún podían quedarse por unas horas más, las cuales aprovecharon para platicar, recordar viejos tiempos y, claro, hacer una guerra de bolas de nieve. Firefly Fire, que por cierto parecía que no se enteraba de nada, estaba muy emocionado ya que nunca había jugado en la nieve y mucho menos con más hadas. Tinkerbell les contó cómo fue que Fire llegó al mundo, les contó cómo terminó ahí y les contó sobre los niños perdidos que vivían en las calles. En cambio, Fawn le contó a Tinkerbell lo que había sucedido con Lizzy y por qué no la encontró cuando fue a buscarla.

No sabía cuánto extrañaba esa sensación de felicidad que se tiene al estar con sus amigos hasta que estuvo con ellos. Realmente era feliz. Pero sabía que su decisión de quedarse no sólo le iba a afectar a ella, sino también a sus amigas de Nunca Jamás, cuya amistad está deshecha, supuso que tendrían que soportar eso más tiempo, hasta que Tink decidiera regresar a su hogar. ¿Cuándo sería eso? no tenía idea.

-Y dime, Tinkerbell, ¿cuál dices que es tu razón para quedarte más tiempo en Tierra Firme? ¿quién es esa persona que dices que necesita de ti?- preguntó Fawn, con mucho interés, mientras formaba un muñeco de nieve.

-Hum...- Tinkerbell lo pensó un poco. Recordó cómo ese imprudente chico de ojos color ámbar, cuya mirada hipnotizaba a cualquiera, la salvó de quedarse sola. No era justo que lo dejara así como así, en especial cuando se prometió a sí misma salvarlo así como él la salvó a ella-. Creo... que debo pagar una deuda.

El tiempo no se detiene

y nunca te advierte

cuando algo se perderá.

La vida sigue sin detenerse

sin esperar a que se recupere.

Las personas evolucionan a cada dificultad,

y con ello cambios traerá.

Aún cuando sea una herida sin sanar.

Se dice que hay que ver para creer y si hace algunos meses nos hubieran dicho que las hadas fueran a tener tantos problemas como ahora, es seguro que nadie lo creería. Si algo tan armonioso como la convivencia de las hadas puede quebrarse con una dificultad, entonces nadie sabía lo frágil que era en realidad. Hay quienes dicen, aunque muchas hadas no creen en este dicho, que las hadas son tan pequeñas que sólo les cabe un sentimiento a la vez. Quizá en algunos casos sea así, tal vez simplemente las hadas no están hechas para sentir tantos sentimientos negativos al mismo tiempo. Ver para creer, y eso se necesita para comprobar este dicho.

Allá, tras la segunda estrella, en Nunca Jamás, en el Reino de las Hadas, más o menos en el momento en el que Tinkerbell se encontró con su hermana, varias hadas estaban en conflicto... como siempre últimamente. No se necesitan grandes batallas o una guerra extraordinariamente extrema para saber que todas las hadas estaban divididas en sus respectivos grupos y cierto grupo en particular volaba hasta el Árbol del Polvillo para recibir su ración de polvillo.

Quizá en otro tiempo tan singular grupo de amigos se hubiera visto de lo más armonioso, pero no era el caso, al menos no ese día. Los tres fueron hasta el chico que cuidaba el polvillo, era su turno de cuidarlo hoy. Los tres se dirigieron a Terence, éste les sonrió al verlos llegar, al menos Terence no los odiaba.

¿Que si existe el bullying en el Reino de las Hadas?, por supuesto, en todos los lugares hay bullying, un reino de hadas no es la excepción. Siempre ha existido, de forma controlada pero ahí estaba, pero ahora es diferente, es cosa de todos los días. Pero es que existen hadas que se han intentado encargar de arruinarle la vida a este grupo de amigos, que sobre decir que antes era más grande.

Nadie se metía con Silvermist, ella es tan amable y buena que algo como eso era impensable, eso era en el pasado, ahora todo el mundo piensa que es una ladrona de amigos y nadie más quiere estar con ella. Antes todos respetaban a Clank, pero todo cambió cuando un par de hadas malintencionadas decidieron hacerle la vida imposible, poniendo a todos en su contra. A todos les agradaba Iridessa, ahora todo el mundo la ve como alguien fastidiosa, que sólo exagera las cosas y no pueden soportar estar más de cinco minutos con ella. Vaya grupo deshecho de amigos.

-Buenos días, Terence.- saludó Silvermist, cordialmente y con un linda sonrisa.

-Buenos días, chicos.- saludó el hada del polvillo mientras le daba a cada hada sus raciones del día.

-¿No es extraño que Fawn aún no llegue?- comentó Clank, que miró a sus amigas.

-¡Ay no! ¡pudo pasarle algo en Tierra Firme!- comenzó a decir Iridessa, para pesar de todos-. ¡Sabía que no era buena idea que fuera en invierno, Fawn nunca ha ido en invierno! ¡pudo haber una ventisca y esté perdida en la nieve!

-Lo veo poco probable.- comentó Terence, intentando calmarla y al mismo tiempo soportando sus gritos que cada vez parecían más fuertes-. Fawn está acompañada por muchas hadas de invierno, seguramente está a salvo.

-¡¿Pero qué pasa si se separa del grupo?! ¡¿Qué pasa si se pierde?!- estaba realmente alterada, tanto que ya estaba entrada en pánico-. ¡Tal vez la atacó el hombre de las nieves!

-¿Hombre de las nieves?- dijo Terence, extrañado por las fantasías de la chica.

-¡¿Existe el hombre de las nieves?!- exclamó Clank, atemorizado.

-¡Tal vez la atrapó y ahora necesita ayuda! ¡tal vez ya se la comió!

-Estás siendo irracional.- le dijo Silvermist con voz amable.

-¡Las hadas de invierno llegaron hace más de una hora! ¡Fawn aún no ha llegado aquí! ¡tal vez la olvidaron en Tierra Firme!- continuaba gritando la hada de la luz.

-Si la olvidaron debe estar sola en ese lugar peligroso.- esta vez fue Clank el que habló.

-Iridessa, le estás transmitiendo tu miedo a Clank.- le dijo el hada del agua a su amiga, pero ésta no parecía querer calmarse-. ¡Iridessa!- tuvo que gritarle, aunque prefería no hacerlo-. Tranquila, no pasa nada. Es imposible que dejaran a Fawn en Tierra Firme porque tienen registradas a todas las hadas que entran y salen de Nunca Jamás. Además el hombre de las nieves no existe... hasta donde yo sé.

-¡Ah!- la morena dio un pequeño pero fuerte grito al escuchar esto último, dejando aturdidos a todos los presentes.

Iridessa siempre fue algo paranoica, pero ahora rebasaba los límites. No se puede superar un trauma tan fácilmente, en especial si es alguien tan sensible como Iridessa, tal vez el tiempo la vuelva a la normalidad y deje de ser tan miedosa como lo es ahora. Sólo el tiempo dirá si volverá a ser la misma de antes... paranoica pero no tanto.

-Oh, pero qué gritos, Iridessa.- habló un hada que recién llegaba, no los miró siquiera-. Terence, cariño, ¿podrías darme mi polvillo?, tengo que volar a ver a Sled que acaba de llegar de Tierra Firme.

-Buenos días, Rosetta.- saludó Silvermist, de igual forma como había hecho con Terence. No obtuvo respuesta, solamente Rosetta volteó a verla de pies a cabeza, le dedicó una mueca y apartó la vista.

Rosetta también había cambiado, al menos con ellos tres. No era amable, pero tampoco los agredía como ciertas otras hadas, pero era claro que Rosetta quería evitar a los que antes eran sus amigos, por sus respectivas razones. De la única que sigue siendo amiga es de Fawn y, claro... de Vidia.

-Rosetta.- la llamó el hada del agua una vez más-. ¿Acaso no podemos hablar?

-¿Para qué? ¿Para que me robes a mi mejor amiga?, no gracias, no olvides que eres una roba amigos.- dijo sin inmutarse-. Háganse a un lado, trío de desvergonzados, voy a pasar.- se fue de ahí, casi cruelmente, dejando muy herida a Silvermist.

-No entiendo por qué sigue llamándome así, las cosas no sucedieron como ella piensa.- dijo la de vestido azul con tristeza.

-Dale tiempo.- dijo Terence, que permanecía pensativo. Cada quien tiene su propia forma de lidiar con sus problemas-. Seguro dejará de ser tan gruñona y volverá a ser la de antes.

-Tiempo es lo que le ha sobrado.- murmuró, poco convencida de las palabras de su amigo-. Lo que nos ha sobrado a todos pero aún así...

-Lo siento, Silvermist.- dijo Clank con desanimo-. Todo es mi culpa, nos molestan a todos por mi culpa.

-No te culpes así Clank.- intentó consolarlo-. Además, si tuviéramos que echarle la culpa a alguien, creo que ese sería...

-Ah... ah...- murmuraba Iridessa con la boca abierta, haciendo que Silvermist callara y volteara a ver lo que la hada de luz estaba señalando.

Tal vez era una exageración decir que el ambiente se ponía algo deprimente y tenso cuando él estaba cerca, pero para ese trío de amigos las cosas siempre eran así. Bobble sólo los observó de lejos, sin decir nada en absoluto. Los tres se le quedaron viendo de igual forma, pero con claro desconcierto, hasta que Iridessa fue y se escondió tras de Silvermist. Está bien, Iridessa sí exageró en su reacción, como es normal en ella últimamente, pero sinceramente es el primer impulso que les da a todos cuando lo ven cerca, al menos a ellos.

Bobble era un buen chico, era muy simpático con todos, y tal vez aún lo siga siendo en el fondo, pero también se siente muy traicionado con su ex amigo Clank, desde que éste decidió buscarse un nuevo mejor amigo. Aunque todo fue culpa de Bobble, éste no lo fuera a admitir, o tal vez ni siquiera le importe. Si alguien de verdad había cambiado, en el sentido estricto de la palabra, era él. Incluso ahora los mira con cierto rencor a distancia. Silvermist no pudo evitar sentirse incomoda ya que, después de todo, ella es la nueva mejor amiga de Clank. Aunque ella sabía que la persona a la que debía temer no era Bobble.

-Ay, no. Ya nos vio. Vámonos, vámonos.- comenzó a decir Iridessa, de forma apresurada y ansiosa. Es una suerte que en todos esos meses, Silvermist haya aprendido a calmarla.

-Cálmate, Iridessa.- le dijo en voz baja. Echó una mirada más a donde se encontraba Bobble, éste se estaba yendo. Lo más probable es que fuera a cruzar la frontera, pero era seguro que antes de eso iba a buscar a cierta persona para casualmente comentarle donde se encontraban. Ese era el mayor problema cuando se encontraban con Bobble.

-Será mejor que se vayan, va ir a avisarle a Vidia que ustedes están aquí.- sugirió el hada del polvillo, aunque no era necesario ya que era justamente lo que iban a hacer.

Bobble y Vidia los odiaban, ya ahora que Bobble es amigo de Vidia, es todavía peor. Vidia se pasa todo el tiempo molestándolos a los tres, ellos muy apenas pueden esconderse de ella, y ahora que Bobble los vio, irá a avisarle a Vidia, claro, porque Bobble los odia igual que ella. Ellos dos ya tenían la clasificación de malvados por parte de todas las hadas de Nunca Jamás, no debían meterse con ellos.

Silvermist, Iridessa y Clank salieron volando de ahí, no querían otro encuentro con Vidia como la última vez, y la vez anterior, y la vez anterior... Es que esa hada de vuelo veloz no se cansaba de molestarlos, no importaba dónde se escondieran, ella los encontraría.

Como era de esperarse, Vidia los encontró rápidamente, apareció justo frente a ellos. No iba sola, estaba acompañada por sus demás amigos, todos hadas de vuelo veloz, eran siete en total, huir era inútil. Vidia sonrió con malicia.

-Oh, me alegra encontrarlos-. habló engreídamente mientras sus amigos se reían-. ¿Creían que podían esconderse de mí?

-Vidia, sé razonable, por favor.- suplicó Silvermist, pero con Vidia era inútil tratar de hacerla entrar en razón.

-¿Por qué te molestas en suplicarme?- se cruzó de brazos y la miró severamente-. Todo el mundo los odia, por eso Bobble nos dijo dónde estaban, él los odia también.

-Pero es que no entiendo por qué tanto rencor. Nosotros no hemos hecho nada malo.

-¿Quién no los odiaría?- se acercó a ella de forma peligrosa, con los ojos llameando de ira-. ¿Quién no odiaría a una miedosa?- dijo, refiriéndose a Iridessa, ésta pareció encogerse con sus palabras-. O tú, una roba amigos.- le dijo a Silvermist, con especial odio a ella-. O a un traidor.- miró a Clank con frialdad, cosa que a él le aterró un poco pero no dijo ni una palabra.

-Vidia, ya ha sido suficiente. ¿Qué acaso no ves que este odio nos está destruyendo a todos?, no hay que ponerlo peor.- dijo la hada del agua, intentando mantener la calma-. Sabemos que estás algo perturbada por lo sucedido hace seis meses, pero Tinkerbell no aprobaría que actuaras de esta forma. Éramos amigas, podemos seguirlo siendo, aún podemos arreglar las cosas, todos.

-Escúchame bien, Silvermist.- se acercó más, aún revoloteando, clavó su vista fija en ella y la señaló con el dedo, le habló con extrema severidad-. Deja de recordarme lo de Tinkerbell todo el tiempo. ¿Que si yo he destruido todo? claro que no, todos lo destruimos, y, en todo caso, tú me provocaste a mí. ¿Que si podemos arreglar las cosas? no, porque ya no existe nada que arreglar.- tomó a Silvermist del brazo con rudeza, aún con sus ojos furiosos clavados en ella-. Y no podemos ser amigas ¡porque tú eres una roba amigos!¡¿lo recuerdas?!

Vidia empujó a Silvermist al suelo, cosa que la puso muy triste. Rápidamente, Iridessa y Clank la ayudaron a levantarse. Iridessa se veía muy asustada, pero era justificado, Vidia y sus amigos casi tenían la palabra "abusadores" escrita en la frente. ¿Que si existe el bullying en Nunca Jamás?, pues ahora más que nunca.

-¡Quítenles su polvillo!- ordenó Vidia a sus amigos. Estos la obedecieron y les arrebataron las bolsitas con polvillo que les había dado Terence antes, muy poco podía hacer este trío de amigos para defenderse.

Pero ¿dónde estaba la Reina Clarion para solucionar toda esta situación? En ese momento, la Reina Clarion se encontraba paseando en la estación más fría de todas, invierno. Claro que Clarion desaprobaba las acciones de Vidia, pero no podía estar en todos lados vigilándola. Pero algo era seguro, la reina estaba consciente de que Vidia en esos momentos estaba haciendo de las suyas. Es lo mismo desde hace varios meses, desde que Vidia hizo un berrinche que fue más allá de un simple enojo, fue sorprendente la furia que tenía esa hada. Aún no terminan las reparaciones, tanto así fue el problema.

Claro que Vidia fue castigada, de hecho aún sigue el castigo, está obligada a trabajar horas extra todos los días, hasta que enmiende los daños que provocó. Pero en ese momento seguramente ya había terminado y ahora estaba suelta para seguir atormentando a aquellas pobres hadas. Clarion suspiró profundamente, sintiendo el frío entrar en ella. Era claro que quería hacer algo al respecto, pero Vidia se negaba a escuchar.

-¿Estás dándole vueltas a eso otra vez?- habló una voz que tanto conocía, y se acercó a ella, dejando huellas en la nieve.

-Ya no sé qué hacer con ellos, Milori.- habló con mucha tristeza, con la vista clavada en la nieve, abrazándose el pecho-. Cada día están peor, ya no queda rastro de lo que antes fueron, y el rencor está invadiendo sus corazones, pero en realidad lo que en verdad sienten es dolor. Aún no lo superan.

-Nadie dijo que sería fácil.- dijo el Señor del Invierno, poniendo sus manos en los hombros de su amada-. No es algo que se deba olvidar, sería olvidarnos de ella.- acarició la cara de Clarion con ternura y le habló de igual forma-. Pero tú también debes dejar de culparte.

-Milori.- miró a su ahora esposo, con cara de tristeza-. Yo soy la reina, y permití que esto pasara. Estaba prohibido acercarse a los humanos, sé que no es culpa de Lizzy, ella también sufrió bastante, pero por eso mismo las relaciones entre hadas y humanos están prohibidas. Yo permití que siguiera su amistad, no me di cuenta de las consecuencias que podría generar, y pasó todo esto. Incluso ahora no puedo mantener la armonía en mis súbditos, ¿qué clase de reina soy?

-Eres la clase de reina que hace lo posible para proteger a las personas que quiere.- la abrazó con fuerza, pero no pudo evitar decir lo siguiente-. Pero me temo... que no todas tus decisiones son correctas.

-¿Qué quieres decir?- se apartó un poco de él, no estaba molesta, pero sí un poco confundida-. Yo he hecho todo para que las hadas se alejen de los humanos.

-Por supuesto.- contestó Milori con voz calmada-. Pero al estar escondiéndose de los humanos de una forma tan estricta, las hadas ya no se divierten al ir a Tierra Firme. Vi sus caras, parecía como si estuvieran recibiendo un castigo en vez de cambiar una estación.

-Lo entiendo, pero cambiar las estaciones nunca fue por diversión. Quiero que estén seguros de los humanos.

-Pero cambiamos las estaciones para los humanos.- le explicó, sin cambiar su cara de serenidad-. Esconderse de los humanos era para protegerse de los peligros, pero no para despreciarlos. Las hadas siempre estaremos conectados a ellos, ya que después de todo nacemos gracias a los humanos.

-Ve al punto, Milori.- insistió la reina.

-Nuestro sistema de antes era mejor, ahora al terminar de cambiar una estación en un solo día hace que las hadas queden agotadas. Pero más importante aún, cambiamos nuestra forma de trabajar, cosa que llevábamos generaciones haciendo, trabajar de esta forma podría traer consecuencias.

-Ya terminamos el trabajo ¿no es así?- se alteró un poco-. La Tierra y los humanos ya tienen su invierno y no hubo ninguna complicación. Sólo estoy siendo precavida, no queremos que otro accidente vuelva a suceder.

-No pasará nada.- apegó su frente con la de ella y la miró a los ojos, con tanta cercanía-. Y ¿quién sabe?, tal vez volver a la forma de antes haga que las hadas recuperen su armonía.

Clarion pareció pensarlo un poco, pero en ese instante, un hada de invierno llegó. Era una hada de la escarcha, con vestido azul y cabello oscuro y corto. Era Spike, y... sus intenciones no eran precisamente buenas.

-Reina Clarion, Lord Milori.- los llamó, con cara de preocupación, aunque en el fondo escondía un plan algo malvado.

-¿Qué sucede, Spike?- preguntó la reina, algo angustiada por la preocupación que reflejaba aquella chica.

-Es sobre Periwinkle, Slush y Fawn.- habló sin detenerse. Ella sabía cuáles eran los planes de esos tres, los había visto irse, y ella, al ser amiga de la cruel de Vidia, también los odia a ellos.

-¿Qué pasa con ellos?- preguntó Milori.

-Ellos no volvieron de Tierra Firme, ellos se quedaron.- los acusó, los acusó sin pensar en su antigua amistad, sólo deseándoles mal.

La ley era clara... el castigo también lo era.

-¡Traición!- exclamó la Reina Clarion, con algo que no era muy común en ella, con enojo.


uff ¡pero que agotador!
y me quedó muy largo el capitulo o.O espero que eso compense el tiempo en que me tardé en hacerlo. Bueno ya estoy de vacaciones jaja eso me pone feliz xD

Vaya, ¿saben?, este capitulo lo planee desde... creo que desde el capitulo 2 o algo así. Ansiaba escribirlo y subirlo y ¡ah! ¡me alegra tenerlo alfin!

¡Ah! pero les he dejado las cosas muy complicadas a las hadas, lo siento, haber como resuelven todos sus problemas xD
Y Tinkerbell no se queda atrás en los problemas, haber como le hace para soportar a Peter un tiempo más jeje ;D

ahora, dejen review o se los comerá el hombre de las nieves, ok no jajaja