ETERNAMENTE AMADO
CAPITULO XVI
QUIETUD DEL ALMA
Me encontraba arrodillada sintiendo el mismo frío del suelo, en mi corazón.
El sonido pesado de un cuerpo rodando por la escalera retumbara en mi interior.
Mis lágrimas mojaban el único sostén para mi cuerpo, el frío piso de madera encerada.
Unos pasos apresurados rompían mi letargo en estado de shock , una voz decía mi nombre iracundo.
–¡Bella, amor!–. mi alma volvía a mi cuerpo – ¡Bella! – corrió hacia mi, envolviéndome con sus brazos y besándome preso por la desesperación. Había perdido el habla. Solo recibía sus besos que creía que nunca más mis labios disfrutarían,
Cuando la calma se apodero de nuestras almas, me sentía en condiciones de hablar.
De momento no sabía cuando me había cargado en sus brazos para colocarme sobre la cama.
Seguía en estado de shock.
De pronto recupere el habla y la calma.
–¿Hay heridos? ¿Cómo estas? ¿mi padre? –me brotaban las preguntas a borbotones.
–Bella, debes demostrarme que eres fuerte.– la peor imagen se cruzó por mi mente ,salté de la cama como un resorte, tenia que bajar urgente.
Su mano me detuvo por mi muñeca obligándome a sentarme de golpe a su lado.
–¡Primero, me escucharás!– dijo enérgicamente –Y luego bajaremos juntos las escaleras – lo dijo en un tono mas suave ,note el dolor de su mirada por como me hablo anteriormente. Lo miré con suma atención mientras me explicaba que luego de hablar con Charlie tuvo la intención de contarle a Jasper lo dicho por mi padre , cual desoladora era la imagen al ver a Jacobo apuntando a Jasper mientras el arma tambaleaba entre sus manos y le preguntaba por mi.
Entonces fue ahí cuando lo vio a Edward parado en la escalera y decidió cambiar su objetivo.
Estando apuntándolo a él, entró mi padre rompiendo la puerta, Jacobo giró sobre sus pies y el disparo que era para él, lo recibió mi padre en su hombro.
Desde donde se encontraba Edward se lanzó rodando por los escalones para intentar detener el disparo certero hacia mi padre. Se lamentó no poder chocarlo mientras rodaba para inmovilizarlo junto con Jasper.
Lamentablemente fui inútil, una vez más logro escapar para perderse entre la vegetación tupida de los alrededores.
Edward al concluir con la explicación pormenorizada de los hechos se quedo paralizado esperando una mueca o expresión por lo escuchado, pero mi corazón solo se estrujó contra mi pecho en señal de no poder soportar más dolor.
Me atrajo hacia su pecho, depositó su beso reparador contra mi frente y tomados de la mano bajamos la escalera.
Mis pies pesaban toneladas casi imposibles de mover, cuando mi visión capturó en mi retina la imagen que se desplegaba frente a mí, se me aflojaron las piernas.
Presione salvajemente su mano estrujando sus dedos, al ver a mi padre tendido sobre la alfombra mientras Carlisle practicaba los primeros auxilios, no pude dejar sentirme culpable y pensar una vez mas que mis seres más amados corrían peligro estando a mi lado.
–¡Tranquila Bella!– me detuvo el médico de la familia con la mano en alto.– La bala apenas rozo su hombro.
El comentario suavizo el peso de mi eje de sostén por lo que pude correr hacia mi padre para echarme a llorar desconsoladamente sobre su torso y entre sollozos recordarle cuanto lo amaba.
Por entre las cortinas de agua que se formaban en mis ojos observe el arma de mi padre que yacía en la alfombra.
Charlie por cabeza dura, le resto importancia al disparo y se incorporó rápidamente, tomó dos analgésicos y conversaba con los hombres que allí se encontraban, menos Emmet que tomó el botiquín de su padre para inyectarle algo a los perros que aun dormían.
Debían pasar algunas horas hasta que despertaran de su atontamiento y estar corriendo por los alrededores. Me daban mucha pena, casi mueren por mi culpa también.
Sentí de golpe una gran culpa, tenía ganas de salir corriendo como una persona poco cuerda y aventurarme a la misma nada.
Debía alejarme de todos y de cada uno de ellos, especialmente de mi gran amor de lo contrario saldremos todos lastimados.
Pero fue eso solo un impulso, me acerqué a la ventana mientras los hombres de mi padre trabajaban en medio de la oscuridad, de no ser que estaban rastrillando el área buscando a Jake ,se veía hermoso el paisaje, todas esa linternas en medio de la noche, parecían luciérnagas en una plena noche de verano.
Todos esos hombres detrás de uno solo, que hasta que no vi a Charlie con una herida, no me di cuenta que tan peligroso era.
Siempre que Edward se encontraba a mi lado, me sentía protegida, pero la presencia de mi padre me resulta imposible traducir en palabras, ese sentimiento que albergaba mi corazón de paz.
Sabía que no iba a permitir que Jacobo llegara hasta mí.
Charlie hizo un par de llamadas, programó rapidísimo un operativo cerrojo, porque estaba convencido que andaba a pie y que aun merodeaba por los alrededores.
En un abrir y cerrar de párpados, llegaron tres coches patrullas mas, con cuatro uniformados en el interior de cada uno y sus potentes linternas. Algunos perros podían colaborar en la búsqueda por haber despertado gracias a los chorros helados de agua que les dio Jasper, que según él, eran más efectivos que la loca idea de Emmet de tirarlos al lago.
Algunos compañeros del jefe de policía preguntaron si la ropa del muñeco que encontraron pertenecía a los chicos.
Todos salieron a verificar a la parte trasera de la casa, en donde aun se podía observar algunos perros atontados y un polvo blanquecino esparcido por el suelo que se volatilizó al sacudir el maniquí para trasladarlo.
Resultaría difícil eliminar todo eso, lo han destrozado con tanta saña, que me imagino que al ingresar por sus fosas nasales los iría desmayando uno a uno.
Jasper comentó que la idea de él seguramente seria matarlos uno a uno, pero algunos por instinto de supervivencia se han ido alejando de ahí, porque estaban dormidos cerca de la casa.
En ese momento recordé cuando los perros se notaban intranquilos y ladraban durante la cena para luego hacer un silencio total.
Alice preparó café, mi cuerpo se arrojó a los brazos de Edward en el sillón, mi abdomen me dolía un poco, supongo que necesitaba descansar.
La noche volvía estar en calma, la paz había regresado a la familia Cullen.
Mi padre era maravilloso, con solo un vendaje y unos analgésicos ideaban estratégicamente el plan a seguir, ya habían pasado varias horas desde que nos despedíamos en la entrada principal.
–Lo lamento por Jake, pero esto es personal.– le decía el hombre que se había casado con mi madre, a Carlisle, oculto tras un velo descomunal de furia.
Un llamado al intercomunicador del jefe de policía nos devolvió el alma al cuerpo a todos, en especial a mí.
Habían logrado atrapar a Jake luego de la intensa búsqueda, algunos perros habían colaborado rodeándolo y lo detuvieron a mordiscos en sus piernas.
–Hija, esta noche podrás dormir como te lo mereces.
–Si papá-su comentario provocó que mi corazón rebotara en mi interior.
Charlie personalmente había dicho que lo esposaran, que él quería darse el gusto de colocarlo tras las rejas.
Uno a uno fueron alejándose los coches patrullas de la cabaña, Edward les agradeció a cada uno por su labor.
Mi padre algo dolorido colocó su mano en el vendaje de su brazo, saludo a todos y prometió pasar por la clínica a revisar sus vendas.
Cuando le tocó despedirse de mí, podía ver la tristeza en sus ojos, me abrazo fuerte comprimiendo mis pulmones mientras susurraba en mi oído.
–Lo siento tanto, pequeña.– se me estremeció el alma.
Al ver como mi padre se iba ,sentí un gran vacío en mi alma. Tenía ganas de ser niña para poder estar junto a él. A veces la vida o las personas te arrastran a tomar decisiones equivocadas y te alejan de tus seres más amados, como mi padre. Lo extrañaba horrores. Y mucho más lo sentía cuando me llamaba pequeña.
Mi vientre se contrajo nuevamente, no pude evitar tocarlo y el dolor se reflejo en mi rostro.
Tanta calma en la cabaña y un susurro de los árboles muy suave que reinaba en el exterior, dieron quietud a mi alma.
Edward observaba la escena de lejos, miró mi vientre y agacho la cabeza ladeándola como negando mi imagen, por querer ocultar mi molestia.
Alice me preparó un te de tilo para que descanse bien, mientras Jasper y Emmet alimentaban a los perros por orden de Carlisle para que descansaran bien luego de la noche de estrés que debían superar.
Al terminar los chicos se unieron a la mesa familiar, comieron la torta de Alice conversaban de cualquier tema, la tranquilidad se adueñaba del ánimo de todos.
Cada tanto Edward besaba mi mano o mi rostro en señal de protección y cuidado.
Un calambre o más bien una contracción de mi útero me cambio la expresión de mi rostro, la preocupación en él no tardó en aparecer.
–¿Qué sucede amor?– me tomó de ambas manos y abrió sus ojos como platos.
–No lo sé. Me duele el bajo vientre –no quería alarmarlo, pero era muy difícil engañar a un hombre que se dedica a esto, a traer bebes al mundo.
–¡Carlisle!¡Revisa a Bella!– le ordenó a su padre.
–¿Bella, que te sucede?¿Que sientes?.– su rostro dulce y lleno de ternura junto a su mirada paternal no merecían mi comentario.
–Carlisle es solo una molestia. Estoy bien, muy bien.
–Debemos hacer algunos estudios. ¿Qué opinas, hijo?– lo miró de reojo. Edward le sostuvo la mirada para luego asentir con ella. Empezaba a molestarme ese diálogo tan particular con sus miradas que solo ellos entendían.
–Mi amor, debes descansar –me tomó de ambas piernas y por la espalda, me acomodó contra su pecho y subió las escaleras. No me queje, le estaba agradecida, de haber tenido que caminar no hubiese llegado al tercer escalón.
Me desvistió, me colocó la piyama para depositarme como una muñeca sobre la cama. Se tendió a mi lado. Podía sentir el cálido aliento sobre mi cara y esa fragancia tan personal que lo identificaría en cualquier lugar y rodeado de miles de personas.
Amaba cuando me susurraba al oído que todo iba a estar bien. Él me cuidaba y me protegía como podía. Me sentía agradecida.
Apoyada contra su pecho y sus manos rodeando mi cintura intentaba dormir, cuando su móvil sonaba insistentemente.
–¿Charlie?– lo oí decir , mis párpados se cerraban lentamente. Lo último que oí decirle a mi padre fue…–Debes darle una dosis doble de clonazepam para que se tranquilice. Ten cuidado. –supongo que el temperamento de Jake se hizo presente frente a mi padre.
Nos dormimos cuando los primeros rayos del sol, se abrían paso para desplazar a la luna.
A lo lejos se escuchaba el auto de su padre que se alejaba pasivamente.
Era media mañana.
El sol acariciaba las ventanas he intentaba filtrar sus rayos a través de las pesadas cortinas de la habitación.
Mi dolor abdominal había cedido bastante por el descanso que mi cuerpo se vió obligado a realizar, muy atrás había quedado la noche, esa noche en la que Jake se le truncaron los planes de acabar con mi vida. Sólo restaba cuidarme y disfrutar mi embarazo.
Mi mano buscaba el cuerpo de mi eterno amado, las sabanas se encontraban frías, no pude manejar mi sentimiento de abandono, ese que padecía cada vez que me alejaba de él. Intente moverme lentamente, me senté contra el respaldar de la cama para levantarme de a poco.
–Señorita ¿cómo amaneció?– Su dulce voz me paralizó, olvidándome cual era mi objetivo. Lo vi entrar muy sonriente con una bandeja en su mano con el desayuno para dos.
–Supongo que bien – le respondí –¿A qué se debe tanta felicidad en su rostro señor Cullen?– le pregunté mientras revolvía la cuchara en mi taza.
–Esta mañana tu padre desayuno con el mío.– me soltó las palabras como un comentario casual .
–Y eso te pone contento?
–Si. Mi padre me ha llamado para contarme las novedades –me regaló su mejor sonrisa.
–¿Quieres escucharlas?– me preguntó despreocupado.
–Si!– obsequiándole una sonrisa mientras apoyaba la taza sobre mis labios.
–Esta tarde cuando despierte, tu padre le hará un interrogatorio y mañana por la mañana, un perito psicológico lo examinara para trasladarlo a una clínica para mentales .Tu padre lo pondrá en un loquero y con custodia. – no debía sentirme culpable por la lágrima que rodaba por una de mis mejillas, sea lo que fuera, aun seguía siendo el padre de mis hijos y fue el hombre con el que me hice mujer, pero no dejaba de regocijarme una parte de mi ser, el saber que mi alma, ya no corría peligro.
Su dedo tomó mi lágrima, si rostro desencajado había perdido la alegría, con la que había ingresado a la habitación.
–Lo siento – me dijo alejándose de mi lado y para pararse frente al ventanal dándome la espalda.– A veces me olvido que es el padre de tus hijos – su voz sonaba afligida y remató el comentario – También sé que lo amaste.
–Nunca lo amé – le disparé esa frase que salió expulsada de mi boca, con rapidez volteó para mirarme,– No me quedó otra que casarme ¿lo recuerdas?
–¿Por mi culpa?– preguntó dolido.
Retire la bandeja con el desayuno intacto, lo acomodé sobre la mesa de noche, y lo invite a sentarse a mi lado, lo cual lo hizo gustoso con una gran sonrisa y tristeza en su mirada, dos sentimientos ambiguos albergados en su alma.
–¿ Cuántas veces debo recordarte que te amo?– le pregunté y deposité un suave beso sobre sus labios.
–De ser posible cada día que despiertes a mi lado.– sus labios buscaban los míos.
–A mi me gustaría que me lo susurres en mi oído cada vez que este entre tus brazos – le pedí como implorando una afirmación de su parte.
–Siempre te diré que te amo.
Me recosté en su pecho, esas palabras sonaban protectoras ¿me amará para toda la vida?, pero a quien quería engañar, tarde o temprano se rompería el encanto y todo comenzaría otra vez… en busca de un lugar para descanso de mi alma agitada.
Mis párpados volvieron a cerrarse, sus dedos dibujaban figuras asimétricas sobre mi espalda. Y sus labios besaban cada dedo de mi mano que intentaban descansar sobre su torso.
Cuando percibí apenas sus mimos, el suave toque de sus manos caí en la cuenta que me encontraba profundamente dormida pero escuchaba claramente sus susurros que me transmitían serenidad.– Cuidaré de ti mi vida, así mi vida acabe en eso.– acariciaba mi pelo tiernamente y sus brazos envolvían mi cuerpo, su proximidad y su calor mantenían mi respiración acompasada y pausada. Nuevamente otro murmullo –Te amo, te amo Bella con toda mi alma. No concibo la vida sin tenerte entre mis brazos.– así continuo con su monólogo – no deseo volver a ser un corazón errante vagando por el mundo en busca de tu amor. La loca idea de perderte me enloquece con solo pensarlo y mataría con mis propias manos a quien se atreva a lastimarte. Lo juro. Mataría por tu amor.– sus brazos envolventes aprisionaron mi figura. Me moví sobre su torso, levante mi mirada y entre dormida le pregunté…
–¿Qué decías?
–Mi amor, descansa .Solo pensaba en voz alta.– retomó las caricias de mi espalda y me quede dormida.
Al abrir mis ojos, nuevamente la misma escena. Sentía como si viviera un deja viú.
Mi mano recorriendo la cama fría .ese sentimiento de abandono por no tenerlo a mi lado.
Y otra vez, sonriente atravesando la puerta con la misma bandeja en sus manos y el desayuno para dos. Pensé que al ver el desayuno anterior intacto decidió que debía alimentarme si o si y lo haría por todos los medios. Ese pensamiento me marcó una mueca que se transformo en una gran sonrisa.
–¿Otra vez el desayuno?– le pregunté risueña.
–No esta vez lo llamaremos merienda.
–¡Mierda!¿es muy tarde?
–Es muy tarde, casi empieza a oscurecer.– soltó una risotada, lo veía feliz –Alice nos preparo el almuerzo pero parece que los dos caímos desmayados por el cansancio.
–¡Sigo cansada!– le comenté a medias, interrumpida por un gran bostezo bastante prolongado.
–Bella debes comer, hace días que te alimentas mal.– me frunció su ceño en señal de desaprobación.
–Te prometo que me doy un baño y luego merendamos –en realidad, aun me dolía un poco el vientre y deseaba sumergirme en una tina caliente para relajar todos mis músculos.
–Tú, merienda, mientras me encargo del baño. ¿Sientes alguna molestia todavía?– no podía mentirle más, ante la ausencia de una respuesta – Será conveniente que te vean en la clínica.
–Edward mis dolores desaparecieron –intente sonar despreocupada –Quizás mañana –volví a mentir, supuse que un baño lo arreglaría todo.
–De acuerdo. Jasper iré con Alice por comestibles en el coche. ¿Segura que estas bien?–demasiada insistencia, pero me daba cuenta que de llevarse el coche, de pasarme algo no tendríamos como movilizarnos. Ni me importaba, ¿Qué podría pasarme? mis otros embarazos fueron geniales.
–Tranquilo mi amor. Todo esta bien. Dile a Alice que me compre unos chocolates.
–No es muy pronto para los antojos?– me sonrió feliz.
–¡NO!–le saqué mi lengua ofendida.
Nuevamente ese pequeño dolor que evite que se reflejara en mi rostro. Apenas había merendado. Edward ingreso al baño, abrió el grifo, modulo la temperatura, colocó unas sales y espuma. El perfume a lilas inundaba la habitación. El ruido del agua sonaba como una melodía que me invitaba o más bien me llamaba para ir a su encuentro y sumergirme entre esas pompas de jabón.
Alice se acercó a saludarme antes de irse, oportunidad en las que recibió las llaves mientras le encargaba los chocolates y le sugería que cargará combustible.
–¿Con que mi sobrinito demanda chocolates?– me miró con sus ojos tiernos.
–Si.–le respondí con una sonrisa picara de oreja a oreja.
–Bella, te traeré tantos y tan ricos que el nacerá y abras comido menos que la mitad.–a veces mi amiga pecaba de exagerada.
–Mi amor, te retiró la bandeja. ¿Puedes entrar sola a la tina?
–Si .Tu merienda me dio energía.
Observe la figura de mi hombre desaparecer tras la puerta de la habitación junto a la de su hermana, me levanté de golpe lo que me provocó un mareo y una punzada en mi vientre.
Me apresuré a sacarme la piyama al borde de la tina para recostarme en el agua con la esperanza que mi dolor desapareciera.
No me podía relajar, mejor volvería a la cama pero el agua me ponía resistencia como si dos brazos me jalaran hasta el fondo. Era imposible pararme mi cuerpo pesaba toneladas.
Nuevamente esa puntada que nacía en mi ombligo y desaparecía en el borde de mi entrepierna, era un dolor desconocido para mí.
Intente quedarme inmóvil hasta que el dolor cediera, pero aumento de golpe, encrestando mi cuerpo, sentí como si dos fuertes manos abrieran mis caderas y de repente una liberación entre mis piernas que arrastraba el dolor con ello.
Me sentí liberada y a la vez asustada por el cambio de la tonalidad del agua. Un color que intentaba teñirme mis piernas.
–¡Edward!– lo llamaba exasperada. Podía sentir el sonido de sus pasos encolerizados por la escalera para llegar a mi lado.–¡Mi bebe!¡Mi bebe!– mis lagrimas bañaban mi rostro, no quería moverme para no evacuar ningún fluido de mi cuerpo.
El rostro de Edward palideció al verme en la tina, con las piernas flexionadas, las lagrimas sobre mis mejillas.
–¡Mi bebe!– estiré mi mano para tomar su agarré.
NUEVO FIC
TODO POR UN SUEÑO.
De día, mesero de una cafetería, por las noches strippers en el club "Ciudad Oculta". ¿Será Bella, la mujer que cautive su corazón?
¿Podrá Edward volver a enamorarse y cumplir su anhelado sueño?
DISCLAIMER
Crepúsculo, Twilight, New Moon, Eclipse, Amanecer, Breaking Dawn así como el resto de títulos y personajes asociados a la serie escrita por Stephenie Meyer,
Son propiedad de Stephenie Meyer y asociados.
Este fanfic es un trabajo hecho por una fan(luz de luna), creada con el único propósito de entretener y de dar vida a estos geniales personajes en otro contexto que son de mi invención.
La información o algunos nombres están tomados de los libros editados en español por Alfaguara (Santillana) y por las webs de Stephenie Meyer . Las imágenes e información de la película pertenecen a Summit .
GRACIAS POR SEGUIR ESTA HERMOSA LOCURA ..
...
MIL BESOTES A TODAS LA QUE DEJARON SUS PALABRAS PARA ALIMENTAR EL DESEO DE SEGUIR ESCRIBIENDO PARA USTEDES...
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