El primer niño perdido
capítulo 12: Reparando cosas.
La historia se desenvuelve y la verdad se resuelve.
Porque ese día comenzaría
una aventura que se heredaría.
Algunos creen que ese lugar es sólo imaginación. Algo que crearon los niños en su mente para divertirse y jugar, pero ¿desaparecer de el mundo real y llegar a un mundo de fantasía? ¡Imposible! No hay lugar más real que Nunca Jamás, y es un lugar lleno de vida.
Las aves son preciosas y viene a colores que uno nunca vería en el "mundo real" las plantas son de especies extraordinarias, enormes o pequeñas, peligrosas o magnificas. Los animales, no me hagan hablar de los animales, son tan armoniosos como no tienen idea, coexisten sin ser perjudicados. Nunca Jamás es real, real como las hadas que viven en él.
Y cuando el par de niños y el par de hadas llegaron, era de día. Porque mientras en Tierra Firme es de noche, en Nunca Jamás es de día, y viceversa. Porque como al igual que en Tierra Firme la mitad de el planeta está oscuro mientras en el otro está iluminado, ocurre lo mismo con Nunca Jamás. Son dos mitades de una misma cosa, son la cara opuesta de una misma moneda, y la línea que las divide es tan delgada como la frágil línea que hay entre la realidad y el sueño.
Ese día sería recordado como la vez en la que Peter Pan llegó por primera vez a Nunca Jamás... pero hay un pequeño inconveniente. Si uno pone atención podrá notar... que Peter no llegó solo, George venía con él. Si ambos llegaron al mismo tiempo, si los dos fueron "los primeros niños en llegar a Nunca Jamás" (y nótese las comillas, porque esto nunca fue cierto), entonces ¿por qué Peter fue el único que permaneció ahí? ¿qué fue de George?
Porque George también llegó a Nunca Jamás ese día.
Por supuesto, el polvillo no era suficiente para llevarlos, bien lo había dicho Tinkerbell, pero fue suficiente para dejarlos cerca y cuando el polvillo se agotó, ambos niños cayeron al agua de el mar, siendo arrastrados por las olas hacía la orilla, donde llegan todos los objetos perdidos. Resaltando, claro, que Peter insistió en ser el primero en tocar la arena. George fue el segundo.
Y si George llegó a Nunca Jamás ¿por qué nadie lo conoce? Recordemos que él nunca fue el niño más agradable ni el más imaginativo. George era realista y se detiene a pensar las cosas, a diferencia de Peter ¿Entonces por qué nadie lo conoce?
George no es tan importante como Mary, pero siendo honestos, sin él no hay historia... ni esta ni ninguna. Y mejor concentrémonos en esta historia. George era un niño, pese a su actitud aún era muy pequeño, porque todos hemos sido pequeños e inocentes, pero George quería aparentar no serlo, porque había visto suficientes cosas como para seguir actuando como un niño, cosa que Peter jamás comprendería.
Alguien debía actuar con madurez en una situación así, y ese no sería Peter.
-¿Donde rayos se supone que estamos?- preguntó el pelinegro, intentando limpiarse la arena de la ropa.
-En una playa, claro está, nunca había estado en una.- dijo el pelirrojo, que observaba la arena con detenimiento.
-Estamos en Nunca Jamás.- les dijo Tinkerbell al par de niños, cosa inútil porque ellos no la comprendían y ella estaba demasiado frustrada y tenía tantas cosas que procesar como para intentar hacer un esfuerzo para que ellos entiendan.
Pero el más desconcertado, o más bien emocionado era Firefly Fire, que era también su primera vez en aquel lugar. Revoloteó por los alrededores, habiendo tantas cosas qué ver no podía detenerse. Todo era tan diferente a Londres, no había edificios y ninguna flor se encontraba atrapada en una maceta ¡Más impresionante aún! ¡El agua tenía sal!
-¡Este lugar es más genial de lo que recordaba!- exclamó, aunque era una mentira, él nunca había estado ahí como para recordarlo-. ¡Es un lugar hermoso! ¡No tan hermoso como yo pero hermoso aún así! ¡es tan hermoso que si pudiera cantaría una canción!
-¡Fire, silencio, intento pensar!- le gritó Tink, con dolor de cabeza por el gran lio que habían pasado, pero de nada sirvió.
-¡Las flores son enormes! ¡los ríos brillan! ¡los árboles bailan! ¡el cielo es enorme!- exclamó aquel hada, totalmente fascinado-. ¡Las mariposas son muchas! ¡los nidos tienen huevos y los peces familia! ¡la brisa es salada y dulce! ¡Que lugar tan genial!- no paraba de revolotear de un lado a otro como un colibrí enloquecido.
Tinkerbell no pudo evitar sonreír, porque en realidad le reconfortaba que Fire estuviera tan contento, sabía que le gustaría ese lugar. Tink lanzó una mirada a Peter, pese a lo que uno podría suponer, Peter se encontraba haciendo castillos de arena. La hada dio una carcajada involuntaria.
-¿Estás haciendo castillos de arena? ¿enserio?- pero George insistía en terminar la diversión y volver a lo importante-. ¿Y cuando se supone que volveremos?- preguntó, con voz arrogante.
-¿Por qué quieres volver tan rápido? Llegamos hace dos minutos.- contestó, no haciéndole mucho caso.
-¡¿Por qué?!- se alteró-. ¡Por que dejamos a Mary! ¡No olvides que me prometiste volver por ella!- era enorme su enfado pero Peter, que mantenía su expresión indiferente, lo pensó un poco.
-Hmm... Pregúntale a Tinkerbell si nos puede regresar.- contestó secamente y volvió a su construcción de castillos de arena que lamentablemente fueron destruidos por las pequeñas olas de el mar.
Esto no le agradó a George, porque aparte de que no entiende nada de lo que dice Tinkerbell, él y esa hada aveces no se soportan mutuamente. Pero no es como si nunca le hubiera dirigido la palabra, pero eso era algo poco frecuente...
George se acercó a la hada rubia y, algo apenado, le preguntó con voz firme.
-¿Puedes mandarnos de regreso?
Claro, Tinkerbell no podía hacerlo. El polvillo ya no alcanzaba, a menos de que consiguiera más, esos dos niños quedarían varados en Nunca Jamás para siempre. Así que Tinkerbell negó con la cabeza a George como contestación.
-Rayos...- murmuró, molesto, después se puso a pensar-. Recuerdo que Mary dijo que no te alcanzaba el polvillo, supongo que ya no tienes suficiente ¿Puedes conseguir más?
Suponiendo que Tinkerbell volviera al Reino de las Hadas. a escondidas, claro está, robara el polvillo suficiente, y volviera sin ser vista... Oye, eso no era una idea tan mala. Al menos no era mala en su cabeza.
-Creo que puedo conseguirlo.- asintió, dándole a entender a George que lo intentaría.
-¡Peter, tu hada dice que puede conseguir polvi...! ¡¿Qué estás haciendo?!- gritó, histérico, al ver a su loco compañero trepar un enorme árbol-. ¡Baja de ahí ahora, que te vas a matar!
-¡No seas aguafiestas, George, que te comienzas a comportar como un adulto!- se burló, subiendo a la sima de ese enorme árbol.
-¡Estamos en una isla desconocida en medio de la nada! ¡¿Cómo quieres que me comporte?!- lo regañó. Se sentía en esos momento el mayor, cosa irónica tomando en cuenta de que Peter debía ser poco más de un par de años mayor que él.
Pero claro que a Tinkerbell tampoco le causó mucha gracia que Peter tomara un riesgo tan innecesario y peligroso como ese. Rápidamente la hada voló hasta donde estaba Peter y lanzándole cientos de regaños al fin logró captar la atención de el chico.
-No importa, Tinkerbell, si me caigo tú me harás volar.- dijo, adivinando lo que la hada le decía.
-¡¿Qué acaso no has puesto atención?! ¡Ya no hay polvillo! ¡Tú no puedes...
Pero Peter sólo escuchaba un montón de tintineos provenir de aquella hada. Sólo ruidito sin sentido, así que sólo la apartó de su camino. Cuando finalmente llegó a la cima de el árbol, pudo ver... la copa de más árboles. Tal vez debió subirse a un árbol más grande.
-¿Y bien, mono araña? ¿qué ves?- habló George, irritado. Peter le contestó con la misma irritación.
-Nada, sólo árboles más y más grandes.- hizo una pausa hasta que otra idea le llegó a la mente-. ¿Qué tal si vamos a explorar?
-¡Yo soy un gran explorador!- exclamó Fire, que todo el tiempo se la pasó dando vueltas-. ¡Quiero probar las hojas de todos los árboles!
-¡De eso nada!- continuó el pelinegro-. Tinkerbell nos traerá polvillo, regresaremos a Londres, rescataremos a Mary ¡y mientras tanto tú te vas a quedar quieto! ¡¿entendiste?!
-No me puedes dar ordenes, yo soy el líder aquí.- dijo con voz molesta, ya bajando de el árbol.
-¡¿Líder de qué?! ¡todos los niños fueron capturados y tú no hiciste nada!
-Sabes que no podía hacer nada.- se puso serio, al menos por un momento.
-Pero podemos hacerlo si volvemos, pero parece que no te interesa.
Peter no contestó, sólo hizo una mueca de disgusto, y George se disgustó más.
-¡¿Sabes qué?! ¡Olvídalo! ¡Yo volveré a Londres contigo o sin ti! ¡pero ni creas que me voy a quedar esperando contigo!- dio la vuelta, adentrándose en el bosque-. Nos vemos, "líder"
-¡Bien, vete, no te necesito!- le gritó con arrogancia, después se sentó en el suelo para descansar-. Ya volverá.- concluyó, sonriendo.
-¡¿Qué no pueden dejar de pelear y quedarse juntos?!- explotó Tink, frustrada por el comportamiento de ambos-. ¡No quiero que se me pierda ninguno aquí!
Había un GRAN problema en su plan. Debía volver al Reino de las Hadas, cosa peligrosa. Primero, no debían verla, le harían muchas preguntas y revelar que había traído a un par de humanos a Nunca Jamás le traería serios problemas. Segundo, debía regresar a su hogar, pero donde dejaría a los niños mientras no estaba ¿Cómo evitar que se metan en problemas cuando Peter es un causa problemas constante?
Tinkerbell se acercó a Peter y llamó su atención, cuando este la vio sólo se rió al ver las señales que ella le lanzaba, pero entendió perfectamente. No debía moverse de donde estaba.
-Fire.- llamó Tink a el hada.
-¿Qué pasa?- se molestó ligeramente, tan entretenido estaba asustando a las flores (¿cómo se asusta a una flor?).
-Necesito que busques a George y lo regreses a la playa, después vigila a los dos, que no se vayan a ningún lado.
-¡Pan comido!- exclamó, sonriendo enormemente.
-Voy a tardar demasiado, el Reino de las Hadas queda muy lejos. Tal vez regrese hasta mañana en la tarde ¿podrás encargarte?
-¡Zapato comido!- gritó. No es ilógico, una vez Tinkerbell lo vio comiendo un zapato.
"Esto no va a terminar bien" pensó la rubia, pero ignoró ese pensamiento, no había opción.
Tinkerbell voló, segura de que el polvillo azul que le quedaba sería suficiente. Mientras estaba en el camino, cayó en la cuenta de que estaba regresando a su hogar... después de meses, después de unas tres estaciones, después de casi un año. ¡Había sido realmente mucho tiempo! Y después de alejarse de esos niños, al pensar con claridad, se dio cuenta de lo que estaba haciendo realmente. Estaba volviendo a casa, donde todos creen que está muerta.
Un dolor que no había sentido desde un largo tiempo la golpeó en el pecho e hizo que su vuelo se agitara. Debía pensar cosas buenas para poder volar, así que intentó recordar a sus amigas. Había pasado en verdad mucho tiempo, y todo se veía tan lejano, como en otra vida, como en un sueño.
Entonces recordó lo que le dijo su hermana, Fawn y Slush cuando la fueron a buscar durante el invierno. Según contaron, ahora el mundo donde viven las hadas es un lugar oscuro y de tristeza, donde su amistad fue rota como una piedra contra una ventana y Tinkerbell era la piedra, y aquellos que se encargaron en tirar los escombros a la basura son los que menos imaginó. Porque según le contaron, Vidia y Bobble se habían vuelto malvados.
Sí, Tinkerbell tenía que ir a robar polvillo, tenía que evadir seguramente a uno que otro guardia, pero a sus amigos no los podía evadir, se rehusaba a evadirlos. Quería arreglar lo que ella provocó, quería que todo volviera a ser como antes... para ellos al menos. Debía reparar su amistad.
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Se sentía como una criminal buscada, aunque claramente no era así. Ni siquiera sabían que seguía existiendo. Periwinkle, Fawn y Slush dijeron que no contarían que Tink seguía con vida, porque si se llegaban a enterar los demás, no le permitirían quedarse en Tierra Firme. No le permitirían estar con Peter.
Debía ocultarse si quería seguir guardando el secreto, al menos hasta regresar a los niños a Londres, después de eso no sabía qué pasaría. Tal vez ya era momento de volver a su hogar, aunque aún no sentía el deseo de dejar a Peter.
Cuando Tink volvió a lo que antes era su hogar, ya estaba por oscurecer. Pensó que vería muchas hadas trabajando como siempre así que se fabricó ropa nueva, con una capucha para ocultar su identidad, de esa forma logró infiltrarse sin ser descubierta. Claro que lo que encontró no fue lo que esperaba.
Había hadas, claro, pero era todo tan extraño. Tinkerbell voló disimuladamente, aparentando ser un hada más, volar normal como si nada. Lo extraño es, que aunque se encontraban trabajando como recordaba (aunque ya muchos se preparaban para volver a sus casa y descansar) lo curioso es que casi nadie se hablaba. Sí, las hadas de el agua se hablaban entre ellas, las de luz igual, las de vuelo veloz paseaban en grupos por los alrededores. Pero nada mas eso. Casi todas estaban divididas por su talento y la mayoría no parecía hablarles a los que no fueran de los suyos. Había excepciones, claro, pero eran muy pocas y eso comparado a cuando Tinkerbell vivía ahí, era mucho.
Tink voló hasta el Árbol del Polvillo, sólo para tomar lo suficiente para dar otra vuelta a Tierra Firme, pero le fue imposible pasar. No sabía por qué, pero las hadas exploradoras estaban custodiando el polvillo dorado, cosa que le pareció aún más extraña, porque se supone que las hadas de el polvillo debían encargarse de eso. No había forma de robar ni una pizca de polvo de hadas.
Entonces, recordó a Terence, su amigo Terence. Es curioso, ella si recordaba a Terence, pero no pensaba en él muy seguido como uno supondría, por algún motivo parecía haberlo apartado, no eliminado, sino enviado a una parte de su mente que tenía la relevancia suficiente para intentar olvidar para no sentir más daño, había pasado tanto tiempo ahí que se empezaba a preguntar si realmente valía la pena intentar no pensar en él. Porque no parecía doler tanto.
Mientras las hadas de la luz iluminaban a las luciérnagas, Tinkerbell se dirigió velozmente a casa de Terence, con la esperanza de que la ayudara a tomar más polvillo. Se puso nerviosa al imaginar un reencuentro con él, realmente quería verlo, pero no tenía ánimo de un emotivo reencuentro. Cuando llegó finalmente a la casa de él, respiró profundamente y se dispuso a tocar la puerta.
Tocó, una, dos, hasta diez veces hasta que se dio cuenta de que no había nadie en casa. Dio unos saltos de berrinche pero no se podía hacer nada. La siguiente opción fue ir a casa de Fawn, ella sabía que se encontraba bien, así que no tendría muchos problemas con su reencuentro. Al llegar a casa de Fawn, fue igual, nadie abrió la puerta.
-No hay nadie en casa.- le dijo un hada que pasaba por ahí y la vio tocar insistentemente.
-¿No sabes donde está?- preguntó, sin voltearse, disimulando la voz, con temor a ser reconocida.
-Yo... no sé nada.- respondió, dudoso-. Pero perderás el tiempo si intentas esperarla.- se fue.
No sabía que había querido decir ese chico con eso, pero era claro que Fawn no volvería a su hogar esa noche. Así que, frustrada, Tink se dirigió a su casa para ver si acaso tenía algo de polvillo guardado.
Llegó a su hogar, hace meses que no lo veía y eso le hizo sentir mucha nostalgia. Entró y todo seguía igual a como recordaba, solo que con una capa de polvo en cada rincón. Se recostó en su cama y se preguntó qué pasaría si los últimos meses hubieran sido un mal sueño. Por algún motivo, ahora, esa idea le inquietaba.
Se sintió tan cansada, pero no era momento de dormir. Buscó en cada rincón de su hogar pero no tenía ni una sola pizca de polvillo. Era imposible, no podría conseguir polvillo sin un plan. Pensó en que debería seguir buscando a sus amigos, pero estaba dudosa. Todo lo que sabía es lo que le dijo su hermana y los demás hace unos meses, quien sabe cuantas cosas han cambiado desde entonces. Si hubo conflictos hasta donde menos esperó, ¿qué más podría pasar?
Recordó todo lo que le habían contado Peri y los demás sobre sus antiguos amigos. Sólo sabía que a los que absolutamente no debía confiar era en Bobble y Vidia. No sabía si Rosetta era totalmente de confianza. Un pensamiento le llegó a la cabeza y supo que si existe alguien en el que puede confiar, es obvio quien es.
Tinkerbell voló hasta donde era la casa de Clank y Bobble. Aunque no quería ver a Bobble por el momento, y tenía la esperanza de no cruzarse con él, tenía la certeza de que Clank la ayudaría. Al llegar, Tink tocó la puerta sólo un par de veces. Acababa de oscurecer y era poco probable que Clank ya se haya ido a dormir. Como era de esperarse, Clank fue el que abrió la puerta.
Ella se sintió un poco incomoda, casi arrepentida. No sabía si sonreír, saludar o algo, cualquier cosa. Lo pensó bien y supo que no es del todo normal que alguien supuestamente muerta llegue y toque la puerta. Ella misma supo que no fue la mejor idea.
-¡Un fantasma!- gritó Clank y acto seguido, cerró la puerta de un portazo.
Realmente no había sido su más brillante plan, y eso que es una artesana y normalmente los artesanos tienen buenas ideas. Había que intentarlo otra vez.
-¡Clank, soy yo, Tinkerbell!- lo llamó, pero la verdad seguía siendo muy raro.
-¡Vete de aquí, fantasma!- gritó del otro lado de la puerta.
-¡No soy un fantasma, soy yo!- frunció el ceño ligeramente.
-¡No vas a comerme, espectro!- volvió a gritar.
-¡Ya te dije que soy Tinkerbell! ¡No soy un fantasma, no soy un espectro... Y yo no como hadas!- gritó, ya harta de eso.
-¡Si realmente eres Tink, demuéstralo!
¿Demostrarlo? ¿pero cómo?
-¿Cómo se supone que yo...?
-Sí tú realmente eres Tink, sabrás cómo.- le dijo, aún sin creerle.
¿Demostrarlo? Sólo se le ocurrió una cosa.
-Oh, no, todo menos eso.- dijo, asustada, perpleja y avergonzada al mismo tiempo.
-Sabes que es la única forma, si eres la verdadera Tinkerbell, claro.- le contestó.
Ella resopló con resignación. No había otra forma, aunque en cierta forma era algo un poco, ligeramente, humillante. Debía cantar la cancióncita de los artesanos.
Totalmente apenada, se puso a cantar la canción.
-Retocar y reparar, construir y crear.- cantó sin mucho animo y algo apenada-. Hacemos los cuencos que usarán para pintar.- tomó aire, para que su voz sonara mejor-. Bolsas y sacos, para las avecillas. Canastas y cestos, para guardar semillas.- tal vez sí le gustaba la canción-. Y al llegar la primavera, nos ponemos en acción. Ser un artesano es pura diversión.- terminó la canción lo mejor que pudo, sonriendo al recordar la primera vez que la escuchó.
-¿Tinkerbell?- abrió finalmente la puerta, pasmado.
-Sí... No morí.- titubeó.
-¡Tinkerbell, estás bien!- le dio un gran abrazo y Tink sólo comenzó a dar muchas risas, realmente lo extrañaba-. ¿Qué pasó contigo? ¿donde estabas? Todos nos preocupamos por ti, pensamos lo peor ¿Cómo regresaste?
-Bueno, es una muy larga historia y... ¡Oh, Clank, me alegra tanto que tú no hayas cambiado!- realmente tenía que decir eso e instantáneamente lo volvió a abrazar.
Pero hablando de cambios...
-¿Donde está Bobble?- preguntó con seriedad, que en realidad no quería verlo por ahora.
-Hay, Tinkerbell, él ya no es mi amigo.- se desanimó-. Se mudó a una casa no muy lejos de aquí. Ya no me quiere ni hablar. Pero eso no importa ahora, tú estás de regreso, Tinkerbell, sólo tú puedes volver a poner todo en orden.
-Lo sé. Yo debo reparar nuestra amistad, la de todos.- todos, absolutamente todos, debía arreglar las cosas con todas sus amigas y eso debía incluir tanto a Vidia como a Bobble. Pero estaba temerosa, porque tenía algo más qué hacer-. Pero, debo irme.
-¡¿Qué?! Pero si acabas de volver.
-Me refiero, hay algo que debo hacer aún.- debe regresar a ese par de niños a Tierra Firme-. Pero primero debo explicarles lo sucedido y... ¡Oh, debo ver a mi hermana!- recordó, a ella sí era totalmente necesario verla.
-¡Ah, Tinkerbell! Sobre tu hermana...- se alarmó Clank.
-¿Qué ocurre?- preguntó, alarmándose también.
-En invierno ella, Fawn y Slush se demoraron en llegar de Tierra Firme.- le dijo.
-Oh, eso. Sí, ellos fueron a buscarme, y me encontraron. Ellos saben que estoy bien, aunque supongo que no dijeron nada como acordamos.
-¿Enserio?- eso no lo sabía, pero el lo mencionaba por otra cosa-. En fin, lo que pasa es que por llegar retrasados... la Reina Clarion los castigó.
¿Los castigo? Eso fue hace unos meses, así que Tink pensó que el castigo ya debería haber pasado, ¿no puede ser tan malo? ¿verdad? Seguramente los habían puesto a cosechar semillas o a vigilar que los pajaritos no salieran de sus nidos. O al menos eso pensó.
-Clank, escucha, primero que nada debo aclarar que estoy sana y salva.- dijo con firmeza-. Nuestros amigos deben enterarse que estoy bien.
-Pero tu hermana...
-Sí, sí.- no lo dejó terminar-. Te prometo que resolveré todo esto. Por favor, llama a todos nuestros amigos, a los que aún son amigos, supongo, y diles que nos vemos en la frontera, deben saber que estoy bien.
-Está bien.- acepto la orden-. Pero no has entendido, tu hermana...
-Nos vemos en la frontera.- realmente estaba impaciente y se fue a toda prisa, sin terminar de escuchar lo que Clank tenía que decirle.
Y Clank pensó que tal vez no era el indicado para decirle eso, pero es algo que pronto ella tendría que darse cuenta. Pero ahora debía encargarse de reunir a los demás, cosa que parecía un poco difícil considerando que no es muy fácil de creer semejante historia "Tinkerbell está viva, llegó y se fue sin mucha explicación" Eso no era tan simple.
Y Tinkerbell voló hasta la frontera. Ya no había hadas a los alrededores, lo más seguro es que se encontraban descansando en sus casas. Al llegar, se aseguró de abrigarse bien y entró al congelante invierno, tomando en cuenta que por la noche es mucho más frio. Caminó y caminó hasta el hogar de su hermana, realmente quedaba algo lejos de la frontera. Se acercó, se emocionó, realmente quería ver a Periwinkle de nuevo.
Pasó exactamente lo mismo que cuando buscó a Terence y a Fawn, tocó y nadie abrió la puerta. Esto realmente la puso muy mal y se preguntó donde podría estar. Entonces recordó que Clank intentaba decirle algo sobre su hermana y se arrepintió de no haberlo escuchado. Eso le pasaba por ser tan testaruda.
Caminó un poco por los alrededores, pero no encontró rastro de su hermana. Resignada, se dejó caer en la nieve, entonces, pudo divisar una casa más, una con las luces encendidas. Conocía esa casa, lo pensó un poco y después lo recordó perfectamente. Es la casa de Gliss.
Entonces recordó lo que su hermana y los otros le habían dicho hace unos meses. Se supone que Bobble había prohibido a Gliss ser amiga de Periwinkle y las demás, poniendo a Peri muy triste, eso no le agradaba en lo absoluto a Tinkerbell. Sí Tink debía arreglar algo, sabía que tendría que empezar por ahí, no iba a irse sin decirle algunas cuantas palabras a esa hada de escarcha.
Se acercó a la puerta, decidida y tocó con más fuerza de la que debería. Se escucharon unas cosas caer al suelo y romperse y el grito de impacto de una chica. Tink se dio una palmada en la cara, y después pensó que tal vez se precipitó otra vez. Ahora tenía el estatus de muerta, así que ir por ahí tocando las puertas no era del todo razonable, pero confió en que la reacción de Gliss no podría ser peor que la de Clank.
Y rápidamente la chica se apresuró a abrir la puerta.
-¡Aaahhh!- gritó al ver a la supuesta muerta, aturdiendo a Tinkerbell porque casi le gritó en la cara-. ¡Un fantasma!- cerró la puerta a gran velocidad.
-Esto no puede estarme pasando.- musitó-. ¡Gliss, no soy un fantasma! Soy yo, Tinkerbell, estoy bien, nunca morí ¿Puedo hablar contigo?
-¿Tinkerbell?- abrió la puerta y observó la rubia de pies a cabeza, de forma deductiva. Sin previo aviso, se lanzó contra ella-. ¡Tinkerbell! ¡Estás bien!- la revisó de la cara, el cabello e incluso de la ropa para cerciorarse de que no era una alucinación ni un fantasma-. ¡Realmente eres tú! ¡imposible! ¡Esto es realmente genial!- la abrazó con fuerza y dio varios giros en el aire.
-¡Gliss, detente! ¡Tengo cubiertas las alas, no puedo volar!
-Ups, lo siento.- soltó a la artesana y esta cayó sobre un montón de nieve-. Ups, siento eso también.
-No te preocupes.- contestó casi con sarcasmo.
-No puedo creer que estés viva ¿Te secuestraron? ¿te mantuvieron cautiva? ¿no podías escapar? ¿fueron los aliens?
-No, no no, y.. ¿qué?
-Ah, pero que desconsiderada soy, vas a congelarte aquí afuera. Vamos pasa.
Ambas entraron a la casa. Tinkerbell observó que la cocina estaba desordenada, seguramente eso fue lo que escuchó caerse.
-Siento el desorden. No pienses mal, soy buena cocinando, o al menos lo necesario para alimentarme, pero es que me sorprendí que alguien tocara la puerta. Normalmente nadie viene a verme por la noche.- comenzó a ordenar todo, aún se veía algo desconcertada-. ¿Te ofrezco algo? Podría calentar chocolate.
-Por favor.- es que realmente necesitaba algo caliente.
Tinkerbell tomó asiento mientras Gliss le hacía un chocolate caliente, cosa un poco extraña para ella, ya que normalmente hace cosas frías.
-¿Los demás ya saben que estás aquí?- preguntó la hada de invierno mientras le servia el chocolate en una taza, con cuidado porque no quería tener contacto con lo caliente.
-Bueno, fui a ver primero a Clank y le dije que trajera a las demás aquí, supongo que pronto tendrán que enterarse.- bebió de su chocolate ¡Y estaba muy caliente!- ¡Auch! ¡Me quemé la lengua!
-Lo siento, es que no sé que tanto calor necesitan las hadas cálidas, creí que podían soportar cualquier temperatura caliente-. le ofreció a Tink unos cubitos de hielo para enfriar el chocolate-. Así que... ¿los demás vendrán aquí?- agachó la mirada, con gesto desanimado.
-Gliss.- se puso seria-. Sé que ya no eres amiga de las demás.
-¿Hablaste con Periwinkle? ¿cierto? En el cambio de estación a invierno en Tierra Firme.- preguntó, en voz baja.
-Oh, sí ¿cómo lo sabes?
-No lo sabía, sólo era una idea que se me acaba de ocurrir, ahora veo que es cierto.- apartó la mirada, no muy segura de la conversación-. ¿Pero por qué no dijeron nada?- murmuró para sí misma, algo que Tinkerbell no escuchó-. ¿Qué te contaron?
-Me dijeron que Bobble no deja que sean tus amigas.- se cruzó de brazos-. Y que tú le haces caso.- eso realmente era lo que más le molestaba.
-Es complicado realmente. Ha pasado por mucho y... no fue muy justo para él tampoco. Se supone que las amistades no se traicionan de esa manera.
-Por favor, Gliss.- frunció el ceño con amargura-. No intentes defender a tu novio.
-¿Eh?- se puso casi tan roja como un tomate al escuchar aquello-. Esto.. no.. él no es mi novio, no lo es.- titubeó de forma nerviosa, bajando la mirada para que no notara su sonrojo evidente-. No es mi novio... Al menos no me lo ha pedido.
-¡¿Pero qué dices?!- gritó Tink, desconcertada, parándose de golpe, soltando su taza de chocolate, haciendo que se derritiera el hielo de el piso-. ¡Todo este lío y ni siquiera es tu novio!
-¿Eso qué tiene que ver?- replicó, aún nerviosa.
-¡Tiene todo que ver! ¡A él le gustas! ¡Pasó todo esto sólo porque no quería despegarse de ti ni un momento! ¡Por eso pasó lo que pasó! ¡Por eso se rompieron amistades, se crearon nuevas, se volvieron a romper y ahora todo es un caos total!
-Yo... yo no sé qué responder a eso.- apartó la mirada, avergonzada-. Sé que le gusto, y creo que... a mí también me gusta... un poco.- pero era evidente que le gustaba mucho-. Pero no es culpa mía.
-No te estoy culpando.- se relajó-. Es sólo que... creo que Bobble es un poco... sensible.
-Tinkerbell, aunque haya pasado mucho tiempo, él no ha superado el perderte, realmente, de verdad, te quería mucho. Supongo que las mujeres sólo traemos problemas.
Entonces Tinkerbell recordó una vez más quien era el verdadero culpable de todo esto. Era ella, ella por haber desaparecido tanto tiempo, aunque no fue su intención, aunque no estaba en sus manos, ella fue la que provocó que su amistad se destruyera. Eso se sentía mal.
-Pero eso no significa que descargue su tristeza contra los demás, eso no...
-¡No entiendes!- exclamó-. Es más complicado que eso. Tampoco es como si yo ya no tuviera amigas, aún soy amiga de Spike.
-Sí, y Spike es amiga de Vidia y según he oído, ella también es alguien muy alborotadora por aquí. No me digas que estas de su lado ¿tú también odias a los demás?
-No es tanto de odiar, no es tan simple como eso, no para mí.- se levantó y caminó un poco para pensar.
-¿Cuál es el problema de Vidia? ¿Por qué está tan enojada?
-Sólo sé lo que me ha contado Bobble, él se ha vuelto amigo de Vidia últimamente. Al parecer... la mejor amiga de Vidia... eras tú.
-¿Yo?- eso sí impresionó a Tinkerbell, ya que no se lo había imaginado-. Creí que su mejor amiga era Spike.
-Oh, no. Spike es mejor amiga mía, y aunque se lleve muy bien con Vidia, su mejor amiga eras tú.
-Eso es... Oh, cielos.- eso realmente era impactante, porque por lo regular Vidia era una amiga que siempre la estaba criticando-. Creo que ya... creo que ya entiendo.
-No todos saben superar sus problemas.- agregó Gliss, haciendo una ligera mueca.
Se quedaron calladas unos segundos, sin saber qué decir. La artesana supo que tal vez sus amigos no se habían vuelto malos del todo, sólo había cosas con las que no podían lidiar. También tenía que reparar eso, pero ahora tenía prisa. Debía asegurarse de que sus amigas supieran que está bien y después conseguir el polvillo para regresar a los dos niños a Londres, pero antes que nada debía ver a su hermana.
-¿Donde está Periwinkle?- preguntó la rubia. Gliss la miró de forma extraña.
-¿Aún no lo sabes?- puso una expresión algo melancólica, no queriendo ser ella la que le cuente eso.
-¿Saber qué?- habló, incrédula.
-Cuando Peri, Slush y Fawn llegaron tarde de Tierra Firme, la Reina Clarion los castigó.- ella sabía cómo la reina se había enterado, era algo que no le agradaba. Spike los acusó.
-Sí, Clank me mencionó algo al respecto.- dijo, avergonzada porque no había dejado que le contaran más del asunto-. No me digas que es algo malo.
-Claro que es malo.- contestó, frunciendo el ceño-. Pero creo que es mejor esperar a que tus amigas lleguen para que ellas te lo cuenten.
-Vamos a la frontera, ellas pueden llegar en cualquier momento.- agregó, no queriendo perder tiempo, sólo quería saber qué sucedió con su hermana.
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Ahí cerca de la frontera, dentro de la estación más fría, ahí se había reunido un grupo de hadas. Clank tuvo que ir a despertar a Silvermist e Iridessa; y aunque Rosetta no quería, al final accedió a ir cuando le dijeron que Tinkerbell estaba con vida, aunque esta seguía escéptica.
-¿Realmente es necesario interrumpir mi sueño de belleza para salir por la noche a la estación del invierno?- habló la hada de jardín, arrogante-. Ni siquiera sabemos si lo que dice es verdad.
-No mentiría en algo así, lo sabes.- defendió la hada de el agua.
-Ya, no me dirijas la palabra, roba amigos.- se cruzó de brazos y le dio la espalda a Silvermist.
-¿Puedes parar de llamarme así?
-¿Qué? Es lo que todos piensan.- dijo con cinismo.
-¿E..estás seguro de que no era un... fantasma?- habló Iridessa con temor.
-Es la verdadera Tinkerbell, se los juro.- explicó Clank.
-Lo creeré cuando la vea.- reprochó Rosetta.
-¿Entonces lo crees ahora?
Voltearon a ver quien había dicho aquello y para sorpresa de las tres chicas, la que había aparecido era Tinkerbell, que había llegado junto con Gliss. Se quedaron viéndola, incrédulas, por unos segundos, tratando de procesar lo que veían. Iridessa casi se desmaya de la impresión, Rosetta se quedó con la boca abierta y Silvermist... ella sólo sonrió con ternura, derramando las lágrimas más dulces que había creado jamás.
-Les dije que estaba viva.- comentó Clank con alegría.
-¡Ahhhh! ¡Tinkerbell!- gritó Rosetta, tan fuerte que incluso hizo eco. Ella corrió hasta su ex difunda amiga y se abalanzó sobre ella para abrazarla, derribandola a la nieve. Está bien, esta vez sí lo creía.
Claro que Silvermist fue e hizo lo mismo, abrazó a Tinkerbell con tanta fuerza que casi le saca el aire, la besó en las mejillas, la frente y las manos y después volvió a abrazarla, negándose a soltarla.
-Es ella... realmente... es real.- murmuró Iridessa, sin poder asumirlo.
-Ella es real, realmente lo es.- la animó Clank, que sollozaba por la alegría del momento.
-Soy yo, Iridessa, estoy bien.- se acercó a ella y puso su mano en su hombro-. ¿Ves? No me pasó nada.
-Tink.- rodeó a su amiga con sus brazos, mientras lloraba con mucha fuerza-. No vuelvas a dejarnos, por favor, no podría volver a soportar algo así.
Tinkerbell suspiró. Estaba muy feliz de ver a sus amigas, sus lágrimas no eran más que de felicidad. Tanto deseaba verlas y estar con ellas. Ellas eran muy especiales para Tink, porque los amigos son el más valioso tesoro. Pero también se sentía contrariada, por un lado estaba tan, pero tan feliz, pero por otro deseaba tanto volver con aquel niño. Esto la confundía mucho, porque sabía que no podía tener las dos cosas, y querer a Peter era un sentimiento ilógico.
Después de unos minutos, decidió preguntar finalmente sobre su hermana.
-¿Y Periwinkle?
-¿Nadie le ha dicho?- habló Silvermist.
-Yo intenté decirle.- comentó Clank.
-Creí que ustedes deberían decirle.- habló Gliss, los demás la miraron extrañados, porque normalmente ella no está nunca con ellos.
-Por favor, díganme.- casi suplicó la hada rubia.
-Lo que sabemos es que la Reina Clarion descubrió que Periwinkle, Fawn y Slush llegaron retrasados de Tierra Firme.- contó Silvermist.
-Tinkerbell me contó que se encontró con ellos, por eso debieron llegar tarde.- dijo Clank.
-Oh, hay no, es mi culpa.- se culpó la rubia-. ¿Los castigaron, cierto? ¿Qué les hicieron?
-Hay, Tinkerbell.- se lamentó la hada de agua-. Ellos rompieron una regla muy estricta. Los encarcelaron.
-¡¿QUÉ?!- eso la tomó desprevenida, porque normalmente en el Reino de las Hadas no se hace eso, ni siquiera hicieron algo demasiado grave.
-Ellos no quisieron contar el por qué de su retraso, nunca le dijeron a nadie que estabas viva ¿Por qué?
-Es una muy larga historia.- susurró, devastada-. Ellos... realmente hicieron eso por mí.
-Claro, amorcito, que tenemos tiempo para escuchar esa historia.- habló Rosetta, que se mantenía firme pero preocupada-. Cielo, debemos contarte sobre Terence.
-¿Qué pasa con él?- abrió los ojos, intrigada y temerosa. Ahora sabía por qué no había encontrado a su hermana y a Fawn cuando fue a buscarlas, pero tampoco encontró a Terence.
-A él también lo encarcelaron.
-¡¿Qué?! ¡¿Pero por qué?!
aquí un capitulo más
yay, ya quería escribir este.
Bueno, Tinkerbell tiene muchas cosas que resolver ¿logrará hacerlo? Ya veremos jeje
Ah... al fin escribo un capitulo donde sólo se encuentren en Nunca Jamás, los siguientes capitulos también serán así. Creo que se podría decir que la primera parte de el fic ya terminó y ahora empiezan las aventuras en Nunca Jamás. Les prometo cosas inesperadas jeje, realmente esperaba llegar a esta parte.
Oigan, el siguiente capitulo es especial, porque aparecerá un personaje que todos conocemos. No, no se emocionen, no es James xD él aún no aparecerá hasta más adelante (claro que tengo que ponerlo jaja ) Aparecerá otro personaje que todos conocemos, y será muy curiosa la situación en la que aparece xD
¿Saben? Estoy pensando en escribir un fanfic de Frozen, pero estoy esperando a terminar alguno de mis fics antes de comenzar uno nuevo, así que tal vez algún día jeje
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