ETERNAMENTE AMADO
CAPITULO XVII
UN GRAN ESTRATEGA
Personal Over View by Jacobo
La mirada de Edward se cruzó con la mía.
Por un momento creí que aun me perseguía, agitado, corrí velozmente.
Subí al coche de mi amante y manejé alocadamente por la carretera.
Cullen no podía seguirme, sino lo hacia a pie. Gracias a mi brillante idea de sacarle la llave y desinflar sus llantas del coche de su propiedad.
Durante el trayecto de regreso, las miles de ideas que deseaban formar parte de un gran plan maestro se agolpaban en mi cabeza.
Jamás permitiría que mi Bella me abandone.
Las imágenes de mi matrimonio envenenaban mi alma, fui tan estúpido con mi Bella.
Pero la recuperaría, eso significaba cargar a cuestas con la muerte del miserable de Edward Cullen.
Estacioné el auto en un descampado, lo rocié con gasolina y lo prendí fuego.
¡Que placer! ver las llamas rodear toda esa mierda...ese ritual de fuego, las llamas danzando sobre mis retinas, sentí que ardía en mi interior por mi amada esposa de esa manera.
Caminé errante por la banquina durante horas.
Estaba amaneciendo, un alma se apiado de mí, dándome un aventón hasta la reserva. Volví junto a mi padre.
Me sentía solo, no tenía hogar, gracias a un acto de locura al rociar con un solvente y dejar que las llamas la consumieran como al auto de mi amante de turno.
No podría explicar con palabras, lo estimulante que se sentía para mis cinco sentidos ver arder todo lo que tocaba a mi paso.
Al llegar a la cabaña en medio de la reservación, mi padre se sorprendió de verme con un rostro desencajado y solo.
Me apresuré a disculpar a Bella, diciéndole que había ido a visitar a los nenes.
Me sentía muerto de hambre, sucio y cansado.
Pasado el mediodía sacié las tres necesidades básicas para tranquilidad de mi cuerpo y mi mente agobiada por los acontecimientos de los últimos días.
Durante el tiempo que dedicaría a mi descanso, no pude pegar un ojo, mí interior lo sentía alterado, la sangre corría entre mis venas de manera alocada.
La adrenalina se apoderó de mi cuerpo, salí como un demente hacia el cobertizo, tomé la moto y huí.
Un poco de aire nocturno me haría muy bien...adoraba las gotas de rocío sobre mi rostro.
La cabaña de los Cullen quedaba demasiado lejos de la reserva.
Tomé la autovía, el velocímetro al tope. La oscuridad de la noche habría sus brazos para cederme el paso.
Conduje enloquecido sin un rumbo estipulado, aunque mi mente me hizo una mala pasada y podía reconocer el área en donde se encontraba mi esposa.
-¡Por qué no!-me dije enarcando una ceja y una sonrisa siniestra abarcaba mi rostro.
Me adentré con la moto lo mas cerca que pude, la apoyé contra un árbol y continué a pie.
Estaba demasiado oscuro, ajusté mi visión para caminar entre la vegetación.
A lo lejos podía divisar fácilmente la cabaña. Caminé sigilosamente y mis ojos no daban crédito a lo que tenía frente a mis narices.
¿Los Cullen de acampada? Me resultaría muy difícil tener acceso a mi esposa.
Debería encontrar una brecha entre esa masa compacta que formaban esa familia entorno a mi Bella, ésa familia que nunca tendría estando a mi lado.
La única fisura concreta que sería mi as en la manga, es la rubia engreída, que siempre estuvo enamorada del maldito y que hace años odiaba a mi Bella.
Todos los integrantes miraban en torno a una misma dirección, mí visión busco lo que todos miraban.
El odio se apoderó de todo mi endiablado ser.
Mi Bella pegada a su cuerpo y el muy desgraciado besándola apasionadamente. Ella totalmente extasiada acariciaba su pelo.
Una imágen de mil mierdas, se veía que gozaba la muy perra, por aquellas manos en todo su cuerpo.
Como los odie a los dos. Al diablo con el amor que sentía por ella.
Volví sobre mis pasos, enceguecido por mis celos hacia la reserva.
El viaje se me hizo eterno, la imágen aparecía una y otra vez sobre la ruta y frente a mis ojos.
Al llegar a la reserva , me acosté en mi cama y otra vez los brazos de ella acariciando mil veces el pelo de él.
Morfeo me atrapó en sus garras y la soñé una y otra vez, siempre la misma imágen.
Me desperté sobresaltado, había dormido más de diez horas.
Me sentía renovado. Tomé mi moto, me coloqué el casco y regresé en busca de Bella.
De camino me cruce con las hermanitas Cullen que conducían distraídas y con el radio a todo volumen.
MIERDA, ES MI MALDITO DÍA DE SUERTE. Pensé en mi fuero interno.
El sol se ocultaba en el horizonte.
Repetí la misma rutina del día anterior, dejé la moto y seguí a pie.
Mi corazón rebotaba en mi pecho de la emoción, ningún coche se encontraba en el lugar y ellos dos ingresaban a la caravana.
Dos ideas surgieron en mi mente.
La primera era encerrarlos a los dos en la caravana y prenderlos fuego, pero me resultó poco atractivo y fácil poner fin a todo esto.
La segunda idea me pareció más original, ingresaría a la casa, abriría todas las perillas de gas y al encender la luz...
!BOOOM¡ todo ardería en llamas, con ellos inclusive. Ya podía degustar el triunfo de mi victoria.¿mis hijos?...ellos sabrían que su madre tenía un amante y murieron en un accidente.
Corrí como loco hacia la cabaña, el ambiente olía a Bella, ese aroma embriagador de goma de mascar, sabor frutilla. Nunca había deparado en ese aroma como en este momento. Todo mi hogar debía oler así.
Maldita mi suerte, me perdí en esa fragancia y el bastardo ingresaba a la casa.
No tuve otra opción que esconderme y atacarlo.
Salí por detrás de la barra, me abalancé sobre su espalda .Nos trenzamos en una feroz golpiza, nuestros rostros ensangrentados.
Mataría al maldito Cullen, con un golpe certero partimos la mesa y con la pata de ésta lo desmayé de un golpe y lo arrastré hacia lo que seria un depósito.
Le trabé la puerta y la cerré con llave.
Primero me encargaría de Bella y luego terminaría lo que empecé con el rompe hogares de Cullen.
Al caminar tranquilamente hacia la caravana, me imaginaba la cabaña en vuelta en llamas y a él ardiendo en ellas.
A ella le daría una sobredosis con algo preparado por mi enfermera y amante de turno favorita.
La dejaría agonizar por días, moriría por exceso de drogas en su organismo y a mis hijos, le diría que su madre era una drogadicta.
Era imposible no sonreír ante mi victoria. El triunfo era mío.
Abrí la puerta de la caravana y la cerré suavemente.
-Has tardado demasiado-me dijo ella.
Mis ojos no daban crédito a lo que tenía frente a mi, se veía hermosa, su cuerpo apenas se divisaba bañado por la luz de la luna que entraba por las ventanillas del rodado.
Reinaba un silencio total.
Su cuerpo se entregaba tácitamente a mí, una erección nacía en mi entrepierna.
Sentí un ansia loca de tocarla, de poseerla violentamente, todavía era mi esposa y con Cullen fuera de ruedo ,tenía tiempo de divertirme un rato y revivir viejos tiempos.
Hace muchos años que no había pasión entre nosotros, cada noche buscaba en diferentes mujeres saciar mi animal sexual.
Pero al verla en esa pose y pensar que lo esperaba a él, me despertó toda la lujuria que no sentía por ella.
Mis manos comenzaron a acariciar sus piernas desde los tobillos, maldita nunca me había esperado así en mi vida.
La veía tan vulnerable, que solo la drogaría si se ponía difícil.
A medida que mis caricias se tornaban bruscas y desesperadas, su cuerpo se tensó y me volví loco mientras la ira se apoderaba de mi ser.
¿Ya no le gustaban mis manos?.La muy puta quería las manos de él sobre su cuerpo, ese cuerpo que me pertenecía desde que se caso conmigo.
De todas formas a quién quería engañar, ella nunca me amo...
-¡Jake! ¿Como puedes hacerme esto?-me gritó con lágrimas en los ojos.
La verdad, no me importó, muy por el contrario acrecentaba mi ira.
-Eres mi esposa aún-le dije con una gran sonrisa, me senté a horcajadas de ella y le incrusté brutalmente la jeringa en su cuello. En lo más profundo de su cuello.
El efecto fue instantáneo.
¡Que satisfacción! haría con ella lo que quisiera y cumpliría mis mas oscuras fantasías, hasta la tomaría por esos lugares de su cuerpo que aun conservaba virgen, no se para quien.
Tomé sin ningún reparo, con desesperación una y otra vez su cuerpo, disfruté cada estocada, me sentía en el cielo.
A pesar de sus frases y su indiferencia, la llené de mi esencia.
Y como despedida la besé furioso, hasta sofocarla y dejarla tiesa y fría sobre esa cama de mierda, de aquel lugar de mierda.
Al verla sin movimiento, caí en la cuenta que esa, que yacía debajo de mi, era la madre mis hijos, sentí vergüenza y culpa. Me sentí un bastardo mal parido.¿que había hecho con mi Bella?
Salí como poseído del lugar, mi cuerpo aún tenia impregnado su aroma y el mio de sexo desenfrenado.
Corrí por la espesa vegetación, me colgué de la moto y volví a la reserva.
¡Diablos!¿que hice con la madre mis hijos?
Mi accionar me paralizó varios días.
Esa tarde pedí prestado el coche de uno de los pocos amigos que tenía.
Debía volver para ver el estado de mi esposa, una idea se cruzó por mi loca cabeza.
Me presentaría en la cabaña de los Cullen, fingiendo que me encontraba arrepentido y sabría como se encontraba.
De camino, ellos pasaron con el volvo plateado a mi lado.
A la mierda con mi idea civilizada de pedir perdón, el maldito manejaba con el rostro embargado por la felicidad y ella recostada en su hombro.
¿Que lo haría tan feliz?
El mundo es demasiado pequeño para vivir los dos respirando el mismo aire.
En un acto irrazonable le tiré el vehículo encima, con suerte morirían en un trágico accidente de tránsito y eso le diría a mis hijos, que su madre me era infiel y que Dios había hecho justicia.
Corríamos a gran velocidad, el maldito aceleró el paso y a lo lejos, Charlie, una vez mas viejo maricón que se creía el dueño del pueblo por portar una puta placa de oficial.
Como siempre, su auto último modelo, ostentoso como todos ellos, aceleró de golpe.
La maldita barricada les dió paso y no me quedo otra que retroceder, cambiar de carril y alejarme del lugar.
Al rato de conducir endiablado, paré en una gasolinera, compré un par de petacas y cargué el tanque de gasolina.
Al llegar a la casa de mi padre, me terminé de beber las últimas dos petacas, mí estado de ebriedad era notorio, deje el auto aparcado en el medio de la nada, caminé tambaleante, todo me provocaba satisfacción y embotaba mis sentidos.
Mi padre se sorprendió de verme así.
Maldito viejo guerrero, había muchas cosas que el no sabia de mi.
Mi oscura personalidad, el pésimo matrimonio, como había intentado matar a Bella en estos días, mi odio por Cullen...todo...para mi padre era un total desconocido.
DISCLAIMER
Crepúsculo, Twilight, New Moon, Eclipse, Amanecer, Breaking Dawn así como el resto de títulos y personajes asociados a la serie escrita por Stephenie Meyer,
son propiedad de Stephenie Meyer y asociados.
Esta web es un trabajo hecho por una fan, creada con el único propósito de entretener y de dar vida a estos geniales personajes en otro contexto que son de mi invención.
La información está tomada de los libros editados en español por Alfaguara (Santillana) y por las webs de Stephenie Meyer . Las imágenes e información de la película pertenecen a Summit .
Un agradecimiento especial para:
AlienaCullen.GeorginaCullen.CatitaCullen.Nardamat.Supattinsondecullen.Gatitaswan.Babyboo27.Annie.Maite.Covaric.
por dejarme sus hermosos review. También para las que me leen de entre las sombras y para las que comentan desde el blog o la página de Eternamente Amado.
Gracias mil gracias.
ADELANTO...
CAPITULO XVIII
DERRUMBE EMOCIONAL
Al retirarme de su lado ,su carita de desconsuelo me partió el alma,pero debía bajar las escaleras para buscar el comprimido en mi maletin.
Al bajar los escalones tomé el móvil de mi bolsillo y llamé a mi padre.
-¡papá!- mis lágrimas brotaban sin pedirme permiso.
-¡ Hijo!¿estas angustiado?¿qué pasa?-la voz de mi padre sonaba preocupada hasta juraría que sus manos se cerraban en un puño como las mias.
