Resumen de la historia:
Cuando en Tierra Firme la estación estaba por cambiar a verano, Tinkerbell y los demás dejaron Nunca Jamás para ir al campamento de las hadas
para pasar ahí todo el verano como es costumbre. Igual que todos los años, Tink vería a Lizzy de nuevo.
Después de una pequeña discusión sobre cuándo la artesana debía confesarle sus sentimientos a Terence, finalmente se reencontró con su amiga
humana que ya tenía 15 años de edad.
Lizzy le pidió a Tinkerbell que la acompañara a una cita que tendría con un amigo en Kensington Gardens. Estando ya en la ciudad, al Tink regañar
a Lizzy porque ya deberían volver, la chica alegó que podía volver sola a salvo, así que Tink, molesta, la dejó sola. Pero cuando Lizzy iba de regreso
a su hogar, fue secuestrada.
Tink recapacitó y decidió volver a buscar a Lizzy, pero no la enacontró por ningún lado. En el camino se encontró con Vidia, que había decidido
buscarlas a ambas al ver que no volvían. Juntas, Tink y Vidia salieron en busca de Lizzy.
Lizzy, junto a otros niños secuestrados, fueron llevados a Whitechapel, el lugar más peligroso de Londres, ahí conoció a George y Mary, unos niños
de 11 y 10 años respectivamente.
Tinkerbell y Vidia lograron encontrarlos, desataron a Lizzy y George, pero en ese momento llegaron los secuestradores y, al no haber otra oportunidad
de escapar, George se fue abandonando a los demás, salvando sólo a Mary porque le tuvo lastima. Tinkerbell trata de confrontar al "señor" el
jefe de los secuestradores, pero él termina lastimandola, haciendo que Lizzy y Vidia la crean muerta. Cuando estuvieron a punto de matar a Lizzy,
un misterioso niño, llamado Peter, llegó y la rescató.
Lizzy se desmayó y cuando despertó el niño que la salvó había desaparecido, sólo estaba Vidia. Vidia tuvo que contarle a sus amigos que Tinkerbell
murió, lo cual provocó tristeza y caos a las hadas en Tierra Firme. Al final del día la Reina Clarion decretó que estaban prohibidas las relaciones
entre hadas y humanos, que no podían volver a ver a Lizzy y que los campamentos cerrarían para siempre; los que desobedezca las leyes serán
encarcelados y culpados de traición.
Pero Tinkerbell no estaba muerta, cuando ella despertó se encontraba en Kensington Gardens, dentro de un frasco y en propiedad de Peter. Peter
se encontró con George, quien había salvado a Mary. George le cuenta a Peter sobre su terrorífico encuentro con Jack el destripador. Peter obligó
a George a cuidar a Mary, ya que, según él, era su responsabilidad por haberla salvado.
Cuando los niños se distrajeron, Mary liberó a Tink del frasco, la hada se dirigió a buscar a sus amigas. De camino al campamento, Tinkerbell
se dio cuenta de que su ala estaba rota, apenas logró llegar, sólo para darse cuenta de que todas las hadas habían vuelto a Nunca Jamás, que
Lizzy se había ido y que la creían muerta. Sólo pudo encontrar una bolsita de polvilllo azul. La noche siguiente Peter la volvió a encontrar y ella,
al no tener a nadie, decidió quedarse con él.
Pasó el tiempo, la estación cambió a otoño. Tinkerbell vivía con Peter, George y Mary en un edificio abandonado junto a otros niños perdidos.
La vida ahí era difícil, Pero Tink ya se había acostumbrado. Durante un paseo en Kensington Gardens, Tinkerbell presenció la primera risa de un
bebé. Una nueva hada nacería, pero se desvió del camino y no llegó a Nunca Jamás, así que Tinkerbell le roció polvillo azul para que naciera en
Tierra Firme. Nació un hada de piel azul, cabello rojo y ojos color miel, Tink lo llamó Firefly Fire. Él nuevo amigo de Tinkerbell resultó ser un chico
que siempre tenía hambre, mentiroso, creído y sin ningún talento, además de que podía volar sin necesidad de polvillo.
Tiempo después, Peter tuvo una confrontación con Felix, un adolescente que ya había crecido, por lo cual Peter lo desterró, pero Felix mencionó
la madre de Peter, lo cual lo afectó un poco. Tinkerbell sintió tristeza por Peter al darse cuenta de que él en realidad es un niño muy triste.
Llegó el invierno, Tink descubrió que el frío no afectaba las alas de Fire. Cuando estaba perdiendo las esperanzas de encontrar las demás hadas,
Tink se reencontró con Slush, Fawn y su hermana. Ellos le explicaron que Terence fue el que dejó el polvillo azul que Tink utilizó para dar vida a
Fire. Periwinkle ayudó a reparar el ala de su hermana.
Los tres le contaron a Tink que en los últimos seis meses las cosas en Nunca Jamás había cambiado para las hadas. Sus amistades estaban rotas,
tuvieron muchos problemas, especialmente con Bobble y Vidia, que se habían vuelto malvados y llenos de rencor. También le contaron que las reglas
en el Reino de las Hadas eran más rigurosas, no podían permanecer mucho tiempo en Tierra Firme al cambio de estación y si eran descubiertos
los castigarían. Tinkerbell les dijo a sus amigos que aún no podía volver, quería quedarse por Peter, por lo cual ellos no podían decirle a los demás
que la encontraron con vida. Mientras tanto, en el Reino de las Hadas, Spike acusó a Fawn, Periwinkle y Slush con la Reina Clarion de aún estar
en Tierra Firme contra las reglas, lo cual es considerado traición.
Al empezar la primavera, Peter salvó a un niño rubio que llamaron "niño nuevo" él se fue a vivir al edificio abandonado con los demás niños perdidos,
haciéndose rápidamente amigo de Mary, quien lo trató como su hijo.
Cuando Audrey, una niña que creció, se fue para trabaja en lo único que podría hacer una niña huérfana, Mary deseó dejar de crecer para
nos ser como Audrey o Felix; comenzó a desear ir a Nunca Jamás. Mary comenzó a contar historias sobre Nunca Jamás, animando a los demás
niños, en especial a Peter, a querer ir, pero Tinkerbell les dijo que no tenía suficiente polvillo.
Esa noche, el señor, el hombre que secuestra niños para venderlos, los encontró. Él buscaba matar a Peter y llevarse a el resto de los niños.
Felix, que ahora trabaja para el señor, se apareció frente a Peter, buscando pelea. Peter creyó que él había delatado su ubicación, pero Felix reveló
que la que realmente había traicionado a sus antiguos amigos fue Audrey.
Cuando parecía que no podría escapar, Peter se lanzó desde la azotea del edificio, obligando a Tinkerbell a darle polvillo para poder escapar.
Peter se reunió con George, Mary y el niño nuevo, pero los malvados adultos los rodearon, sólo podrían escapar si volaban a Nunca Jamás, pero
el niño nuevo y Mary se quedaron atrás, sólo Peter y George escaparon junto a las dos hadas.
Ya en Nunca Jamás, George exigía volver por Mary, pero Tinkerbell ya no tenía polvillo suficiente, así que ella volvió al Reino de las hadas, dejando
a los niños en el cuidado de Fire. El Árbol del Polvillo estaba custodiado por los exploradores, así que Tink tuve que pedirle ayuda a sus amigos,
ellos apenas se enteraron de que estaba con vida. Ellos le contaron que Fawn, Slush y Periwinkle fueron encarcelados por retrasarse en regresar
en invierno y ellos nunca confesaron que Tink estaba con vida; Terence fue encarcelado también ya que descubrieron que había robado polvillo
azul. Tinkerbell le contó su todo lo que le había pasado a sus amigos y que necesitaba mucho polvillo para regresar a los niños a Londres. No podían
conseguir polvillo suficiente, así que acudieron al Guarda Libros para que le dijera otra forma de ir a Tierra Firme, él le entregó a Tink un libro
que hablaba sobre las sirenas y dónde encontrarlas, él le dijo que ellas podrían decirle una forma de volver a Tierra Firme sin polvillo. Pero como
aún necesitaba polvillo para volar por Nunca Jamás, sus amigos le entregaron el polvillo que ellos tenían.
George se había separado de Peter y se había encontrado con un lobito que no dejó de seguirlo. Tras del niño iban los indios que querían darle
caza, liderados por la princesa Tigrilla. Los indios atacaron, George y Lobito fueron capturados, Peter llegó y fue capturado también. Los indios
llevaron a los tres a su campamento, donde también se encontraba Fire durmiendo.
Tigrilla reveló que iba a casarse con el niño nuevo, cuyo nombre real es Slighty y había llegado a Nunca Jamás después de George y Peter.
Cuando Tinkerbell regresó a donde había dejado a los niños, no los encontró, los buscó por todas partes hasta que una misteriosa ave de plumas
rojizas le indicó el camino, llevándola hasta el campamento indio, después de esto la ave desapareció.
La boda de Tigrilla y Slightly se canceló gracias a las palabras de Peter, lo cual causó que se ganará el odio de la princesa india.
Tigrilla acordó con Tinkerbell en ayudarla a regresar a los niños a Londres con tal de deshacerse de Peter pero con la condición de quedarse con
Slightly; Tink aceptó, pero mintió, en realidad planea regresar a los tres.
Fueron a la Laguna de las Sirenas, pero unas piratas llegaron y se llevaron a varias de ellas. Peter le prometió a una niña sirena que rescataría a
su hermana, aunque Tinkerbell se opuso al principio, Peter no la obedeció. Ahora los niños van al barco de las piratas para salvar a las sirenas.
¿Qué quieren las piratas con las sirenas? ¿para quién trabajan las piratas? ¿habrá una forma de llegar a Londres sin polvillo?
¿qué era la ave que ayudó a Tinkerbell? ¿qué pasará con Mary?
La historia continúa...
El primer niño perdido
capítulo 15: Barbanegra.
El cielo se oscurece
y todo se desvanece.
Cerca está la pesadilla
de la gente perdida.
El verdadero monstruo de Nunca Jamás.
El verdadero demonio del mar.
La leyenda maligna
de un alma podrida.
El verdadero Rey de los Siete Mares.
De una forma u otra había logrado montarse al barco pirata sin ser descubiertos, eso era ya de por sí un milagro, o eso o las piratas eran demasiado tontas o estaban demasiado distraídas tratando de amordazar a las sirenas.
Se habían llevado seis sirenas de la Laguna de las Sirenas, entre ellas una pequeña sirenita hermana de una niña sirena que Peter le había prometido rescatarla. Las malvadas piratas, Jessica, la capitana, Beatrice, una joven de acento francés, y la llamada Princesa Pirata, una niña demasiado pequeña para ser pirata y demasiado pequeña para llevar el maquillaje que llevaba.
Las sirenas estaban todas amontonadas y cubiertas con redes de pesca, las pobres se agitaban, retorciéndose tal pez fuera del agua. Es una suerte que las sirenas tengan pulmones también. Las dos piratas mayores (que se les notaba que apenas salían de su adolescencia) llevaron a las sirenas abajo, probablemente a la cocina, o eso es lo que Firefly Fire presintió.
—¡Vamos a cenar filete! ¡muero de hambre!— exclamó al tiempo en que Trigrilla lo tomaba en su mano con brusquedad y lo chistara.
—Shhh— lo calló la princesa india. Las tres piratas, tanto como las sirenas, ya no estaban en la cubierta y los niños se escondían tras unos barriles, pero aún así podía ser peligroso —. Si querer salvar sirenas, tener que escuchar Tigrilla.— habló la niña morena en susurros a sus compañeros.
—Nahh.— musitó Peter sin interés.
—Ni siquiera quería venir.— decía George con fastidio.
—Oh, escuchan a mi prometida.—habló Slightly, que aún ya no estaba al cien por ciento seguro de querer casarse con su "novia" la seguía considerando como tal.
—Este no ser barco cualquiera, tribu de Tigrilla conocer este tipo de nave. Ser uno de los muchos barcos del despiadado Rey Pirata y si esas tres piratas poseer este barco, que ser imposible de robar, significar que ellas ser aprendices del Rey.
—¿Los piratas tienen realeza?— preguntó Slightly, curioso, mirando a la niña fijamente.
—Rey Pirata ganar titulo por cantidad de cuellos que cortar, por cantidad de tesoros que saquear.
—¿Puedes dejar de hablar así? No se te entiende.— Peter resopló, se rascó la mejilla y lo pensó un poco—. ¿Un asesino y ladrón? Puedo lidiar con eso.
—¡No, no puedes!— gritó Tinkerbell, volando frente de donde estaba el rostro de Peter—. ¡He escuchado muchas historias aterradoras del Rey Pirata! ¡si él ha hecho la mitad de las cosas que me contaron, entonces es un completo monstruo! ¡si te encuentras con él te prohíbo enfrentarlo!
Peter miró al hada un par de segundos, con el ceño fruncido, luego sus ojos giraron hacia Tigrilla, dirigiéndole un gesto interrogativo.
—Tinkerbell decir que prohibirte luchar con Rey Pirata, si lo haces y sobrevives ella matarte a ti.— tradujo, ya que Peter no entendía el lenguaje de las hadas.
—¡Eso apenas se acerca a lo que dije!— criticó Tink la traducción.
—Trigrilla no decir todo lo que hada decir, esto se alargaría demasiado. La idea se entiende.— respondió la princesa al hada. Tinkerbell bufó, molesta.
—El rey no parece estar aquí, son sólo la niña y las dos adultas.— mencionó Peter, dándole un vistazo a la cubierta—. Esto podría resultar muy aburrido. Por otro lado, estamos en un barco pirata real.— se giró para ver a sus amigos, soltando una tierna sonrisa—. ¿Alguno de ustedes se imaginó que esto podría pasar?
—No.— respondió de inmediato George, amargado—. ¿Podríamos concentrarnos en sacar a las sirenas y bajarnos de aquí?
—¡Yo siempre he querido manejar un barco! ¿dónde estará el timón?— exclamó Slightly con emoción.
—Slightly, guardar silencio.— lo reprendió su prometida.
No tenían un plan, y nadie estaba pensando en uno, lo cual era una desventaja, pero así eran las cosas. Los cuatro niños y Lobito se acercaron de forma sigilosa a la puerta que dirigía a las escaleras que iban al piso de abajo. Fire iba bien sujeto al cabello de Slightly, ya que no quería volar, por su parte Tinkerbell estaba sentada en el hombro de Peter, ya que no quería gastar polvillo. No era problema para ella hacer esto, ya estaba acostumbrada y sabía que el niño también.
—Tener cuidado.— advirtió la india—. Escuchar a una pirata llamar Princesa a la más pequeña. Posiblemente niña ser hija de Rey Pirata. No querer saber qué malvado ser haber criado el pirata más cruel.
Los niños se miraron entre sí, contrariados. ¿Una niña, hija del Rey Pirata, podría ser tan cruel? George y Slightly dudaron un poco, así que miraron a Peter, esperando que él hiciera algo. Peter se dio cuenta de que lo miraban y torció el gesto.
—No tendrán miedo ¿o sí?— les preguntó, entre serio y burla. Ellos no respondieron, no con palabras.
Peter se resignó a ello, se acercó a la puerta que estaba sobre la cubierta y que llevaba hacia abajo, se agachó para abrirla, pero la puerta se abrió primero.
Todos entraron en pánico. No tenían a dónde esconderse, sólo se recargaron a la pared de madera que estaba tras de ellos, como si pegarse fuera suficiente para hacerlos invisibles. Temblaban con miedo, nervios y agitación, tratando de no hacer ningún ruido. La que subió por las escaleras fue la niña.
¡Ay! ¡la Princesa Pirata! ¡la hija del rey! ¡la hija del hombre más sádico, despiadado y temido de todo Nunca Jamás!
A pesar de esto, la niña apenas parecía una pirata, casi iba vestida como una muñeca de porcelana, salvo por algunos accesorios piratas. Una niña de vestido púrpura y rosa, con un moño rosado también adornándole el cabello. A simple vista era una princesa jugando a ser pirata, esto bien podría ser así.
Los niños rogaron para que ella nos se diera la vuelta, ya que ni escondidos estaban. Tendría que ser ciega para girarse y no verlos. Menos mal que la princesita siguió adelante sin voltear. La niña pirata comenzó a limpiar con agua y jabón la cubierta, dedicándose a secar las partes que habían sido empapadas por las sirenas mojadas.
No tenían forma de escapar de esta, si los niños se movían ella probablemente iba a escucharlos, además de que en cualquier momento podrían llegar las mayores y sabían que a ellas no sería tan fácil despistarlas. A George, Tigrilla y Slightly casi se les escapa un grito cuando vieron que Lobito salió corriendo hacia la princesa. ¡Ese perro era un traidor!
El cachorro de lobo comenzó a ladrar, sus ladridos eran muy agudos, como chillidos, llamando la atención de la Princesa Pirata. La niña pirata levantó la vista y vio al cachorro, llevándose un pequeño susto. Lobito se acostó boca arriba, haciéndose el tierno.
—Aw. ¿Cómo subiste aquí, pequeñito?— ella tomó al cachorro entre sus brazos y le dio un fuerte abrazo. Realmente no se explicaba cómo había subido ¡pero era tan adorable!
Mientras tanto, Tigrilla le dio un empujón a Peter, indicándole en silencio que debían avanzar. Se movieron con sigilo, aún pegados a la pared, llegaron a la esquina y se escondieron tras unas enormes cajas de madera. ¡Ese lobo no era un traidor! ¡los había salvado!... ¡Oh! ¿y ahora como lo salvaban?
—Se sacrificó por nosotros.— se lamentó Slightly—. Quién sabe qué torturas horribles va a recibir.— en ese momento, la Princesa Pirata estaba girando con el lobito mientras se reía—. ¿Y ahora qué?
—¡A comer pescado!— gritó Firefly Fire.
—Yo iré por él, no le temo a una niña.— dijo Peter, dando un paso para salir, pero Tigrilla lo detuvo, tomándolo del brazo.
—Ser peligroso, no arruinar oportunidad que Lobito nos dio.
Aún así, los niños se asomaron para ver qué hacía la pirata y el lobo. La Princesa Pirata revisó detrás de ella, viendo que sus compañeras no llegaran. Miró a Lobito y le sonrió.
—¿Quieres escuchar una canción que inventé?— le dijo entre risas.
Lobito gimoteó, movió la cola y, después de ser bajado a suelo, comenzó a saltar. La niña se acercó a la borda, contempló el mar y sintió el viento salado pegandole el rostro. Jamás se atrevería a cantar frente a otras personas, pero con un lobito podría hacerlo.
—Princesa Pirata, muy valiente soy.— comenzó a cantar su canción inventada—. Por el mar navego yo. Cuando viento hay siento que puedo ¡volar!— la niña estaba demasiado emocionada en su melodía—. Soy feliz en libertad, pues puedo navegar aquí en Nunca Jamás. ¡Princesa de el mar!
Terminó, bajó la mirada y miró a Lobito que la escuchaba atentamente. La niña se ruborizó y soltó una risita nerviosa.
—Es todo lo que llevo hasta ahora, no es una canción muy buena.
Los niños escondidos la habían escuchado. En el fondo les pareció una canción algo pretenciosa.
—Eso ni siquiera rima.— mencionó George, aunque sí rimaba.
—Yo creo que tiene una voz muy bonita.— comentó Slightly con dulzura. Sobra decir que Tigrilla enfureció.
—¡Esa pedazo de presumida!— exclamó en voz baja (si se puede hacer eso), la niña iba a salir para confrontar a la pirata, pero fue detenida por Peter, que la tomó del brazo.
—Ser peligroso, no arruinar oportunidad que Lobito nos dio.— la imitó a la perfección. Tigrilla enfureció aún mucho más.
—¡Al demonio!— abofeteó a Peter—. ¡Tigrilla arrancar su cabellera y colgarla en habitación como trofeo!
—¡Shhh!— la callaron todos, hasta Fire.
La Princesa Pirata volvió a cargar a Lobito y comenzó a acariciarle el pelaje.
—¿Sabes? Siempre quise dejar mi hogar y convertirme en pirata.— suspiró, algo triste—. Pero soy sólo la grumete. Pensé que iba a ser fácil, pero no es como lo imaginé. Me tratan como si no importara.
—Los adultos son así.
—Sí, supongo.— contestó a esa voz.
—Seguramente están celosas, tú eres más joven y más linda.
—¡Ja! Beatrice se muere de la envidia.— espera un minuto...— ¡AH!— giró encontrándose con el desconocido que le hablaba—. ¿Qu... quién eres tú?— preguntó, temblando.
A Peter le habían valido las advertencias que le habían dado, incluso las que a sí mismo se dio, y caminó directamente para encontrarse con la Princesa Pirata. Él era tan impredecible. Tinkerbell estaba rabiando del coraje.
—Tú... ¡eres un niño!— se sorprendió la princesa, avergonzada.
—Buena observación.— Peter la rodeó, casi asechandola, después su vista viajó por lo largo de la nave—. ¿Este es tu barco?
—¿M..mió?
—Me han dicho que eres una princesa ¡ni siquiera eres la primera princesa que conozco! ¡pero debes ser importante!
—¡¿Qué quieres conmigo?!— tomó una escoba que tenía al lado y amenazó al niño con esta, totalmente asustada.
—No seas extraña, sólo tengo curiosidad, es todo.
—¿Ahora te estás haciendo amigo de una pirata?— dijo George en tono irónico, saliendo del escondite junto a los demás. Peter, de alguna forma, había desvanecido el miedo, ahora casi parecían estar en confianza, casi. Lobito corrió hacia George y saltó al rededor de él.
—¡¿Más?! ¡¿Cómo entraron aquí?!— se alarmó la pirata, escudándose tras la escoba, dándose cuenta de que Lobito pertenecía a ellos.
—¡Rendirte, pirata!— amenazó Tigrilla, apuntándole con su arco—. ¡Yo ser Princesa India! ¡Princesa Tigrilla! ¡ser mejor que tú!— esa última frase estuvo fuera de lugar.
—Sigue celosa.— le dijo George a Slightly, el rubio se sonrojó y se dio una palmada en la cara.
—¡¿Qué haces aquí?! ¡¿qué hacen ustedes aquí?!— seguía alarmada, pero se dio cuenta de algo—. Un momento, esos niños no son indios.— miró a los niños que tenían la piel más clara que Tigrilla, en especial Slightly y Peter—. ¿De dónde son?
—De Londres.— contestó Peter sin más.
—¿Londres?— no comprendió por un momento, pero ya había escuchado el nombre de esa ciudad antes—. ¿Son... ingleses? ¿niños de Tierra Firme? ¡¿Son niños nacidos en Tierra Firme?!— se llevó una tremenda sorpresa, estaba impactada. Alzó la escoba que sostenía, exigiendo respuestas—. ¿Son del otro mundo? ¿cruzaron la estrella? ¡¿Cómo llegaron hasta aquí?!
—¡Muchas preguntas!— Tigrilla disparó una flecha, atinandole a la escoba que sostenía la otra princesa, atravesándola y haciendo que la pirata se llevara un susto de muerte, soltando de inmediato el objeto.
La Princesa Pirata estuvo a punto de gritar y avisarle a las otras, pero Peter cubrió su boca de inmediato. La princesa forcejeó, pero Peter era demasiado fuerte para ella.
Entonces todo cambió repentinamente. La princesa dejó de moverse, sólo palideció mientras quedaba estática. Algo estaba pasando. Los niños giraron y se percataron de que un barco más grande se estaba acercando al barco de las piratas.
—¡Ser Jolly Roger!— exclamó Tigrilla con voz desgarrada. Era un barco imposible de no reconocer. Esto ya no era un juego, para nada era un juego—. Sólo el Rey Pirata ser el único que poder manejar ese barco.— dijo con voz temblorosa, aterrada.
La princesa logró liberarse y corrió hacia la borda para observar el barco, luego se giró hacia los niños.
—¡El maestro está aquí!— dijo precipitadamente— Escuchen, no sé qué es lo que quieran, pero no deben estar aquí, deben irse en seguida ¡los matará si los ve!— estaba en extremo preocupada por los desconocidos, y no bromeaba. El Rey Pirata no era ningún juego.
—¡Venimos a salvar a las sirenas!— exclamó Peter.
—¿A las sirenas?— se extrañó porque alguien se arriesgara por ellas, pero no tenía tiempo de preguntar—. Entiendo, pero al menos escondanse.— los empujó de nuevo hacia el escondite tras los barriles—. No los voy a delatar, pero si los encuentran, yo nunca los vi, ¿entienden?— no esperó respuesta, salió corriendo en busca de las otras.
El barco de las piratas fue abordado por una docena de piratas provenientes de este barco, todos esos piratas era mayores y de apariencia más fea y atemorizante. Los niños escondidos se asomaron para ver qué sucedía.¡Eran muchos piratas! ninguno de ellos había visto tantos antes.
La Princesa Pirata había bajado al piso de abajo para buscar a sus compañeras, ahora las tres volvían a la cubierta. Las tres se veían algo nerviosas.
—Chicas, formación.— ordenó Jessica, la pelirroja. Las tres se alinearon, quedando quietas con la vista fija en el otro barco, esperando a que su maestro apareciera.
Los piratas recién llegados hicieron lo mismo, se alinearon pero a los costados, estando seis en cada lado. Del enorme barco bajó un joven rubio, que a pesar de la situación este sonreía, tranquilo. Abordó el barco de las piratas y le dirigió a estas tres un gesto de compasión.
—¡Arrodíllense frente al Rey Pirata!— exclamó el joven rubio—. ¡El Capitán Barbanegra!— lo presentó con gloria.
Nadie se arrodilló, pero todos vieron cómo de la nave más grande bajaba un hombre, con un traje pirata color rojo oscuro y, como el nombre lo sugiere, con una larga barba negra. Su expresión mostraba dureza, sus pasos eran firmes y sus botas hacían un estruendo al tocar la madera. Sus crueles ojos que mostraban frialdad se dirigieron a las tres piratas, que esperaban cualquier cosa.
—Ya te dije que la presentación no es necesaria, Flynn.— habló con voz ronca, dirigiéndose al joven rubio, pero sin mirarlo.
—Un grumete hace lo que sea por su capitán.— dijo el joven sonriente, haciendo una reverencia.
—¿Y cómo están mis chicas?— se dirigió a las tres piratas, caminó hacia ellas y estas se tensaron.
—Hemos capturado seis sirenas, están encerradas en la bodega.— contestó la capitana de las tres, con disimulada voz insegura. Los niños escondidos, que escuchaban, tomaron nota de esto—. Apenas íbamos a hacerlas hablar.
—Han pasado tres días.— la interrumpió, acercándose a ella—. Todo lo que tenían que hacer era encontrar una sirena, hacerle una simple pregunta y regresar a casa. ¡Han pasado tres días!— le gritó en la cara, casi haciendo que la chica retrocediera un paso por el temor, pero no lo hizo porque eso sería un grave error.
—¡Pero ninguna sirena sabía la ubicación de la piedra!— contestó Jessica, alterada—. Ninguna nos supo decir...
—¡Eres una torpe! ¡TODAS las sirenas saben la ubicación de la piedra!— le gritó, mirándola con desprecio—. ¡Ellas saben guardar secretos! ¡Tenías que ser más persuasiva! ¡La compasión no va a llevarte a ninguna parte!
—Es lo que yo dije.— intervino Beatrice—. ¡Pero ella jamás me escucha!
—¡Guarda silencio, Beatrice!— Barbanegra se giró hacia ella, dirigiéndole una mirada sombría—. Te he enseñado a nunca cuestionar a un superior, Jessica es tu capitán, asignada por mí.
—¡Pero sus métodos no eran adecuados! ¡usted mismo lo dijo! ¡Es demasiado blanda para dirigir esta misión!
—¡Por eso mismo, tiene que fortalecerse! ¡Tiene que aprender que si su tripulación falla, la culpa es de ella, porque es su capitán!— miró a Jessica con dureza, esta bajó la mirada, apenada.
—¡Pero...!
—No espero que una niña de Tierra Firme lo entienda.— le dijo. Beatrice enfureció, apretó los puños, pero si seguía contradiciendolo le iría mal, así que calló.
—¿Por qué?— musitó la pequeña Princesa Pirata, que se encontraba al costado izquierdo de Jessica. La pequeña captó la atención del mayor. Ella ahora se sentía abrumada por esta atención—. ¿Por qué los niños nacidos en Tierra Firme son diferentes? ¿qué hay de malo en ellos?— preguntó con timidez, pero con voz más fuerte—. Ahora que lo pienso, quizá si madame Beatrice hubiera sido capitana, sólo quizá ya hubiéramos completado la misión.— empezó a jugar con sus dedos, nerviosa y esperando no ofender a Jessica, pero esto era lo que pensaba en realidad—. ¡Sé que Jessica es mejor en todo lo que significa ser pirata, pero usted dice que es muy compasiva! Si esta misión es tan importante, ¿por qué no Beatrice? ¿qué hay de malo con Tierra Firme?
Beatrice se sorprendió por las preguntas de la niña, la miró con desconcierto, después miró a su maestro, esperando también la respuesta.
—Esto no tiene nada que ver.— explicó con voz dura—. Un buen pirata puede provenir de cualquier lado, incluso de más allá de la estrella. Jessica aún es débil, por eso le di esa asignación. Un niño de Nunca Jamás jamás vivirá lo que un niño de Tierra Firme. Si un niño de Tierra Firme se encuentra aquí, significa que vio demasiadas desgracias, cosas que un pirata joven no puede imaginar. Quizá Beatrice no tiene el talento de Jessica, pero su corazón es oscuro como el de un verdadero pirata, por eso es mi deber enseñarle.
—¿Enseñarme qué?— preguntó Beatrice, impaciente.
—La lealtad.— le dijo en un gruñido—. Saber que yo soy el único que manda en esta tierra y en este mar.
—¡Yo jamás lo traicionaría, maestro! ¡usted me crió, me dio un trabajo! ¡Usted es el Rey Pirata y yo sólo su subordinada!— exclamó la chica con inquietud.
—Incluso un perro acogido puede morder a su amo y salvador.— respondió con una sonrisa cruel, dándole la espalda y dirigiéndose a los demás piratas—. ¡Señor Starkey!— llamó a un pirata en especifico, a su primer oficial—. ¡Tráigame al traidor ante mi presencia!
El señor Starkey subió a la nave de Barbanegra, a los pocos minutos regresó, junto a él venían un par de hombres. El primero era alto y delgado, iba atado con las manos en la espalda, con la cabeza cubierta con un costal; el segundo era un anciano de baja estatura, con gafas y un gorro rojizo. Cuando llegaron a la cubierta del barco de las piratas, el señor Starkey pateó al hombre que iba atado, obligandolo a arrodillarse como un vil esclavo. El resto de la tripulación se burló con crueldad.
Las tres piratas estaban pasmadas, Beatrice no tanto, pero la Princesa y Jessica estaban con caras de espanto. Jessica ya sabía de quién se trataba.
Escondidos, los niños no perdieron de vista cada detalle, las hadas también miraban. Tinkerbell observó con atención al hombre postrado y atado, como animal al matadero. La hada rubia tuvo un mal presentimiento, algo dentro de sí le decía que algo estaba mal.
Entonces Barbanegra se acercó al hombre de rodillas y con brusquedad le quitó el saco del rostro, revelando su cara llena de golpes recientes. Para Tink fue como si el destino le arrojara una roca directo al pecho y la hiciera caer a un mar profundo de ironía. Al igual que Jessica, Tinkerbell también sabía de quién se trataba.
—¡James!— exclamó la hada, para después ser callada por Tigrilla. Ellos siguieron observando.
Peter concentró su atención en el prisionero, como si sintiera algo de lástima por el individuo.
Jessica sintió que su corazón se partía ¿Ese era James? Había pasado demasiado tiempo desde la última vez que se habían encontrado. Creyó que jamás volvería a verlo, pero ahora esta ahí, con todas esas heridas en su cuerpo. ¿Qué tanta tortura le habrá sometido Barbanegra?
—Jessica, Beatrice ¿recuerdan a James?— le preguntó el gran pirata a sus chicas. Beatrice asintió, pero Jessica aún no podía moverse—. Hace unos años él huyó de mi "cuidado" Creyó que podía traicionarme e "irse" de aquí. Pero a menos de que seas un hada, nunca podrás salir de Nunca Jamás ¿No lo crees así, James?— le preguntó al joven de cabello negro, la tripulación de Barbanegra se rió a carcajadas, pero James no respondió, sólo le dirigió al mayor una mirada de odio.
—Bueno, no pueden culparlo por intentarlo.— habló el anciano de baja estatura, el que bajó junto con James y Starkey.
—Puedo culparlo de muchas cosas.— habló Barbanegra con voz imponente—. Reunió una tripulación a mis espaldas, creó un extenso y mediamente bien planeado plan para salir de aquí, pero no lo consiguió.— al decir esto, la tripulación se mofó—. Creyó que podía revelarse contra mí, que podía alejarse de mis ordenes. ¡Pero nadie puede huir del mandato de el Capitán Barbanegra! ¡Ni siquiera un estúpido e iluso niño de Tierra Firme!
—¿Qué pasará ahora?— habló Jessica, desanimada, con voz fría y frugal.
—Terminar lo que tú no pudiste, niña.— le dijo con brusquedad—. Chicas, acompáñenme al camarote, tenemos que discutir.— miró a su primer oficial—. Señor Starkey, también traiga a James, estoy seguro de que será muy... interesante para él conocer nuestra misión.— siguió caminando, le habló a su grumete—. Tú también vienes, Flynn.
—¡A sus ordenes, señor!— exclamó el rubio, muy entusiasmado.
El resto de la tripulación se quedó ahí. Barbanegra se fue al camarote de la capitana junto el señor Starkey, Flynn, James y las tres piratas. La Princesa Pirata se giró un momento, preguntándose si los niños aún seguían ocultos. Realmente ¿cómo un niño de Tierra Firme llegaba a Nunca Jamás? ¿y por qué se irían de su hogar? Quizá su vida era muy tormentosa allá, ella sabía lo que se sentía ser atormentada constantemente.
Para la pequeña pirata, los niños nacidos en Tierra Firme eran sorprendentes. ¿Cómo sería haber nacido en Tierra Firme? ¿qué era vivir en el mundo de más allá de la estrella? De cierta forma, por como lo hacía ver el Rey Pirata, sonaba como algo aterrador.
¡Siento mucho haberlos abandonado por más de un año! ¡no puedo creer que esto pasara! Pero al fin les tengo el capítulo!
Como ven, metí a Barbanegra, desde hace mucho quería ponerlo (desde hace más de un año...) A él lo mencionan en el libro, así que tenía que ponerlo sí o sí. Entonces ¿James subordinado de Barbanegra? ya veremos...
Si bien estoy poniendo personajes de la caricatura de Jake y los Piratas, ya les he dicho que ellas son más jovenes aquí (Flynn también xD) pero aunque me baso en la caricatura, sus personalidades e historias van a variar un poco, digo, esa es una caricatura bastante infantil, no puedo tomármelo todo literal.
Ahora aprovecho para recomendar fanfics.
Les recomiendo un fanfic llamado "Después de Frozen" escrito por LeiaScissorhands15 es un crossover entre Frozen, El Origen de los Guardianes y Enredados.
También les recomiendo los fanfics de The animal fairy 1
Ahora volveré a dejarlos, posiblemente por unos meses ¡pero no volveré a dejarlos un año! ¡eso no me lo perdonaría!
déjenme reviews, presionenme para continuar esto más rápido xD
fíjense que recordé lo mucho que me gusta escribir este fanfic
