CAPITULO XXII

A RIO REVUELTO, GANANCIA DE PESCADORES.

Parada frente a la atenta mirada de él, caminé hacia el sillón donde se encontraban mis pertenencias, que eran muy pocas.

Necesitaba ropa para salir de la clínica y de la presencia de Edward

Necesitaba pensar.

Mierda, que fue todo eso. La presencia de Rosalie me tenía aturdida.

La escena vivida apenas unos minutos con Rosalie, el te amo y el silencio por parte de él, tenían a mi pobre cabeza patas para arriba.

– ¿Me permites tu móvil?-extendí mi mano hacia su pantalón. Me encontraba parada apenas a unos centímetros y podía percibir su dificultosa respiración, aun no se si provocada por la ira o el temor.

– ¿Para que lo necesitas? Mi amor hablemos.-la expresión de su rostro me partía el corazón.

– ¿Me lo prestas o que? Sabes que puedo conseguir uno, necesito tiempo.¿Puedes irte?. Necesito pensar.- me faltaba el aire y mi corazón comenzaba a luchar por unas inoportunas taquicardias que golpeaban con fuerza mi pecho.

–Hablemos, mi amor- me rogó en un susurro. Acortó la distancia con un abrazo, el cual rechace dolorosamente y por la forma en que me miro, le había destrozado el corazón.

–No lo pongas difícil. Necesito pensar. Tomar aire fresco.-me tendió su celular, en la expresión de su mirada podía leer la incertidumbre que le ocasionaron mis palabras. Tomó su chaqueta y al salir cerró suavemente la puerta de la habitación.

Me senté a la orilla de la cama y con dedos temblorosos, marque el único número de la persona que me podía ayudar en estos momentos.

–Edward… ¿Qué sucede?

–Ali…soy Bella. Escucha, necesito algo de ropa. ¿Podrás hacerme ese favor?

– ¿Y Edward? ¿No esta contigo? Bella, dime que pasa.-la voz de mi amiga sonaba desesperada.

–Alice…por favor. Te necesito…-exhale emitiendo un leve suspiro.

Confiaba en que mi amiga, no me iba a fallar.

Me sentía algo cansada y mareada. Seguramente me hacia falta la transfusión de sangre que me había indicado Carlisle.

Gracias a dios, que nadie había regresado a la habitación, me imagino que él se los habría pedido.

El día de hoy había sido un día complicado, cerca del mediodía encontrar a mi padre, allí en la entrada de la clínica, para conversar con Edward, la visita de Rosalie por la tarde…

Demasiados pensamientos para un día.

Por la ventana de la habitación podía observar como avanzaba la noche un tanto oscura e incierta como todo lo acontecido hasta este momento.

Me levanté algo tambaleante, me metí en el baño y tome una ducha ligera, desde el interior del cuarto, mientras secaba mi cuerpo, oí abrirse la puerta de mi habitación y la voz chillona de mi amiga que me llamaba.

Salí apresurada a su encuentro, me arrojé a sus brazos y lloré desconsoladamente.

–shhhh, Bells- mi amiga me acariciaba con la palma de su mano, mi pelo.- tranquila, estoy contigo.- me sorbí la nariz con la punta de la toalla y seque mis lagrimas.- Bells, en mi bolso tienes lo que me pediste. Espero que te quede bien, no pude traer tu ropa, así que traje algo de la mía.

–No importa.-tomé su bolso y rebusque en su interior.-con este jeans y la remera, estaré bien. Me vestí con premura. Me faltaba el aire, aunque no tuviera el alta, saldría sola a caminar unas cuadras y a mi regreso conversaría con Edward, para aclarar las cosas, no me gustaba verlo así.

Seguro que todo tendría una buena explicación y regresaríamos a la normalidad.

–Alice, necesito pedirte un favor…

–Dime, ¿si puedo ayudarte?

–Necesito que entretengas a tu hermano, saldré a dar una vuelta alrededor de la clínica para tomar aire y pensar. A mi regreso te contaré lo que me pasa.-Alice negaba con su cabeza.- Por favor amiga, dame un espacio, mientras tanto, habla tú con Carlisle y dile que me dé el alta, necesito ver a mis hijos.

–Bella, es una locura lo que me estas pidiendo.- su rostro horrorizado, me hizo plantear por una fracción de segundo mi salida, no me pareció lo correcto. – no lo se. Edward se enojara conmigo si te cubro en esta. Estas embarazada, Bells.

– Solo un momento. Caminaré dos o tres cuadras.-uní mis manos en gesto de ruego.– Te lo prometo, por favor, por favor.- con mi insistencia seguro mi amiga cedería.

– De acuerdo. Solo unas cuadras. Y caminaré a tu lado, por si te sientes mal.

– Iré sola, tu hablaras con tu hermano para que te de la versión de los hechos. Necesito que averigües lo que paso.

– No entiendo ni jota.- se encogió de hombros. – Tienes solo diez minutos para despejarte.-salté a sus brazos emocionada, sabia que una vez mas me iba a cubrir y no me dejaría sola.

–Prometo ser una niña buena, tomar mi medicina y quedarme aquí acostada si es necesario.- le obsequié mi mejor sonrisa.

– Ni bien regresas, te diriges al despacho de mi padre, ahí te estaremos esperando. Por favor, no hagas que mi hermano se angustie, de pasarte algo, nunca me lo perdonara. ¿Me lo prometes?

–Te lo prometo.-y sellé mi promesa con un gran y sonoro beso en su mejilla.

La observé a Alice salir por la puerta y escuché su voz mientras le pedía a su hermano de ir al despacho de su padre, argumentando que tenia que darle un mensaje mío.

La pequeña duende era demasiado hábil, para su pobre hermano.

Aguarde unos minutos, tomé la chaqueta de Alice, sentía algo de frío, la noche cálida, cambio bruscamente para mi , como si fuera una de esas noches de invierno, presentía que algo se avecinaba y para nada bueno.

Hice caso omiso a mi sexto sentido, abrí la puerta, saque la cabeza detrás de la puerta y al ver la sala de espera vacía, me encaminé con paso seguro hasta la puerta de cristal que me conduciría hacia la calle.

Al pisar la primera baldosa, los pensamientos que me atormentaban en mi interior, luchaban por salir.

Lo primero que necesitaba hacer con Edward seria sincerarme.

En apenas tres pasos dados había decidido que le contaría la historia de mi segundo hijo.

No quería que los secretos, nos separaran o que comentarios mal intencionados me alejaran de mi eterno amado.

Seguramente, él me diría la verdad de ése "te amo" de Rosalie, que sonó tan vulgar.

Parecía cual zorra, le declaraba su amor a un desconocido y fuera rechazada. Una y otra vez y ella nunca se cansaba de repetírselo.

Ahora que la escena de Rose hacia acto de presencia en mi cabeza, podía ver con mas claridad, lo sucedido.

Me imagino que sacarla de ahí, casi a las patadas, lo habría hecho por mi. Había caminado solo una cuadra, en la calle no se veía un alma.

Solo un coche aparcado en toda la cuadra y abandonado.

Sonaba sólo el silbido del viento o el aullido de algún gato en celo en algún tejado lejano.

Solo daría una vuelta al edificio.

Recién me había separado de Edward y lo extrañaba.

Alice POV

Luego de hablar con Bella salí de la habitación preocupada.

Algo en mi interior me decía que no había cedido ante una idea brillante, más bien había firmado mi sentencia de muerte y mi hermano seria mi verdugo.

Mientras caminaba los escasos pasos que me separaban de un Edward pensativo, con su cabeza entre sus manos y sus codos apoyados en sus rodillas, dejaban al descubierto una gran congoja, podría jurar que esa sala de espera, fue testigo silencioso de la presión que padecía quien sabe porque o por quien...mi mente disparaba una pregunta seguida de una conclusión.

Al escuchar el sonido de mis tacones, elevó su rostro y conectó su mirada a la mía.

Dios, mí hermano, ése ser maravilloso que tanto amaba, tenía los ojos detrás de una incesante caída de lagrimas involuntarias.

Me senté a su lado, coloqué mi brazo sobre sus hombros.

–Hermano. ¿Que es lo que ha pasado con Bella?-sus lágrimas apresuraron su caída libre, para luego chocar contra su rodilla o estrellarse contra el suelo.

–No lo se. ¿Has hablado con ella?¿ Te ha contado lo que paso? Ella te ha dicho seguramente que esta confundida. No me ama.-el rostro de él, denotaba cierta tortura interior. Podía sentir por su mirada como su corazón se desgarraba interiormente.

–No .no me dijo nada. Solo que necesitaba pensar.-no me animé a contarle sobre su salida a tomar aire.-me levanté, tire del brazo para ponerlo de pie. Me miraba entre confundido y molesto.

–Sígueme. Conversaremos en el despacho de papá y me contaras que es lo que te tiene tan triste. Con Bells hablamos, pero más bien me dijo que tú debías explicarme. Edward...dale un momento a solas para que analice la situación.-supongo que entendió lo que le pedía tiempo, algo que el en este momento no tenia.

Se puso de pie y camino silenciosamente por el pasillo que nos colocaría frente al despacho de mi padre, el cual veíamos la puerta a medida que avanzábamos.

Al llegar la luz se encontraba encendida, al rodear el escritorio, corrió el sillón con ruedas y se desplomó sobre él, me miraba por debajo de sus tupidas pestañas, como estudiando en su percepción que palabras usar para iniciar la conversación.

–Hace menos de dos horas Rosalie se encontraba sentada ahí-señaló mi lugar-donde te encuentras tu ahora.

–Bien.-mi mueca de disgusto paso desapercibida para mi hermano.-Pues entonces comienza a contar que mierda hacía esa zorra aquí contigo, seguro que Bella los vio.-me apresuré a inventar una escena y darle un motivo más que justificado a mi amiga, por el que necesitaba el aire.

-¿Que dices?-me preguntó ofendido –jamás provocaría a mi mujer con otra mujer.

-No entiendo. Aclárame las cosas por que...-ni tiempo a terminar la frase cuando comenzó a soltar una palabra tras otra, sin respiro.

–Recuerdas cuando le arrojé la carpeta del informe de Jake a su rostro?

–Si-en ese momento decidí irme. La odiaba por hacer sufrir a mi hermano. Y me imaginaba que Edward me estaba a punto de dar mas motivos para desatar mi odio cargado de furia hacia la zorra que se calaba en lo mas hondo de mis dos grandes amores.

Mis hermanos.

–La desgraciada venía a negociar, me pidió hablar a solas. La escuché por la insistente mirada de papá por miedo a protagonizar un escándalo.

–Dime que te dijo. ¡No me tengas en ascuas!

–Es muy largo de contar. Solo te diré resumiendo que me exigió que abandone a Bella, que le demuestre que la amo a ella, porque de lo contrario nuestra vida será una pesadilla. Sabes, la turra se ha aliado con Jake. Jamás en mi vida se me cruzó que ellos dos podían estar juntos y supongo que no es de ahora.

El odio se iba acrecentando conforme escuchaba las palabras de mi hermano. Que bien lo había hecho, metido en nuestras vidas como una boa, deslizándose sigilosamente por años en nuestro corazón.

La consideraba una amiga desde que comenzó a estar en pareja con Emmet. Desde siempre, desde adolescentes.

Vivía prácticamente con mi hermano, convivía con todos nosotros, que ciega había estado.

Aún no logro entender como dormía con Emmet y amaba a Edward en silencio.

La odio.

Ahora cierra todo. La escena en la cabaña, cuando debíamos proteger a Bella, el alejamiento repentino de la familia.

Solo me atreví a preguntar en un susurro…

– ¿Pero Jake?-que papel jugaba en todo esto. Aun no podía atar los cabos sueltos.

Me perdí en mis pensamientos. Me di cuenta cuando mi hermano me pregunto.

– ¿En que piensas Alice?

–No entiendo como encaja Jake en todo esto. Y si tú hablaste con Rosalie… -pronuncié su nombre con mi mandíbula apretada- aquí, como es que Bella se siente tan confundida.

Mire mi reloj pulsera y Bella seguramente se encontraría recostada en su habitación. Había pasado más de treinta minutos desde que salí del cuarto.

–Alice es que no te he contado lo mas relevante-su rostro se contrajo como si reviviera ese momento-cuando regresé a su cuarto, luego de buscar a papá para contarle lo sucedido, me encontré con Rosalie en el momento justo que hablaba con Bella, actúe por impulso como un troglodita, la tomé del cabello con fuerza y la arrastre fuera de la habitación-mientras me confesaba su comportamiento, se puso de pie y apoyó sus nudillos sobre el escritorio del despacho.-y la muy hija de puta me soltó en la cara que me amaba en la presencia de mi Bella. Cuando reaccione, Bella me miraba sorprendida, intenté abrazarla y me rechazo. -me partió en mil pedazos al ver aguarse sus ojos.

–Dale tiempo, hasta que lo asimile.-trate de darle esperanzas. – veras que todo va a volver a estar como antes. Esta muy sensible y extraña a sus hijos. Trata de ser comprensible.

– ¡Alice por dios! ¿Te parece que no soy comprensivo? me ha pedido tiempo y se lo he dado contra mi voluntad. Me ha pedido el móvil y se lo he dado sin preguntar a quien llamaría. Te parece que no lo soy. Maldita sea-pegó un grito y golpeó su nudillo sobre la madera. Ocasionando que me sobresaltara, asustándome por el impacto ensordecedor.

Carlisle ingresaba al despacho con un gran pesar en su rostro, no sabia si era por el cansancio de su guardia o por algo que lo preocupaba.

–Hijos… ¿que esta pasando? desde el pasillo se escucho el grito. ¿Y Bella?- preguntó, realizando un avistamiento por todo el cuarto.

–En su habitación-le respondí inmediatamente. De reojo observé a mi hermano. Sus ojos se entrecerraron en señal de agonía y confusión.

–Vengo de allí. Pase a ver como se sentía y estaba totalmente vacío.-me puse de pie como impulsada por un resorte y salí apresuradamente hacia la habitación, con los dos hombres pisándome los talones.

Al corroborar los dichos de mi padre, solté una frase en apenas un susurro.

–Solo serían diez minutos.-dos brazos musculosos se aferraron a los míos exigiéndome entre sacudidas que repitiera lo dicho.

-Edward. Me lastimas.

–Que sabes de Bella. ¿Donde esta?

–No lo se.-mis lágrimas comenzaron a brotar, no se si por el dolor punzante en mis brazos o por haber ayudado a mi amiga.-Solo dijo que tomaría un poco de aire. Que saldría diez minutos.-comenté como argumentando una disculpa inocente.

– ¿Alice en que mierda estabas pensando? es de noche-caminaba como un poseso por toda la habitación, rastrillando su pelo alborotado.

–Salgamos a buscarla.-sugirió mi padre. Alertemos a la seguridad del edificio, quizás se encuentre en el inmueble dando vueltas.

–Cuando Bella aparezca. Tu y yo tendremos una charla-su fría mirada me calo hasta los huesos. Mi amiga me había fallado. Ella también tendría una charla conmigo.

Salimos los tres rumbos a la calle.

Bella POV

Conforme avanzaban mis pies, mi cuerpo se alerto ante un inminente peligro, me planteaba si realmente había sido buena idea salir a tomar aire, de noche, sola y en un vecindario que no conocía.

Las posibilidades de pedir ayuda, se reducían a la misma nada, en caso de que me pasase algo.

Intenté ignorar las señales de mi cuerpo, ante un apremiante ataque de pánico, la noche estaba muy oscura y solo se escuchaban mis pasos sobre la acera.

Caminé inmersa en mis cavilaciones, a mi regreso le hablaría de mi hijo, le pediría perdón y le imploraría de ser necesario que me lleve a la casa de mi madre a ver a mis hijos.

Luego me iría con él a realizar ese famoso y anhelado crucero por las costas de Europa y definitivamente disfrutaría de su compañía y mi embarazo.

Apresuré mis pasos para regresar a la clínica.

De pronto me encontré en el suelo, húmedo por el rocío de la noche, mi visión se torno borrosa y la oscuridad de repente apareció ante mí.

Rosalie POV

– Conoces la salida.- las palabras indiferentes de Edward habían sacudido a la perra mal nacida, que aguardaba en el fondo de mi alma para salir a destruir todo a su paso. Sus gélidas palabras la habían despertado de su eterno letargo.

Al encontrarme sola en el despacho de mi ex suegro, la mente de la perra envidiosa, comenzó a trazar su maléfico plan, en un principio era solo contra Bella, pero ante su rechazo y demostrarme que aun la amaba por sobre todas las cosas, él también seria incluido en la venganza, en la dulce y perniciosa venganza.

Mi paso seria buscar a Bella y ponerla al tanto de la situación, lógicamente que le contaría lo de aquella noche, la noche en la que ella se enredo en los brazos de Jacobo y yo me deleitaba entre los de Edward, aunque disfrazaría un poco la realidad de ese día, total ella no tenia posibilidades de dudar de la veracidad de mis palabras.

Sembraría la duda.

Y en una mujer en la cual su autoestima estaba por debajo de lo normal, iba ha resultarme muy fácil hacerle tambalear su historia de amor montaba sobre palillos de escarbadientes.

Con paso decidido ingresé a la habitación en la que se encontraba Bella, intenté saludarla lo mas dulce que mi mente puso en práctica.

Ante una sorprendida Bella, comencé a contarle lo que tenía pensado, cuando no se de donde, un Edward furioso arremetió contra mis cabellos, sacándome a la rastra del lugar.

Bronca, odio, ira, venganza, todos los sentimientos luchaban por entrar a mi alma.

Victoria, gritaba la venganza.

Salí triunfante del lugar.

Ejecutaría el segundo paso a mi dulce desquite.

Desactivé la alarma de mi coche, me senté en el asiento, con la respiración algo agitada como mi interior.

Tenía en mi mente miles de posibilidades para llevar acabo mi plan.

Una risa escandalosa y maquiavélica surgió del interior de mis cuerdas vocales inundando el interior del coche.

Cuando mi agitado pecho recupero la compostura, me sentí como un cruel roedor.

Lo disfrutaba, escondida entre las sombras, esperando la oportunidad para regodearme entre la mugre, entre la miseria ajena.

Aun no tenía planeado como.

Un destello de inteligencia, atravesó mi mente.

El plan iba tomando forma.

En unos segundos, llamé a mis asistentes, les indique que tomaran de mi escritorio una nota para Charlie para trasladar a Jake a una clínica psiquiatrica y les ordené que le colocaran una camisa de fuerza para que el circo montado fuese más creíble.

Una vez que Jake estuviera en la camioneta, debía comunicarse conmigo.

Al cortar la llamada. Me sorprendí ver a una Alice totalmente apurada por ingresar a la clínica cargando en su brazo, más bien al hombro, una mochila.

Mi próximo movimiento dependería de la llamada de Jake.

Pero como dice el dicho…"uno propone y Dios dispone"

Sonreí ganadora ante la pequeña figura que descendía la escalinata de la clínica.

Maldita buena suerte.

A la mierda con Jake. Cambio de planes en el acto.

Esperé agazapada en el interior del coche, haciendo tiempo, por ver la salida del maldito Cullen tras su amada.

Debo reconocer, que sentí decepción al comprobar que el hidalgo caballero, no corrió tras su damisela en apuros y que mas me sorprendió al ver que ella comenzaba a caminar y sola.

Bendita sea mi suerte.

Al verla doblar la esquina, encendí en silencio el rodado, lo adelanté hasta la bocacalle y me digné a esperar, cual rata de alcantarilla.

Si mis cálculos no me fallaban, Isabella tendría que desandar sus pasos para volver a la clínica.

Y luego de unos minutos, vi la figura escuálida de la mujer, con pasos acelerados, como si percibiera mi presencia.

Me quité mi zapato de tacón, descendí del vehículo apresuradamente y en un rápido movimiento, incrusté el tacón de mi zapato en su cabeza con un golpe certero, dejándola tendida en el suelo.

Su cabeza sangraba.

La tomé de ambos tobillos.

La jalé por el suelo humedecido, unos pasos, dejando un camino de sangre que pintaba su cabello por el arrastre.

Abrí la puerta trasera del coche, la tiré en el interior, sin una pizca de mortificación por el solo hecho de saber que estaba esperando un hijo.

Mierda, mañana debería llevar a lavar el tapizado, que quedaría manchado por su sangre.

Me estiré desde el asiento trasero hacia la guantera, tomé una cinta adhesiva de embalaje, amordacé su boca y uní sus manos juntas y la misma acción realicé con sus pies.

La princesa, la mimada de Edward, la muy puta, había perdido el conocimiento.

Me senté frente al volante y encendí el coche.

Una sonrisa perniciosa asoma por mis labios.

Teniendo a Bella en mi poder, disfrutaba el triunfo sobre Edward.

Retomé la marcha hacia nuestro destino, iríamos a un lugar alejado, a las afueras de la ciudad.

Cuando había avanzado varios kilómetros, ha pocos metros de salir de la ciudad, sonó mi móvil.

Verifique el número de la llamada entrante y conteste.

–Rose, amor mío.- el muy idiota de Jake me hablaba de manera libidinosa, decidí seguirle el juego.

– Hola mi amor. Me alegra escucharte. ¿Recuerdas la casa en donde teníamos nuestros encuentros amorosos?

–Como olvidarlo.

–Me encuentro a dos horas de ahí. Dile a mis hombres que te den la camioneta y ven.

–Tus deseos son órdenes para mi, mi reina.

–Tengo un regalito para ti.-corté la llamada y volví a carcajearme.


.DISCLAIMER

Crepúsculo, Twilight, New Moon, Eclipse, Amanecer, Breaking Dawn así como el resto de títulos y personajes asociados a la serie escrita por Stephenie Meyer,

Son propiedad de Stephenie Meyer y asociados.

Este es un trabajo hecho por una fan, creada con el único propósito de entretener y de dar vida a estos geniales personajes en otro contexto que son de mi invención.

Un agradecimiento especial para:

Todas por dejarme sus hermosos review. También para las que me leen de entre las sombras y para las que comentan desde el blog o la página de Eternamente Amado.

Gracias mil gracias.

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BY LUZ DE LUNA