Aquí viene el primer capítulo de este fic... No hay ninguna advertencia, sólo algún lenguaje mal sonante propio del personaje XD

Gracias a las personas que dejaron review en el prólogo que fueron: chidorisagara, Sakura-Jeka y lilibethyuki =)

Disclaimer: Bleach no me pertenece, Kubo Tite tiene el poder


¡Maldito Urahara!

Eso estaban pensando todos los obligados a ir a esa nueva academia. Pues el rubio había dicho "mañana por la mañana", pero en realidad antes de que el gallo shinigami cantara "kikirikí-chan", había hecho que se levantaran, se vistieran a la velocidad de la luz y fueran guiados hasta el lugar indicado.

Estaba amaneciendo cuando llegaron a su objetivo. Se trataba de unas instalaciones casi deportivas. Un gran campo de césped, otro con obstáculos y un edificio con paredes de cristal en el que se podía ver una piscina enorme, rodeaban otro edificio blanco también de grandes dimensiones. Lo único que incomodó a los shinigamis fue la valla alta que cercaba todo el terreno, con alambre de espino en la parte superior y todo.

Realmente hubo algo que los incomodó más. Y fue ser guiados lejos de ese espléndido lugar (exceptuando las vallas) hasta un campo lleno de tierra y barro custodiado por un barracón de madera roída. Los hicieron detenerse ahí.

Al cabo de unos minutos pudieron divisar a Urahara, risueño como siempre, acompañado de alguien más. Al acercarse los susodichos, la boca de más de uno se abrió desmesuradamente y otros directamente intentaron no desmayarse.

El acompañante del rubio era Zaraki Kenpachi.

Más impresionó la pinta que llevaba. En lugar de tener su uniforme, llevaba puesto un pantalón de chándal negro y una camisa de manga corta bastante apretada del mismo color.

- Buenos días. – agregó Urahara con felicidad – Os presento al capitán Zaraki, ¿lo conocéis, verdad?

Kenpachi se carcajeó al escuchar la pregunta irónica y sus músculos se pegaron más a la camiseta. Alguien sollozó al ver la imagen.

- Os habéis percatado de su ropa, ¿no? ¡Seguro que sí! Bien… Pues esa es la indumentaria que tiene que llevar un profesor de la academia. – tal y como se temieron todos – El capitán Zaraki va a ser uno de vuestros profesores.

Los shinigamis que habían acompañado al grupo al recinto se acercaron a ellos peligrosamente.

- Vosotros también tenéis ropa. Aquí no va a haber distinciones. Así que fuera los brazaletes de teniente, los haori de capitán, las zanpakutos, las cadenas, los pañuelos, el traje de Quincy… ¡Todo!

Los secuaces de Urahara comenzaron a desprenderlos de sus ropajes. Hubo resistencias, como por ejemplo Soi Fong, que tuvo que ser reducida por nueve o diez personas.

Al cabo de unos segundos todos estaban en ropa interior.

- ¿Sabéis como se les llama a los soldados principiantes?

Un cruce de miradas invadía el lugar. Todo era observado. Los tatuajes de Renji, el tanga de Matsumoto, los abdominales de Ichigo, las piernas de Rukia…

- Soldados rasos.

Los bóxers hasta la rodilla de Ishida, los pechos de Orihime, los calzoncillos de marcianitos de Hitsugaya…

- Os llamaremos rasos.

El sujetador deportivo de Tatsuki, la gran espalda de Chad, el culotte violeta de Soi Fong, el piercing nuevo en el pezón de Ikkaku, la "no-tan-infantil" lencería de Hinamori… ¿No se suponía que los shinigamis tenían esa ropa interior blanca tan fea como un pañal?

- Proceded a entregar los uniformes.

Picados por la curiosidad, y más por la vergüenza, se vistieron lo más rápido que pudieron. Y no se dieron cuenta, hasta que la ropa ya estaba puesta, de lo "peculiar" que era.

Se trataba de un pantalón blanco deportivo y una camiseta de manga corta también blanca y ceñida. Pero lo que más llamaba la atención, y asqueaba, era el pequeño dibujo en la camiseta. A modo de escudo, en la zona del corazón, se podía contemplar una caricatura de Urahara con el pulgar alzado y una inscripción debajo: "Sudad, pequeños."

- Son camisetas diseñadas para sudar hasta deshidratarse. – habló Urahara ante la mirada interrogativa de los presentes – Los rasos cuyas camisetas estén más sucias al final del día serán los que más hayan trabajado. Es una manera de saber cuán buenos sois. – el rubio acarició el sombrero con suma delicadeza y lo colocó mejor en su cabeza, de forma que sus ojos no fueran visibles - ¿Hay alguna pregunta?

- ¿Por qué el kidoh que intenté usar hace unos minutos para matarte no se efectuó?

- ¡Hombre, el capitán Kuchiki se ha dado cuenta! ¡Menos mal!

- Contesta.

- Claro… toda la academia está bajo un "hechizo". No se puede usar nada de lo que normalmente usáis. Ni kidoh, ni shikai, ni bankai, ni siquiera shunpo.

Los rasos comenzaron a nombrar técnicas al azar para comprobar lo dicho por el rubio, hasta Ichigo intentaba ponerse la máscara Hollow. Pero nadie lo consiguió.

- Solamente los profesores y yo tenemos una forma de usar nuestros poderes. Pero vosotros tendréis que convivir como humanos, solo con la fuerza física y mental.

- ¿Y se puede saber por qué tenemos que hacer esta misión los capitanes?

- ¡Ooooooh! Capitán Hitsugaya, ¿estabas aquí? Perdooona, es que no te había visto, pequeñín. Bueno, el comandante general y yo decidimos que aquí entrarían los más propensos a la lucha, sean del rango que sean. Los capitanes habéis sido elegidos por ser los más "jóvenes" y por consecuente, los más inexpertos. Además de que hay otros capitanes que están ayudando en este proyecto. Y de los humanos, habéis sido escogidos los que habíais participado en las batallas contra los arrancars y los que tenéis una gran fuerza espiritual por la cercanía con Kurosaki.

- Maldito cabeza de zanahoria, ¿ahora me tengo que comer este marrón por su mierda de culpa? – susurró Tatsuki casi para sí misma.

- ¿De qué te quejas tú? – Renji se sumó al comentario - Si a ti te encanta pegar, correr, saltar y comportarte como un machito.

- Te equivocas. Eres tú que lo haces todo muy femenino. – dicho esto, Tatsuki pisó "sin querer" el pie de Renji.

- Hija de…

- Abarai-san, ¿algo que opinar?

- No, Urahara-san. Nada.

- Entonces comenzaremos a dividir los grupos para las habitaciones del barracón.

Los rasos suspiraron casi al unísono. Tenían claro que este mes sería el más largo de sus vidas… y muertes, claro.

...

De nada sirvieron las quejas, los gritos y los lloriqueos por cambiarse de habitación. Todo había sido en vano.

"Si les ha tocado ese cuarto, les ha tocado y punto", esa fue la frase con la que se despidió Zaraki en la entrada del barracón.

Y hablando del barracón. Las apariencias engañan. Pues no eran nada parecidos el aspecto que tenía el exterior del barracón y el aspecto de su interior. Por dentro era mucho peor.

Al entrar se toparon con un pasillo largo y oscuro con cuatro puertas, dos a cada lado. Bueno… si eso se podía llamar puerta. Más bien era un trozo de madera carcomida con un pomo. El pasillo terminaba en una sala en la que había tres sillas y una mesa, un frigorífico y un grifo.

- En el tiempo de descanso – habló Urahara – podéis dormir o podéis estar aquí, en la sala de ocio.

- Eh… Urahara-san…

- ¿Sí, Kuchiki-san?

- ¿Dónde está el ocio?

Urahara se rió ante el comentario de Rukia.

- Pues en las sillas, claro está. Lo más ocioso que vais a poder hacer aquí es sentaros a descansar. También tenéis un grifo con agua para beber.

- ¿Y el frigorífico?

- Solamente contiene hielo. Para cuando os lesionéis.

Tras un silencio incómodo de varios minutos, alguien preguntó por las habitaciones y Urahara se puso en marcha para enseñárselas.

- Las habitaciones son las cuatro puertas que visteis al principio. – todo el grupo se acercó hasta una de las puertas – Son lo mejor del barracón, las he encargado para que cada una tenga una temática diferente. Por ejemplo, esta es la habitación "Country".

El rubio abrió la puerta para dejar ver un pequeño cuarto con dos literas, una a cada lado, una cortina blanca amarillenta en una esquina, una ventana con rejas al frente y encima de esta un sombrero de vaquero colgado.

- ¿A que el diseño es espectacular? – en las palabras del ex capitán se podía notar algo de ironía, si no es toda – Como habíamos dicho, en este cuarto se alojarán por orden alfabético: Abarai Renji, Arisawa Tatsuki, Ayasegawa Yumichika y Hinamori Momo.

El primero que entró, casi corriendo, fue Renji.

- ¡Yo me pido la cama de arriba!

Pero fue cortado por una patada en la canilla de Tatsuki.

- ¡Esa es mía!

- ¿Pero qué mierda te cuesta si en el otro lado hay otra?

- Que me gusta el lado derecho. Cógete la otra, anda.

El pelirrojo, resignado, puso sus cosas (que eran lo mismo para todos: una mochila con unas cuantas mudas limpias de ropa interior, el pijamita y un cepillo de dientes) en la otra cama superior, esta vez en la parte izquierda.

Hinamori colocó su mochila en la cama inferior a la de Tatsuki y pensó: "¡Que Dios, Alá o el capitán Aizen me dé paciencia!

- Seguimos con el reparto. – Urahara paró de hablar al percatarse de algo – Ayasegawa, ¿por qué no entras?

Yumichika se había quedado en la entrada del cuarto. Su cara estaba pálida y sus ojos temblaban, casi como un tic.

- Cuán… cuánta… cuánta fe… fealdad…

Después de media hora convenciendo a Yumichika para que entrara, Urahara continuó el reparto.

La siguiente sala era casi igual a la anterior, pero en lugar de tener aquel sombrero espantoso en la pared, tenía una jarra de cristal con cubitos de hielo dentro.

- Esta es la habitación glaciar. Aquí se quedarán: Hisagi Shuuhei, Hitsugaya Toushiro, Inoue Orihime e Ishida Uryuu.

Los individuos pasaron lentamente al cuarto.

- Para que no haya discusiones, yo daré las camas. A ver… Hisagi-san y el capitán Hitsugaya en la litera de la derecha.

Shuuhei se apresuró a coger la cama inferior y el pequeño Hitsugaya subió a la otra.

- Y a la izquierda, Inoue-san arriba e Ishida-san abajo, ¿qué os parece?

Los dos nombrados se sonrojaron ante tal propuesta (malditos pervertidos, y parecían inocentitos los dos).

Urahara abrió la tercera puerta y dejó ver un cuarto igual a los demás pero con un bonsái seco en el fondo de la estancia.

- En la sala botánica dormirán: Kira Izuru, Kuchiki Byakuya, Kuchiki Rukia y Kurosaki Ichigo.

Ichigo iba a entrar completamente convencido cuando una mano lo detuvo. La mano de Byakuya.

- Primero escoge Rukia. – le ordenó.

- ¡Gracias, nii-sama!

La Kuchiki menor ingresó en el lugar y eligió la cama inferior de la izquierda. Ichigo iba a entrar de nuevo más convencido que antes cuando se topó, otra vez, con la mano de Byakuya.

- Los tenientes antes que los sustitutos.

Kira agradeció al capitán con una reverencia y subió al lecho de encima del escogido por Rukia.

Ichigo, harto de tanta espera, entró al cuarto e iba a tocar la cama elegida, (que, por cierto, era la cama superior de la otra litera) cuando dos fuertes manos lo agarraron por los hombros y lo empujaron hacia atrás, perdiendo el equilibrio y cayendo a los pies de Urahara, que se encontraba en la entrada.

- La frutilla se queda la última.

Byakuya, con paso orgulloso, escogió el lecho que Ichigo quería.

- ¡Y a ti qué te pasa! – gritó Kurosaki, aunque no se escuchó lo suficiente, pues todos los demás rasos se reían de él, incluyendo los que ya tenían habitación, que se habían acercado para contemplar tal espectáculo.

- Última habitación. – Kisuke abrió la puerta – Esta es para: Madarame Ikkaku, Matsumoto Rangiku, Soi Fong y Yasutora Sado.

Los cuatro huéspedes entraron al cuarto y escogieron libremente. Matsumoto arriba a la derecha, Chad arriba a la izquierda, Ikkaku se colocó debajo de Matsumoto y Soi Fong se sentó en la cama inferior de la izquierda.

- ¿Adivináis cómo se llama?

- ¿Habitación del polvo? – dijo Matsumoto después de pasar un dedo por los hierros de la cama.

- No. Nos faltaba decoración para este cuarto. Por eso esta se llama "habitación que sobraba".

- Um… original. – agregó Soi Fong con aspereza, mirándose la mano derecha, añorando a Suzumebachi, lamentándose de no tenerla para rajarle el cuello al "director" de la academia.

- Y ahora todos fuera. Zaraki-san os está esperando.


Sabéis que los review me hacen feliz! XD .. Os va gustando la historia? O_O

Gracias por leer y bye!