Bueno... Disculpen la tardanza pero me fui de viaje unos días y no tenía ni Internet, ni pc... ni siquiera televisión T_T

Agradezco enormemente los reviews de cOnfii-momo (intentaré alimentar a tu perversión XD gracias por leer!), Al shinomori (siento no poder complacerte, pero a Soi Fong y a Hisagi les voy a dar a la persona que ellos quieren, o por lo menos lo que insinúa Kubo Tite XD, aún así espero que sigas leyendo mi historia xk habrá algunas parejitas que sí te gustan O_O) y chidorisagara (le diré a Hitsugaya que te regale los calzoncillos firmados! XD gracias por leer!)

Creo que no se me olvida ninguno.. También agradezco a las personas que ponen este fic en favoritos o en alertas pero bueno... me gustaría que al menos dedicasen unos segundos en poner un review... =(

Vamos con el capítulo! Este cap es un poco pequeño y no tiene mucho contenido importante.. pero es que la inspiración viene y va... intentaré mejorar! x_x

Disclaimer: Bleach no me pertenece, es propiedad de Kubo Tite y espero que use bien ese derecho para darnos un gran ICHIRUKI!


Los rasos estaban colocados en fila y mirando al capitán del Undécimo Escuadrón.

Este los revisaba uno por uno.

- No venimos aquí a presumir, venimos a trabajar. – Zaraki paró delante del disgustado Yumichika – Tienes dos segundos para quitarte esas plumas.

0'3 milisegundos después Yumichika ya no tenía plumitas.

- Las chicas con el pelo largo y suelto. – observó a Orihime y a Rangiku – Recogéoslo.

0'2 milisegundos después las chicas tenían el pelo recogido.

Zaraki se acercó a Byakuya y, de una manotada, le arrancó los kenseikan.

- He dicho chicas, pero tú también estás incluido. No hay mucha diferencia de todas maneras.

Byakuya se quedó estático, mirando fríamente al capitán y profesor en la academia.

- ¿Te lo recoges o te lo recojo, niñato?

El Kuchiki siguió sin moverse y sin apartar la vista de Zaraki.

- ¿Me estás desafiando?

- No.

- ¿Ah, no? ¿Y entonces qué?

- Que no tengo goma para el pelo.

Un par de metros más allá, Ichigo luchaba contra su Hollow para no reírse. Los labios le temblaban de tal forma que preocupó a Rukia, de pie a su lado.

- ¿Ichigo?

Y esa fue la gota que colmó el vaso. El shinigami sustituto comenzó a carcajearse exageradamente, haciendo que los demás se giraran a verlo.

- Jajajajaja… no puedo… jajajajaja… ¡Por favor! ¡Me ahogo! Jajajajaja… ¡Dios!

Una nube de polvo, de arena o de lo que sea que fuera, se paseó rápidamente por detrás de todos los rasos. Al pasar por la retaguardia de Byakuya, el pelo de este fue recogido en una coleta perfectamente hecha, como las que se hacía cuando era niño. Cuando la susodicha nube se aproximó a Ichigo, golpeó fuertemente su nuca, haciendo que callara súbitamente.

- ¿Pero qué cojo… - la protesta del Kurosaki se apagó al percatarse de que la nube veloz era alguien conocido.

- ¡Yoruichi-sama! – gritó alguien muy emocionado en la fila. (Ummm… ¿quién habrá sido?)

- Ya no tienes queja, Byakuya. – dijo sonriente la recién llegada, parada al lado de Zaraki con los brazos cruzados.

Los demás observaron la vestimenta de la mujer. Camiseta ajustada negra y pantalón corto negro. Oh, no…

- ¿Tú también nos vienes a joder, Yoruichi? – preguntó Renji.

- Claro, ¿cómo no? – la Shihouin se acercó al pelirrojo – Pero trátame con más respeto, que soy tu profesora.

Después de pellizcarle de forma un poco bruta la mejilla a Renji, Yoruichi se aproximó a Byakuya con una gran sonrisa.

- ¿Te molesta que ni siquiera me puedas ver cuando corro? Pues te vas a tener que aguantar porque vas a estar un mes sin ningún tipo de poder especial. Aunque eso tampoco es una novedad, siempre he sido más rápida que tú.

El capitán no cruzó ninguna palabra con ella.

- ¡Que es broma, tonto! – la mujer le habló amistosamente – Yo ya me voy, esta no es mi clase.

Después de eso, Yoruichi se fue tal y como llegó. Envuelta en una nube.

- En fin… ¡Rasos, formad parejas ya! – Zaraki gruñó al comprobar que nadie se movió, solamente se miraban de forma tímida – Pues las hago yo, ¡joder!

Un minuto después todos estaban colocados al gusto del profesor… y vaya gusto.

- Primera pareja, colocaos ahí. – Zaraki señaló el principio de un camino con barro – El ejercicio consiste en llegar antes que el compañero al final del camino, superando los obstáculos, claro. No tratéis de memorizarlos porque para cada pareja cambiarán.

Kira y Renji ya se habían preparado y estaban listos para empezar. Renji esperaba con máxima concentración el pitido que indicaba la salida, y estaba tardando. Mientras tanto recordó la manera en que Zaraki había tratado al capitán Kuchiki, y cómo Byakuya se había comportado como un verdadero sumiso. Tembló ante el recuerdo, pues si trataban así a un capitán, ¿qué sería de él?

- ¡Renji! – Rukia gritó.

El pelirrojo volvió de nuevo al mundo, ¿por qué le había gritado Rukia? ¡Oh, mierda! El pitido. Cuando alcanzó a ver a Kira ya estaba a diez metros de él.

- ¡Kiiiiraaa tramposo!

Renji corrió hasta casi alcanzarlo, pero Kira también era un teniente bien preparado y logró aumentar la distancia de ventaja nuevamente. Cuando la carrera casi estaba terminando, miles de perchas de metal (sí, perchas) cayeron de no se sabe dónde. Renji las pudo esquivar, pero Kira…

- ¡Ay, mi flequillo!

Dos o tres perchas se enredaron en el flequillo, fleco o flecazo del pobre rubio, haciendo que no viera y diera de bruces contra el suelo.

- Gana Renji. – Zaraki apuntó algo en un cuaderno – Segunda pareja, a sus puestos.

En la siguiente carrera, Hinamori y Yumichika iban corriendo prácticamente paralelos hasta que apareció su extraño obstáculo. Se trataba de, en mitad del camino, un enorme cajón con ropa y un letrero en el que se podía leer "TODO AL 50%".

Los dos contrincantes pararon en seco y se dirigieron al cajón.

- ¡Rebajas! ¿Habrá algo bonito para el capitán Aizen?

- Hinamori-san… ¿has dicho "capitán Aizen"?

- ¿Qué? Eh… ¡Yo no! He dicho… He dicho… ¡algo bonito y un poco zen!

- Todo esto es muy feo…

Yumichika continuó el recorrido mientras Hinamori buscaba ropa en el cajón.

- Gana Yumichika. – Kenpachi lo anotó – Pues sí que funcionan estos obstáculos diseñados por Kurotsuchi.

Las siguientes carreras fueron llevadas a cabo por el estilo de las dos primeras. Los rasos temblaban cuando tenían que salir allí a correr, sin saber qué obstáculo les tocaría.

Ichigo y Hitsugaya corrieron la mayoría del camino pegadísimos, hasta que un tablón de acero quedó suspendido en el aire, a 1 metro y poco del suelo. Con lo cual, Hitsugaya pudo seguir avanzando gracias a su pequeña estatura, e Ichigo… Ichigo quedó inconsciente tirado en el barro y con la frente rojísima.

A Orihime y Soi Fong se las tragó la tierra, literalmente. Pues al principio de la carrera las dos quedaron enterradas en arenas movedizas. Pocos segundos después la capitana consiguió salir del barro, gracias a un impresionante salto, y terminó el recorrido. Inoue quedó enterrada, y por más que intentaba salir el peso de sus amigas las ubres la hacía hundirse de nuevo.

El obstáculo escogido para Tatsuki y Chad fue un péndulo gigante que, tras planearlo de forma grupal, consiguieron esquivar saltando cada uno por un lado del péndulo. Zaraki aplaudió la hazaña, pues había sido la única pareja que había colaborado para llegar a la meta juntos.

Cuando el pitido sonó para la quinta carrera, solamente se pudo ver a un Ikkaku corriendo tan rápido que hasta parecía que sus propios pies iban a comenzar a darle golpes en la nuca. La valla de seis metros que aguardaba en el centro del recorrido, tuvo que soportar un enorme impacto al ser presa del puño de Ikkaku, que la derribó por completo. Cinco segundos después ya había llegado al final. ¿Y Rukia, su contrincante?

- Creo que he perdido… - dijo la Kuchiki en la posición de salida.

Hisagi iba el primero en su duelo. Contento, seguía corriendo como alma que lleva el diablo, mientras Matsumoto intentaba alcanzarle.

- ¿Y el obstáculo? – preguntó uno de los rasos.

- A estos no les hace falta… - respondió Zaraki riendo.

Hisagi estaba a punto de conseguirlo y quiso echar una mirada hacia atrás para comprobarlo. Pero entonces, cuando divisó a Matsumoto, se quedó boquiabierto. Aunque la camiseta del uniforme no era nada escotada, Rangiku tenía tanta delantera que se podían ver sus pechos a través de la tela saltando. Boing, boing…

Hisagi cayó. Nunca se supo si fue porque se tropezó o porque se desmayó. Matsumoto pasó por su lado regalándole un beso volado y siguió la trayectoria hasta cruzar la meta.

Ishida estaba en baja forma. Se percató de eso al quedarse sin aliento después de esquivar diez o veinte flechas en llamas. Y para colmo, cuando se apoyó en sus rodillas para conseguir respirar, sus gafas cayeron a la tierra. Y para más colmo, las pisó. Cuando consiguió recogerlas y ponérselas, pudo ver entre trozo y trozo de cristal, a Byakuya en la línea de meta mirándole fríamente, como siempre.

- Pijo. - susurró el Quincy alterano.

Después de reunirse todos los rasos y colocarse de nuevo en fila. Zaraki habló furioso.

- ¿Esto es normal? De ocho carreras solamente una pareja llegó en su totalidad. Ni siquiera importaba quién había llegado primero. – el profesor sonaba decepcionado – Y hemos estado como mínimo seis horas ahí trabajando. Por mí os dejaría aquí dando vueltas a los dos campos y a la piscina si hiciese falta. Pero son las cuatro de la tarde y aún no habéis comido. – Zaraki tocó el silbato – Romped filas, duchaos y comed algo.

Si esta prueba había sido solo el principio… ¿qué más les esperaría a los pobres rasos?

De momento se quedarían con el recuerdo de los cuerpos semidesnudos de sus compañeros. Quizá no estuviera tan mal esa idea de la academia...


Personalmente este capítulo nunca me acabó de gustar...

Quien quiera darme su opinión ya sabe! Review! Así sabré si debo continuar o eliminarlo del todo u.U

Bye!