Actualicé bastante bien de tiempo, ¿no? =)

No me ha gustado escribir este cap pero es necesario para seguir el curso de la historia y que la señorita inspiración no se vaya de paseo... quizá a ustedes les guste!

Agradezco enormemente los reviews de loveichiruki (gracias gracias gracias por leer y qué bueno que te guste la historia ^^ espero tu review!) Nathalie Shiffer (no me secuestres a toshiro! al menos hasta que acabe el fic! jajaja XD) chidorisagara (bueno... inoue siempre ha tenido ubres... seguro que por eso le duele la espalda todo el tiempo y no puede ayudar en las luchas =( XD gracias por leer! =D) cOnfii-momo (claro que sí! todo el mundo tiene hormonas... hasta los muertos! XD gracias por tu review y espero otro! ^^) cvlv10555 (andaaa qué distraída que eres! jajaj XD me alegro de que la historia te guste y sobre tu petición... no te preocupes, pensaba hacer algo similar a eso =P gracias x leer!)

Una vez más, les repito a las personas que ponen mi fic en alertas o en favoritos que gracias! pero que me gustaría que también me pusieran un review, que no cuesta nada y a mí me alegra mucho el día.

Dicho esto.. espero que disfruten leyendo! =D

Disclaimer: Bleach no me pertenece, es propiedad de Tite Kubo. A mí nunca se me hubiera ocurrido ponerle huesitos en los pezoncitos a Hallibel U.U


Por fin los rasos pudieron saber para qué se utilizaba el edificio blanco.

Ahí estaban los cuartos de los profesores, la cocina, el comedor, las duchas y demás.

Después de haberse duchado y haber pasado la revisión médica, que fue favorable, pues ninguno había sangrado en el primer entrenamiento, se dirigieron a comer, que ya más bien era cenar.

Se sentaron todos juntos en una gran mesa alargada. En sus rostros se podía ver cansancio. Menos en el de Byakuya, que parecía que en vez de cara tenía una foto.

Sirvieron la comida media hora después, cuando los rasos estaban a punto de desmayarse. La ración entregada constaba de un cuenco con… ¿puré blanco? Y un vaso de té frío.

Maldecían la comida que tenían delante, pues, además de tener un aspecto extraño, era muy poca para todo lo que habían trabajado ese día. Sin más dilaciones, procedieron a engullir más que a comer.

- ¡Puaaaaaaaaaaaaaag! – Ikkaku escupió - ¡Qué amargo, joder!

Hubo unos cuantos con mucha suerte, que no habían empezado a comer cuando Ikkaku gritó, con lo cual dejaron el cuenco en su sitio mientras los más desafortunados seguían quejándose.

- ¡Está agrio! – contribuyó Renji.

Soi Fong apartó su ración con un dedo, con miedo a vomitar si lo olía. Casi todos los demás siguieron su ejemplo.

- Esto parece medicina… - Tatsuki jugaba con el puré con cara de asco.

- ¡Y por qué el mío está dulce! – protestó Hitsugaya, aunque seguía comiendo, era el único que lo hacía.

Todos se giraron a mirarlo. ¿Preferencias de capitanes? No podía ser, Byakuya y Soi Fong no tenían pinta de gustarles mucho su plato.

Alguien irrumpió en el comedor.

- ¡Hola! ¿Os gusta la comida que he preparado?

- ¿Capitán Ukitake? – se sorprendió Toushiro.

- ¡Sí, soy yo! – el peliblanco venía contento - ¿Os ha gustado la comida?

El silencio se hizo en la sala.

- ¿No? – Ukitake puso cara de desilusión y se acercó a Kira - ¿Me dejas probar?

- Sí, sí, sí, ¡capitán! – respondió nervioso el rubio.

El enfermizo shinigami pasó un dedo por el puré y se lo llevó a la boca. Cinco segundos después resopló y se desmayó.

Kira, ayudado por Renji, consiguió levantar al capitán y sentarlo.

- ¿Se encuentra bien?

- Sí… ¡Dios! Qué desagradable está…

- Está bueno, pero…

- ¡Miel con tomate!

- ¿Inoue?

- ¡Sí! Eso es lo que le hace falta. – gritó Orihime ilusionada – ¡Miel y tomate! Y también se le puede poner…

Tatsuki tapó la boca de la chef. Hecho que agradecieron los demás.

- Oh… Ya sé que ha pasado. – Ukitake hablaba acariciándose el mentón en modo pensativo – He empezado a echar el azúcar en la ración de Toushiro y me he olvidado de ponerla en las demás, se la he puesto a él toda. Es que… es tan pequeñito…

Ukitake se disculpó y salió rápidamente del lugar. Los rasos quedaron boquiabiertos, menos Hitsugaya, que luchaba por no gritar de rabia. ¡Ah! Y Byakuya, claro.

- Rukia…

- ¿Qué quieres?

- Si es por cuestión de tamaño, a ti te debería haber puesto una bolsa entera de azúcar.

- Ichigo, ¿eres imbécil o qué?

- ¡Auch! No me pegues, enana. ¡Compórtate!

Entre golpes y purés amargos ya se había hecho de noche y los rasos acudían hambrientos a descansar, por fin. Recordaron las palabras de Kenpachi: "Habéis trabajado bastante por hoy, teniendo en cuenta que ni siquiera habéis comido. Cuando cenéis, podéis iros a dormir." Pues eso era lo que estaban haciendo, aunque les fallaba la parte de "cenar".

Estaba cansados, muy cansados. Les avergonzaba tener que admitir que ya no podían más, y solamente habían pasado un día sin sus zanpakutos y sus poderes.

- ¿Alguien sabe dónde está el lavabo aquí? – Hinamori preguntó aprovechando que todas las habitaciones estaban abiertas y podían oírla.

- Para lavarte tienes el grifo de la sala de ocio. – Ishida se asomó al cuarto de Momo y se acercó a la cortina de la esquina que todas las habitaciones tenían – Pero si a lo que te refieres es a un retrete… - Ishida corrió la cortina – Ahí lo tienes.

Hinamori se quedó estupefacta mirando el retrete. ¿Es que tendría que hacer sus necesidades delante de sus compañeros de cuarto?

Solución: Aguantarse las ganas hasta que, por la mañana, fuera al preciado edificio blanco.

En cuestión de minutos los ronquidos inundaban el barracón, entre rasos del mismo cuarto, entre cuartos diferentes (aunque las puertas ahora sí estaban cerradas), entre el Rukongai y el Seireitei… Un caos y a la vez una paz. Necesitaban dormir más que cualquier otra cosa.

Esa paz duró, como mucho, unas horas. Cuando los chicos estaban ya en su quinto o sexto sueño, unas sombras invadieron el lugar, entre ellas, una de ojos dorados muy conocida.

- ¡Despertad, chicos! – gritó Yoruichi desde el pasillo mientras otros shinigamis abrían las puertas y tiraban cubos de agua fría a los rasos - ¡Hace buen tiempo para salir fuera!

La mayoría de los rasos que dormían en las camas superiores cayeron haciendo un ruido tremendo, otros se despertaron e incorporaron tan aprisa que se golpearon con todo lo que encontraron.

Yoruichi entró a la "habitación que sobraba" y divisó a Soi Fong con la almohada encima de la cabeza intentando dormir y no hacer caso al mundo.

- Arriba, Soi. – susurró la Shihouin en su oído haciendo que la capitana se estremeciera y se levantara de golpe.

- ¡Yoruichi-sama! Lo… Lo siento…

Yoruichi le sonrió y revolvió su pelo, como solía hacer antes.

- ¡Profesora! – habló uno de los shinigamis – Hay problemas con un raso.

La aludida salió del cuarto esquivando a todos los rasos que ya estaban despiertos y salían del barracón para formar fila fuera. Se carcajeó al ver quién era el problemático.

- Ichigo… Levántate ya.

- ¡Yoruichi-san! – el shinigami sustituto estaba incrustado en la cama, tapado hasta la nariz – ¡Joder! Aún es muy temprano.

- ¿Qué dices? No es nada temprano.

- ¿Qué hora es?

- Um… - la Shihouin observó su muñeca, que no llevaba ningún reloj – ¡Ups! Creo que se me ha parado el pelo…

- ¡Nada de bromas!

- Son las cinco de la mañana.

- ¡Joder!

- Ichigo… Levántate si no quieres que me ponga en plan profesora mala. – Yoruichi sonrió al ver el rostro enfadado del raso.

- No me da la gana.

- ¡Bien! Realmente ahora tendría que pegarte una patada en el culo y hacerte levantar, pero como soy muy buena… Nos lo jugaremos a un pulso. Si ganas tú, te dejo dormir, pero si gano yo, te castigo.

Ichigo se incorporó al oír la propuesta, tenía muy claro que iba a ganar él. ¡Era un macho! Las cosas se torcieron cuando dos segundos después de comenzar el pulso, la mujer le ganó. Y casi no le parte el brazo.

La puerta del barracón se abrió y todos los rasos se giraron a observar cómo la profesora salía con el de pelo naranja agarrado por una oreja.

- Antes de empezar la clase, vamos a divertirnos. – dijo Yoruichi sonriente – Resulta que Ichigo ha perdido una apuesta y ahora tengo que castigarlo. Pero he pensado que sería mejor que vosotros eligieseis el castigo. ¿Os parece?

El Kurosaki tuvo que reprimir un escalofrío cuando observó los rostros maliciosos de sus "compañeros".

- ¿Le pegamos una paliza entre todos? – propuso Ikkaku.

- Mejor le hacemos correr desnudo por toda la academia. – Yumichika intentó no parecer emocionado ante la idea.

- ¡Que se coma todo el puré del capitán Ukitake! – Hitsugaya sentenció enfadado.

Yoruichi soltó a Ichigo y negó con la cabeza, pensativa. Después de eso, se acercó a Rukia.

- Nadie sabrá tanto como tú de castigarle. ¿Qué me dices?

- Eh… Yo… No sé… - a Rukia le daba pena el chico.

- ¿Estás segura? ¿No te ha hecho nada malo últimamente? – preguntó la mujer apretando fuertemente los labios para no dejar escapar una risa.

Rukia se acordó de la cena, cuando se había reído de su estatura. También recordó haber llegado tarde a la reunión porque el señorito estaba peleándose con unos jóvenes.

- ¡Chappy! ¡No le gusta el conejito Chappy!

- Serás hija de…

- Calla, Ichigo. Conque no te gusta el conejito Chappy, ¿eh? – Yoruichi sonrió pícaramente y avisó a los shinigamis que le ayudaban con la clase – Rapadle la cabeza.

Ichigo no tuvo tiempo de replicar, pues en cuestión de segundos lucía un peinado típico de los novatos militares.

- Parece un chupa-chups. - habló Byakuya.

Un momento… ¿Byakuya? Oh, esto es grave.

- ¡Yoruichi! Me cago en tu… - los shinigamis le taparon la boca, pero se pudo zafar del agarre - ¡Me has quitado mi pelo alborotado sexy!

- Y no solo eso… Rukia, ¿quieres hacerle un dibujito de Chappy en la cabeza a Ichigo?

Mientras los diez secuaces de Yoruichi apresaban al chico, Rukia dibujó el rostro de Chappy en el lado derecho de la cabeza de Ichigo con la máquina de cortar el pelo.

Casi todos los rasos comenzaron a reír descontroladamente.

- ¿Es gracioso, no? – la "profesora" se unió a las risas durante unos instantes y luego su semblante se tornó serio – Pero no es gracioso cuando se lo hacen a uno mismo. Así que mejor no desacaten ninguna orden.

Después de ese incidente, los rasos obedecieron a Yoruichi y empezaron su clase de "técnicas especiales de espionaje".


¿Interesante? ¿Gracioso? ¿Aburrido? ¿Mortal?

Cualquier opinión y/o comentario háganmelo saber en un review!

Gracias por leer y bye! ^^