Aquí estoy =) Algo menos estresada que hace unos días y contenta porque España está en octavos! =D Chile jugó muy muy muy bien pero España... es España XD
Gracias a las personas que son fieles y me dejan reviews.. aunque me hubiera gustado que los demás lectores que me ponen en favoritos también me hubieran dejado alguno
c0nfii-momo (jaj tu review siempre es el primero gracias! xD me imagino que debe de ser horrible que te hagan saltar a una piscina del tirón y con ropa XD pero weno.. los rasos se portaron =) Los dientes de Shinji m N! XD) Al shinomori (gracias por tus 3 reviews! :) weeno las parejas se irán viendo poco a poco y más en uno de los caps que viene en adelante... ya avisaré! Conforme a lo de Ichigo.. bueno era un castigo por no obedecer, nada de broma, hay que tener disciplina no? XD) loveichiruki (jaja perver mode on! yo me lo imaginé en traje de baño de esos pegaditos *.* XD Renji aprecia a Tatsuki... se le nota xD Gracias x el review!) X-Neira-X (Hiyori siempre tiene que llamar la atención donde quiera que esté xD Gracias por leer! ^^) chidorisagara (yo también creo que hacen buena pareja, a ver si ellos se dan cuenta! xD Graaacias fiel lectora! =D) FerchaO (me alegro muchísimo q mi fic te haga reir ^^ Spero q sigas la historia y q comentes todo lo q quieras de los caps en reviews! Graciiias!)
Este cap es pequeñito pero es lo único que la inspiración me dejó hacer :( .. A leer!
Disclaimer: Bleach no me pertenece, le pertenece a Kubo Tite, sí sí.. el mismo que dice que no va a hacer de Bleach una historia romántica y que nos va a dejar con las ganas de Ichiruki ¬¬
Uno de esos malditos días en la academia, Ichigo despertó sobresaltado y sudando a mares. ¿Qué es lo que había soñado? Oh… Con Rukia. Pero no con Rukia en plan "Lalalalarara~ vamos a matar hollows lererere~"… No… ¡Había soñado que estaba haciendo… haciendo cosas con Rukia!
Observó a la Kuchiki durmiendo plácidamente. Estaba tan bonita… ¡Un momento! ¿Pero qué coño estaba pensando? ¡Que tenía un maldito Chappy en la cabeza por su culpa!
Sacudió su testa para evitar machacarse más con el tema y entonces otro pensamiento inundó su mente. ¿Cómo es que se había despertado sin que ningún loco le hubiera tirado agua encima o gritado? ¿Acaso la pesadilla había terminado? Miró la hora en un reloj de oro macizo que Byakuya siempre traía consigo. Las once de la mañana. Definitivamente había algo extraño. Ichigo salió del cuarto y miró desconfiadamente el pasillo. Siguió su camino hacia la sala de ocio y encontró una sombra sentada en una de las sillas. Se fijó más en aquello que permanecía allí sentado, era alto y corpulento, tenía ojos de animal y… ¿pelo?
- ¡Capitán Komamura! – gritó Ichigo al reconocerlo.
- Por fin alguien se ha despertado… Bueno, entonces ya es hora de que los demás hagan lo mismo.
Komamura se levantó de la silla y lanzó un aullido horroroso que hizo temblar las paredes del barracón. Ichigo pudo oír las quejas de los rasos que acababan de despertarse. En pocos segundos, comenzaron a salir de sus cuartos malhumorados y buscando el origen del ruido. Al percatarse de que se trataba del capitán perro-lobo, cesaron todo tipo de quejas.
- Buenos días, rasos. He aguardado aquí mucho tiempo para que pudierais descansar todo lo que necesitabais.
Komamura traía consigo una cesta en la que introdujo la mano (o la pata) y sacó paquetes de plástico que fue lanzando a cada raso.
- Son bocadillos preparados. Hoy desayunaréis eso de camino.
- De camino… ¿a qué?
- Al bosque. La actividad que vamos a hacer hoy es senderismo por el bosque. Con algún que otro "juego", claro.
Los rasos se estremecieron al oír la palabra "juego" de la boca de un perro-lobo-oso.
Salieron de la academia a eso del mediodía mientras devoraban los bocadillos. Byakuya mordía sin prisa pero sin pausa, hastiado de tener que comer semejante vulgaridad. Pero, de pronto, sintió algo que no pudo descifrar, se paró en seco y guardó el bocadillo en el bolsillo del pantalón. Se miró las manos con confusión, pero siempre guardando su cara de indiferencia total. Un sentimiento de poder le invadía, era incluso mejor que cuando terminaban las clases de Zaraki y podía dejar su pelo suelto, libre y poderoso. Hasta notaba el tacto de su zanpakuto sujeta a su cintura. Todo eso desapareció cuando Komamura le colocó rápidamente una pulsera metálica en la muñeca.
- Se me había olvidado. – habló el capitán perro-lobo-oso-gato montés mientras seguía poniendo pulseras a todos los rasos – Como ya hemos salido de la academia, vosotros ya podéis usar kidoh, y las zanpakutos y todo lo que os caracteriza. Pero estos objetos hechos por Urahara Kisuke cumplen la misma función que la academia, y solo podemos quitarlos los profesores.
Renji, con disimulo, intentó arrancar la pulsera de su muñeca, pero no hubo ningún resultado. Lo que estaba diciendo Komamura era cierto.
- Bien… ¡Primer juego! – el profesor hizo sonar un silbato extraño que colgaba de su cuello, segundos después se escucharon pasos apresurados por todo el bosque - ¡Tenéis que llegar al lago situado en el centro del bosque antes de que os maten!
Los pasos ya no se oían, pero sí se veían una veintena de grandes perros de pelaje negro y ojos rojos corriendo hacia ellos. Si alguien hubiera visto a los rasos en ese momento, no habría pensado que eran shinigamis, ni Quincys, ni gente preparada para salvar al mundo, pues ellos estaban huyendo despavoridos, tropezándose en el proceso, gritando, empujándose, estampándose contra los árboles y lo más extraño de todo… sin soltar los bocadillos.
Hisagi intentó ayudar a Matsumoto, que iba tras él, y lo único que consiguió fue una gran mordida en el trasero. Otros preferían la independencia, como Hitsugaya e Ikakku, que corrían casi rozándose pero sin mirarse. Soi Fong, avispada como nadie, aprovechó su agilidad para subirse a un árbol y continuar el recorrido por entre las ramas. La estrategia no duró mucho, ya que instantes después vio cómo Komamura se ponía a su altura y la hacía bajar a tierra de un manotazo en la espalda.
- Nada de trampas.
Por ahora no había ningún muerto, pero sí varios heridos. Yumichika tenía un mordisco en la pierna izquierda y lloraba internamente esperando a que no le hiciera cicatriz (las cicatrices son feas, ¿no?). Por otra parte, Hisagi corría con las piernas muy abiertas evitando la fricción de sus nalgas para que no le doliese tanto la herida en el trasero. Y Rukia llevaba a uno de esos condenados perros mordiendo su hombro, hasta que Ichigo se había percatado de ello (SuperIchigo al rescate, Rukia no puede estar sufriendo si el naranjito está a su lado) y se había aproximado a ella para saltar y encajarle una patada voladora al chucho en el hocico.
- ¡Cuidado! – se oyó gritar a Komamura - ¡Que son mis primos!
Y sí… todos estaréis pensando: En una situación en la que los shinigamis más potentes lo están pasando mal, ¿qué es de Inoue?
Pues Inoue estaba sollozando apoyada en el tronco de un árbol, viendo cómo dos perros la rodeaban y gruñían sin cesar. El mal rato duró poco, pues Ishida pasó por allí como una exhalación y la atrapó por la cintura, para después seguir corriendo con ella en brazos.
Llegaron al lago media hora más tarde, cuando solo los seguían diez perros que frenaron en seco al ver la masa de agua dulce y dieron la vuelta para regresar a sus tareas. Allí ya habían cumplido.
La mayoría de los rasos estaban sentados, tirados por el suelo o incluso desmayados. Komamura apareció por fin y dirigió una mirada fría al grupo.
- No sois nada sin poderes. – comentó al ver la cantidad de heridas que se habían hecho.
- Perdone… - una sana Tatsuki se atrevió a hablar – Yo no tengo ni un rasguño, y ni siquiera he tenido poderes en mi vida. Es más, hace unas semanas ni podía verle.
- Eso significa que tú estás progresando. Pero te equivocas… - Komamura señaló la rodilla izquierda de la chica – Tienes un rasguño ahí.
Rukia, ajena a la conversación de aquellos dos, se arrodilló ante Ichigo, que estaba tumbado hacia arriba con un gesto doloroso.
- Gracias por lo de antes… - le dijo sin pensar, eliminando su orgullo por un momento.
Ichigo no contestó, ni se movió. Parecía que ni estaba respirando.
- ¿Ichigo? – Rukia se percató de que las dos manos del joven estaban posadas en su vientre, rápidamente las apartó y vio una gran herida de la que brotaba sangre sin control - ¡Ichigo! – intentó reanimar al chico pero el shinigami sustituto estaba inconsciente.
Komamura oyó los gritos asustados de la Kuchiki y acudió deprisa a su lado.
- Pero… ¿Cómo ha podido pasar esto? Lo tenía todo controlado, los perros no podrían hacer estas cosas. – el capitán corrió al encuentro de Orihime y le quitó la pulsera – Ayúdalo.
Después de unos angustiosos minutos, la herida se recuperó del todo gracias al poder de Inoue y Rukia pudo respirar tranquila. Ichigo abrió lentamente los ojos e, ignorando los susurros de Orihime que decían "Kurosaki-kun, Kurosaki-kun", sonrió al ver a Rukia a su lado.
- ¿Quién te ha hecho eso, Kurosaki? – preguntó Komamura.
- Nadie… yo… fui a ayudar a Rukia y salté para… para pegarle al perro y… no sé… yo… creo que caí mal y me clavé algo… No sentí el dolor tan fuerte hasta llegar aquí.
El profesor bajó la cabeza. No se lo podía creer.
- ¿Todo este revuelo porque te quisiste hacer el machito delante de ella y te salió mal? ¡Por Dios, a vosotros os falta mucho trabajo!
Los rasos siguieron a lo suyo, a quejarse, a pelearse entre ellos, a curarse heridas con medicinas del mundo humano que escocían más que meterse un dedo en el ojo…
Entre todo el griterío, se pudo distinguir una voz dulce y alegre.
- Eres un idiota, Ichigo. – dijo Rukia risueña, observando al joven tocarse el vientre lastimosamente.
La salida al bosque les estaba dando algún que otro quebradero de cabeza, pero actividades como esa les estaban enseñando a aclarar sus mentes y... ¿por qué no? Sus sentimientos.
No es ninguna obra de arte.. pero prometo que el próximo cap será más largo y con más contenido T.T
Gracias por leer y ... los reviews no me vienen nada mal, saben? xD
Byee!
