Ando liadísima y eso me está robando mucha inspiración... así que estoy ya escribiendo el último capítulo para no perderla del todo antes de acabar este fic u.u Disculpen por la tardanza, éste sí es el antepenúltimo capítulo. Sólo quedan dos más.
Gracias a las personas que se molestan en ponerme un review, que hoy no podré contestar porque ya casi es medianoche y tengo que irme a dormir ya! que mañana madrugo! DIOS! pero no podía irme a la cama sin actualizar =)
Mención especial a las personas que dejaron review: Gracias a Diva-Hitsugaya, cOnfii-momo, pia, chidorisagara, Emina Hikary (bienvenida), Haoshadow (bienvenida) y alejandra
Disclaimer: Bleach no me pertenece, le pertenece a mi amigo Tite
Nota: No hay nada extraño en este cap, bueno sí, bueno no... bueno quizá... Juzguen ustedes mismos!
Al día siguiente, después de la clase de primeros auxilios, el ambiente en la Academia de Urahara se había normalizado.
Ichigo y Rukia se hablaban, y se peleaban, como siempre lo habían hecho. Byakuya le dirigía pequeñas miradas de furia al Kurosaki, pero al ver la felicidad de su hermana se retractaba. Hisagi procuraba no acercarse mucho a Matsumoto para que no le preguntara por su tienda de campaña. Y los rasos seguían dejándose la piel en los entrenamientos de Zaraki y en los 500 metros mariposa en la piscina con Shinji.
Tenían claro que, aunque se encontraban extrañados por los últimos acontecimientos, debían trabajar y darlo todo para poder enfrentarse a Aizen.
El único que no estaba cumpliendo con las expectativas era Renji. El teniente llevaba todo el día en su mundo, alejado de los demás. Había que explicarle los ejercicios dos veces, no prestaba atención cuando le hablaban y se había puesto la camiseta del revés. La razón de su atolondramiento era la acción que había sido cometida por Tatsuki el día anterior. Y lo que más había fastidiado a Renji era que la chica no había mostrado ningún interés por aquello, como si se le hubiera borrado de la mente.
- Oye, tú. - llamó Abarai a Tatsuki, aprovechando la cercanía que tenía con esta en el comedor.
- ¿Eh?
- ¿Qué me hiciste ayer?
- …
- ¡Oye!
- ¡Joder, tío! ¡Estaba tragando!
- ¡Pues termina ya! – exclamó Renji mientras le hacía beber lo que quedaba de sopa a la fuerza.
- ¡¿Qué haces, idiota?!
- ¿Qué me hiciste ayer?
- Pues… - Tatsuki se limpió la comida que le había caído en la ropa – Creo que lo sabes.
- Ya… ¿Por qué lo hiciste?
- Porque te debía uno, después de la noche en la que te dejé con las ganas y fuera de la habitación. – mentira, Arisawa lo había hecho porque algún instinto sobrehumano la había incitado, pero nunca lo confesaría – Eso es todo.
- No me habías dejado con las ganas, mocosa. – eso también era mentira.
Poco a poco, los rasos terminaron de comer y se dirigieron al barracón para descansar un rato antes de que viniera algún profesor chiflado a destrozarles la tarde. Y en efecto, unas horas más tarde, vino alguien. No era un profesor, ni venía a destrozarles la tarde. Pero sí era un chiflado.
- ¡Sujetos de investigación! – se oyó la voz del capitán Kurotsuchi en el exterior del barracón - ¡Salid!
Los rasos obedecieron y se encontraron con un Mayuri muy risueño.
- ¡Qué caras! – dijo el raro capitán sonriendo – Tranquilos, no os voy a hacer nada. Seguidme.
Los rasos, de nuevo, cumplieron su orden. Pero se frenaron en seco cuando Kurotsuchi también lo hizo.
- ¿No faltan rasos?
Kira fue uno de los que, después de la interrogación de Mayuri, se percató de que faltaban Ikkaku y Yumichika.
- Sí, señor. ¡Yo los voy a buscar! – se apresuró a contestar el rubio.
Izuru se introdujo en el barracón y buscó algún sonido que delatara la presencia de sus dos amigos. Pronto oyó voces en la "habitación que sobraba". Antes de abrir la puerta del cuarto, se detuvo para intentar escuchar.
- ¡Ay! ¡Eso duele, Yumichika!
- Claro. Si no te estás quieto…
- ¡Ah! ¡Me lo metiste! ¡Me lo has metido dentro!
- ¡Oh! ¿Y ahora qué quieres que haga? – Ayasegawa le replicaba a Ikkaku irritado – Cierra los ojos y respira. Dentro de nada se te irá el dolor.
Kira abrió los ojos desmesuradamente y dio dos pasos hacia atrás. ¿Qué había sido eso? Sus amigos estaban… estaban… ¡Ahhhhhhhhhhhhhh! No podía ser… No, no, y no… ¡Ah!
Alguien más entró en el barracón. Era Chad.
El chico caminó hacia la "habitación que sobraba" y dirigió su vista hacia el teniente.
- Se me ha olvidado la moneda de mi abuelo.
Dicho esto, abrió la puerta.
- ¡No! ¡Espera! ¡No hagas esooooooooooo! – gritaba enajenado Kira.
La sorpresa del rubio fue encontrar en la habitación a Ikkaku sentado en la cama y a Yumichika con un lápiz rojo pintando el contorno de sus ojos.
Chad cogió su preciada moneda y salió rápidamente. Kira, en cambio, estaba en el marco de la puerta, aún atónito.
- El capi… El capi… pi pi pi… El capitán Kurotsuchi nos ordena ir con él… - fue lo único que salió de su boca.
- Vale, ya vamos. – contestó Ikkaku - ¡Acaba ya, Yumichika! La próxima vez se lo pido a Matsumoto, ella seguro que no me mete el lápiz en el ojo.
- Si te supieras hacer la raya tú solo, no habría problema.
Finalmente, los rasos estaban reunidos y siguiendo a Mayuri hacia el edificio blanco. Y luego hacia la segunda planta del edificio. Y después hacia una sala con muchas sillas y un atril frente a ellas.
- Tomad asiento. – los rasos hicieron lo oportuno y el capitán se posicionó en el atril – Yo no soy ningún profesor. Como veis, sigo llevando mi haori. Pero he venido para liberar vuestras insaciables mentes y contestar todas las preguntas que siempre habéis querido formular.
Los rasos se miraron sin entender nada.
- ¿A qué esperáis? ¡Vamos! Preguntadme todo lo queráis saber. Para eso soy el capitán del Duodécimo Escuadrón.
Hubo un silencio que duró unos segundos hasta que se comenzaron a oír murmullos entre las sillas.
- ¿Por qué "separado" se escribe todo junto y "todo junto" se escribe separado?
- ¿Por qué a Hulk se le rompe toda la ropa menos los pantalones?
- ¿De qué color es un camaleón mirándose al espejo?
- ¿Por qué las ovejas no encogen cuando llueve y los jerséis de lana sí?
- ¿Por qué esterilizan las agujas para las inyecciones letales?
- ¿Hasta dónde se lava la cara un calvo?
- ¿Por qué cuando miramos al techo abrimos la boca?
- ¿Por qué hemos mirado todos al techo después de esa pregunta?
Kurotsuchi observaba sorprendido a la multitud sin saber quiénes eran los que formulaban las preguntas.
- ¡Basta! ¡Parad! – gritó Mayuri – ¡Me refiero a preguntas referidas a nosotros!
Después de un "aaah, vale" colectivo, comenzó de nuevo el interrogatorio.
- ¿Por qué Aizen tiene todo un ejército de arrancars a su disposición si hace poco tiempo que consiguió la Hogyoku y se fue a Hueco Mundo?
- ¿Tan rápido los ha creado y reclutado?
- ¿Puede ser que Aizen sea Flash o el correcaminos?
- ¿Por qué el capitán Hitsugaya y la vizard Sarugaki Hiyori son unos niños si son más mayores que casi todos nosotros?
- ¿Sólo hay shinigamis en Japón?
- ¿Por qué, si soportamos horas y horas de duros entrenamientos, nos ponemos a sudar y a jadear a los dos minutos de empezar a pelear?
- ¿Hasta dónde se lava la cara Ikkaku?
- ¿Usted qué es? ¿El alma de un alienígena?
- ¿Por qué un perro es capitán del Gotei 13?
- ¿Y por qué habla un perro?
Kurotsuchi se estaba volviendo majareta con tanto griterío.
- ¡No lo sé! ¡Ya vale! ¿Qué preguntas son esas? ¡Estáis locos! ¡Me voy de aquí! ¡Locos!
El capitán corrió hacia la salida y abandonó el lugar.
- ¡No servís ni para hacer pruebas de laboratorio! – se oyó fuera de la sala.
Los rasos se quedaron estupefactos y sin comprender nada… ¿No les había dicho que preguntaran lo que quisiesen?
Quedaba menos de una semana para que se cumpliera el mes en la academia y si todas las clases iban a ser como esa… ¡Iban a tener muy buena suerte!
- El capitán Aizen no puede ser el correcaminos… - susurró Hinamori para sí misma, aunque hubo alguien que la escuchó.
- ¿Has dicho "capitán Aizen"? – inquirió molesto Hitsugaya.
- ¡No, no! He dicho… he dicho… ¡Majzén! ¿Sabías que, antiguamente, la autoridad suprema de Marruecos se llamaba majzén? Lo he leído en un libro, jeje. - intentó sonar segura Momo.
- Hinamori… - Toushiro, obviamente, no se lo creía.
- Sí, vale. Lo he dicho.
- A mí nunca me has dicho capitán Hitsugaya.
- Pero es que… Aizen era mi capitán y lo admiraba mucho. Tú… tú eres mi amigo y eres… eres pequeñito… - las razones de Hinamori eran más que irracionales, desvió la vista al darse cuenta de la estupidez que acababa de decir.
- Pequeñito… ¿Pequeñito?... ¡¿Pequeñito?! – la cara de Toushiro estaba más roja por la ira que la calva de Ikkaku un día de entrenamientos veraniegos - ¡Ya verás tú lo que es ser pequeñito!
Ajeno a la pelea de la pareja, Byakuya estaba aún sentado en donde Kurotsuchi les había indicado, justo al lado de Soi Fong. El Kuchiki miraba con frialdad cómo su hermana abandonaba la sala insultándose con Ichigo, como siempre.
- ¿Te molesta que se lleven bien? – preguntó Soi Fong sonriendo burlonamente al percatarse del escrutinio que le estaba haciendo el capitán a los dos chicos.
Byakuya no contestó. No le molestaba. Lo que le hastiaba era el hecho de que el sucio humano hubiera desobedecido sus órdenes y se hubiera acercado a Rukia. El noble se levantó y se giró para encaminarse hacia la salida del salón, no sin antes contestar a Soi Fong.
- Me molestaría más que un shinigami de menor rango me hubiera descubierto manteniendo relaciones con un prófugo.
La capitana se tensó ante la respuesta con indirectas hacia Yoruichi, y rápidamente quiso justificarse.
- ¡Empezó ella! ¡Fue ella! – pero Byakuya ya estaba lejos y haciendo oídos sordos a sus palabras. Además, ni Soi Fong se creía lo que estaba diciendo.
La tarde pasó tranquila y con parsimonia. Realmente los esfuerzos que estaban haciendo los rasos últimamente eran provocados más por sus líos sentimentales que por los ejercicios físicos que les imponían en la academia.
Kira se estaba dando cuenta de ello. El rubio se encontraba feliz al no tener problema alguno con temas emocionales. No tenía ninguna persona que le hiciera perder la cabeza del modo en el que algunos compañeros la estaban perdiendo, aunque ni se percataran de ello. Él tenía amigos. Y era lo único que necesitaba. Estaba seguro de que si seguía como lo estaba haciendo hasta ahora, sus últimos días en la academia serían coser y cantar.
- ¡A cenaaaaaaar! – Renji pasó como una exhalación por delante de Kira en dirección al comedor, haciendo que este se estampara levemente contra uno de los cristales del edificio de la piscina, donde estaba apoyado antes de que el pelirrojo le interrumpiera. Abarai frenó en seco y encaró al rubio - ¡Kira! En el barracón están el capitán Hitsugaya y Hinamori-san, ¿puedes avisarles para que vayan a cenar? ¡Es que yo tengo mucha haaaaaaambre! ¡Nos vemos en el comedor!
El teniente pelirrojo desapareció sin siquiera dejarle responder. Kira tuvo que poner rumbo al barracón de mala gana. Al llegar, se dirigió a la habitación del capitán, la habitación glaciar. No pudo evitar escuchar la conversación antes de intentar abrir la puerta.
- ¡Ay!
- ¿Qué pasa?
- Nada, Shiro. Uh…
- ¿Te duele?
- ¡No! Me gusta…
- ¿Y ahora quién es el pequeñito, Hinamori?
- Corrijo. No eres ningún pequeñito. ¡Ah!
- Uf… Claro que no… ¡Soy capitán! Buuuf…
- Sí, sí. Sigue…
Kira se lamentó por haber escuchado de nuevo conversaciones ajenas. Pero la experiencia de esa tarde le había dado confianza. Sabía que ahora tendría que ponerse rojo, respirar hondo, imaginarse situaciones obscenas y, después, que alguien abriese la puerta y resultara que Hitsugaya le estaba haciendo un masaje a Momo o algo así. Decidió ahorrarse todo eso y, con una sonrisa marcada en el rostro, abrió la puerta.
La cerró inmediatamente con la cara roja, respirando hondo y sin tener que imaginarse nada. Pues ya lo había visto.
Una cama deshecha, cuerpos sin ropa y sudorosos, Toushiro encima de Hinamori… ¡Aaaaaaaaah! ¡Mierda! ¿Por qué había abierto la puerta?
Tuvo que esperar unos minutos para ordenar las ideas de su mente. Vaaaale… Había visto a dos compañeros teniendo relaciones… ¿Y qué? No pasaba nada, no, no… Es normal. El sexo es normal. Normal… Normal… ¡No! ¡No puede ser! Un capitán que no levantaba metro y medio del suelo estaba acostándose con su amiga. ¡Es de locos! Pero… podría ser que estuvieran enamorados. ¿Tenían pinta de estar enamorados? Sí, puede que sí… O no... O sí... ¡Joder!
Kira sacudió su cabeza para centrarse y borrar las imágenes de su subconsciente. Nadie tendría por qué saberlo si él no hablaba. Y él no iba a hablar. Además, era asunto de ellos dos y no de él. Aunque... tal y como estaban las cosas en la academia… ¡Menudo momento eligieron para hacerlo!
El rubio se armó de valor y tocó en la puerta. Se oyeron susurros y golpes en el interior.
- Capitán Hitsugaya, es hora de cenar. – consiguió decir sin tartamudear.
- Eh… ¡Sí, sí! – la voz de Toushiro sonaba quebradiza – ¡Ya vamos! Estábamos practicando nuevas estrategias para vencer a Aizen.
La excusa nefasta de Hitsugaya no llegó a los oídos de Kira, que ya había huido del barracón para sentarse en la hierba e intentar no recordar nada.
Ahora ya no estaba tan seguro de que sus últimos días en la academia fuesen a ser fáciles si sus compañeros, con la cabeza perdida, se dedicaban a hacer ese tipo de cosas y él se dedicaba a descubrirlos sin querer…
¡Malditas hormonas espirituales!
Yo no digo nada... xD Mejor me dicen ustedes en un review!
PD: Alguien sabe dónde está FerchaO? Se me hace raro actualizar sin un comentario de ella xDD!
Bye!
