¡Hola, chicos!
¿Cuántos años han sido? ¿Cuatro... Cinco? ¡Los que sean! Han sido demasiados. Lamento mucho esta gran tardanza, pero estaba concentrada en mis estudios. Ahora que los he finalizado, me he propuesto ver Bleach de nuevo, ¡y la tentación me ha traído hasta aquí!
Este epílogo está situado dos meses después de la historia de "Uraharacademia para shinigamis". Si lo queremos situar en la línea temporal de Bleach, este capítulo sucede justo después de la última venida de los arrancar a Karakura, es decir, cuando Ulquiorra le ordena a Inoue que se vaya con él a Las Noches. Recordemos que nuestros queridos personajes de Bleach no se percatan de que Orihime ha desaparecido hasta que encuentran la carta en su casa.
Hecha la aclaración, advierto también de que es bastante largo (para enmendar mi tardanza de años). Está dividido en dos partes: Una que sucede en Karakura, y otra que tiene lugar en Las Noches. Además, el cap está plagado de referencias para los más frikis de Bleach (como yo xD), así que para entender del todo estas referencias... ¡Haberse visto todo el anime es indispensable! Además de conocer otros datos de los personajes que solo los forofos conocemos, jaja.
Y ahora... ¡A leer!
Disclaimer: Bleach no me pertenece. Estos años he intentado que Tite Kubo me cediese los derechos, pero no ha resultado demasiado bien :(
KARAKURA
Los ex rasos habían recibido un comunicado extrañamente parecido al que los había obligado a ingresar en la Academia de Urahara dos meses atrás. Esta vez, sin embargo, la notificación los había citado en la propia tienda del rubio. Así que a las puertas del local se encontraban los susodichos, todos menos Inoue, Matsumoto y Hisagi (bueno, y Renji, que ya se encontraba dentro, pues estaba viviendo ahí temporalmente mientras continuase la misión en Karakura).
- ¡Buenos días y bienvenidos! No os quedéis ahí. ¡Pasad, pasad!
Urahara los invitó a entrar, abanico en mano, y les indicó el camino hacia el cuarto acondicionado para la reunión. La sala, que contaba con una gran mesa bajera rodeada de cojines, estaba reluciente. Parecía como si alguien se hubiese esmerado en dejarla tan limpia como el haori del capitán Kuchiki. Todos procedieron a sentarse alrededor del mueble, mientras Kisuke los observaba sonriente desde la puerta.
- ¿Eh? ¿Qué es esto? - Ichigo cuestionó extrañado al pisar un cuerpo extraño bajo la mesa.
El ser oculto resultó ser Renji. Estaba demacrado, sudoroso y casi moribundo. El teniente se incorporó a duras penas apoyándose en las rodillas del Kurosaki y exhaló.
- I-Ichigo... Ayuda...
- ¿Qué te pasa? ¿Estás herido? ¿Ha sido un arrancar? ¿Sangras? ¿Dónde te duele? ¡Di algo! - Ichigo lo había levantado del suelo alzándolo por los brazos y lo zarandeaba con nerviosismo, mientras Renji luchaba por no desmayarse.
- ¡Oh! No le pasa nada. Abarai-san estuvo limpiando la casa esta mañana y está un poco cansado, pero no tiene nada. Es bastante quejica. - Urahara habló tras su abanico.
- ¡Llevo un día entero limpiando sin comer! ¡Un día! - el pelirrojo replicó - ¡Explotador!
- Venga, Renji. No seas nenaza. - Tatsuki se había sentado a su lado, ofreciéndole un vaso de agua.
- Tú... A veces pienso que eres el chico de la relación...
Minutos más tarde, ya con el teniente recuperado, Urahara comenzó a hablar.
- Os estaréis preguntando: "¿qué hacemos aquí?". ¡Pues es simple! Quería saber cómo os encontráis después de la grandiosa experiencia de la academia. Bueno... y después de la cuasi-paliza que os han dado los arrancar...
- ¡Maldito Grimmjow! La próxima vez que lo vea le partiré las piernas. - Ichigo se mostraba bastante enfadado.
- A lo mejor te las parte él a ti. Ya sabes... Le faltaba un brazo y casi te mata. - Ikkaku metió el dedo en la llaga ante la mirada asesina del shinigami sustituto.
- Hablando de casi muertos... ¿Dónde está Matsumoto-san? ¿Está bien? Después del estrujamiento que le hizo aquel Espada afeminado, igual tendría que hacerse una revisión médica.
- Está en perfectas condiciones, Urahara-san. A Hisagi se le hizo tarde y ella lo está acompañando. Llegarán en breve. - Kira aclaró la situación.
- También falta Inoue-san... - Ishida indicó tímidamente.
Pero los presentes continuaron hablando con entusiasmo sobre Matsumoto y su casi explosión de pechos y ninguno prestó atención al pobre Quincy. El tendero permitió que la conversación sobre la delantera de la teniente del Décimo Escuadrón durara unos minutos antes de cortar la cháchara.
- ¡Bueno! Es hora de explicaros lo que vais a hacer. Quiero saber si la academia os ha ayudado a comunicaros con eficiencia, sabéis que eso es un elemento muy importante en el campo de batalla. Entonces... ¿jugamos?
Si hay algo que todos sabían y en lo que todos se ponían de acuerdo es que las palabras "Urahara" y "juego" en la misma frase eran altamente peligrosas. La experiencia les había dado la razón. Así que no era de extrañar que más de uno hubiese empezado a temblar ya. Este era el caso de Hinamori, cuyas piernas se movían con tal ansiedad que golpeaban contra la madera de la mesa y provocaban un ruido repetitivo e inquietante. Ni siquiera la mano de Hitsugaya posada sobre la suya bajo el mueble lograba calmarla del todo.
- ¡No, no! ¡Tranquilos! - Kisuke se había percatado de la reacción temerosa de los presentes - Es un juego de verdad. Nadie va a morir ni nada de eso. Es un juego humano. Mirad.
El sombrerero loco se sacó de no sé sabe dónde un fajo de cartas. Las mostró detenidamente a los ex rasos. Las cartas poseían dibujos bastante extraños que se alternaban.
- "Los Hombres Lobo de Castronegro". - Urahara enseñó el naipe con el dibujo de lo que parecía un animal, un lobo - Uno de vosotros recibirá por azar esta carta y se convertirá en el lobo. Su objetivo es matar a los demás, que seréis los campesinos, sin ser descubierto. Sencillo, ¿no?
- Urahara-san, ¿no dijo que no moriría nadie? - preguntó desconcertado Kira.
- Bueno, es una muerte metafórica. Lo único que debe hacer es señalar a la persona que quiere comerse ante mí, que seré el narrador. Mientras los campesinos deberéis cerrar los ojos y no hacer trampas. Tras la muerte, el pueblo despertará y debatirá sobre quién puede ser el lobo. Esta es la parte que me interesa porque...
- ¡Oh! ¡Qué divertido! - Rukia interrumpió quitándole el fajo de la mano al tendero y observándolo alucinada - ¡Juguemos!
- Esta es la parte que me interesa... - volvió a hablar Urahara tras recuperar las cartas de los dominios de la menor de los Kuchiki - porque deberéis comunicaros entre vosotros, llegar a un acuerdo. Ya sabéis... Solo podéis acusar a una persona y para ello debéis estar en sintonía. Si resulta que la persona no es el lobo, muere, y continuamos jugando hasta que se descubra al lobo o hasta que el lobo mate a todos.
- ¿Y qué hace el lobo mientras los campesinos debaten? - interrogó Soi Fong.
- ¡Fácil! Hacerse pasar por uno de ellos. Engañar. Eso también es una buena táctica de combate. - Urahara se acarició los tres pelos de la barba y murmuró para sí - Una técnica digna de Aizen, ahora que lo pienso.
- ¿Por qué solo hay campesinos plebeyos? ¿No puede haber grandiosos reyes o majestuosos capitanes? - cuestionó inquisitivo Byakuya.
- También hay un ladrón, un Cupido, una vidente, una niña, una bruja, un cazador y un alcalde. - respondió el rubio haciendo volar todas las cartas mencionadas con gracia - Pero empezaremos jugando con lo sencillo: un lobo y campesinos.
Urahara comenzó a repartir un naipe a cada jugador, mientras estos miraban el rol que les había tocado y se cuidaban de que nadie viera su carta. Las primeras miradas de desconfianza surcaron la mesa. Tras el reparto, el ex capitán del Duodécimo Escuadrón les ordenó que cerraran los ojos. Todos obedecieron.
- Que se despierte el lobo y me señale a quién quiere matar. - la voz de Kisuke era lo único que se podía escuchar en la sala, los ahora campesinos se mantenían atentos - ¡Oh! ¡No, no! A mí no me puedes matar, yo soy el narrador, ¿recuerdas?
- ¡ES LA CAPITANA SOI FONG! - gritaron todos abriendo los ojos (menos la aludida, claro).
- Oh... Me atraparon. Qué lástima.
- Pero... ¡pero así no se juega! Había que debatir y todo eso, jo... - Urahara habló haciendo pucheros, mientras recogía de nuevo las cartas.
- Cuando algo es evidente, no hace falta que se siga alargando. - Hitsugaya apostilló mientras los demás asentían.
Urahara, apesadumbrado, volvió a repartir. Cuando pasó cerca de Soi Fong, golpeó "sin querer" su cabeza con el famoso abanico.
- Uy, perdona. - se disculpó entre risas. La capitana del Segundo Escuadrón estuvo a punto de devolverle el golpe, pero Kisuke volvió a hablar - ¡A dormir todos!
En esos segundos en los que el "pueblo" dormía, Ichigo se preguntó qué demonios hacía ahí jugando. Tenía una familia y unos amigos que salvar. Tenía una ciudad que salvar. Un país, un mundo. Dos mundos, realmente. Y tenía a Rukia. La tenía solo para él. En su casa. No en su armario, pero sí en el cuarto de al lado. Sentía que perdía el tiempo jugando al "lobo de castanogre" ese... Pudiendo hacer otras cosas más divertidas o productivas.
- Que se despierte el lobo y mate. - Ichigo dejó al lado sus pensamientos al escuchar la voz de Urahara. Se decidió a prestar atención - ¿Eh? No... No puedes matar a todos los shinigamis a la vez.
- ¡ES ISHIDA! - volvieron a gritar los demás al unísono.
- ¿Qué le voy a hacer? Soy demasiado rencoroso.
- Pero... ¿Pero otra vez? ¡Que hay que debatir! - el tendero ya se estaba cansando.
- Pues dale la carta del lobo a alguien que sepa cómo jugar. Yo estoy demasiado preocupado por Inoue-san, ¿alguien sabe dónde está?
La pregunta de Ishida fue, de nuevo, ignorada por todos. Estaban muy ocupados burlándose de Urahara. Este, sin intención de abandonar su querido juego, hizo que se callaran con unos movimientos violentos de abanico y volvió a repartir los naipes. En esta tercera ronda, Kisuke parecía contento porque, por fin, el lobo (Chad) había actuado como el depredador que se esperaba de él: sigiloso, inteligente, mortal... El problema había sido a la hora de debatir quién era el culpable. Si acaso dos personas se habían puesto de acuerdo en señalar al lobo, ya que los demás tenían sus propios sospechosos. Y en lugar de explicar razonablemente sus conclusiones para hacer cambiar de idea a los presentes, decidieron actuar de otra forma...
- ¡Crece, Hozukimaru!
- Dispérsate, Senbonzakura.
- ¡Ruge, Zabimaru!
- Aguijonea a todos los enemigos hasta la muerte, Suzumebachi.
Urahara dio gracias al rey espiritual porque había previsto una situación parecida y había pedido a Tessai que levantara tres millones de capas protectoras alrededor de la tienda. Sin embargo, el local sí que podía sufrir una inminente destrucción si los ex rasos seguían liberando sus zanpakutos. Así que, apesadumbrado porque su experimento social había fracasado, se apresuró a parar el juego y la pelea. Lo hizo a tiempo. Solo habían sufrido percances una pared y la mitad de la mesa.
- ¡Ya estamos aquí! - Matsumoto entró al cuarto seguida de Hisagi, los dos se quedaron de piedra al ver el panorama - ¿Nos hemos perdido algo?
- Lo de siempre. - contestó Hitsugaya sacudiéndose algunos escombros de la cabeza, después miró hacia la pareja que acababa de llegar - ¿Eh? ¿Qué te ha pasado, teniente Hisagi?
No solo el pequeño capitán se había sorprendido al ver la nueva apariencia de Shuuhei, también todos los humanos y los shinigamis destinados en Karakura (Rukia, Ikkaku, Yumichika y Renji) se habían quedado alucinados. Hisagi ya no poseía su característico pelo revuelto y de punta, sino que lo mantenía lacio hacia abajo, con el flequillo tapándole la frente y, a ratos, la visión. Aunque esto último parecía no importarle, porque andaba con los ojos cerrados, literalmente. La tira gris que usualmente llevaba en su mejilla había desaparecido, y su uniforme era muy diferente al que acostumbraba a vestir. Ahora llevaba los brazos recubiertos por amplias mangas que ocultaban sus manos. Cuando estuvo seguro de que Matsumoto estaba distraída, abrió sus ojos para ver a Toushiro.
- Rangiku-san dice que así estoy más guapo. - susurró apenado y, al notar la cercana presencia de la teniente del Décimo Escuadrón, habló temerosamente en voz alta - ¡Es un nuevo look que me he inventado! Ya estaba harto de ir tan apretado.
Se oyeron murmullos en la sala, mientras una gota de sudor recorría la sien de Shuuhei. Matsumoto lo abrazó por el cuello, y dirigió una mirada asesina a las personas que continuaban murmurando. El cuarto se quedó en silencio.
- Ya que estamos todos, y que el experimento ha salido de pena... - Urahara observó con reproche a los causantes del anterior alboroto - Vayamos a mi sótano mágico, ¡tengo un plan B!
Los planes A de Urahara Kisuke eran de todo menos simples e inocuos, así que los proyectos que habían sido descartados por el propio rubio para ser una primera opción debían ser algo digno de denunciar al Tribunal de Estrasburgo. Esto era lo que estaba pensando Kira mientras bajaba hacia ese recinto que parecía no tener fin. Había oído hablar de ese lugar de entrenamiento que había ideado Urahara y del que existían algunas copias más escondidas por la Sociedad de Almas y el territorio de los Vizard. Sin embargo, nunca antes había estado dentro. El artificial cielo azul contrastaba con la tierra seca que se hallaba a sus pies. Ciertamente, parecía estar al aire libre. Era todo tan real... como falso.
- La última vez que estuvimos todos juntos... ¿Recordáis? La fiesta. - Kisuke sonrió ante el sonrojo de algunos de los presentes - Me quedó claro que hay algo mucho más importante que la lealtad, la fuerza, las batallas y la confianza para ayudaros a desinhibiros. Todo esto favorece, obviamente. Pero lo que más os ayudó a hablaros sin miedo y a mostrar vuestros verdaderos sentimientos fue...
- ¡Oye, pequeño Jinta! ¡Vuelve a poner la música!
Un grito resonó tras una de las numerosas montañas del extraordinario sótano, interrumpiendo todo discurso. Segundos después se comenzó a escuchar una música muy alta y estruendosa. Pero Ichigo no le había prestado atención a la melodía discotequera que había inundado el lugar, sino que se concentraba en la voz, pues le había resultado muy familiar. Cuando sus dos neuronas hicieron contacto, el Kurosaki finalmente dio con la incógnita.
- ¿Ese era Hirako?
Todos se apresuraron para rodear el pequeño monte y descubrir qué es lo que estaba pasando en el otro lado. El panorama con el que se toparon fue totalmente siniestro. Tal y como Ichigo había pensado, el que había vociferado había sido Shinji. En la voz ya se podía haber deducido que se encontraba algo "perjudicado", pero al verlo ya se podía afirmar sin dudas. El ex capitán del Quinto Escuadrón estaba a medio vestir, sin zapatos, con la camisa abierta de par en par y una corbata rodeando su cabeza. Pero no era el único vizard que se hallaba en dudosas condiciones. Rose estaba toqueteando con bastante torpeza un aparato de música que Jinta custodiaba con poco éxito, Mashiro corría entre risas arrastrando una camiseta de tiras por el suelo, Kensei la perseguía gritando descamisado (ya sabemos de quién era la prenda que la peliverde paseaba), y Lisa estaba subida a una barra repleta de todo tipo de botellas... ¿haciendo un striptease?
- Esto es... demasiado... desagradable... - balbuceó Yumichika tapándose los ojos.
Los ex rasos continuaron observando el espectáculo, ya que no solo había vizard en escena. Yoruichi se carcajeaba descaradamente apoyada sobre el hombro de Ururu, que le mantenía entre las manos una bebida (seguramente alcohólica). Sentaro y Kiyone, ambos con las mejillas de un sospechoso color rojo, se peleaban por darle sombra al capitán Ukitake, acostado en una toalla sobre la tierra y temiendo que la sombrilla que sostenían sus dos oficiales le cayera sobre la cabeza, pues ambos estaban bastante "mareados". El análisis visual que los recién llegados estaban haciendo a aquel paisaje se interrumpió inesperadamente al pasar veloz una bola de pelo frente a ellos. El objeto frenó en seco y todos pudieron ver de qué se trataba. Bueno... de quién. Era el capitán Komamura, parado en sus cuatro patas y con un palo asomándose por los laterales de su boca.
- ¡Muy bien, chico! ¡Hip! ¡Ahora tráelo! ¡Hip! ¡Vamos! - Zaraki voceó desde la lejanía, botella de sake en mano.
Sajin corrió ladrando hacia él, levantando una nube de polvo que cubrió por completo la alfombra en la que se encontraban Unohana y Hanataro. Este último comenzó a toser descontroladamente a causa de la tierra. Ambos estaban bastante serenos, si se les comparaba con los demás, claro. La capitana del Cuarto Escuadrón le sirvió una taza de té al miedoso y asfixiado shinigami. Por otra parte, apoyado en la barra donde Lisa se estaba quitando piezas de ropa, Kurotsuchi se afanaba por tomar muestras de todas las bebidas que estaban sobre la mesa, cuidadosamente las iba vertiendo sobre probetas que luego guardaba en vete a saber dónde. A su lado, y aunque se pensase que nadie lo estaba viendo, el capitán Kyoraku se escondía tras el mostrador con la vista fija en Lisa. Le babeaban hasta los ojos.
- Exceptuando a esos dos... - Ishida señaló a los dos últimos descritos, y se colocó las gafas con precisión - Me he percatado de que todos los demás son antiguos profesores de la "Academia Especial Para Shinigamis Antes De La Batalla De Invierno Ideada Por Kisuke Urahara Y Compañía". ¿No es cierto?
Nadie contestó, pues estaban demasiado ocupados observando la descontrolada situación que se sucedía ante sus ojos. Ni en casa de Charlie Sheen se había armado una tan fuerte nunca, eh.
- Oh, vaya... Parece que han empezado sin nosotros. - Urahara habló tras unos segundos de incertidumbre - La culpa es mía. Debí haber previsto que Jinta y Ururu no podrían con todo.
- Urahara Kisuke. - Byakuya se dirigió hacia el tendero con una expresión seria - Últimamente he estado leyendo la prensa del mundo humano y he de decir que las circunstancias en las que se encuentran estos individuos se me antojan familiares... ¿Es posible que estés experimentando en ellos con la sustancia estupefaciente denominada comúnmente "droga caníbal"?
- ¡Oh, no, no! ¡Qué cosas dices, capitán Kuchiki! - Kisuke se defendió agitando nerviosamente su abanico - Aquí solo se ha suministrado alcohol. Eso es lo que quería deciros. Gracias al alcohol pudisteis desinhibiros la vez pasada y hablar sin restricciones con vuestros compañeros. Por eso es que preparé este plan. La idea era que los antiguos profesores esperasen aquí y, si las cosas no salían del todo bien arriba, volver a reproducir la fiesta de despedida de la academia. ¡Ahhhh! Pero hoy no me sale nada bien... Parece que ya se lo han tomado todo.
- ¡Hey, chicos! - Matsumoto gritó inclinándose sobre la barra y enseñando varias botellas de diferentes formas y tamaños - ¡Aquí aún queda para tumbar al samurái gigante del capitán Komamura!
En cuestión de segundos, Urahara se encontró hablando solo. Todos se habían ido corriendo, unos con más urgencia que otros, hacia el lugar donde se encontraba la bebida. Kisuke sonrió. Su plan B estaba en marcha. Iban a hablar sobre sus sentimientos SÍ o SÍ. Ahora solo quedaba esperar a que el alcohol hiciera efecto.
Una hora después, el sótano mágico parecía Tomorrowland (pero sin drogas... o sí... a saber). La música cada vez sonaba más fuerte y hacía vibrar violentamente todo objeto que no estuviera anclado al suelo. A Urahara le había costado horrores colocar una pequeña mesa con cuatro sillas en una esquina del recinto. Se decidió a poner una gran roca sobre la mesa para que no se volcara, y sujetó con sus cuatro extremidades los asientos. Era incómodo (y ridículo), pero efectivo.
- ¡Yoruichi-san! - llamó a voces a la morena, que se encontraba tumbada sobre el regazo de una sonrojada Soi Fong - ¡Deja libre un momento a la pequeña Soi y ven a ayudarme! ¡Me lo prometiste!
Tres o cuatro llamados después, la "Diosa del shunpo" por fin se dignó a acercarse al rubio y echarle una mano con las sillas.
- ¿Ya es la hora? - dijo bostezando felinamente - Yo creo que aún tienen que soltarse un poco más...
- ¿De verdad? - Urahara la miró incrédulo - Obsérvalos bien.
Yoruichi se tuvo que tragar sus palabras al contemplar detalladamente el paisaje. Matsumoto y Yumichika se habían unido a los bailes "sensuales" de Lisa sobre la barra, para desesperación de Hitsugaya, que no alcanzaba a bajar a su teniente de ahí; Kira, Renji y Hisagi iban literalmente ciegos, tropezándose con cualquier guijarro que se encontraban en el camino; Ikkaku e Ichigo se retaban a ver quién podía conseguir más cascabeles del pelo de Zaraki, que dormitaba ya en un profundo coma etílico; los demás vizard estaban sentados en corro, jugando al juego de la botella versión cero (sí... se estaban lanzando ceros a la cara); Chad dormía abrazado a Komamura, que estaba acostado hecho una linda bolita; Ishida enseñaba un cartel con una foto de Inoue en el que se podía leer "Desaparecida"... Yoruichi dejó de examinar el entorno. Con esa muestra ya le bastaba para apoyar la decisión de su amigo.
- ¿Quiénes son los primeros? - preguntó sentándose al lado de Kisuke.
Matsumoto estaba enfadada. Hacía unos minutos se encontraba divirtiéndose sobre la barra, escuchando buena música y bailando con sus compañeros... y ahora estaba sentada frente a Urahara y Yoruichi, con un aturdido Shuuhei a su lado, demasiado lejos de la fiesta, y lo que era peor: sin sake sobre la mesa.
- ¿Por qué nos habéis arrastrado hasta aquí? - cuestionó con el ceño fruncido.
- Porque queremos saber qué tal va vuestra relación. - respondió sin tapujos el ex capitán del Duodécimo Escuadrón.
- Pero... ¿no fe fupone que efo ef perfonal? - habló Hisagi bastante perjudicado, pero manteniendo una sonrisa extraña y forzada en su rostro.
- Shuu... - Rangiku giró la cara del teniente en dirección a Kisuke y su amiga - Están aquí enfrente.
- ¡Ah, perdón! Ef que con lof ojof ferrados no veo... - Hisagi rió nerviosamente e hipó - Bueno... yo defía que nueftra relafión ef algo íntimo.
- Ya, pero como este noviazgo se inició en mi súper academia... La considero uno más de mis logros, y necesito saber de ella y evaluarla.
- ¿Evaluarla? ¿Qué demonios?
- Matsumoto-san, ¿procedemos a la entrevista o hago que Tessai guarde todas las bebidas y os acompañe cordialmente hacia la puerta?
- ¡No, por Dios, no! Preguntad, preguntad.
Urahara y Yoruichi comenzaron a plantearle a la pareja cuestiones dignas de un psicoanálisis de Freud. La teniente del Décimo Escuadrón respondía con naturalidad y sin dejarse ningún detalle escabroso, mientras que Hisagi intentaba que, al menos, se le entendiese al hablar.
- Muy bien. Solo una pregunta más, por mera curiosidad. - el rubio miró a Shuuhei pensativo - Hisagi-san, ¿es tu nuevo aspecto físico fruto de tu propia pretensión, por la simple razón de cambiar de estilo y sentirte mejor contigo mismo... o tu permuta fisonómica se ha efectuado en aras de satisfacer los deseos de tu compañera sentimental, lejos de tu particular interés?
- ...
- ...
- ¿Eh?
- Que si te has puesto ese pelo, te has cambiado el uniforme y te vas estampando por ahí con los ojos cerrados porque Matsumoto te ha obligado. - soltó Yoruichi con naturalidad.
- ¡No! ¡Efo nunca! A mí me gufta mi nuevo afpecto... A Rangiku-fan le gufta máf que a mí, pero efo no fignifica que me haya obligado. Yo quiero mucho a Rangiku-fan y haría todo lo que me pidiefe, porque ella fe lo merefe todo.
- Entonces... ¿estás cómodo vistiendo un shihakusho ancho y andando por la Sociedad de Almas con los ojos cerrados?
- Bueno... No eftá fiendo muy fáfil, pero fupongo que me acoftumbraré.
- Así que estás cambiando parte de tu propio ser para contentar a tu pareja. Esto no está del todo bien. Matsumoto-san debe aceptarte tal y como eres y no intentar cambiarte de esta forma tan radical.
- ¡Pero esto es ridículo! ¡Yo no lo he obligado a hacer nada! - interrumpió la aludida - Shuu quiso cambiar de look por mí y yo se lo agradezco, pero puede dejarlo cuando quiera.
- ¿De veraf? - A Hisagi se le iluminó la cara, abrió los ojos como platos y se echó el pelo hacia atrás.
- No. - contestó directa Matsumoto, volvió a peinarlo hacia abajo y le introdujo un caqui seco en la boca - Traga.
A Urahara y Yoruichi se le resbalaron dos gruesas gotas de sudor por la frente. Ambos se miraron y suspiraron pesadamente, apuntando en un papel su veredicto. Después, enseñaron a la pareja la hoja con algo escrito: NPA.
- No Progresa Adecuadamente. Estáis suspendidos, chicos. - Kisuke habló con seriedad - Hisagi-san, debes tener más autoestima y actuar más como un novio y no como un súbdito. Matsumoto-san, no debes presionar a tu pareja para que se convierta en otra persona.
- ¿En otra persona? Yo solo le he dado algunos apuntes estilísticos. No me he fijado en nadie para aconsejarlo.
- ¿Ah, no? - Urahara sonrió y se abanicó con tanta velocidad que el sombrero casi sale volando - Yoruichi-san, ¿a quién se te parece Hisagi-san así?
- Ummm... Se me antoja familiar, sí. Se parece a alguien que siempre está sonriendo, que suele tener los ojos cerrados y que lleva ese mismo peinado, aunque de diferente color...
- N-no, no es lo que piensan... - a Matsumoto le había empezado un tic nervioso en el ojo izquierdo.
- ¡Ya sé! Se parece a Hazama, el personaje del juego este de lucha que siempre está jugando Jinta, BlazBlue. Mirad, mirad. - la Shihouin se sacó de la nada un teléfono móvil y tecleó rápidamente, después enseñó la foto del susodicho - ¿Veis? Igual.
- Sí, es curiosamente parecido. - Rangiku exhaló aliviada.
- Aunque se parece más a Ichimar...
- ¡Hasta luegooooo!
Antes de que Yoruichi terminara de hablar, la teniente ya se había levantado de su asiento y se había llevado a cuestas a Shuuhei a golpe de shunpo. Las dos sillas ahora desocupadas cayeron al suelo. Urahara hojeó su lista de personas por interrogar.
- Bien... ¿Podrías llamar al capitán Hitsugaya y a la teniente Hinamori?
Momo había bebido un poco, no lo suficiente como para ir balbuceando y arrastrándose (como muchos de los que ahora estaban en ese sótano), pero sí para que un ligero rubor le coloreara las mejillas. Toushiro, por su parte, ni había querido beber, ni había podido (ya saben, restricción de los 21 años). Los dos se encontraban expectantes, mientras Yoruichi y Urahara tomaban notas sin siquiera mirarlos.
- ¿Nos queréis decir qué hacemos aquí? Debo vigilar a Matsumoto.
- ¡Oh, sí! Perdona, pequeño Hitsugaya. ¿Quieres unos caramelos? - el comentario del tendero hizo crecer la vena en el cuello del capitán - ¿No? Bueno, vale... Solo queríamos saber cómo va vuestra relación.
- ¿N-nuestra r-relación? ¿Q-qué r-relación? - tartamudeó Hinamori.
- La relación sentimental que iniciasteis en mi academia.
- ¿QUÉ? ¡No, no! Estás equivocado. Nosotros solo somos amigos. ¡A-M-I-G-O-S! - la cara de Hitsugaya de repente parecía un tomate maduro, y no por enojo precisamente.
- ¿De verdad? Oh... Yo habría jurado que... - Urahara se acarició la barbilla desilusionado - Bueno, no pasa nada. Ha sido un malentendido. Podéis volver con los otros.
Faltaron segundos para que el pequeño capitán tomara de la mano a Hinamori y se escapara cual gacela perseguida por leones. Las sillas volvieron a encontrarse con el suelo.
- Están liados. - dijo Yoruichi con la vista fija en el punto en el que los dos habían desaparecido.
- Definitivamente. - añadió Kisuke, y volvió a mirar su lista.
Los siguientes citados para el interrogatorio eran Renji y Tatsuki. El pelirrojo estaba en las mismas condiciones que Hisagi, incluso peor, pues apenas podía sostener la cabeza en alto. Arisawa lo empujaba cada vez que este se recostaba como un peso muerto sobre ella.
- ¿Qué tal va vuestra relación? - esta vez Yoruichi fue la que comenzó el cuestionario.
- Viento en popa. - contestó Tatsuki, que ya se había rendido y había permitido que Renji posara la cabeza sobre su hombro. - ¿No lo veis?
- ¿Podrías profundizar más? Me interesa mucho saber cómo funciona el amor entre una humana y un shinigami. - Urahara intentó no parecer muy emocionado.
- Es extraño. Él está muerto y yo no. Él tiene poderes y yo no. Él tiene más años que Nostradamus y yo no. Él se dedica a salvar a las almas de los malvados hollows y yo no. Pertenecemos a mundos diferentes, muy diferentes. No sé qué clase de mente depravada nos unió. Aparte de los escritores de fanfics, claro.
- ¡Fui yo, claramente! - Shinji había aparecido, ya con menos alcohol en sangre, aunque seguía con la corbata en la cabeza - ¿Recordáis aquel numerito en la piscina? ¡Fue gracias a mí! ¡De nada!
- Nadie te ha dado las gracias, boca rara. - Tatsuki posó su mirada en el cuerpo inerte que colgaba del brazo de Hirako - ¿Qué demonios es eso?
- ¿Esto? - preguntó el vizard señalando el bulto inocentemente - Es Hiyori. Cuando bebe mucho se pone muy graciosa. Por eso intento llevármela siempre que voy a algún sitio con barra libre.
- Shhhhhinji... s-suéltame... - intentó hablar la rubia - D-debo a-abrazar humanos, m-me gussshtan los humanos... Y los shhhinigamis t-también me g-gushhtan. ¡Los q-quiero a t-todos!
- ¡Hiyori! ¿Quién es el más guapo? - Shinji alzó a la "pequeña" para que los demás pudiesen verla - ¿Quién es el más guapo de toda la fiesta?
- ¡T-tú, Shhhinji! A-aunque todoshh son muyyy guaposshh, los q-quiero, de v-verdad...
- ¿Veis? ¡Para partirse! - Hirako, riendo, siguió su camino meciendo a Hiyori como si fuese un bebé - Ea, ea. Ya pasó, ya pasó.
Urahara, tras el desconcierto inicial, retomó la conversación.
- Entonces... ¿no estás disfrutando de la relación?
- Sí, sí la disfruto. Me lo paso muy bien con él, tenemos unos caracteres bastante parecidos. No somos una pareja al uso, como se podría decir, pero yo estoy feliz.
- Abarai-san, ¿tú no tienes nada que decir?
Renji se sobresaltó al oír su nombre y pegó un bote en el asiento. Había estado durmiendo todo este tiempo...
- ¿Eh?
- Kisuke te está preguntando que si estás bien con Arisawa-san. - Yoruichi volvió a resumir con su estilo directo.
- ¿Yo? Ferpectamente. Lo úcino que me duepe preopucar es que Tatkusi me deje por una jumer... Ese es mi diemo. Repo la quiero chumo, aunque sea más maslucina que yo.
- ¿Qué? - exclamaron confundidos Urahara y Yoruichi al mismo tiempo.
- Cuando bebe mucho alcohol humano, Renji sufre dislexia oral. Las letras de sus palabras cambian de orden. - explicó Tatsuki con tranquilidad - Ha dicho que está bien conmigo y que el único miedo que tiene es que lo deje por una mujer. Pero que me quiere mucho, aunque yo sea más hombre que él.
- ¿Y estás de acuerdo con eso? ¿No lo vas a golpear ni nada?
- ¿Para qué gastar mis fuerzas inútilmente? Está borracho y no se va a acordar de nada. Mañana tengo un torneo, así que no quiero cansarme sin motivo. Cuando recupere la conciencia, se llevará una buena paliza.
- Amedás, yo comdrenpo que se duepa tensir atraída por pernosas de su mismo xeso. A ceves a mí me gusratía sebar al catipán Kukichi, tiene el lepo tan sesodo...
Los encuestadores instaron con la mirada a la karateka para que volviera a traducir a Renji. Era bastante difícil seguirlo, y la chica parecía entender ese tipo de lenguaje infernal.
- No pienso transcribir eso. Olvidadlo.
- Eh, vale. Gracias, entonces. Estáis aprobados, jeje.
- Adiós. - Tatsuki se cargó al teniente del Sexto Escuadrón a la espalda y puso rumbo hacia donde estaban los demás.
- ¿Están realmente aprobados? - cuestionó la "Diosa del shunpo" confusa.
- No, pero me daba miedo decírselo a la cara a Arisawa-san.
- ¿Quién viene ahora? - Yoruichi le arrebató de entre los dedos la lista a Urahara y sonrió al encontrar la respuesta. En un abrir y cerrar de ojos, la morena saltó por encima de la mesa, recogió una de las sillas del suelo y se sentó - ¡Vamos allá!
Soi Fong no había tardado en hacer acto de presencia en cuanto Tessai le había dicho que Urahara y Yoruichi la estaban esperando. Ese "Urahara y Yoruichi" la había encendido más que las migas de galleta que le dejaba Omaeda en su escritorio. Ahora se encontraba sentada al lado de su antigua maestra, mientras el harapiento amigo por el que la había dejado tirada se situaba frente a ellas, abanicándose enérgicamente. ¡Qué grima daba verlo!
- Capitana Soi Fong, ¿puedes contarme cómo llevas tu relación con Yoruichi-san?
- Puedo, pero no quiero.
- ¿En serio? Anda, capitana. No seas así...
- No tengo nada que hablar contigo, ser repugnante.
- Jo, está bien. Entonces le preguntaré a ella. - las manos de Urahara se posaron sobre las de la Shihouin, que descansaban sobre la mesa - Querida...
- Dime, cariño. - Yoruichi se inclinó hacia Kisuke y acarició sus manos.
El contacto fue bruscamente cortado por Soi Fong, que había hecho volar la mesa, con piedra enorme en el centro y todo. Colocó un brazo extendido entre ambos, actuando de barrera provisional.
- Ya te respondo yo. - la capitana del Segundo Escuadrón, con una mirada iracunda, cogió aire y lo expulsó con una fuerza sobrenatural - Comunicación, bien. Respeto, bien. Diversión, bien. Compenetración, bien. Frecuencia de reunión, bien. Proyección de futuro, bien. En general, bien. En particular, bien. Todo bien.
- ¡Vaya! Muchísimas gracias por la colaboración desinteresada. Vosotras también estáis aprobadas.
- Oye, Soi. - Yoruichi se dirigió hacia su antigua alumna con una sonrisa traviesa en los labios - Se te ha olvidado el punto más importante.
- ¿Cuál?
- Apunta por ahí, Kisuke. Sexo, perfecto.
- ¡YORUICHI-SAMA!
Urahara tuvo que esperar unos minutos a que Yoruichi regresara. A la mujer le había costado un poco tranquilizar a su chica, que era tan segura y sólida para cualquier cosa, menos para lo referente a su Yoruichi-sama.
- ¿Me he pasado? - preguntó Urahara cuando su amiga se sentó a su lado, sin poder ocultar una sonrisa.
- ¡Qué va! Me encanta Soi Fong alterada. No veas lo que hace cuando estamos solas y la provoco así. Ella suele agarrarme por...
- ¡Vale, vale! Me ha quedado claro. - interrumpió el rubio casi carcajeándose y echó un vistazo al papel sobre la mesa - Ahora le toca a mi pareja preferida.
Rukia se había pasado toda la tarde bebiendo zumo a través de una pajita. Le apasionaba. Aunque le habría gustado probar también alguna de esas bebidas de colores que se estaban preparando en la barra, pero con pajita también, claro. Sin embargo, no se había atrevido a pedir ningún tipo de alcohol por respeto (miedo) a su hermano, que estaba cerca. Quizá muy cerca.
- Si esto se trata de un interrogatorio a parejas... ¿Por qué cojones está Byakuya aquí?
- Es capitán Kuchiki. - contestó el capitán, que se había traído su propia silla y la había puesto entre Rukia y el pelinaranja - Soy el hermano mayor de Rukia y su máximo responsable. Debo saber todo lo relacionado con su vida.
- ¡Nii-sama! ¡Muchas gracias!
- ¿Qué mierdas, Rukia? ¡Eso no es un cumplido!
- ¡Cállate, descerebrado! Todo lo que sale de la boca de nii-sama debería ser música para tus oídos.
- Bueno, bueno. No pasa nada. Tampoco es tan personal, solo unas cuantas preguntas generales. - Urahara intentó quitar hierro al asunto - Veamos... Kurosaki-san, ¿cómo es una relación entre un humano y una shinigami?
- Sinceramente, ahora mismo me considero de todo menos humano. Tengo un reaitsu masivo, zanpakuto, shikai nunca sellado, bankai, máscara de hollow... Así que lo que menos me preocupa de estar saliendo con Rukia es que seamos humano y shinigami.
- Shinigami y bicho raro, querrás decir. - apostilló Byakuya serio.
- Deja hablar a los chicos, pequeño Byakuya. - Yoruichi se dirigió al noble irónica. - Siempre has sido un chiquitín arrogante.
- Hado número 4, Byakur...
- ¡No, no! ¡Tranquilidad! - Kisuke se levantó rápido de su asiento para detener el hechizo que ya casi salía del dedo índice del capitán - Venga, que ya queda poco. Kuchiki-san, ¿qué hay de ti?
- Eh... Yo estoy bien. Ichigo y yo nos tenemos una gran confianza y, ante todo, somos amigos. Yo le cambié su mundo, él me cambió el mío. Ya sabes, lo típico.
- ¿Típico? - susurró Urahara con una gota de sudor en la frente.
- Viví en su casa durante un largo tiempo. Bueno... ahora vuelvo a vivir con él. Así que la parte de la convivencia tampoco es un inconveniente.
- Lo dirás por ti. Usas mi armario como si fuera tu trastero y a Yuzu le sigue desapareciendo ropa misteriosamente.
- ¿Te molesta que viva en tu casa mientras estamos de misión en Karakura? ¡Oh, lo siento! Mejor me quedo aquí en la tienda con Renji. - Rukia se incorporó para marcharse con un aire muy Kuchiki.
- ¡No, espera! - Ichigo se abalanzó sobre Byakuya (al que se le marcó una gran vena en la frente) para poder alcanzar el brazo de Rukia - Quédate, por favor.
- Así me gusta. - a la pequeña shinigami se le dibujó una sonrisa de satisfacción en el rostro y volvió a sentarse.
- Mmm... Dominación femenina. - murmuró Yoruichi para sí - Me gusta. Por mí están aprobados.
- Por parte de Kuchiki-san, la relación parece estar funcionando correctamente. Sin embargo... - Kisuke dirigió su vista a Ichigo - Kurosaki-san, has dicho que lo que menos te preocupaba era ser humano y estar saliendo con una shinigami. Pero entonces... ¿qué es lo que más te preocupa?
Ichigo, ni corto ni perezoso, señaló descarada y enérgicamente a Byakuya. Su dedo acusador casi rozaba la piel nívea y delicada del capitán del Sexto Escuadrón. El señalado se separó unos cuantos centímetros del chico, con total indiferencia.
- ¿Consideras al capitán Kuchiki un obstáculo para vuestra unión?
- Pues sí. Creo que en cualquier momento puede llevarse a Rukia y esconderla en el sótano de su mansión. Lo creo capaz. Lo creo muy capaz. Lo creo extremadamente capaz. - Kurosaki habló irritado, pero también algo triste.
- Capitán Kuchiki, ¿qué tienes que decir al respecto?
- Kurosaki se equivoca. Errar es una acción habitual en él, por esta razón no lo tengo demasiado en cuenta. Lo cierto es que no me atrevería a apartar a mi hermana de su felicidad, aun cuando su dicha sea producida por este insolente humano. - Byakuya se giró para encarar a Ichigo, que lo miraba entre sorprendido e indignado por el insulto final - El motivo por el que, en contadas ocasiones, me interpongo entre vosotros es simple. Quiero aprender a cuidar de Rukia, y el sujeto con el que mejor podría instruirme eres tú. Tus actos a menudo me producen animadversión, pero siempre buscan el bienestar de mi hermana. Y eso es lo que realmente valoro en estos momentos.
Ante las palabras sinceras del capitán, los presentes se habían quedado boquiabiertos. Urahara disimulaba su asombro tras el omnipresente abanico, Yoruichi sonreía con los ojos muy abiertos, a Rukia le temblaban los labios al ritmo de la música que se oía de fondo e Ichigo... Ichigo había desfruncido el ceño.
- Tú me hiciste comprender el error que había cometido al darle la espalda a Rukia. Protegerla era la única promesa que le había hecho a Hisana, y la había incumplido. Pero tú te hiciste cargo de mi deber y la salvaste. Siendo así, por la decisión tan respetable que tú tomaste, y por la opción tan deplorable que yo escogí... Ahora no tengo derecho alguno para interferir en esta relación.
- Considera eso el único cumplido que te va a hacer el pequeño Byakuya, Ichigo. - Yoruichi fue la primera en salir de la obnubilación para hacer el comentario mordaz.
- ¡Gracias, cuñado! - Kurosaki se lanzó hacia el capitán Kuchiki para darle un enérgico abrazo - ¡Te prometo que la cuidaré siempre!
- ¡Que yo me sé cuidar sola, imbécil!
- ¡Cállate, Rukia! No arruines el momento. - Ichigo seguía abrazando a un impasible Byakuya, que había fijado su vista en el horizonte y se mantenía inmóvil.
- Solo exijo una condición... - el capitán del Sexto Escuadrón por fin habló - En caso de que vuestra unión sea apta para una posible descendencia... El primogénito deberá llamarse Ginrei, como mi ilustre abuelo.
- ¿Qué? ¡Ni de coña! - Ichigo se separó abruptamente de su ahora reconocido cuñado - Se llamará William. Como William Shakespeare.
- ¡Ni loco! Su nombre será Chappy. - apostilló Rukia.
- Bueno, bueno... Esta conversación ya la podréis tener en otro momento, ¿sí? - Urahara se apresuró a cortar la discusión sin sentido - Ya podéis iros.
Yoruichi observó cómo la extraña pareja se alejaba entre gritos. Byakuya se mantuvo un momento tras ellos en silencio y después utilizó el shunpo.
- ¿Estos están suspendidos también? - la Shihouin advirtió que, al desaparecer el Kuchiki mayor, los otros dos habían aprovechado el momento para besarse. La morena sonrió - ¿O aprobados?
- Pues no sé... están todos como muy desequilibrados, ¿verdad? - Urahara, que también había visto la escena, se desprendió de su gorro durante un momento para enfriarse la cabeza - En fin. Ya solo nos queda una pareja, y creo que estos van a negarlo todo como el pequeño Hitsugaya y Hinamori-san. Así que no nos vamos ni a molestar en traerlos aquí, vamos directamente nosotros hacia donde están todos y así terminamos antes.
A Yoruichi le había parecido buena la idea de reunirse con la masa, pero cuando había llegado al epicentro del terremoto social, la cosa ya no parecía tan clara... Dejando a un lado que la música estaba lo suficientemente alta como para no poder escuchar ni sus propios pensamientos internos, la situación de la mayoría de los presentes ya advertía del caso omiso que iban a sufrir tanto ella como su rubio amigo.
- Mira que eres tacaño, Kisuke. Te dije que compraras alcohol del bueno. - la Shihouin agarró por los pelos a un Kira totalmente inconsciente y alzó su cabeza unos centímetros del suelo para observarlo - Mira cómo están ya...
- Tampoco es para tanto, mujer. A ver... - Urahara alzó la voz y tintineó una copa de cristal que había tomado de la barra - ¡Chicos, hacedme caso un momento, por favor! ¡Solo nos queda una parejita con la que hablar y seréis libres!
La voz del tendero apenas llegó a las personas que estaban sentadas en la barra, que lo miraron con cara de confusión. A unos metros de allí se había formado una gran conga encabezada por Matsumoto, que serpenteaba veloz (y en zigzag) por el lugar, pasando por encima de los cuerpos que ya se habían desvanecido sobre la tierra tiempo atrás. También se habían organizado peleas de borrachos, encabezadas por Ikkaku, Renji, Kensei y Zaraki. Algunos dientes salían despedidos de las zonas donde esos cuatro armaban escándalo.
- Parece que ya es hora de poner en marcha el plan C. - Urahara levantó un pulgar y guiñó un ojo a Yoruichi - Con el dinero que me ahorré comprando alcohol del malo, pude llenar de agua un camión cisterna.
El antiguo capitán del Duodécimo Escuadrón comenzó a realizar una serie de aspavientos con su sombrero en la mano, ante el rostro perplejo de la mujer. Estos movimientos no se debían a una manifestación gestual de esquizofrenia, sino que eran señales para Tessai. Este, al verlas, tiró de una palanca que se encontraba a su lado. Una gran cantidad de agua helada cayó del cielo y empapó a todos los que se encontraban en el sótano. El líquido había fundido el aparato de música, por lo que ahora lo único que se escuchaba eran los gritos y quejidos de los damnificados.
- Bueno, ahora que me estáis prestando atención... Decía que Yoruichi-san y yo vamos a hablar con la última pareja de la lista, y así ya nos podemos ir todos contentos, ¿vale?
- Sombrero loco, ¡cabrón!
- ¿Eh? ¿Quién ha dicho eso? ¡Qué maleducado! - Urahara habló estrujando su gorro, que había quedado empapado.
- ¡Ha sido Renji!
- ¿Cómo? ¡Mentiroso! ¡La voz era de Ikakku!
- ¡Está congelada!
- ¡Ha sido Ichigo claramente!
- ¡Vete a la mierda, Hirako!
- ¡Se me transparentan los pechos!
- ¡Yo creo que ha sido el capitán Zaraki!
- ¿Quién se ha atrevido a señalarme? ¡Un uno vs uno ahora mismo, que lo reviento!
Otra gran carga de agua volvió a caer del techo mágico. El silencio esta vez se tornó irrompible.
- ¡Gracias, Tessai! - Kisuke voceó hacia la zona segura en la que se encontraba Tsukabishi, y volvió a estrujar su sombrero - Pero ya no tires más de la palanca, por favor.
Los ex rasos, así como los ex profesores invitados (y los infiltrados como Kyoraku, Mayuri o Hiyori), ya parecían estar en plenas facultades (o, al menos, despiertos). Así que Urahara aprovechó el momento de atención para terminar su trabajo.
- Yoruichi-san, es hora de hablar con Ishi... - el rubio calló repentinamente al percatarse de que a su lado lo que se encontraba era un gato negro.
- ¿Qué pasa? - la Shihouin inquirió - No me gusta tener ropa mojada pegada a la piel.
- ¡Gato! ¡Gato! - Komamura, que aún tenía sus sentidos caninos activados por el alcohol, corrió tras la forma felina - ¡Gatooooo!
- ¡Mierda!
Urahara solo pudo ver cómo Yoruichi se escapaba despavorida hacia la salida del sótano, siendo perseguida de cerca por el capitán perro-lobo. Tras él también corría Soi Fong, que lo intentaba atrapar con una correa.
- Eh, bueno... Ishida-san e Inoue-san, ¿podríais venir un momento?
Uryuu se acercó al rubio con cara de pocos amigos, con su uniforme de Quincy calado y sus zapatos llenos de barro. Pero solo él se había aproximado a Urahara. Todos los presentes comenzaron a murmurar y buscar con la mirada a Orihime. Por supuesto, nadie la encontró.
- Un momento... ¿Dónde está Inoue-san?
- ¡ESO ES LO QUE HE ESTADO PREGUNTANDO DESDE QUE LLEGUÉ!
LAS NOCHES
- Mis queridos Espada, tengo una noticia que daros.
Aizen se encontraba presidiendo la gran mesa de la sala de reuniones, una sonrisa de satisfacción se adivinaba en su rostro. Un épico solo de guitarra española acompañó el momento de supremacía del poderoso creador de los arrancar.
- ¿Eh? ¿Otra vez? - Aizen dirigió su vista hacia una esquina apartada y oscura de la sala, donde se encontraba un hollow que tocaba la guitarra con maestría - Te he dicho que no te cueles en las reuniones de los Espada. ¡Largo, pesado!
Los presentes pudieron ver cómo el pobre músico incomprendido se iba corriendo del cuarto, y antes de cerrar la puerta soltaba un "¡Olé!". Los Espada suspiraron pesadamente, no era la primera vez que el loco de la guitarra se infiltraba en el salón. Además, acosaba constantemente a cualquier arrancar que se topaba con él por los pasillos, componiendo espontáneamente una banda sonora para cada uno (Ulquiorra era su objetivo número uno). Después del momento de incertidumbre inicial, los Espada rodaron sus ojos hacia la mujer que estaba sentada al lado de su jefe, Inoue Orihime.
- ¿Va a decirnos por qué se ha traído a una humana a Las Noches? - preguntó emocionado Szayel - ¿Quiere que recoja información sobre ella?
- ¡Oh! No, no. No se trata de eso.
- ¿Quizá nos va a explicar por qué los ojos de Ichimaru-san eran rojos cuando vivía en el Seireitei? - habló Aaroniero.
- ¡Ah, sí! - Gin se había adelantado a la explicación de Aizen - Eso es porque cuando estaba en la Sociedad de Almas me gustaba mucho darle al...
- ¡Porro! ¡Quita el pie de ahí, me estás pisando! - interrumpió Barragan.
- ¡Es Aporro! ¡Szayel Aporro Grantz! Y disculpe el pisotón, señor mayor.
Tras un momento de silencio en el que todos los presentes se mantenían atentos a las miradas asesinas entre la Segunda y la Octava Espada, la conversación prosiguió. No sin antes volverse a escuchar la guitarra tras la puerta. Alguien tiró un zapato contra el portón y la música cesó.
- ¿Entonces va a contarnos cómo pudo quitarse la pintura del pelo después de un mes intentándolo? - cuestionó Grimmjow con sorna.
Aizen recordó todo lo que había tenido que pasar para poder sacarse la pintura de las malditas pistolas de Paintball de su sedoso cabello. Había utilizado todo tipo de mascarillas que no habían dado resultado y, por último, cuando la única opción parecía ser cortar sus preciosas hebras, se le había ocurrido la idea de utilizar la Resurrección de Harribel. Así que había llevado a la Tercera Espada fuera de su gran palacio para que pudiera liberar sin ningún problema y había usado el agua de Tiburón (mezclada con champú-disolvente creado personalmente por Szayel) para, finalmente, volver a tener su cabellera uniforme. No sentirse guapo durante tanto tiempo había sido una experiencia espantosa.
- No, tampoco es eso. - respondió Aizen tras despertar de sus lúgubres pensamientos - Solo quería enseñaros un nuevo artefacto que he inventado.
Tousen se apresuró a acercarse con una mesita a la que nadie había prestado atención, pues se hallaba en la esquina de la sala. Sobre el mueble se podía ver un artilugio mecánico unido a una serie de cables con ventosas.
- ¿Qué mierda es eso? - preguntó Yammy con sorpresa.
- Un lector de pensamientos. - contestó Tousen mientras tanteaba el objeto con las manos - Con este aparato podemos saber qué es lo que está pensando cualquier persona que esté conectada a él.
- ¿Esto va en serio? - replicó Nnoitra molesto - ¿Y qué será lo próximo? ¿Que nos montemos un karaoke y nos pongamos a cantar los openings y los endings de Bleach?
- ¿Bleach? - cuestionó Starrk con pereza - ¿Qué es Bleach?
- Lejía en inglés.
- Gin, ya basta. - el Señor de Las Noches elevó el tono de su voz sin resultar demasiado agresivo - Os he reunido aquí porque quería que vieseis cómo lo pruebo por primera vez.
- Ya veo. Por eso quiso que trajera a la mujer, ¿verdad? - habló Ulquiorra con su impertérrita mirada - Quiere probarlo con ella.
Aizen miró a Inoue. La chica se había mantenido en silencio durante todo ese tiempo, con cara de póquer y un temblor propio de cualquier chihuahua.
- Eh... - la verdad es que Sousuke no tenía ni idea de qué hacer con la humana, aparte de usarla para atraer a Ichigo y a los demás, claro - Podemos probar con ella, sí.
Tousen comenzó a colocarle los electrodos a Orihime con torpeza de ciego. Con tanta torpeza que terminó palpando los pechos de la chica como si fueran su cabeza (tienen casi el mismo tamaño).
- Déjalo, Kaname. Ya se ocupa Gin.
- No hace falta, Aizen-sama. Yo puedo hacerlo perfectamente. - Tousen respondió con nerviosismo, furioso ante las risas que se escuchaban desde la gran mesa.
Tras unos cuantos intentos fallidos más, el pobre ex capitán del Noveno Escuadrón consiguió su objetivo. Inoue se encontraba repleta de cables, sentada junto a los tres traidores de la Sociedad de Almas, los diez arrancar más poderosos de Hueco Mundo y... un chico rubio que parecía tener algún tipo de deficiencia. Y pensar que hasta hacía unas horas estaba tranquilamente en la Sociedad de Almas comiendo pizza de aguacate con salsa barbacoa y chocolate...
- Disculpe... - se atrevió a decir - Qué... ¿qué se supone que debo hacer?
- Nada. No digas nada, ni pienses en nada. Solo déjate llevar. Tu mente hablará por ti.
Tousen encendió el aparato. Los Espada se inclinaron en sus asientos, esperando tensamente la reacción del invento. Menos Ulquiorra, que se mantenía con los ojos cerrados y una expresión de vacío mortal (las épicas fiestas que se podrían montar Byakuya y él solo se las puede imaginar Tite).
...
Nada.
...
Completo silencio.
...
En serio, no se escuchaba ni el clásico "Kurosaki-kun".
...
- No funciona, ¿verdad? - habló Zommari.
- Más bien lo que no funciona es el cerebro de la niña. - añadió Gin con su característico tono de burla - Todos sabemos que los inventos del capitán Aizen operan perfectamente, si bien son copias descaradas de los artefactos de Urahara Kisuke.
- No, este es enteramente mío. Pero gracias por tu apoyo, Gin. - el gran antagonista de la Sociedad de Almas se giró hacia el antiguo capitán del Tercer Escuadrón con una sonrisa bastante aterradora - Si tanto confías en mi detector, ¿por qué no lo pruebas tú?
- ¿Eh? No, no. ¡No hace falta, capitán! Yo prefiero mirar y...
De nada sirvieron sus reticencias, pues Tousen ya había saltado sobre él para colocarle los electrodos. Zommari, Yammy, Harribel y Ulquiorra también habían ayudado a sentar a Ichimaru y conectarlo a la dichosa máquina.
Gin se había quedado de piedra, incluso algunos Espada creyeron ver sus ojos abiertos. Todos se mantenían a la espera de la lectura del aparato. Fueron unos segundos de alta tensión: Gin tragaba saliva sonoramente, Aizen lo penetraba con la mirada, Nnoitra se reía nerviosamente, Szayel memorizaba todas las piezas del detector para crear uno igual, Starrk bostezaba con incertidumbre, Ulquiorra se metía las manos en los bolsillos... Hasta que, finalmente, el dispositivo dejó escuchar la voz de Ichimaru a través de sus altavoces.
"La única razón por la que llevo 110 años siguiendo a Aizen es porque quiero mat... ¡DALE A TU CUERPO ALEGRÍA, MACARENA, QUE TU CUERPO ES PA' DARLE ALEGRÍA Y COSA BUENA, DALE A TU CUERPO ALEGRÍA, MACARENA, EEEEEEHHH, MACARENA!..."
- Gin... ¿Estás tarareando una canción mentalmente para que no podamos escuchar tus pensamientos?
- ¿Yo? ¡Qué va! Es que me sale sola, ¡es tan pegadiza! - Ichimaru se arrancó los cables de un manotazo - ¿Ves? Conmigo no funciona porque siempre estoy pensando en canciones populares de los 90. Mejor prueba con otro, jejeje.
Mientras el cara de zorro se limpiaba el sudor con las amplias mangas de su túnica, Aizen se masajeó las sienes en una clara demostración de que estaba pensando.
- Bien... Para que no ocurra esto de nuevo, debemos elegir a alguien que no conozca las canciones pegadizas de los 90. Es decir, alguien que haya nacido hace muy poco tiempo, antes de que esa infernal música haya tenido tiempo de intoxicar su alma limpia y pura. - Sousuke posó su vista en un arrancar que se había mantenido todo ese tiempo callado (y no porque quisiera, sino porque no podía hablar, literalmente) - Wonderweiss, Wonderweiss Margela. Ven aquí, bonito.
El aludido se acercó a su creador caminando torpemente y con la mirada perdida, como siempre. Aizen siseó cuando Tousen quiso intervenir, apagando cualquier intención del ex capitán del Noveno Escuadrón.
- ¿Quieres jugar con nosotros? - le preguntó mientras acariciaba su cabeza.
Kaname colocó, por tercera vez, los cables del detector. Aunque en esta ocasión parecía estar apenado. Le gustaba el chico, era como un hijo para él. Un hijo que se había golpeado repetidas veces la cabeza.
- ¿Está seguro, Aizen-sama? - cuestionó inseguro Aaroniero - El niño no es muy lumbreras. Puede que suceda lo mismo que con la humana de grandes pechos.
Antes de que el Rey de Hueco Mundo pudiera responder, la máquina comenzó a emitir los pensamientos de Wonderweiss.
"Siguiendo los principios de la mecánica cuántica, el gato de Schrödinger se haya entre los estados 'vivo' y 'muerto'. Los electrones tienen la propiedad de poder estar en dos lugares distintos al mismo tiempo, pudiendo ser detectados por los dos receptores, y haciendo así que el gato esté vivo y muerto a la vez. Este estado se denomina 'superposición'. Yo, sinceramente, creo que el gato está vivo y muerto a la vez, pero en ramas diferentes del universo, es decir, ambas situaciones son reales pero son incapaces de interactuar entre sí debido a la decoherencia cuántica. Pero... ¿cómo les puedo explicar mi teoría sobre el gato de Schrödinger a estos ignorantes hollows con medio cerebro de shinigami?"
...
- ¿Pero qué coño? - Nnoitra fue el primero en hablar, los demás aún seguían en shock - ¿Qué cojones acaba de pasar?
- ¡Lo sabía! ¡Sabía que mi chico era un genio! - vociferó con alegría Tousen, ante la perplejidad de los presentes.
- ¡Ahhhhhh! - fue la aportación de Wonderweiss al ver a Kaname sonriente a su lado.
- Puede que sean cosas mías pero... ¿Es posible que el niño al que se le cae la baba nos haya llamado ignorantes? - a Szayel le brillaban las gafas del asombro.
- ¿Qué es ignorante? - preguntó Yammy rascándose la cabeza.
- Pues una persona que carece de conocimientos. - Starrk se molestó en despertarse de la siesta para contestarle a la Décima Espada - Un tonto del culo, vamos.
- ¿Cómo? ¡Eso sí que no! - Yammy corrió hacia Wonderweiss y lo empujó tan bruscamente que el crío cayó hacia atrás y fue despojado de los cables del tirón - ¡A mí nadie me llama ignorante!
- ¡No toques a Wondy! - Tousen se apresuró a desenvainar su zanpakuto para disuadir a Yammy.
- Tranquilizaos todos. No os peleéis por el gato del señor ese. - Aizen apeló a la cordura desde su privilegiado asiento - Está claro que algo falla en mi invento. No es capaz de reflejar un simple pensamiento.
- Puede que le falte el toque de Urahara Kisuke. - Gin, ya recuperado del susto anterior, volvió a burlarse de Sousuke. Pero, al ver la mirada de pocos amigos de Aizen, levantó rápidamente los brazos en señal de disculpa (sin embargo, su sonrisa seguía intacta).
- Aizen-sama, si me disculpa... - esta vez fue Harribel quien habló - Quizá el problema esté en los sujetos de prueba. La humana no parece tener unas condiciones mentales óptimas, Ichimaru-sama no es un buen paradigma de la franqueza, y Wonderweiss es... bueno, es Wonderweiss.
- Cierto... Probemos entonces con vosotros, mis queridos Espada. Ahora que lo pienso, hay algo que hace tiempo que deseo saber y creo que el detector puede ser de gran ayuda. - el ex capitán del Quinto Escuadrón posó sus ojos en una persona en concreto - Nnoitra, ¿dónde está Nelliel Tu Odelschwanck?
- ¿Eh? Yo... Yo... No sé... M-muerta o... Q-quizá se haya fugado... - la gran boca de la Quinta Espada temblaba tanto que podría haber ocasionado un terremoto en Las Noches - Por... ¿por qué me pregunta?
- Porque siempre estabas con ella. Salíais a hacer misiones por Hueco Mundo, la insultabas, se peleaban, ella te salvaba, volvíais a pelear, etcétera... Debes de saber algo que aún no me has contado.
Nnoitra se había quedado congelado, incapaz de articular palabra o moverse. Veía cómo Tousen se acercaba a él con el aparato a cuestas, apuntándolo amenazadoramente con los electrodos.
- ¡Oh, pero qué tarde es ya! - Szayel interrumpió toda la acción al levantarse de su silla - Acabo de recordar que tengo que comerme a un par de fracciones.
La Octava Espada voló hacia la puerta del gran salón y miró con nerviosismo a Nnoitra, que seguía inmóvil en su asiento. Su ojo estaba a punto de salirse de la órbita.
- ¡Nnoitra! ¿Tú no tenías algo que hacer también?
- ¿Qué? - el aludido se desprendió de su parálisis para ver al pelirrosa - ¡Oh, sí! Tengo que... ¡Tengo que pegarle a Tesra!
Las últimas palabras del arrancar tuerto casi ni se escucharon, pues en dos zancadas se había puesto en la puerta y ya la estaba cerrando desde fuera, ante la confusión de los demás espectadores.
- Lady Gaga y Slenderman se han escapado. - fue lo único que dijo Starrk antes de volver a dormirse.
- Aizen-sama. - Ulquiorra dio señales de vida - A fin de que podamos terminar con este asunto y volver a nuestros quehaceres diarios, me presento voluntario para que pruebe conmigo.
- Una de dos: o eres el perro faldero del jefe y haces lo posible por contentarlo cual rata arrastrándose; o estás ansioso por llevar a la humana a su cuarto y "vigilarla". - Grimmjow espetó socarronamente.
- Eres demasiado básico, Grimmjow. - respondió con tranquilidad la Cuarta Espada, mientras Tousen le colocaba los electrodos. Aizen lo había aprobado.
- Veamos en qué piensas, Ulquiorra.
...
"Nada tiene sentido. Todo es absurdo. Nadie comprende que nace para morir, y que muere en la nada. Son simples accidentes del destino. Son himnos destruidos. Buscan solo el nirvana estético: alcanzar lo supremo en medio de supremas apariencias, ser nada y todo en la espuma de lo inmediato. La vida dura lo mismo que nuestros estremecimientos. Lo único que nos mantiene vivos es el sufrimiento, el deseo de desaparecer. La vida es un subterfugio de la locura y el que cae en sus redes marcha por un camino abierto a su propia sangre. Y además tengo dos liberaci...".
- ¡No aguanto más, joder! ¡Qué puto vacío siento! - Yammy le había propinado una fuerte patada al detector, interrumpiendo la prueba y haciéndolo volar varios metros - ¿En qué coño piensas, Ulquiorra?
La sala ahora parecía más oscura, un ambiente desconsolado inundó el lugar. Los Espada se mecían en sus asientos con intranquilidad y rostros desencajados.
- Es verdad, no somos nadie...
- Solo sufrimos...
- No deberíamos haber existido...
- ¿Qué somos, Aizen-sama?
- El absurdo es absurdo... ¡Todo es absurdo!
- ¿Por qué seguimos aquí?
- No significamos nada...
El pesimismo fue interrumpido cuando Aizen se incorporó de una forma tan brusca que hizo caer a Inoue de la silla (sí, Orihime seguía por ahí). Estaba enfadado, muy enfadado. Más enfadado que cuando se le había acabado la gomina de fijación extrema.
- ¡Ya basta! ¡Ataúd negro! - el invento pronto fue rodeado por una especie de caja negra y reducido a cenizas en su interior - ¡Esto ha sido una grandísima pérdida de tiempo!
Aizen se dirigió a pasos veloces hasta la puerta, acompañado de Gin y Tousen, que le seguían el ritmo a duras penas.
- Espero que peleando seáis más efectivos, ¡mis malditos Espada! - gritó antes de salir pegando un gran portazo.
- ¡Bah! Seguro que la máquina estaba defectuosa. - Grimmjow dijo mientras se estiraba con pereza.
- Pero entonces... ¿qué hacemos con la humana? - cuestionó Barragan.
...
- ¡KUROSAKI-KUUUUUUUN!
Por si a alguien le interesa. El juego al que Urahara obliga a jugar a los rasos, "Los Hombres Lobo de Castronegro", existe y es bastante divertido. ¡Pruébenlo! ;)
Por otra parte, el pensamiento de Ulquiorra está muy muy muy muy influenciado en los escritos del señor Emil Cioran, por si a alguien le interesa su literatura.
¡Ahora sí que sí! ¡Este fic está oficialmente finalizado! Espero que les haya gustado tanto como a mí me ha gustado escribirlo.
Ha sido un enorme placer escribir para ustedes, y no descarto seguir haciéndolo en el futuro.
Que el destino (y Fanfiction) nos una pronto.
Un abrazo,
RoxiMoore.
