Capítulo 9:Charla agobiante con Afrodita y Bianca nos mete en problemas.

Después de ver como el tren salía,nos fuimos a las montañas,donde al llegar nos encontramos con una antigua carretera de dos carriles cubierta de arena. Al otro lado había un grupo de construcciones demasiado pequeño para ser un pueblo:una casa protegida con tablones de madera, un bar de tacos mexicanos con aspecto de llevar cerrado desde antes que naciera Zöe y una oficina de correos con un cartel a medio caer que rezaba:``Gila Claw, Arizona´´.Mas allá había montones de coches viejos,chatarrerías,electrodomésticos y chatarra diversa. Una gran chatarreria que curiosamente se entendía en el horizonte.

Decidimos acampar allí y recorrer la chatarreria mañana. Zöe y Bianca sacaron cinco sacos de dormir y otros tantos de colchones de espuma de sus mochilas. La noche era helada,Grover trajo tablones de madera de la casa en ruinas y Thalia lanzó una descarga eléctrica a los tablones para hacer fuego y formar una hoguera.

-Han salido las estrellas.-observó Zöe.

-Nunca había visto la Vía Láctea.-dijo Bianca.

-¡Esto no es nada!-resopló Zöe.-En mis tiempos habían muchas más. Las constelaciones han ido desapareciendo por culpa de la contaminación lumínica del hombre.

-Lo dices como si no fueses humana.-dijo Bianca.

-¡Soy cazadora!-dijo Zöe.¡Tan simple como eso!

-¡Bueno!-dije.-¡Hay que planear el próximo paso!Una vez cruzada esa chatarreria,tenemos que seguir hacia el Oeste. Si encontráramos una carretera transitada, podríamos llegar en autostop a la ciudad más próxima. Las Vegas,no me gusta pero...

Iba a seguir pero fui interrumpida por Bianca

-¡NO!¡ALLÍ NO!

Parecía tener miedo de aquel lugar,¿a quien no?ese lugar es horrible.

-¿Por qué?-preguntó Zöe.

-¡Creo que pasamos una temporada allí!Nico y yo. Mientras viajábamos-No lo recuerdo...-dijo Bianca.

Grover y yo nos miramos como si pensáramos lo mismo. Nos acordamos de lo que dijo Bianca,que ella y Nico habían pasado cierto tiempo en el hotel.

-Bianca...En ese hotel que estuvisteis no sera por casualidad el hotel Casino Lotus,¿no?-pregunté.

-Si,¿por qué?-preguntó Bianca.

-¡Estupendo!-murmuré.

-¿Qué es el casino Lotus?-preguntó Zöe.

-Hace un par de años,Annabeth, Grover y yo nos quedamos atrapados allí,es un lugar está diseñado para que nunca desees marcharte. Estuvimos alrededor de una hora,pero cuando habíamos salido habían pasado cinco días.-le expliqué.

-Pero...-dijo Bianca.

-Bianca,¿quien te sacó de allí?-le pregunté.

-¡No lo sé!-dijo.

Zöe se volvió hacia Bianca,con el entrecejo fruncido.

-Bianca- dijo.-¿Quién es el presidente de Estados Unidos?

-No seas tonta. Y pronunció el nombre correcto.

-¿Y el anterior?-pregunté.

-Roosevelt.-dijo después de meditar.

-¿Theodore o Franklin?-preguntó Zöe.

-Franklin.-dijo.

-Bianca. El último presidente no fue Franklin Delano Roosevelt. Su presidencia terminó hace casi setenta años,en mil novecientos cuarenta y cinco y la de Theodore en mil novecientos nueve.-explicó Zöe.

-Imposible.-dijo.-Yo no soy tan vieja.

Pero antes de replicar un fogonazo nos deslumbró desde la vieja carretera. Eran los faros de un coche surgido de la nada. Tuve la esperanza de que fuera Apolo,para que nos echara un cable y para poder verle me dijo una vocecita en mi cabeza. Recogimos todo y nos apartamos mientras una limusina blanca se paraba ante nosotros. La puerta trasera se abrió y de ella salió un hombre que bien sabía que era...

-¡PAPÁ!-grité emocionada mientras enrollé mis piernas en su cintura mientras me cogía(No penséis mal)

-¡Hola,mi princesa!-dijo sonriéndome.

Mi papá echó un vistazo a mis amigos pata luego sonreírme.

-¡Alguien quiere hablar contigo!-dijo.

-¿Quién?-dije un poco con recelo.

-¡Tu querida tía Afrodita!-dijo.

-¡Oh!¿seguro?-dije un tanto recelosa.

-No te preocupes. No te hará nada¡Te lo aseguro!Si no quiere que yo me enfade.-dijo con un brillo malicioso.-¡Así que tranquila!¡Estaré presente!

Al subir al coche,vi una mujer muy hermosa,rubia con un cuerpo como de una modelo y con un vestido de color rojo. Afrodita.

-Hola Percy -dijo.-Supongo que sabes quien soy. Aguántame esto.

Me quiso dar un espejo para que se retocara el maquillaje.

-¡Aguántalo tú!-le repliqué.

Mi padre Ares se reía a carcajadas,supongo que era gracioso ya que a Afrodita me miró con cara de pocos amigos.

-¿¡Te atreves a replicarme!?-chilló enojada.

-¡Si!-dije.

-¡Soy una diosa!¡Me debes obediencia!-chilló Afrodita.

-¡Hey!¡A mi hija no le hablas así!-miró mi padre a Afrodita con cara de pocos amigos.

-¡Pero Ares!-intentó replicar.

-¡Pero nada!¡A mi hija la tratas con respeto!-dijo Ares amenazante que daba miedo.

-¡Vale!-dijo indignada como un niño pequeño.-¿Sabes por qué estas aquí?

-No...No sé.¿Debería?-pregunté.

-¿Todavía lo niegas, querida?-preguntó.

-¿Negar qué?-pregunté.

-¡Pues obviamente lo que sientes por el chico Di Angelo!-dijo inocentemente.

-¿¡Qué!?-dije indignada.-¡De eso nada!

-¡Afrodita!-dijo Ares enfadado.

-¡Ay!¡Ares no te mosquees!-dijo Afrodita sin darle importancia al asunto.

-¡No!¡No me gusta!-dije indignada.

-¿En serio?-preguntó inocentemente.-Pero eso sí no toques nada de las baratijas de mi marido,es muy quisquilloso.

-¡Y a ti que mas te da!¡Que yo sepa,nosotros estamos aquí para rescatar a mi madrina Artemisa y para encontrar al monstruo!-dije indignada.-¡Mira será mejor que me vaya!¡Sino voy a querer matar a alguien!

-¡No!¡No te vayas!¡Si solo estamos hablando tranquilamente!-dijo Afrodita inocentemente.

-¡Afrodita!¡Ya basta!-dijo Ares enfadado.-¡Yo también me voy!¡Vamos!

-¡Pero Ares,no te vayas!-dijo Afrodita como niña pequeña que es.

-¡Hablaremos después!-dijo Ares enfadado.

Y nos salimos del coche. Los demás vinieron a mi tan pronto como salí de la limusina.

-Percy,¿Que pasa?-preguntó Thalia preocupada al ver mi cara.

-¡Nada¡Afrodita es idiota y estúpida!-dije enfadada. Les conté lo que paso en la limusina. Todos estaban enfadados.

-¡No le hagas caso!¡Ignórala!-resopló Ares.-¡Después hablaré seriamente con ella!¡Bueno nena,me voy!¡Cuídate!Me besó en la mejilla y se fue.

-¡Bueno!-dije.-¿Cómo salimos de aquí?

-¡Por ese lado!-dijo señaló Zöe la constelación del norte.-La osa mayor está al norte. Lo cual debe ser que esto es el Oeste.

Habíamos llegado a la chatarreria de los dioses,era muy chulo,había artilugios por todos lados.

-¡Ya sabéis!.dijo Thalia.-¡Cómo ha dicho Percy,esto es la chatarreria de los dioses!¡No tocar nada!

¡Mirad!-chilló Bianca ilusionada. Se lanzó corriendo por un bonito arco de bronce.-¡Es un arco de cazadora!Soltó un gritito de sorpresa cuando el arco empezó a encogerse para convertirse en un pasador de pelo con forma de luna creciente.

-¡Bianca!-dijo Zöe con severidad.-¡Déjalo!

¡Pero...!-intentó replicar Bianca.

-¡Pero nada!-regañó Zöe.

Bianca lo soltó a regañadientes.

-No me gusta nada este sitio.-dijo Thalia mientras agarraba su lanza.

Pero justo enfrente se elevaba una colina mas grande y larga que los demás. Tenía unos seis metros de altura y una cima de tamaño de un campo de fútbol. En uno de sus extremos había diez gruesas columnas metálicas, apretujadas unas con otras.

-¡Eso parece...

...dedos de los pies-terminé por Grover.

-Pero colosales-dijo Bianca.

Zöe y Thalia se pusieron nerviosas.

-Daremos un rodeo-dijo Thalia sacando su arma al igual que Zöe con su arco. Y empezamos a andar.

Tras un buen rato caminado,llegamos a la autopista:un techo de asfalto y bien iluminado,pero desierto.

-¡Lo conseguimos!-dijo Thalia.

Pero en la colina se alzaba una gran estatua bien formada pero que ponía ''lávame''

-¡Oh-oh!-dijo Zöe.-¡Talos!

-¿Talos?-balbuceé.

-¡Una creación de Hefesto!-dijo Thalia.-¡Un modelo defectuoso!Pero al gigante no le gustó para nada lo de ''dectuoso''.

-¡Alguien se ha llevado algo!-dijo Zöe.-¿Quién ha sido?

-¡Eh!¡Seré muchas cosas pero no soy una ladrona!-le dije al notar que me miraba.

Bianca se quedó callada como si se sintiera culpable. Pero antes de preguntarle,el gigante ando hacia nosotros haciendo temblar el suelo.

-¡CORRED!-gritó Grover.

Solo que era inútil.

Me quedé con Bianca,así que aproveché y se lo pregunté.

-Te has quedado algo-dije.-Ese arco.

-¡No!-contestó pero su voz temblaba.

-¡Devuélvelo!-le dije.-Tíralo ahora mismo.

-N...no me he llevado el arco.-dijo.-Además ya es tarde.

-¿Qué te has llevado?-le pregunté pero un chillido colosal nos interrumpió tapando el cielo por completo.

-¡Muévete!-grité y salimos corriendo cuesta abajo.

Grover tocó con su flauta una melodía distrayendo por completo a Talos ya que uno de los postes,enganchados todavía a los cable,voló hacia la pierna del gigante y se le enrolló a la pantorrilla. Los cables chisporrotearon y le dieron una buena sacudida al gigante. Grover nos dio unos segundos de maniobra.

-¡Vamos!-grité a Bianca. Pero ella se quedó paralizada,sacando una estatua de un dios.

-Era para Nico.-dijo ella entre lágrimas.-Solo le faltaba una.

-¿Cómo puedes pensar en la mitomagia en momentos así?-le reñí.-Tíralo.

Ella lo dejó caer de mala gana,pero no ocurrió nada. El gigante seguía cargando contra Grover

-¡Bueno!-dije-¡Solo se me ocurre una idea!¡Es muy descabellada pero bueno!¡Toda chatarra debe tener un interruptor y debe estar en el pie!

-¿Y cómo hacemos para que levante el pie?-pregunté-¿Y quién lo hace?

-¡Obviamente!¡Yo!-le dije.

-¡Pero!¡Yo debería ir!¡Soy yo la que os he puesto en esa situación!-insistió Bianca.

-¡No!-le corté tajantemente.-¡Pero te situarás detrás de él para que levante el pie y así poder darle el golpe final!

Fuimos corriendo hacia el gigante Bianca se puso detrás de él.

-¿Qué haces?-chilló Zöe.

-¡Hay que hacer levantar el pie!-le dije.

Pero antes de que hiciéramos algo el gigante se puso como si escuchara una música extraña y se puso a bailar en plan rey de la pista y empezó a darnos puñetazos y lanzarnos por todas partes pero en ese instante no supimos como lo hizo que engulló a Bianca de un solo golpe. Todos nos quedamos en estado de shock.

-¿Cómo va a salir de allí dentro?-pregunté cuando nos enderezamos del golpe. Pero esta era la oportunidad perfecta.-¡Ahora Bianca!

Y de repente,el gigante echó a correr,tambaleante. Salimos tras él. Pero el gigante mientras corría se iba deshaciendo poco a poco hasta que al final,el suelo estaba lleno de baratijas.

-¡Ahora hay que buscar a Bianca!-dije convenciéndome de que no estaba desaparecida,pero al mirar a Grover me dijo que no fue así.

-No,no la encontraremos.-dijo apenado Grover.-Ha sucedido como estaba previsto.

Le miramos confusos.

-''Uno se perderá en la tierra sin lluvia''.-explicó.

Estábamos en pleno desierto. Y Bianca había desaparecido.