Respiró hondo varias veces intentando serenarse. No debería haber salido así, ya deberían haberse desvanecido los muros que la rodeaban y estar de vuelta en la mina, donde seguramente Aveline y Varric los buscaban como locos.

-Lamento que hayas tenido que llegar a esto, querida.

Helada, miró el cadáver del doble de Hawke en el suelo ¿Había hablado? Seguía inerte, recordándole la crudeza de su acto.

-¡Ugh...! -Merrill se llevó ambas manos a la boca, un regusto amargo le subía por la garganta y casi no podía contener las nauseas.- ¡No es él, tonta! ¡Hawke está a salvo!

Se alejó del cadáver a duras penas repitiéndose las mismas palabras para convencerse de ello. Se sentía más perdida aún, había dado un paso que le había costado mucho y no parecía obtener resultados ¡Si ese era el demonio, su muerte habría acabado con la pesadilla!

Justo cuando llegaba a la puerta, alguien la abrió desde el otro lado. Una Merrill hermosa, resplandeciente con su vestido verde y el pelo arreglado con pequeñas flores amarillas. Se quedó de piedra ante la inesperada aparición.

-Todos conspiráis para volverme loca... - dijo desconfiada.

Su otra yo la miró con amargura, como si se compadeciera de ella. La tomó de la mano y Merrill sintió que eran muy suaves y amorosas, unas manos hechas para dar caricias.

-Cuánto siento que estés así, yo... - a su doble se le atragantaron las palabras mirando detrás de Merrill, donde yacía moribundo el desafortunado demonio.- Te explicaré todo, así confiarás en mí, querida. Te prometo que a partir de ahora seré sincero.

-¡Eres él! - Con aversión, Merrill se zafó de esa mano que le había parecido tan agradable.- ¿Cuántas formas tienes?

-Te he prometido la verdad, así que aquí se acabaron las mentiras. - inspiró aire profundamente, preparándose para todo lo que iba a decir. Era la primera vez que trataba con alguien sin artimañas.- Mi nombre es Athanasi, y puedo adoptar tantas formas como desee.

Si Merrill había aprendido algo en los últimos días, era a desconfiar de todo lo que la rodeaba, así que, ¿podía creer ahora en sus palabras?

-Has intentado hacerme daño y me has engañado tantas veces... -intentó volver la vista atrás, pero el cuerpo ensangrentado era una horrible visión.- Nos hemos hecho daño mutuamente, -rectificó. - así que no creo que pueda confiar en tu repentino cambio de actitud.

-Te lo mostraré.

Athanasi puso sus delicadas manos en los hombros de Merrill y la empujó hacia atrás, la joven elfa intentó no perder el equilibrio pero en vano. Cayó, y el suelo se abrió bajo ella y continuó cayendo mientras gritaba, agitando las manos intentando aferrarse a algo pero tan solo la oscuridad la rodeaba.

Finalmente, aterrizó sobre una superficie blanda y mullida, sin un rasguño.

-¡Casi me matas del susto!

Merrill miró a su lado, aún conmocionada por la caída. Inuart estaba junto a ella, sobre la gigantesca cama en la que había caído. La habitación era un dormitorio con juguetes y libros desparramados por todas partes, hasta había aplastado un libro que había en la cama con su caída.

-¡Yo sí que me voy a morir de un susto! -replicó Merrill incorporándose, curiosa comprobó que el niño vestía un pijama de seda que no debía de ser barato.- ¿Qué haces tú aquí? No te ví en el jardín a las cinco y me temía lo peor...

Agradecido por tanta preocupación, Inuart extendió los brazos y se dejó caer en el regazo de Merrill, abrazándola.

-Estábamos equivocados, Athanasi es bueno. Se porta muy bien conmigo, y me dijo que también intentaba llevarse bien contigo pero tú no querías. -La miró con sus grandes ojos azulados, parecía suplicarle que lo comprendiera.- ¡Está de nuestra parte! ¡Nos protegerá de los asquerosos shem'lem!

¿Había escuchado bien o ahora Inuart mostraba prejuicios contra los humanos? Si antes era así, ella no se había dado cuenta.

-¿Qué estás diciendo?

-Él me ha protegido, acabó con ese mago que me secuestró y quería utilizarme, a ti también te protegerá.

Una y otra vez Merrill negó con la cabeza, lo que estaba claro es que ahí empezaba a haber algo más que un simple demonio. Ahí había un "antes" y un "por qué".

La puerta se abrió, era Athanasi con una nueva apariencia: un Hawke elfo. Al principio la muchacha no se había dado cuenta de qué apariencia había adoptado, ya que ahora la barba de humano había desaparecido y había perdido tanto altura como musculatura

-Como puedes ver, el pequeño está bien. -le expuso solemne.- No pienso hacerle ningún daño, es de los nuestros y como tal debemos apoyarnos mutuamente.

-¿Y Hawke? -ante la falta de respuesta, a Merrill no le quedaba mucho que adivinar.- Él es humano, y por tanto el enemigo por naturaleza, si he entendido todo bien.

Athanasi le dirigió una mirada apesadumbrada, la que se le dedica a alguien que está totalmente perdido y equivocado.

-Ya te lo dije, te lo mostraré.

Marchó con paso decidido, y tanto Merrill como Inuart lo siguieron. Caminaron por largos pasillos sin mediar palabra, hasta que se detuvieron en una galería de cuadros. En todos ellos aparecían preciosos paisajes silvestres, y una elfa joven sonreía en todos ellos.

Merrill se detuvo ante uno en el que la muchacha sonreía sentada entre amapolas. Al verla, le pareció muy bonita, con sus níveos cabellos y piel perlada, sus ojos verdes rebosaban de felicidad. Era la imagen de la pura inocencia.

-¿Quién es?

-Es mi amada, -El demonio se situó a su lado para contemplar también el cuadro.- la única que escuchaba mi canto, que atravesaba el bosque en busca de mi compañía. Un día desapareció y me quedé sólo, supe más tarde por un viajero que habían atacado su aldea y habían hecho esclavos a todos los elfos jóvenes. -en un gesto melancólico acarició el cuadro.- Eso fue ya hace muchos años.

A pesar de todo, Merrill sentía cierta empatía por él. Estar solo durante tantos años debía haber sido una auténtica tortura, sabiendo que la persona que más querías había sido cruelmente esclavizada.

-¡Nosotros nos quedaremos contigo y seremos una familia! -ofreció Inuart entusiasmado.

Sonriente, Athanasi asintió y miró a Merrill expectante ante su respuesta. Ella contempló a ese Hawke elfo, y se recordó una vez más que no era la persona con la que deseaba estar, la persona que más quería estaba en peligro en esos momentos.

-Yo no puedo formar parte, me marcho. -Decidida se dirigió a ambos.- Con Hawke.

Tanto Inuart como Athanasi se mostraron decepcionados, ¿cómo podía abandonarlos así por un humano?

-Me temo que no será posible.

Tras las palabras del demonio, las paredes empezaron una sorprendente transformación: se deslizaban y entremezclaban, retorciéndose entre ellas lanzando destellos de todos los colores. El suelo temblaba a sus pies, también estaba cambiando.

La sala se convirtió en una enorme mazmorra de piedra fría, a sus espaldas tenían unas escaleras que ascendían a lo que Merrill suponía que sería la mansión. Y al fondo distinguió un imponente espejo que la elfa recordaba muy bien.

-El Eluvian... -se dijo a sí misma, necesitaba escucharlo para creer que hubiera aparecido allí.

-Así es, querida. Acércate a él.

Con ciertas dudas, Merrill se aproximó para mirarlo más de cerca. Viejos recuerdos se revivían en su mente, todos sobre su clan y cómo había sido tan estúpida utilizando la magia de sangre terminando con la vida de la inocente Custodia Marethari. Sabía que era una herida en su corazón que tardaría en cicatrizar.

En el espejo no encontró su reflejo, a través de él se veía a un hombre luchando contra una armadura gigantesca, alrededor de ellos había diferentes tipos de figuras sombrías, monstruos esperando a herir al desafortunado hombre si deseaba escapar.

El hombre de la imagen dio media vuelta para lanzar un mortífero ataque con la espada que empuñaba, entonces Merrill pudo distinguir su identidad.

-¡Hawke, aguanta! ¡Voy a ayudarte!

Sus gritos no eran escuchados, y hecha una furia golpeó con sus puños la superficie del espejo sin conseguir nada. La herida que se había hecho en mano con el cristal ese mismo día al apuñalar a Athanasi se había abierto a causa de los golpes.

Una mano le tocó el hombro, tranquilizadora. Era Athanasi.

-No insistas, él está atrapado en esa dimensión con los monstruos y no puedes llegar a èl.

Poco a poco, las piezas del puzle empezaban a encajar. Merrill pensó en unos cuantos detalles que ahora cobraban sentido, pero tenía que oírlo de boca de Athanasi para creerlo.

-Me prometiste la verdad, así que te pregunto ¿Estábamos todos encerrados en la misma dimensión que Hawke, cierto? Pero tú nos sacaste a Inuart y a mí aquí, a salvo, hace mucho tiempo.

-Así es, querida.

-Lo hiciste cuando... - A Merrill se le quebró la voz.

- Cuando me di cuenta de que os había cogido cariño, no podía dejaros morir.

Con los ojos anegados en lágrimas por la rabia, agarró a Athanasi por los hombros y lo zarandeó manchándole de sangre.

-¡Hawke se merece vivir tanto como yo e Inuart! -Le gritó entre sollozos.- ¡Sácalo de ahí, tú puedes hacerlo! Yo... yo...

Por su parte, Athanasi se mostró perturbado, dudaba de si hacer lo que se le estaba pidiendo era lo mejor. Finalmente, los viejos prejuicios terminaron ganando.

-Es un humano y por mucho que tú le ames, él terminará haciéndote daño.

La elfa pensó que nunca podría hacerle entrar en razón y tenía que actuar rápido para ayudar a Hawke. La única forma de llegar a Hawke era que Athanasi abriera el portal a través del espejo o abrirlo ella misma con magia de sangre.

Contempló el espejo, sucio por la sangre que había derramado al golpearlo. Sería suficiente para abrirlo, pero ya había utilizado un pequeño hechizo de ese tipo dentro de la mansión y había roto la promesa que se hizo a sí misma, ¿estaría bien romperla otra vez?

La historia se acerca al final, perdonad si los próximos capítulos tardan un poco más en ser subidos pero tengo menos tiempo para escribir y además me gustaría que quedaran bien, no quiero que quede un final chapucero! XD