La duda atormentaba a Merrill y lo peor de todo es que no disponía de tiempo, Hawke necesitaba una decisión inmediata. Tocó la mancha de sangre del espejo con sus finos dedos y fue suficiente para sentirse culpable.

-¡No puedo! -Se lamentó tristemente, Inuart se puso junto a ella y le acarició la espalda para consolarla. - Si lo hiciera sería traicionar a todos los que sufrieron por mi culpa y a los que prometí no volver a usarla. Ya decepcioné a mi clan, no quiero decepcionar también a Hawke.

A través del espejo, vio a un Hawke derrotado. La fantasmal armadura lo había embestido y ahora él se levantaba con gran esfuerzo, un hilillo de sangre brotaba de su labio partido.

No lo iba a conseguir. Recordó una frase que Anders le había dicho tiempo atrás, "el fin justifica los medios". Cuando se la explicó en su día ella estuvo en total desacuerdo con lo que predicaba, ahora se daba cuenta de que en su caso la podía aplicar perfectamente. Utilizaría magia de sangre si así podría salvar a Hawke.

Decidida, posó ambas manos sobre la sangre del cristal ante la atenta mirada de Athanasi. Iba a pronunciar el hechizo, pero una voz infantil se le adelantó. A su lado, Inuart realizaba el ritual en su lugar.

-¡Eres un mago! -le dijo ante tal sorpresa.

El pequeño elfo no respondió, sino que le dedicó una mirada triste justo antes de que Merril fuera engullida por el portal para llevarla al otro lado.

Fue impulsada hacia delante, y cayó de rodillas apoyando las manos sobre el suelo. A su alrededor se podía oler el peligro.

-¡Merril, eres tú! - el campeón de Kirkwall no esperaba que llegara alguien en su rescate en el último momento.- ¿Cómo has llegado hasta aquí?

Entre palabra y palabra, Hawke desviaba a duras penas los puños de la armadura que lo golpeaban sin piedad. Merrill le lanzó un hechizo de hielo que no fue tan efectivo como la última vez, solo consiguió hacer más lentos sus movimientos.

-Es un poco largo de explicar.- ahora utilizaba su magia contra los monstruos que les rodeaban.

-Me lo imagino.- rió él.

Era casi una bendición escuchar su risa después de tanto tiempo, se alegró de que Hawke siguiera manteniendo su caracter optimista a pesar de todo.

Se compenetraron perfectamente en la batalla. Merrill se encargó de los monstruos que los tenían arrinconados hasta que no quedó ninguno, mientras Hawke se dedicó a cubrirla y distraer a la armadura para que no atacara a la joven. Eran un equipo perfecto.

-¡Hawke, cuidado! - advirtió la elfa demasiado tarde, Hawke fue derribado de un certero puñetazo.- ¡Aguanta!

Se adelantó e interpuso entre Hawke y su contrincante, lanzando hechizos en un intento desesperado de protegerle. Era consciente de que se estaba exponiendo demasiado, pero era capaz de casi cualquier cosa para salvarlo.

A pesar de todos sus esfuerzos, la armadura no retrocedía, y le atacó golpeándola con ambos puños lanzándola a un lado.

-¡Nooo...!

El grito de Hawke le causó un dolor distinto al golpe, pero al fin y al cabo dolor. Merrill calló con un golpe sordo contra el suelo, y un crujido horrible de su hombro en el momento del impacto hizo que Hawke temiera por ella.

-¡Merril! ¡¿Estás bien?! - el guerrero trataba de levantarse para llegar hasta ella pero le faltaban las fuerzas.- ¡Por el Hacedor, contesta!

Hawke sentía sus sienes palpitar, no podía estar pasando aquello, Merril no podía tener un final así.

Por fin la elfa contestó, al menos con un alarido al intentar incorporarse. Estaba boca abajo y su brazo derecho, sobre el que había caído, estaba inmóvil y en un ángulo poco natural. Merrill sentía el sabor de la sangre inundándole la boca, y estaba segura de que no sólo se había fracturado el hombro, porque una costilla rota podía ser la causa del dolor punzante en el pecho.

Ambos estaban indefensos ante la armadura que avanzaba para darles el golpe de gracia.

La joven alzó la mirada, un suave aroma a primavera acompañaba a una figura femenina que se erguía frente a ella, ¿quién era? Si no creyera en los dioses élficos, con total convicción hubiera pensado que era Andraste. Pero no, quien estaba allí era una vieja conocida, que la tranquilizaba con su presencia y palabras amables. El dolor había desaparecido.

-Custodia, le he fallado. Os he fallado a todos... - dijo Merrill reprochándose a sí misma.- Estoy tan cansada...

-Shhh, no has fallado a nadie. - Marethari se agachó y acarició su mejilla.- Aún no es momento de descansar, Merril. Eres fuerte, y te quedan muchas cosas por vivir.

A Merrill le abandonaban las fuerzas y se le cerraban los párpados, justo antes de cerrar sus ojos verdosos vio la figura de Marethari que se alejaba. El olor de la primavera desapareció.

-¡Es suficiente!

Era Athanasi quien entraba en escena. La armadura se desvaneció convirtiéndose en humo como si no hubiera existido nunca. Hawke contempló a aquel doble suyo de apariencia élfica sabiendo al instante de quién se trataba.

-Sálvala... - le suplicó intentando incorporarse.- tú puedes salvarla.

Inuart apareció detrás de Athanasi, se había estado ocultando temeroso. El demonio le acarició cariñosamente los cabellos y le sonrió, al instante el niño asintió comprendiendo lo que se esperaba de él.

Se arrodilló ante Merrill y puso sus manos juntas sobre ella, así invocó un potente hechizo de curación. Hawke nunca había visto algo semejante.

-Tranquila, Merrill, ya ha pasado todo.

La joven se incorporó aturdida pero intacta, era sorprendente teniendo en cuenta la gravedad de las lesiones que había sufrido.

-¿Y Hawke? - aún confusa, buscó al joven con la mirada. Cuando lo vio, corrió hacia él y lo abrazó en un ataque de alegría ignorando sus heridas.- ¡Estás a salvo! Ahora podremos volver todos juntos a Kirkwall, ¡no te puedes imaginar lo contenta que estoy!

Por su parte, Hawke reía contagiado por tanto entusiasmo, aunque bien era cierto que la joven elfa le estaba presionando las heridas y le causaba molestias. Aún así no le increpó en absoluto, sabía perfectamente cómo era Merril y que lo hacía inocentemente.

-Ya ha pasado, - le dijo en medio del torpe y doloroso abrazo.- no vuelvas a meterme un susto así, ¿vale? Cuando te vi ahí, inmóvil... ¡Prométeme que tendrás más cuidado!

-Te lo prometo.

Y para sellar su promesa, depositó un beso sobre la frente de Hawke. Quizás fue solo impresión de Merrill, pero le pareció que las mejillas de Hawke se sonrojaron.

Finalmente, la elfa se hizo a un lado dejando a Inuart curar al maltrecho Hawke. Athanasi los observaba con una mezcla de alivio y frustración, inconscientemente se estaba mordiendo los labios.

-No tiene sentido reteneros aquí más tiempo, -declaró finalmente.- te he llegado a coger un gran afecto, querida. El problema es que no soy tan ignorante como para pensar que olvidarás a Hawke y me amarás a mí.

Merril sintió cierto rubor, no había confesado sus sentimientos a Hawke aunque pensaba hacerlo pronto, y que Athanasi hablara de ello tan abiertamente la había puesto nerviosa.

-A pesar de todo lo que ha ocurrido, creo que te entiendo, entiendo todo por lo que has pasado y por qué lo has hecho aunque piense que has hecho cosas malas. -lo tomó de ambas manos antes de proseguir.- Aquí no sería feliz, eso tampoco te haría feliz a ti. Déjanos marchar a todos, Athanasi. Encontrarás a alguien para compartir tus días, alguien como tu amada, pero no de este modo.

-Quizás lleves razón.

Contempló a Merril e Inuart entristecido, pero decidido a liberarles si era lo mejor para ellos. Luego se detuvo para mirar a Hawke, estaba claro que no habían desaparecido los prejuicios en un momento, pero se esforzaba por hacer lo correcto.

Athanasi alzó la palma de la mano extendida hacia un punto vacío de la habitación, allí se abrió un portal en el que aparecían imágenes distorsionadas de la mina.

-¡La salida! - Hawke no pudo evitar decirlo en voz alta.

-¡Yo no me voy! - protestó Inuart entre repentinos lagrimones.- Yo me quedo contigo, Athanasi. Se que contigo seré más feliz que allí fuera.

Merrill abrió la boca ante la sorpresa.

-¿Estás seguro? -preguntó Hawke, cauteloso.

-Sí, -sus ojos celestes transmitían determinación.- fuera no tengo nada. Soy huérfano, así que no hay una familia que me espere. Y sabéis lo difícil que es la vida para un elfo en la ciudad, más complicada todavía siendo un mago.

Personalmente, el razonamiento del pequeño le pareció comprensible a Merril. Aunque después de sus aventuras le dolía despedirse.

-Si esa es tu decisión, la respeto. - acarició la mejilla del niño intentando no mostrarle su tristeza.- Cuida de él, Athanasi.

El falso Hawke asintió decidido, y cambió de apariencia para adoptar por fin una identidad propia. Ahora se había situado junto al niño en gesto protector, era una elfa de melenas rojizas con un vestido blanco.

-Lo haré, puedes estar tranquila.

Sabía que era cierto. Merril avanzó hacia el portal con Hawke y les hizo un gesto de despedida a Atanashi e Inuart antes de cruzarlo, al hacerlo Hawke la tomó de la mano y, si se le hubiera ocurrido mirar a Merril en ese momento, se hubiera dado cuenta de que estaba sonriendo.

Al otro lado, aparecieron en los túneles de la mina como si siempre hubieran estado allí y todo lo acontecido hubiera sido un sueño. Incluso habían recuperado la ropa que llevaban antes de todo ese entuerto. Merril recordó con tristeza los sedosos vestidos.

-¡Por las bragas de Andraste! ¡Estáis aquí!

La estruendosa voz de Varric a sus espaldas los sobresaltó, y se voltearon para encontrar al enano y a Aveline boquiabiertos. Dos pequeños elfos se aferraban a Aveline como su fiel protectora.

-Encontramos a los pequeños hace nada, así que supusimos que vosotros apareceríais por aquí cerca en breve. -Explicó Aveline.- Han sido unas horas muy largas buscándoos.

-¿Unas horas? -Hawke estaba desconcertado.- Es evidente que el tiempo no ha pasado igual para vosotros que para nosotros.

-Lo importante es que habéis vuelto y parece que estáis enteros, ahora solo falta encontrar al otro elfo.

Merril enseguida se dio cuenta de que hablaba de Inuart, ellos esperarían que hubiera ido a parar a algún lugar de la mina también.

-No hay más niños, estamos todos a salvo. -puntualizó Merril.- Volvamos a casa.

-¿No eran tres? -insistió Aveline extrañada.

-Sí, pero el tercero ya está a salvo.

Los confundidos Aveline y Varric decidieron no realizar más preguntas, bien porque confiaban en sus compañeros o porque sabían que no sacarían nada en claro.

Salieron al exterior y respiraron aire fresco, Merril estaba sumamente feliz. En medio de la dicha, oyó una melodía en la lejanía.

Buscó la procedencia, no era de la mina, pero no pudo identificar el lugar. Era como el cantar de un pájaro que venía de todas partes pero no era cantado desde ningún sitio. Athanasi se despedía de ellos bajo ese sol rojizo del atardecer.


¡Espero que os haya gustado! Es la primera historia que empecé sobre Dragon Age, y espero seguir escribiendo muchas más.

¡Muchas gracias a todos los que lo habéis leído de principio a fin!