Pues la volví a subir por alguna falla que le encontré. Bueno para quien no la haya leído no hago más preámbulo.

Todos los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto yo sólo los utilicé para hacer una linda historia... menos Hiroshi, ese feo es mio =9

Espero y la disfruten.


Recuerdos

Conexión

Tsunade había ingresado con la familia Hyuga al hospital Konoha. Con lentitud y calma se dirigieron hacia las recepcionistas quienes se encontraban detrás de un escritorio en forma de círculo. Eran dos jóvenes entre veinticinco y treinta años; vestían un uniforme que consistía en camisa blanca, zapatos, falda y chaleco negros; una tenía el cabello en chongo y la otra lo tenía suelto.

Las recepcionistas pidieron los datos de la paciente y el Sr. Hyuga se los facilitó. Al terminar aquellos trámites, ese pequeño grupo de seis tomó el pasillo que se extendía a la derecha, el cual tenía varios corredores que lo cruzaban.

En la primera mitad del pasillo, Tsunade se percató de un pequeño armario de escobas, lo ignoró y siguió caminando hacia los elevadores que se encontraban girando a la izquierda en el siguiente corredor.

La médica se acercó al botón para llamar al elevador, cuando una voz que había escuchado minutos atrás captó su atención.

-Atención a todos los guardias de seguridad, hay tres jóvenes entre 16 y 17 años, corriendo por todo el hospital, se solicita que los busquen ya que se desconocen sus intenciones…

~No será que el escuincle hizo algo… ~Tsunade entrecerró sus ojos dejando verse solo una línea ~ ¿cierto?

-Tsunade – el Sr. Hyuga se había dado cuenta - ¿sucede algo?

-La verdad es que sí – La rubia se giró para ver a los Hyuga a la cara – Discúlpenme, hay algo que necesito hacer.

Tsunade avanzó unos cuantos pasos hasta llegar al pasillo principal, luego fue dando zancadas con dirección a la recepción. La familia ahí presente primero la siguió con la mirada y luego, cuando se perdió de vista, se apresuraron a llegar al pasillo principal para no perderla de vista.

La mujer con bata blanca caminaba con rapidez pero repentinamente se paró en seco al lado de una pequeña puerta. Después de unos cuantos segundos se decidió a abrirla con brusquedad. Solo Hinata, movida por la curiosidad, se había acercado.

-Na… Naruto-kun – los tres presentes en esa escena se giraron hacia ella– ¿uh? También ¿Sasuke-kun está aquí?

-Hinata

La bella joven conectó su mirada con el chico de los ojos azules, sus mejillas se tiñeron lentamente de rojo, su corazón palpitaba con fuerza, sus manos se volvieron sudorosas y sentía una fuerte corriente en todo el cuerpo que la incitaba a abrazar a aquel rubio. Naruto, al sentirse igual, se zafó del agarre de Tsunade y poco a poco y con movimientos muy lentos, se acercaba a la joven que tanto le había encantado desde que se conocieron.

-Hump ¿Por qué sabes mi nombre? – Sasuke tenía los brazos cruzados en el pecho y miraba ceñudo a aquella chica, se preguntaba si de pura casualidad no sería otra fan que lo acosaba secretamente. Y no, no se había percatado de lo que había estado a punto de suceder de no ser por su interrupción.

Hinata dio un respingo y parpadeó varias veces tratando de concentrarse en lo que le habían preguntado – Yo… bu-bueno, tú… tú le gustabas a mi mejor amiga.

-No me digas… ¿y de quién se trata? – Sasuke tenía un extraño sentimiento, lo cierto es que se le hacía conocida, pero no sentía confianza.

-Oye… no le hables… - Naruto se sentía molesto por la forma en que le hablaba a la dulce Hinata y por haberlos interrumpido momentos antes.

-Sakura – atinó a decir la ojiperla.

La imagen de una niña con cabellos rosados, ojos color esmeralda y sonrisa encantadora, apareció en la mente de Sasuke, quien abrió los ojos y se quedó mudo. ~No puede ser ella ~ era lo único que lograba pensar.

Tsunade estaba ahí parada sin poder decir o hacer nada. Ahora creía entender la razón del mocoso de querer asistir a la consulta de los Hyuga; también se había dado cuenta de las reacciones de Naruto y Hinata al verse. ¿Cómo se supone que debía actuar?

-Tsunade-sama logró capturar a los dos restantes – un guardia de seguridad había salido de la nada y sostuvo con fuerza los brazos de Naruto y Sasuke. Los jóvenes de inmediato se forcejearon, Naruto quería estar más tiempo con Hinata, y Sasuke quería saber si la amiga de aquella chica era quien creía que era – no pongan resistencia.

-Alto ustedes tres – Tsunade habló con imponencia.

-Pe… pero Tsunade-sama…

-Yo me encargaré de estos dos, ¿qué no ves que solo es el idiota de Naruto y su amigo Sasuke?

El guardia soltó su agarre, sabía a la perfección que ese chico rubio estaba al cuidado de Tsunade – pero… Tsunade-sama, aunque sea…

-Lo sé, yo los llevaré con el jefe de seguridad – Tsunade tomó de las orejas a los chicos, los cuales comenzaron a dejar salir quejidos por el dolor.

-Tsunade-sama aquí estoy – Shizune había llegado corriendo desde los elevadores.

-Bien, Shizune lleva a los Hyuga a mi oficina, pídeles disculpas y ofréceles algo de beber, yo en seguida voy – Tsunade se giró dirección a la recepción sosteniendo con fuerza a sus dos presas – Hinata ve con ella.

-Ah… abuela, espera por favor, solo dame un segundo – Naruto forcejeaba para soltarse – Hinata…

-No – tras decir esto Tsunade comenzó a caminar – es suficiente Naruto.

-Naruto-kun… - un pequeño susurro lleno de tristeza que Shizune alcanzó a oír.

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-¿Qué es lo que quieres de este lugar entrando a hurtadillas?

-Ya le dije que nada – la voz se escuchaba irritada – yo sólo buscaba a alguien.

-No se busca a alguien en un hospital de ese modo…

Se escuchó como alguien fuera de la habitación tocaba la puerta.

-¡Adelante!

Un Sasuke lleno de preguntas, seguido de un Naruto lleno de rabia, frustración y tristeza pasaron; Tsunade los miraba con una expresión dura en su rostro mientras entraba. Cuando Naruto y Sasuke se fijaron en el otro chico que también estaba ahí, no se sorprendieron al ver al mismo que se escondía entre los árboles; luego se concentraron en el jefe de seguridad que estaba sentado en una silla detrás de su escritorio con los pies sobre este… se quedaron pasmados.

-¡¿Qué hacen ustedes dos aquí?!

-¡Eso deberíamos preguntarle a usted Kakashi-sensei! – Naruto y Sasuke lo habían señalado y tenían una expresión de confusión – Usted es nuestro profesor de Educación Física.

-Mmm… no tengo ganas de responderles…

-Kakashi, vamos al grano que tengo pacientes esperando.

-De acuerdo, entonces… ¿qué hacen aquí?

-Quería ver a alguien – Naruto hacía pucheros mientras hablaba.

-Fui arrastrado por su mal trazado plan para que viera a esa chica –Sasuke miraba ceñudo a una esquina de la habitación.

-Ahhh… entonces ¿no la vieron?

Iban a responder cuando Tsunade interrumpió – Kakashi, ya te dije que no tengo todo el tiempo del mundo – La rubia se había apoyado con tanta fuerza sobre el escritorio del jefe de seguridad que rechinaba – así que esto tiene que ser rápido – volteó de reojo a ver al otro muchacho que estaba en aquella habitación - ¿quién es él?

-Oh… sabía que había olvidado algo importante. ¿Cuál es tu nombre? – miró a Hiroshi.

A todos les resbaló una gotita de sudor por la nuca.

-Muy inteligente Kakashi…

-Aam… Hiroshi Makoto… - Kakashi se le quedó viendo como si esperara algo más – Makoto es mi apellido – lo dijo con un deje de irritación.

-Ah… perdón, perdón, creí que tenías dos nombres… y bueno ellos son Uchiha Sasuke y Uzumaki Naruto. – Kakashi señaló a cada uno con su respectivo nombre- Bien, ahora… ¿Por qué tengo a tres adolescentes causando problemas en un hospital?

-Ya le dije que quería ver a alguien… - Naruto lo dijo con voz chillona.

-Y yo fui arrastrado por este idiota – Sasuke tomó de la chaqueta al ojiazul, el cual entrecerró la mirada.

-… ¿y se puede saber qué chica causa tanta conmoción? – Kakashi se sentía algo anonadado.

-Hinata Hyuga – Al escuchar el nombre de su compañera de clase en los labios de aquel rubio, Hiroshi sintió que debía proteger "su territorio".

El jefe de seguridad se rascó la cabeza – Bien… ¿y tú?

-Ya le dije que buscaba a mi novia…

-No – lo interrumpió Kakashi – tú dijiste alguien… además si es tu novia ¿Por qué venir escondiéndose? – Kakashi estaba más concentrado en Hiroshi que en sus alumnos, los cuales conocía muy bien.

-Ella no me había dicho que su madre estaba enferma, me enteré por mera coincidencia. Me preocupé, así que decidí saber cómo estaban las cosas, pero creí que se enojaría conmigo si me veía por aquí y que pensaría que la estoy espiando…

-¿Y no es lo que estás haciendo?

-¡No! – Alzó un poco la voz – solo, estoy preocupado por Hinata.

Naruto sintió un pinchazo en el pecho y ante el dolor apretó la mandíbula. Sasuke solo lo miró de reojo con un deje de preocupación. Tsunade achicó la mirada, y sintió un poco de tristeza por su mocoso.

-Oh… ya veo – Kakashi se puso de pie y se paró en frente de los tres jóvenes -¿Saben qué creo? Esto es un hospital, no un centro comercial, donde tú – señaló a Hiroshi – y tú – señaló a Naruto – pueden seguir y espiar a todas las chicas que quieran, – a ambos se les subieron los colores al rostro – así como pueden ser arrastrados como les venga en gana – esta vez miró a Sasuke quien viró el rostro y soltó un leve "hump" – Sin embargo, no es ningún crimen – los más jóvenes suspiraron de alivio – así que… shu, a su casa todo el mundo, que tengo verdadero trabajo que hacer – se volvió a sentar en su silla, y mientras las cuatro personas restantes salían de la habitación sacó un libro erótico de su escritorio y lo comenzaba a leer – Por cierto Makoto – el aludido, y todos los demás se giraron hacia Kakashi para escucharlo – No me inspiras confianza, te mantendré vigilado.

Tras las últimas palabras de Kakashi, Makoto quedó confundido y espantado, pero decidió que lo mejor era salir de ahí cuanto antes.

~ Al final no pude ver a Hinata ~ Hiroshi soltó un suspiro de frustración.

-Naruto ve directo a la casa, te veo allá – Tsunade se fue directa a su oficina.

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Los tres muchachos iban saliendo del hospital. El rubio traía una cara refunfuñona, el moreno una seria y hasta atrás Hiroshi penetraba con la mirada la espalda de Naruto.

-¡Oye... tú, Naruto!

-¿Qué es lo que quieres? – pareció que Naruto le gruñó, cosa que no extrañó del todo a Sasuke.

-Yo… - al notar el estado de hostilidad decidió estar listo para defenderse o atacar – solo me preguntaba de dónde conocen a "mi" Hinata.

-¿"Tú" Hinata? – Naruto tenía las manos en puños y estaba a punto de lanzársele a ese tipo, sin embargo, Sasuke se interpuso a tiempo.

-Sí, como ya dije, es "mi" novia.

-Tú puedes decir todo lo que quieras, pero ¿qué dice ella? – Sasuke era asertivo.

-Ya… ¿por qué la hostilidad? Aquí el único que puede estar enojado soy yo, ya que dos tipos de repente aparecen y buscan meterse con ¡mi! chica, además yo solo hice una simple pregunta.

Con cada palabra Naruto estaba más que dispuesto a golpearlo, pero Sasuke lo sostenía con fuerza.

- A quien conozcamos y como lo hagamos no es de tu incumbencia – el Uchiha arrastró a Naruto lejos de aquel tipo, estaba seguro de no aguantar más tiempo.

Mientras tanto Hiroshi no se quedó satisfecho con eso, tenía que alejar a la competencia… pero por el momento, ya no podía hacer más, por un minuto pensó en agarrarse a golpes, pero algo le decía que contra esos dos no la tenía fácil, así que se fue a su casa pensando en su próxima estrategia.

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Naruto quería volver para patearle el trasero a ese tal Hiroshi, la sangre le hervía y no se podía quedar tranquilo.

-Ya cálmate, no ganarás nada peleando con él – Sasuke lo arrojó al pasto.

Naruto golpeó el suelo – ¡Un tipo como ese no puede ser novio de Hinata!

-Eso ya lo sabíamos, ella lo dijo hace no más de media hora – Naruto quedó perplejo - ¿no te acuerdas de su conversación de cuando llegaron?

Naruto lo recordó:

-Hinata, ¿no tuviste problemas para llegar?

-Ninguno papá, la escuela está cerca.

-Hina, ¿cómo te va últimamente en tus estudios?

-Muy bien mamá – la muchacha sonrió.

-Oh genial – la voz de aquella mujer se escuchaba débil - ¿me pregunto si pronto tendrás novio? – se preguntaba soñadora.

-Ma… maaaaá – Hinata se había vuelto colorada de inmediato – y… yo… no te… tengo…

-A nadie le importa eso, vamos hay que apurarnos – dijo el Sr. Hyuga

-¡Demonios! Uno que quiere relajarse, y tiene amigos como tú. Además, yo también quiero saber… ¿de dónde se supone que la conocemos?

Naruto se sentó en el suelo y se sostuvo de sus rodillas – de la primaria…

-¡¿Primaria?! ¿Cómo se supone que me acuerde de ella?

-Por su encantadora sonrisa – Naruto lo volteó a ver y sonrió de oreja a oreja.

Sasuke solo lo golpeo en la cabezota - ¡A ti es al que le gusta, no a mí!

-¿Eh?... yo nunca dije…

-Es algo obvio – luego dijo bajito – idiota.

-Tsk… estúpido Sasuke… Ni si quiera te acuerdas de Sakura.

-¿Qué tiene que ver la pelirrosa en todo esto?

-Ah entonces si te acuerdas. Hinata lo dijo, es su mejor amiga… o era… no sé.

Sasuke se paralizó… entonces si era ella… - Hump – trató de disimular su sonrojo – como olvidarla si se la pasaba molestándome.

-¿Y?

-De acuerdo – puso una pequeña, nostálgica y sincera sonrisa – también podía llegar a ser comprensiva.

Naruto le sonrió con burla. Sasuke frunció el ceño, lo que hizo que Naruto riera, por lo que fue acreditador de otro buen golpe por parte de su amigo.

-Naruto… - miraba hacia el piso, Sasuke sentía que ya no podría volver a ver a Naruto a la cara después de decir aquello, pero quería saber – Si es verdad que es buena amiga de Sakura, ¿crees que nos ayude a contactarla?

-Estoy seguro de que sí… yo también quisiera saber que fue de nuestra amiga – Naruto se quedó viendo al cielo con aire nostálgico.

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Ya había pasado hora y media desde que Naruto y Sasuke, así como el chico extraño del cual Tsunade no recordaba nada, habían dejado el hospital. En estos momentos su cita con la familia Hyuga estaba por terminar, le había hecho varias pruebas a la Sra. Hyuga y parecía que estaba mejorando.

-Bien parece ser todo por hoy – los Hyuga más jóvenes se habían puesto de pie y se estaban adelantando, pues Hiashi Hyuga ayudaba a su esposa a ponerse y a mantenerse en pie – a… Hinata, ¿podrías venir aquí un segundo?

La nombrada se giró e interrogó con la mirada a su padre quien solo asintió y caminó unos pasos con su esposa - ¿Qué sucede Tsunade-sama?

La Hokage no la volteó a ver, se limitó a escribir unos números en un papel, el cual arrancó – Aquí… ten – se lo entregó a la muchacha – es el número de la casa, así podrás llamarle a Naruto – solo le sonrió.

Hinata solo pudo sonrojarse a más no poder y abrió mucho los ojos – gra… gra… cias – logró decir en un susurro, tomó el papel y aún se quedó ahí parada.

-Uum, sería más fácil si tú también me dieras tu número y así yo se lo puedo dar a Naruto – Hinata asintió con la cabeza y escribió su número celular en donde le indicó la rubia – bien, ya se lo doy yo cuando llegue a casa, por ahora tengo más trabajo.

Con estas últimas palabras, Hinata salió corriendo de la habitación para alcanzar a sus padres, su hermana y su primo. El último parecía mudo aquel día.


Bueno, ¿les gusto?, espero que sí...

Amm am si es que por purísima casualidad están esperando la continuación hace ya algún tiempo... me pondré de rodillitas y suplicaré clemencia T_T de verdad lo siento, comenzaron las clases y y todo se junto y dszhvxjc y okey, T.T lo siento, la continuaré lo más pronto posible... aunque tal vez aún tarde otro poquito, pero es seguro que continuaré [(en este momento es cuando se imaginan un cara de determinación por parte de la autora desconocida ¬¬) ¬¬]

Buenas noches... o días (^^)/