Recuerdos

Amistad

~Se la ha pasado sonrojada y apenas ha apuntado algo en su cuaderno, su mirada aperlada está mirando el infinito y una ligera sonrisa impregnada en su rostro… Está perdida…~ Las comisuras de sus labios apenas se elevaron para lograr hacer una mueca, que traduciéndola, vendría siendo una sonrisa burlona, siendo acompañada de unos ojos que brillaban divertidos.

-¿Qué sucede?

~ ¡Oh! Genial, no lo suficiente para no darse cuenta de mi escudriñamiento~ Dejó que la risa atorada en su garganta saliera por fin – Cualquiera se dará cuenta de que estás enamorada si sigues con esa cara.

La reacción de Hinata fue espontánea, tanto que calculó mal el aterrizaje de su trasero en la silla después del brinco de sorpresa que dio, y cayó al suelo. La mirada de todos los presentes se dirigió hacia ellos incluyendo la del profesor, el cual se dejó de preguntar si Adela de "Bernarda Alba" podría haber estado embarazada o no…

-¡Hyuga, Cap! Dejen de estar jugando y presten atención.

-Profesor, creo que Hinata se lastimó… - Había empezado a decir Aki.

-Espero que no sea grave, porque tendrá que esperar a que finalicen las clases, ya que seguramente no ha estado prestando atención – bajando un poco el tono de su voz, pero no lo suficiente para que sus alumnos no lo escucharan, continuó– con esa cara que tenía…

-Pero señor…

-No me levante la voz Cap – el adulto del salón volvió a dirigir la vista a la chica que había caído de la silla – señorita Hyuga, ¿se encuentra bien?

-Sí, no se preocupe por mí – durante la leve discusión entre su profesor y su amigo, ella se había logrado sentar correctamente en su silla, sin dejar de lado sus pómulos sonrosados a más no poder – continúe con la clase por favor…

¡Riiiiiiiiiiing! El timbre había sonado.

-Bien, gracias a la interrupción de sus compañeros seguiremos con esto mañana, adiós.

El movimiento de sus compañeros al prepararse para ir a sus casas era como un zumbido molesto para la joven de cabellera negro-azulada, se sentía… pfff ya ni sabía lo que sentía, solo sabía que no podía moverse de su sitio y tenía pequeñas lágrimas en sus ojos…

-Hinata… -Aki la miraba un poco consternado – no le des muchas vueltas al asunto, sabes que el profesor Teo es así.

-… - ella aún se sentía inquieta, pero sonrió en forma de agradecimiento.

-Además – se acercó a su oído para susurrarle – te dije que cualquiera se daría cuenta de tu enamoramiento.

- ¡A-Aki! – ella le dio un pequeño empujoncito, mientras él reía con ganas. Aki estaba seguro de algo, nunca se cansaría de las expresiones de niña inocente de su amiga, y para eso no había más que molestarla…

- Oye, se supone que el rubio vendría al terminar las clases, vamos.

- Y-Yo, ¿crees que si lo haga?...

Ambos amigos habían recogido sus cosas y salían del salón, a sus espaldas Hiroshi los miraba con desdén ~ así que ese idiota volverá

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~ ¿Qué diablos…? ~ Le daba algo.

-Creo que si era por aquí…

-¿Cómo mierda olvidaste el camino?

-No lo hice, solo que pensé que podía tomar un atajo, pero las calles no son paralelas así que…

Ya le dio – Imbécil – no terminó la palabra para soltarle un golpe a su rubio amigo.

-Oye, que eso duele.

-Hump, ~ ¿cómo me deje convencer? …~ mas te vale encontrar el camino.

-Ya te dije que si sabrás algo sobre Sakura.

- ¡Cierra la boca!, – Sasuke no se lo pensó dos veces para arrojarlo contra la pared de una casa – ¡y encuentra el camino!

.

.

.

-Ya es tarde, tal vez deberíamos…

-¡No!, esperemos un poco más por favor

-Pero tu padre…

-Entonces yo esperaré.

Aki soltó un pequeño suspiro y tomó asiento al lado de su amiga – que se le va a hacer.

Ambos se encontraban acuclillados en el suelo con la espalda recargada en la barda de su instituto, esperando al chico hiperactivo, el cual llevaba casi media hora de retraso. Solo estaban ahí, viendo pasar a las personas y, por lo menos a Aki, rugiéndoles las tripas.

-Si saben que se ven patéticos ¿verdad?

- Lárgate – Aki le rugió

-Eso no les quita lo patético – dijo Hiroshi, mientras retomaba su camino sobre la acera.

Aki gruñó molesto y se levantó, sacudiéndose el polvo.

-Lo siento – comenzó a decir Hinata mientras imitaba a su amigo – vámonos ya.

La joven tomó suavemente el brazo de su acompañante y tiró de él. Sintiéndose desdichada, comenzó el camino de regreso a su casa.

-Nata…

Se alcanzó a percibir en el aire, razón por la cual ella detuvo sus pasos, forzando a Aki a parar también.

-¡Hinata! ¡Espera por favor!

Eso la hizo voltear a sus espaldas, aliviada de ver a un rubio corriendo a toda velocidad, y también extrañada de ver a un azabache pisándoles los talones.

-Naruto-kun – no pudo evitar sonreír como idiota, justo cuando él se paraba frente a ella tratando de recuperar su respiración – y Sasuke-kun también está aquí.

-Sí, espero que tengan una buena razón para haber llegado tan tarde – Aki había cruzado los brazos y su expresión era de molestia.

-También nosotros tenemos clases ¿sabes? – Sasuke tomó la misma actitud, atrayendo la mirada afilada del chico de cabello plateado.

Pero ninguno de los dos se percató que para sus acompañantes ya no existían; de hecho ya no existía ni pared, ni distancia, ni tiempo, solo ellos y el séptimo cielo. Ni Naruto ni Hinata lo entendían, casi no habían hablado, casi ni se habían conocido, pero la sensación era demasiado intensa, demasiado envolvente, era simplemente demasiado. Casi sin darse cuenta de lo que sucedía, se fueron acercando, se tomaron de las manos, sus cuerpos solo estaban separados por un par de centímetros, y sus ojos no se desprendían del otro, hablando por ellos. Sentían dolor en el pecho, sentían ansiedad, un hormigueo en su estómago, el deseo de continuar…

-Ejem…

Ese tipo molestando de nuevo. Hiroshi se había interpuesto entre los dos.

-¿Pero qué…? - Naruto volteó a ver al causante del carraspeo.

-Oh lo siento, ¿interrumpo algo? Adiós.

Todos ahí, menos la pequeña dama que se había limitado a sonrojarse y a observar sus dedos con los que empezó a jugar, lo miraron con desprecio. Por lo mientras él, pues él sabía que si algo se armaba ahí, saldría perdiendo, no era estúpido, tres contra uno… aunque claro, cualquier buen peleador que estuviera consiente de tal equilibrio y se aprovechase, sería un completo cobarde. Pero eso estaba de más, Hiroshi se despidió alzando las cejas con altanería y cruzó la calle para poner la mayor distancia que pudiera.

Naruto fulminaba con la mirada a ese, en su humilde opinión, despreciable ser.

-Venga ya, al grano, Hinata ¿sabes algo de Sakura? – Sasuke no la miraba a los ojos, pretendiendo no ser descubierto.

-¿E-Eh? ¿Sakura-chan?, si, e-ella… ella está…

-¿Aún guardas contacto con ella?

-Y-Yo, si claro. Tengo su número y…

-Bien dámelo.

-¿Q-Qué…?

-Oye Sasuke, tranquilo – Naruto puso cara de enfado.

~ ¿Y este quién es? ~Aki solo miraba al azabache con una ceja enarcada.

-Vamos Hinata, no tengo todo el día.

-No le hables así – El rubio ya se había cansado de la actitud de su amigo, por lo que lo arrinconó contra la pared con ayuda de su brazo derecho.

-P-Paren por favor - la única chica del grupo había tomado por el otro brazo a Naruto y tiraba suavemente de él – y-yo lo siento.

~ ¿Por qué se está disculpando? ~ Pensaron los tres varones al mismo tiempo con una gotita escurriéndoles por la nuca. Por su parte Naruto dejaba libre a su azabache amigo.

-Ah, Hinata no debes preocuparte, no es como si este y yo no nos llevemos así siempre – intentó tranquilizarla el de los ojos azules.

-Yo creo que los dos están idiotas.

-Hump, ¿y tú muy listo no?

-Pues espero que más que ustedes, estaría grave si no fuera así – Moreno y plateado, sus miradas se cruzaban como si de rayos enojados se tratasen.

-¡Ah!, ya cállense. Espantan a Hinata.

Todos voltearon a verla.

-… - Sus ojos recorrieron a cada individuo que tenía al frente. No pudo, lo intentó, pero la risa no obedeció a su cerebro. Ninguno entendió que acababa de pasar – Ustedes se llevan muy bien.

-Ah Hinata…

-Vale, ya te paso el número de Sakura-chan, Sasuke-kun – dijo, mientras sacaba su celular del bolsillo.

-¿Eh?, Ah si… - Sasuke sacó rápidamente hoja y pluma de su mochila, y se dedicó a escribir los números que le dictaban – Yo, hump, me voy – él inició su camino de vuelta a casa.

-Si, Hinata dice que de nada – le gritó, el más gritón de ahí.

Sin embargo Sasuke se limitó a despedirse con un movimiento de la mano sin volver la vista atrás.

-Bueno, yo también me voy.

-A-Aki, espera, ¿por qué…?

-Debo ver si ya hay pan duro en mi casa, nos vemos – le sonrió a su amiga dulcemente, justo después de haberle cerrado el ojo con picardía.

-Eso es raro…- soltó Naruto, quien seguía con la vista puesta en la espaldas de Aki, quien se alejaba rápidamente - ¿por qué querría pan duro?

-¿Eh?

-Es más, por aquí venden unos tamales que están bien buenos.

-Naruto-kun… – soltó un pequeño chillido por la nula perspicacia de ese chico.

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Hiroshi solo observaba, atento y escondido, como ella y él iban en camino a quien sabe qué lugar. Oh pero claro, una niña tan bonita e inocente como Hinata no podría, no, es más, no debería de salir a solas con ese tipejo. Si, deberían de tener chaperón, claro, no tendrán por qué enterarse.


Se asoma desde atrás de una planta, procurando no ser vista...

Oh lo siento, lo siento, pero de verdad estaba totalmente bloqueada, no sabía como continuar con la historia, pero bueno, al final aquí está, y la verdad si me gustó (hizo varios intentos y eran un asco o no concordaban con la historia ) Rina... (Rina fuera)

Bueno, cuentenme que tal...

Buenas noches... o días :D Lobny mueve su colita de lobo feliz, y se despide con su patita