Salida en falso
La mañana fue más dura que la terrible travesía del aeropuerto al departamento de Yamato, el dolor aún no cesaba y seguía sintiendo entumidos mis brazos y mis piernas. Me dolía mucho cuando me sentaba en una silla, en la cama o en el retrete. Y mi percepción del tiempo se estaba volviendo cada vez más lenta.
Era lunes y yo tenía práctica de futbol, así que tuve que luchar con mi pereza para cumplir con mis compañeros y poner el ejemplo que mi investidura y responsabilidad de capitán me exigen. Para el mediodía ya tenía todo preparado y me fui a mi entrenamiento en los campos de la escuela; era increíble que ni en vacaciones dejara de frecuentarla.
Cuando llegué a la entrada, me topé con mi mejor amiga, Sora Takenouchi. Ella tenía práctica de tenis y nuestros horarios coincidieron.
—¿Cómo estás Taichi? Te veo algo agotado, eso no es normal en ti.
—Ayer pasé una tortura peor que la de los entrenamientos. Fui con Yamato al aeropuerto a recoger a su prima y la muy inconsciente traía consigo siete maletas de equipaje y mi gran bocota me metió en un buen lío.
—Así que ya llegó la prima de Yamato.
—¿Tú ya lo sabías? —le pregunté asombrado, yo apenas me había enterado ayer, o tal vez no.
—Claro que sí, Yamato ya me lo había comentado y además yo estuve presente cuando te pidió ayuda.
—¡Ah! Entonces sí era cierto, y yo que pensé que se estaba aprovechando de mi falta de atención.
—Créeme, nadie se aprovecha de eso, tu solito te metes en esos problemas.
Nunca había tenido una práctica tan mala como esa; era el último en terminar en cada uno de los ejercicios, muchos los hice de forma incorrecta; no acerté ningún pase ni anoté de larga distancia; de los cinco penales que tiré, sólo concreté dos. El cansancio estaba haciendo mella en mi rendimiento.
—¡¿Qué sucede contigo Yagami?! ¡Más vale que te esfuerces más, sino me fracturaré mi pierna con las múltiples patadas que te daré en el trasero! ¡Me has entendido! —gritó incesantemente mi eufórico entrenador.
—¡Sí, señor! —respondí. A veces me siento como si estuviera en el ejército. Sólo se pone así cuando ve que no damos nuestro máximo esfuerzo y en mi caso es no es muy común. Debo decir que fue mi primera vez.
Al terminar la sesión de ese día, me acerqué a la banca a descansar un poco e hidratarme. El entrenador, ya en privado y un poco más calmado, se acercó a mí y me dijo:
—Taichi, dime, ¿qué te está pasando?
—Estoy cansado entrenador, eso es todo. Ayer tuve un día de locos.
—Bueno, pues entonces descansa. La práctica de mañana la cancelaré, me inventaré algo. Pero necesito que te repongas. Y espero que comprendas el por qué te traté así; eres mi jugador estrella pero si no me rindes te tengo que motivar como a los otros.
—No se preocupe entrenador, entiendo eso.
El baño fue la parte más reconfortante, me tomé mi tiempo y lo disfruté, todo lo que pude. Habiendo recogido mis cosas me puse en marcha para ir a casa. Cuando iba cruzando la cancha, noté la presencia de una persona en las gradas: era Mimi, la prima de Yamato.
Estaba sentada, con los codos apoyados en las rodillas y sus manos sostenían su cara. La curiosidad me ganó y fui con ella.
—¿Qué haces aquí? —le pregunté
—Aburriéndome como nunca —me le quedé viendo raro y ella se percató de ello—. Lo que pasa es que Yamato tenía ensayo y decidí acompañarlo; mi tía, unos asuntos pendientes y Takeru la acompañó. No pude entrar al ensayo y me vine a pasear por aquí. Por cierto, eres malo jugando; nunca había visto un desempeño tan malo como el tuyo.
Su comentario me caló muy hondo.
—Es que estoy cansado, el viajecito de ayer me dejo mermado. Deberías de verme descansado, soy el mejor jugador del equipo y capitán del mismo; es algo que he conseguido con mucha práctica y arduo trabajo.
—Eso me gustaría verlo.
—¿Sabes algo de fútbol soccer?
—Casi nada, pero uno se da cuenta cuando alguien no es bueno. Además, creo que tu entrenador expuso ese punto.
—Como sea, si quieres verme en acción, te invitó al partido que tendremos en unas cuantas semanas. ¿Qué dices?
—Que por lo menos ya tengo un plan "B" por si no tengo nada mejor que hacer.
—¡Mimi, al fin te encuentro! —exclamó Yamato, interrumpiendo la naciente plática.
—¿Quién es ella? —le interrogó al verlo acompañado de Sora.
—Ella es Sora, nuestra mejor amiga, ¿verdad Taichi?
—Por supuesto, somos el trio inseparable. Vamos en el mismo grupo desde que entramos en la Escuela elemental.
—Mucho gusto Mimi —saludó Sora de manera amistosa, sin reverencia para no incomodarla. Mimi le regresó el salido con una amplia sonrisa.
Ambas chicas hicieron buenas migas desde el inicio, cuando nos retiramos ellas iban delante y platicando; Yamato y yo íbamos más despacio y en silencio, el con la cabeza un poco baja y meditabundo, yo con mis manos en la nuca y una expresión de aburrimiento en mi rostro.
—¿Te dijo algo tu mamá? —le pregunté curioso por saber si había sufrido algún regaño.
—Sí, gracias por cierto. Ahora, por tu culpa, tengo que ayudar en las labores domésticas.
—Ya sabes lo que dicen, a veces se pierde y a veces se gana.
Fue toda la plática que sostuvimos, Yamato y Mimi prefirieron irse a casa y Sora los acompañó porque le quedaba de paso. Yo disfruté un trayecto lento, tranquilo y silencioso. Cuando arribé, mi casa estaba sola; mamá y mi hermana debieron de haber salido de paseo y papá aún no llegaba del trabajo.
Ese día terminé de descansar, quería volver a tener un desempeño regular en mis entrenamientos. Un poco de televisión, una cena ligera y mis diez horas de sueño, fueron suficientes para reponerme, casi en totalidad.
El problema era que mi rutina había quedado desajustada debido a la cancelación de la práctica tal y como me lo había anticipado el entrenador y no tenía ninguna clase de plan. Un enorme aburrimiento es lo que se estaba vislumbrando en el horizonte de mi día, lo podía ver claramente, es más, ya lo estaba viviendo; mi mano apretando el botón del control remoto cambiando cada cinco segundos de canal, en la televisión también me estaban saboteando. Mi perezoso cuerpo se había dejado caer como un bulto en el sillón de la sala y no tenía motivaciones para cambiar en algo.
De repente, lo que se me llegó ocurrir fue ir a molestar a Yamato a su ensayo. Rápidamente me reincorporé y me fui a mi cuarto a mudarme de ropa. Sabía que algo se me iba a presentar y que mejor que fastidiar a tu mejor amigo. Andaba acelerado y contento, no tenía ninguna clase de idea de que hacer y eso me emocionaba más. Tomé la lleves de la casa, me puse mis zapatos deportivos y cuando abrí la puerta me topé al molesto de Takeru.
—¡Hola Taichi, ¿cómo has estado?
—He tenido días mejores, aunque este en especial va adquiriendo buena pinta.
—¿Esta Hikari en casa?
—Sí —le dije con la voz más profunda de mi repertorio—, pero no puedes verla en este momento, voy de salida y no me va a ser posible supervisarlos.
—Taichi —mencionó, luego hizo una pausa y después suspiró—, acuérdate que me debes una visita sin supervisión.
—¡MALDITA SEA! ¡Lo había olvidado! —y también había olvidado cuidar mi lenguaje; mamá estaba en casa.
—¡TAICHI, ¿QUÉ CLASE DE LENGUAJE ES ESE? ¿ESO ES LO QUE TE ENSEÑAN EN LA ESCUELA?! —gritó mi progenitora eufóricamente, como cada vez que se me sale alguna clase de maldición.
—¡No mamá! ¡Eso me lo enseña Yamato!
—Pero mi hermano casi ni habla —interrumpió el molesto de Takeru.
—¡Pero cuando lo hace, no es para dar buen ejemplo! —respondí, tal vez, demasiado pronto. Pero no iba a permitir que este niño me cuestionara así como así—. ¡Está bien! —mencioné ya resignado— Tú ganas, sólo recuerda que es por haberme ayudado, para que veas que no soy un malagradecido.
Le deje el paso libre y yo me encaminé hacia la escuela. La visita de Takeru había ocasionado que mi ánimo decayera considerablemente. Llegué ya muy desganado, el sol estaba en todo lo alto y el bochorno era insoportable, parece que el destino pretendía, por todos los medios posibles, explicarme que no iba a ser mi día.
Me acerqué a uno de los bebederos para beber agua y refrescarme un poco para quietarme la molestia del ambiente. De la nada, comencé a escuchar una serie de gritos, no podía identificar su procedencia, pero claramente eran de una mujer. La curiosidad me ganó y comencé a buscar su origen, de ir caminando, recorriendo el lugar, encontré que provenían de un pasillo y ahí pude visualizar a la prima de Yamato, Mimi.
Estaba discutiendo como loca con un pobre amigo mío, Jou Kido, es un buen tipo pero algo retraído, penoso, reservado, correcto y muy nerd. En el piso había una gran cantidad de libros tirados y mi "Sherlock Holmes" interior intuyó que muy probablemente se hubieron encontrado en el pasillo, Jou cargando con todos eso libros y Mimi iba muy distraída y terminaron chocando, provocando que ellos cayeran y los libros se desparramaran por todo el suelo. Lo que no llegaba comprender del todo era la actitud de la chica, me pareció algo exagerada y por lo tanto me vi forzado a intervenir.
—¡Dime, ¿qué es lo que te crees?! ¡¿Qué quieres conseguir de mí?! ¡¿Piensas que no puedo ver lo que planeas con esto?! ¡¿Crees que soy una idiota y una total crédula?! —era lo que tanto gritaba la chica.
—Señorita… por… por favor; yo… yo… yo no pien… pienso eso. Lo que… lo que… lo que pasó fue… un pe… pequeño accidente —dijo el pobre nerviosos de Jou, intentado disculparse.
—¿Qué pasa aquí? —pregunté haciendo mi triunfal aparición.
—¡Nada que te interese Yagami, así que ya te puedes retira!
—Fíjate que eso no lo voy a hacer —la mirada que me dirigió fue una de pocos amigos, en el poco tiempo que llevaba tratándola, nunca había visto esa faceta suya.
—¡¿Por qué no?! ¡Esto no es de tu incumbencia!
—Te equivocas, Jou es un amigo y creo que estás siendo injusta, claramente fue un accidente lo que paso.
—¡¿Ahora eres detective profesional?!
—No, pero tampoco se necesita ser muy inteligente para llegar a esa conclusión —a Jou le dio gracia mi respuesta.
—¡Pues ya he tenido suficientes "accidentes" en mi vida! ¡Ya no quiero otro! —enserio, no sé qué tenía, estaba fuera de sí —Mejor me retiro —cambió el tono furibundo por uno más neutro, presuncioso y yo diría que aristocrático.
Se fue de ese lugar, le ayudé a Jou a recoger sus libros y a llevarlos a la biblioteca que era al lugar a donde los tenía que regresar. Al parecer los había ocupado para algún trabajo y pidió una especie de prórroga. Como es un alumno modelo, es muy probable que se lo hayan otorgado.
—¡Muchas gracias por ayudarme Taichi! ¡Te debo un favor! Y créeme, no tenía intención de hacerla enojar, todo fue un accidente, pero ella no reaccionó de la mejor manera.
—No tienes que explicarme nada Jou, te creo, no eres de las personas que busca meterse en problemas, como yo que si no los buscó ellos me buscan a mí.
Salí de la biblioteca (lugar que frecuento escasas veces) y me dirigí en la búsqueda de la malcriada muchacha. Era injusta la forma en que había tratado al buen Jou y no se iba ir impune.
La encontré en la entrada, recargada en uno de los muros, con sus ojos fijos en el cielo.
—¿Qué rayos te ocurre? —mi presencia la asombró, debo decir que tengo esa cualidad.
—¡Nada que te importe, ya te lo dije, quiero que te largues y me dejes sola! —exigió la malcriada señorita.
—Pues fíjate que no, no te vas a librar de mi hasta que te disculpes con Jou. No sé qué te pasa, puedo ver que eres una niña consentida, pero debes de aprender que no todo el mundo está a su disposición majestad.
Su mirada me transmitió un odio profundo, le había pegado en el orgullo.
—Por tu bien —hizo una pausa—, te pido que te retires en este instante —me dijo señalándome con su dedo índice, en una pose muy amenazadora.
—Por supuesto que sí, mi reina —hice una reverencia, y cuando estaba por regresar a mi postura inicial, cuando estaba levantando la cara, la mano de Mimi se estampó firmemente en mi mejilla.
Lo primero que hice fue llevar mi mano a la zona golpeada, el golpe había sido tirado con fuerza y coraje. Luego vi sus ojos rojos, llorosos, su mano roja y una mezcla de coraje, odio y miedo en su mirada y, posteriormente, partió corriendo.
A pocos metros de distancia se detuvo. Hikari estaba frente a ella, se quedaron mirando unos cuantos segundos y sin preverlo, mi hermana la abrazó y ella le correspondió el gesto. Un cansado Takeru venía corriendo detrás de ella y se quedó anonadado como yo viendo la escena desarrollarse ante nuestros ojos.
Mimi se soltó a llorar en los brazos de mi hermana. Al poco tiempo, llegaron Yamato, Sora y Jou para ver lo que estaba sucediendo.
Sora y Takeru corrieron a reconfortarla. Yamato me tomó por la playera y me sacudió violentamente un par de veces.
—¡Te exijo que me digas, qué le hiciste! —enserio estaba muy enojado.
—Te lo digo enserio Yamato, no tengo ni idea de por qué se puso así.
Terminó por soltarme y se dirigió con Mimi y Takeru para llevarlos a casa; Sora se ofreció a acompañarlos.
Cuando se disponían a irse, Mimi se desprendió un poco de ellos y dirigió su vista a Jou.
—Te llamas Jou, ¿no es cierto? —el respondió asintiendo con la cabeza— Quiero que me perdones, no tuve porqué tratarte así.
—No tengo nada que perdonarte, al contrario, yo soy el que te ofrezco perdón.
—Dejémoslo como un empate —y una pequeña sonrisa se asomó en su rostro. La de Jou fue más ancha y la mirada de los chicos expresaba su total desconcierto.
Luego me miró a mí y pude sentir su tristeza, fue como una enorme pesa que me cayó sobre los hombros. Me quedé estático y también sentí sobre mí la mirada de todos los demás. Me recordó una vez que estaba viendo una carrera de 400 metros y un corredor hizo una salida en falso. La fanaticada le chifló, los jueces lo amonestaron y sus competidores lo reprendieron con la mirada. Así me sentí en ese momento y el principal problema es que no sabía qué es lo que había hecho para ocasionar que el asunto terminara así.
No tardaron en retirarse todos y me quedé solo con mi hermana. El trayecto de regreso fue callado, ninguno de los dos tenía ganas de comentar algo, aunque yo tuviera curiosidad por su proceder.
—Hikari —la llamé, estaba decidido a preguntarle—, ¿por qué abrazaste a Mimi?
—No lo sé hermano. De lo que estoy segura es que ella lo necesitaba mucho.
Y eso, para terminar mi día, no sé por qué, pero me hizo sentir más miserable que cuando desperté.
¡Muchas gracias por leerme! Quisiera darles las gracias a bberr88, Litvamp7, , nico2883, por haberlo hecho. Además, agradecer los reviews de aleprettycat, Cesar14399 y Scripturiens.
