Capítulo 6

Kotaro se retiró en silencio y de forma discreta. Mientras, Ryota veló durante toda la noche junto al camastro de su esclavo, con sólo una tenue vela iluminando la habitación. La luz del amanecer que se colaba por una ventana hiso que el esclavo abriera sus ojos tan azules como el cielo, pero cuando este trató de levantarse el gemido de dolor que soltó por el movimiento alertó a Ryota que de inmediato saltó, dado que se había adormilado en su vigilia.

-Kurokochi no te levantes -le ordenó levantándose de la silla donde había estado.

-Amo -susurró- ¿No ha dormido? -le preguntó preocupado a Kise- Sólo necesito unos momentos. Me levantaré y prepararé su baño -le prometió.

-No lo harás, ya lo harán los demás esclavos, Kuroko -le aseguró-. Debes descansar, es una orden -le advirtió el de ojos dorados. Además de que dudaba seriamente de que como estaba el más pequeño pudiera caminar siquiera.

-Amo, por favor. Por favor no me envié con los otros esclavos, no quiero ser una puta de los gladiadores o de los demás hombres como los otros -sollozó-. No me gusta el sexo, amo, por favor -le pidió con su corazón acelerado, pensando con miedo que Ryota lo desecharía.

-¿Quien dijo que te enviaré con ellos? ¡Por Minerva y su espada! ¿Acaso me crees tan cruel para enviarte allí, después de haber estado a mi lado todos estos años?

-Lo siento, amo -susurró ahogando un sollozo-. No, claro que no, usted no es cruel -negó con su cabecita-. Yo sólo... estoy algo afectado.

-No te enviaré con ellos, Kuroko -le aseguró con suavidad-. Sé que debes estar afectado, por eso hoy no trabajaras -le besó con suavidad en la frente.

-Sí, amo -asintió mirando con agradecimiento a Ryota.

-o-o-o-

Con el pasar de los días su ano curó y fue capaz de volverse a levantar y hacer sus tareas, aunque su cojera se había vuelto más pronunciada ahora, después del accidente. Fue sirviéndole agua a Ryota en los balcones que volvió a ver a Kagami en el campo de entrenamiento.

Ryota estaba preocupado por su cogerá, ahora era más evidente, pero no podía hacer nada, así que sólo suspiró, recibiendo el agua de su pequeño esclavo, quien se había vuelta casi un fantasma tratando de que el señor Kise se olvidara de su existencia, cuando vio que, o mejor dicho, a quien miraba Kuroko.

-¿Le odias? -preguntó curioso viendo al hombre destrozar a los demás con ganas, al parecer tenía rabia acumulada.

-No. Yo... creo que él fue amable, él no... disfruto, estaba tan humillado como yo... no lo odio. Seguro cualquiera de esos otros salvajes lo hubiese disfrutado mucho más y hubiese sido peor -respondió al fin con las mejillas teñidas de un ligero carmín.

-Los gladiadores son sólo musculo Kuroko, no tienen cerebro... sólo instinto -aseguró Ryota mirando a la panda de brutos con desprecio.

-Supongo, mi señor... no lo odio aunque espero nunca jamás en mi vida tener que repetir la experiencia -susurró.

-No lo harás, mi pequeño -le juró el de ascendencia Romana-. No te separas de mí ni un instante hasta que tú mismo desees irte.

-Eso no pasará nunca, siempre estaré a su lado -le prometió Kuroko.

Esa noche un esclavo le llevó a Kagami una porción de vino y pan de la ración de Kuroko como este solía hacer cuando Kagami era un recluta. Era su forma de decirle que no le guardaba rencor. Kagami acarició la comida lentamente. Suspirando bebió un poco y devoró el pan... le había dolido dañar al pequeño griego, que era su ángel personal.

Esa misma noche un esclavo despertó a Kagami, un esclavo que había sido sobornado por Murasakibara Atsushi, el talento del gladiador, pero sobre todo, la marca en su omoplato como la que describía su Akashi, había llegado a sus oídos y él se lo había prometido a su desposado, le había prometido devolvérselo.

-Venga -le susurró el esclavo a Kagami indicándole silencio para no despertar a los demás

-¿A donde? -preguntó en el mismo tono mirando al esclavo.

-Venga, venga él quiere verlo -le dijo el esclavo indicándole que le siguiera.

Kagami miró al esclavo le siguió, si trataba de hacerle algo le partía el cuello con las manos desnudas, así de simple. El esclavo le llevó hasta donde estaba Murasakibara. El impresionantemente alto senador pelivioleta le miró y evaluó la marca... la marca era idéntica a la de Kozo. La marca que tenían solamente los varones de la familia Shirogane.

-Ven te sacaré de aquí -le dijo con seriedad y levantó su mano antes de que el gladiador hablara-. Tu familia te ha buscado desde hace mucho. Soy el esposo de tu hermano y le prometí recuperarte, eres hijo de gente muy importante en Roma, ahora calla y ven antes de que noten tu ausencia. Cuando la noten ya estaremos rumbo a Roma.

-Espere, espere -dijo deteniendo las palabras del senador-. No soy estúpido –aseguró. Viendo que siendo un gladiador seguro para eso lo necesitaban. Además por un segundo pensó en Kuroko no quería alejarse de su pequeño ángel.

-Niño, no te estoy mintiendo -dijo Murasakibara impaciente. La paciencia no era una de sus virtudes y no era paciente con nadie más que con Akashi y Sanada-. Eres un Shirogane ¿Te suena el puto apellido? Tu padre es la mano derecha del jodido emperador, aunque eso me importa una mierda. Devolverte tu lugar realmente no me importa, lo que me importa es la sonrisa de mi esposo y él quiere devolverte con tus padres, sobre todo con tu madre. Te han llorado durante muchos años... la marca en forma de la garra de un tigre en tu omoplato indica que eres un Shirogane, muchacho -le informó-. Felicidades, te sacaste la lotería -le dijo lo último en tono ligeramente sínico.

Kagami parpadeó al escucharlo, realmente sabía quiénes eran los Shirogane, como todo el mundo en Roma. Los Shirogane eran una familia intocable, pero lo que decía el loco gigante era una mentira tan grande como su estatura. Él había sido criado entre esclavos y gladiadores, putas y eunucos... él no podía ser el hijo de alguien tan importante. Pero por otro lado… si se marchaba de ahí… podría tomar venganza, miro hacia atrás a la casa que se alzaba donde sabía estaba su ángel.

- Adiós, Kuroko -era su oportunidad y la tomaría por loca que se escuchara.

-¿Kagami? -preguntó el pequeño esclavo con una jarra de vino dulce que subía para Kise en sus manos mirando a los hombres y al portón cerca del que estaban- ¿Intentas huir? -abrió los ojos espantado, Murasakibara tapó la boca al esclavo antes de que gritara. Bueno, él pensaba que iba a gritar.

-Nos delatara -comentó uno de los guardias de Murasakibara en voz baja.

-Quietos... no le hagan daño -le dijo Kagami agarrando él a Kuroko protegiéndolo con sus inmensos brazos.

-¿Que hacen? ¿Vas a escapar? -le preguntó a Kagami, mirándolo con miedo- No puedes hacerlo, te marcaran como un fugitivo, te crucificaran -le dijo mirándolo con miedo, queriéndolo hacer entrar en razón. No quería ese destino para el gladiador.

-Tenemos que irnos, nos estamos quedando sin tiempo -apuró Murasakibara a Kagami. No tenía tiempo para la escena romántica. Es más, le cabreaba por que le recordaba que él estaba en ese pueblo de mierda en lugar de en Roma, con su dulce y hermoso desposado en la cama.

Kagami miro a Murasakibara y luego a Kuroko, quería llevar al pequeño con ellos, pero no podía, primero con la cojera de Kuroko no llegarían muy lejos y segundo, se dirigía a un destino incierto. No podía arriesgarlo así.

-Tú quédate calladito ¿vale? -le pidió al pequeño esclavo acariciando sus cabellos- Vive, Kuroko -le rogó besando sus labios despacio y saliendo rápidamente con Murasakibara dejando a Kuroko atrás.

Kuroko los observó marcharse con petrificado horror, antes de apurarse de vuelta con su amo con su boca cerrada, si se enteraban que los vio huir sin dar la alarma... tendría suerte si sólo acababa en un prostíbulo y no en algo peor, así que ni una sola palabra dijo.

Luego de pasada la media noche sonó la gran alarma, se movilizaban los hombres y Ryota se levantó.

-¿Que pasó? -preguntó el oji dorado saliendo de su recamara viendo a hombres y hombres en todas partes- ¿Haizaki qué sucedió? -le preguntó a su hermano.

-Uno de los esclavos se fugó -le dijo Haizaki con seriedad-. Hay que mandar una partida detrás de él.

-¿Quien fue? -preguntó Ryota.

-Kagami, el jodido puto gladiador estrella de padre -le respondió.

Ryota Kise parpadeó y se cubrió la boca.

-Lo crucificaran -susurró, claro que estaba asombrado, no muchos se atrevían a escapar y los que lo hacían terminaban como carne de los cuervos.

-Sí y eso es una gran pérdida de dinero para esta casa y este clan, ahora regrésate a tu dormitorio -le ordenó Haizaki apurándose a ir con su padre.

Mientras, los fugitivos cabalgaban rumbo a la misma capital de Roma donde nadie pensaría que irían.

Kise obedeció sin replicar mirando a Kuroko notándolo pálido.

-Dime que vos no sabías nada -le dijo con sospecha.

-No, mi señor, no sabía nada -negó con su cabeza mirando al suelo. Era un pésimo mentiroso.

Ryota se acercó y alzo su cabecita viendo los transparentes ojos de su esclavo.

-No saldrás de aquí y no hablaras con nadie -le ordenó-. Si preguntan di que por mi orden no puedes hablar con nadie -le advirtió. Si se enteraban que Kuroko era cómplice de la huida del gladiador ni él podría protegerlo.

El rumor se esparció como la pólvora y los hombres hacían demasiado ruido, todos se armaron.

-Espero que no lo atrapen o moriría crucificado luego de ser torturado -Murmuro Ryota observándolos desde su balcón.

Y También esperaba que no lo atraparan por que si bajo tortura el gladiador hablaba de Kuroko, perdería a su pequeño esclavo.

Continuará…

Si la historia os gusta siéntanse en total libertad de comentar, darle favorito o darle follow como lo prefieran. Si la comentáis tenéis la ventaja de que os contestare, siempre contesto cualquier comentario que me dejan por pequeño que sea. Si decidí no comentar y darle follow o favorito, como quiera me hacéis feliz al menos se que estáis interesados en seguir la historia ^_~

Himiko-chan Hirisashi-Si Kise quiere mucho a su Kurokochii es casi una mama gallina cuando se trata del peliceleste. ^_~

lulu.c1t4 -Las cosas van a comenzar a mejorar ahora para Kagami y el no se olvidara de ese senador y de su venganza te lo prometo.

hisamichii-Ambos fueron afectados por lo que paso, pero son fuertes.

Absalon95-Kise no es estupido, Kise quiere a Kuroko mucho, y cuando nuestros seres queridos son lastimados esta en la naturaleza humana buscar un culpable (aunque este no tenga verdadera culpa) es parte de la frustracion e impotencia que sentimos, tener un culpable de cierto modo tener a alguien contra quien diriguir todo eso no los hace mas facil, aunque no este bien hecho ^^

vale -Gracias me alegro que te gustara la historia ^^