Capítulo 7

Murasakibara y Kagami lograron llegar a Roma. Murasakibara bajó del caballo indicándole a Kagami que le siguiera, sonriendo ante la perspectiva de ver a su pelirrojo tormento.

-Llamen a mi desposado -ordenó entrando a su hogar como todo dueño y señor.

Los eunucos fueron rápidamente por la "señora" de la casa, que bajó ataviado con una bata nada más. A Kagami le pareció precioso el doncel que se acercaba a ellos por un pasillo con su cabello rojo y los ojos bicolores, lucia junto a Murasakibara aun más pequeño que Kuroko junto a él.

-¡Oh por Venus y Marte! -exclamó Akashi corriendo hacia ellos al verlos- ¡Por Júpiter! ¡Taiga! –estiro sus manos tocando los fuertes brazos del gladiador con sorpresa, estaba inmenso, grande, pero era como su "mamá" Sanada se lo describía, el cabello rojo y negro, los ojos borgoña y la marca, la marca que sólo portaban los varones de la familia Shirogane.

-Señor -dijo algo nervioso Kagami al ver cómo le tocaba el esposo del senador.

-He cumplido, amor, te he traído a tu hermano de vuelta -le sonrió Murasakibara apiadándose del nerviosismo de Kagami y sacándole a su esposo de encima con una sonrisa divertida- ¿No merezco un beso? -reclamó su premio.

-Oh merece esta vida y la otra, amor -sonrió Akashi abrazándolo con fuerza a pesar de su corta estatura, asiéndolo inclinarse para besar sus labios de forma posesiva-. Mis padres estarán contentos al verle. Taiga, Nos has hecho tanta falta.

-Kagami- fue todo lo que atino a murmurar el gladiador-. Me llamo Kagami.

Akashi frunció el entrecejo al escucharle.

-Así que ese es el nombre que te dieron -murmuro-. Tu verdadero nombre es Taiga Shirogane.-le dijo imperativamente.

Kagami parpadeó sin saber muy bien que decir a eso.

-Amor, creo que tenemos que darle tiempo a tu hermano para que se haga a la idea. Está cambiando su estatus y su vida, creo que podemos esperar para cambiarle también el nombre -le dijo Murasakibara a su pequeño y dictador esposo-. Manda un sirviente a avisarles a tus padres, mientras yo y Kagami, necesitamos un baño. Estamos llenos de polvo del camino.

-Claro, claro, tienes razón -sonrió Akashi yendo a dar órdenes a los eunucos.

-Sinceramente, señor, no entiendo nada -dijo el gladiador mirando al senador. Antes había pensado que sólo era una trampa, pero desde el momento en que aquel joven de buena cuna le había tocado y le había sonreído, estaba empezando a creer que esa gente realmente iba enserio. Sin duda se habían equivocado de hombre no había una forma en el mundo de que él pudiera ser quien buscaban-. Su desposado debe confundirme -dijo con toda sinceridad.

-Deja que veas a tu padre, muchacho, te sorprenderá. Esa marca grita quien eres a los cuatro vientos, pero venga, necesitamos un baño, haré que te traigan algo de mi ropa -le dijo-. Deberá servirte por ahora… y además un baño te ayudara a pensar -le aseguró.

Kagami sólo asintió cuando vio salir esclavos y eunucos. Estos lo jalaban con suavidad a los baños. Murasakibara rio divertido de la cara de Kagami. Se notaba que no estaba acostumbrado a estas atenciones. Él simplemente se desnudó, metiéndose a la enorme bañera que era casi una pequeña alberca mientras dos esclavas empezaban a frotar su cuerpo lavándole

Entra, muchacho ¿O quieres recibir a tus padres por primera vez en años lleno de polvo? –Le preguntó el senador.

Kagami reaccionó al fin y se metió despacio quitándose la pequeña faldilla que tenía.

-Es extraño. No recuerdo nada. No sé de qué me hablan, mi señor –aseguro sintiendo las manitos expertas de los esclavos lavar su cuerpo.

-Tus padres te pondrán al día -le tranquilizó Murasakibara disfrutando el baño-. A mí lo que me importa es la sonrisa de mi esposo -admitió tranquilamente.

-Es tan pequeño… y tu tan grande –comentó.

-Es mi esposo y mi mundo también -dijo simplemente Murasakibara en cambio. Kagami asintió a sus palabras, pero había visto gladiadores cogiéndose niños y niñas más pequeños en edad y en estatura, así que nada le parecía extraño, sólo era un comentario.-Es un poco pequeño en estatura pero en nada mas, es más listo que el hambre, después de todo Sanada le enseño bien. Además tiene a dos poderosos senadores entre sus pequeños dedos y el bribón lo sabe -rio una vez limpio saliendo de la piscina mientras dos esclavas le secaban y un tercer esclavo le traía la toga para ponérsela.

-Usted y su padre -supuso el pelirrojo sintiéndose raro cuando le pusieron la túnica típicamente Romana, como esclavo y gladiador jamás había utilizado algo de una calidad similar a esa aunque… le quedaba un poco larga.

-Correcto. Cuando pedí su mano a Kozo no le hiso ni la más mínima gracia, pero Akashi se enamoró de mí y me pidió por esposo. Contaba con el apoyo de Sanada y lo obtuvo. Pondría Roma a sus pies si me lo pidiera, el es mi esposo -aseguro-. Hay algo que debes saber, Sanada Shirogane es uno de los donceles más poderosos de Roma, es vengativo, competitivo e inteligente y sobre todo es tu "madre" y entrenó muy bien a mi pequeño –sonrió-, pero no te preocupes por eso ahora. Ven, comeremos algo mientras esperamos respuesta de tus padres -le invitó a sentarse para comer.

Kagami asintió siguiéndolo confundido y sentándose a una gran mesa viendo la comida y como todo gladiador comiendo animalmente. Murasakibara no hiso ningún comentario al respeto degustando la carne con mucha más calma mientras veía a Akashi y con una sonrisa le invitaba a sentarse en su regazo.

-¿Enviaste un sirviente a avisar a tus padres?

-Claro, seguramente vendrán en menos de una hora -dijo viendo a Kagami atragantándose con la comida literalmente-. Despacio, hermanito mío, jamás sufrirás de hambre, no de nuevo -le prometió Akashi, sabiendo cómo era el trato con los gladiadores, al menso con los que aun no eran famosos.

-Tendrás lo que te corresponde, muchacho -asintió Murasakibara pidiendo vino dulce para su propio pelirrojo.

-Es verdad, hermano -aseguró Akashi bebiendo poquito. Kagami lo pensó bien, fuera que lo confundieran o en su caso que fuera verdad... había algo que quería.

-Quiero venganza -les miro apretando el tenedor de plata-. Uno de ellos, un senador, me hizo violar a un esclavo.

-¿Quieres venganza? -le miró extrañado Murasakibara- No fuiste tú el abusado.

-No, pero ese muchacho era especial para mí, yo no quería, fui usado como un objeto a beneplácito ajeno, se burló cuando le partí el pobre culito y derramé su sangre virgen. –dijo con rabia. Akashi se tapó la boca para ahogar una exclamación mirando a su esposo con una mirada indescifrable para Kagami pero no para Murasakibra que le conocía bien, a pesar de ser un romano, Akashi estaba en una burbujita lejos del sadismo, ambición y lujuria romana y de sus funcionarios. Primero Kozo y luego Atsushi habían procurado que fuera así.

-Dejemos el tema. No es adecuado para los oídos de mi esposo -le indico Murasakibara besando la frente de Akashi, asintiendo. Si quería su venganza la tendría, pero no debían perturbar a su pelirrojo.

-¿Es verdad? ¿Eso hacen los senadores?, pero es inhumano -dijo apretando el brazo de su esposo con rabia- ¿Tú no lo haces, verdad?

-No todos son malos, unos como su esposo son buenos, mi joven señor -se apresuró Kagami a tranquilizar al más bajo de los tres.

-Jamás miraría a otro que no fuera tú, aprecio mis pelotas donde están, amor -le sonrió Murasakibara calmadamente besando sus labios-. Mis ojos son sólo para tu perfección y belleza, con la que nadie se iguala -le aseguró.

Akashi sonrió quedamente recostando su cabeza en el pecho de su esposo satisfecho con esas palabras, le arrancaría los ojos a su pelivioleta antes de dejar que mirara a otro.

-¿Quieres ir a la cama ya? es tarde, yo puedo esperar a tus padres -le dijo Atsushi acariciando su cabello rojo.

-No, quiero verlos -aseguró Akashi reprimiendo un bostezo.

-No me iré -le prometió Kagami notando por que el otro no quería dormir-, pero debería descansar.

-Los podrás ver en la mañana -asintió Murasakibara refiriéndose a Sanada y a Kozo-. Déjales hoy rencontrarse con tu hermano, amor. Se te están cerrando los ojos -le dijo con una sonrisa.

-Está bien -bostezó alzando las manos para que Murasakibara le cargara.

-Llévelo. Yo esperaré aquí -sonrió-, supongo que no le gusta que nadie más le acueste.

-Estas en lo correcto -asintió el hombre levantándose con Akashi en brazos, tenía a su esposo, mimado consentido y echado a perder dándole cada uno de sus pequeños caprichos-. Por favor come y bebe como en tu casa, tus padres no deben tardar en llegar, yo le dejaré dormido y volveré.

Kagami asintió, y cuando Murasakibara se fue miró todo a su alrededor. Se sentía tan ajeno a todo.

Murasakibara por su parte metió a Akashi en la cama. Los esclavo habían separado las cortinas mientras el señor metía a Akashi en la cama mutua y le arropaba.

-Duerme yo vendré a tu lado después de que reúna a tus padres y tu hermano -le prometió en un susurro arropándolo como un esclavo y besándolo como todo un romano.

-Gracias, esposo mío -le sonrió abrazando la almohada y dejando que su esposo se encargara de todo.

Sanada y Kozo llegaron, y nada más ver a Kagami, Sanada se arrojaron sobre él abrazándolo y besándolo, examinándolo de arriba a bajo. Su hijo estaba de regreso. Mareándolo por tantas atenciones. Murasakibara se quedó en silencio sentado, dejando a sus suegros rencontrarse con su hijo mayor antes de tener la amabilidad de saludarlos.

-Lamento la ausencia de Akashi, pero ya era tarde y se rindió al sueño -saludo estrechando la mano de Shirogane y abrasando a Sanada.

-Es pequeño necesita el sueño -dijo Sanada asintiendo aprobatoriamente sin soltar a su hijo recién encontrado.

-Lo necesita y ustedes el tiempo para encontrarse con su hijo, si hay algo que les pueda ofrecer no duden en pedirlo, mi casa es su casa -les recordó-. Les daré privacidad –prometió levantándose.

-Iremos a nuestra casa. Taiga y nosotros tenemos mucho de que hablar -dijo Sanada tomando la mano de Kagami-. Lleva mañana a Akashi a desayunar con nosotros-le pidió-. Gracias por encontrarle, Atsushi -le sonrió.

-Nos has hecho un favor que nunca te podremos pagar -asintió Kozo palmeando la espalda del mas alto.

-La sonrisa de mi esposo valió la pena. Le llevaré mañana a tomar el desayuno antes de partir al senado -prometió asintiendo.

Kagami se dejó llevar de un lado al otro, se dejó llevar a la casa del senador más importante del senado. Habló toda la noche con su padre y madre, no les oculto nada; les dijo como fue su vida.

De mas esta decir que Sanada monto en cólera y quería vénganse. Además de que no soltaba a Kagami como si temiera que se lo robaran de nuevo. Kozo se sentía igual, pero se mantuvo más calmado dándole espacio a su hijo. Su hijo tendría su venganza y también ellos.

-Todo estará bien ahora, Taiga -le prometió Sanada.

-Kagami -corrigió antes de darse cuenta y al notar los dos pares de ojos sobre él se sonrojó ligeramente-. Digo… entiendo que Taiga sea mi verdadero nombre, pero he sido llamado Kagami durante toda una vida, se me hace raro cambiar el nombre. Me gustaría seguirlo usando -dijo apenado.

-Claro, claro -sonrió Sanada tranquilizándolo-. Es sólo un nombre, Kagami Shirogane también se escucha bien –había encontrado a su hijo lo ultimo que le interesaba era si se llamaba Kagami, Taiga o Nemo.

Al otro día Murasakibara se presentó a desayunar con su Akashi preciosamente vestido quien corrió a saludar a sus padres. Akashi fue abrazado y besado por sus padres como el príncipe consentido y absoluto que era, después de todo ese pequeño pelirrojo era la razón de que Sanada no enloqueciera cuando robaron a su hijo mayor.

-Bien, veo que se reunió a toda la familia -comento Murasakibara con una sonrisa al ver en la mesa no sólo al matrimonio Shirogane, si no a Daiki Aomine, los hijos de este y a Satsuki aunque no estaba Kagami ahí.

Satsuki asintió.

-Ya sabemos la buena nueva y nos alegramos, padre necesitaba a su heredero y anda que esta grande –comentó la chica de cabello rosa divertida.

-¿Donde esta Kagami? -les preguntó Murasakibara sentándose a desayunar con su familia política, Akashi se había sentado junto a Daiki para hablar con él. Daiki había sido criado por Sanada después de que sus padres murieran y él se convertiría en el heredero Aomine siendo aun bastante joven, Sanada le había enseñado a lidiar con los chacales de Roma y a sobrevivir en el mundo en que ellos se movían.

-Durmiendo -le respondió Kozo-. Está emocionalmente cansado...

-Bien ¿Y que piensa hacer? -pregunto con curiosidad el pelivioleta.

-Aun no sabe - dijo Sanada-. Ha perdido muchos años.

-Por ahora entrenamiento y no del físico -dijo Kozo, su hijo tenía que aprender a ser un heredero Romano.

-Deben hacer algo con su status, mientras más rápido sea reconocido y desmarcado como un fugitivo, será más seguro ¿Y con el clan Kise que piensa hacer? -preguntó asintiendo hacia sus suegros.

-Acabarlos -fue la inmediata respuesta de Sanada con odio.

-Sanada -le reprendió Kozo por haber respondido una pregunta que le tocaba a él, aunque en realidad no estaba enfadado. Si Sanada quería venganza contra ese clan, entonces Kozo Shirogane se limitaría a aplastarlos-. No es la forma adecuada... es normal el negocio de los gladiadores, es obvio que se metieron con mi familia, pero no es momento de destruirlos... iré donde el emperador a mostrar el status de mi heredero y luego nos encargaremos de los Kise, pero sabiamente -le prometió.

-Bien, eso debería servir de algo. Hay un esclavo, comentó tu hijo, alguien que al parecer despierta un especial interés en él -comento, Kozo y Sanada ya lo sabían. Lo habían notado por la forma en que su hijo les habló de ese tal Kuroko; su ángel lo había llamado-. Deberíamos regalárselo para que se acostumbre a esta vida -comentó Murasakibara.

-Es verdad –le dio la razón Sanada.

-Pueden comprarlo ¿Verdad? -preguntó Akashi de inmediato.

-Bueno, la verdad es que pertenece a Kise Ryota y por lo que pude averiguar mientras buscaba a Kagami, ese doncel jamás vende a sus esclavos hasta verles casados... o eso decían al menos -comento el pelivioleta-. Creo que fue el esclavo que nos vio cuando lo estábamos sacando -comentó-. Él lo llamo Kuroko, lo defendió, yo lo iba a matar para que no nos delatara, pero él no lo permitió. No lo sé. Pondré a mis hombres a ver qué averiguan, yo debo ir al senado, tengo que hablar con el pretor –recordó. Después de sus pequeñas vacaciones para buscar a Taiga Shirogane, tenía mucho que hacer- ¿Quieres quedarte con tu familia un rato o volver a casa? -le preguntó a Akashi besando su mano.

-Quisiera quedarme -le sonrió. Mientras Kozo asintió cuando Murasakibara lo miró para ver si estaba bien con eso.

-Bien, amor -asintió Murasakibara para luego marcharse.

Continuará….

Si la historia os gusta siéntanse en total libertad de comentar, darle favorito o darle follow como lo prefieran. Si la comentáis tenéis la ventaja de que os contestare, siempre contesto cualquier comentario que me dejan por pequeño que sea. Si decidí no comentar y darle follow o favorito, como quiera me hacéis feliz al menos se que estáis interesados en seguir la historia ^_~

himiko-Bueno espero que este capi te haya aclarado un poco de loq ue pasara ^^

Ale-Este fic esta en version IE lo puedes encontrar en esa version si lo prefieres en Mundo Yaoi o en Slasheaven aqui y en Amor Yaoi se maneja en version KNB ^^

hisamichii-Si a mi tambien me gusta mucho la relacion entre esos dos es un cariño muy puro y dulce el que se tienen.

Absalon95-El que realmente da miedo en la nueva familia de Kagami es su "madre" XD

Kouketsuna -el senador es un personaje original no aparece en la serie de KNB no habia a nadie que odiara tanto para darle ese papel XD su nombre es Kiyoki.

Just me and my shadows-SIn duda alguna Kagami quiere veganza ^^

Dandelion's Lollipop -Si eso pasara eventualmente ^^

Guest -Pues gracias por volver a dejar uno, me alegro que la hsitoria te guste espero que la continuación también ^^