Yo dije que eran los últimos capítulos del verano. Pero después de éste siguen el otoño, el invierno, la primavera y vuelve a llegar otro verano.


Del otro lado del mundo

El cuerpo me estaba matando. Creo que no me dolía con esa intensidad desde que llevé las maletas de Mimi en el aeropuerto cuando fue a Tokio, en el verano. Hay una gran multitud yendo de un lado a otro. Nueva York es uno de los destinos turísticos más visitados del mundo y el aeropuerto Kennedy se ocupa de recibir a los millones de turistas; más en la temporada navideña.

Y heme aquí, después de un viaje de catorce horas, buscando a Mimi quien prometió recogerme. Después de que regresó a América, pude mantener contacto con ella por medio de Messenger, sólo tuve que conseguir su e-mail; información que me proporcionó Yamato, muy amablemente, por cierto, y después de una semana de habérselo pedido, nótese el sarcasmo.

Es la primera vez que salgo de Japón y el clima es un poco más frío de lo que imaginaba, eso no me gusta. Aunque si me toca presenciar una nevada, no me quejaría tanto. Ha de ser divertido hacer luchas de nieve y esas cosas que pasan mucho en las películas hollywoodenses.

Estiro los brazos y bostezo porque todavía tengo sueño y me estoy aburriendo. Meto la mano en mi maleta de mano y lo primero que encuentro es la foto que nos tomamos en la escultura LOVE. Me quedo viéndola un rato y mis memorias evocan esos lindos recuerdos de los múltiples paseos que vivimos juntos.

Una vez, Chichos nos dijo el significado de la letra de una canción, en español, que estaba escuchando: "Dicen que la distancia es el olvido". Y puede que la frase tenga algo de cierto, es la única parte en concreto que me acuerdo y ya ha pasado mucho tiempo de ello. Pero, lo que sí recuerdo es que, la canción habla de que esa persona, que a pesar de la distancia física y temporal, no ha podido olvidar a quien le canta. Y eso es algo que he experimentado, aunque sólo haya sido unos cuantos meses.

—Bonita foto, ¿quién es esa súper estrella que te acompaña? Es una linda chica —alguien osa interrumpir mis pensamientos.

—Es la princesa más hermosa que he visto, la más hermosa que ha pisado esta tierra —le contesto a mi interlocutora, Mimi Tachikawa.

Me le quedo mirando a los ojos, esos ojos que no había visto en meses, pero que parecía que había pasado más tiempo. Físicamente no ha cambiado en lo absoluto, sigue igual de hermosa. Está vestida con un abrigo verde y un gorrito del mismo color; unas grandes botas y guantes, cafés ambos; por último una falda larga color vino. Se ve muy bien la verdad.

—¿Este es el jovencito del que nos estabas hablando? —interviene una señora joven, de estatura promedio, cabello naranja y semblante alegre— Debo decir que no está nada mal —explica mientras me rodea y me observa detalladamente.

—Taichi, ella es mi mamá.

—¡Señora mucho gusto! —la saludo de inmediato con una evidente reverencia.

—¡Vaya, hum, por lo menos se ve que tiene modales! —externa un señor que no despega su vista de mí.

Es alto, de cabello negro y piel blanca. Viste un pantalón café, una playera blanca, con una franja negra en la parte superior, y usa unos lentes de sol.

—Y él es mi papá —al saber aquello, inconscientemente mi cuerpo se tensa y lo saludo de igual forma.

—¡¿Así que tú eres el novio de mi hija?!

—¡¿Novio?! —exclamamos Mimi y yo.

—¡No, papá! Digamos que aún no sabemos qué tipo de relación llevamos.

—¿Tipo de relación? ¡Espero que no quieras aprovecharse de ella, o te haré sufrir como no tienes idea! —dice en un tono amenazante y señalándome con el dedo índice. Sólo pude emitir monosílabos sin sentido.

—¡Querido, por favor! No es el momento, el joven acaba de llegar de un extenuante viaje. Será mejor que lo llevemos a casa para que pueda descansar un poco. ¿Es la única maleta que traes contigo?

—Sí señora, sólo traigo esta y esta pequeña mochila—menciono mientras se las muestro y le doy una mirada acusadora a Mimi—. Mi estancia será de una semana.

La señora Tachikawa se lleva a su esposo quien no tiene de otra más que ceder. Mimi se posiciona a mi lado y me dirige una mirada de súplica.

—¡Perdona a mi padre! Después de lo que pasó, es más sobreprotector de cómo era antes.

—¡Hey! No tienes porqué disculparte, lo entiendo y posiblemente yo actuaría igual en su lugar. O tal vez sería peor.

Continuamos caminando lentamente, empezando a disfrutar de la presencia del otro.

—Por cierto, ten, esto es tuyo —sacó la caja de mi maleta de mano y toma el objeto que le entrego.

—¡Al fin! ¿Sabes cuantas veces me tuve que contener de volverla a comprar? —me dice mientras observa su película.

—No tengo la más mínima idea. Pero creo que puedo imaginármelo. Y con esto, cumplo mi promesa. Este viaje ya consumó uno de sus principales objetivos.

—¿Uno, pues cuantos objetivos te planteaste?

—Varios, como: conocer la ciudad, ver cómo celebran la navidad, y disfrutar de tu presencia, aunque aún no sepamos qué tipo de relación tenemos —digo haciendo alusión a lo que nos ha dicho su padre.

—¿Eso te importa mucho?

—La verdad, no mucho; lo único que me importa es pasar tiempo contigo. Creo que las formalidades las podemos dejar para después.

Pasa sus brazos por mi cuello y me abraza, se eleva un poco para poder alcanzar mi rostro.

—¿Hay alguna otra cosa que puede esperar para después? —me susurra, con una actitud coqueta.

—Tal vez sí, tal vez no; uno nunca sabe.

Y cuando estamos a punto de darnos un beso, después de tantos meses, aparece su padre y se la lleva del brazo y a mí me aborda la señora Tachikawa, mientras pasa su brazo sobre el mío.

—¡Perdona a mi esposo! Está un poco molesto, pero no te preocupes, en cuanto lleguemos a la casa y le sirva de comer, se le va a pasar. Por cierto, espero que te guste la comida, prepare arroz frito con pepinillos, y sabes qué, descubrí que queda mejor si le agrego fresas y crema batida. ¿Tú qué piensas?

—Que… —y la mente se me quedo en blanco, pero sé que tengo que decir algo elementalmente inteligente para poder salir airoso de esto—, que, que, que suena muy bien, señora Tachikawa.

Al parecer este viaje va a ser más tormentoso de lo que esperaba: una enorme ciudad, un clima frío, un papá celoso y comida extravagante es lo que se presenta en el panorama de mis vacaciones. Una excelente forma de cerrar un 2004 complicado.

Complicado porque viví lo que es ver nacer un sentimiento, cómo fue creciendo de a poco y llegó un momento en el que me pareció la cosa más bella del mundo para después darme cuenta de que se volvió algo tan importante que si falta me puedo llegar a sentir marchito. Son las altas y bajas que experimentas en el transcurso la vida; un extraño ciclo. Sin embargo, todo eso vale la pena, si encuentras a alguien con quien disfrutarlo. Y creo tener la fortuna de haber encontrado a ese alguien.


Ahora sí, este es el fin de mi historia y, como lo he hecho con otras, me gustaría agradecer a todos los que me han leído. Quisiera dar un agradecimiento público a bberr88 por seguir la historia. A charge phantom, Kitsuyi18, nico2883, tk2111 y Tsuki-no-Haruka por incluirla entre sus favoritas, aunque no estuviese terminada, A Litvamp7 y lopos619, por hacer las dos. Además a Cesar14399, Scripturiens, Mewt, yupiyo, aniberestrada, Arlequines y ShaoranSagreiros por haberme dejado review, todos ellos de gran importancia para mi. A todos se los agradezco en el alma.

Una mención especial es para aleprettycat, la persona que me retó y puso las primicias con las que tuve que trabajar; prácticamente fue la iniciadora de todo esto, sin ella nada de esto hubiese sido posible. Sólo espero que haya sido de su agrado y nos leemos hasta la próxima.