La oficial Kono Kalakaua despertó sintiéndose mareada, descubriendo que, como muchas veces le había dicho su jefe el comandante Steve McGarrett, no es divertido estar amarrado al techo mientras estas dopado con calmantes.

Algo no estaba bien allí, aunque sentía el olor a plantas, lo que le indicaba estar en un bosque o selva, no le parecía que fuera alguno de los que podías encontrar en Hawaii, pero eso no importaba en ese momento, solo importaba escapar.

*Inicio del flashback*

—Chicos vengan un momento—bramaba el comandante Steve McGarret desde la mesa táctil en las oficinas del Five-0.

— ¿Qué sucede McGarrett?—reclamaba Williams con voz de contrariado—No todos tenemos un fiel amigo que le rellena los informes, y todavía a estas alturas me pregunto, ¿Por qué debo ser yo ese amigo?

—Deja de quejarte Danno, les tengo un regalo a todos.

— ¿Un regalo?—exclamó Lori mientras se acercaba— ¿Tu gastando dinero por nosotros?

—Pues si—exclamo el comandante—es algo que muchas veces me salvó de morir. Tomen—Y le tendió una pequeña caja a cada uno.

— ¿Qué mierda es esto McGarrett? —bramaba el detective con voz molesta y moviendo sus manos al ritmo de sus palabras—Hasta tus regalos son peligrosos. ¿Qué demonios voy a hacer yo con una navaja suiza?

—Créeme Danno, algún día le salvara la vida a alguno de ustedes

*Fin del flashback*

Kono sonrió mientras notaba aun el pequeño bulto en su tobillo derecho, era casi increíble que su secuestrador hubiera sido tan descuidado. Con increíble habilidad elevó sus piernas hasta la altura de sus manos y sacó el pequeño regalo de su jefe. En 10 minutos ya estaba libre y corriendo por el pasillo de una casa dirigiéndose hacia la puerta.

Al salir al exterior el mundo sus sospechas se hicieron certezas, no era un bosque de Hawaii, se hallaba en una montaña boscosa, totalmente desconocida para ella. Se puso en marcha, bajando a un paso apurado, no sabía a dónde se dirigía, pero de seguro llegaría a un lugar mejor que en el que estaba.


El comandante Steve McGarrett revisaba la lista de las personas que habían entrado al club privado "Mermaid tail" entre las 10:30 y las 10:50 am, pero aún así la lista no era nada corta. Danny Williams parecía estar en un estado de shock, y McGarrett podía entender la razón, la muerte de su ex esposa y el secuestro de su hija y del niño al que ayudo a nacer, necesitaba hacerlo sentir mejor, asegurarle que podrían encontrarlos, pero incluso el estaba perdiendo las esperanzas.

—Filtraré a los que tienen antecedentes y le diré a Kono que vaya con la maestra para que los reconozca. ¿Te parece bien Danno?—el rubio solo se encogió de hombros y siguió mirando hacia el vacio— ¿Por cierto… dónde están Kono y Chin?

Por primera vez en horas Danny reaccionó, frunció el ceño y tomó su celular y marcó el número de Chin, pero solo entró a buzón de mensajes. Un agente de la HPD entró a las oficinas del Five-0 con cara de pesar.

—Comandante McGarrett. El gobernador necesita hablar con usted. También necesita su presencia detective Williams—y sin más salió de la oficina.


Kono Kalakaua llegó al inicio de la montaña en la que había estado secuestrada cuando la luna estaba en su punto más alto, había sido raptada cerca de las nueve de la mañana y las marcas de ataduras en sus muñecas no eran tan profundas así que calculaba que no había pasado ni un día.

Un letrero le indicaba que se encontraba en la montaña Silers Bald de Tennessee. Si sus conocimientos de geografía no le fallaban se encontraba lejos de Carolina del Norte. Sin más preámbulos se encaminó hacia allí con varios objetivos: Llegar a la civilización, descansar y luego encaminarse a New Jersey.


Media hora después de que el agente de la HPD les indicará de su improvisada cita con el gobernador, Steve McGarrett y Danny Williams se encontraban frente al hombre de color sin poder creer lo que escuchaban sus oídos.

— ¿Cómo es eso de que Chin ha sido herido? —gritó el comandante.

—McGarrett cálmese por favor—reclamaba el gobernador—el teniente Ho Kelly recibió un impacto de bala muy cerca de su corazón y en este momento está en un quirófano.

— ¿Y por qué estamos aquí y no en el hospital? —reclamó el detective

—Por esto—exclamó el gobernador y sacó una pequeña memoria USB con el nombre "Chin Ho Kelly" escrito alrededor. Acto seguido lo colocó en su laptop y se la pasó a McGarrett y Williams para que vieran el mensaje.

—Esto es imposible—exclamó McGarrett— ¿Quién demonios es él y por qué se parece a…?

— ¿La gobernadora Jameson?—completó el gobernador y el comandante asintió—les presento a Michael Jameson, el hermano gemelo de la ex gobernadora de Hawaii.


Eran aproximadamente las 4 de la mañana cuando el teniente Chin Ho Kelly salió de su operación. Había tenido algunas complicaciones pero se recuperaría. Mientras tanto en la sala de espera Danny Williams suspiraba de alivio mientras el doctor les indicaba que su amigo estaba bien. Su día no había sido nada bueno, un loco demente tenía a su monito y al niño que por un tiempo conoció como suyo. Además su ex esposa estaba muerta al igual que el hombre por quién lo cambió. Estaba sumamente cansado, necesitaba descansar, pero no podía dejar a su amigo solo.

—Danno—exclamó McGarret—necesitas descansar.

—McGarrett por mucho que me lo propongas no me voy a ir de aquí.

—No es una proposición detective—indicio una voz femenina atrás de Williams— Usted vendrá conmigo, iremos a su casa, se cambiará y dormirá hasta tarde— completo Catherine Rollings con una sonrisa cariñosa en la cara.

— Danno por favor— suplicó el comandante con una mirada de compasión que terminó de convencer al detective.

— Muy bien— aceptó Danny.

— Entonces vamos— exclamó Cath con una sonrisa en la cara, quizás ese era el momento que había esperado durante tanto tiempo, por fin tendría la oportunidad de acercarse al rubio.


Espero que le haya gustado