La pequeña Grace Williams lloraba en silencio, no tenía idea de en donde se encontraba ni de quien era la voz que provenía de afuera de la habitación en la que se encontraba encerrada, lo único que sabía era que debía salir de allí. Si algo le había enseñado su Danno era que no debía mostrar debilidad ante situaciones así, no estaba sola, tenía a su hermanito con ella.
El comandante Steve McGarrett se encontraba con los ojos inundados con lágrimas que luchaban por salir, pero debía ser fuerte, fuerte frente a Chin. Debía afrontar la realidad, Michael Jameson se estaba vengando de ellos, el único miembro al que aún no le había pasado nada era a él, pero tenía miedo. No tremía por él, temía por la seguridad de su hermana, era el único blanco de ataque posible, y temía por la estabilidad de su Ohana, el five-0.
—Debiste avisarnos Chin—le reclamaba de manera calmada McGarrett al teniente— Ir solo fue casi como firmar tu sentencia de muerte, tuviste suerte de sobrevivir.
—Lo sé—suspiraba Chin—pero en el video Jameson me indicaba que debía ir solo y además si pasaba a avisarles no llegaría a tiempo al encuentro.
— ¿Tienes alguna idea de en donde está Kono?
—Quizás en el mismo lugar que Grace.
—Claro—suspiro McGarrett mientras se dirigía hacia la puerta—eso será muy sencillo de descubrir—completó sarcásticamente antes de soltar un suspiro— Kamekona vendrá a hacerte compañía Chin, debo volver a la oficina.
El detective Danny Williams despertó y el sol ya estaba en lo alto, la habitación no se le hacía familiar, así que se levanto de golpe de la cama y buscó su arma reglamentaria.
—Tiene el sueño pesado detective—exclamaba Catherine Rollings mientras entraba por la puerta.
— ¿Cath? ¿Dónde demonios estoy?
— ¿No lo recuerdas Danny? Anoche me dijiste que en tu apartamento no podíamos quedarnos porque era demasiado pequeño, así que nos vinimos a la casa de Steve.
— ¿Qué hora es?
— ¡Uhmm! —exclamo Cath mientras miraba su reloj—Las 12:30
— ¡¿QUÉ?!
—Danny, Danny, cálmate, debes comer algo—rogaba Catherine mientras veía vestirse al detective y salir por la puerta. Suspiró, no había sido la noche que esperaba junto a Williams, pero no importaba, ya tendría oportunidad.
La oficial Kono Kalakaua despertó cuando un oficial de la policía de Carolina del norte la reprendió por dormirse en una banca pública. Bostezó, se alisó las ropas y se dirigió hacia la carretera que comunicaba el estado en el que se encontraba con Virginia, ya conseguiría alguien que la llevará.
— ¿Kono? —gritó una voz familiar desde atrás de la oficial, que volteo asombrada sin poder creerse a quien veía en ese momento.
— ¡Lori! ¿Qué demonios haces aquí?
— ¿Qué haces TÚ aquí? Yo estoy trabajando en un caso con seguridad nacional.
—Es una larga historia que preferiría contarte mientras me invitas a desayunar—exclamó Kono mientras caminaba hacia un pequeño local que había cerca de allí.
Steve McGarrett se encontraba en la base de operaciones del Five-0, buscando toda la información sobre Michael Jameson que pudiera encontrar en la base de datos. Pero este hombre no se lo estaba poniendo nada fácil. No había hecho nada malo en el pasado, y no tenía el perfil de un psicópata. Además no podía entender por qué después de varios años desde la muerte de la gobernadora Jameson su hermano buscaba venganza.
—Steve—gritó Danny mientras entraba a la oficina—Dime por favor que tenemos algo sobre este hijo de perra.
—Nada aún Danno
—Mierda—exclamó furioso el detective mientras le daba un puñetazo a una de las paredes de cristal de las oficinas de los miembros del equipo especial de Hawaii, la cual se quebró al instante por la fuerza del rubio.
La agente Lori Weston de seguridad nacional escuchaba impresionada el relato de Kono mientras esta engullía huevos con tocino a gran velocidad. No podía creer lo que le había pasado en menos de 2 días.
— ¿Y sabes qué es lo peor? —preguntó Kono
— ¿Qué?
—Que el muy maldito es jodidamente idéntico a la ex gobernadora de Hawaii.
Lori escupió el café que estaba bebiendo en ese instante, eso era increíble, su hombre, el maldito que buscaba, estaba contra su antiguo equipo, eso era algo que no pensaba permitir, no dejaría que le hicieran daño a Steve, a SU Steve.
—Kono—exclamó Lori mientras buscaba algo en el maletín que llevaba— ¿este es el hombre que te secuestro? —le mostró una tableta con la imagen de Michael Jameson.
— ¡Si! Ese es.
—Entonces tenemos un problema mutuo.
—McGarrett—exclamaba el comandante mientras contestaba el teléfono— ¿Qué sucede gobernador?
—Lo necesito a usted y al señor Williams en mi oficina en media hora. Tienen una misión en el continente. Claro, esta es opcional, pero le recomiendo que la acepte si quiere recuperar a la hija de su compañero y atrapar al hijo de puta que la rapto. Como material extra le diré que la oficial Kalakaua se encontrará con ustedes en Carolina del norte junto con la agente Weston. Espero que llegue pronto comandante.
Steve McGarrett colgó la llamada con una sonrisa inmensa en el rostro, Kono estaba a salvo, atraparían al idiota que les daba dolores de cabeza desde hacía un día y además volvería a ver a Lori, no podía ser más perfecto.
Espero que nadie me odie por volver a incluir a Lori en las misiones.
