He aquí el nuevo capítulo de este fic, debo admitir que consideré no terminarlo, quizás por flojera, quizás porque a algunos usuarios no les gustó el hecho de que incluyera a Lori, quizás simplemente porque no sabía que mas poner; pero ahora la inspiración ha vuelto e intentaré completarlo.
Espero sus reviews, buenos, malos o peores.
El comandante Steve McGarrett corría por un campo de batalla del medio Oriente, su misión era acabar con un conocido terrorista, y, si la información era cierta, su escondite debía hallarse a pocos metros de él.
Luego de buscar por aproximadamente media hora, McGarrett encontró una abertura en el suelo que debía ser la entrada a la base secreta de los terroristas; algo dentro de él le decía que debía esperar refuerzos, pero por alguna extraña razón se sentía con la suficiente confianza como para acabar con todos los del mundo él solo.
Al entrar notó que el camino de metal conducía hacia abajo, lo que indicaba que el bunker enemigo estaba mucho más profundo de lo que pensaba. McGarrett comenzó a correr, pero antes de avanzar más de 15 metros 3 terroristas con grandes armas cerraron su camino, al verse rodeado, el comandante trató de defenderse, pero no cargaba ni una arma y tratar de entablar una lucha cuerpo a cuerpo era un suicidio.
McGarrett cerró los ojos esperando el impacto, pero el sonido del arma disparándose vino de atrás de él, volteó rápidamente y vio a todos los miembros de su Ohana, que iban a salvarlo.
Mientras sus amigos lo alcanzaban, más y más terroristas salían y les disparaban, pero después de un rato ya no quedaban mas enemigos, o por lo menos eso pensaba, porque Michael Jameson apareció y le disparó al comandante en la cabeza, y auqnque le parecía algo que ya había ocurrido, Lori lo apartó del camino y recibió la bala.
—Cuídalos McGarrett—exclamaba Lori agonizante—Lo prometiste.
—Padre, Padre despierta—exclamaba una voz muy aguda e infantil—llegaras tarde.
Steve McGarrett despertó sintiéndose triste, de nuevo el mismo sueño. Aunque habían pasado 3 años desde la muerte de Lori, esta seguía apareciendo en sus sueños, siempre sacrificándose por él y repitiendo la misma frase.
Sin embargo, el comandante no pudo evitar sonreír al ver a su hijo Paul McGarrett de tan solo 4 años, al cual había adoptado tras la muerte de Lori. El pequeño de ojos verdes y cabello rubio que parecía haber sido heredado de su madre, lo miraba con la usual mirada de reproche con la que solía despertarlo en las mañanas; aunque el comandante estaba acostumbrado a levantarse temprano a hacer ejercicio, el pequeño Paul lo despertaba aún más temprano.
— ¿Dónde está Logan? —preguntó el comandante mientras se levantaba de la cama.
—Sigue durmiendo padre
—Despiértalo, debo bañarlos antes de que su tío Danny venga a buscarme.
2 horas después Danny Williams entraba por la puerta de la casa seguido de su hijo adoptivo Charles (al igual que los de McGarrett, tenia 4 años), luego de llevar a su hija Grace de 14 años a la preparatoria. Debían esperar a que Macy, la joven universitaria que cuidaba a los 3 pequeños, llegara.
Durante los 3 años pasados la vida del comandante había dado un giro de 180°, ahora tenía 2 hijos y se arriesgaba menos en las misiones (aunque según su compañero, eso no implicaba que ahora fuese mucho más precavido que antes), ya no salía de noche y las únicas cervezas que bebía eran con Danny en el patio trasero de su casa, y, por sobre todas las cosas, su relación con Catherine Rollings iba en picada, y, aunque esto debería molestarle más que todas las anteriores cosas, muy dentro de él sabía que lo de ellos nunca pudo funcionar.
Catherine Rollings miraba con terror los resultados del examen médico que le habían hecho el día anterior. Ese pequeño símbolo que tenia aquella hoja, cambiaba totalmente su vida. Lo peor es que debía hablar con McGarrett de eso, aunque su orgullo le decía que no lo hiciera, llevaban mucho tiempo siendo casi solo amigos, no necesitaba darle ninguna explicación; pero el honor, esa maldita parte de su ser que su padre había inculcado tan rígidamente, la obligaba a hacerlo.
Steve McGarrett observaba como su amigo y compañero Danny Williams conducía a toda velocidad, estaba totalmente pálido y parecía estar a punto de vomitar, pero cuando el comandante le insinuó conducir, el detective dio una negativa muy cortante.
Media hora de viaje después llegaron a la casa de McGarrett, pero en la entrada estaba Catherine Rollings con una mirada asustada en su rostro. Para el comandante el momento era obvio, Cath iba a terminar definitivamente la poca relación más allá de la amistad que tenían.
Entraron a la casa y Danny se fue al patio trasero para darles intimidad a McGarrett y Rollings, mientras discutían en el salón principal. Catherine llevaba un papel en la mano, y rechazó inmediatamente la oferta de McGarrett de sentarse.
—Steve—exclamó Catherine—tenemos que hablar.
— ¿Vas a terminar conmigo Cath? —Exclamó McGarrett con una sonrisa melancólica— ¿Sabes?...es la primera vez que yo estoy de este lado de la situación.
—Steve, la situación es más complicada que un simple rompimiento.
— ¿A qué te refie…?
—Steve, estoy embarazada, el feto tiene 3 meses de formación.
— ¡¿Qué?! —Preguntó exaltado el comandante—Un momento, hace mas de 5 meses que tu y yo no tenemos sexo, es imposible que sea mío.
—Tienes razón Steve—exclamó Danny Williams entrando súbitamente a la habitación con la cabeza gacha y su vista huyendo de la del comandante —ese bebé no es tuyo. Es mío, Cath y yo tenemos una relación desde hace más de un año.
Steve McGarrett no sabía cómo reaccionar, una parte de él estaba furiosa, pero otra estaba totalmente feliz, no solo porque su amigo estaba esperando un nuevo hijo, sino porque después de muchos meses de tortuosa relación, lo suyo con Cath había llegado a su fin.
Nunca supo en qué momento se decidió a actuar, solo noto que su brazo se movía rápidamente y su mano formaba un puño dirigido a la nariz del detective, la cual se rompió manchando de sangre la ropa de ambos; antes de que Williams pudiera reaccionar, el comandante lo tomó y le dio un abrazo, uno que transmitía perdón, felicidad y agradecimiento.
—Felicidades Danno—susurro Steve con una gran sonrisa de felicidad en la oreja del detective, al separarse, este tomó dos cervezas, destapó una y le dio la otra a su compañero, y, ante la mirada asombrada de Catherine Rollings, ambos amigos brindaron por aquel bebé.
Ese fue todo el capítulo, espero que les haya gustado, dejen sus comentarios.
