Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Stephenie Meyer. La historia original pertenece a Nolebucgrl (link en mi perfil) Yo sólo la traduzco.


Words With Strangers

Capítulo 25

Despertar con Bella en mis brazos era mi cosa favorita en el mundo… bueno, mi cosa favorita luego de besarla, tocarla, saborearla y hacer el amor con ella. Su cabeza estaba en mi hombro, su pierna izquierda sobre la mía y su mano descansaba en mi pecho. Toqué su cabello y continué mi camino por su espalda. Ella hizo un sonido de placer y se acercó a mí. Moví mi mano hacia su culo y ella rio soñolienta.

"Tienes sólo una cosa en mente." Me dijo, dándose vuelta para poder ver mi rostro.

"Eso dice la chica que empezó a jugar Scrabble sucio." Le recordé, aunque sabía que no se olvidaría.

Bella rio. "Es algo nuestro."

¿Cuánto amaba que tuviéramos algo nuestro? "Lo es. Me gusta."

Ella sonrió. "A mi también. ¿Cómo están tus brazos?"

Fruncí el ceño. "Un poco inflamados, pero valió la pena totalmente."

Bella sonrió. "Yo digo."

La besé suavemente. "Creo que deberíamos ducharnos más tarde."

Sus ojos brillaron. "Creí que estabas lastimado."

La tenía. "Tal vez quería una ducha normal, pervertida."

Ella hizo un puchero. "Oh, okey, bueno…"

Me reí y me coloqué encima de ella. "Estaba bromeando, bebé." Toqué su mentón. "No tengo por qué levantarte, sabes."

Sus manos se movieron hacia mi espalda. "Oh, ¿en serio?"

"Sí, en serio. Estaba pensando que podrías poner tus manos sobre la pared y tomarte por detrás…" Me callé sugestivamente y sus ojos se oscurecieron. Lamió sus labios. Era tan putamente sexy.

"Creo que eso suena muy bien."

"¿Bien?" Le pregunté. No era lo que buscaba. Ella asintió seriamente. Le hice cosquillas y ella se retorció debajo de mí, lo cual combinado con la imagen de la ducha me hizo poner duro de nuevo.

"¿Adecuado?" Logró decir entre risas.

"Te mostraré adecuado." Mis labios se unieron a los suyos y mis manos fueron directamente a su remera. Ella gimió mientras la levantaba. Rompí nuestro beso y la quité. Sus manos quitaban mis boxers.

Estaba desesperado por ella. ¿Cómo diablos lo hizo tan rápido? Entré en ella en el momento en que me liberé de mis boxers y ella dio un grito ahogado. Estaba cálida, mojada y lista para mí mientras la penetraba.

"¿Adecuado?" Gruñí, moviendo mis caderas.

"¿Quieres mediarlo?" Ella murmuró. Era un dolor en el culo. Un encantador dolor en el culo. Hablando de eso… levanté sus caderas para poder adentrarme más en ella y su trasero quedó en el aire. Le di una nalgada ligeramente a su nalga izquierda y vi que su boca se abría en sorpresa. Mierda, ¿había ido muy lejos? Habíamos hablado de las nalgadas y dijo que quería intentarlo, pero tal vez era una fantasía.

Sus ojos se centraron en mí. "Bella, yo…"

"Hazlo de nuevo." Ella me interrumpió. Mierda. Okey. Le di otra nalgada y ella gimió.

"Joder." Dijo, moviendo sus caderas con las mías. Maldición, ella era hermosa, embriagada de placer. "De nuevo." Le di una nalgada, esta vez un poco más fuerte y ella gritó mi nombre mientras acababa. Acabé justo después de ella. Probablemente lo hubiera hecho de sólo mirarla acabar.

"Mierda." Logró decir cuando se calmó. Salí de ella y la acerqué contra mi pecho.

"¿Estás bien? ¿No te lastimé, verdad?" No le había pegado fuerte, nunca haría eso. Moví mis manos por su culo y ella gimió.

"Por supuesto que estoy bien. Sólo que me sorprendiste y te sentías tan bien en mí y…" Ella se calló y sonrió. "Fue más que adecuado."

Me reí, aliviado y la besé. "Me asustaste. Debería no hacerlo más."

Ella sonrió. "Supongo que me ducharé sola luego."

Creo que hice un gemido de dolor. Ella rio ante la expresión en mi cara. "Estoy bromeando, bebé. Pero creo que si lo vamos a hacer de nuevo, necesitamos combustible. Las donas no nos servirán."

Tenía razón. Tenía hambre. "Sí, puedo comer."

Quitó mi cabello de mis ojos. "Bueno, puedo cocinar o podemos ordenar."

"Ordenar. No quiero hacerte cocinar."

Ella se sonrojó. "En realidad, me encantaría, pero hoy fue el día de hacer las compras y obviamente no fui a la tienda."

Besé su mejilla. "Puedes cocinar para mí en otra ocasión, bebé. Aunque no te dejaré ir para que me cocines." No quería dejar de tocarla.

Bella sonrió. "Puedo cocinar para ti en la cabaña. Necesitamos llevar comida con nosotros, ¿verdad?"

Probablemente. No había pensado mucho en la comida. Me pregunto por qué. Le sonreí. "En realidad, iba a comprar un barril de manzanas para llevar."

Ella rio y golpeó mi pecho. "Eres incorregible."

"Y te gusto de todas maneras." Le recordé, besándola.

"Sí." Ella dijo antes de soltarse. "¿Quieres pizza?"

"Sí. Soy fácil."

Ella rio. "Sé que lo eres." Golpeé su culo suavemente y ella rio. "¿Qué? ¿Estoy equivocada?"

"Sólo soy fácil para ti, bebé." Le dije. Era la simple verdad.

"Bien, me gusta de esa manera." Me dijo sonriendo.

"A mi también, Bella. A mi también."

"Bueno, fácil, anótame una ducha para más tarde." Ella se puso de pie y fue hacia el tocador, abriéndolo y sacando un par de bragas rojas muy sexys. ¿Estaba intentando probarme lo fácil que yo era? Gruñí y me sonrió por su hombro, colocándose un par de shorts rojos, escondiendo su culo de mí. No se molestó en colocar un sujetador pero se puso una remera que decía Forks PD. Supongo que era una remera de su padre.

Salí de la cama y me puse unos boxers, jeans y una remera.

"¿Qué te gusta en tu pizza?" Ella me preguntó mientras tomaba su celular.

Tomé mi billetera y mi celular. "Cualquier cosa menos pimientos. Y prefiero que sea fina, pero comeré lo que te gusta."

Ella sonrió. "Coincido contigo en ambas cosas. Y sin cebolla tampoco. Quiero besarte."

Me reí y envolví mis brazos alrededor de su cintura. "Me besarías con aliento a cebollas incluido." Mordí su cuello y ella rio.

"Sí. Bueno, yo también soy fácil para ti. Tenemos suerte en eso." Sí, definitivamente lo éramos. Continué besando su cuello mientras ella encargaba la pizza. "Me gustaría una pizza grande suprema fina, con extra queso, sin pimientos ni cebolla." Mordí su cuello y ella intentó moverse. "Sí. Okey. Gracias." Le dio la dirección y terminó la llamada. Me hizo una mueca. "Eres una distracción."

"Te gusta." Le dije inocentemente. Ella bufó y me llevó a la sala, encendiendo la TV y llevándome hacia el centro de la consola.

"¿Quieres mirar otra película mientras esperamos?"

"Seguro." Le dije, mirando su colección. Sonreí cuando vi todas las películas de Steele, junto con las películas que había hecho con Jane y demás. "Eres una fan loca y acosadora." Le dije. Ella me dio una nalgada y me reí, reteniéndola antes de que se alejara. "Estoy bromeando, bebé."

"Humph. Deberías estar honrado. Te ayudo a pagar tu salario." Me reí.

"De verdad lo aprecio, cariño." Y lo hacía. Besé su frente mientras observaba su colección. "¿Qué te parece Iron Man?" Ella sonrió y se estiró para tomarla. La miré mientras se agachaba para colocar la película en el reproductor de DVD. De verdad tenía un hermoso culo. Lo tomé y ella quitó mis manos.

"¡Eres malo!" Me dijo y se alejó de mí. "¿Quieres algo de beber?"

"¿Tienes cerveza?" Le pregunté.

Bella rodó sus ojos. "Hola, somos chicas universitarias. Por supuesto que tenemos cerveza."

Me reí. "Me corrijo. ¿Tienes buena cerveza?"

Ella rodó sus ojos y caminó hacia la cocina. "¿Esto te sirve, niño rico?" Demandó, mostrándome una botella de Heineken.

"Sí, eso sirve." Le dije, riéndome. Abrió las botellas y volvió al sofá. Se sentó y me miró mientras me sentaba a su lado. "Estaba bromeando, bebé. Tomaré lo que tengas."

Ella sonrió y me dio la botella. "Lo sé, sólo quería llamarte niño rico."

Sonreí y la acerqué mientras la película empezaba. "Está bien, chica universitaria. Tenemos nuestros apodos."

Bella rio. "No es como si fuera una chica de un colegio católico."

Sonreí. "Oh, pero lo eres en alguna de mis fantasías." También eran muy calientes.

Tiró su pierna arriba de mí y puse la botella en su rodilla. "¡Eso está frio! Y eres un pervertido."

"Te gusta mi perversión." Le recordé. "Hablando de pervertidos, no hemos sabido nada de Emmett y Rose, ¿verdad?"

Bella sacudió su cabeza. Quité mi teléfono del bolsillo y reí. "Tal vez sí." Tenía varios mensajes de texto.

Hermano, me está matando.

Si muero, te dejo de herencia mis autos y mi colección de porno. En serio, no dejes que mamá encuentro mi colección de porno.

Vale la pena si lo hago. Voy a casarme con esta chica.

Reí y le mostré a Bella lo que me había enviado. "¿Casarse?" Ella preguntó, atorándose con la cerveza. Golpeé su espalda suavemente.

"Oh, sí, Emmett está convencido de que ella es la correcta para él."

"¿Tan pronto? Apenas se conocen."

La miré. "Nosotros también."

Los ojos de Bella se agrandaron y tragó en seco. ¿Entendía lo que estaba diciendo? Todavía no estaba listo para contarle sobre la historia de mi familia y la única, pero quería que supiera que no estaba pensando a corto plazo. "Sí, pero hemos estado hablando por un tiempo."

"A veces el tiempo no es un factor. Hay algo ahí. Siento que lo tenemos, aunque no podemos describirlo."

Bella sonrió y tocó mi mejilla. "Sé lo que quieres decir. Me asusta un poquito porque nunca me he sentido así con nadie. Puede ser real, ¿sabes?"

"Yo lo siento bastante real." Le dije.

"Yo también." Ella susurró. Me acerqué y la besé suavemente, intentando demostrarle lo que sentía mi corazón. No quería asustarla. Era la última cosa que quería hacer.

Ella cerró sus ojos y gimió suavemente. Era tan hermosa que no podía dejar de mirarla. Toqué su mejilla mientras la besaba. Abrió sus ojos y la sonrisa que tenía hizo que me relajara. Teníamos mucho sobre que hablar y supuse que era mejor hacerlo en la cabaña, pero estaba aquí para quedarme y me di cuenta que ella también.

"Estás estancada conmigo, Bella." Le informé, cuando dejamos de besarnos.

"No me oirás quejarme." Ella dijo, apoyando su cabeza en mi hombro.

En la pantalla, Iron Man estaba en su garaje, lleno de autos geniales. Bella rio. "¿Tu garaje es como ese?"

Sonreí. "Si fuera por Emmett sí, pero no. No es tan genial como ese."

"Lamento que no sepa apreciarlo. Tenía miedo de admitirlo anoche, pero ni siquiera sé lo que es un Venom." Me dijo.

Me reí. "Está bien, bebé, te enseñaré de autos cuando vayas a visitarme."

Ella sonrió. "¿Sí? ¿Quieres que vaya a visitarte?"

Obviamente. "Por supuesto que sí." Parece que era tiempo de hablar un poquito sobre mi calendario. "Luego de las vacaciones de primavera, tengo dos semanas libres antes de comenzar a filmar la próxima película de Steele en Berlín. Estaré allí por dos o tres meses." Su rostro cayó y toqué su mejilla. "Estaba esperando que tal vez tú pudieras visitarme luego de que la universidad termine. Sé que dijiste que tal vez trabajarías para tu padre, ¿pero tal vez podrías ir un par de semanas?"

Su rostro se encendió. "¿De verdad? ¿Quieres que vaya a visitarte a Europa?"

Chica tonta. "Bebé, quiero que estés conmigo siempre. Obviamente, con tu universidad, no podemos tener eso, pero estaré contigo siempre que sea humanamente posible. Si pudieras venir por todo el verano sería tan feliz."

Bella lucía perpleja. "¿Yo? ¿En Europa? No sé si podría pagarlo…"

La interrumpí. "Bella, vendrás conmigo, así que lo pagaré yo."

Ella hizo una mueca. "No pagué por tu viaje hasta aquí, ni por el de la cabaña." Okey, tal vez era un punto válido, pero no me importaba.

"Emmett pagó por el viaje hasta aquí y no, no pagarás por el de la cabaña." Toqué su mejilla. "Como tú dijiste, soy rico. Tú estás en la universidad. Yo tengo dinero, tú no. Yo pagaré por las cosas grandes. Por favor, déjame. Tu visita me hará feliz. ¿No quieres hacerme feliz?" Batí mis pestañas y le di la sonrisa más persuasiva.

Ella sonrió. "¿Se supone que esa mirada funciona?"

Reí. "Sí. ¿Estás diciendo que no?"

"No." Ella suspiró. Llamaron a la puerta y ella sonrió. "¡Pero pagaré por la pizza!" Se puso de pie antes de que pueda protestar. Bueno, si pagar por la pizza la hacía feliz y no se molestaba porque yo pagara los viajes y la cabaña, podía manejarlo.

"¿Mike? ¿Qué estás haciendo aquí?" La puerta lo bloqueaba así que no podía ver quien era este Mike, pero había algo en su voz que me hizo prestar atención.

"Estaba visitando a unos de nuestros hermanos que trabaja en Antonio's cuando tú ordenaste. Le dije que la traería."

"Oh, bueno, que amable de tu parte. Gracias." El tono de Bella era nulo. ¿Quién era este tipo? Me puse de pie e intenté mirar sin dejar revelarme. La última cosa que necesitaba era que los paparazzis irrumpieran en la puerta.

"Ya la pagué." ¿Qué mierda? ¿Quién putas era este tipo que pagaba por la pizza de mi chica?

"Mike, eso no es necesario."

"Quería hacerlo. Mira, escuché que saliste con Colin anoche. ¿Tú… quiero decir, están juntos ahora?" Logró decir, luciendo como un idiota. Él deseaba a mi chica. Esto no era aceptable. Fui a su habitación y tomé la gorra que estaba en mi bolso. La había usado cuando fui a la gasolinera a buscar comida cuando estábamos en viaje. Me la coloqué y fui hacia la sala.

"No estoy con Colin pero…"

"Hey, bebé, ¿ya está la pizza?" Grité mientras iba al pasillo. Mantuve mi cabeza baja y caminé para posicionarme detrás de ella. No podía ver la cara del tipo, pero estaba usando jeans, una remera y unos tennis sucios.

"Uh, sí." Bella respondió, inclinándose hacia mí mientras envolvía su cintura con mis brazos. Besé su cuello y descansé mi cabeza sobre su hombro.

"Bien, estoy muerto de hambre." Le hice saber que no me estaba refiriendo a la pizza.

"Sí, bueno, gracias, Mike. ¿Estás seguro que no te debo nada?"

"Yo… no, ya lo pagué y…"

Le di un billete de veinte. "Gracias, hombre."

"Uh, sí." Lo tomó y se alejó. "Los dejaré solos. Adiós, Bella."

"Adiós, Mike." Se alejó de mí mientras cerraba la puerta y se dio vuelta. "¿Qué fue eso?"

Me quité el gorro y lo tiré en el bar. "¿Quién era ese tipo?" Dios, ¿cuántos tipos en el campus estaban detrás de mi chica? ¿Y se preocupaba de mí en Hollywood? Yo tenía mas competencia que ella.

Bella rodó sus ojos. "Ese era Mike Newton."

Fue a la cocina a buscar dos platos y yo llevé la pizza a la mesa. "¿Y quien es Mike Newton?"

Ella suspiró y me dio un plato y una servilleta. "El viejo compañero de habitación de Tyler."

"¿Y le gustas?" Le pregunté, aunque ya sabía la respuesta.

Ella se encogió de hombros. "Sí. Me ha invitado a salir varias veces pero siempre cambio de tema para poder irme." Luego sonrió. "Nos siguió hasta el cine cuando fuimos a ver Wild At Heart y se sentó a mi lado. Se durmió."

"¿Oh, sí?" Pregunté mientras abría la caja y separaba una porción para ella y para mí. "¿Y que hiciste?" Sí, estaba celoso, lo admitía. Odiaba mirar mis películas pero yo la llevaría al cine para alejar a todos los Mike Newtons del mundo.

Bella rio. "Nos fuimos luego de que terminó la película y lo dejamos durmiendo."

Me reí. Esa era mi chica. "¿Así que es un tipo de la fraternidad?" Siseé cuando lo dije y Bella rio.

"Sí, está en la misma fraternidad a la que fueron Colin y Tyler."

"Que grupito incestuoso. ¿Ir atrás de la misma chica?"

Bella puso su mano en mi rodilla. "Soy tu chica."

Es cierto, lo era. Y me hizo sentir un poquito mejor. "Odié que no haya podido presentarme." Admití.

"Lo sé." Me dijo, dándome un golpecito en la pierna."Pero es muy temprano y tienes que hablar con tu gente antes de decirle a los Mikes Newtons del mundo."

Mike Newton. Que se joda. "Te dejará tranquila, ¿no crees?" Podría contratar un guardaespaldas para ella, pero no lo necesitaría a este punto. Lo haría por mí porque soy un idiota celoso.

"Mike no es dañino, Edward. Es persistente, pero tú el diste un buen show. Dudo que me pida una cita pronto."

Gruñí. "Más le vale."

Bella rio. "Eres muy lindo cuando estás celoso. No tienes nada de que preocuparte, especialmente con Mike Newton. Si alguien tiene que preocuparse…"

"No tienes." La interrumpí. Puse nuestros platos en la mesa y la tomé de las manos. Sus ojos marrones y cálidos me miraron. "Soy tuyo Bella. Con el corazón y el alma. Sé que es pronto, pero está bien."

Sus ojos se llenaron de lágrimas y separó sus manos antes de enlazarlas en mi cuello. La abracé fuertemente. No quería dejarla ir nunca. Mañana apestaría. Tenía que recordarme una y otra vez que sólo nos quedaban cuatro días hasta volver a estar juntos de nuevo. Cuatro días interminables.

"Una parte de mí teme dejarte ir mañana, pienso que no vendrás y que todo ha sido un sueño." Ella confesó.

La sostuve. "No, Bella. Es tan real como parece. Y odio irme, pero regresaré en cuatro días. No te podrás deshacer de mí si quisieras."

Ella se alejó y me miró con sus ojos llorosos. "Nunca lo intentaría."

"Espero que no, o me convertiré en un acosador." Eso la hizo reír, como lo esperaba. "Sin lágrimas, bebé." Capturé una lágrima con mi pulgar. "Tendremos nueve días juntos y espero que un lindo tiempo en Europa."

Bella suspiró. "Tendré que explicarle muchas cosas a mi papá."

Sonreí. "Si quiere ser tu chaperón… bueno, iba a decir que es bienvenido, pero no quiero colarme a tu habitación."

Ella rio. "Sí, eso no sería bueno. Él tiene un arma, sabes."

Sonreí. "No podría llevarla en el avión."

Ella asintió. "Es cierto. Pero creo que no tendrá problema. Sólo tendré que explicarle todo."

"Bueno, si necesitas que hable con él, lo haré."

Bella rio. "¿Sí? ¿Qué dirías? ¿Juro no tener sexo con su hija en el continente?"

Le hice cosquillas. "No hagas promesas que no cumplirás. Pero soy bueno con los padres." Sonreí mientras ella reía.

"Apuesto a que sí, especialmente con las madres."

"Hey, apuesto a que tu padre ha visto por lo menos una película de Steele." Le dije.

Bella asintió. "En realidad, sí. Estarás bien, después de todo."

Tenía que admitir que estaba nervioso por conocer a su padre, pero a su vez alegre. Conocerlo sólo haría las cosas más oficiales. "Lo haré. Y tú también. Mi mamá está ansiosa por conocerte."

Bella mordió su labio. "A pesar de lo asustadizos que eres con ella, estoy un poco nerviosa."

La puse en mi falda. "Mi mamá te adora porque me haces feliz."

Bella tomó otra porción de pizza y la colocó en el plato. Estaba sentada de costado así que era fácil tomarla. "¿Le gustaba Irina?" Era tan gracioso que cada vez que nombraba a Irina su nariz se arrugaba como si estuviera oliendo algo feo.

"Ella la toleraba, pero no creo que no le gustaba mucho. Ahora la odia."

Bella rio. "Únete al club."

"Lo sé." Le dije con una sonrisa. "De verdad no tienes nada por qué preocuparte. Nos encargaremos luego de los encuentros de padres. Primero debemos disfrutar de nuestro viaje." Ella me sonrió y se sonrojó al mismo tiempo. Mi inocente y pervertida chica. Me encantaba.

"¿Y tu papá?" Ella preguntó, mordiendo su pizza. Intenté no concentrarme en sus labios, pero fallé totalmente. Eran perfectos y quería morderlos.

"Mi padre se lleva bien con todo el mundo." Le dije. "Es muy tranquilo y deja que mamá tome las iniciativas cuando se trata de cosas sociales. Va con la corriente."

"Eso está bien." Bella respondió. No me molesté en preguntarle sobre conocer a su madre. Tenía un presentimiento de que sabía como respondería a eso y para mí estaba bien. Esa mujer no se molestaba en pasar el rato con su increíble hija así que no veía por qué yo tenía que hacer tiempo para conocerla a ella.

"Ambos te amarán." Le aseguré. Como yo… oh, mierda. Demasiado pronto.

Ella sonrió. "Eso espero."

"Nunca lo dudes, bebé." Terminó su porción y descansó su cabeza en mi hombro. Terminé la mía y dejé el plato en la mesa para poder acercarme a ella.

"Logramos perdernos la mayor parte de la película." Ella notó.

"Prefiero mirarte a ti." Le dije, lo cual la hizo sonrojar. Ya que estaba sonrojada, tal vez podía decirle que me gustaría verla tocar otra cosa. "De verdad me gustó verte tocarte antes."

Ella mordió su labio. "Me di cuenta."

"Me preguntaba si podía verte haciéndolo de nuevo."

Sus ojos se agrandaron y sus mejillas se pusieron más rojas. "Tal vez."

"¿Tal vez?" Le pregunté, haciendo un puchero.

Ella rio. "Solo si tú devuelves el favor."

Eso era una sorpresa. Una agradable sorpresa. "¿Quieres verme tocándome?"

Ella asintió. "Sí. Usando mi loción. Aunque tiene aroma."

Reí. "Estaba pensando en usarla cuando no esté contigo, ya que hueles tan bien."

Bella rio. "¿De verdad? No tienes por qué comprarla. Tengo otra botella."

Sonreí y la abracé. "¿Me darás otra botella de tu loción?"

"¡Por supuesto! Es tan caliente cuando me dices sobre tocarte."

Sus mejillas estaban rosadas. Toqué una de ellas. "Si yo uso la loción, ¿tú usarás el auto?"

Ella dio un grito ahogado. "Sí."

"¿Ahora?" Pregunté, queriendo volver a la habitación.

"Ahora." Ella asintió. Me puse de pie en cuestión de segundos con ella en mis brazos. Ella rio. "Ansioso, ¿verdad?"

"¡Diablos, sí! Muero por verte con tu juguete." La llevé a la habitación y la dejé en la cama. Ella rio mientras me agachaba para quitarle los shorts.

"Estás loco." Me dijo, quitándose su remera. Sus sexys bragas lucían hermosas en su pálida piel, pero estaba muy ansioso por ver el show para contemplarla tanto. Las quité antes de quitarme los jeans, boxers y remera. Bella se acercó hasta su mesita de noche y tomó el auto.

Era tal como lo había descrito. Un auto azul de plástico que estaba conectado detrás con dos balas de buen tamaño. Lo miré con fascinación mientras ella reía. "Ve a buscar la loción, Edward. No haré nada hasta que no estés aquí."

Corrí hacia el baño a tomar la loción antes de reaparecer un segundo después. Bella reía. Era tan putamente sexy, tirada en la cama, desnuda, sosteniendo un juguete sexual. Otro sueño hecho realidad. Me tiré a su lado en la cama. Ella se reía. "No puedo creer lo contento que estás." Me dijo.

"Has estado provocándome con ese auto por semanas." Le recordé. "Ahora muéstrame como funciona."

Ella rio y me dio el auto. "Las dos ruedas traseras rotan. Una por cada bala." Encendí la rueda derecha y comenzó a vibrar. Lo miré con fascinación mientras las pequeñas balas vibraban en la cama.

"Es bastante potente." Lo tomé y cerré mi mano. Joder. Ahora entendía porque lo amaba. Encendí la izquierda y comenzó a hacer lo mismo.

"Lo sé." Bella dijo sonriendo.

"¿Empiezas lento y ya lo pones a su máxima potencia?" Pregunté.

"Por lo general lo enciendo todo. ¿Para qué perder el tiempo? Sé lo que funciona para mí."

Era tan putamente sexy. No había palabras. Encendí las ruedas y la vibración cesó. "¿Me lo mostrarías?" Le pregunté.

Ella tomó el auto y separó sus piernas. Era una vista hermosa, pero cuando tomó una de las balas y las pasó por su clítoris, humedeciéndolas antes de metérsela, casi acabo al instante. Tomó otra bala y la puso en su clítoris. No miró hacia abajo. Mantenía su mirada en mí. Tan caliente.

"¿Bueno?" Me preguntó.

Sacudí mi cabeza e intenté concentrarme. "¿Bueno, qué?"

"Tu turno." Me dijo.

¿Mi turno? Oh, sí. Se suponía que debía estar haciendo algo, como si pudiera concentrarme ahora. Tomé la loción y eché un poco en mi mano. Inmediatamente fui asaltado por el aroma de Bella. Sí, necesitaba una botella o siete de estas. Bella me miraba y era tan sexy que tenía miedo de acabar al instante.

"¿Lista?" Le pregunté.

Ella lamió sus labios. "Sí, estoy lista." Puse mi mano en mi verga y ella puso sus dedos en las ruedas. "Ve." Me dijo, encendiéndolas. Comencé a tocarme mientras la miraba. Sus ojos estaban en mi mano, mirando como me tocaba. Miré mientras su mano derecha se adentraba en su cuerpo. Ella tomó la bala que estaba en su clítoris y la apretó más fuerte.

Tembló un poquito y comencé a masturbarme más rápido. No iba a durar mucho, pero parecía que ella acabaría primero. Estaba gimiendo y apretaba su vagina contra la bala.

"Edward, voy a acabar." Dijo entrecortadamente.

"Acaba, bebé. Yo estoy por hacerlo." Sentía un hormigueo en mis bolas y mi cuerpo se tensó. Ella acabó, su cabeza cayendo en la almohada, y largó un gemido mientras temblaba. Honestamente era la cosa más exquisita que había visto. Acabé, en su pierna y en su estómago. Mierda. ¿Cómo hacía para estar cada vez más intenso con ella? Ni siquiera me había tocado, pero, Dios, era increíble.

"Lo siento." Le dije cuando la razón volvió a mi mente. Tomé unos pañuelos de su mesita de noche y comencé a limpiarla. Ella rio.

"¿Por qué dices que lo sientes? Eso fue tan caliente. Además, ya tenemos una razón para ducharnos en un rato."

Ella era la perfección. Me agaché y la besé. "Te adoro." Le dije cuando nos separamos.

Bella me sonrió. "Me gusta. El sentimiento es mutuo." Puso su auto en la mesita de noche.

"Creo que este es mi nuevo auto favorito." Le dije.

Ella rio y se acurrucó en mis brazos. "Presentía que te gustaría."

"Eso es un hecho. Necesito que me contactes con la compañía que los hace. Te compraré los suficientes para que te duren toda la vida."

Bella rio y besó mi hombro. "Olvida las joyas, los juguetes sexuales son la manera de ganarte el corazón de una chica."

"Te daré ambos, bebé."

Ella sacudió su cabeza. "No necesito ninguno. Te necesito a ti."

"También me tendrás a mí." Esa era una promesa fácil de hacer.

"Eso espero." Me dijo.

"Nunca lo dudes." La besé de nuevo, de nuevo, de nuevo. Besos largos, lentos y adictivos. Moví mis manos por su estómago. Aunque la deseaba demasiado, podía pasar horas besándola. Una de sus manos fue a mi cabello y la otra a mi espalda. Me perdí en ella y no quería que me encontraran jamás. Me quedaría aquí, besando y tocando a Bella.

Ella suspiró contra mis labios y me aparté. "¿Qué?"

"¿Estás seguro de que tienes que volver a California?"

Me reí. Siempre estábamos pensando lo mismo. "Desearía quedarme aquí para siempre." Un día lo haría. Lo juraba.

Ella sonrió. "No quiero ser avariciosa, pero no me canso de ti."

Besé su nariz. "La avaricia es buena." Le dije, en mi mejor personificación de Michael Douglas.

Ella rio. "Creo que nunca me aburriría de ti."

"¡Claro que no mujer! Te entretengo de todas las maneras." Mordí su cuello y ella rio debajo de mí.

"Sí, supongo que cuando pierdas tu look y tu figura, por lo menos me harás reír."

Me alejé de ella y la miré. "¿Y cuando, exactamente crees que perderé mi look y mi figura?"

Ella mordio su labio y me miró. "Mmm, ¿diez años?" Le hice cosquillas en su estómago. "¿Veinte?" Le hice más y comenzó a chillar. "¡Treinta!"

"Sólo tendré cincuenta y cinco." Le dije. "Todavía seré caliente. Como Paul Newman o Robert Redford."

Ella rio. "Okey, tal vez cuarenta años. Cincuenta. Pero si pierdes tu cabello antes que eso, no me quedará otra que dejarte."

"Espera y verás. Seré un anciano caliente. Nunca te cansarás de mí."

"Pellizcando los culos de las enfermeras en los retiros, dejando tus dientes en vasos con agua…" Chilló cuando comencé a hacerle cosquillas de nuevo. Toda la risa estaba produciendo cosas interesantes en mi cuerpo y me puse duro de nuevo.

"El único culo al cual voy a pellizcar es el tuyo." Gruñí en broma. Ella dio un gritito.

"¡Está bien, trato, trato! ¡Siempre serás caliente!" Me dijo.

"Claro que sí." Dejé de hacerle cosquillas y pasé mi mano entre sus piernas. "Estás tan mojada, bebé."

Sus mejillas se sonrojaron y se movió contra mi mano. "Tú me pones de esa manera."

"¿Quieres mojarte más?" Le pregunté.

Ella sonrió. "Oh, sí." Me puse de pie y la ayudé a hacer lo mismo, sosteniendo su mano mientras íbamos al baño. Encendí la ducha y esperé que el agua estuviera templada antes de meternos adentro. "De verdad tienes algo por esta ducha." Me dijo mientras me frotaba contra su culo.

"Tengo algo por ti." Le dije. "Sólo que me gustas más cuando estás mojada."

Ella gruñó y tiró su cabeza hacia atrás mientras besaba su cuello, lamiendo las gotas de agua que caían en ella. "Eso es bueno porque siempre estoy mojada cuando estás aquí."

Metí dos dedos en ella. "Seguro que lo estás." Ella gimió y tiró su cabeza contra mi pecho. Moví mis dedos dentro y fuera de ella y de pronto sentí su mano contra mi verga. "Joder, bebé, se siente tan bien."

Ella miró por sobre su hombro y sonrió antes de alejarse y colocar sus manos contra la pared. Sus ojos me retaron a que fuera hacia ella y fue imposible resistirse. Levantó su pierna y también la puso contra la pared, dándome todo el espacio que necesitaba para penetrarla. Tuve que flexionar mis piernas un poco y no fue lo más cómodo del mundo, pero estar en su interior me hacía olvidar toda la comodidad. Era el lugar donde pertenecía.

Comencé a moverme dentro y fuera de ella, tocando su clítoris mientras le daba una estocada. Ella gimió y dijo mi nombre. Todavía seguía sensible por el juguete, supongo, o tal vez por mí, quien sabe, pero estaba húmeda y caliente y se sentía tan bien en mi verga. Empujó su culo contra mí y la penetré más profundo.

Quité su cabello y besé su cuello mientras le daba una estocada. Mordí su oreja. "Eres tan sexy, Bella. No sabes lo que me hace verte así, mojada y abierta para mí." Ella gimió ante mis palabras y aumenté el ritmo de mi verga y de mis dedos. "Cada noche soñaba con tocarte así, sintiéndote a mi alrededor. Eres mucho mejor que en mi sueño, bebé."

"Edward, oh Dios, sigue hablando." Dijo ahogadamente.

A mi chica le encantaba la charla sucia. "No puedo esperar hasta la próxima semana, bebé. Voy a tenerte lo más que pueda desnuda y te haré acabar al menos cinco veces al día." Ella gimió. "Tal vez más que eso. ¿Ocho? ¿Diez? Las veces que quieras, Bella. Te haré acabar con mis dedos, con mi boca y con mi verga. ¿Quieres eso, bebé?"

"¡Sí!" Gritó mientras le daba una estocada más fuerte.

"Voy a cogerte en el jacuzzi, en la mesa de pool y en la bañera, porque sé lo mucho que te encanta mojarte, Bella." Dios, estaba tan húmeda y estrecha y comenzó a apretarse aun más. Sabía que no demoraría mucho más. "Te haré el amor en frente a la chimenea. Toda la noche. ¿Quieres eso, bebé?"

"Uh, uh." Logró decir. Mis caderas golpeaban sus nalgas y el agua hacía aun más ruido en mis oídos.

"¿Sabes que más voy a hacer, Bella?" Bella sacudió su cabeza. "Voy a darte nalgadas de nuevo, porque te gusta, ¿verdad, chica traviesa?"

Ella gritó. "¡Joder!" y acabó fuertemente a mi alrededor, su mano golpeando la pared y su perfecto culo empujándome. Sostuve mi cintura y le di más estocadas, acabando luego de ella. Acabé fuertemente en su interior, sosteniendo su cuerpo tembloroso contra el mío, mientras le daba unas estocadas más hasta vaciarme. Salí de ella y la di vuelta.

Ella envolvió sus brazos alrededor de mi cuello y me abrazó. No sabía si sus piernas podía sostenerlas así que la sostuve. "Esto se pone cada vez mejor, ¿no crees?"

Reí. "Tan mejor que nos mataría, pero no me importa." Le dije.

Ella me sonrió y la besé. "Vivamos un poco más. No terminé contigo todavía, Cullen. Me hiciste unas cuantas promesas hace un rato y me haré cargo de que las cumplas."

Besé su nariz y sus mejillas. "Siempre cumplo mis promesas, Bella."

"Te tomaré la palabra." Podía tomarme lo que quisiera. Lo quería todo con ella. Esa era una promesa que me haría y algún día, cuando estemos listos, se la haría a ella.


Muuuuuuuchas gracias como siempre por todos sus reviews! Espero que pasen un lindo fin de semana :D No se olviden de comentar como siempre :D

Besoooooos (L)