Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Stephenie Meyer. La historia original pertenece a Nolebucgrl (link en mi perfil) Yo sólo la traduzco.
Words With Strangers
Capítulo 31
Me desperté con el sol brillando y Bella desnuda entre mis brazos. Creo que no había mejor manera de despertar que esta. Escondí mi rostro en su cuello recordando el sexo salvaje que habíamos tenido en la cocina y luego hacer el amor en la habitación. Nos habíamos dormido luego de eso, pero fue el mejor sueño que tuve en toda la semana, desde que la dejé. No tenía idea de lo que haría cuando la dejara en su casa y tuviera que irme para Berlín. Serían unas largas cinco semanas antes de su graduación.
Se movió en mis brazos un poco y mis labios besaron su hombro. "Edward." Murmuró soñolientamente.
Besé su cuello. "Buenos días, bebé."
Giró su cabeza y me miró por encima del hombro. "Ciertamente lo es." Se arqueó, estirándose lo cual resultó que presionara su culo contra mi erección.
Gruñí y me moví contra ella. "¿Me estás provocando tan temprano en la mañana, Señorita Swan?"
"Te dije que no es provocación si estás dispuesto a seguirme, Señor Cullen." Levantó su pierna derecha y la pasó por encima de mí, quedando expuesta. Joder. Estaba caliente para mí. No había ningún hombre en el mundo tan afortunado como yo. Froté mi verga contra ella y la encontré mojada y lista.
"Bella." Gemí en su oído mientras me movía contra ella. Ella respiró y se estiró contra mí. Tan perfecta, tan hermosa. Quería comenzar todos mis días así.
Mordí su oreja mientras entraba y salía de ella. No tuve mucho tiempo. Ella se sentía muy bien y no sabía qué había soñado, pero debería haber sido estimulante. O tal vez era mi Bella. De cualquier manera, estaba en la cima. Coloqué mi mano delante de ella y toqué su clítoris con mis dedos mientras le daba una estocada más profunda. Bella tiró su cabeza hacia atrás y la descansó en mi hombro. "Sí, Edward." Su cuerpo se moldeaba perfectamente al mío mientras me movía en ella. Pellizqué suavemente su clítoris y ella gimió fuertemente. No podía durar demasiado.
Bella levantó su pierna un poco más arriba y el ángulo con el que le di la estocada hizo que llegara. Comenzó a temblar mientras se estrechaba a mi alrededor. Enterré mis labios en su cuello mientras acababa con ella. Tan putamente bien cada vez. Ella iba más allá de mi imaginación.
Salí de ella y la apreté contra mí. "Te amo." Parpadeé cuando la sentí tensarse a mi alrededor. Mierda. Lo había dicho en voz alta y había estropeado todos mis planes. Había estado en la punta de mi lengua tantas veces pero había logrado controlarlo y luego lo tuve que decir cuando acabamos de tener el sexo perfecto.
Bella se alejó de mí y comencé a entrar en pánico. "Bella, yo no…" Giró para mirarme y las palabras murieron en mis labios cuando la miré a los ojos. No podía retractarme. Después de todo, era cierto. Y no me arrepentía, salvo que no había visto su rostro cuando se lo dije, porque la manera que me estaba mirando era… todo. Sus ojos marrones grandes miraban mi rostro y vi lágrimas entre sus pestañas. Su boca estaba abierta en forma de "o" y su piel estaba sonrojada y brillante.
"Me amas." Murmuró.
No sonaba como una pregunta, pero le respondí de todas maneras. "Sí."
Y luego, se formó una sonrisa, la sonrisa más hermosa que había visto en mi vida. Levantaba todo su rostro, y sus ojos, y mi mundo entero. "Yo también te amo, Edward."
Los nudos que se habían formado en mi estómago desaparecieron, la tensión se había ido luego de esas palabras. La besé, tragando su risa de respuesta. Sus manos se enterraron en mi cabello, y me coloqué encima de ella. Era como si no pudiera acercarme más. "Te amo, Bella." Murmuré, una y otra vez, mientras besaba sus labios, sus mejillas y hasta su nariz.
Ella me respondía, entre besos, mientras tiraba de mi cabello, queriendo acercarse también. "Soy un idiota." Logré decir mientras tomábamos aire. "Tenía todos estos planes románticos; una cena a la luz de las velas, luego un baño de burbujas y tengo que decirlo luego del sexo mañanero."
Los ojos de Bella brillaron y se reía debajo de mí. "Es dulce como lo habías planeado hacer, pero me gusta la manera en que lo dijiste. Es como si no hubieras podido esperar más." Pasó su mano por mi espalda. "He intentado decírtelo no decirlo durante toda la semana, pensando que tenía que esperar hasta que tuviéramos más tiempo juntos o hasta que tú lo dijeras primero, o cualquiera sea la regla que tuviera que seguir de acuerdo a Rose." ¿Qué? Sonrió ante mi expresión. "No importa, no es importante. Debería de habértelo dicho antes de que te fueras, o ayer cuando regresaste."
Sacudí mi cabeza. "Qué par somos. Casi lo digo muchas veces antes de irme o por teléfono o por Skype." Rio ante eso y me le uní. "Okey, tal vez eso no era para nuestras charlas de Skype, pero lo sentía y era difícil de contenerlo."
Sus dedos tocaron mi mejilla. "Me alegra que ya no tengamos que esperar más para decirlo."
Sonreí y la besé de nuevo. "Te lo diré todos los días." Por el resto de nuestras vidas. "Todavía espero que me dejes consentirte con la cena a la luz de las velas esta noche."
Ella sonrió. "Me encantaría que me consientas con una cena a la luz de las velas. Creo que nunca diría no a algo como eso. ¿Cocinarás?"
¡Qué pensamiento ese! "Dios, no, bebé. Te amo, no quiero matarte." Rio. Amaba hacerla sonreír. Cada día podía ver que podía hacerlo. "Arreglé que el restaurante que está en la entrada nos haga la cena. Em la irá a buscar." Y él y Rose tendrán su cena también. Todavía no se lo había dicho a él. Esperaba hacerlos feliz a ambos.
"Me agrada que no quieras matarme." Me dijo. "Te amo y quiero cocinar para ti, pero lo haremos otra noche."
Dios, esas palabras. ¿Quién hubiera imaginado que esas simples palabras me harían poner de rodillas? "Lo espero con ansias, amor." Su sonrisa se agrandó cuando le dije eso. Amor. Sentía que podía decírselo un millón de veces y eso no sería suficiente. Era un tonto, lo sabía, pero se sentía tan bien ver que ella respondía, saber que lo escuchaba.
"Yo también." Me dijo, besándome suavemente.
Pasé mis dedos por su cabello y la sostuve contra mí. Podríamos pasar todo el día en la cama y estaría contento con ello. "¿Qué quieres hacer hoy, bebé?"
"Mmm, bueno más de esto, seguro." Dijo. Reí y besé su cuello. ¿Había alguna duda de que la amaba? "También me gustaría acurrucarme frente a la chimenea a leer tu guion, ¿si eso te parece?" Sus mejillas se sonrojaron. ¿Estaba avergonzada?
"Me encantaría, Bella. Traje el de Londres y seis comedias románticas que Marcus quiere que lea." Hice una mueca. "Creen que debería intentar ese género para salir un poco de las piezas dramáticas y de acción. Puedes elegir mi próximo proyecto."
Sus ojos se agrandaron. "¿De verdad? ¿Confías tanto en mí?"
Reí. "Por supuesto. Tú eres mi mayor fan, ¿quién me encontró cuando nadie más lo hizo?" Sus mejillas se enrojecieron y la acaricié con mi pulgar. "Me alegra que lo hayas hecho, bebé. No puedo imaginar no haberte conocido." Ella era mi única. Si no me hubiera buscado… no, no me atrevía a pensar en mi vida si ella no me hubiera buscado.
"Supongo que a veces ser acosadora es algo bueno." Me dijo, mordiendo su labio.
Reí. "Puedes acosarme cuando quieras. ¿Qué te parece si me acosas en la ducha?"
Ella rio y me pegó en el brazo. "Eres un pervertido."
"Un pervertido para ti, bebé."
"Bueno, levanta tu culo sexy para que pueda seguirlo hacia la ducha." Me dijo.
Reí pero hice lo que me pidió. Sus ojos estaban sobre mí en el momento en que me puse de pie. "¿Quién es el pervertido ahora?"
Ella rio. "Diría que es el tipo que está de pie desnudo si importarle nada. Si te pones un abrigo de lluvia la situación sería diferente."
Me mataba. "Te mostraré algo diferente." Le quité las mantas de su cuerpo desnudo y ella gritó cuando el aire frío golpeó su cuerpo. "¿Ves? Diferente." Ella se levantó y corrió detrás de mí mientras reía y me dirigía hacia el baño.
No había mucho espacio para correr y me acorraló al instante. Era malditamente sexy, desnuda, con sus ojos brillando, sus mejillas sonrojadas y su cabello alborotado por el sexo y por dormir. Me recosté contra la pileta del baño mientras ella se acercaba a mí. "Parece que atrapé a mi propio pervertido." Me dijo sonriendo mientras me atrapaba con sus brazos. Podría haberme alejado, ¿pero por qué lo haría?
"¿Y qué harás conmigo ahora?" Le pregunté, pasando mis dedos por su brazo. Ella tembló ante mi toque.
Giró su cabeza y me estudió. "Cosas pervertidas, supongo. Tienes que ser bueno para algo."
"Bueno, hemos establecido que soy muy bueno en la ducha. ¿Quieres intentarlo de nuevo aquí?"
Ella rio y se alejó, cruzando sus brazos y empujando sus pechos y haciéndolos muy tentador. "¿Qué más podrías probar allí adentro?" Preguntó.
Era una pregunta válida. "¿Podría hacerte acabar tres veces?" Pregunté, porque dos veces en nuestra ducha había sido nuestro récord.
Ella se acercó y abrió el agua, su culo rozándome. Gruñí y sentí que mi verga se despertaba de nuevo. Era tan putamente fácil con ella. "Está bien, grandote, muéstrame lo que tienes." Ella estaba en la ducha y me señalaba con el dedo.
"Desafío aceptado, Bella." Y nuestros cuerpos mojados, nuestras manos y nuestros labios colapsaron. Y la hice acabar cuatro veces, añadiendo una más. Era lo menos que podía hacer por la chica que amaba.
Xoxoxoxo
Bella comenzó a reírse y la miré por arriba del guion que ni siquiera había comenzado a leer. "¿Ya estás riéndote? Ese puede ser una opción entonces."
Ella sacudió su cabeza y se agarró de su estómago. "No es el guion. Es esta nota." Aclaró su garganta. "Jennifer Love Hewitt hará el papel de la mesera tonta. Ella se tropieza con sus voluminosos y falsos pechos y derrama café en la falda de nuestro héroe." Comenzó a reírse. "¿Quién escribe esto?"
Me reí con ella. No había pensado en advertirle de las notas de Marcus. "Mi agente, Marcus, tiene un hábito de elegir ciertos actores o actrices que no le interesa como personajes que son inservibles o mueren. En Wild At Heart dijo que Tom Cruise podía ser mi caballo."
Eso hizo que se riera de nuevo. Estaba tan hermosa con sus jeans y su camisa a cuadros, recostada en el sofá, su cabello en una coleta y sus pies enredados con los míos frente al fuego. Parecía como si fuéramos una pareja casada haciendo nuestras cosas en nuestro hogar. Me encantaba. Algún día esto sería nuestras vidas. Tal vez debería comprar una casa en algún lugar frío para que pudiéramos estar siempre al lado del fuego. ¿Colorado, tal vez? ¿Canadá?
"Entiendo lo de Tom Cruise porque, ¿quién no cree que está loco? ¿Pero Jennifer Love Hewitt? Creí que sólo las mujeres la odiaban."
Reí ante eso. "Supongo que ella fue con él para que lo representara y él quedo poco impresionado. Él la rechazó y luego obtuvo su papel en Ghost Whisperer. Él lleva esa carga aunque la haya rechazado."
Ella rio y sacudió su cabeza. "Creo que me gusta Marcus."
Toqué su pie con el mío. "Sé que le gustarás a él."
"¿Sí?" Preguntó arqueando una ceja. "¿Tu gente no tendrá problema conmigo?"
Dejé mi guion en la mesa de café y tomé el de ella y lo dejé allí también. Teníamos mucho tiempo para leer. "No, no tendrán. Marcus tiene cero interés sobre mi vida personal siempre y cuando no afecte su cuenta bancaria. Kate es la única que pensaría que podría tener problema pero ella quiere que yo sea feliz."
Bella se movió para yacer entre mis piernas, ambos nos giramos hacia el fuego. Enredé mis brazos alrededor de ella. "¿Ella es tu publicista?"
"Sí, esa es Kate. Su esposo, Garrett es mi representante. Él negocia los contratos, las apariciones, cosas como esas. Mamá escuchó que eran los mejores en su negocio así que los contrató al comienzo de mi carrera."
"Eso es bueno, que haya cuidado de ti."
Sonreí. Como mamá lo hubiera hecho. "Todos lo hacen. Kate está al mando con lo que sea que queramos hacer." Bella se giró para poder ver mi rostro. "Si quieres hacerlo público, podemos hacerlo. Si quieres mantenerlo en secreto, podemos intentar hacer eso también." Odiaba esa opción y Bella hizo una mueca. "Tampoco estoy a favor de eso. No quiero necesariamente que tu nombre esté expuesto, pero quiero que todo el mundo sepa que tengo novia."
Bella comenzó a jugar con mis dedos. "¿Qué pensarías que sucedería su obtuvieran mi nombre?"
Toqué su mentón y sus ojos se encontraron con los míos. "Creo, inicialmente, intentarían encontrarte, tomarte fotos yendo a clases, o hablando con tipos y diciendo que me estás engañando." Bella lucía horrorizada y reí. "Yo lo sé, por supuesto, pero las parejas felices son aburridas. Primero seríamos la sensación del mes, y luego buscarían que nos peleáramos porque eso es más interesante que una pareja enamorada."
Bella sonrió. "Me gusta ser feliz y estar enamorada."
"Y así seremos." No tenia dudas sobre eso. "¿Cómo te sientes sobre eso?"
Ella arrugó su rostro. "No lo sé. Valoro mi privacidad pero quiero estar contigo. Quiero que podamos ir a lugares y hacer cosas y sé que eso significará que haya fans y paparazzis. Creo que por ahora me gusta la idea de que digas que tienes novia pero todavía no dar el nombre." Hizo una mueca y pasé mi dedo por su labio. "¿Qué hay de Berlín?"
"¿Qué hay sobre ello?"
"¿Podremos ir a cualquier lado cuando no estés trabajando? Supongo que allí tal vez se descubra todo."
Quería eso, pero podría ser un problema. "Hay maneras. Entradas secretas a clubs y restaurantes y cosas que harán que podamos evitar a la prensa. Pero…" Me callé y Bella me miró.
"¿Pero qué?"
"Las cámaras, las grabadoras, Twitter… no puedo detener a la gente que tome fotografías de nosotros o que tweeteen donde estoy o si estoy con alguien. Hay una razón por la cual iba directo al hotel cuando no estaba haciendo entrevistas o premieres cuando comenzamos a hablar." Le sonreí, porque ella era la mejor razón para ser anti social. "Una de las demás razones por las cuales quería volver a mi habitación para hablar con mi extraña sexy."
Bella sonrió. "¿Oh, sí? ¿No estabas ansioso por hablar conmigo?"
Besé su mejilla. "Estaba increíblemente ansioso por hablar contigo. Por lejos, fue la mejor parte de mi viaje."
Me besó. "Amo eso."
"Te amo." Le dije, porque no podía decirlo lo suficiente.
Yo también te amo. Pero además de eso, no querías lidiar con las fans y la prensa."
"Sí." Me encogí de hombros. "Tenía invitaciones a clubs y restaurantes y mierda como esa pero honestamente es más un dolor en el culo que un momento para pasarla bien." Toqué su mejilla. "Además, puede ser diferente contigo, con Rose y con mi hermano. Sé que me divertiría contigo, pero te garantizo que alguien publicaría una foto de nosotros en algún lugar."
Bella asintió. "¿Te molesta?"
"Sólo si luego van detrás de ti. Yo estoy acostumbrado a eso." Suspiré y le dije lo que más me asustaba. "Tengo miedo de que sea demasiado para ti y tú decidas que no quieres lidiar más con eso, conmigo y con mi vida."
Bella dio un grito ahogado y tomó su rostro entre mis manos. "¡Edward Cullen! No me importa si la prensa acampa en mi puerta o me sigue a clases, nunca, nunca, dejaría de estar contigo por eso."
Cerré mis ojos mientras sus palabras y la pasión en su voz me embriagaron. "Haré lo que sea para intentar que eso suceda, Bella. Si eso pasa, puedo conseguirte un guardaespaldas o…" Me callé cuando sus labios estuvieron en mí. Mis brazos se apretaron a su alrededor y dejé que Bella quitara todo el miedo en mí.
Ella se alejó, pero mantuvo sus manos en mi rostro, mirándome directo a los ojos. "Sé que salir contigo no será siempre fácil. Tú estarás lejos filmando, besando a mujeres hermosas como parte de tu trabajo." Hice una mueca pero no lo negué. "Está la prensa y los fans y las mujeres que te desearán." Sonrió. "Después de todo yo fui una de ellas." Eso me hizo sonreír. "Pero sé que me amas y yo te amo a ti. Sé que encontraremos una manera de vencer a la distancia. Hablaremos por teléfono, por Skype, por correo y jugaremos Words." Ella rio y sonreí ante la mención de nuestro juego. "¿Crees que tiraría la toalla ahora que te tengo? Vivo por tus pequeños mensajes sucios."
"Yo vivo por los tuyos." Le dije, porque era cierto.
"Bien. Podemos lograrlo, Edward. No quiero un guardaespaldas a menos que esto se vuelva fuera de control. Dudo que miles de paparazzis desciendan al campus de U-Dub para tomarme fotografías. Tienen gente más importante en LA." Eso era cierto. Sabía que habría algunos, pero estarían más interesados en tomarnos fotografías de nosotros dos que de acosar a Bella durante sus clases.
"Amo que estés tan calmada sobre esto."
Se encogió de hombros. "Lo he pensado, por supuesto. Por ahora, quiero disfrutar el tiempo contigo. Cuando decidamos que queramos salir como pareja, lidiaremos con ello. E incluso si es un dolor en el culo, valdrá la pena al final del día porque puedo estar contigo."
Le di un largo y duro beso. "Te amo, Bella Swan. Eres absolutamente perfecta para mí."
Ella sonrió y tocó mi nariz. "Eso es verdad. Nunca lo olvides."
"Nunca, bebé."
Xoxoxox
"Hey, hermano, ¿la costa está libre?" Sonreí mientras le abría la puerta a Emmett, quien estaba lleno de bolsas.
"Sí, Bella está en la tina." La primera parte de nuestra noche estaba en camino. Estaba tomando un baño de burbujas con velas. Era difícil contenerme para no ir y poseerla allí, pero necesitaba arreglar esto aquí y además podríamos tomar otro baño pronto.
"¿Y tú estás aquí? Qué hombre triste, muy triste." Emmett sacudió su cabeza.
"Lo que sea, sólo trae las cosas." Lo guie hacia la mesa, donde ya había puesto las velas y los platos y los vasos y demás. Todo lo que necesitábamos era la comida. El reproductor de música ya estaba sonando con música romántica.
Emmett comenzó a desempacar los contenedores con la comida. "Aquí está la carne, la ensalada, y por supuesto, el postre." Movió sus cejas sugestivamente y reí. "Aunque imagino que ya lo has comido varias veces." Sonaba envidioso, así que le pregunté. Encontré un bol y puse la ensalada allí, mezclándola con los aderezos y dejándola en la mesa.
"¿Estás diciendo que tú todavía no lo has comido?"
Emmett suspiró. "No. Me está enloqueciendo. Un minuto estamos allí, quiero decir, besándonos y tocándonos y cuando creo que estamos por desnudarnos, ella se levanta para ir al baño o algo. No lo entiendo, Ella me desea, sé que lo hace."
Reí ante su confianza, pero tenía razón. "Por lo que ha dicho Bella y la manera en que reaccionó ayer en el auto, no creo que sepa como dejarte entrar, Emmett. No le digas que te lo dije, porque no quiero que patee mi culo, pero apuesto a que está asustada."
Emmett bufó. "¿Asustada? ¿Mi Rosie? ¿Acaso no la conoces?"
Rodé mis ojos. "Piénsalo, Em. Ella viene de una familia jodida, y por lo que me ha dicho Bella, ella no es abierta con los tipos. Sale con ellos pero no pone en juego su corazón. ¿Por qué crees que es eso?"
Frunció el ceño. "¿Por qué sus padres apestan y ella no sabe como amar?"
Bueno, en parte. "Creo que sí sabe. Ella ama a Bella y a Alice. Puedes ver cuánto lo hace cuando las defiende. Creo que es difícil para ella confiar en alguien y tarda tiempo en hacerlo. Tienes que mostrarle que no irás a ningún lado y que la amas. Explícale lo de "la única" a ella."
Sonrió. "Puedo hacer eso. Empezaré esta noche con la cena. Gracias por incluirnos, por cierto. Había pensado en traer sándwiches, no filet mignon. ¿Así que se lo dirás esta noche a Bella, huh?"
Reí. "Sobre "la única" sí. Aunque ya le dije que la amaba." Emmett rio. "Se me escapó luego de…" Me callé y rio con mas fuerza.
"Oh, estoy seguro de que sé cuando se te escapó, hermanito." Le pegué y rio. Sí, como si pudiera lastimarlo. "En serio, estoy feliz por ti. Luces como si hubieras ganado la lotería, así que supongo que te dijo que ella te ama también."
"Lo hizo." No pude contener mi sonrisa. "Hablamos un poco sobre salir en público." Tomé las papas y las corté, colocándoles manteca y luego agregándoles queso. A Bella le gustaba el queso; lo sabía desde la primera palabra. Hice lo mismo con el brócoli, porque esa era la única manera en que lo comía, con queso. Mamá aprendió que podía comer cualquier cosa que tuviera queso.
"¿Qué decidiste?" Preguntó Emmett curioso, mientras abría la carne, colocándola en cada plato. Olía increíble.
"Bueno, oficialmente nada. Anunciaré que estoy fuera del mercado en esa entrevista con Rolling Stone y partiremos de allí. Quiero salir con ella en Europa y no sé como pueda hacerlo y protegerla. Ella no quiere esconderse y yo tampoco. Es frustrante." Mi voz mostraba mi irritación y Emmett puso una mano en mi hombro.
"Hey. Todos estaremos contigo y yo mantendré alejada a la prensa."
Reí porque no lo dudaba, aunque dudaba que lo hiciera sin meterse en líos. "No es solamente la prensa. Algún idiota tomará fotos de nosotros en algún restaurante y las subirá a internet antes del plato principal."
Em frunció el ceño. "Eso es cierto. Supongo, ¿bueno, ella que dijo?"
"Que eso no la alejaría. Es fácil para ella decirlo ahora, antes de vivirlo."
"No, Edward. Esa chica no irá a ningún lado. Ella es "tu única", lo cual significa que tú eres "su único" también. Nos ocuparemos de la prensa, pero ustedes tienen que vivir su vida juntos." Miró alrededor y sonrió. "Estas cabañas son increíbles y se siente tan bien alejarse de la mierda por un rato, pero no puedes esconderte del mundo para siempre. Bella merece salir de tu brazo, caminando por la alfombra roja contigo." Quería eso más de lo que podía decirlo. "Ella es una chica fuerte, Edward. Se hizo más fuerte luego de esa mierda con su ex. Hollywood no será problema para ella. Y mi Rosie estará con ella. No las detendrá nadie."
Reí pero tenía razón sobre lo de Rose a su lado. Tenía fe en ello. "¿Y que hay del hecho que vivan a dos estados de distancia?"
Se encogió de hombros. "Se pueden transferir o podemos comprar una casa en Seattle. Pueden ir a cualquier universidad. O sino, nosotros podemos vivir en cualquier lado. Viajamos mucho, ¿qué importa si vivimos en California, Washington o Timbuktu?"
Eso era un buen punto. "Hablaré con ella."
"Tenemos tiempo, hombre. Estarán con nosotros este verano y luego nos arreglaremos. Disfrutemos del viaje por ahora. No pienses demasiado."
"Gracias, Em."
"¡No hay problema! Ve a tener la cena romántica con tu chica y yo lo haré con la mía. La operación Ganar A Rosie comienza ahora." Su rostro era determinante. Le deseé suerte y lo eché para poder ir a buscar a Bella al baño antes de que se enfríe nuestra comida.
"Bebé, la cena está aquí." Las palabras murieron en mis labios cuando la vi de pie con un conjunto color durazno que me quitaba el aliento. Lucía tan suave y apenas cubría todo. Sonrió cuando vio mi reacción.
"Estoy casi lista." Se puso una bata que combinaba con el conjunto y caminó hacia donde estaba yo congelado. "¿El gato te comió la lengua?" Preguntó riendo cuando se detuvo ante mí.
Toqué su hombro. Joder, era tan suave como parecía. "¿Cómo se supone que pueda comer cuando tú luces así?" Y ahora su aroma me asaltaba, vainilla y albaricoque eran la pura perfección. Era demasiado hermosa.
Otra risa. "Creí que esto debería ponerte hambriento." Hizo un gesto hacia su atuendo, como si no lo estuviera mirando con mis propios ojos.
"No de comida." Le dije. Me acerqué para besarla, pasando mis manos por las mangas de su bata. Joder, no podía esperar para sentirla contra mi piel desnuda.
"El postre viene luego de la cena." Me dijo, tomando mis manos con las suyas. No tuve otra opción que seguirla por el pasillo. Se detuvo en la cocina cuando vio la mesa. "Es hermoso." Me dijo. La luz de la vela brillaba en sus ojos y la sostuve contra mí.
"No es nada comparado contigo, pero quería darte lo que podía."
Ella giró y envolvió sus brazos a mi alrededor, haciendo que la bata subiera por su muslo. Dios. "Me das más de lo que puedo imaginar." La besé, apretándola contra mí. Sus brazos se apretaron a mi alrededor y sus dedos jugaron con mi cabello. Podía tomarla, aquí y ahora, justo en el estante que habíamos roto anoche y… no. Iba a hacer lo correcto y a no cagarla como esta mañana.
La llevé hacia la mesa y sonrió cuando vio la rosa roja que yacía en el plato. "Has pensado en todo." Llevó la rosa a su rostro y la olió. Tan hermosa. La ayudé a sentarse y tomé el champagne que había puesto en un bol con hielo.
"Intenté." Nos serví una copa y traje el bol de ensalada. "¿Ensalda?"
"Eso sería genial, gracias." Puse un poco para cada uno y ella comenzó a reírse.
"¿Qué?"
"Queso." Me dijo.
Sonreí mientras me senté a su lado. "Nunca pensé que te importaría."
Ella rio. "No, aunque no es BluBell." Besé su mejilla y comenzamos a comer. Estaba delicioso. Hablamos de cosas sin importancia. Lo que era bueno era que si no se lo hubiera dicho esta mañana, probablemente estaría temblando de nervios. Ahora no lo estaba. Había esperado que tomara la conversación de "la única" bien, pero ya que me dijo que me amaba, no veía porqué no lo haría.
Cuando terminamos, puse los platos en el fregadero y la detuve antes de que pensara en hacer algo. "Lo tengo. Lleva tu champagne a la sala y te veré allí." Ella sonrió e hizo lo que le dije. Amaba que no discutiera conmigo. Limpié, encendí el lavavajillas y fui hacia ella. Ella estaba en el sofá, encendida por el fuego, y tan hermosa que no tenía palabras. Se había quitado la bata y la había dejado en el sofá, todo lo que tenía era el pequeño conjunto que lo sostenía dos pequeñas tiras y el suave material se amoldaba a cada curva. Dios, esperaba poder hablar.
Ella sonrió y sostuvo su mano. Caminé y la tomé, sentándome a su lado y abrazándola contra mí. Ella se acurrucó y la sostuve, mirando hacia el fuego. Toqué su cabello por un tiempo, y nos relajamos. Esto se sentía tan bien. Quería hacerlo todos los días. Respiré y me acerqué a Bella, girándola para que estuviera de costado al sofá, enfrentándome. Ella sonrió y dejó su pierna sexy en mi falda. Joder. Concéntrate.
Puse mi mano en su muslo, porque estaba allí, Pero no me permití moverlo. "Bella." Respiré. Ella me miró con interés. Okey, aquí vamos. "Como sabes, tenía toda la intención de decirte te amo esta noche, pero como ya ves, lo dije antes."
Ella sonrió. Tan hermosa. "Puedes decírmelo de nuevo."
Por supuesto que lo haría. Toqué su mejilla y le sonreí. "Te amo. Tanto. Más de lo que puedes imaginar. Yo…" Sacudí mi cabeza e intenté concentrarme porque todo lo que quería hacer era hacerle el amor frente al fuego.
"Yo también te amo, Edward. Creía que estaba enamorada antes pero nunca fue como esto. Es como un todo, ¿sabes? Como que me siento plena y todo lo que quiero es a ti."
Sí, la entendía completamente. "Sí, bebé. Es exactamente eso. Y es más que eso, en verdad." Lucía confundida. "Te dije antes que tú eras mi única."
Ella rio. "Sí, me dijiste y todavía no se exactamente que quiere decir, a menos que eso significaba que me amabas."
Toqué su mejilla. "Sí, significaba eso, pero hay un poco más. Hay una historia en mi familia." Movió su cabeza y escuchó con interés. "Desde que tenemos uso de razón, cada hombre en mi familia tienen lo que llaman "la única." Básicamente, en el momento en que ponen los ojos en la mujer con la que pasarán su vida, lo saben."
La respiración de Bella se entrecortó y sus ojos se llenaron de emoción. "¿Quieres decir amor a primera vista?"
Sonreí. "Sí, mas o menos así. O tal vez amor a primera palabra, en nuestro caso."
"Entonces tú dices que yo soy la persona con quien tú…" Se calló.
"¿La persona con la que quiero casarme, envejecer y amar por siempre? Sí, sí lo eres."
Una lágrima rodó por su mejilla. "¿En verdad? ¿No estoy imaginando o soñándolo? ¿Me quieres?"
Reí y tomé su rostro entre mis manos, secando las lágrimas, las cuales estaba bastante seguro que eran de felicidad. "Por supuesto que te quiero. Te amo, te lo dije."
Ella sonrió. "Lo sé y todavía estoy intentando comprenderlo, y ahora me dices que es como si el destino nos dijera que nos pertenecemos el uno al otro."
Esperaba que no la estuviera asustando. "¿No lo sientes?" Le pregunté porque para mí estaba allí. Aunque luego, era por mi lado que me había enamorado tan rápidamente.
"Sí, pero es tan difícil de creerlo. Es difícil para mí aceptar que tú, Edward Cullen, eres mi novio. Es surreal."
Sequé otra lágrima. "Soy sólo yo, Bella."
Ella rio. "Eres sólo tú, sí, y te amo tanto. Pero tú podrías tener a quien quisieras, Edward." Sostuvo una mano antes de que pueda protestar. "Sé lo que vas a decir y no estoy dudando de mí misma. Sé que me amas, es que me parece increíble por quien eres y a lo que tienes acceso."
"No quiero a nadie más que a ti. Nunca más."
Su sonrisa brilló. "Creo que nunca podrías decir nada más significativo que eso, además de que me amas, por supuesto."
"De verdad te amo." Le dije.
"Yo también te amo. Dime como funciona, esta cosa."
Reí y la coloqué en mi falda. La quería tan cerca como pudiera tenerla. "Bueno, con mi bisabuelo, él estaba en una fiesta. Estaba con una cita y vio a mi bisabuela del otro lado del salón con su prometido, aunque no lo creas." La boca de Bella se abrió. "Sí. Dejó a su cita y le preguntó si quería bailar. Ella devolvió el anillo esa noche y se casaron dos semanas después. Estuvieron casados durante sesenta y siete años antes de fallecer. Ella vivió tres meses luego de que murió."
Bella lucía triste y la besé. "Tuvieron una larga y feliz vida juntos y el abuelo Cullen jura que ella no quería ver sin él. El abuelo y la abuela se vieron en un parque. Ella trabajaba como niñera y estaba con dos niños pequeños. Él se sentó a su lado, le preguntó si eran sus hijos y él rezaba y esperaba que no estuviera casada. Ella le dijo que era niñera y él se alivió."
Bella rio. "¿Y qué sucedía si ella hubiera estado casado?"
No estaba seguro. "Honestamente no lo sé. Ella estaba destinada a estar con él, así que tal vez él hubiera luchado por ella, o tal vez hubiera tenido la fuerza suficiente para alejarse." ¿Y si Bella hubiera estado casada? Ese pensamiento me enfermaba, pero creía que sabía lo que hubiera hecho. "Si ella estaba casada y feliz, creo que la hubiera dejado ser. Él hubiera querido su felicidad por encima de todo."
Descansó su cabeza en mi hombro. "Eso es hermoso."
"Es la verdad. Si hubieras estado tomada y feliz sin mí, me hubiera alejado."
Giró su cabeza y entrecerró sus ojos. "Eso nunca sucederá, Edward Cullen. Nunca estaré feliz sin ti. Nunca pienses eso."
La abracé. "Gracias a Dios por eso, porque odiaría ser miserable por el resto de mi vida."
"Te haré miserable por el resto de tu vida si piensas dejarme. Si soy tu "única", tú eres mío y por lo tanto eres de mi propiedad."
Era fantástica. La besé. Sus brazos se apretaron en mí. "No te preocupes, Bella. Soy tuyo para siempre. Ese es el punto de "la única"."
Ella entrecerró sus ojos. "Bien. ¿Qué hay de tus padres?"
Reí y le conté la historia completa con el hecho de que mamá hubiera llamado un puto imbécil a papá en el estacionamiento. "¡Eso es clásico! Me encantó como ella siguió con él de todas maneras."
Descansé mi cabeza contra la suya. "Ella tenía que hacerlo. Las mujeres también lo sentían; ellas no saben exactamente lo que es hasta que le explicamos."
Bella besó mi mejilla. "¿Cuándo supiste que yo era la tuya?"
Tarareé porque en la manera en que nos conocimos, había sido diferente. "Emmett lo supo antes que yo, honestamente. Cuando regresé a casa y le conté sobre ti, él me dijo que tú eras mi "única". Discutí con él un poquito, porque yo todavía no te había conocido, ¿cómo podía amarte? Pero una parte dentro de mí sabía que tenía razón. Quiero decir, básicamente pasé todo el viaje pensando en ti y deseando hablar contigo, aunque sea unas pocas líneas por Words With Friends."
Ella sonrió. "Me gusta eso."
"A mi también. Sabía de seguro cuando entraste a tu habitación luego de todo lo que le habías dicho de mí a Alice y sabía que tus sentimientos por mí eran real. Estabas tan hermosa con ese vestido negro, Bella, pero tus ojos estaban tan tristes, pensando que te odiaba. ¿Cómo podía hacerlo? Tú eres la única para mí."
Me besó, sus labios firmes en los míos. Se separó antes de que pudiera profundizar el beso. "No sabes lo que significa para mí escuchar eso, Edward. Cuando estés lejos de mí en el otro lado del mundo y esté triste y sola, recordaré todo lo que dijiste aquí y lo voy a sostener hasta que te vea de nuevo."
"Lo diré tanto como lo necesites, Bella."
"Lo recordaré, Edward." Lo prometió y esperaba que lo hiciera. No importaba las mentiras que dijeran los tabloides, ella necesitaba saber que era para mí. Pasé mis manos por debajo de sus rodillas y me puse de pie.
Bella sonrió. "¿A dónde me llevarás?"
"Más cerca del fuego." Había dejado la manta en el piso y la dejé allí. "Quiero hacerte el amor aquí. Lo he pensado desde la primera vez que vi las fotos de este lugar."
Ella abrió sus brazos y me moví en ella, besándola apasionadamente mientras finalmente me permitía tocar la tela. Era suave y su piel también lo era. Bella gimió y se movió debajo de mí. "Edward, tócame."
"Lo estoy haciendo, bebé." Pasé mis dedos por su cuello, debajo de sus senos. "Eres hermosa. No tengo palabras para decirte lo preciosa que eres."
Comenzó a desabrocharme mi camisa blanca. No había usado un traje, pero me había puesto una camisa y pantalones para nuestra cena elegante la cual ella había estado casi desnuda. No era justo. La empujé de mis hombros y besé su cuello.
"¿Edward?" Preguntó mientras quitaba la tira izquierda de su hombro, mis labios siguiendo a la tela.
"¿Mmm?" Murmuré.
"¿Es Rose la única de Emmett?"
Reí y asentí contra su piel. "Sí. Él la desea desde la primera vez que le gritó por teléfono y la reconoció el instante que ella caminó hacia la habitación."
Bella rio. "Eso será interesante."
Pasé mis dientes por su cuello. "Sí, lo es. Él está encantado de que nuestras esposas sean mejores amigas." Me congelé cuando me di cuenta de que prácticamente le había dicho a Bella que me casaría con ella algún día. No era como si no se lo hubiera aclarado con la charla de "la única" pero aun así.
Bella mordió su labio. "¿Entonces te casarás conmigo, huh?"
Mierda. Asentí y ella rio. "Eso es algo bueno. No creo que "la única" tenga que ser sólo una novia."
Reí del alivio. "No, no debería serlo. Ella debería ser una Cullen. Lo dice el destino."
"Bella Cullen. Isabella Cullen, La señora de Edward Cullen. Tiene un lindo tono, ¿verdad?" Joder, si ella supiera lo que me hacía escuchar su nombre unido al mío.
"Creo que sí, bebé." Deslicé la tira por su hombro, y lo bajé, revelando sus senos. El color de la tela era increíble en su piel pálida y la luz del fuego la hacía aun más hermosa. "Eres tan hermosa."
Su piel se sonrojó y no me cansaba de verla. "Hazme el amor, Edward."
"Lo haré, bebé." Me puse de rodillas y me quité los pantalones. Bella bajó mi cierre. Me los quité junto a mis bóxers y me puse de pie para tirarlos. Me agaché y tomé su seno derecho con mi boca, mientras lentamente quitaba su conjunto, deslizándolo por sus caderas. Ella gimió mientras mi lengua trabajaba en su pezón. La besé por todo su estómago mientras quitaba en conjunto por sus piernas. Lo dejé aparte en la mesa de café y su sonrisa me hizo sonreír. "No quiero que le pase nada."
"Me alegra que te guste." Me dijo mientras volvía a besar su estómago. Su respiración se entrecortó mientras tocaba su vagina. Estaba húmeda y lista para mí. Se arqueó para mí. "Por favor, Edward."
"¿Por favor, qué, Bella?" Murmuré contra su piel.
"Te quiero dentro de mí. Quiero sentirte."
No tuve que preguntarle lo que era. Lo sabía. Era la conexión que teníamos. Me moví contra su cuerpo mientras me frotaba contra ella. Ella gimió contra mis labios y separó más sus piernas. Estaba ahí, en su entrada. Tan lista para poseerla. Me alejé y la miré. Esos hermosos marrones llenos de amor, me miraron. "Te amo." Le dije mientras la penetraba.
"Yo también te amo." Me dijo, acercando mi cabeza hacia la de ella, besándome mientras me movía dentro y fuera de ella lentamente. El calor del fuego calentaba mi piel pero ya estaba caliente por dentro por esas palabras de amor. Enlacé mis dedos con los de ella y sostuve sus manos mientras nos movíamos juntos. Era lento y sin prisa. Y el momento más perfecto de mi vida. Las cosas no habían sido como las había planeado pero aun así eran increíbles.
Acabamos juntos y la sostuve contra mí. Ella se durmió con su cabeza contra mi pecho y su cabello haciendo cosquillas en mi mentón. "Mi "única"" murmuré mientras colocaba la manta sobre nosotros y cerraba mis ojos. Aunque estuviera dormida, juré que estaba sonriendo. Siempre lo estaría. Me aseguraría de ello.
IMPORTANTE LEER!
Antes que nada quiero pedirles mil disculpas por haberme atrasado con el capítulo. Aunque fue sólo un día odié hacerlo pero esto fue por causas mayores. Como ustedes saben toda la situación Robert/Kristen explotó en internet, y en verdad, me afectó mucho. Yo soy muy seguidora de ellos, los amo un montón; pueden decirme que estoy loca jaja porque no los conozco, pero en verdad me puso muy muy triste todo lo que sucedió. Si algo me enseñó este fic es que no hay que confiar en los tabloides ni en los rumores, así que sólo espero que todo salga bien y que se les de el respeto que ellos merecen. Los medios pueden ser muy crueles por querer ganar un poco más de dinero, es la triste verdad. Espero que me entiendan y desde luego mil disculpas por la tardanza!
Besos,
Romi
