Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Stephenie Meyer. La historia original pertenece a Nolebucgrl (link en mi perfil) Yo sólo la traduzco.


Words With Strangers

Capítulo 33

¿Qué era ese ruido horrible? No podía serlo. ¿Una alarma? ¿En dónde estaba? "Cinco minutos más." Murmuré enterrando mi cabeza en la almohada. El sonido continuó. ¿Qué diablos? "Bebé, apágalo." El sonido horrible siguió. Maldición. Levanté mi cabeza de la almohada y miré el reloj de mala gana, tomándolo y apretando los botones hasta que se apagara. ¿Las siete y media de la mañana? ¿Era una especie de broma enfermiza? Iba a matar a Emmett antes de que Bella se despertara. Bella… ¿en dónde estaba? Su lado de la cama estaba vacío. Mierda, ¿todo esto fue un sueño?

Froté mi rostro con mis manos. "¿Bella?" Ninguna respuesta. Esta no era mi habitación, lo sabía, ¿así que dónde estaba ella? Miré alrededor de la habitación y vi un pedazo de papel en el piso, junto a mi lado de la cama. Debí de haberlo tirado de la mesita de noche cuando tomé la alarma. Lo tomé y suspiré del alivio cuando vi la letra de Bella. Bien, no había sido un sueño fantástico.

Arriba y brillando, Sr. Cullen. El colegio comienza a las ocho en punto. No llegues tarde o habrá consecuencias. Dejé tu ropa en el baño. Encuéntrame en la oficina.

Con amor,

Tu Bella

Mierda. Mi verga estaba dura y de repente estaba bien despierto. ¿Se volvería realidad mi fantasía de la profesora? Así que eso era lo que ella se refería cuando dijo que mañana había clases. Estaba listo para que me enseñara algo. Me levanté de la cama y corrí al baño. Sí, probablemente lucía ridículo, ¿pero a quién le importaba? Estaba a punto de vivir una de mis fantasías favoritas. Ella me había dejado un par de pantalones kakis, una camisa azul, boxers, medias y mi reloj. Tal vez este era mi uniforme de estudiante. ¿Colegio privado? ¿A quien le importaba, en realidad?

Me duché y me vestí, mirándome en el espejo. Decidí doblar mis mangas un poco. Tal vez me metería en problemas por violar el uniforme. Eso sería tan caliente. Limpié el baño y colgué la toalla en el toallero antes de regresar a la habitación para ponerme mis zapatos. Cinco minutos para las ocho. Perfecto. Prácticamente corrí las escaleras, mirando hacia la sala. No estaban ni Emmett ni Rose. Eso era algo malditamente bueno. Ellos no necesitaban interferir en lo que mi chica había preparado.

Me metí en la oficina. El escritorio estaba vacío y había una manzana en el centro. Maldición, debería de haber tomado una. Vi que había otro pedazo de papel y me apresuré a leerlo.

Una manzana para el profesor, quien ha sido un muy buen chico por llegar en hora.

Espera, ¿era yo el profesor? Eso significaba que yo era… joder. ¿Mi colegiala traviesa? Mis pantalones me estaban incomodando.

Parece que no tengo que castigarte, ¿pero tendrás que castigarme a mí? Creo que tendremos que esperar y ver. Siéntate y comienza a planear que me enseñarás. Tengo muchos deseos de aprender esta mañana.

Joder, ¿hacía calor aquí o era solo yo? Me desabroché un botón de la camisa y me senté en la silla detrás del escritorio. La computadora había sido movida hacia otra mesa junto con la impresora y demás. Mi chica había estado ocupada esta mañana. ¿Cómo había podido dormir durante todo esto? Una silla de la cocina estaba en el centro de la habitación, a una distancia del escritorio. Suponía que era donde Bella se sentaría. Dios. ¿Dónde estaba? Necesitaba verla.

Miré mi reloj y vi que habían pasado tres minutos desde las ocho. Llegaría tarde. Por supuesto que sí. Ella quería ser castigada. Gruñí mientras la imaginaba agachada contra el escritorio, frente a mí, su culo perfecto al desnudo, esperando que le de nalgadas. Iba a acabar en mis pantalones con esa imagen si ella no se apresuraba a llegar.

Mis dedos golpearon impacientemente el escritorio mientras esperaba. Cinco minutos pasadas las ocho. Estaba intentando matarme. Okey, no, pero ella sabía que iba a explotar de la excitación. Tenía que ver lo que ella me iba a dar. Podía ir a buscarla, por supuesto, pero este era su show y ella tenía que lucirse. Sólo necesitaba apurarse antes que comenzara sin ella.

Siete minutos. Tenía tres minutos más antes de que fuera a buscarla. O por lo menos gritarle para que se apresurara. En una manera masculina, por supuesto. Tomé la manzana y decidí comerla mientras la esperaba. La mordí justo cuando la voz más dulce y sexy sonaba desde la puerta. "¡Oops! Siento haber llegado tarde, Señor Cullen."

La manzana cayó de mi mano y me quedé allí, impactado, mientras ella entraba en la habitación. Era mucho mejor de lo que mi cerebro había fantaseado. Mierda. Ella era increíble. Tenía una falda corta y lisa, que apenas la cubría, medias blancas, una camisa blanca y un blazer azul que no hacía nada más que destacar sus perfectas tetas. Diablos, parecía que las empujaba más. Su cabello estaba sujeto en dos coletas y usaba labial rojo. Lo podía imaginarlo en mi verga y no aguantaba más. Ella sería la muerte para mí.

"Parece que tienes algo entre tus dientes, profesor." Me dijo mientras caminaba lentamente hacia su escritorio, moviendo seductoramente sus caderas. Sus ojos brillaban de picardía y sus mejillas estaban sonrosadas, naturalmente por supuesto. Todavía no sabía como hacía para sonrojarse cuando estaba vestida para matar, pero así era mi Bella. Tímida y sexy, tal como me gustaba.

No dije nada porque en realidad no podía lograr articular ninguna palabra. Llegó a su silla y se agachó para dejar su bolso a su lado. Gruñí mientras vi su culo. Sus bragas eran blancas y sus medias no iban hasta arriba, había un espacio libre, donde dejaba a la vista su hermosa piel por la cual moría por probar.

Ella me miró expectante e intenté desesperadamente concentrarme. Cierto. Teníamos una escena por hacer. Yo era un actor. Podía hacerlo. Dejé a un lado el deseo de tomarla y tirarla en el escritorio para poseerla. Después de todo, así no era la fantasía.

"Creo que debes tragar eso." Sugirió, mientras sus labios intentaban formar una sonrisa. "Puedo mostrarte como debes tragar si tienes problemas."

Joder. Casi me ahogo con el maldito trozo de manzana que todavía tenía en la boca. Eso sería genial para cagar el momento, Cullen. Ahogarte con un trozo de manzana mientras tu chica está ahí parada luciendo como pecado. Mordí y tragué, usando el momento para concentrarme. Tenía un juego que jugar y no lo iba a cagar.

"Llegas tarde, Señorita Swan." Mi voz era dura, pero me imaginé que serviría para la ocasión.

Ella se encogió de hombros y jugó con su cabello Dios, quería tomar ambas coletas y empujar mi verga contra su boca, usando su cabello para empujarla hacia mí. Ella también lo sabía, El brillo en sus ojos me decía que estaba excitada por interpretar este papel.

"¿Sólo eso? ¿Ninguna excusa? ¿El perro no comió tu tarea?" Le pregunté, mirándola.

Ella fue hasta su bolso y tomó… ¿qué era eso? ¿Una paleta? Sí, sí lo era. La desenvolvió y se la metió en su boca, chupándola. La giró por un minuto y luego se la quitó, sosteniéndola contra sus labios. "Hubo algo comestible involucrado, pero ciertamente no involucraba un perro o a mi tarea."

Dios, ¿estaba queriendo decir lo que yo estaba pensando? La paleta volvió a su boca y me dio celos ese dulce. "Señorita Swan, no estoy segura de lo que quieres decir."

Ella suspiró y quitó el dulce de su boca, lamiendo sus labios. Gruñí, no pude evitarlo. Era tan putamente sexy y estaba haciendo todo lo posible para enloquecerme. "Quiero decir, Señor Cullen, que llegué tarde porque se la estaba chupando a mi novio en su auto."

Vi rojo. Aunque era mentira, de solo pensar que sus labios estuvieran envueltos en cualquier otra cosa me enojaba demasiado. Ella rio ante mi reacción y tuve que controlarme. "Señorita Swan, ese comportamiento es inapropiado."

Ella pasó su lengua, ahora roja, por el dulce, despreocupada por mi enojo. "Tal vez me guste ser inapropiada."

Estaba haciendo cosas muy inapropiadas con su dulce, eso era seguro. Miré como lo lamía y lo chupaba. Luego descruzó sus piernas, mostrándome sus pequeñas bragas blancas. Me agarré del borde del escritorio para evitar lanzármele encima. Ella era demasiado buena en esto.

"Puedo ver eso, Señorita Swan. Lo discutiremos luego de la clase."

Ella rodó sus ojos. "Lo que sea."

"¡Me hablarás con respeto, Isabella!" Grité.

Ella parpadeó y mordió su labio. Joder. "Lo siento, Señor Cullen. No sé qué me sucedió. No pasará de nuevo." Dijo con sarcasmo. Era putamente caliente.

"Maldición, claro que no." Le dije, mi voz llena de advertencia. "Me aseguraré de eso."

Ella tembló y sonreí. Definitivamente estaba tan excitada como yo. "No deberías maldecir, Señor Cullen." Lamió de nuevo su paleta.

"Creo que te gusta cuando lo hago, Señorita Swan. Pero tienes razón. Eso fue inapropiado, algo de lo que conoces bien."

Me sonrió inocentemente y lamió de nuevo su paleta. Nunca antes había querido con tantas ganas ser un dulce. No podía aguantarlo más. "La clase está terminada. Señorita Swan, usted, lamentablemente, no." Esperé un momento para que mi falsa clase se fuera. Ella estaba sentada, chupando su paleta y despreocupada por su castigo. Me senté y la miré. "Llegaste tarde a clase, fuiste irrespetuosa, no te preparaste para la clase y tuviste actividades sexuales en el campus. ¿Qué crees que deba hacer sobre esto, Señorita Swan?"

Jugó de nuevo con su cabello. "Creo que debes hacer lo que quieras, Señor Cullen." Su voz dejaba ver un doble sentido.

¿Tirarte en el escritorio y cogerte fuertemente? Sí, creo que lo haré. Todo a su tiempo, bebé. "Tal vez debería llamar a tus padres."

Sus ojos se agrandaron y sacudió su cabeza, sus coletas rozando sus hombros. "¡Oh, no, Señor Cullen! ¡No puedes hacer eso! ¡Me castigarán de seguro!"

Traté de no reírme al imaginarle llamando al Jefe Swan y contándole sobre su traviesa hija. Ella sería afortunada si no la esposara a la cama. Oh, joder, esa era otra fantástica imagen. "Es mi deber, como tu profesor, informar a tus padres que no estás cumpliendo con los estándares requeridos en la Academia Cullen."

Ella me sonrió al escuchar el nombre que le di al colegio. ¿Qué mejor que mi propio colegio privado lleno de colegialas? Bueno, sólo quería a una, de seguro, pero era una idea genial. "Por favor, Señor Cullen, ¡por favor no me delate! Haré lo que sea." Su voz estaba ronca mientras me rogaba. Era difícil intentar no acabar.

"Debes ser castigada por tus acciones, Señorita Swan. No puedo permitir esa falta de respeto. ¿Qué mensaje le darías a tus compañeros de clase?"

Ella mordió su labio y me miró con sus ojos llorosos. Dios, ¿cómo lo hacía? Debería meterla en la actuación. Me estaba haciendo sentir culpable por querer disciplinarla. "Lo entiendo, Señor Cullen. Puedes hacer lo que quieras para castigarme, pero no le digas a mi padre."

Aquí vamos. "Ven aquí, Señorita Swan." Ella se puso de pie y envolvió el dulce en el envoltorio, tirándolo en su bolso mientras caminaba hacia mí con su cabeza hacia abajo. "Mírame." Le ordené.

Ella me miró y vi el deseo en sus ojos. "Estoy inclinado a ceder y no decirle a tu padre lo que has hecho." Su rostro brilló. "Pero." Añadí y vi que su sonrisa se desvaneció. Diablos, era buena. "Necesitas aprender una lección."

Bella asintió. "Tú eres mi profesor, así que tienes que enseñarme, Señor."

Joder, me había dicho señor. "¿Cómo te sientes sobre el castigo corporal, Isabella?" No sé porque, pero llamarla Isabella junto con Señorita Swan me sonaba increíblemente caliente ahora.

Ella mordió su labio. "Sé que esa es una de las opciones disponibles en la Academia Cullen, Señor."

"Sí, lo es. Está en el libro que tuviste que leer el primer día."

"Lo recuerdo, Señor Cullen. Yo… yo entiendo que tengas la opción de darme nalgadas si quieres."

Dios, quería hacerlo. "¿Cómo te sientes sobre eso, Isabella?"

Ella chilló y se sonrojó. "Estoy un poco asustada, señor, y…" Se calló y miró hacia otro lado.

"¿Y qué, jovencita?" Le pregunté. Era magnífica para esto. Probablemente podríamos hacer nuestra propia compañía pornográfica, aunque no la dejaría aparecer en los videos ni nada por el estilo.

"Y un poco excitada." Susurró. Dios, me estaba matando.

"¿Es eso, Señorita Swan?" Ella asintió. "Bueno, me gustaría verlo por mí mismo. Agáchate en el escritorio, por favor."

Ella me miró. "¡Hazlo ahora, Isabella!" Le ordené. Ella gimió y se agachó contra el escritorio, mientras me puse de pie y me colocaba detrás de ella. Dios, que vista. Sus piernas largas y ese culo apretado que apenas estaba cubierto por la tela. Pasé mis manos por su falda, antes de empujarla y revelar esas pequeñas bragas blancas con las cuales me había estado provocando. "¿Entonces quieres mis manos en este dulce culito tuyo, Señorita Swan?"

Ella no me contestó así que le di una suave nalgada. Ella saltó. "¡Sí!"

Reí mientras metía mi mano entre sus piernas y pasaba mis dedos por sus bragas. Estaba mojada. "Parece que estás un poco más que excitada, Señorita Swan. ¿Fue tu novio cuando se la estabas chupando quien provocó esto o fui yo?"

"Tú lo hiciste, Señor Cullen."

Claro que sí. Ningún adolescente imbécil podía excitarla como yo. Enganché mis dedos en sus bragas y las deslicé por sus muslos hasta el piso, dios, estaba usando esos zapatos que usaban las colegialas, esos brillantes con la tira atravesando el pie. Era perfecta.

Me puse de pie y sonreí ante la vista de su culo desplayado en el escritorio. "Eres una chica muy traviesa, Señorita Swan."

"Sí, lo soy." Dijo. Vi que sus dedos agarraron fuertemente el borde del escritorio.

"¿Sabes que les sucede a las chicas traviesas?" Le pregunté mientras La tocaba suavemente.

"Les dan nalgadas." Respondió.

"Mmm, sí, lo hacen." Le di una nalgada suave y ella dio un grito ahogado.

"Y a las chicas traviesas les gusta, ¿verdad?" Le di otra nalgada de nuevo y ella gimió y se frotó contra el escritorio. Sus nalgas estaban rosadas. Lucía demasiado sexy. "¿Cuántas nalgadas crees que puedes tener, Señorita Swan?"

"¿Cinco?" Preguntó y le di otra nalgada.

Reí. "¿Cinco? ¿Por llegar tarde, ser irrespetuosa y chuparla en mi propiedad?" Le di otra nalgada mientras ella gemía.

"Bueno, tal vez pueda tener otro tipo de castigo por lo último." Ella sugirió.

Hice una pausa antes de darle la quinta nalgada. "¿Cómo qué?"

"¿Cómo que tal vez pueda chupártela a ti?" Ella preguntó.

Joder, sí. No es como si no lo hubiera planeado luego de que me dijo que se lo había hecho a su novio imaginario. Lo odiaba aunque no existiera. "¿En serio, Señorita Swan? ¿Envolverías tus dulces labios en mi verga?"

"Oh, sí, Señor Cullen. Quiero hacerlo."

Le di otra nalgada. "Eres una chica muy mala, Isabella." Froté sus nalgas rosadas. "Creo que dejaré que me la chupes, para mostrarme lo que estabas haciendo en vez de llegar a tiempo a mi clase. Si haces un buen trabajo, no te daré más nalgadas. Si no lo haces…" Dejé esa amenaza en el aire mientras apretaba su culo. Caminé hacia la silla desabrochando mis pantalones. Ella se puso de pie y me miró, lamiendo sus labios mientras bajaba mis pantalones y mis boxers hasta mis rodillas. "¿La tengo más grande que tu novio, Señorita Swan?"

Ella asintió. "Oh, sí, Señor Cullen."

Sonreí. Buena respuesta, bebé. "Bueno, espero que puedas manejarla, o ese culito tuyo estará en problemas."

Bella desabrochó su blazer y se lo quitó, revelando esa camisa blanca, mientras sus pechos se marcaban contra la tela. No estaba usando sostén. Joder. Gemí mientras ella sonreía y caminaba alrededor del escritorio hasta llegar a mí y ponerse de rodillas. Tan putamente caliente. "¿Por qué no me la chupas como lo estabas haciendo con esa paleta, Señorita Swan?"

Ella rio. "¿Te gustó eso, Señor Cullen?"

"Lo encontré muy erótico, Isabella."

"Estaba pretendiendo que era tu verga." Me dijo mientras tomaba mi verga con sus manos. Me sonrió y pasó su lengua por mi cabeza. Joder. Casi salto de la sorpresa. Estaba tan duro.

"¿Lo estás haciendo ahora?" Pregunté, pasando mis manos por su cabello y envolviendo sus coletas en mis puños. "¿Por qué no me lo muestras?"

Pasó la lengua por mi longitud y le di una estocada. "Toma todo lo que puedas, Señorita Swan. Muéstrame lo que puedes hacer." Apenas le dije antes que su boca se envolviera en mí. Joder, era increíble. Gemí y apreté mis manos en su cabello. Pasó su lengua por mi cabeza y me la chupó, subiendo y bajando. Yo la guiaba empujándola con su cabello.

Ella me soltó y sonrió. "Me gusta cuando coges mi boca, Señor Cullen."

Joder. "Entonces déjame hacerlo, bebé." Abrió su boca bien grande y me metí en ella. Estaba tan caliente y su lengua lamía toda mi verga. Se sentía increíble. Cogí su boca mientras ella me la chupaba y tuve que aguantarme para no acabar enseguida. "Eres muy talentosa, Señorita Swan. Puedo ver porqué tu novio quiere esa boquita caliente para él. Pero no puede tenerla más, ¿verdad?" Me miró con sus enormes ojos y sacudió su cabeza. Era una hermosa vista, mi verga en su boca, mis manos tirando de su cabello, esos hermosos ojos marrones mirándome. Era demasiado.

"Eres mía ahora, ¿verdad, Señorita Swan? ¿Mía para hacer lo que quiera?" Ella asintió y continuó chupándomela. No era suficiente. Necesitaba estar dentro de ella.

Me salí de su boca y ella hizo un sonido de decepción. Me senté y la coloqué en mi regazo. "Tienes una boca muy talentosa, bebé, pero quiero más. No es un castigo cuando te gusta chuparla."

Bella me miró. "¿Qué tienes en mente?"

Esto iba a ser interesante. Ver como respondía. "Dime, Señorita Swan, ¿han intimado tú y tu novio?"

Sus ojos se agrandaron y sacudió su cabeza rápidamente. "¡No! ¿Qué clase de chica crees que soy?"

¡Qué pregunta! "La clase de chica que le gusta chuparla y que le den nalgadas. No es demasiado sorprendente si también te gustara coger."

Bella arqueó una ceja. "Tal vez sí. ¿Por qué no me coges y lo averiguamos?"

Dios, la amaba. Incluso la amaría si no fuera tan complaciente sexualmente y pervertida como lo era, pero eso sólo sumaba puntos a su perfección. "¿Por qué no?" La única pregunta ahora era ¿cómo? ¿Quería que me montara en la silla? Sí, quería. Pero también quería que se inclinara contra el escritorio mientras la cogía por detrás. Y luego ella podría estar en el escritorio mirándome mientras la cogía. Había tantas posibilidades. Tenía que ser la imagen que tenía en mi cabeza desde que entré en la habitación.

"Agáchate contra el escritorio, Señorita Swan."

Bella se puso de pie, asegurándose de frotarse contra mi verga mientras lo hacía, era una pequeña provocadora. Ella no volvió al lugar donde le había dado las nalgadas, eligiendo agacharse frente a mí, donde estaba sentado. Su culo rosado estaba frente a mí y me acerqué para morderlo. Ela gritó. "¡Señor Cullen!"

Reí mientras me ponía de pie y me quitaba los zapatos; lo siguieron mis pantalones y mis boxers. Levanté su falda de nuevo. Podía desnudarla pero había algo más caliente en dejarla semi vestida, como si pudieran atraparnos el cualquier momento por un estudiante, un profesor o aun mejor, el director.

Llevé mi mano entre sus piernas y toqué su coño. "Estás tan mojada, Isabella."

Ella hizo un sonido, y se frotó contra mi mano. "Sólo para ti, Señor Cullen."

"¿De verdad, Señorita Swan? No creo que a tu novio le guste mucho." Sí, estaba enojado con el imbécil inexistente.

"Terminaré con él." Prometió mientras yo tocaba su clítoris. "Por favor."

"Terminarás con él. Eres mi chica ahora, para hacer lo que quiera."

"¡Sí, por favor!" Mi dulce Bella se estaba poniendo demandante. Gracias a Dios por eso.

"Buena chica, Isabella. Creo que tendrás una A en esta clase." Entré en ella y dio un grito ahogado cuando la llené. Gemí mientras me abrumaba lo estrecha que era.

"No eres virgen, Señorita Swan. Parece que eres exactamente la clase de chica que creí que eras." Le dije mientras comencé a cogerla lentamente.

"No quieres una virgen, Señor Cullen." Me dijo mientras empujaba su culo contra mí, tomándome con más profundidad.

"¿Cómo sabes eso, Isabella?"

"Porque…" Gimió mientras le di una estocada. "Porque quieres una chica que sepa lo que hace." Le di una nalgada y gimió de nuevo. "Quieres una chica que pueda chupártela y cogerte tal como a ti te gusta." Oh, sí, definitivamente lo hacía. Tomé sus caderas mientras me enterraba en ella con más fuerza. "Me deseas, Señor Cullen. Sólo a mí." Me encantaba escuchar eso.

"Sólo a ti, Señorita Swan." Gruñí mientras levantaba sus caderas y me metía más en ella. "Estás tan putamente sexy vestida con ese uniforme. Quise cogerte desde el instante que entraste a la habitación."

"Quería que me cogieras." Me dijo sin aliento mientras la cogía duro y fuerte. "Llegué tarde por gusto para que me hicieras quedarme después de clase."

Joder. "Te quedarás después de clase todos los días a partir de ahora, bebé. Lo llamaremos crédito extra."

Ella rio. "Me encanta el crédito extra."

"A mi también." Froté su clítoris mientras la cogía. No duraría mucho. Había sido casi imposible no acabar de tan sólo mirarla.

Bella gritó y comenzó a acabar a mi alrededor. "Joder, sí, Señor Cullen." Gritó mientras acababa. Tan putamente sexy. Enterré mis dedos en su cintura mientras la penetraba con más fuerza y la llenaba. Le di más estocadas disfrutando la sensación mientras le daba todo lo que tenía.

Me alejé de ella, completamente exhausto mientras colapsaba en la silla. Toqué sus muslos. Ella vino gustosa y se sentó en mi falda, sonriéndome y envolví mis brazos alrededor de ella. "Buenos días."

¿Buenos días? Reí antes de besarla fuertemente. "Es más que buenos días, bebé." Le dije cuando ambos recuperamos el aliento. "Es más como la mejor mañana de todas."

Ella rio y descansó su cabeza en mi hombro. "Así que no te molestó que te despertara temprano."

Le di un suave tirón a la coleta que no estaba presionada contra mí. "Puedes despertarme temprano toda la semana si quieres."

Bella rio. "Bien, no creí que te importara."

Sacudí mi cabeza. "Nunca. Aunque odié que no estuvieras conmigo en la cama. Por unos pocos segundos creí que todo esto era un sueño." Se sentó y me miró en sorpresa. "Eso me aterraba."

"Oh, Edward." Me besó suavemente. "Sé que a veces es difícil de creerlo, pero es definitivamente real."

"Gracias a Dios por eso." Ahora no era tiempo de melancolía. "Esto es mucho mejor que cualquier sueño o fantasía." La miré, seguía casi vestida, excepto por el blazer y sus bragas. "¿Sabes lo duro que fue aguantar para cogerte? Eres demasiado tentadora."

Bella sonrió. "Planeé esto desde que mencionaste la fantasía de la colegiala traviesa."

"Déjame decirte que me eclipsaste. Eres una actriz increíble. ¿Estás segura que quieres ser profesora?"

Ella rio y acarició mi mejilla. "Quiero ser tu profesora, de seguro."

Sonreí. "Creí que eso era lo que me esperaba hasta que leí la nota aquí."

Ella me miró. "¿Estás decepcionado?"

¿Estaba hablando en serio? "Ni un poco."

"Bien." Me besó y apreté mi abrazo. "Además, todavía nos quedan cuatro días de clases. Nunca sabes lo que puede suceder."

¡Diablos, sí! "Me encantaría estar en tu clase, Señorita Swan."

"Es Señora Swan y estoy segura que te gustaría. Tendremos que ver si dará clases o no."

Hice un puchero y ella rio. "Me estás provocando de nuevo, bebé."

Bella sacudió su cabeza. "Creo que lo lograré, como lo prometí, Señor Cullen."

"Siempre lo haces." La besé de nuevo. "Te amo, Bella."

"Yo también te amo." Contestó. Se sentó a horcajadas, haciendo que su falda suba por sus muslos. "Y ahora me gustaría comenzar con el crédito extra."

Joder. "Si eso quieres…" Me estaba volviendo un adicto a esta mujer de todas las maneras posibles. Ella estaba a una altura de la cual no quería bajar. Bella era mía, para siempre.


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Muuuuuchas gracias como siempre por sus reviews!

Que tengan un lindo fin de semana :)

Besos,

Romi